03 abril, 2026

Viernes Santo

 

Viernes Santo
 
Hoy, 3 de abril, es Viernes Santo y toda la Iglesia se une en duelo y espíritu penitencial para conmemorar la Pasión y Muerte del Señor.
 
La liturgia de hoy, en toda su riqueza, nos depara momentos intensos en los que podremos profundizar en el misterio del sacrificio de Cristo.
 
En todo el mundo cristiano se llevan a cabo diversas expresiones de fe: se reza el Vía Crucis [El camino de la cruz], se escucha el “Sermón de las Siete Palabras” –reflexión en torno a las palabras que Cristo pronunció en la Cruz– y se realizan procesiones o liturgias semejantes, presididos generalmente por la imagen de Cristo sufriente y de su Madre Dolorosa.
 
En Viernes Santo no se celebra la Santa Eucaristía ni ningún otro sacramento, a excepción, claro está, del Sacramento de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos en caso de necesidad o urgencia.
 
Un día para poner el corazón frente al Señor
 
En la tarde del Viernes Santo se realiza la Celebración de la Pasión del Señor, que conmemora los distintos momentos por los que pasó el Salvador en las horas previas a su ejecución. Ese itinerario de dolor se recuerda paso a paso a través de la lectura de la Palabra, la Adoración de la Cruz y la Comunión Eucarística -consagrada el día previo, Jueves Santo-.
 
Paralelamente, la Santa Madre Iglesia nos invita a acompañar a la Virgen María en sus sufrimientos de madre. Ella nunca abandonó a su Hijo y, a diferencia de la gran mayoría de discípulos, no huyó y permaneció firme a los pies de la cruz.
 
Hacia el final de la Celebración de la Pasión, después de la Adoración de la Cruz, el Misal Romano señala: "Según las condiciones del lugar o de las tradiciones populares y, según la conveniencia pastoral, puede cantarse el Stabat Mater, (...) o algún canto apropiado que recuerde el dolor de la Bienaventurada Virgen María" (Misal Romano, rúbricas para el Viernes Santo [VS], núm. 20).
 
Por la noche, los fieles meditan el periplo de Jesucristo hacia el Calvario o Gólgota a través del Vía Crucis [El camino de la cruz]. Luego, antes de acabar el día, en numerosos lugares se celebra el “Oficio de las Tinieblas” en el que se recuerda la oscuridad en la que cayó el mundo cuando muere el Redentor. Dicha celebración, generalmente hecha dentro del templo y en un ambiente de creciente oscuridad, concluye con un signo de esperanza: después de dejar paulatinamente el templo a oscuras, se enciende una vela sobre el altar que recuerda que Jesús habrá de resucitar.
 
Todas estas formas de piedad dejan en evidencia que la Iglesia, como madre bondadosa, provee de los medios necesarios para acercarnos a Dios y vivir el misterio de su amor sacrificial, que es infinito. Nunca olvidemos que Cristo no se guardó nada para sí, sino que lo dio todo por nuestra salvación.
 
Nosotros, los fieles, debemos responder guardando ‘silencio’ -externo e interno- o fomentando el espíritu reflexivo. Debemos unirnos al duelo por la muerte de Jesucristo, tal y como lo recordaba el P. Donato Jiménez, OAR: ”Debemos hacer propios los sentimientos de la Iglesia”. Contribuye enormemente a ese propósito que ese día cumplamos con los preceptos de ayuno y abstinencia.
 
Lo que está roto será unido y renovado
 
El P. Jimenez recordaba además que en Viernes Santo “celebramos la muerte de Jesús, quien ha muerto por cada uno de nosotros y por toda la humanidad para reconciliarnos con el Padre”. Es decir, estamos celebrando hoy el amor extremo, el amor divino, el único capaz de pagar el más caro rescate por nuestra salvación: la vida del Hijo. Esto debería tener implicancias tremendas en nuestra vida diaria: gracias a Cristo, las puertas que se habían cerrado a causa de nuestros pecados han sido abiertas de nuevo para nunca jamás cerrarse de nuevo. ¿Quién, conociendo esta verdad, podría seguir viviendo igual?
 
