07 octubre, 2026

Nuestra Señora del Rosario, Patrona de los Dominicos

 07 de octubre

Nuestra Señora del Rosario

Patrona de los Dominicos


Cada 7 de octubre se celebra a la Virgen del Rosario, advocación que nos recuerda la importancia de dirigirnos afectuosamente a nuestra Madre en la oración, en particular a través del rezo del Santo Rosario. Fue la mismísima Virgen María quien nos pidió que lo recemos y lo demos a conocer, para que podamos obtener gracias abundantes.

Jesús, núcleo del Santo Rosario

El Rosario es inobjetablemente una oración mariana -ayuda certera para crecer en amor a la Mujer por quien vino la salvación-. Sin embargo, no siempre reparamos en que es, antes que nada, una oración “cristocéntrica”; es decir, una oración centrada en Cristo.

La enunciación de los misterios y las Avemarías que se suceden unas a otras nos ayudan a contemplar y meditar la vida de Nuestro Salvador, Jesucristo; y a hacerlo en compañía de María, su Madre, siempre cercana a su Hijo. Ella, entonces, nos enseña a contemplar los misterios de Jesús a través de su mirada maternal, porque todo en Maria es una invitación a amar a su Hijo.

Podemos decir, en consecuencia, que el Rosario es la “escuela de oración” de la Virgen. En otras palabras, al lado de María aprendemos a escuchar la voz de Jesús con toda reverencia.

Un poco de historia

En el año 1208 la Virgen María se le apareció a Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, y le entregó en las manos un Rosario, muy probablemente con la forma en que hoy lo conocemos. Luego, la Madre de Dios le enseñó al santo español la manera cómo habría que rezarlo. El Rosario era la “respuesta” de la Virgen a los ruegos de Santo Domingo, quien le pedía ayuda para que la herejía albigense (otra versión del catarismo o religión de los puros) fuese derrotada.

Antes de retirarse, Nuestra Madre le encomendó a Santo Domingo que difundiera la oración. Así lo hizo el santo, y el Rosario, en los siglos posteriores, fue calando cada vez más hondo en el alma de los católicos y extendiéndose como práctica universal.

Simultáneamente nacía y crecía la devoción a Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.

Lepanto 

Uno de los episodios determinantes que contribuyen al arraigo histórico de esta advocación mariana y para la difusión del Santo Rosario en la historia de la Iglesia fue lo ocurrido en la “Batalla de Lepanto”, ocurrida el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Patras, frente Naupacto, ciudad griega en ese entonces conocida como Lepanto. En dicha batalla, una coalición de tropas y fuerzas navales cristianas debían enfrentarse a la armada del imperio Otomano, de raigambre islámica, con el propósito de detener sus ambiciones expansionistas en Occidente (Europa) y recuperar la soberanía sobre el Mediterráneo (guerras habsburgo-otomanas o austro-turcas, conocidas también como las guerras del turco, en las que interviene también el reino de Venecia).

Antes de la batalla, las milicias cristianas se encomendaron a la Virgen María y rezaron juntos el Rosario. Ese día los cristianos obtuvieron un triunfo contundente que fue atribuido a la intercesión de la Madre de Dios, protectora de la cristiandad, de ahí el extraordinario simbolismo de Lepanto.

La celebración

Enterado del triunfo, el Papa San Pío V (p. 1566-1572), quien había sido dominico, en agradecimiento a la Virgen María, instituyó la fiesta de la “Virgen de las Victorias” a celebrarse el primer domingo de octubre. Además, incorporó el título de “Auxilio de los Cristianos” en las letanías dedicadas a la Virgen María, como un homenaje a la Señora que armó de valor a los defensores de la cristiandad.

Años más adelante, el Papa Gregorio XIII (p. 1572-1585) cambió el nombre de la fiesta por el de “Nuestra Señora del Rosario”; y el Papa Clemente XI (p. 1700-1721) extendió la celebración a toda la Iglesia de Occidente. A inicios del Siglo XX, San Pío X (p. 1903-1914) fijó definitivamente el 7 de octubre como el día oficial para esta fiesta e inmortalizó estas palabras que intentan recoger el espíritu de esta devoción: “Denme un ejército que rece el Rosario y este vencerá al mundo”.

