30 octubre, 2026

San Marcelo de León, y otros santos del día de hoy

 SANTORAL DEL 30 DE OCTUBRE

El santoral católico del 30 de octubre recuerda a 15 santos y beatos, entre ellos mártires, obispos y religiosos que vivieron en distintos períodos de la historia. Entre las figuras de esta fecha destacan san Marcelo de León, vinculado a las primeras comunidades cristianas, y la beata Bienvenida Boiani, reconocida por su vida de oración y servicio religioso.

Santos principales del 30 de octubre

San Marcelo de León

San Marcelo de León fue un centurión romano que vivió durante el siglo III. Según la tradición cristiana, estaba casado con santa Nonia y tuvo varios hijos, algunos de los cuales también son venerados como santos. Su historia está vinculada a las persecuciones contra los cristianos durante el Imperio romano.

Su martirio ocurrió en el año 298, cuando manifestó públicamente su fe cristiana y rechazó participar en los ritos religiosos paganos asociados a su servicio militar. Fue trasladado a Tánger, donde recibió una condena a muerte y fue decapitado. La Iglesia católica lo recuerda cada 30 de octubre.

Beata Bienvenida Boiani

Bienvenida Boiani nació en 1254 en Cividale del Friuli, Italia. Fue una religiosa vinculada a la espiritualidad de santo Domingo de Guzmán y dedicó su vida a la oración, la penitencia y la austeridad.

Murió en 1292 y su culto fue reconocido por la Iglesia católica en 1763, durante el pontificado de Clemente XIV. Su memoria litúrgica se celebra el 30 de octubre.

Otros santos del 30 de octubre

Beato Ángel de Acri. 

Fue un sacerdote capuchino italiano del siglo XVIII. Recorrió distintas localidades del reino de Nápoles para predicar el Evangelio con un lenguaje cercano a la población.

Beato Juan Miguel Langevin.

Fue un sacerdote francés martirizado en 1794 durante la Revolución francesa. Murió decapitado por su condición sacerdotal y por mantenerse firme en su fe católica.

Beato Juan Slade. 

Fue un mártir inglés del siglo XVI. En 1583 fue ejecutado por rechazar la autoridad de la reina Isabel I en asuntos espirituales.

Beato Terencio Alberto O’Brien. 

Fue un obispo dominico irlandés que atendió a personas afectadas por la peste. En 1651 fue ejecutado durante el régimen de Oliver Cromwell por su fe católica.

San Claudio de León. 

Es recordado como uno de los mártires cristianos vinculados a León, España. Según la tradición, murió durante las persecuciones del emperador Diocleciano, a comienzos del siglo IV.

San Gerardo de Potenza. 

Fue obispo de Potenza, en el sur de Italia, durante el siglo XII. Es recordado por su ministerio pastoral y su servicio a la comunidad cristiana.

San Germán de Capua. 

Fue obispo de Capua durante el siglo VI. El papa Gregorio I lo mencionó en sus escritos, que contribuyeron a preservar su memoria en la tradición de la Iglesia.

San Lupercio de León. 

Es venerado como mártir cristiano junto a san Claudio y san Victorio. La tradición sitúa su muerte durante las persecuciones romanas de comienzos del siglo IV.

San Marciano de Siracusa. 

Es una figura de la tradición cristiana vinculada a Siracusa, Sicilia. Su nombre aparece en el santoral del 30 de octubre, aunque los datos históricos sobre su vida son limitados.

San Máximo de Cuma. 

Es venerado como mártir cristiano en Cuma, antigua localidad de la región italiana de Campania. Su conmemoración está asociada a las persecuciones contra los cristianos durante el Imperio romano.

San Serapión de Antioquía. 

Fue un obispo cristiano del siglo III relacionado con la defensa de las enseñanzas de la Iglesia primitiva. Su nombre figura entre las celebraciones del santoral de esta fecha.

San Victorio de León. 

