13 octubre, 2026

Beata Alejandrina María da Costa, laica y mística


13 de octubre

Beata Alejandrina María da Costa

Laica y mística

Cada 13 de octubre, la Iglesia Católica recuerda a la beata portuguesa Alejandrina María da Costa (1904-1955), laica y mística, cuyo paso por este mundo fue un testimonio fehaciente del poder del amor de Dios presente en la Eucaristía, alimento perfecto para el alma.

“¿Quieres encontrarme, hija mía? Búscame en tu corazón y en tu alma, ahí habito, en tu corazón como en mi tabernáculo. ¡Si supieras cuánto me consuelas y cuánto socorres a los pecadores al ofrecerte como víctima!”, le dijo Jesús, Nuestro Señor, a Alejandrina, en uno de los innumerables éxtasis por los que pasó, sufriendo en carne propia los dolores de la Pasión de Cristo.

De cuna pobre

Alejandrina nació en Balazar (Portugal) en 1904. Fue educada cristianamente y permaneció con su familia hasta los 7 años, cuando fue enviada a la ciudad cercana de Póvoa de Varzim para que asista a la escuela. En aquella ciudad costera hizo su Primera Comunión a los 11 años y, un año después, la Confirmación.

Posteriormente, forzada por las circunstancias, regresó a Balazar, a la casa familiar, donde volvió a vivir con su madre y su hermana. Alejandrina tuvo que abandonar la escuela -la que nunca terminó- ya que su familia requería que ayude con los trabajos del campo y los quehaceres del hogar. La situación económica de la familia había decaído significativamente.

Víctima de la insanía y la maldad

El Sábado Santo de 1918 sucedió un hecho que la marcaría para el resto de su vida. Alejandrina -en ese momento con unos 14 años- se encontraba ocupada en sus tareas de costura, acompañada de su hermana y una amiga. De pronto, tres hombres forzaron la puerta de la habitación donde estaban e ingresaron violentamente, sin ocultar sus perversas intenciones.

Alejandrina, aterrorizada, saltó por la ventana para evitar ser violada. Si algo pasó por su mente en ese momento era preservar a toda costa su pureza y virginidad. Lamentablemente, la ventana estaba a unos cuatro metros del suelo, de manera que la caída le provocó graves lesiones.

Desde aquel trágico día, la pequeña niña se fue deteriorando físicamente: empezó a desarrollar una parálisis que paulatinamente la dejaría postrada para siempre.

Por la expiación de los pecados: Eucaristía, milagro de amor

En esas difíciles circunstancias, Alejandrina empezó a profundizar en el mensaje de la Virgen de Fátima: eso le cambiaría la vida. Confiada en la Virgen, se ofreció a Cristo como “víctima” de expiación por la conversión de los pecadores, por amor a la Eucaristía y por la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de Nuestra Madre.

Los últimos 13 años de su vida los pasó postrada en cama. Sin duda, este sería más que un periodo duro que puso a prueba tanto su paciencia y su fe, como las de su familia. Sin embargo, no todo quedó allí. Aquellos también fueron años marcados por una presencia sobrenatural muy fuerte: durante todo ese periodo el único alimento que probó Alejandrina fue la Eucaristía, que recibía a diario.

Entregada a la oración y el ayuno total, como lo corroboran los abundantes testimonios recogidos, la beata experimentaba místicamente la Pasión de Cristo, con mucho dolor de por medio, todos los viernes por la tarde. Esto sucedió hasta en 180 ocasiones.

Muchísimas personas acudieron a su casa para visitarla y recibir de ella alguna palabra de consuelo o compartir un momento de oración. Por recomendación de su director espiritual, Alejandrina, que entendía que la vida que Jesús escogió para ella era en sí misma un apostolado, pidió ser cooperadora salesiana.

“Reciban la Comunión; recen el Rosario todos los días” (Beata Alejandrina)

El 13 de octubre de 1955, exactamente treinta y ocho años después del famoso “milagro del sol” acontecido en Fátima, la Beata Alejandrina Da Costa partió al encuentro definitivo con Dios. Antes de morir, pronunció unas palabras que constituyen su legado: “No pequen más. Los placeres de esta vida no valen nada. Reciban la Comunión; recen el Rosario todos los días. Esto lo resume todo”.