La Virgen del Rosario y los sucesores de Pedro

“Rosario” significa “corona de rosas” y, tal como lo definió el propio San Pío V, “es un modo piadosisimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un padrenuestro entre cada diez avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la vida de Nuestro Señor".

En los albores del siglo XXI, San Juan Pablo II (p. 1978-2005) -quien añadió los “misterios luminosos” al rezo del Santo Rosario- señalaba en su carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae” [El Rosario de la Virgen Maria] que esta oración mariana “en su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad”. El Rosario es la oración propicia para estos “tiempos recios” para el mundo y la Iglesia.

El Papa Peregrino concluía aquel documento con esta hermosa oración compuesta por el Beato Bartolomé Longo, el “Apóstol del Rosario”:

Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios,

vínculo de amor que nos une a los Ángeles,

torre de salvación contra los asaltos del infierno,

puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás.

Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía.

Para ti el último beso de la vida que se apaga.

Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre,

oh Reina del Rosario de Pompeya,

oh Madre nuestra querida,

oh Refugio de los pecadores,

oh Soberana consoladora de los tristes.

Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo. Amén.

La Virgen del Rosario e Hispanoamérica

Actualmente, el santuario más famoso del mundo dedicado a la Virgen del Rosario es el de Pompeya (Italia), fundado precisamente por el Beato Bartolo Longo a mediados del siglo XIX.

La Virgen del Rosario es la Patrona de la Orden de Predicadores (dominicos), de la República de Colombia (Nta. Señora del Rosario de Chiquinquirá) y de la Unidad Militar de Emergencias (UME) de España. Es ampliamente venerada en Argentina, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Panamá y otros países de hispanoamérica como el Perú, a donde llegó la primera imagen de la Virgen del Rosario a tierras americanas, donada por el Rey Carlos V de España en 1643.(ACI Prensa).

06 octubre, 2026

San Bruno, Fundador de los Cartujos

6 de octubre

San Bruno de Colonia

Fundador de los Cartujos

Cada 6 de octubre, la Iglesia recuerda a San Bruno de Colonia, sacerdote fundador, en 1084, de los Cartujos, orden contemplativa que se ha mantenido, de manera notable, bajo el espíritu de la sencillez y la austeridad.

La Cartuja

Ya en el siglo XVII, el sabio y piadoso Cardenal Giovanni Bona describía a los monjes cartujos de esta manera: "[Son] el gran milagro del mundo: viven en el mundo como si estuviesen fuera de él; son ángeles en la tierra, como Juan Bautista en el desierto".

Y es que estos monjes han intentado ser siempre fieles al legado de San Bruno y hacer de sus monasterios un “adelanto” de las realidades espirituales que nos esperan si amamos a Dios; un signo de su presencia en el mundo.

Baste considerar el lema de la “Cartuja” (nombre con el que se designa coloquialmente a la Orden): “Stat Crux dum volvitur orbis”, que en latín quiere decir: “La Cruz se mantiene firme mientras el mundo da vueltas".

Búsqueda espiritual

San Bruno (c. 1030 - 6 de octubre de 1101) nació en Colonia, en ese entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue profesor de Filosofía y Teología en la Escuela de Reims (Francia), donde enseñó durante 18 años.

Allí se hizo conocido por su habilidad para la enseñanza, lo que le valió prestigio académico a esa casa de estudios. Tras su paso por Reims, asumió como el canciller de la diócesis, nombrado por el Arzobispo Manasés.

Bruno de Colonia tenía, en ese momento, todos los pergaminos para seguir una carrera eclesiástica. Sin embargo, empezó a descubrir el llamado a una vida de oración al estilo monacal.

