20 noviembre, 2019

San Octavio, Solutor y Adventur, Mártires

 
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¡Oh!, San Octavio, y compañeros mártires, vosotros
sois los hijos del Dios de de la vida y sus amados santos,
que como San Ambrosio de Milán decíais: “Comenzad en
vosotros la obra de la paz, una vez que vosotros estéis
pacificados, llevaréis la paz a los demás”. Y, así lo
hicisteis, conjuntamente que Solutor y Adventor
vuestros valerosos e increíbles compañeros, y que hoy,
os celebran en la iglesia de Turín, porque valientes
y orgullosos en vuestra fe, confesasteis que Cristo
Jesús, es Dios y Señor Nuestro. A vosotros de tanta
entrega militar, se os compuso una “Pasión”,
donde se os resalta vuestro arrojo y vuestra
vida como mártires en plena persecución. Además
vuestra “Pasión”, narra, de cómo escapar lograron
de la masacre de Agaunum, pero, siendo capturados
enseguida, lograsteis fugaros una vez más y caminar
por inhóspitos y solitarios parajes. Esta vez, sobre
vuestra propia muerte y todo por la fe en el Dios
Vivo. Templo y más tarde un monasterio benedictino,
demolición y la “Consolata”, que os recibió, hasta
descansar en la Iglesia de los Mártires, en la que hoy
están, como justo premio a vuestra entrega de amor y fe;
¡oh!, San Octavio y compañeros “vivo amor, por el Dios Vivo”.

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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20 de Noviembre
San Octavio, Solutor y Adventor, Mártires
Autor: P. Felipe Santos

Etimológicamente significa “octavo hijo”. Viene de la lengua latina.

La paz sobre la tierra comienza en nosotros mismos. San Ambrosio de Milán 

Ya en el siglo IV, san Ambrosio de Milán decía: “Comenzad en vosotros la obra de la paz, una vez que vosotros estéis pacificados, llevaréis la paz a los demás”.

Este joven, juntamente con Solutor y Adventor, se celebran hoy en la iglesia de Turín, Italia.
Eran soldados de la Legión Tebea. Combatían valientemente durante el imperio que mandaba por aquel tiempo Maximiano.

Eran valientes en la lucha y valientes en confesar su fe en Cristo el Señor. El clima y el ambiente no les eran propicios. Ya habían visto con sus propios ojos morir a muchos cristianos.

No hay datos exactos de cómo murieron. Sin embargo, a personas de tanto brillo militar y de tanta fama entre los creyentes, fue fácil componerles un teatro o “Pasión” entre los años 432-450.

Ellos murieron como mártires en el siglo III, es decir cuando las persecuciones arreciaron como nunca.
La “Pasión” narraba que lograron escapar de la masacre de Agaunum. Su fuga no pasó desapercibida. La policía militar los cogió en seguida. Los llevaron presos a Turín. También se escaparon de la prisión. Empezaron a caminar pro lugares inhóspitos. Y ya esta vez, fueron enviados a la muerte por su fe en Dios único y verdadero.

Los turineses le levantaron pronto un templo en su honor. Este templo se convertiría más tarde, por mandato del obispo Gezone, en un monasterio benedictino.

Cuando los franceses ordenaron la demolición del monasterio en 1536, los tres cuerpos fueron llevados a la Consolata y finalmente a la iglesia de los mártires, en la que están hoy en día.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=13932)