Poco tiempo antes de morir Alejandrina había pedido que, a manera de epitafio, su tumba quedase grabada con la siguiente inscripción: “Pecador: si las cenizas de mi cuerpo pueden ser útiles para salvarte, acércate. Si es necesario pisotéalas hasta que desaparezcan, pero no peques nunca más. No ofendas más a nuestro amado Señor. Conviértete. No pierdas a Jesús para toda la Eternidad. ¡Él es tan bueno!”.

El que ama de verdad se sacrifica

El Papa San Juan Pablo II beatificó a Alejandrina da Costa en una hermosa ceremonia celebrada en el año 2004.

En la homilía el Pontífice dijo: “En el ejemplo de la Beata Alejandrina, expresado en la trilogía ‘sufrir, amar y reparar’, los cristianos pueden encontrar estímulo y motivación para ennoblecer todo lo que la vida tiene de doloroso y triste con la mayor prueba de amor: sacrificar la vida por quien se ama”.

¡Beata Alejandrina, intercede por nosotros, pecadores!(EWTN.com)

12 octubre, 2026

Nuestra Señora del Pilar Patrona de España, de la hispanidad y de la Evangelización

12 de octubre 

Nuestra Señora del Pilar 

Patrona de España, de la hispanidad y de la

Evangelización 

Cada 12 de octubre se celebra a la Madre de Dios bajo la advocación de la Virgen del Pilar.

De acuerdo a una antigua tradición, el Apóstol Santiago llegó a la península Ibérica (España) para predicar el Evangelio; allí, mientras oraba, se le apareció la Virgen María, de pie, encima de un pilar o columna, en Zaragoza. Santa María vivía aún “en carne mortal”, por lo que se suele aludir a esta aparición como “la llegada de la Virgen”.

Aquel encuentro es el origen de una de las devociones más extendidas y hermosas que hay en la Iglesia católica: la advocación de Nuestra Señora del Pilar, símbolo de la hispanidad católica.

María, pilar sobre el que se sostiene la Iglesia

La historia sucedió así: alrededor del año 40 de la era cristiana, San Santiago Apóstol, en una noche de oración -un 2 de enero- a orillas del río Ebro, en Zaragoza, vio a la Madre de Jesús aparecer ante sus ojos, sobre una columna. Ella le pidió que se edifique en ese mismo lugar un templo dedicado a su santo nombre, y que el pilar sobre el que estaba parada sea colocado junto al altar.

"Este sitio permanecerá hasta el fin del mundo para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que imploren mi ayuda", le dijo la Virgen María a Santiago.

Después de la aparición, el apóstol y sus discípulos comenzaron la construcción del templo, en cuyo interior permanece la columna hasta hoy. Entonces, los españoles y foráneos que visitaban el lugar empezaron, poco a poco, a referirse a la imagen de la Virgen María colocada junto al altar como “Santa María del Pilar”. La edificación ha sido reconocida como el primer templo de la historia dedicado a María, la Madre de Dios.

Hoy resulta claro que el paso de los siglos atestigua cómo se ha venido cumpliendo lo prometido por la Madre de Dios al Apóstol Santiago: el Pilar permanece de pie, firme, hasta hoy. No ha habido guerra, ni invasión, ni ataque en la era moderna -como el de las bombas arrojadas durante la guerra civil española- que haya podido alterar el santo lugar.

América, bajo la protección de la Virgen del Pilar

El continente americano, evangelizado por misioneros españoles desde el siglo XVI, fue constituido como tal al amparo de la Madre de Dios; y hoy, en tiempos en los que debe renovarse el espíritu evangelizador, continúa desarrollándose en su identidad bajo el auspicio y protección de la Virgen del Pilar.

Ella fue la protectora de los valientes misioneros que llegaron a tierras americanas para anunciar a Cristo a quienes no lo conocían. En ese sentido, por su trascendencia histórica, el arribo de Cristóbal Colón por primera vez al Nuevo Continente, el 12 de octubre de 1492, ha sido señalado como el día de la Virgen del Pilar de Zaragoza, puesto que tanto el viaje de Colón como la gesta evangelizadora fueron puestos a los pies de la Virgen del Pilar, pidiendo su custodia y ofreciéndole sus frutos.

No fue casualidad que, en 1984, ad portas de la celebración del V Centenario de la Evangelización de América (1992), el Papa San Juan Pablo II reconoció a la Virgen del Pilar como “la Patrona de la Hispanidad”.

Hoy, quienes se reconocen hispanos alrededor del mundo se sienten agradecidos por el don mariano y por recibir una identidad que los invita de nuevo a anunciar a Jesús en un mundo que clama por el amor de Dios.