Es importante, entonces, interiorizar que Jesús se entregó en la Cruz por cada uno. Esa entrega es personal: por mí, por tí, y no fue hecha de manera “masiva”. Es por eso que la Cruz es un signo de victoria: por la Cruz ‘muere la muerte’. En ella perece el pecado, su fuerza y sus consecuencias; Jesús libremente decidió ‘morir mi propia muerte’, al querer morir por mi. ¿No es esta la victoria más grande de la historia? ¡Qué poco importa si a alguno le sabe a fracaso! Definitivamente no lo es.(ACI Prensa).

02 abril, 2026

Jueves Santo

 Puede ser una imagen de texto que dice "Jueves Santo La Última Cena. Jesús instituye la Eucaristía y el orden sacerdotal "Si yo, elSeñor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros". Jn 13, 14 aciprensa.com"

Jueves Santo
 
1. En este día en cada iglesia, la Misa es única. La Misa «en la Cena del Señor celébrese por la tarde, en la hora más oportuna, para que participe plenamente toda la comunidad local...Según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día están prohibidas todas las Misas sin pueblo» .
 
Sólo con permiso del Ordinario del lugar se puede celebrar otra Misa por la tarde o incluso por la mañana pero sólo en caso de verdadera necesidad y cuando el bien espiritual de los fieles así lo exija.
 
2. El Sagrario aparece abierto y vacío. La comunión de hoy se hace del pan consagrado en la misma Eucaristía. Se han de consagrar en esta Misa las hostias necesarias para la comunión de los fieles y para que el clero y los fieles puedan comulgar el día siguiente, Viernes Santo, en la celebración de los oficios de la Pasión del Señor.
 
3. El "Gloria" se canta con solemnidad. Por ello mientras se canta este himno, se hacen sonar las campanas que ya no se vuelven a tocar hasta el "Gloria" de la Vigilia Pascual.
 
4. Las lecturas de la Palabra de Dios de esta Misa, tienen una buena conexión entre ellas: Ex 12 nos habla de la cena pascual de Israel; 1 Cor 11 de la Institución de la Eucaristía, y Jn 13 del mandato y el ejemplo del amor servicial de Señor Jesús. En la homilía hay que recordar los misterios que recuerda esta Misa, es decir la Institución de la Eucaristía, la institución del Orden Sacerdotal y el mandamiento del Señor Jesús sobre la caridad fraterna.
 
5. El lavatorio de los pies, no debe omitirse. Según la tradición se hace en este día a doce hombres previamente designados y representativos de la comunidad. Significa el servicio y el amor del Señor Jesús que ha venido "no para ser servido, sino para servir" (Mt 20,28). Es un hermoso sacramental que complementa y explicita lo que es la Pascua y el sentido profundo de este día del Jueves Santo.
 
El gesto del lavatorio de los pies, que recoge el evangelista San Juan, lo ve el discípulo amado como la inauguración del camino pascual de Cristo. Donde en verdad mostró el Señor su actitud de servicio fue en la Cruz. Allí no se despojó del manto, sino de la vida misma, "se despojó de su rango" y demostró que era "el que sirve" y el que se entrega por los demás porque "no hay amor más grande que el dar la vida por los amigos". Con el gesto del lavatorio de los pies adelantaba en símbolo (luego lo haría de otro modo más entrañable y eficaz con el pan partido y el vino repartido, la donación de su Cuerpo y su Sangre en la Eucaristía) lo que iba a hacer en la Cruz.
 
El lavatorio de los pies hay que hacerlo con autenticidad. No sólo con unas gotas, sino lavando, secando y luego besando los pies, de modo que exprese bien la lección que nos dio el Señor Jesús: el amor fraterno, el servicio para con todos, la reconciliación.
 
6. En la procesión de dones, se destacan hoy más que nunca, el pan y el vino que la comunidad aporta y que constituyen la materia para el sacramento de la eucaristía. Además es altamente recomendable que se puedan llevar «los donativos para los pobres, especialmente aquéllos que se han podido reunir durante la Cuaresma como fruto de la penitencia, mientras se canta "Ubi cháritas et amor"» .
 
