Oh, Santa María Niña Nuestra, Vos,
sois la hija del Dios de la vida
y su amadísima y predilecta Hija.
Y, que maravilla, que en este día,
a Vos, os presentaran Joaquín y Ana,
vuestros amadísimos padres y santos
en el Templo de Dios, para que Vos,
supierais vuestros deberes para
con Él. Y, Él, que es el Alpha y el
Omega, desde siempre y por siempre
os bendijo amorosamente eternamente;
Oh, Santa María Niña Nuestra, “luz”.
© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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21 de noviembre
La Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo
Honramos
hoy la Presentación en el Templo de aquella Niña de bendición. Los orígenes de
esta fiesta hay que buscarlos en una piadosa tradición que surge en el escrito
apócrifo llamado el «Protoevangelio de Santiago». Según este documento la
Virgen María fue llevada a la edad de tres años por sus padres San Joaquín y
Santa Ana. Allí, junto a otras doncellas y piadosas mujeres, fue instruida
cuidadosamente respecto la fe de sus padres y sobre los deberes para con Dios.
Históricamente,
el origen de esta fiesta fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la
Nueva en Jerusalén , en el año 543. Todo eso se viene conmemorando en Oriente
desde el siglo VI, y hasta habla de ello el emperador Miguel Comeno en una
Constitución de 1166.
Un
gentil hombre francés, canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido
enviado a Aviñón en 1372, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le
contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de
noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda
la Iglesia.
Oración
Oh
Dios, que quisiste que en este día fuese presentada en el templo la Santísima
Virgen María, morada del Espíritu Santo: suplicámoste por su intercesión nos
concedas merecer ser presentados en el templo de tu gloria. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Amén.
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