¡Feliz día de la Virgen del Pilar! ¡Por el Pilar nos vino la fe! ¡Feliz día de la hispanidad evangelizadora!(ACI Prensa).

11 octubre, 2026

Dimingo (A)del Tiempo Ordinario

domingo 11 Octubre 2026

Domingo 28 (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 22,1-14): En aquel tiempo, tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: ‘Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’.

»Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

»Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.

»Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos».

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«Id a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda»

P. Julio César RAMOS González SDB

(Mendoza, Argentina)

Hoy, Jesús nos muestra al rey (el Padre), invitando —por medio de sus “siervos” (los profetas)— al banquete de la alianza de su Hijo con la humanidad (la salvación). Primero lo hizo con Israel, «pero no quisieron venir» (Mt 22,3). Ante la negativa, el Padre no deja de insistir: «Mirad mi banquete está preparado, (...) y todo está a punto; venid a la boda» (Mt 22,4). Pero ese desaire, de escarnio y muerte de los siervos, suscita el envío de tropas, la muerte de aquellos homicidas y la quema de “su” ciudad (cf. Mt 22,6-7): Jerusalén.

Así es que, otros “siervos” (los apóstoles) —fueron enviados a ir por «los cruces de los caminos» (Mt 22,9): «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas...», dirá más tarde el Señor Jesús en Mt 28,19— y así fuimos invitados nosotros, el resto de la humanidad, es decir, «todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales» (Mt 22,10): la Iglesia.

Aun así, la cuestión no es sólo estar en la sala de bodas por la invitación, sino que tiene mucho que ver también con la dignidad con la que se está (el «traje de boda», cf. Mt 22,12). San Jerónimo comentó al respecto: «Los vestidos de fiesta son los preceptos del Señor y las obras cumplidas según la Ley y el Evangelio que son las vestiduras del hombre nuevo». Es decir, las obras de la caridad con las que se debe acompañar a la fe.

Conocemos que la Madre Teresa de Calcuta, salía todas las noches a las calles de Calcuta a recoger moribundos para darles, con amor, un buen morir: limpios, bien arropados y, si era posible, bautizados. Cierta vez comentó: «No tengo miedo de morir, porque cuando esté delante del Padre, habrá tantos pobres que le entregué con el traje de bodas que sabrán defenderme». ¡Bienaventurada ella! —Aprendamos la lección nosotros.

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Pensamientos para el Evangelio de hoy

«No permita Dios que permanezcamos insensibles ante la bondad de Cristo. Si Él imitara nuestro modo ordinario de actuar, ya podríamos darnos por perdidos. Así pues, ya que nos hemos hecho discípulos suyos, aprendamos a vivir conforme al cristianismo» (San Ignacio de Antioquía)

«La medicina ha alargado el tiempo del hombre. ¿Pero de verdad tenemos tiempo? ¿O nos tiene el tiempo a nosotros? La mayoría, en todo caso, no tiene tiempo para Dios, necesita su tiempo para sí, para sus “negocios”…» (Benedicto XVI)

«Este misterio de comunión bienaventurada con Dios y con todos los que están en Cristo sobrepasa toda comprensión y toda representación. La Escritura nos habla de ella en imágenes: vida, luz, paz, banquete de bodas, vino del reino, casa del Padre, Jerusalén celeste, paraíso: ‘Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman’ (1Cor 2,9)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.027)(Evangeli.net).

10 octubre, 2026

San Cernobio, Obispo de Populonia

10 de octubre

San Cerbonio

Obispo de Populonia

San Cerbonio, San Régulo y otros obispos fueron expulsados de África a principios del siglo VI.

San Cerbonio y San Régulo se establecieron en Populonia (Piombino de Toscana) y, poco después, este último fue elegido obispo de la ciudad. 

San Gregorio dice en sus "Diálogos" (lib. 111, c. 11) que Totila, rey de los invasores ostrogodos, condenó a San Cerbonio a enfrentarse con un oso por haber dado asilo a unos soldados romanos; pero la fiera, en vez de hacerle daño, le lamió mansamente los pies y entonces Totila puso en libertad al santo.

Los lombardos le desterraron más tarde a Elba, donde murió treinta años después. Su cuerpo fue trasladado a Populonia, donde se le venera como patrón de la diócesis de Massa Marítima.