7. La Plegaria Eucarística más indicada para hoy es la primera, el Canon Romano, por la rica expresividad de sus textos. Asimismo el prefacio que se recomienda usar es el I de la Eucaristía.
 
8. Hoy es un día muy adecuado para enviar la comunión a los enfermos, expresivamente tomándola del altar, delante de todos, en el momento de la comunión de Eucaristía comunitaria: «así pueden unirse los enfermos de un modo más intenso a la Iglesia que celebra» .
 
9. Una vez concluida la Misa del Jueves Santo se procede a reservar el Santísimo Sacramento. Si en la iglesia hay capilla del Santísimo, es lógico hacer allí la reserva, o sea, donde se hace siempre. Esto ayuda a recordar a la comunidad que siempre existe la reserva del Santísimo, que la Eucaristía es también el sacramento de la presencia real del Señor Jesús, y que por amor a nosotros se queda para ser el Dios con nosotros cumpliendo así con su promesa: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (mt 28,20). La capilla deberá estar adornada con flores y cirios. Si en la iglesia no hubiese una capilla del Santísimo entonces se deberá preparar en un lugar adecuado, el lugar de la reserva, el que estará convenientemente adornado para que invite a la adoración, a la meditación y a la oración de los fieles
 
Al respecto las normas litúrgicas dicen lo siguiente:
«Terminada la oración después de la comunión, comienza la procesión, presidida por la cruz en medio de cirios e incienso, en la que se lleva el Santísimo Sacramento por la iglesia hacia el lugar de la reserva. Mientras tanto se canta el himno "Pange lingua" u otro canto eucarístico ... El Sacramento ha de ser reservado en un sagrario o en una urna. No ha de hacerse nunca una exposición con la custodia u ostensorio. El sagrario o la urna no han de tener la forma de un sepulcro. Evítese la misma expresión "sepulcro": la capilla de la reserva no se prepara para representar "la sepultura del Señor" sino para conservar el pan eucarístico destinado a la comunión del viernes de la Pasión del Señor. Invítese a los fieles a una adoración prolongada durante la noche del Santísimo Sacramento en la reserva solemne, después de la Misa en la Cena del Señor. En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio de San Juan (capítulos 13-17). Pasada la media noche, la adoración debe hacerse sin solemnidad, dado que ha comenzado ya el día de la Pasión del Señor» .
 
10. Terminada la Santa Misa se despoja el altar en el cual se ha celebrado. Conviene que las cruces que haya en la iglesia se cubran con un velo de color oscuro o morado. No se deben encender velas o lámparas ante las imágenes de los santos. (ACI Prensa).

30 marzo, 2026

Lunes Santo

 

 
30 de marzo
Lunes Santo
 
Hoy, 30 de marzo, la Iglesia Católica celebra el Lunes Santo, segundo día de la Semana Santa. Este día recibe el nombre de ‘Lunes de Autoridad’ porque el Señor Jesús, en medio del trance de esta semana decisiva, revela en qué radica su autoridad sobre el género humano y toda la creación.
 
Dice el profeta Isaías, recordándonos cuán poderoso es Cristo: «Miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi espíritu, para que haga brillar la justicia sobre las naciones» (Isaías 42, 1-7).
 
Cada día de la Semana Santa cuenta
 
La Iglesia propone que en los días que median entre el Domingo de Ramos y el Triduo Pascual -Lunes, Martes y Miércoles Santos-, los fieles tengan la oportunidad de meditar en aspectos muy importantes de la persona de Jesús, en quien habrán de cumplirse todas las profecías sobre el Mesías.
Se trata de una costumbre o tradición muy hermosa que nos puede acercar más a lo que el Señor fue experimentando a medida que pasaban los días y se acercaba su hora definitiva.
El título ‘Lunes de Autoridad’, concedido al segundo día de la Semana Santa, tiene su origen en esta tradición que, aunque un poco olvidada, vale la pena conocer o rescatar.
 
Hoy, lunes, por ejemplo, Jesús nos enseña que su autoridad tiene a su amor misericordioso como único fundamento. No proviene de la violencia y no inspira miedo. Todo lo contrario. Por eso su autoridad es fuente de justicia verdadera.
 