Dejar atrás el mundo y sus vanidades

Junto a un grupo de compañeros, Bruno se estableció en la comuna normanda de Saint-Pierre-de-Chartreuse. En ese momento no se tenía la menor intención de fundar una orden religiosa. Si se llegó a eso fue por el fervor y la entrega de aquellos hombres, los que llamaron la atención del delfín de Francia y de las autoridades eclesiales. Así, la Iglesia formuló una invitación a los monjes a instituirse.

Más adelante, el conde Rogelio -hermano del famoso normando Roberto Guiscardo, Duque de Apulia y Calabria- le regaló a San Bruno el fértil valle de La Torre, en la diócesis de Squillace (Calabria, Italia). Ahí se estableció el santo con algunos otros discípulos.

Dios, en el camino, suscitó en San Bruno el deseo de una vida de estilo eremítico. Es cierto que en su itinerario espiritual se acercó a la forma cenobítica del monacato -monjes aislados del mundo pero que compartían una vida en común-; sin embargo, optó finalmente por la vida en completa soledad, de cara a Dios.

La Iglesia, en virtud a tal espíritu de desprendimiento y dedicación a Dios, considera la vida de los cartujos como paradigma del estado de contemplación y penitencia.

Vivir en el mundo como si se estuviese fuera de él

San Bruno de Colonia murió el domingo 6 de octubre de 1101. Un tiempo después, los monjes enviaron un relato sobre su muerte a las principales iglesias y monasterios de Italia, Francia, Alemania, Inglaterra e Irlanda, pues era entonces costumbre pedir oraciones por las almas de los que habían fallecido.

Ese documento, junto con los Elogia (Elogios al difunto), escritos por los 178 monjes que recibieron el relato de su muerte, es uno de los más completos y valiosos testimonios que existen y que confirman la vida ejemplar del santo.

Santo por aclamación

San Bruno no ha sido canonizado formalmente, pues los Cartujos han rehuido generalmente a las manifestaciones públicas desde siempre, incluso a las eclesiásticas. Sin embargo, en 1514, obtuvieron del Papa León X el permiso para celebrar la fiesta de su fundador. El Papa Clemente X extendió esta festividad a toda la Iglesia occidental en 1674.

El santo es particularmente popular en Calabria, y el culto que se le tributa hoy refleja en buena medida el doble aspecto, activo y contemplativo, de su vida.(ACI Prensa)

05 octubre, 2026

Santa Faustina Kowalska, Mística y Apóstol de la Divina Misericordia

05 de octubre 

Santa Faustina Kowalska

Mística y Apóstol de la Divina Misericordia 

Cada 5 de octubre la Iglesia Católica celebra a Santa Faustina Kowalska (1905-1938), religiosa y mística nacida en Polonia. Ella mantuvo un diálogo místico con Jesús que inspiró y dio forma a la muy extendida devoción a la Divina Misericordia. Por esta razón, ella ostenta el título de “Apóstol de la Divina Misericordia” (San Juan Pablo II).

"A las almas que propagan la devoción a mi misericordia, las protejo durante su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el juez, sino el Salvador Misericordioso”, le dijo el Señor Jesús a su servidora, Santa Faustina.

Y, “¿acaso no es la misericordia un ‘segundo nombre’ del amor?”, se preguntaba San Juan Pablo II, y añadía: “En este amor debe inspirarse la humanidad hoy para afrontar la crisis de sentido, los desafíos de las necesidades más diversas y, sobre todo, la exigencia de salvaguardar la dignidad de toda persona humana. Así, el mensaje de la misericordia divina es, implícitamente, también un mensaje sobre el valor de todo hombre. Toda persona es valiosa a los ojos de Dios, Cristo dio su vida por cada uno, y a todos el Padre concede su Espíritu y ofrece el acceso a su intimidad” (San Juan Pablo II, Homilía de la Misa de canonización de Beata María Faustina Kowalska).

Una niña sencilla y amorosa

Helena Kowalska -nombre de pila de Santa Faustina- nació en Lodz, Polonia, en 1905. Desde pequeña mostró una sensibilidad especial para los asuntos espirituales, algo que sus padres -piadosos y disciplinados católicos- ayudaron a forjar.

