14 junio, 2026

Domingo 11 (A) del tiempo ordinario

 Siguiendo el Evangelio: Jesús y sus discípulos

Domingo 11 (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,36—10:8): En aquel tiempo, al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».

Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.

A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que ‘el Reino de los Cielos está cerca’. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».
 
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«Al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor»

Rev. D. Joan SERRA i Fontanet (Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio nos dice que el Señor —viendo al pueblo— se sentía turbado, porque aquel pueblo iba desorientado y cansado, como ovejas sin pastor (cf. Mt 9,36). El pueblo de Israel sabía muy bien, mejor que nosotros —hombres de ciudad— qué era un pastor, y el alboroto que se formaba cuando las ovejas se encontraban solas sin pastor.

Si Jesús viniera hoy, yo creo que repetiría las mismas palabras: pues hay muchas personas desorientadas, buscando cuál es el sentido de la vida. —Señor, ¿qué solución das a este gran problema? Pues Jesús pide oración, escoge a doce apóstoles y los envía a predicar el reino de Dios.

¡Escogió a doce Apóstoles! Envía a estos doce hombres a predicar: «‘El Reino de los Cielos está cerca’. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10,7-8). Lo que los Apóstoles hicieron, y nosotros hemos de hacer, es predicar a la persona adorable de Jesucristo y su mensaje de paz y de amor, y eso de una manera desinteresada.

Todos estamos convocados a ello: los sucesores de los Apóstoles —los obispos y los otros pastores— pero también, en unión con ellos, todos los fieles. Todos tenemos esta misión en el mundo: sanar a la humanidad de sus heridas, orientarla en sus búsquedas… No solamente los obispos y los sacerdotes, sino también los laicos: por ejemplo, en la familia —en su carácter de hogar y escuela de fe; en la universidad y en los colegios; en los medios de comunicación; en el mundo sanitario…, y cada cristiano en su ambiente de amistad y de trabajo.

Escuchemos a san Francisco de Sales, que escribe: «En la misma creación de las cosas, Dios, el Creador, mandó a las plantas que cada una diera el fruto según la especie. Igualmente, los cristianos —que son plantas vivas de la Iglesia— les mandó a cada uno de ellos que diera fruto de devoción según la calidad, el estado y la vocación que tuviera».

Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «La esperanza cristiana nos sostiene para comprometernos a fondo en la nueva evangelización y en la misión universal. Nos empuja a orar como Jesús nos lo ha enseñado: ‘Que venga a nosotros tu reino’» (San Juan Pablo II)

  • «La indiferencia: ¡cuánto mal hace a los necesitados la indiferencia humana! Y peor, ¡la indiferencia de los cristianos!» (Francisco)

  • «La Iglesia es católica: Anuncia la totalidad de la fe; lleva en sí y administra la plenitud de los medios de salvación; es enviada a todos los pueblos; se dirige a todos los hombres; abarca todos los tiempos; ‘es, por su propia naturaleza, misionera’ (Concilio Vaticano II)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 868)(evangeli.net)



13 junio, 2026

San Antonio de Padua, Patrono de los Matrimonios

 San Antonio de Padua, 13 de junio

Cada 13 de junio la Iglesia Católica celebra la fiesta de uno de los santos más queridos y venerados en el mundo: San Antonio de Padua (1195-1231).

La devoción y el afecto de tantos y tantos a lo largo de los siglos lo han convertido en un santo, en cierto sentido, “omnipresente”, ya que su nombre suele aparecer allí donde hay una iglesia, una parroquia, una escuela. Los fieles, que lo consideran “muy milagroso”, piden su intercesión en las más diversas ocasiones: cuando un objeto valioso se ha extraviado, cuando se busca pareja para casarse o, en los últimos tiempos, si alguien padece de enfermedad celíaca.