En esa línea, los dos días restantes entre el Domingo de Ramos y el Triduo Pascual tienen también su propio nombre y temática, a través de los cuales se puede profundizar aún más en los misterios de la ‘Semana Mayor’ para acompañar de cerca a Jesús. Así como el Lunes Santo recibe el nombre de ‘Lunes de la Autoridad’, el Martes Santo es el ‘Martes de la Controversia’, y el Miércoles Santo, ‘Miércoles de la Traición’.
 
La lectura del Evangelio día por día
 
Las lecturas del Evangelio que se suceden en los tres días mencionados (lunes, martes y miércoles) portan la densidad de los momentos finales -llenos de palabras y gestos- de la vida en la tierra del Dios-Hecho-Hombre. A través de esas palabras y gestos, su testamento de amor queda delineado de manera perfecta.
 
Lunes, Martes y Miércoles quedan así “mejor integrados” en ese ‘todo’ que es la Semana Santa o ‘Semana Mayor’, en la que seremos testigos del momento cúspide de la obra de la Salvación.
Un acercamiento al Evangelio de hoy: Lunes Santo
La lectura del Evangelio de hoy está tomada de San Juan 12, 1-11. En ella se relata el episodio de la unción de Jesús en casa de Lázaro.
 
El Señor se encontraba en Betania en casa de su amigo Lázaro, aquél a quien había resucitado de entre los muertos. Junto a este se encontraban María y Marta, sus hermanas. Acabada la cena, sucede algo “escandaloso”: María se acerca a Jesús y lo unge con un costoso perfume.
 
Dice el texto: “Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume” (Jn 12, 3).
Casi de inmediato irrumpe la pregunta de Judas Iscariote: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se les ha dado a los pobres?» (Jn 12, 5). Judas era el discípulo que traicionaría a Jesús, y estaba encargado de la bolsa del grupo. Su pregunta, dice el Evangelio, brotó de su codicia y no del amor a los pobres, como tampoco de alguna intención que procure la ‘justicia’. Judas andaba robándose el dinero y su deseo era distraer.
 
Es en ese momento cuando Jesús lanza una respuesta que podría haber desconcertado a más de uno: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis» (Jn 12, 7-8).
 
No es que Jesús pensara que el dinero se puede desperdiciar o que hubiera algo “antes” del que sufre o es pobre; de ninguna manera. Por ahí no va el asunto. Es otra la dirección a la que apunta el Maestro.
Su autoridad no es fuerza ni violencia. Por el contrario, es amor y perdón que resplandece cuando dejamos que Él sea el centro. Si algo tiene valor es porque Él es valioso primero, si alguien goza de autoridad es porque esta viene de Él. Cuando reconocemos que Jesús está por encima de todo, es posible conectar la autoridad con la rectitud en el obrar -la pureza de intenciones y la misericordia-.
Jesús revela que su autoridad es sobre todas las cosas y todo queda sometido a esta. 
 
Dios será elevado en la cruz y desde allí habrá de someter nuestro pecado, como lo hizo en el caso de la mujer que lloró sus culpas. Por eso, lo sucedido en Betania nos remite al Jesús que expulsó a los mercaderes del Templo: «Está escrito: Mi casa será llamada Casa de Oración. Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones» (Mt 21, 13). Solo Él tiene autoridad moral para proceder de esa manera, y solo Él tiene el poder para someter al pecado, redimiendo al pecador.
 
Mientras Jesús posee autoridad moral para hacer lo que hace, Judas no. En consecuencia, Judas y su hipocresía quedarán ‘fuera de juego’.(ACI Prensa).

25 marzo, 2026

Solemnidad de la Anunciación de la Santísima Virgen María

 

 
25 de marzo
Solemnidad de la Anunciación de la Santísima Virgen María
 
El 25 de marzo es la fecha que la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de la Anunciación Encarnación, es decir, cuando el Ángel Gabriel fue enviado Nazaret para anunciar a la Virgen María que sería la Madre de Dios a lo que Ella respondió con su Fiat generoso: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc. 1,38).
 
Es María a quien Dios desde la eternidad escogió para que por obra y Gracia del Espíritu Santo concibiera al Señor hecho hombre, Jesús, segunda persona de la Santísima Trinidad. La Virgen le dice sí a Dios y en ese momento se encarna en el seno de María.
 
