18 enero, 2023

Santa Margarita de Hungría, Mediadora de la Tranquilidad y de la Paz

 

 

 

¡Oh! Santa Margarita de Hungría, vos, sois la hija del Dios
de la Vida y su amada santa, que siendo hija del rey Bela IV,
vuestros padres os dedicaron a Dios para obtener la liberación
de los tártaros y, niña aún, entrasteis en el monasterio de
monjas de la Orden de Predicadores, haciendo profesión de fe,
a los doce años, entregándoos totalmente a Dios, e imitando
a Cristo crucificado. Vuestro padre, el rey Bela, confiando
en el Señor, juntó el ejército y, al frente de él, salió contra
sus enemigos venciéndolos. Vos, hicisteis profesión solemne
en manos de Fray Humberto de Romanis, Maestro de la Orden.
Vuestros padres, los reyes, contentos de veros feliz en el
monasterio, edificaron para vos, otro convento en una isla
formada por el gran río Danubio y lo dotaron como convenía.
A vuestro padre el rey, que os amaba tiernamente, os suplicabais
que favoreciese a las iglesias, que amparase a viudas y a
huérfanos, que hiciese limosnas a los pobres y los defendiese.
Cosa que fue hecha por él. Como esta caridad, asimismo era
grande vuestra pureza. Por costumbres cortesanas, tuvisteis
como pretendientes al Duque de Polonia, y los reyes de Bohemia
y de Sicilia, haciéndoos ver que obtendríais la dispensa
de los votos y que vuestro enlace con dichos príncipes sería
como un pacto de paz y de alianza entre los reinos. Pero vos,
os negasteis rotundamente, diciendo valientemente que os habíais
consagrado al Señor como esposa y con nueva consagración y
bendición os habíais velado en manos del Arzobispo de Estrogenia
un día de Pascua del Espíritu Santo. Y, así, y luego haberos
gastado en buena lid, recibisteis los sacramentos y rezando
el salmo «In te, Domine, speravi», al llegar al versículo «In
manus tuas», vuestra alma voló al cielo a la edad de treinta
años, para coronada ser, de luz como premio a vuestro amor;
Pío Doce, os invocaba como mediadora de la tranquilidad y de
la paz fundadas en la justicia y la caridad de Cristo, no sólo
de vuestra patria, sino también para el mundo entero.¡Aleluya!
¡Oh! Santa Margarita de Hungría, «viva Luz del Cristo Viviente».

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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18 de enero
Santa Margarita de Hungría
Virgen Dominica

Fuente: Dominicos.org

Martirologio Romano: En Buda, ciudad de Hungría, santa Margarita, virgen, hija del rey Bela IV, a la cual sus padres dedicaron a Dios para obtener la liberación de los tártaros y, niña aún, entró en el monasterio de monjas de la Orden de Predicadores e hizo profesión a los doce años y se entregó totalmente a Dios, dedicándose a imitar generosamente a Cristo crucificado (1270).

Fecha de canonización: 19 de noviembre de 1943 por el Papa Pío XII.
Los reyes Bela IV y su mujer María de Lascaris, padres de Margarita, antes de nacer su hija en 1242, la habían ofrecido a Dios por la liberación de Hungría de los tártaros, prometiendo dedicar a su divino servicio en un monasterio a la primera hija que les naciera. El rey Bela, confiando en el Señor, juntó el mayor ejercito que le fue posible y, al frente de él, salió contra aquellos enemigos, muy superiores en número y envalentonados con anteriores victorias. Al primer encuentro, los dejó vencidos y huyendo a su tierra. La calma volvió a sus dominios.

Poco tiempo después nació una niña a la que pusieron el nombre de Margarita. Con dolor, pero movidos por el amor de Dios, sus padres cumplen la promesa y confían su hija de cuatro años a las dominicas del monasterio de Veszprem, recientemente fundado. La niña, a medida que crece, va adquiriendo los hábitos de la contemplación.

En 1254, a sus doce años, Margarita hace profesión solemne en manos de Fray Humberto de Romanis, Maestro de la Orden, que volvía del capítulo general celebrado en Buda, ciudad principal de aquel reino.

Los reyes, sus padres, contentos de ver a su hija tan feliz en el monasterio, edificaron para ella otro convento en una isla formada por el gran río Danubio y lo dotaron como convenía. Veinte años tenía Margarita cuando, con otras insignes religiosas que la acompañaron, se trasladó al nuevo convento, implantando una vida de rígida observancia.

Al rey su padre, que la amaba tiernamente, le suplicaba que favoreciese a las iglesias, que amparase a viudas y a huérfanos, que hiciese limosnas a los pobres y los defendiese. Y así lo hacía el buen rey.

Como esta caridad, asimismo era grande su pureza. Por costumbres cortesanas, la pretendieron por esposa el Duque de Polonia, y los reyes de Bohemia y de Sicilia, haciéndole ver que obtendría la dispensa de los votos y que su enlace con dichos príncipes sería como un pacto de paz y de alianza entre los reinos. De negarse, sobrevendrían discordias y guerras. Ella se negó rotundamente: Se había consagrado al Señor como esposa y con nueva consagración y bendición se había velado en manos del Arzobispo de Estrogenia un día de Pascua del Espíritu Santo.

Murió el 18 de enero de 1270 estando presentes muchos religiosos de la Orden. Recibió los sacramentos y rezando el salmo In te, Domine, speravi, al llegar al versículo In manus tuas, su alma voló al cielo a la edad de 30 años.

Pío XII la invocaba en su canonización el 19 de noviembre de 1943 como mediadora de la tranquilidad y de la paz fundadas en la justicia y la caridad de Cristo, no sólo para su patria, sino para el mundo entero.

(http://www.es.catholic.net/op/articulos/36689/margarita-de-hungra-santa.html)