Llamado a servir a Cristo

San Antonio de Padua, conocido también como San Antonio de Lisboa por el lugar donde nació, perteneció a una familia de origen noble. Su nombre secular fue Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo, nacido en Portugal en 1195. De niño fue consagrado a la Santísima Virgen. En su adolescencia temprana estuvo rodeado de frivolidades que lo encandilaron, pero que supo bien rechazar después con la ayuda de la gracia de Dios. La consecuente experiencia de libertad que experimentó en el alma le permitió forjar una amistad sincera con el Señor, amistad que duraría toda la vida.

Como los buenos amigos se tratan con frecuencia, el futuro Antonio no perdía oportunidad para ponerse de rodillas frente al Santísimo Sacramento y rezar y rezar. Fue a través de la oración como Antonio entendió muy bien que solo Dios concede la verdadera fortaleza.

Tras los pasos de San Francisco de Asis

Fernando fue admitido en la orden franciscana a inicios de 1221; entonces, cambiaría su nombre por el de “Antonio”. Pronto, el novel fraile participaría en Asís (Italia) del capítulo general de la orden y más adelante sería enviado a predicar por pueblos y ciudades. Era tal su elocuencia que el Papa Gregorio IX (1227-1241) lo llamó sin titubeos “Arca del Testamento”. Su trato afable caló en el corazón de la gente, que buscaba estar cerca de él y que en más de una oportunidad le arrancó pedazos de su hábito. Por esa razón, se le tuvo que asignar un grupo de hermanos para protegerlo.

Antonio predicó en plazas y mercados. Sus sermones transformaron muchos corazones. Y se hizo frecuente ver a muchos conversos caer de rodillas a sus pies, agradecidos por haberse reencontrado con el amor y el perdón de Dios.

Hacedor de milagros

Fray Antonio se trasladó a Padua, donde ya había trabajado anteriormente. Allí denunció y  combatió los vicios sociales de la usura y la frivolidad. También dio ejemplo de lucidez y sabiduría -Antonio era un hombre estudioso y de gran capacidad intelectual-.

A pesar de su juventud, exhibía una madurez en la fe poco común. En síntesis, fue hombre de oración y acción, y por su intercesión se obraron muchos milagros. Uno de los más conocidos es este: un hombre retó a Fray Antonio a probar que Jesús estaba en la Eucaristía. Para ello, con ánimo de mofa, dejó sin comer tres días a su mula. Luego la llevó frente al templo y le mostró pasto fresco para comer, esperando que el animal le haga un “desaire” a Dios y se precipite sobre el alimento. Para su desconcierto y el de los presentes, la mula no comió; al contrario, se hincó sobre sus patas delanteras, como todo aquel que sabe que ante Dios solo cabe estar de rodillas. ¿Cuál era la explicación de semejante prodigio? San Antonio estaba frente al animal con el Santísimo elevado en las manos. Aquella mula había sido capaz de reconocer perfectamente al que tenía enfrente: Dios.

Se sabe que en una ocasión, el Niño Jesús se le apareció a Antonio y este lo sostuvo en sus brazos -milagro que nos recuerda la ternura de Dios y la nobleza del corazón del fraile portugués-.

Santo subito

Exhausto y enfermo, hacia el final de sus días, el santo se retiró a los bosques de las afueras de Padua para reponerse y orar. Viendo que el fin era inminente, pidió regresar, pero solo llegó hasta los límites de la ciudad.

El 13 de junio de 1231, Antonio recibió los últimos sacramentos, entonó un canto a la Virgen con dificultad y antes de partir a la Casa del Padre, dijo con una serena sonrisa: "Veo venir a Nuestro Señor". Tenía solo 35 años.

Fue canonizado por el Papa Gregorio IX antes de que transcurra siquiera un año de su muerte, y declarado Doctor de la Iglesia en el siglo XX por el Papa Pío XII.

Cuando algo se ha extraviado

Los devotos de San Antonio de Padua lo consideran el intercesor más eficaz en esos momentos en los que algo se nos ha extraviado. Esta tradición se habría originado en un problema que tuvo el fraile con un novicio.