El 25 de marzo es la fecha que la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de la Anunciación Encarnación, es decir, cuando el Ángel Gabriel fue enviado Nazaret para anunciar a la Virgen María que sería la Madre de Dios a lo que Ella respondió con su Fiat generoso: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc. 1,38).
 
Es María a quien Dios desde la eternidad escogió para que por obra y Gracia del Espíritu Santo concibiera al Señor hecho hombre, Jesús, segunda persona de la Santísima Trinidad. La Virgen le dice sí a Dios y en ese momento se encarna en el seno de María.(ACI Prensa).

24 marzo, 2026

Santa Catalina de Suecia Religiosa, mística e hija de la Patrona de Europa, Santa Brígida

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24 de marzo
Santa Catalina de Suecia
Religiosa, mística e hija de la Patrona de Europa,
Santa Brígida 
 
Como todos los 24 de marzo, hoy celebramos a Santa Catalina de Suecia, religiosa y mística, hija de la Patrona de Europa, Santa Brígida Birgersdotter (Santa Brígida de Suecia).
 
También se le denomina ‘Santa Catalina de Vadstena’, en alusión al lugar donde vivió y murió.Katarina, o Catalina, fue monja brigidina, es decir, perteneció a la Orden religiosa fundada por su madre, la ‘Orden del Santísimo Salvador’, cuyas integrantes son conocidas comúnmente como ‘brigidinas’ en honor a su fundadora. Se le venera como patrona de las vírgenes, aún cuando estuvo casada, y las madres gestantes piden su intercesión ante el peligro de un aborto espontáneo.
 
De tal palo, tal astilla
 
Catalina Ulfsdotter, nació en Vadstena, ciudad de la provincia de Östergötland, Suecia. Fue la cuarta hija de Santa Brígida. No ha podido establecerse con exactitud la fecha de su nacimiento, pero se cree que fue entre 1331 y 1332. Es verdad que perteneció a una familia noble y con fortuna, pero en ella aprendió el desprendimiento y la generosidad.
 
Santa Brígida, su madre, había inculcado valores cristianos en todos sus hijos. Ella misma dio el mejor ejemplo cuando a la muerte de su esposo renunció a sus posesiones. Por su lado, Catalina le heredó el espíritu de liderazgo, entrega y amor a la oración.
 
Desde pequeña, supo mostrar una cálida sencillez y afabilidad que la hizo siempre cercana a quienes la rodearon; había aprendido de Brígida a descubrir lo mejor que se puede tener en esta vida: a Dios.
 
Por eso, pasaba varias horas del día dedicada al trato afable con el Señor. Gustaba de la meditación de la Pasión y Muerte de Cristo, de los salmos penitenciales y del Oficio de la Virgen María. Muchos de estos ejercicios espirituales los aprendió de niña, puesto que fue encargada desde los 7 años a las monjas del convento de Risberg para su educación.
 
Hija respetuosa y obediente
 
A la edad de 13 años, su padre decidió comprometerla en matrimonio. El elegido fue un noble de origen germánico, Eggart von Kürnen. Ella no estaba de acuerdo con el arreglo, pero decidió obedecer a su padre. Después del casamiento, Catalina logró persuadir a su esposo -un hombre de fe profunda- de hacer juntos un voto de castidad, que cumplirían celosamente el resto de sus vidas.
 
En 1349, después de la muerte de su padre, Catalina llegó a un acuerdo con su esposo para quedar libre y partir junto a su madre rumbo a Roma en peregrinación, y visitar las tumbas de San Pedro y San Pablo.
 
Estando todavía de camino, Catalina recibió la noticia de que Eggart, su esposo, había fallecido. Entonces, decidió no volver a contraer matrimonio y permanecer con su madre en Roma. Allí Catalina empezaría una nueva vida, imitando fervorosamente a Brígida en su vida ascética y pertenencia a Dios.
 
Viuda
 
En su condición de viuda, Catalina no dejaba de visitar a los pobres y enfermos de la ciudad, allí donde estuvieran, sea en las calles, en sus casas o en los hospicios. Además de atenderlos espiritual y materialmente, ayudaba con los quehaceres domésticos.
 