Es recordado junto a san Claudio y san Lupercio como uno de los mártires cristianos de León. La tradición sitúa su muerte durante las persecuciones ordenadas bajo el emperador Diocleciano.

Santa Eutropia de Alejandría. 

Fue una mártir cristiana del siglo III. Según la tradición, se negó a renunciar a su fe y sufrió torturas hasta morir en Alejandría, Egipto. (ACENTO).

29 octubre, 2026

Beata Chiara Badano, “la enferma feliz”

29 de octubre

Beata Chiara Badano

“La enferma feliz”

Cada 29 de octubre, la Iglesia Católica recuerda a la Beata Chiara “Luce” Badano (1971-1990), nacida un día como hoy hace 53 años. “Clara” -por su nombre en español- nació en Sassello, Liguria (Italia), el 29 de octubre de 1971.

“Luce” (Luz)

Desde pequeña manifestaba con sus dulces maneras -gestos, palabras- cuán grande era su amor a Dios. Al mismo tiempo dejaba entrever, en muchas ocasiones, su carácter fuerte -era muy decidida y determinada-, así como, curiosamente, su alma dócil y obediente. Tenía el corazón lleno de alegría y era capaz de irradiar ternura, que se traslucía fácilmente a través de su mirada, llena de luz.

A los nueve años ingresó al Movimiento de los Focolares. Luego, en 1985, se mudó a Savona para seguir los estudios de bachillerato. A los 16 años, mientras disfrutaba de la vida de cualquier adolescente -amigos, música, deporte-, decidió consagrar su vida a Dios. Ya por esos tiempos, Clara había establecido un vínculo muy cercano con la fundadora de los Focolares, Chiara Lubich, quien le puso por sobrenombre "Luce" (luz, en italiano).

“Por Jesús, por Jesús”

En el verano de 1988, a Chiara le encontraron un tumor en el hombro. La evaluación médica indicaba “sarcoma osteogénico con metástasis”, un tipo de tumoración agresiva y dolorosa. La joven se propuso superar la enfermedad y comenzó un intenso tratamiento de quimioterapia, mientras trataba de seguir con su vida habitual, sin perder la alegría ni la fe. Repetía constantemente que todos sus dolores los ofrecía a Dios, “Por Jesús, por Jesús”; “Esto lo hago por ti, Jesús. Si tú lo quieres, yo también”.

El proceso de la enfermedad la condujo paulatinamente a quedar postrada. Por otro lado, Chiara quería mantenerse lúcida para no dejar de ofrecer su dolor, y renunció a los sedantes y analgésicos. Su intención era acompañar a Cristo sufriente y abandonado. Sus amigos la visitaban para darle ánimo, pero al final eran ellos quienes, después de verla, se sentían animados a seguir más de cerca al Señor. Y, claro, a visitarla con más frecuencia.

Apóstol en la enfermedad

Chiara sabía que la posibilidad de morir era grande, pero lejos de darse al abandono, se unió más al Señor, convirtiéndose, ella misma, en fuente de consuelo para los que la rodeaban. Así, por un tiempo se dedicó a acompañar, mientras aún podía caminar, a un joven que padecía de depresión. Después, un día, entregó todos sus ahorros a un amigo que partió en misión humanitaria a África.

A pesar del esfuerzo de los médicos, la enfermedad avanzó rápidamente y Chiara terminó perdiendo la movilidad de las piernas. “Si tuviera que elegir entre caminar o ir al paraíso, elegiría esta última posibilidad”, dijo a sus padres, cuando ya no pedía curarse sino sólo prepararse para el encuentro definitivo con Jesús.

Una luz que nunca se apagará

En julio de 1989, Chiara sufrió una severa hemorragia, signo de que el desenlace estaba cerca. Apenas tuvo algo de fuerzas, llamó a sus padres y les dijo: “No derramen lágrimas por mí. Yo voy donde Jesús. En mi funeral no quiero gente que llore, sino que cante fuerte”.

