27 febrero, 2026

San Gabriel de la Dolorosa, Patrono de la Juventud

 San Gabriel de la Dolorosa

  

¡Oh!, San Gabriel de la Dolorosa; vos, sois, el hijo
del Dios de la Vida, su amado santo, y el hombre
que vivisteis con desmedido apego a la vida mundana
y que, al mismo tiempo buscabais la luz. Y, ella, iba
y venía de vos, como se aleja del día, cuando la cubren
las sombras de la noche. Y, entonces vuestras pasiones,
a atacaros volvían reiteradamente, pero, una voz
en medio de todo, surgía y, que la oíais una y otra vez,
y otra vez, y que, os pedía que no la rechazarais,
y os invitaba dulcemente a su regazo de paz. Y, sucedió
que un día, os dejasteis llevar por ella, la oísteis
y cual manso corderito, marchasteis por fin, hasta
“haceros esclavo”, nunca más del mal, sino, de la virtud
y de la verdad, que Dios es; obra de vuestra devoción
a Nuestra Señora. “Lo que más me ayuda a vivir con el
alma en paz es pensar en la presencia de Dios, el
recordar que los ojos de Dios siempre me están mirando
y sus oídos me están oyendo a toda hora y que el Señor
pagará todo lo que se hace por él, aunque sea regalar
a otro un vaso de agua”. “Yo creo que si yo hubiera
permanecido en el mundo no habría conseguido la salvación
de mi alma. ¿Dirás que me divertí bastante? Pues de
todo ello no me queda sino amargura, remordimiento
y temor y hastío. Perdóname si te di algún mal ejemplo
y pídele a Dios que me perdone también a mí”. Así,
escribisteis a un viejo amigo, ya hecho sacerdote.
Vuestro libro preferido era “Las Glorias de María”,
escrito por San Alfonso, y que, os llevó a altísimos
grados de santidad. Así, y luego de haberos gastado
en buena lid, voló vuestra alma al cielo, para corona
de luz recibir, como premio a vuestra entrega de amor.
“Patrono de los Jóvenes que se dedican al apostolado”;
¡oh!, San Grabriel de la Dolorosa, “viva luz de Cristo”.

© 2026 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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27 de Febrero
San Gabriel de la Dolorosa
(año 1862)

Petición

San Gabriel de la Dolorosa: pídele a la Sma. Virgen por tantos jóvenes tan llenos de vitalidad y de entusiasmo para que encaucen las enormes fuerzas de su alma, no a dejarlas perderse en goces mundanos, sino a ganarse un gran premio en el cielo dedicándose a salvar su propia alma y la de muchos más.

El bailarín que llegó a la santidad. Nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre 13 hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad. A los 4 años quedó huérfano de madre. El papá, que era un excelente católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio.

Tuvo la suerte de educarse con dos comunidades de excelentes educadores: los Hermanos Cristianos y los Padres Jesuitas; y las enseñanzas recibidas en el colegio le ayudaron mucho para resistir los ataques de sus pasiones y de la mundanalidad.

El joven era sumamente esmerado en vestirse a la última moda. Y sus facciones elegantes y su fino trato, a la vez que su rebosante alegría y la gran agilidad para bailar , lo hacían el preferido de las muchachas en las fiestas. Su lectura favorita eran las novelas, pero le sucedía como en otro tiempo a San Ignacio, que al leer novelas, en el momento sentía emoción y agrado, pero después le quedaba en el alma una profunda tristeza y un mortal hastío y abatimiento. Sus amigos lo llamaban “el enamoradizo”. Pero los amores mundanos eran como un puñal forrado con miel”. Dulces por fuera y dolorosos en el alma.

En una de las 40 cartas que de él se conservan, le escribe a un antiguo amigo, cuando ya se ha entrado de religioso: “Mi buen colega; si quieres mantener tu alma libre de pecado y sin la esclavitud de las pasiones y de las malas costumbres tienes que huir siempre de la lectura de novelas y del asistir a teatros donde se dan representaciones mundanas. Mucho cuidado con las reuniones donde hay licor y con las fiestas donde hay sensualidad y huye siempre de toda lectura que pueda hacer daño a tu alma. Yo creo que si yo hubiera permanecido en el mundo no habría conseguido la salvación de mi alma. ¿Dirás que me divertí bastante? Pues de todo ello no me queda sino amargura, remordimiento y temor y hastío. Perdóname si te di algún mal ejemplo y pídele a Dios que me perdone también a mí”.