En 1372, Catalina, su madre y su hermano partieron en peregrinación a Tierra Santa. Al año siguiente, durante el viaje de retorno, Brígida falleció en Roma. Un año más tarde, su cuerpo regresaría a Suecia para ser enterrado en Vadstena, en el convento de su fundación.
 
Cumplidora de la obra de Dios
 
Catalina fue admitida en el convento de Vadstena, del que sería abadesa hasta 1375, año en el que viajaría a Roma para promover la canonización de Brígida. Pese a no obtener resultados, logró la ratificación de las reglas de la Orden que fundó su madre, la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida.
 
Tras cinco años de permanencia en Roma, Catalina regresó a su tierra natal y el obispo le confió el gobierno general de la joven Orden religiosa. Poco tiempo después enfermó y falleció el 24 de marzo de 1381. En 1484, Inocencio VIII concedió la autorización para su veneración.
 
Patronazgo y veneración
 
Santa Catalina de Suecia es considerada patrona de las vírgenes. Esto podría generar cierto desconcierto si se considera que estuvo casada por casi 20 años. Sin embargo, subyace una hermosa explicación que debe ser entendida a la luz de las condiciones de su época. Ella quiso consagrar su virginidad al Señor desde muy joven y así se mantuvo siempre. Esto fue posible, en buena parte, gracias a su esposo, quien compartió con ella, de manera fuera de lo común, el deseo de consagrarse a Dios siendo virgen.
 
Por otro lado, puede llamar la atención también que las madres gestantes pidan la intercesión de la santa ante el peligro de un aborto espontáneo, dado que Catalina nunca tuvo hijos. La explicación de por qué es intercesora en esos momentos tan difíciles, por los que pasan muchas mujeres, radica en que Catalina tuvo que acompañar en su dolor a más de una madre que había perdido a su hijo en el vientre.(ACI Prensa).
 

23 marzo, 2026

San José Oriol, Director espiritual y Profeta

 

23 de marzo
San José Oriol
Director espiritual
 
Nació en Barcelona, España, y quedó huérfano de padre siendo todavía muy pequeño. Jovencito fue admitido como monaguillo y cantor en una iglesia, y viendo los sacerdotes su gran piedad y devoción se propusieron costearle los estudios de seminario. Pasaba muchas horas rezando ante el Santísimo Sacramento en el templo.
 
Ordenado sacerdote, y habiendo recibido en la universidad el grado de doctor, se dedicó a la educación de la juventud. Era sumamente estimado por las gentes y muy alabado por su gran virtud y por sus modos tan amables que tenía en el trato con todos, pero Dios le dejó ver el estado de su alma y desde ese día ya no tuvo José ningún sentimiento de vanidad ni de orgullo. Se dio cuenta de que lo que ante los ojos de la gente brilla como santidad, ante los ojos de Dios no es sino miseria y debilidad. Desde el día en que Dios le permitió ver el estado de su alma, José Oriol se propuso nunca más volver a comer carne en su vida y ayunar todos los días.
 
A San José Oriol le concedió Dios el don de la dirección espiritual. Las gentes que iban a consultarlo volvían a sus casas y a sus oficios con el alma en paz y el espíritu lleno de confianza y alegría. A las personas que dirigía les insistía en que su santidad no fuera sólo superficial y externa, sino sobre todo interior y sobrenatural.
 
El santo nunca se atribuía a él mismo ninguno de los prodigios que obraba. Decía que todo se debía a que sus penitentes se confesaban con mucho arrepentimiento y que por eso Dios los curaba. En sus últimos años obtuvo de Dios el don de profecía y anunciaba muchas cosas que iban a suceder en el futuro. Y hasta anunció cuando iba a suceder su propia muerte. En un día del mes de marzo del año 1702, mientras cantaba en su lecho de enfermo un himno a la Virgen María, murió santamente. Tenía apenas 53 años.(ACI Prensa).