En su lecho, la beata oraba pidiendo ser capaz de cumplir con la voluntad de Dios hasta el último aliento. “No le pido a Jesús que me venga a buscar para llevarme al paraíso; no quisiera darle la impresión que no quiero sufrir más”, llegó a decirle a su madre, con quien ya preparaba lo que había empezado a llamar su “fiesta de bodas”, haciendo referencia al día de su muerte y su funeral.

El domingo 7 de octubre de 1990, Chiara falleció a los 19 años. Su tránsito fue sereno, y estuvo acompañada de sus padres. A un paso de la puerta de su habitación aguardaban sus amigos en oración. Sus últimas palabras fueron para su madre: “Chao, mamá. Sé feliz porque yo lo soy”.

Unas dos mil personas asistieron a los ritos funerarios en honor a su alma.

Beatificación

En diciembre del año 2009, el Papa Benedicto XVI reconoció públicamente el milagro que hizo posible la beatificación de Chiara Badano.

Los padres de un niño italiano habían pedido la intercesión de Chiara para que su pequeño se cure de la meningitis severa que estaba haciendo colapsar uno a uno sus órganos internos. De pronto, el niño se reincorporó, sano y sonriente. Ninguno de los médicos tratantes tenía una explicación para lo sucedido.

Chiara Badano fue beatificada el 25 de septiembre de 2010. En la ceremonia, el Arzobispo Angelo Amato, cabeza en ese momento de la Congregación para las Causas de los Santos (hoy, Prefecto Emérito), puso como ejemplo a Chiara de cómo aun en una corta vida se puede vivir con grandeza y santidad: “Hoy hay gente llena de virtud que, en la familia, en la escuela o en la sociedad, está muy lejos de desperdiciar su vida”. Luego concluyó:

“La Beata Chiara Badano es una misionera de Jesús, una apóstol del Evangelio como buena noticia a un mundo rico de bienestar, pero a menudo enfermo de tristeza y de infelicidad. Ella nos invita a reencontrar la frescura y el entusiasmo de la fe. La invitación está dirigida a todos; a los jóvenes sobretodo, pero también a los adultos, a los consagrados, a los sacerdotes. A todos se les ha dado la gracia suficiente para llegar a ser santos”.(EWTN.com)

28 octubre, 2026

El Señor de los Mku

28 de octubre

El Señor de los Milagros

El Señor de los Milagros, Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas, Cristo Moreno o Señor de los Temblores es una imagen del Señor Jesús pintada milagrosamente en una pared de adobe ubicada en el Altar Mayor del Santuario de Las Nazarenas de Lima (Perú).

A mediados del siglo XVII los negros de Angola formaron la cofradía de Pachacamilla y levantaron una edificación en donde uno de ellos pintó en la pared la preciosa imagen de Cristo.

El 13 de noviembre de 1655 un fuerte terremoto sacudió a Lima y Callao haciendo caer muchos edificios y causando miles de muertos. Todas las paredes de la Cofradía de los angoleños se cayeron, pero el muro de adobe con la imagen del Cristo permaneció en pie perfectamente, lo que fue considerado un verdadero milagro.

Cada año aumentó la fe al que llamaron Señor de los Milagros y hoy en día su procesión por las calles de lima en el mes de octubre congrega a millones de personas de diferentes partes del mundo. (EWTN.com)

San Judas Tadeo, Apóstol y Patrono de las causas imposibles

 San Judas Tadeo 

Apóstol 

Patrono de las causas imposibles 

Cada 28 de octubre la Iglesia celebra la fiesta de San Judas Tadeo, Apóstol de Cristo, a quien los Evangelios presentan como el “hermano de Santiago”. Hoy es también fiesta de otro de “los Doce”: Simón, el Cananeo; o, Simón, el Zelote.