Se cuenta que cierto día un novicio huyó del convento llevándose el salterio que usaba el santo. Antonio, entonces, oró para recuperar el libro. Ese día el exfraile y ladrón tuvo una visión terrible sobre su destino, que lo obligó a regresar al convento y devolver el objeto robado a su dueño.

El santo y los matrimonios

Muchos fieles acuden a San Antonio de Padua para encontrar un buen esposo o una buena esposa. También es patrono de las mujeres estériles, los pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros; finalmente, muchos lugares del mundo llevan su nombre. Ahí donde uno va, algo evoca su nombre. No por nada, el Papa León XII lo llamó “el santo de todo el mundo”.

12 junio, 2026

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

 Puede ser una imagen de texto que dice "12DEJUNIO 12 DE JUNIO SOLEMNIDAD Sagrado DE DEJESÚS Corazón "Aprendan de mí, mi, quesoy que soy manso y humilde de corazón" (Mt 11,29)."

12 de junio
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús 

¿Qué es el Sacratísimo Corazón de Jesús?

El Corazón es el símbolo del amor humano. Esta devoción católica honra al Sagrado Corazón de Nuestro Señor, a través del cual se nos manifestó el amor eterno de Dios por todos. “Dios es Amor” (1 Juan 4: 8), por lo que, al honrar la expresión humana de ese Amor, especialmente en la Cruz, honramos Su Fuente Divina.

¿Por qué es importante el Sagrado Corazón?

San Juan Pablo II dijo: "El Sagrado Corazón nos lo ha dado todo: redención, salvación, santificación".

El Sagrado Corazón es el verdadero corazón de Cristo y también indica su amor por la humanidad. El Catecismo de la Iglesia Católica dice: “La oración de la Iglesia venera y honra el Corazón de Jesús, así como invoca su santísimo nombre. Adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó ser traspasado por nuestros pecados”. (CCC 2669)

"¡Si no puedo ver el brillo de tu rostro o escuchar tu dulce voz, oh Dios mío, puedo vivir de tu gracia, puedo descansar en tu Sagrado Corazón!" - Santa Teresa de Lisieux

¿Cuál es la historia de la devoción al Sagrado Corazón?

La base de la devoción al Sagrado Corazón comenzó en el cristianismo primitivo. La Sagrada Escritura, particularmente el Nuevo Testamento, menciona el amor de Dios muchas veces, y los Padres de la Iglesia también discuten el amor de Dios.

En el siglo XI, los cristianos a menudo meditaban sobre las Cinco Llagas de Jesús, y la devoción específica al Sagrado Corazón provenía de esta meditación. Santa Gertrudis la Grande, que tuvo revelaciones privadas sobre el Sagrado Corazón, ayudó a profundizar la comprensión del Sagrado Corazón de Jesús a fines del siglo XIII.

Varios siglos después, en 1670, San Juan Eudes celebró la primera Fiesta del Sagrado Corazón. En 1673, Santa Margarita María Alacoque, una monja de la Visitación francesa, recibió sus propias revelaciones, en las que Jesús explicó Su amor por todas las personas, incluso permitiendo que Santa Margarita recostara su cabeza sobre Su Sagrado Corazón, como también Él le había permitido a Santa Gertrudis. Pidió que los católicos recibieran la Sagrada Comunión los primeros viernes del mes y lo adoraran en la Sagrada Eucaristía.

En 1675, Jesús le dijo a Santa Margarita que quería una fiesta anual en honor a Su Sagrado Corazón. En 1856, el Beato Papa Pío IX designó que la Fiesta del Sagrado Corazón se celebraría universalmente el viernes después de la octava del Corpus Christi cada año.

“En el Sagrado Corazón se esconde todo tesoro de sabiduría y conocimiento. En ese Corazón Divino late el amor infinito de Dios por todos, por cada uno de nosotros individualmente ". - San Juan Pablo II

¿Por qué está en llamas el corazón de Jesús?

Jesús le dijo a Santa Margarita María: “Mi Sagrado Corazón es tan intenso en su amor por los hombres, y por ti en particular, que no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, deben ser transmitidas por todos los medios”.