El día que recibió la Primera Comunión, Faustina estaba tan emocionada por el don recibido que expresó su gratitud besando las manos de sus progenitores, agradeciéndoles que la educaron en el amor a Cristo y pidiendo perdón por haberles ofendido.

Helena fue la tercera de ocho hermanos. Esto la obligó rápidamente a aprender a cuidar a sus hermanos más pequeños y ayudar en los quehaceres del hogar. En casa, o estaba ayudando a su madre en la cocina o estaba cuidando a sus hermanos; en el establo, se ocupaba de ordeñar a las vacas. Asistió a la escuela, pero sólo pudo completar los primeros tres años de estudio porque los Kowalska no contaban con el dinero suficiente para costear su educación.

“Ninguno que poniendo su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el reino de Dios” (Lc 9, 62)

A los 15 años empezó a tener inquietudes por la vida religiosa. Sin embargo, sabía que no sería aceptada en un convento sin tener algo de dinero. Por eso, empezó a trabajar como empleada doméstica para ayudarse económicamente y, al mismo tiempo, apoyar a su familia.

Cuando le comunicó a sus padres el deseo de ser religiosa, ellos se opusieron. Eso la desanimó por un tiempo, hasta que un día, mientras rezaba, sintió que Jesús le pedía que deje todo y vaya a Varsovia. Una vez allí podría ser aceptada en alguna de las órdenes cuyos conventos estaban en esa ciudad.

Casi sin despedirse de sus padres, viajó a la capital polaca tan solo con el vestido que llevaba puesto y algunas mínimas pertenencias. En Varsovia se puso en contacto con un sacerdote, quien le consiguió hospedaje en casa de una familia amiga. Posteriormente, volvió a trabajar como empleada doméstica para asegurar su manutención. Este fue un periodo de gran incertidumbre para ella, en el que se sintió fuertemente probada, dado que ninguna comunidad religiosa quiso acogerla a pesar de su insistencia.

“Tengo preparadas para ti muchas gracias”

Finalmente, Faustina fue recibida en la Casa Madre de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia. La jovencita experimentó tal alegría al verse por fin acogida que sentía que el corazón le ardía de gratitud. Su más grande sueño empezaba a hacerse realidad. Lamentablemente esto no duraría demasiado. Solo unas pocas semanas después de haber sido aceptada, enfrentó por primera vez la tentación de dejar el convento. No entendía bien qué le sucedía y por qué su corazón se encontraba turbado y entristecido.

De esos días data una de sus primeras visiones: vio que Jesús se le aparecía con el rostro destrozado y cubierto de llagas. Ella, entonces, preguntó: "Jesús, ¿quién te ha herido tanto?". A lo que Él contestó: "Este es el dolor que me causarías si te vas de este convento. Es aquí donde te he llamado y no a otro; y tengo preparadas para ti muchas gracias" (Diario, 19).

Faustina entendió entonces lo que Dios quería de ella. Se mantuvo firme y desistió de la idea de dejar el convento; y más bien empezó a enamorarse de la vida que allí iba encontrando. Así, el tiempo pasó, vino el noviciado, la recepción del hábito y los primeros votos. Finalmente llegaría la consagración a perpetuidad -el nombre de ‘Helena’ cambiaría por el de ‘Faustina’-.

Vendrían años intensos, vividos con sencillez, con vocación de servicio. Faustina pasaría por varios cargos en el convento y realizaría distintos oficios: fue cocinera, jardinera y portera. Al mismo tiempo, sin que diese el más mínimo signo de afectación o dramatismo, Faustina llevaba una intensa vida espiritual, marcada por experiencias místicas que la convirtieron en portavoz de Cristo, cuyo sufrimiento se prolonga por los siglos a causa del pecado de los hombres.

La Divina Misericordia

A esta humilde mujer -piadosa, alegre y caritativa- Dios la había escogido para revelarse de una manera particular: Jesús se le apareció en numerosas oportunidades con la intención de mostrarle su amor misericordioso por la humanidad, una actualización de ese amor que lo llevó a la cruz.