La biografía del santo, muy posterior e indigna de crédito, afirma que el Papa San Vigilio le mandó llamar para reprenderle por su terquedad en celebrar la misa del domingo a hora tan temprana, que las gentes no podían asistir a ella. Pero, en vista de los numerosos milagros realizados por San Cerbonio durante el viaje a Roma, el Papa y todo el clero de la ciudad salieron a recibirle en triunfo y le restituyeron honrosamente a su sede.

El Martirologio Romano menciona también hoy a otro San Cerbonio, obispo de Verona, sobre el que no poseemos ninguna noticia.

La fiesta de San Cerbonio de Populonia reviste particular solemnidad entre los canónigos regulares de Letrán, porque el santo vivía en común con su clero.(Catholic.net)

09 octubre, 2026

San Luis Beltrán, Misionero y Predicador

09 de octubre

San Luis Beltrán OP

Misionero y predicador 

Cada 9 de octubre la Iglesia Católica celebra a San Luis Beltrán (1526-1581), misionero español de la Orden de Predicadores (Dominicos) que llegó a América para evangelizar los territorios del virreinato de Nueva Granada. San Luis se estableció en la parte norte de lo que hoy es Colombia, donde ganó muchísimas almas para Dios entre las poblaciones indígenas.

La República de Colombia lo considera su santo Patrono, razón por la cual los colombianos se encomiendan de manera especial a su intercesión en este día.

Rodeado de santos

San Luis Beltrán nació en Valencia (España) en el año 1526. A los días de nacer fue bautizado en la misma pila bautismal donde 175 años antes había sido bautizado San Vicente Ferrer, otro hijo ilustre de la Orden que fundó Santo Domingo de Guzmán. Se dice que Luis guardaba algún parentesco con San Vicente a través de su familia paterna.

Ingresó a la Orden de Predicadores en 1544 y fue ordenado sacerdote por Santo Tomás de Villanueva. Luis destacaba por su prudencia, su capacidad de discernimiento y la claridad con la que brindaba consejo a quien lo requiriera. En cierta ocasión, Santa Teresa de Ávila le hizo una consulta en torno a la reforma que ella llevaba a cabo en el Carmelo y si debía fundar un convento en su ciudad.

San Luis Beltrán le respondió: "El asunto sobre el cual me pide información es tan importante que me dediqué por varios días a pedirle a Nuestro Señor que me iluminara lo que le debía responder… Ahora le digo que sí, que lo debe fundar. Y le añado una noticia más: su comunidad va a ser tan ayudada por Dios, que dentro de cincuenta años será una de las más importantes en la Iglesia Católica".

Misionero en el Nuevo Mundo

En 1562 fue enviado como misionero a América y, según los escritos que él mismo dejó, bautizó a más de 15 mil lugareños. En 1568 fue elegido prior del convento de Santo Domingo, en Santa Fe de Bogotá.

En aquella ciudad, gracias a su preocupación por los nativos, se hizo de peligrosos enemigos, especialmente entre algunos encomenderos españoles que solían maltratar a los indígenas. Estos buscaron la oportunidad para hacerle daño y, en una ocasión, intentaron matarlo: un hombre le alcanzó un vaso con agua envenenada; San Luis la recibió y la bendijo antes de tomarla. En ese instante, el vaso se hizo trizas en sus manos, sin explicación alguna.

Como este, hay muchísimos relatos de hechos portentosos y milagros obrados por este santo varón. Uno de estos suele aparecer en su iconografía. Se dice que un encomendero quiso matarlo con su arcabuz, pero en cuanto disparó el arma se convirtió en un crucifijo en sus manos, y San Luis quedó ileso, frente a él, mirándolo con benevolencia.

Apóstol de dos mundos

En 1569, San Luis Beltrán regresó a Valencia para ser maestro de novicios, tal y como lo había sido muchos años atrás. Allí se dedicaría a la formación de los futuros misioneros que llegarían a América. Fray Luis, en sus últimos años, padeció diversas enfermedades y achaques, pero aún en ese estado mantuvo siempre el espíritu apostólico.

Por haber anunciado a Cristo en España y América con abundantes frutos, se le suele llamar "El Apóstol de dos Mundos". Murió el 9 de octubre de 1581.(ACI Prensa).

08 octubre, 2026

Santas Tais y Pelagia

Santas Tais y Pelagia

Dos mujeres con destino diferente

Pero que Convirtieron sus vidas para el Señor

Cada 8 de octubre recordamos a dos santas mujeres que vivieron entre los siglos IV y V, ellas son Tais y Pelagia. Aunque no se conocieron entre ellas, la tradición las ha unido por el parecido de sus historias; especialmente, porque ambas dieron un vuelco total a sus vidas después de haber oído hablar de Cristo. Santa Tais vivió en Alejandría (Egipto) y Santa Pelagia en Antioquía (actual Turquía).