Santa Gertrudis la Grande dijo: “Oh Sagrado Corazón de Jesús, fuente de vida eterna, Tu Corazón es un horno resplandeciente de Amor. Tú eres mi refugio y mi santuario. Oh mi adorable y amoroso Salvador, consume mi corazón con el fuego ardiente con el que el Tuyo está en llamas. Derrama sobre mi alma las gracias que brotan de tu amor. Que mi corazón se una al tuyo. Sea mi voluntad la tuya en todo. Que Tu Voluntad sea la regla de todos mis deseos y acciones. Amén."

¿Por qué Jesús señala su corazón?

En las imágenes del Sagrado Corazón, Jesús generalmente apunta a Su Corazón. Esto es para indicar Su amor eterno por cada uno de nosotros.

¿Qué es la devoción del primer viernes?

Jesús mismo inició la devoción del primer viernes. La última de las doce Promesas del Sagrado Corazón, dijo: “Te prometo en la excesiva misericordia de mi Corazón que mi amor todopoderoso otorgará a todos aquellos que reciban la Sagrada Comunión los primeros viernes por nueve meses consecutivos la gracia de la perseverancia final.; no morirán en mi desgracia, ni sin recibir sus sacramentos. Mi Corazón divino será su refugio seguro en este último momento ".

¿QUÉ SON LAS ENCÍCLICAS (CARTAS PAPALES) SOBRE EL SAGRADO CORAZÓN?

¿Cómo me consagro al Sagrado Corazón de Jesús?

Santa Margarita María Alacoque nos entregó este Acto de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús:

“Oh Sagrado Corazón de Jesús, a Ti consagro y ofrezco mi persona y mi vida, mis acciones, pruebas y sufrimientos, para que de ahora en adelante todo mi ser sólo se emplee en amarte, honrarte y glorificarte. Esta es mi voluntad irrevocable, pertenecer enteramente a Ti, y hacer todo por Tu amor, renunciando de todo corazón a todo lo que pueda desagradarte.

Te tomo, oh Sagrado Corazón, como único objeto de mi amor, la protección de mi vida, la prenda de mi salvación, el remedio de mi fragilidad e inconstancia, la reparación de todos los defectos de mi vida, y mi refugio seguro.

 En la hora de mi muerte, sé Tú, Corazón Misericordioso, mi justificación ante Dios Tu Padre, y escóndeme de Su ira que tan justamente me he merecido. Todo lo temo por mi propia debilidad y malicia, pero poniendo toda mi confianza en Ti, Oh Corazón de Amor, espero todo de Tu infinita Bondad. Aniquila en mí todo lo que pueda desagradarte o resistirte. Imprime tu amor puro tan profundamente en mi corazón que nunca te olvide ni me separe de ti.

Te suplico, por Tu Bondad infinita, concede que mi nombre sea grabado en Tu Corazón, porque en esto pongo toda mi felicidad y toda mi gloria, para vivir y morir como uno de Tus siervos devotos. Amén."

"Nunca debemos desanimarnos ni dejarnos llevar por la ansiedad ... sino recurrir siempre al adorable Corazón de Jesús". - Santa Margarita María Alacoque

¿Qué es la entronización del Sagrado Corazón?

El padre Mateo Crawley-Boevey, un sacerdote chileno del siglo XX que pasó su vida abogando por la Entronización del Sagrado Corazón, dijo: “La entronización es el reconocimiento oficial y social del gobierno del Sagrado Corazón de Jesús sobre la familia cristiana, un reconocimiento afirmado, expresado exteriormente y hecho permanente por la instalación solemne de la imagen del Corazón divino en un lugar visible en el hogar y por el Acto de Consagración”.(EWTN). 


11 junio, 2026

San Bernabé, Apóstol

 San Bernabé Apóstol, 11 de junio

11 de junio
San Bernabé
Apóstol

Cada 11 de junio la Iglesia celebra a San Bernabé, Apóstol, considerado así por los primeros Padres de la Iglesia y por San Lucas, aunque no fuera parte del grupo inicial de los doce elegidos por Jesús.