Al terminar su bachillerato, y cuando ya iba a empezar sus estudios universitarios, Dios lo llamó a la conversión por medio de una grave enfermedad. Lleno de susto prometió que si se curaba de aquel mal, se iría de religioso. Pero apenas estuvo bien de salud, olvidó su promesa y siguió gozando del mundo.

Un año después enferma mucho más gravemente. Una laringitis que trata de ahogarlo y que casi lo lleva al sepulcro. Lleno de fe invoca la intercesión de un santo jesuita martirizado en las misiones y promete irse de religioso, y al colocarse una reliquia de aquel mártir sobre su pecho, se queda dormido y cuando despierta está curado milagrosamente. Pero apenas se repone de su enfermedad empieza otras vez el atractivo de las fiestas y de los enamoramientos, y olvida su promesa. Es verdad que pide ser admitido como jesuita y es aceptado, pero él cree que para su vida de hombre tan mundano lo que está necesitando es una comunidad rigurosa, y deja para más tarde el entrar a una congregación de religiosos.

Estalla la peste del cólera en Italia

Miles y miles de personas van muriendo día por día. Y el día menos pensado muere la hermana que él más quiere. Considera que esto es un llamado muy serio de Dios para que se vaya de religioso. Habla con su padre, pero a éste le parece que un joven tan amigo de las fiestas mundanas se va a aburrir demasiado en un convento y que la vocación no le va a durar quizá ni siquiera unos meses.

Pero un día asiste a una procesión con la imagen de la Virgen Santísima. Nuestro joven siempre le ha tenido una gran devoción a la Madre de Dios (y probablemente esta devoción fue la que logró librarlo de las trampas del mundo) y en plena procesión levanta sus ojos hacia la imagen de la Virgen y ve que Ella lo mira fijamente con una mirada que jamás había sentido en su vida. Ante esto ya no puede resistir más. Se va a donde su padre a rogarle que lo deje irse de religioso. El buen hombre le pide el parecer al confesor de su hijo, y recibida la aprobación de este santo sacerdote, le concede el permiso de entrar a una comunidad bien rígida y rigurosa, los Padres Pasionistas.

Al entrar de religioso se cambia el nombre y en adelante se llamará Gabriel de la Dolorosa. Gabriel, que significa: el que lleva mensajes de Dios. Y de la Dolorosa, porque su devoción mariana más querida consiste en recordar los siete dolores o penas que sufrió la Virgen María. Desde entonces será un hombre totalmente transformado.

Gabriel había gozado siempre de muchas comodidades en la vida y le había dado gusto a sus sentidos y ahora entra a una comunidad donde se ayuna y donde la alimentación es tosca y nada variada. Los primeros meses sufre un verdadero martirio con este cambio tan brusco, pero nadie le oye jamás una queja, ni lo ve triste o disgustado.

Gabriel lo que hacía, lo hacía con toda el alma. En el mundo se había dedicado con todas sus fuerzas a las fiestas mundanas, pero ahora, entrado de religioso, se dedicó con todas las fuerzas de su personalidad a cumplir exactamente los Reglamentos de su Comunidad. Los religiosos se quedaban admirados de su gran amabilidad, de la exactitud total con la que cumplía todo lo que se le mandaba, y del fervor impresionante con el que cumplía sus prácticas de piedad.

Su vida religiosa fue breve

Apenas unos seis años. Pero en él se cumple lo que dice el Libro de la Sabiduría: “Terminó sus días en breve tiempo, pero ganó tanto premio como si hubiera vivido muchos años”.

Su naturaleza protestaba porque la vida religiosa era austera y rígida, pero nadie se daba cuenta en lo exterior de las repugnancias casi invencibles que su cuerpo sentía ante las austeridades y penitencias. Su director espiritual sí lo sabía muy bien.

Al empezar los estudios en el seminario mayor para prepararse al sacerdocio, leyó unas palabras que le sirvieron como de lema para todos sus estudios, y fueron escritas por un sabio de su comunidad, San Vicente María Strambi. Son las siguientes: “Los que se preparan para ser predicadores o catequistas, piensen mientras estudian, que una inmensa cantidad de pobres pecadores les suplica diciendo: por favor: prepárense bien, para que logren llevarnos a nosotros a la eterna salvación”. Este consejo tan provechoso lo incitó a dedicarse a los estudios religiosos con todo el entusiasmo de su espíritu.