De aquellas visiones místicas proviene la imagen de la Divina Misericordia que se conoce popularmente. En esta se ve a Jesús vestido de blanco, mirando de frente, fijamente, mostrando su corazón, desde el cual emanan rayos de luz blancos y rojos (esos haces de luz representan respectivamente el agua y la sangre que brotaron del corazón de Cristo cuando fue traspasado por la lanza del centurión romano en el Gólgota). Aquella imagen no es sino la representación pictórica de cómo Santa Faustina vio al Señor (visión de Jesús de Nazaret acontecida el 22 de febrero de 1931). A esta, posteriormente, le fue añadida la expresión “Jesús, en vos confío” por pedido expreso del Señor.

Jesús escogió a Sor Faustina por “secretaria” para transmitir al mundo este mensaje: “En el Antiguo Testamento —le dijo— enviaba a los profetas con truenos a mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla con mi Corazón misericordioso” (Diario, 1588). Sus memorias místicas, escritas a solicitud de sus confesores, están reunidas en su Diario, la Divina Misericordia en mi alma.

La Coronilla

Faustina recibió muchas otras gracias extraordinarias -los estigmas ocultos, el don de profecía, así como numerosas revelaciones particulares como la Coronilla de la Divina Misericordia como camino de oración-. Ella siempre acogió estos favores con la consciencia de que eran inmerecidos:

“Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios... Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios” (Diario, 1107).

Muerte y canonización

El 5 de octubre de 1938, a los 33 años, después de un período de sufrimientos soportados virtuosamente, la santa fue llamada a la Casa del Padre.

En el año 2000, Faustina fue canonizada por su compatriota, el Papa San Juan Pablo II, quien estableció que el segundo domingo de Pascua sea el “Domingo de la Misericordia Divina”; y su fiesta se celebre cada 5 de octubre, recordando el día del tránsito final de la santa.(ACI Prensa)

04 octubre, 2026

San Francisco de Asís

 04 de octubre

San Francisco de Asís 

Recibió los estigmas de Nuestro Señor Jesús 

Cada 4 de octubre se celebra la fiesta de San Francisco de Asís, uno de los santos más conocidos y queridos de la Iglesia, cuyo nombre fue tomado por el Papa Francisco en su honor. 

A continuación, te presentamos 12 hechos sobre su vida.

1. Los retratos más antiguos de San Francisco se encuentran en Italia

El primero (izquierda) se encuentra en el monasterio benedictino de Subiaco. El retrato fue pintado durante una visita al monasterio y presenta a San Francisco sin aureola ni estigmas.

El segundo fresco (derecha) se halla en la Basílica inferior de Asís y fue pintado por Cimabue. El fresco completo representa a la Virgen con el Niño entronizados, cuatro ángeles y San Francisco.

2. Se le llamó Francisco por el pueblo de Francia

Su padre, Pedro Bernardone, fue un comerciante que trabajaba en Francia. Como se encontraba en dicho país cuando nació su hijo, la gente le apodó "Francesco" (el francés), por más que en el bautismo recibió el nombre de Juan.

3. Fue prisionero de guerra durante un año

Cuando tenía cerca de 19 años, antes de su conversión, se unió al ejército y luchó en una guerra que se libró entre las ciudades de Perugia y Asís. Fue hecho prisionero durante un año, pero finalmente fue liberado ileso.

4. Su vida se inspiró en Mateo 10,9

En Mateo 10,9, Jesús dice a sus discípulos: "no lleven oro, plata o monedas en el cinturón" cuando viajen para predicar el Evangelio. El santo se sintió inspirado a hacer lo mismo y comenzó a viajar para predicar el arrepentimiento en pobreza.

5. En el plazo de un año ganó 11 seguidores

Para el año 1210 había 12 de ellos en total, es decir, igual número que los apóstoles. En ese entonces, San Francisco redactó una regla breve e informal con consejos evangélicos para alcanzar la perfección, principalmente. Luego, viajaron a Roma para presentar el escrito para la aprobación del Papa. El viaje fue a pie, cantando y rezando, llenos de felicidad y viviendo de las limosnas que la gente les daba.