Llamado a la tarea apostólica

Una vez convertido a la causa de Cristo, el Espíritu Santo le fue confiando a Bernabé misiones específicas, las que cumplió con celo y generosidad. Esto le valió, en los hechos, ser contado entre los Apóstoles de manera muy similar a la de San Pablo.

Bernabé era apreciado por ser “hombre bondadoso, lleno de Espíritu Santo y de mucha fe” (Hechos 11, 24). Nació en Chipre y perteneció a la tribu de Levi; su verdadero nombre fue “José”. Quienes le cambiaron de nombre fueron los otros apóstoles, quienes empezaron a llamarlo “Bernabé”, que según San Lucas significa “el que anima y entusiasma”, o “el esforzado”; aunque etimológicamente, dada la raíz aramea del término, podría entenderse también como “el hijo del profeta”.

En los Hechos de los Apóstoles aparece en el capítulo 4, donde está el relato según el cual vendió su finca y entregó el dinero recaudado a los Doce, para que sea distribuido entre los pobres.

Lo propio del apóstol es hacer ‘apostolado’

Dice San Pablo: “Pues ¿cómo podría alardear de que anuncio el Evangelio? Estoy obligado a hacerlo, y ¡pobre de mí si no proclamo el Evangelio!” (1 Cor 9, 16).

Bernabé colaboró muy de cerca con el Apóstol de los gentiles, y con él aprendió a dar testimonio y a anunciar la Buena Nueva de Jesús. Ambos estuvieron por un tiempo en Antioquía, lugar que se transformó en el epicentro de la evangelización del Asia Menor, y donde por primera vez se llamó “cristianos” a los seguidores de Cristo. Desde Antioquía, Pablo y Bernabé fueron enviados a Jerusalén llevando la colecta para los que pasaban hambre en Judea. Estando allí, el Espíritu Santo les encomendó a los dos el anuncio entre los maestros de la Ley, de quienes recibieron la imposición de manos para luego partir acompañados por el Evangelista Marcos, primo de Bernabé.

Después de recorrer diferentes ciudades, confirmar a los convertidos y ordenar presbíteros, regresaron a Antioquía; luego participaron del Concilio de Jerusalén, en el que se declaró que los gentiles no estaban sometidos al mandato de la circuncisión. Este Concilio, con esta medida, dio por cerrada la controversia que el tema había causado en la joven Iglesia y que, así como había producido una disputa entre Pablo y Pedro, suscitó también cierto distanciamiento entre Pablo y Bernabé.

Para el segundo viaje misionero, San Pablo partió acompañado por Silas, y Bernabé por Marcos; en esa oportunidad los dos apóstoles tomaron rumbos diferentes. Más adelante, ambos se reunirían en Corinto.

Pastor de la Iglesia naciente

Lo que sucedió con San Bernabé después de aquél encuentro es más o menos incierto. Hay fuentes que señalan que acompañó a San Pedro a Roma, y que viajó luego al norte, donde fundó la Iglesia en Milán. Otras fuentes lo ubican de retorno a Chipre, donde habría sido obispo. Como fuera, hoy ambos lugares lo reconocen como fundador de sus respectivas comunidades eclesiales y como primer obispo.

Se dice que Bernabé murió lapidado a causa de una acusación hecha por un grupo de maestros judíos de la diáspora, celosos de su sabiduría. Sus restos fueron sepultados cerca de Salamina -isla de Chipre- y encontrados en el año 488. Los testimonios del hallazgo dan cuenta de que el apóstol llevaba sobre su pecho una copia del Evangelio de San Mateo, escrito por propia mano. Posteriormente sus restos fueron trasladados a Mancheras (Chipre).(ACI Prensa).

09 junio, 2026

San Efrén, "El Arpa de Dios"

 San Efrén, 9 de junio

San Efrén
Doctor de la Iglesia
"El Arpa de Dios" 

“Hagamos de nuestro amor una ofrenda grande y universal”, animaba el diácono San Efrén, Doctor de la Iglesia y llamado “el arpa del Espíritu Santo”.