Judas Tadeo y Simón

A diferencia de aquel que traicionó a Jesus, también llamado Judas, Judas Tadeo se mantuvo fiel a Cristo hasta el último instante de su vida. Se le conoce como el patrono de las causas imposibles y su fiesta se celebra conjuntamente a la de San Simón, Apóstol.

En los Evangelios de Mateo y Marcos se le llama “Tadeo” a secas, mientras que Lucas, tanto en su Evangelio como en los Hechos de los Apóstoles, lo llama Judas de Santiago.

Esta denominación se debe a que Judas Tadeo era hermano de Santiago el Menor y primo de Jesús. Se le atribuye la epístola que lleva su nombre, en la que se presenta a sí mismo como “servidor de Jesucristo y hermano de Santiago” (Jds 1,1).

Por otro lado, sobre la vida de Simón el Zelote se conoce poco, pero se le toma en cuenta porque aparece mencionado en la lista de los Doce apóstoles.

Predicación

De acuerdo al martirologio romano, San Judas Tadeo, tras dejar Judea luego de Pentecostés, predicó en Mesopotamia y luego en Persia, donde sufrió el martirio junto al Apóstol Simón, en la ciudad de Suanis.

Una antigua tradición cuenta que en el momento previo a ser ejecutado, San Judas le dijo a San Simón que podía ver al Señor llamándolos a su lado. Judas y Simón murieron por resistirse a adorar a los ídolos.

Iconografía

San Judas Tadeo suele ser representado con una imagen de Cristo en el pecho, como símbolo de su parentesco con el Señor y su parecido físico con Él.

En sus representaciones también aparece un mazo, instrumento con el que fue ejecutado de un golpe en la cabeza, antes de que ésta fuera cortada con un hacha. Gran parte de la iconografía representa a Judas Tadeo con una flama sobre la cabeza simbolizando que él fue uno de los apóstoles sobre los que descendió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego durante Pentecostés.

Patrono de los imposibles

Santa Brígida de Suecia (1303 - 1373) cuenta en sus Revelaciones que el Señor Jesús la exhortó a que le pidiese favores y gracias a través de San Judas Tadeo. Quizás esta sea la razón principal por la que la devoción a este santo ha calado tan profundo en la piedad popular cristiana. Son muchísimos los que lo llaman “milagroso” y viven agradecidos con él.

San Judas Tadeo comparte el patronazgo de los imposibles con Santa Rita de Casia.

El árbol que creció derecho no se puede torcer

Lamentablemente, en algunos casos, la devoción a San Judas ha dado lugar a ciertas desviaciones que la Iglesia ha aclarado oportunamente. En el año 2008, mediante un comunicado titulado “San Judas Tadeo y algunas desviaciones de su culto", la Arquidiócesis Primada de México aclaró que San Judas Tadeo no es el “santo de los delincuentes o narcotraficantes”, como algunos malintencionadamente afirmaban para justificar sus delitos o maldades. 

Además el documento vuelve a insistir en que su devoción no es compatible con los pseudo cultos relativos a la denominada "Santa Muerte", fenómeno que tampoco pertenece a la identidad católica.

La arquidiócesis señaló, además, que “la Iglesia alienta las manifestaciones populares de auténtica devoción”, pero que “en algunos casos -como los arriba mencionados- existen serias incompatibilidades” con las enseñanzas de la Iglesia. Ciertamente el culto a la “Santa Muerte”, vinculado a la brujería y al paganismo, es muy popular en México y se intensifica con la cercanía del Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre).(EWTN.COM).

27 octubre, 2026

San Odrano

 27 de octubre

San Odrano 

Abad 

Cada 27 de octubre se celebra la fiesta de San Odrano (Odran u Odhran), llamado el “noble y sin mancha”, abad de Meath (Irlanda) y fundador de Lattreagh, quien vivió entre los siglos V y VI.