6. El Papa Inocencio III decidió apoyar a los franciscanos después de un sueño sobrenatural

El Papa Inocencio III se mostró adverso a darle apoyo a San Francisco y su nuevo grupo de seguidores. Entonces, tuvo un sueño en el que vio al santo sosteniendo con su cuerpo la Basílica de San Juan de Letrán, la catedral de la diócesis de Roma, que estaba a punto de derrumbarse.

El Santo Padre interpretó el sueño como una indicación de que San Francisco y su grupo podrían servir de apoyo a la Iglesia y así les dio el reconocimiento oficial como una orden religiosa.

7. Asistió al IV Concilio de Letrán, donde conoció a Santo Domingo de Guzmán

El IV Concilio de Letrán fue el concilio ecuménico número 12 de la Iglesia Católica en el que se ratificó la transubstanciación y la primacía papal, entre otras cosas. Santo Domingo, fundador de la Orden de Predicadores o Dominicos, también estuvo presente.

8. Visitó a un sultán musulmán, le predicó el Evangelio y lo desafió 

Durante la quinta cruzada, San Francisco y un acompañante viajaron a un territorio musulmán para visitar al sultán de Egipto y Siria, Al-Kamil. El santo predicó ante el sultán y para demostrar su gran fe en la religión cristiana, desafió a los presentes a un "juicio de fuego" que consistía en que él y un musulmán caminen por un sendero en llamas, con la idea de que el seguidor de la religión verdadera debía ser protegido por Dios.

San Francisco se ofreció a ir en primer lugar, pero Al-Kamil rechazó el desafío. No obstante, el sultán quedó tan impresionado por su fe que le dio permiso al santo para predicar en su tierra.

9. Detuvo los milagros de un franciscano fallecido

En 1220, San Francisco se retiró del gobierno de la Orden y nombró como su Vicario a Pedro Cattani. Sin embargo, Pedro murió sólo cinco meses después. Los visitantes a su tumba reportaron muchos milagros, lo que llevó a grandes multitudes al lugar. Las muchedumbres causaban problemas en la zona por lo que el santo le rezó a Cattani para que se detuvieran los milagros y estos cesaron.

10. Recibió estigmas mientras realizaba ayuno de 40 días

Los estigmas son una condición en la que las heridas de Cristo aparecen sobrenaturalmente en el cuerpo de una persona. Un franciscano que lo acompañó dijo: "De repente vio una visión de un serafín, un ángel de seis alas en una cruz. Este ángel le dio el don de las cinco llagas de Cristo".

Esto sucedió en 1224 durante un ayuno de 40 días en el Monte Alvernia, cuando se preparaba para la Fiesta de San Miguel Arcángel, el 29 de septiembre.

11. La primera piedra de la Basílica de San Francisco de Asís se colocó al día siguiente de su canonización

El santo murió el 3 de octubre de 1226. Fue canonizado por el Papa Gregorio IX el 16 de julio de 1228, y al día siguiente, el Santo Padre puso personalmente la primera piedra de la nueva basílica de San Francisco de Asís.

12. Su tumba se perdió durante siglos hasta que fue redescubierta en 1818

Su cuerpo fue trasladado a su basílica en 1230, pero pronto fue ocultado por los franciscanos para protegerlo de los invasores sarracenos. La ubicación de su cuerpo quedó en el olvido y no fue redescubierto hasta 1818, casi seis siglos después.(ACI Prensa)

Domingo 27 (A) del tiempo ordinario

domingo 4 Octubre 2026

Domingo 27 (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 21,33-43): En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’.

»Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».

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«Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’»

P. Jorge LORING SJ

(Cádiz, España)

Hoy contemplamos el misterio del rechazo de Dios en general, y de Cristo en particular. Sorprende la reiterada resistencia de los hombres ante el amor de Dios.