Durante siglos, católicos y no católicos han enriquecido sus liturgias respectivas con las homilías e himnos de este santo, cuya fiesta se celebra cada 9 de junio.

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San Efrén nació en Nísibis (actual Nusaybin, Turquía) por el año 306. Creció sin darle mucha importancia a la religión, pero a sus 18 años recibió el Bautismo y siguió muy de cerca a San Jacobo, Obispo de Nísibis, con quien, se afirma, asistió al Concilio de Nicea en el 325.

Después de una larga lucha y negociaciones, los persas se apoderaron de Nísibis y los cristianos tuvieron que huir. El santo pasó a vivir en una caverna abierta entre las rocas de un alto acantilado cerca de la ciudad de Edessa y fue en esa austeridad y soledad que escribió gran parte de sus obras espirituales.

Solía bajar a Edessa a predicar, y el obispo lo nombró director de la escuela de canto religioso, de donde salieron muchos maestros que dieron solemnidad a las fiestas religiosas de diversas parroquias. 

Con sus cantos y composiciones el santo defendía la doctrina

Se dice que al final de su vida viajó a Cesarea para visitar a San Basilio. En el 372 se dio una gran hambruna en Edessa y San Efrén estuvo encargado de organizar los escasos bienes y de ayudar a los necesitados.

Partió a la Casa del Padre el 9 de junio del 373 y fue declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Benedicto XV en 1920. Entre sus escritos destaca una lista con títulos a la Madre de Dios y la siguiente oración:

"Señora Nuestra Santísima, Madre de Dios, llena de gracia: Tú eres la gloria de nuestra naturaleza humana, por donde nos llegan los regalos de Dios. Eres el ser más poderoso que existe, después de la Santísima Trinidad; la Mediadora de todos nosotros ante el Mediador que es Cristo; Tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo, eres la llave que nos abre las puertas del Paraíso; nuestra Abogada, nuestra Intercesora. Tú eres la Madre de Aquel que es el ser más misericordioso y más bueno. Haz que nuestra alma llegue a ser digna de estar un día a la derecha de tu único Hijo, Jesucristo. Amén".(ACI Prensa).

07 junio, 2026

Solemnidad de Corpus Christi

 Solemnidad del Corpus Christi 2025

07 de junio

Solemnidad de Corpus Christi 

El jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad del Corpus Christi. En la mayoría de países, por razones pastorales, esta festividad se traslada al domingo consecutivo. Este 2026, en algunos lugares será el jueves 4 de junio, y, donde corresponda, el domingo 7 de junio.

En este día, la Iglesia tributa a la Eucaristía -presencia real de Cristo- culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. En sintonía con ello, la procesión del Cuerpo y Sangre de Cristo, que se realiza después de la Misa principal del día, es considerada la más importante de todas las procesiones del año.

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Origen e historia de la celebración del Corpus Christi

La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, o Corpus Christi, tiene su origen en un milagro acontecido hace cientos de años.

A mediados del siglo XIII, Pedro de Praga, sacerdote que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, realizó una peregrinación a la ciudad de Roma para pedir, sobre la tumba de San Pedro, una gracia especial. A su retorno a Bolsena, su lugar de origen, mientras celebraba Misa en la Cripta de Santa Cristina, se percató de que había un rastro de sangre sobre el corporal (paño litúrgico de color blanco que se coloca sobre el altar). Siguiendo el rastro con la mirada se percató que dicha sangre provenía de la hostia consagrada que tenía entre las manos.

La noticia llegó rápidamente a oídos del Papa Urbano IV (Pontífice entre 1261 y 1264), quien se encontraba cerca de la Cripta, en Orvieto. Pronto, el Pontífice mandó que el corporal sea llevado a su presencia. Una vez que lo tuvo frente a sí, lo contempló maravillado. 