Cuando ya Gabriel está bastante cerca de llegar al sacerdocio le llega la terrible enfermedad de la tuberculosis. Tiene que recluirse en la enfermería, y allí acepta con toda alegría y gran paciencia lo que Dios ha permitido que le suceda. De vómito de sangre en vómito de sangre, de ahogo en ahogo, vive todo un año repitiendo de vez en cuando lo que Jesús decía en el Huerto de los Olivos: “Padre, si no es posible que pase de mí este cáliz de amargura, que se cumpla en mí tu santa voluntad”.

La Comunidad de los Pasionistas tiene como principal devoción el meditar en la Santísima Pasión de Jesús. Y al pensar y repensar en lo que Cristo sufrió en la Agonía del Huerto, y en la Flagelación y coronación de espinas, y en la Subida al Calvario con la cruz a cuestas y en las horas de mortal agonía que el Señor padeció en la Cruz, sentía Gabriel tan grande aprecio por los sufrimientos que nos vuelven muy semejantes a Jesús sufriente, que lo soportaba todo con un valor y una tranquilidad impresionantes.

Pero había otra gran ayuda que lo llenaba de valor y esperanza, y era su fervorosa devoción a la Madre de Dios. Su libro mariano preferido era “Las Glorias de María”, escrito por San Alfonso, un libro que consuela mucho a los pecadores y débiles, y que aunque lo leamos diez veces, todas las veces nos parece nuevo e impresionante. La devoción a la Sma. Virgen llevó a Gabriel a grados altísimos de santidad.

A un religioso le aconsejaba: “No hay que fijar la mirada en rostros hermosos, porque esto enciende mucho las pasiones”. A otro le decía: “Lo que más me ayuda a vivir con el alma en paz es pensar en la presencia de Dios, el recordar que los ojos de Dios siempre me están mirando y sus oídos me están oyendo a toda hora y que el Señor pagará todo lo que se hace por él, aunque sea regalar a otro un vaso de agua”.

Y el 27 de febrero de 1862, después de recibir los santos sacramentos y de haber pedido perdón a todos por cualquier mal ejemplo que les hubiera podido dar, cruzó sus manos sobre el pecho y quedó como si estuviera plácidamente dormido. Su alma había volado a la eternidad a recibir de Dios el premio de sus buenas obras y de sus sacrificios. Apenas iba a cumplir los 25 años.

Poco después empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y en 1926 el Sumo Pontífice lo declaró santo, y lo nombró Patrono de los Jóvenes laicos que se dedican al apostolado.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Gabriel_de_la_Dolorosa.htm)

 

26 febrero, 2026

San Néstor, Obispo de Magido y Mártir

 Puede ser una imagen de texto que dice "SAN NÉSTOR DE MAGIDO 26 de Febrero"

26 de febrero
San Néstor
Obispo de Magido, Mártir
 
Polio, gobernador de Panfilia y Frigia durante el reinado de Decio, trató de ganarse el favor del emperador, aplicando cruelmente su edito de persecución contra los cristianos. Néstor, obispo de Magido, gozaba de gran estima entre los cristianos y los paganos, y comprendió que era necesario buscar sitios de refugio para sus fieles. Rehusando a ser oculto, el Obispo esperó tranquilamente su hora de martirio, y cuando se encontraba en oración, oficiales de la justicia fueron en su búsqueda.
 
Luego de un extenso interrogatorio y amenazas de tortura, el Obispo fue enviado ante el gobernador, en Perga. El gobernador trató de convencer al santo –primero con halagos y luego con amenazas- de que renegara de la religión cristiana, pero Néstor se mantuvo firme en el Señor, siendo enviado al potro, donde el verdugo le desgarraba la piel de los costados con el garfio. 
 
Ante la firme negativa del santo de adorar a los paganos, el gobernador lo condenó a morir en la cruz, donde el santo todavía tuvo fuerzas para alentar y exhortar a los cristianos que le rodeaban. Su muerte fue un verdadero triunfo porque cuando el Obispo expiró sus últimas palabras, tanto cristianos como paganos se arrodillaron a orar y alabar a Jesús.(ACI Prensa).


25 febrero, 2026

Santos Victorino, Víctor, Nicéforo, Claudio, Diodoro, Serapión y Papías

 SANTOS VICTORINO Y COMPAÑEROS MÁRTIRES

25 de febrero 

Santos Victorino, Víctor, Nicéforo, Claudio, Diodoro, Serapión y Papías

Victorino, Víctor, Nicéforo, Claudio, Diodoro, Serapión y Papías eran ciudadanos de Corinto. El año 249, al principio del reinado de Decio, confesaron allí mismo la fe ante el precónsul Tercio. Después de ser torturados, pasaron a Egipto, aunque no sabemos si la sentencia comprendía ese destierro, y completaron su martirio en Dióspolis, capital de la Tebaida, bajo el gobernador Sabino, en el reinado de Numeriano.
 