Odrano fue uno de los doce que partieron de Loch Foyle a Iona junto a San Colomba (521-597) -patrono de los escoceses-. Iona es una isla pequeña al oeste de Escocia, donde se construyó un monasterio y desde donde se inició la evangelización del pueblo escoces.

La tradición señala que Odrano, poco después de desembarcar en la isla, sintió que su muerte estaba próxima y dijo: "Voy a ser el primer cristiano que muera en esta región”. A lo que San Colomba replicó: "Yo te aseguro que irás al Reino de los Cielos y te prometo que nadie conseguirá una gracia en mi sepulcro sin habértela pedido a tí también". Como San Colomba no quería ver morir a su amigo, le dio inmediatamente la bendición y salió de la casa.

Se hallaba Colomba paseando en el patio, cuando de repente miró hacia el cielo. Sus acompañantes le preguntaron qué miraba, y Colomba repuso que veía la batalla que se libraba en el aire entre los buenos y los malos espíritus. Agregó que también veía a los Ángeles que llevaban triunfalmente el alma de San Odrano al cielo.

Así pues, San Odrano fue el primero de los monjes irlandeses que murió y fue sepultado en Iona (su muerte está registrada en el año 548). El sitio de su sepultura, que se halla en el único cementerio de la isla, se llama “Reilig Orain”.

Se dice que el santo fundó el monasterio de Leitrioch Odrain (Latteragh de Tipperary). Aunque es poco lo que sabemos sobre él, se le celebra como obispo en toda Irlanda. (bigsplash.wordpress.com bitacoradelalma.blogspot.com) 

26 octubre, 2026

San Fernando “El Grande”

26 de octubre 

San Alfredo el Grande

El Protector de los pobres y desvalidos

Cada 26 de octubre, la Iglesia recuerda a San Alfredo el Grande, rey de Wessex (871-899), Inglaterra.

San Alfredo se hizo célebre por su espíritu caritativo y justo, así como por haber comandado la defensa de su pueblo contra la invasión de los vikingos. Confiado en sus dotes de líder y buen gobernante, se autoproclamó rey, siendo el primero de la casa de Wessex que reinó entre los anglosajones. Su natal Wessex fue uno de los siete reinos que después formarían parte de Inglaterra.

La historia le concedió el apelativo de “Magno” o “Grande”.

San Alfredo nació en el año 849 en Berkshire. Fue el hijo menor de Ethewulf, rey de Wessex, quien murió cuando Alfredo tenía nueve años. El hermano mayor del santo asumió el trono, pero murió dos años después; entonces lo sucedió el segundo de los hermanos, pero también murió; luego lo hizo el tercero, llamado Etelredo I.

Tras la muerte de este último en el campo de batalla, Alfredo tuvo que asumir el trono inevitablemente, iniciando una exitosa carrera pública y militar. Reorganizó las tropas sajonas y a la caballería, lo que permitió que derrotase finalmente a Guthrum el Viejo, jefe de los vikingos daneses.

Tras la victoria inglesa, Guthrun se vio obligado a aceptar el tratado de Westmore en 878, por el que los vikingos se comprometían a abandonar Wessex e instalarse en los antiguos territorios de Essex, East-Anglia, Lindsey y Mercia, formando la región conocida como Danelaw. Si bien es cierto que Alfredo cedió algunos territorios, también garantizó la paz y la protección para su reino.

Preocupado por la formación espiritual de su pueblo

San Alfredo fue un hombre culto y educado, preocupado por la educación de sus súbditos. Fue un promotor de la educación y de la difusión del cristianismo. Al mismo tiempo introdujo reformas legales orientadas a mejorar la administración de justicia. Una de sus preocupaciones fue que esta fuese dispensada sin temor ni favoritismos. 

Además, se preocupó por la restauración de las edificaciones tradicionales de Wessex, muchas de ellas dañadas por las constantes invasiones de los bárbaros del norte.

Por otro lado, este rey santo impulsó la construcción de nuevos monasterios y la renovación de aquellos que habían sido derruidos. 