El Papa entendió que se trataba de un milagro auténtico con un mensaje claro: los fieles han de fortalecer su fe y amor a la Eucaristía. Entonces, elabora y publica la bula “Transiturus de Hoc Mundo”, en la que quedó establecida la celebración del Corpus Christi para la Iglesia universal todos los jueves después del domingo de la Santísima Trinidad (sesenta días después del Domingo de Resurrección).

Con el paso del tiempo se han producido algunos cambios. En muchos países el Corpus Christi dejó de ser festivo para convertirse en Solemnidad, como ha sido el caso de España (1989). Además, en la mayoría de lugares dejó de celebrarse el jueves posterior a la Santísima Trinidad para pasar al domingo más cercano pasados sesenta días del Domingo de Resurrección.

Cómo la obra de Santo Tomás de Aquino quedó asociada a esta Solemnidad

El Papa Urbano IV encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación del oficio litúrgico propio del día y la composición de himnos para la Misa. Por su belleza y profundidad, dos de esas composiciones han quedado asociadas para siempre al Corpus Christi: los Himnos Tantum Ergo y el Lauda Sion Salvatorem.

Posteriormente, el Papa Clemente V, durante el Concilio general de Viena (1311), confirmó la importancia de la celebración del Corpus Christi y publicó un nuevo decreto pontificio, en el que la bula de Urbano IV estuvo incorporada. Luego, el Papa Juan XXII (1316-1334) instó a la observancia de la fecha.

Evangelio del día 

Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre".(ACI Prensa).

06 junio, 2026

San Marcelino Champagnat, Fundador y Patrono de la Educación y los profesores

 San Marcelino Champagnat, 6 de junio

06 de junio

San Marcelino Champagnat

Fundador 

Cada 6 de junio, la Iglesia Católica celebra a San Marcelino Champagnat, sacerdote francés fundador de la Congregación de los Hermanos Maristas. A San Marcelino le tocó vivir tiempos en los que su Francia natal pasaba por una profunda crisis social y política.

El santo lideró la que sería la respuesta de la Iglesia a esas circunstancias: un movimiento religioso centrado en el acceso a la educación, especialmente dedicado a la formación de niños y jóvenes.

La educación, regalo del Cielo

Marcelino José Benito Champagnat Chirat nació el 20 de mayo de 1789 en Marlhes (Francia), en el seno de una humilde familia que habría de sufrir las consecuencias del anticlericalismo y del odio a la fe que acompañó a la Revolución Francesa.

Su madre lo consagró de pequeño a la Virgen María, y una de sus tías, que le era muy cercana, fue la que le enseñó las primeras letras. Esa tía fue quien introdujo al pequeño Marcelino en el conocimiento de la vida de los santos.

Lamentablemente, el entonces más joven de los Champagnat no pudo llegar más lejos en su formación escolar, pues su familia no tenía cómo costearla. Marcelino crecería sin asistir a la escuela, pero como sabía leer, se hizo aficionado a las lecturas piadosas que podía encontrar en casa o donde alguno de sus familiares. Con estas aprendió mucho, principalmente sobre el amor a Dios y a la Iglesia.

Al mismo tiempo, como todos los chicos del pueblo, aprendió un oficio -se hizo albañil- y descubrió cierto talento natural para los negocios. Por un tiempo, Marcelino se dedicaría a la venta de corderos, actividad que le permitió ahorrar el dinero necesario para pagar sus estudios en el futuro.

Apenas llegó a la edad necesaria, el santo se presentó al seminario menor de su pueblo. Los formadores lo admitieron y lo ayudaron a adaptarse al nuevo ambiente. Sin embargo, no le fue muy bien y empezó a mostrar dificultad para aprender las materias, a tal punto que casi fue echado del lugar.

Afortunadamente su buena conducta y el apoyo de sus amigos le permitieron continuar. Entre sus compañeros estaba nada menos que otro gran santo, el futuro Cura de Ars, San Juan María Vianney. Juan María, igual que Marcelino, tampoco destacaba en los estudios, aunque sí en piedad y fervor.