Sabino tuvo ocasión de probar la constancia de los mártires en el potro y la flagelación. Victorino fue condenado a perecer despedazado en un mortero de mármol. Los verdugos comenzaron por destrozarle los pies y las piernas, diciéndole a cada golpe: «¡Sálvate! Todavía puedes escapar de la muerte si renuncias a tu nuevo Dios». Pero el gobernador, viendo la constancia de Victorino, perdió la paciencia y ordenó que le descuartizaran. Víctor, a quien se amenazó con el mismo martirio, ardía en deseos de que la sentencia se ejecutase inmediatamente; señalando el mortero de piedra dijo a los verdugos: "La salvación y la felicidad me esperan allí". Los verdugos le destrozaron al punto. El tercero de los mártires, Nicéforo, saltó por su propio pie al mismo pozo de destrucción; el juez, a quien molestó tal audacia, ordenó a los verdugos que le acabaran a golpes. Claudio, el cuarto de los mártires, fue descuartizado. Murió cuando los verdugos le habían cortado ya los pies, las manos, los brazos y las piernas.
 
El gobernador, señalando los miembros y los huesos del mártir que yacían por tierra, dijo a los otros tres confesores de la fe: "En vuestras manos está vuestra suerte; yo no os obligo a sufrir". Los mártires respondieron unánimemente: "Antes que renunciar a nuestra fe, estamos dispuestos a sufrir los más crueles tormentos que puedas imaginar. Jamás traicionaremos la fidelidad que debemos a Dios, ni renegaremos de Jesucristo nuestro Salvador, que es nuestro Dios y Creador, por el que nuestras almas suspiran". Entonces el tirano condenó a Diodoro a ser quemado vivo y ordenó a los verdugos que colgasen a Serapión por los pies y le decapitasen. Papías fue arrojado al mar con una piedra al cuello. La ejecución de los mártires tuvo lugar el 25 de febrero, día en que les conmemoraban los martirologios occidentales. Los griegos veneran su memoria el 21 de enero, fecha en que confesaron la fe en Corinto. El Martirologio Romano movió la celebración al 31 de enero.(Santorun Dei communio).

Sanctorum Dei communio

Sanctorum Dei communio

Sanctorum Dei communio


24 febrero, 2026

San Etelberto de Kent Rey, Primer monarca inglés convertido al cristianismo

 

Puede ser una imagen de texto que dice "San Etelberto de Kent El primer rey inglés en convertirse al cristianismo 24 de febrero febrero aciprensa.com"

 ¡Oh! San Etelberto, vos sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, que, casado con Berta, princesa cristiana
le concedisteis plena libertad para llevar a Inglaterra
a Liudardo, obispo francés. La piedad y virtudes de Berta,
os impresionaron mucho, pero vos, no os convertisteis
hasta la llegada de San Agustín y sus compañeros, que
enviados por San Gregorio el Grande, desembarcaron en
Thanet. Vos, os rogasteis que permanecieran en la isla
para escucharlos y luego vos, les concedisteis permiso
para predicar en todo el pueblo y, les entregasteis la iglesia
de San Martín, para celebrar la Misa y otras liturgias.
Las conversiones se multiplicaron y pronto vos y vuestra
corte, se bautizaron en Pentecostés. Vos, alentasteis con
fervor la reconstrucción de antiguas iglesias y la construcción
de nuevas. Mejorasteis las condiciones de vida de vuestros
súbitos y, pronto fuisteis apreciado por toda Inglaterra.
Vuestro apoyo a la fe católica, os permitió construir muchos
templos, monasterios y algunas diócesis, como la de Rochester.
Os convertisteis pronto, en un modelo por vuestra nobleza
y la acogida que disteis a los misioneros, junto al gesto de
escucharles sin prejuicios. Con vuestra actitud de no imponer
la fe en vuestros súbditos, a pesar de vuestro celo por
propagarla, favoreció la obra de los misioneros. Después de
cincuenta y seis años de reinado, voló vuestra alma al cielo,
para coronada ser con corona de luz, como justo premio por
vuestra entrega total de amor y fe. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Oh! San Etelberto, “vivo amor por el Dios de la Vida y del Amor».

© 2026 by Luis ernesto Chacón Delgado

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24 de enero
San Etelberto de Kent Rey
Primer monarca inglés convertido al cristianismo 
 
San Etelberto (ca. 560 - 616/618) fue rey de Kent, uno de los reinos de la Inglaterra anglosajona. Es considerado el primer monarca inglés que se convirtió al cristianismo.
 