Pero la parábola hoy se refiere más específicamente al rechazo que los judíos tuvieron con Cristo: «Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron» (Mt 21,37-39). No es fácil entender esto: es porque Cristo vino a redimir al mundo entero, y los judíos esperan a su “mesías” particular que les dé a ellos el dominio de todo el mundo…

Cuando estuve en Tierra Santa me dieron un prospecto turístico de Israel donde están los judíos más famosos de la historia: desde Moisés, Gedeón y Josué hasta Ben Gurión, que fue el realizador del Estado de Israel. Sin embargo, en ese prospecto no está Jesucristo. Y Jesús ha sido el judío más conocido de la historia: hoy se le conoce en el mundo entero, y ya hace dos mil años que murió…

A los grandes personajes, al cabo del tiempo, se les admira, pero no se les ama. Hoy nadie ama a Cervantes o a Miguel Ángel. Sin embargo, Jesús es el más amado de la historia. Hombres y mujeres dan la vida por amor a Él. Unos de golpe en el martirio, y otros “gota a gota”, viviendo sólo para Él. Son miles y miles en el mundo entero.

Y Jesús es el que más ha influido en la historia. Valores hoy aceptados en todas partes, son de origen cristiano. No sólo eso, sino que además se constata que hoy hay un acercamiento a Jesucristo, también entre judíos (“nuestros hermanos mayores en la fe”, como dijera San Juan Pablo II). Pidamos a Dios particularmente por la conversión de los judíos, pues este pueblo, de grandes valores, convertido al catolicismo, puede ser un gran beneficio para la humanidad entera.

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Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Ama la Sagrada Escritura, y la sabiduría te amará; ámala tiernamente, y te custodiará; hónrala y recibirás sus caricias. Que sea para ti como tus collares y tus pendientes» (San Jerónimo)

«En la Cruz Jesús ya no nos habla en comparaciones: es Él mismo» (Benedicto XVI)

«(…) Ante el Sanedrín, a la pregunta de sus acusadores: ‘Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?’, Jesús ha respondido: ‘Vosotros lo decís: Yo soy’ (Lc 22,70). Ya mucho antes, Él se designó como el ‘Hijo’ que conoce al Padre (cf. Mt 11,27), que es distinto de los ‘siervos’ que Dios envió antes a su pueblo (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 443)(Evangeli.net)

03 octubre, 2026

San Francisco de Borja, Tercer Superior General de la Compañía de Jesús

3 de octubre

San Francisco Borja

Tercer Superior General de la Compañía de Jesús

Martirologio Romano: Memoria de san Francisco de Borja, presbítero, que, muerta su mujer, con quien había tenido ocho hijos, ingresó en la Compañía de Jesús y, pese a que abdicó de las dignidades del mundo y recusó las de la Iglesia, fue elegido prepósito general, siendo memorable por su austeridad de vida y oración (1572). Laicosen Iglesia

Etimología: Francisco = el abanderado, viene del germano

Breve Biografía

San Francisco Borja nació en Gandía (Valencia) el 28 de octubre de 1510, primógenito de Juan de Borja y entró muy joven al servicio de la corte de España, como paje de la hermana de Carlos V, Catalina. A los veinte años el emperador le dio el título de marqués. Se casó a los 19 años y tuvo ocho hijos. A los 29 años de edad, después de la muerte de la emperatriz, que le hizo comprender la caducidad de los bienes terrenos, resolvió “no servir nunca más a un señor que pudiese morir” y se dedicó a una vida más perfecta. Pero el mismo año fue elegido virrey de Cataluña (1539-43), cargo que desempeñó a la altura de las circunstancias, pero sin descuidar la intensa vida espiritual a la que se había dedicado secretamente.

En Barcelona se encontró con San Pedro de Alcántara y con el Beato Pedro Favre de la Compañía de Jesus. Este último encuentro fue decisivo para su vida futura. En 1546, después de la muerte de la esposa Eleonora, hizo la piadosa práctica de los ejercicios espirituales de san Ignacio y el 2 de junio del mismo año emitió los votos de castidad, de obediencia, y el de entrar a la Compañía de Jesús, donde efectivamente ingresó en 1548, y oficialmente en 1550, después de haberse encontrado en Roma a San Ignacio de Loyola y haber renunciado al ducado de Gandía. El 26 de mayo de 1551 celebraba su primera Misa.