En la “escuela” de María

San Marcelino fue ordenado sacerdote en 1816. Casi de inmediato, sería enviado como vicario de un sacerdote anciano, a uno de esos pueblos apartados en los que la vida gira en torno a fiestas y borracheras. El santo, sin que eso le importe mucho, animó a todos a acercarse de nuevo a Dios, especialmente a los jóvenes.

El P. Marcelino se propuso que los muchachos del pueblo llegaran a la iglesia antes de las seis de la mañana para recibir la catequesis, y lo logró -algo que bien pudo ser considerado “su primer milagro”-.

El vicario adquirió la costumbre de visitar el Santuario Mariano de la Fourviere. Cuenta la historia que en una de sus visitas, en medio de su oración, recibió la inspiración de fundar una congregación religiosa dedicada a enseñar el catecismo y formar a los más jóvenes.

Por aquellos días, Marcelino había estado acompañando a un joven enfermo de muerte que carecía de toda preparación en la fe. Ciertamente pudo ayudarlo a morir en paz, pero el hecho le dejó un terrible sinsabor.

De cara al Señor, en oración, decidió juntar a algunos de sus compañeros y comenzar una obra apostólica. Entusiasmado, llegó a la convicción de que esa obra debía ser educativa: muchos jóvenes necesitaban una oportunidad para educarse, y conocer más y mejor a Dios.

“Todo en honor de Jesús, pero por medio de María…”

La fundación de la Congregación de los Hermanos Maristas se produjo el 2 de enero de 1817. La nueva comunidad, consagrada como “Compañía de María”, dio inicio a las labores escolares. Previamente, sus miembros, conocidos como “los hermanos maristas”, habían recibido de su fundador la instrucción adecuada para tan elevada misión.

El P. Marcelino envió a sus hijos espirituales a las parroquias cercanas en calidad de maestros de religión o catequistas. Con el correr del tiempo llegarían nuevos aspirantes a formar parte de la Congregación. De esta manera, ya con un número suficiente de “religiosos-educadores“ aparecieron las primeras “escuelas maristas”.

El método empleado por los maristas en las aulas estaba marcado por el ejercicio de la caridad, la práctica del canto y la participación activa de los alumnos. Todo trato humillante estaba rotundamente prohibido, así como los castigos físicos. El P. Marcelino, además, tenía la convicción de que toda pedagogía debía centrarse en el amor a María: “Todo en honor de Jesús, pero por medio de María. Todo por María, para llegar hacia Jesús”.

“Nuestra comunidad -solía recordar a sus religiosos- pertenece por completo a Nuestra Señora, la Madre de Dios. Nuestras actividades deben estar dirigidas a hacerla amar, estimar y glorificar. Inculquemos su devoción a nuestros jóvenes, y así los llevaremos más fácilmente hacia Jesucristo”.

La educación para San Marcelino Champagnat no se limita a la trasmisión de conocimientos, o a potenciar sólo la dimensión intelectual. Sin búsqueda de Dios, sin verdad que ilumine el espíritu y sin caridad el alma del joven queda cercenada. Educar es formar a la persona.

Formación para la santidad

San Marcelino Champagnat partió a la Casa del Padre el 6 de junio de 1840 con tan sólo 51 años de edad. Lo que parecía una gastritis aguda, había sido en realidad un cáncer de estómago. Con todo, su obra educativa y espiritual mantendría el impulso fundacional que él le dio, gracias a la persistencia y cariño de sus hermanos de la Congregación. Como prueba de ello se produjo una expansión de la Orden en muchos países.

El fundador de los maristas fue canonizado en 1999 por San Juan Pablo II. En la homilía de la Misa de canonización el Santo Padre afirmó: “San Marcelino anunció el Evangelio con un corazón ardiente. Mostró sensibilidad a las necesidades espirituales y educativas de su época, especialmente a la ignorancia religiosa y al abandono que experimentaba particularmente la juventud”.

¡San Marcelino Champagnat, ruega por nosotros!