Cuando Inglaterra no era sino un conjunto de reinos que compartían un pasado común de raíces anglosajonas, Etelberto gobernaba la región de Kent, ubicada al sudeste de la Inglaterra de la Alta Edad Media. Su reinado se extendió desde finales del siglo VI hasta inicios del siglo VII.
 
Estuvo casado con Bertha, princesa cristiana de origen franco, cuya piedad y amables virtudes contribuyeron a su conversión. Bertha, al igual que Etelberto, alcanzaría posteriormente la santidad. Al conocerse ambos, Etelberto quedó deslumbrado. No obstante, su conversión no se produciría solo por influencia de su esposa sino también por el testimonio y la cercanía espiritual de San Agustín de Canterbury (Roma, ca. 534 - Canterbury 604). Agustín, llamado ‘el apóstol de Inglaterra’, había llegado a la isla acompañado por un grupo de monjes, enviados por el Papa San Gregorio Magno para evangelizar a los pueblos ingleses.
 
Los inicios de la evangelización de Inglaterra
 
Los primeros misioneros enviados por el Papa llegaron a tierras inglesas con la venia de Etelberto, en tiempos en los que aún era pagano, aunque veía ya con beneplácito a los cristianos gracias a Santa Berta. El grupo estaba a cargo de San Agustín, monje benedictino que llegaría a ser el primer arzobispo de Canterbury.
 
Los monjes arribaron al pueblo de Thanet, donde fueron acogidos cordialmente por los miembros de la corona. En ese primer encuentro, Agustín dio explicaciones sobre el porqué de su presencia, comunicando cuál era el deseo del Papa Gregorio para con esas tierras. El rey entonces concedió a Agustín el permiso para predicar dentro de sus dominios, y confió a los misioneros el cuidado de la iglesia de San Martín, en la localidad de Canterbury, a cuyo lado los monjes establecieron su residencia.
Numerosas conversiones empezaron a suscitarse entre los habitantes de Kent, y no fue mucho el tiempo que pasó para que el rey y su corte pidieran el bautismo. Etelberto fue bautizado en la Solemnidad de Pentecostés del año 597. En los meses posteriores, a ejemplo del rey, se convirtieron unas diez mil personas.
 
Inglaterra católica
 
San Etelberto, quien sería reconocido por el Papa como rey cristiano, continuó apoyando la difusión del Evangelio entre sus súbditos, autorizando la llegada de más misioneros. Sus hijos, salvo uno, se hicieron cristianos. Y aunque Etelberto oró por la conversión de aquel hijo hasta el final de sus días; este nunca se interesó por la fe y murió pagano.
 
Desde el trono, Etelberto dispuso los recursos necesarios para la construcción de templos y monasterios. Algunas diócesis de Kent, como la de Rochester, florecieron en santidad y se convirtieron en núcleos desde los que se impulsó la cristianización de toda Inglaterra. De acuerdo con San Beda el Venerable, historiador y teólogo inglés (ca. 672 - 735), el reino de San Etelberto llegó a extenderse por toda la Inglaterra al sur del estuario de Humber.
 
Tras cincuenta y seis años en el trono, San Etelberto falleció en el año 616. Fue sepultado en la Iglesia de San Pedro y San Pablo, donde descansan también los restos de su esposa, la reina Santa Berta.ACI Prensa).

 

23 febrero, 2026

San Policarpo de Esmirna, Obispo y Mártir

 Puede ser una imagen de texto que dice "San Policarpo 23 de febrero aciprensa.com OAIDO AROII RTAA RTAA KMOCH GBIPON TOTRG TOCEA HCIRN AИCTO FFCTEN"

  