Les cerró las puertas a los honores y a los títulos mundanos, pero se le abrieron las de las dignidades eclesiásticas. En efecto, casi inmediatamente Carlos V lo propuso como cardenal, pero Francisco renunció y para que la renuncia fuera inapelable hizo los votos simples de los profesos de la Compañía de Jesús, uno de los cuales prohíbe precisamente la aceptación de cualquier dignidad eclesiástica. A pesar de esto, no pudo evitar las tareas cada vez más importantes que se le confiaban en la Compañía de Jesús, siendo elegido prepósito general en 1566, cargo que ocupó hasta la muerte, acaecida en Roma el 30 de septiembre de 1572.

Fue un organizador infatigable (a él se le debe la fundación del primer colegio jesuita en Europa, en su sierra natal de Gandía, y de otros veinte en España), y siempre encontró tiempo para dedicarse a la redacción de tratados de vida espiritual. Se destacó por su gran devoción a la Eucaristía y a la Santísima Virgen. Incluso dos días antes de morir, ya gravemente enfermo, quiso visitar el santuario mariano de Loreto. Fue beatificado en 1624 y canonizado en 1671, uno de los primeros grandes apóstoles de la Compañía de Jesús.(Catholic.net)

02 octubre, 2026

Santos Ángeles Custodios

 2 de octubre

Santos Ángeles Custodios

Cada 2 de octubre, la Iglesia Católica celebra a los Santos Ángeles Custodios. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña con toda claridad que la existencia de los ángeles constituye verdad de fe (cfr. CEC 327-328). Dice el artículo 327 del Catecismo: “La existencia de seres espirituales, no corporales, que la sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición”.

Y, como sostenía San Basilio (c.330-379): “Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida”, refiriéndose al ángel custodio que, como confirma la tradición, vela por el bien y la salud espiritual de cada uno de los seres humanos.

Siempre a nuestro lado, siempre

San Basilio enseña precisamente que Dios ha dispuesto que toda alma no esté “sola”, sino que cuente con un protector con la misión específica de acompañar y guiar a una persona a lo largo de la vida. Esta tarea ha de cumplirse desde el momento de la concepción hasta la hora de la muerte.

Nuestro ángel custodio no nos abandona ni se aleja. Lamentablemente, la mayor parte del tiempo no somos conscientes de su presencia. Por eso, es una santa costumbre que cada 2 de octubre recordemos y celebremos la fiesta de los Ángeles custodios, nuestros guardianes.

La palabra “ángel” proviene del griego antiguo ἄγγελος [ángelos] voz que significa “mensajero”, o “el que lleva un encargo”.

En la Biblia

La Sagrada Escritura da cuenta de la existencia de los ángeles y cómo, en momentos cruciales de la historia de la salvación, ellos han aparecido con el propósito de cumplir una misión especial dada por Dios. Son creaturas como nosotros, pero gozan de una condición particular. No son seres corpóreos, y por lo tanto, no están sometidos a las leyes que regulan la materia, el tiempo y el espacio. Son creaturas espirituales y como tales poseen inteligencia.

Los ángeles custodios son los espíritus celestiales de los que habla el Salmo 90: "A sus ángeles ha dado órdenes Dios para que te guarden en tus caminos"; y de los que da cuenta el Evangelio cuando, por ejemplo, Jesús dice: "Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus Ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial" (Mt. 18,10).

En la tradición y enseñanza de la Iglesia

San Agustín de Hipona (354-430) dice al respecto: "El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel".

El Catecismo de la Iglesia Católica complementa (CEC, 329): «Los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mt 18, 10), son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra" (Sal 103, 20)”».

La Iglesia celebra la fiesta de los Ángeles Custodios desde el siglo XVII. Dicha celebración fue instituida por el Papa Clemente X (p. 1670-1676). (ACI Prensa).