21 marzo, 2026

Santa María de las Cinco Llagas Religiosa, Co-Patrona de Nápoles juno a San Genaro

 Puede ser una imagen de texto que dice "Santa María Francisca Copatrona de Nápoles junto a San Genaro 21 de marzo aciprensa.com"

21 de marzo
Santa María de las Cinco Llagas
Religiosa Italiana
 
Cada 21 de marzo de marzo la Iglesia recuerda a Santa María Francisca de las Cinco Llagas, religiosa italiana que llevó en su propio cuerpo las heridas de Cristo: las de pies, manos y costado. Por esta razón, la tradición recuerda a esta santa evocando, desde el nombre, las llagas de Nuestro Señor. Hoy, varios siglos después de su muerte, sus restos permanecen incorruptos.
 
De humilde cuna
 
El nombre de pila de Santa María Francisca fue Anna María Gallo, una mujer nacida en Nápoles (Italia), hija de unos comerciantes que vivían en el antiguo barrio español de la ciudad, conocido por su precariedad. Dios le concedió a Maria Francisca el don de profecía, así como el de compartir los dolores de la Pasión y Muerte de Jesús. Los napolitanos le profesan una gran devoción y le atribuyen haber intercedido por ellos durante los bombardeos sufridos en la Segunda Guerra Mundial. Como signo de dicho favor, el barrio donde vivió permaneció intacto durante los ataques, a pesar de su fiereza.
Anna María Gallo nació el 6 de octubre de 1715. Empezó a trabajar desde muy niña, obligada por su padre quien poseía un taller de hilados y mercería; mientras tanto, su madre, una mujer muy piadosa, le leía libros sobre la fe cristiana y la llevaba a rezar a la iglesia de Santa Lucía de la Cruz. El párroco del lugar, admirado por su piedad y conocimiento del catecismo, le permitió que realice la Primera Comunión a los 8 años y que después de un año se convierta en catequista de niños.
 
Un padre violento
 
Al cumplir los 16 años, el padre de Maria Francisca decidió comprometerla en matrimonio con un joven rico, pero la joven se negó a aceptar el compromiso -le había prometido a Dios permanecer soltera y virgen para dedicarse a la vida espiritual y la salvación de las almas-.
 
El padre rechazó tal deseo y la castigó encerrándola en casa. Por si fuera poco, constantemente la maltrataba propinándole azotes y alimentándola con solo pan y agua. Aquellos días fueron durísimos para María Francisca, pero, al mismo tiempo, se fueron convirtiendo en ocasión de mayor cercanía con el corazón sufriente de Jesús, con el que compartía sus dolores. La mamá de María Francisca, por cuenta propia, logró que un sacerdote franciscano convenciera a su esposo de que las pretensiones de su hija no eran inmaduras y nacían de un corazón que amaba a Dios.
 
Terciaria
 
El 8 de septiembre de 1731 María Francisca recibió el hábito de la orden terciaria franciscana y, contra lo que podía esperarse, pidió que la dejaran vivir en la casa familiar como religiosa. En el hogar, la joven se ocupaba de los quehaceres domésticos y las tareas más sencillas. A través de ellas iba compenetrando cada vez más su alma con Dios, en el servicio y la oración, haciendo de lo sencillo una ofrenda de amor. María Francisca empezó a caer en éxtasis, absorta en la meditación de los dolores del Señor. Varias veces, absorta en el arrebato místico, la Virgen María se le apareció para darle consuelo y hacerle algunos pedidos espirituales.
 
Mística
 
Tras la muerte de su madre, la santa abandonó la casa familiar y se mudó al campo en compañía de otras terciarias. Allí permaneció los siguientes 38 años de su vida, hasta su muerte. Fue una vida dedicada a la oración, la penitencia y el sacrificio, de constante celo por rescatar almas del purgatorio y lograr la conversión de los pecadores. Es en esta etapa donde recibiría los estigmas de Cristo.
 
Santa María Francisca de las Cinco Llagas murió santamente el 6 de octubre de 1791. Fue declarada venerable por el Papa Pío VII el 18 de mayo de 1803; después beata por Gregorio XVI (12 de noviembre de 1843) y finalmente proclamada santa por el Papa Pío IX, el 29 de junio de 1867.
En 1901 fue declarada copatrona de la ciudad de Nápoles junto a San Genaro.(ACI Prensa).