¡Oh!, San Policarpo, vos, sois el hijo del Dios de la Vida,
su amado santo y, a quien el gobernador os ordenó diciéndoos:
“Declare que el César es el Señor”. Y, vos, respondisteis:
“Yo sólo reconozco como mi Señor a Jesucristo, el Hijo de
Dios”. Y añadió el gobernador: “¿Y qué pierde con echar un
poco de incienso ante el altar del César? Renuncie a su
Cristo y salvará su vida”. Y, vos, en admirable respuesta
dijisteis: “Ochenta y seis años llevo sirviendo a Cristo y
Él nunca me ha fallado en nada. ¿Cómo le voy yo a fallar a
Él ahora? Yo seré siempre amigo de Cristo”. Y, vuestro
verdugo os dijo: “Si no adora al César y sigue adorando a
Cristo lo condenaré a las llamas”. Y, vos, respondiendo
con fe y valor, le dijisteis: “Me amenazas con fuego que
dura unos momentos y después se apaga. Yo lo que quiero es
no tener que ir nunca al fuego eterno que nunca se apaga”.
Y, vos, orando continuasteis con más fuerza: “Señor Dios,
Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo: yo te
bendigo porque me has permitido llegar a esta situación y
me concedes la gracia de formar parte del grupo de tus
mártires, y me das el gran honor de poder participar del
cáliz de amargura que tu propio Hijo Jesús tuvo que tomar
antes de llegar a su resurrección gloriosa. Concédeme la
gracia de ser admitido entre el grupo de los que sacrifican
su vida por Ti y haz que este sacrificio te sea totalmente
agradable. Yo te alabo y te bendigo Padre Celestial por tu
santísimo Hijo Jesucristo a quien sea dada la gloria junto
al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos”. Tan pronto
terminasteis, prendieron fuego a la leña, y sucedió un milagro,
las llamas, haciendo una gran circunferencia, rodearon
vuestro cuerpo, que ya no parecía un cuerpo humano quemado
sino un hermoso pan tostado, o un pedazo de oro sacado de
un horno ardiente. ¡Y todos los alrededores se llenaron
de un agradable olor como de un fino incienso! Entonces
los verdugos os atravesaron el corazón dedaun lanzazo, y
en ese momento, salió de vos, hacia lo alto una paloma
blanca, y os brotó sangre de vuestro corazón y luego la
hoguera se apagó. Y, así, voló vuestra alma al cielo,
para coronada ser, con corona de luz eterna, como justo
premio a vuestra grande e increíble entrega de amor y fe;
¡oh!, San Policarpo, mártir:  “fidelidad viva al Dios de la Vida».

© 2026 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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23 de Febrero
San Policarpo de Esmirna
Obispo y Mártir
(año 155)

Petición

Concédanos el Dios Todopoderoso poder también nosotros como San Policarpo ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo hasta el último momento de nuestra vida.

Policarpo significa: el que produce muchos frutos de buenas obras. (poli = mucho, carpo = fruto). San Policarpo tuvo el inmenso honor de ser discípulo del apóstol San Juan Evangelista. Los fieles le profesaban una gran admiración. Y entre sus discípulos tuvo a San Ireneo y a varios varones importantes más.

En una carta a un cristiano que había dejado la verdadera fe y se dedicaba a enseñar errores, le dice así San Ireneo: “Esto no era lo que enseñaba nuestro venerable maestro San Policarpo. Ah, yo te puedo mostrar el sitio en el que este gran santo acostumbraba sentarse a predicar. Todavía recuerdo la venerabilidad de su comportamiento, la santidad de su persona, la majestad de su rostro y las santísimas enseñanza con que nos instruía. Todavía me parece estarle oyendo contar que él había conversado con San Juan y con muchos otros que habían conocido a Jesucristo, y repetir las palabras que había oído de ellos. Y yo te puedo jurar que si San Policarpo oyera las herejías que ahora están diciendo algunos, se taparía los oídos y repetiría aquella frase que acostumbraba decir: Dios mío, ¿por qué me has hecho vivir hasta hoy para oír semejantes horrores? Y se habría alejado inmediatamente de los que afirman tales cosas”.

San Policarpo era obispo de la ciudad de Esmirna, en Turquía, y fue a Roma a dialogar con el Papa Aniceto para ver si podían ponerse de acuerdo para unificar la fecha de fiesta de Pascua entre los cristianos de Asia y los de Europa. Y andando por Roma se encontró con un hereje que negaba varias verdades de la religión católica. El otro le preguntó: ¿No me conoces? Y el santo le respondió: ¡Si te conozco. Tu eres un hijo de Satanás!

Cuando San Ignacio de Antioquía iba hacia Roma, encadenado para ser martirizado, San Policarpo salió a recibirlo y besó emocionado sus cadenas. Y por petición de San Ignacio escribió una carta a los cristianos del Asia, carta que según San Jerónimo, era sumamente apreciada por los antiguos cristianos.