Como parte de su empresa educativa, convocó a ilustres intelectuales de otras tierras como el arzobispo de Canterbury, San Plegmundo, o al obispo de Mercia, Wetfrith; al monje benedictino San Grimbaldo; al abad Juan, llamado el Viejo Sajón; al cronista Asser y al filósofo Juan Escoto Erígena, entre otros.

San Alfredo el Grande falleció el 26 de octubre del año 899.(EWTN.COM).

25 octubre, 2026

Domingo 30 (A) del tiempo ordinario

domingo 25 Octubre 2026

Domingo 30 (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 22,34-40): En aquel tiempo, cuando oyeron los fariseos que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?». Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».

………….

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón (…). Amarás a tu prójimo como a ti mismo»

Dr. Johannes VILAR

(Köln, Alemania)

Hoy, nos recuerda la Iglesia un resumen de nuestra “actitud de vida” («De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas»: Mt 22,40). San Mateo y San Marcos lo ponen en labios de Jesucristo; San Lucas de un fariseo. Siempre en forma de diálogo. Probablemente le harían al Señor varias veces preguntas similares. Jesús responde con el comienzo del Shemá: oración compuesta por dos citas del Deuteronomio y una de Números, que los judíos fervientes recitaban al menos dos veces al día: «Oye Israel! El Señor tu Dios (...)». Recitándola se tiene conciencia de Dios en el quehacer cotidiano, a la vez que recuerda lo más importante de esta vida: Amar a Dios sobre todos los “diosecillos” y al prójimo como a sí mismo. Después, al acabar la Última Cena, y con el ejemplo del lavatorio de los pies, Jesús pronuncia un “mandamiento nuevo”: amarse como Él nos ama, con “fuerza divina” (cf. Jn 14,34-35).

Hace falta la decisión de practicar de hecho este dulce mandamiento —más que mandamiento, es elevación y capacidad— en el trato con los demás: hombres y cosas, trabajo y descanso, espíritu y materia, porque todo es criatura de Dios.

Por otro lado, al ser impregnados del Amor de Dios, que nos toca en todo nuestro ser, quedamos capacitados para responder “a lo divino” a este Amor. Dios Misericordioso no sólo quita el pecado del mundo (cf. Jn 1,29), sino que nos diviniza, somos “partícipes” (sólo Jesús es Hijo por Naturaleza) de la naturaleza divina; somos hijos del Padre en el Hijo por el Espíritu Santo. A san Josemaría le gustaba hablar de “endiosamiento”, palabra que tiene raigambre en los Padres de la Iglesia. Por ejemplo, escribía san Basilio: «Así como los cuerpos claros y trasparentes, cuando reciben luz, comienzan a irradiar luz por sí mismos, así relucen los que han sido iluminados por el Espíritu. Ello conlleva el don de la gracia, alegría interminable, permanencia en Dios... y la meta máxima: el Endiosamiento». ¡Deseémoslo!

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Pensamientos para el Evangelio de hoy

«No habrá jamás otro Dios, Trifón, y no ha habido otro desde los siglos sino el que ha hecho y ordenado el universo. Nosotros no pensamos que nuestro Dios es distinto del vuestro. Es el mismo que sacó a vuestros padres de Egipto» (San Justino, mártir)

«¡Hoy más que nunca se hace necesario adorar! Quizá una de las mayores perversiones de nuestro tiempo es que se nos propone adorar lo humano dejando de lado lo divino. ‘Sólo al Señor adorarás’ es el gran desafío ante tantas propuestas de nada y vacío» (Francisco)

«(…) El primer mandamiento de la ley: ‘Adorarás al Señor tu Dios y le servirás (...) no vayáis en pos de otros dioses’ (Dt 6,13-14). La primera llamada y la justa exigencia de Dios consiste en que el hombre lo acoja y lo adore» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.084)(evangeli.net).