Tais y Pelagia, siendo muy jóvenes, cayeron seducidas por el desenfreno, la lujuria y la influencia de la cultura pagana que las rodeaba. A pesar de ello, cuando recibieron el anuncio del Evangelio dejaron todo atrás para seguir su ejemplo, reparar el daño que se hicieron a sí mismas e ir en pos de la santidad. Tais fue una famosa meretriz y Pelagia una bailarina cortesana.

Rescatada del meretricio

Santa Tais fue educada como cristiana, pero abandonó su fe y se alejó completamente de Dios, atraída por las riquezas, el lujo y los placeres carnales. Fue tal su alejamiento que era imposible reconocerla más como cristiana, de lo desfigurada que tenía el alma. Sin embargo, a los ojos de Dios seguía siendo su hija amada a quien no dejaría de buscar como a oveja perdida.

De acuerdo al testimonio atribuido al obispo San Pafnucio -el santo del desierto de Tebaida- Tais logró reencontrarse con su fe. El santo relata cómo, después de haber vivido entre la perdición y el escándalo, y de haber avergonzado a sus hermanos cristianos, Tais cedió a su anuncio insistente y dejó que el buen Jesús le toque el corazón. Arrepentida, la joven imploró perdón y cambió de vida.

Santa Tais, después, ingresó a un monasterio en el que viviría unos tres años, en una celda aislada, en régimen de penitencia y dedicada a la oración. Tras ese periodo, se integró a la vida del monasterio, aunque no por mucho tiempo: moriría dos semanas después, en paz y reconciliada con el Creador. Esto sucedió alrededor del año 348. 

Tais aparece en las Menologías ortodoxas (calendario ortodoxo) y las Iglesias católicas orientales honran su memoria hasta hoy. Es patrona de Alejandría y suele ser representada vestida con ricas y coloridas sedas, un espejo cerca de su figura o en la mano -símbolo de la vanidad- y un collar de perlas, como representando la futilidad de las cosas que se adquieren lejos de Dios.

Libre de una vida cortesana

Pelagia, por el contrario, nació y creció como pagana y su conversión al cristianismo se produjo por mediación del obispo de Antioquía, Nono, anacoreta de Tabenas. Bastó que la santa lo oyera predicar para que Dios moviera su corazón hacia una conversión sincera, y pidiera el bautismo. Pelagia cambió las danzas, máscaras y abalorios, por penitencias y horas de oración. 

Una vez bautizada, la mujer se trasladó a Jerusalén, donde viviría en un monasterio cerca del Monte de los Olivos. Murió alrededor del año 468. Es patrona de los cómicos y de los arrepentidos.( ACI Prensa).

07 octubre, 2026

Nuestra Señora del Rosario, Patrona de los Dominicos

 07 de octubre

Nuestra Señora del Rosario

Patrona de los Dominicos


Cada 7 de octubre se celebra a la Virgen del Rosario, advocación que nos recuerda la importancia de dirigirnos afectuosamente a nuestra Madre en la oración, en particular a través del rezo del Santo Rosario. Fue la mismísima Virgen María quien nos pidió que lo recemos y lo demos a conocer, para que podamos obtener gracias abundantes.

Jesús, núcleo del Santo Rosario

El Rosario es inobjetablemente una oración mariana -ayuda certera para crecer en amor a la Mujer por quien vino la salvación-. Sin embargo, no siempre reparamos en que es, antes que nada, una oración “cristocéntrica”; es decir, una oración centrada en Cristo.

La enunciación de los misterios y las Avemarías que se suceden unas a otras nos ayudan a contemplar y meditar la vida de Nuestro Salvador, Jesucristo; y a hacerlo en compañía de María, su Madre, siempre cercana a su Hijo. Ella, entonces, nos enseña a contemplar los misterios de Jesús a través de su mirada maternal, porque todo en Maria es una invitación a amar a su Hijo.

Podemos decir, en consecuencia, que el Rosario es la “escuela de oración” de la Virgen. En otras palabras, al lado de María aprendemos a escuchar la voz de Jesús con toda reverencia.