Los cristianos de Esmirna escribieron una bellísima carta poco después del martirio de este gran santo, y en ella nos cuentan datos muy interesantes, por ejemplo los siguientes:

“Cuando estalló la persecución, Policarpo no se presentó voluntariamente a las autoridades para que lo mataran, porque él tenía temor de que su voluntad no fuera lo suficientemente fuerte para ser capaz de enfrentarse al martirio, y porque sus fuerzas no eran ya tan grandes pues era muy anciano. El se escondió, pero un esclavo fue y contó dónde estaba escondido y el gobierno envió un piquete de soldados a llevarlo preso. Era de noche cuando llegaron. El se levantó de la cama y exclamó: “Hágase la santa voluntad de Dios”. Luego mandó que les dieran una buena cena a los que lo iban a llevar preso y les pidió que le permitieran rezar un rato. Pasó bastantes minutos rezando y varios de los soldados, al verlo tan piadoso y tan santo, se arrepintieron de haber ido a llevarlo preso.

El populacho estaba reunido en el estadio y allá fue llevado Policarpo para ser juzgado. El gobernador le dijo: “Declare que el César es el Señor”. Policarpo respondió: “Yo sólo reconozco como mi Señor a Jesucristo, el Hijo de Dios”. Añadió el gobernador: ¿Y qué pierde con echar un poco de incienso ante el altar del César? Renuncie a su Cristo y salvará su vida. A lo cual San Policarpo dio una respuesta admirable. Dijo así: “Ochenta y seis años llevo sirviendo a Jesucristo y El nunca me ha fallado en nada. ¿Cómo le voy yo a fallar a El ahora? Yo seré siempre amigo de Cristo”.

El gobernador le grita: “Si no adora al César y sigue adorando a Cristo lo condenaré a las llamas”,. Y el santo responde: “Me amenazas con fuego que dura unos momentos y después se apaga. Yo lo que quiero es no tener que ir nunca al fuego eterno que nunca se apaga”.

En ese momento el populacho empezó a gritar: ¡Este es el jefe de los cristianos, el que prohibe adorar a nuestros dioses. Que lo quemen! Y también los judíos pedían que lo quemaran vivo. El gobernador les hizo caso y decretó su pena de muerte, y todos aquellos enemigos de nuestra santa religión se fueron a traer leña de los hornos y talleres para encender una hoguera y quemarlo.

Hicieron un gran montón de leña y colocaron sobre él a Policarpo. Los verdugos querían amarrarlo a un palo con cadenas pero él les dijo: “Por favor: déjenme así, que el Señor me concederá valor para soportar este tormento sin tratar de alejarme de él”. Entonces lo único que hicieron fue atarle las manos por detrás.

Policarpo, elevando los ojos hacia el cielo, oró así en alta voz: “Señor Dios, Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo: yo te bendigo porque me has permitido llegar a esta situación y me concedes la gracia de formar parte del grupo de tus mártires, y me das el gran honor de poder participar del cáliz de amargura que tu propio Hijo Jesús tuvo que tomar antes de llegar a su resurrección gloriosa. Concédeme la gracia de ser admitido entre el grupo de los que sacrifican su vida por Ti y haz que este sacrificio te sea totalmente agradable. Yo te alabo y te bendigo Padre Cestial por tu santísimo Hijo Jesucristo a quien sea dada la gloria junto al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos”.

“Tan pronto terminó Policarpo de rezar su oración, prendieron fuego a la leña, y entonces sucedió un milagro ante nuestros ojos y a la vista de todos los que estábamos allí presentes (sigue diciendo la carta escrita por los testigos que presenciaron su martirio): las llamas, haciendo una gran circunferencia, rodearon al cuerpo del mártir, y el cuerpo de Policarpo ya no parecía un cuerpo humano quemado sino un hermoso pan tostado, o un pedazo de oro sacado de un horno ardiente. Y todos los alrededores se llenaron de un agradabilísimo olor como de un fino incienso. Los verdugos recibieron la orden de atravesar el corazón del mártir con un lanzazo, y en ese momento vimos salir volando desde allí hacia lo alto una blanquísima paloma, y al brotar la sangre del corazón del santo, en seguida la hoguera se apagó”.

“Los judíos y paganos le pidieron al jefe de la guardia que destruyeran e hicieran desaparecer el cuerpo del mártir, y el militar lo mandó quemar, pero nosotros alcanzamos a recoger algunos de sus huesos y los veneramos como un tesoro más valioso que las más ricas joyas, y los llevamos al sitio donde nos reunimos para orar”.

El día de su martirio fue el 23 de febrero del año 155.Esta carta, escrita en el propio tiempo en que sucedió el martirio, es una narración verdaderamente hermosa y provechosa.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Policarpo.htm)

 

21 febrero, 2026

San Severiano, Obispo de Escitópolis y mártir del siglo V

 

21 de febrero
San Severiano
Obispo de Escitópolis y mártir del siglo V
 
El 21 de febrero, la Iglesia recuerda a San Severiano, obispo de Escitópolis y mártir del siglo V, quien entregó su vida en defensa de la fe ortodoxa frente a la herejía monofisita. Su testimonio resalta la valentía de los pastores de la Iglesia que, aun en tiempos de gran confusión y persecución, se mantuvieron firmes en la verdad del Evangelio.
 