Un poco de historia

En el año 1208 la Virgen María se le apareció a Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, y le entregó en las manos un Rosario, muy probablemente con la forma en que hoy lo conocemos. Luego, la Madre de Dios le enseñó al santo español la manera cómo habría que rezarlo. El Rosario era la “respuesta” de la Virgen a los ruegos de Santo Domingo, quien le pedía ayuda para que la herejía albigense (otra versión del catarismo o religión de los puros) fuese derrotada.

Antes de retirarse, Nuestra Madre le encomendó a Santo Domingo que difundiera la oración. Así lo hizo el santo, y el Rosario, en los siglos posteriores, fue calando cada vez más hondo en el alma de los católicos y extendiéndose como práctica universal.

Simultáneamente nacía y crecía la devoción a Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.

Lepanto 

Uno de los episodios determinantes que contribuyen al arraigo histórico de esta advocación mariana y para la difusión del Santo Rosario en la historia de la Iglesia fue lo ocurrido en la “Batalla de Lepanto”, ocurrida el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Patras, frente Naupacto, ciudad griega en ese entonces conocida como Lepanto. En dicha batalla, una coalición de tropas y fuerzas navales cristianas debían enfrentarse a la armada del imperio Otomano, de raigambre islámica, con el propósito de detener sus ambiciones expansionistas en Occidente (Europa) y recuperar la soberanía sobre el Mediterráneo (guerras habsburgo-otomanas o austro-turcas, conocidas también como las guerras del turco, en las que interviene también el reino de Venecia).

Antes de la batalla, las milicias cristianas se encomendaron a la Virgen María y rezaron juntos el Rosario. Ese día los cristianos obtuvieron un triunfo contundente que fue atribuido a la intercesión de la Madre de Dios, protectora de la cristiandad, de ahí el extraordinario simbolismo de Lepanto.

La celebración

Enterado del triunfo, el Papa San Pío V (p. 1566-1572), quien había sido dominico, en agradecimiento a la Virgen María, instituyó la fiesta de la “Virgen de las Victorias” a celebrarse el primer domingo de octubre. Además, incorporó el título de “Auxilio de los Cristianos” en las letanías dedicadas a la Virgen María, como un homenaje a la Señora que armó de valor a los defensores de la cristiandad.

Años más adelante, el Papa Gregorio XIII (p. 1572-1585) cambió el nombre de la fiesta por el de “Nuestra Señora del Rosario”; y el Papa Clemente XI (p. 1700-1721) extendió la celebración a toda la Iglesia de Occidente. A inicios del Siglo XX, San Pío X (p. 1903-1914) fijó definitivamente el 7 de octubre como el día oficial para esta fiesta e inmortalizó estas palabras que intentan recoger el espíritu de esta devoción: “Denme un ejército que rece el Rosario y este vencerá al mundo”.

La Virgen del Rosario y los sucesores de Pedro

“Rosario” significa “corona de rosas” y, tal como lo definió el propio San Pío V, “es un modo piadosisimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un padrenuestro entre cada diez avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la vida de Nuestro Señor".

En los albores del siglo XXI, San Juan Pablo II (p. 1978-2005) -quien añadió los “misterios luminosos” al rezo del Santo Rosario- señalaba en su carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae” [El Rosario de la Virgen Maria] que esta oración mariana “en su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad”. El Rosario es la oración propicia para estos “tiempos recios” para el mundo y la Iglesia.

El Papa Peregrino concluía aquel documento con esta hermosa oración compuesta por el Beato Bartolomé Longo, el “Apóstol del Rosario”:

Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios,

vínculo de amor que nos une a los Ángeles,

torre de salvación contra los asaltos del infierno,

puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás.

Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía.

Para ti el último beso de la vida que se apaga.

Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre,

oh Reina del Rosario de Pompeya,

oh Madre nuestra querida,

oh Refugio de los pecadores,

oh Soberana consoladora de los tristes.

Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo. Amén.

La Virgen del Rosario e Hispanoamérica

Actualmente, el santuario más famoso del mundo dedicado a la Virgen del Rosario es el de Pompeya (Italia), fundado precisamente por el Beato Bartolo Longo a mediados del siglo XIX.

La Virgen del Rosario es la Patrona de la Orden de Predicadores (dominicos), de la República de Colombia (Nta. Señora del Rosario de Chiquinquirá) y de la Unidad Militar de Emergencias (UME) de España. Es ampliamente venerada en Argentina, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Panamá y otros países de hispanoamérica como el Perú, a donde llegó la primera imagen de la Virgen del Rosario a tierras americanas, donada por el Rey Carlos V de España en 1643.(ACI Prensa).