El Concilio de Calcedonia y la Crisis Monofisita
 
En el año 451, se celebró el Cuarto Concilio Ecuménico en Calcedonia, convocado por el emperador Marciano para abordar la creciente controversia cristológica provocada por la herejía de Eutiques. Este monje defendía la doctrina monofisita, que sostenía que en Cristo solo existía una única naturaleza divina, negando la coexistencia de su naturaleza humana y divina.
 
El Concilio reafirmó la doctrina ortodoxa, declarando que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, en dos naturalezas unidas en una sola persona. Aunque muchos monjes de Palestina aceptaron esta enseñanza, un grupo radical encabezado por el monje Teodosio rechazó la decisión y desató una violenta rebelión.
 
San Severiano: Fiel a la Ortodoxia hasta la Muerte
 
En este contexto de división y persecución, San Severiano, obispo de Escitópolis (hoy en Israel), se distinguió por su firme defensa de la fe ortodoxa. No se dejó intimidar por las amenazas ni por la violencia de los rebeldes monofisitas, que buscaban imponer sus creencias por la fuerza.
 
Cuando Teodosio expulsó al patriarca legítimo de Jerusalén, San Juvenal, tomó el control de la ciudad y comenzó una sangrienta represión contra aquellos que permanecían fieles a las enseñanzas del Concilio de Calcedonia. San Severiano fue uno de los principales líderes eclesiásticos que se opuso a esta usurpación y se mantuvo fiel a la doctrina de la Iglesia.
 
Por su lealtad a la fe, fue arrestado por las tropas de Teodosio, quienes lo sacaron fuera de la ciudad y lo asesinaron brutalmente, otorgándole la corona del martirio. Su valentía y sacrificio lo convirtieron en un símbolo de resistencia cristiana ante la imposición de falsas doctrinas.
 
Legado de San Severiano
 
Defensor de la Verdad: En una época de división dentro de la Iglesia, San Severiano se mantuvo firme en la fe definida por el Concilio de Calcedonia, demostrando su compromiso con la doctrina apostólica.
Ejemplo de Valentía: No temió enfrentarse a las autoridades eclesiásticas rebeldes ni a la persecución, prefiriendo entregar su vida antes que traicionar la verdad del Evangelio.
 
Inspiración para la Iglesia: Su testimonio nos recuerda la importancia de defender la fe, incluso en tiempos de crisis y confusión, confiando en la promesa de Cristo de que la verdad siempre prevalecerá.
San Severiano, valiente testigo de la fe, intercede por nosotros.(https://radioestrelladelmar.org/).

20 febrero, 2026

Santos Tiranio, Cenobio, y otros Mártires

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20 de febrero
Santos Tiranio, Cenobio, y otros Mártires
 
SANTOS TIRANIO, CENOBIO y otros Mártires Día festivo: 20 febrero
La Iglesia conmemora también el día de San Tiranio, obispo de Tiro, que había presenciado el triunfo de los mártires y los había alentado, pero seis años después, lo tomaron preso y lo condujeron junto con San Cenobio de Tiro a Antioquía. 
 
Cenobio era médico y sacerdote de la ciudad de Sidón. Tiranio fue arrojado al río Orantes, tras haber sufrido crueles torturas, mientras que Cenobio murió en el potro. 
 
Asimismo, varios cristianos egipcios que se habían establecido en Palestina y otros en Tiro, dieron pruebas de su paciencia y de su constancia en la fe. Después de haber sido golpeados innumerables veces, cosa que soportaron con gran paciencia, fueron arrojados a los leopardos, osos salvajes, jabalíes y toros.
 
Pero cuando las fieras aparecieron en la arena, en vez de devorar o destrozar a los mártires, se mantuvieron a distancia de ellos, sin tocarlos, y se volvieron contra los domadores y cuantos se hallaban cerca. 
 
El hecho se repitió varias veces, pese a que los verdugos reemplazaron dos veces a las fieras y obligaron a los cristianos a agitar a los brazos para provocar a las fieras.
Después de varios intentos inútiles con diferentes animales, los santos fueron finalmente decapitados y sus cuerpos arrojados al mar. 
 
Otros que se negaron a ofrecer sacrificios a los dioses, murieron apaleados, quemados y también ejecutados en distintas formas.(ACI Prensa).