11 junio, 2026

San Bernabé, Apóstol

 San Bernabé Apóstol, 11 de junio

11 de junio
San Bernabé
Apóstol

Cada 11 de junio la Iglesia celebra a San Bernabé, Apóstol, considerado así por los primeros Padres de la Iglesia y por San Lucas, aunque no fuera parte del grupo inicial de los doce elegidos por Jesús.

Llamado a la tarea apostólica

Una vez convertido a la causa de Cristo, el Espíritu Santo le fue confiando a Bernabé misiones específicas, las que cumplió con celo y generosidad. Esto le valió, en los hechos, ser contado entre los Apóstoles de manera muy similar a la de San Pablo.

Bernabé era apreciado por ser “hombre bondadoso, lleno de Espíritu Santo y de mucha fe” (Hechos 11, 24). Nació en Chipre y perteneció a la tribu de Levi; su verdadero nombre fue “José”. Quienes le cambiaron de nombre fueron los otros apóstoles, quienes empezaron a llamarlo “Bernabé”, que según San Lucas significa “el que anima y entusiasma”, o “el esforzado”; aunque etimológicamente, dada la raíz aramea del término, podría entenderse también como “el hijo del profeta”.

En los Hechos de los Apóstoles aparece en el capítulo 4, donde está el relato según el cual vendió su finca y entregó el dinero recaudado a los Doce, para que sea distribuido entre los pobres.

Lo propio del apóstol es hacer ‘apostolado’

Dice San Pablo: “Pues ¿cómo podría alardear de que anuncio el Evangelio? Estoy obligado a hacerlo, y ¡pobre de mí si no proclamo el Evangelio!” (1 Cor 9, 16).

Bernabé colaboró muy de cerca con el Apóstol de los gentiles, y con él aprendió a dar testimonio y a anunciar la Buena Nueva de Jesús. Ambos estuvieron por un tiempo en Antioquía, lugar que se transformó en el epicentro de la evangelización del Asia Menor, y donde por primera vez se llamó “cristianos” a los seguidores de Cristo. Desde Antioquía, Pablo y Bernabé fueron enviados a Jerusalén llevando la colecta para los que pasaban hambre en Judea. Estando allí, el Espíritu Santo les encomendó a los dos el anuncio entre los maestros de la Ley, de quienes recibieron la imposición de manos para luego partir acompañados por el Evangelista Marcos, primo de Bernabé.

Después de recorrer diferentes ciudades, confirmar a los convertidos y ordenar presbíteros, regresaron a Antioquía; luego participaron del Concilio de Jerusalén, en el que se declaró que los gentiles no estaban sometidos al mandato de la circuncisión. Este Concilio, con esta medida, dio por cerrada la controversia que el tema había causado en la joven Iglesia y que, así como había producido una disputa entre Pablo y Pedro, suscitó también cierto distanciamiento entre Pablo y Bernabé.

Para el segundo viaje misionero, San Pablo partió acompañado por Silas, y Bernabé por Marcos; en esa oportunidad los dos apóstoles tomaron rumbos diferentes. Más adelante, ambos se reunirían en Corinto.

Pastor de la Iglesia naciente

Lo que sucedió con San Bernabé después de aquél encuentro es más o menos incierto. Hay fuentes que señalan que acompañó a San Pedro a Roma, y que viajó luego al norte, donde fundó la Iglesia en Milán. Otras fuentes lo ubican de retorno a Chipre, donde habría sido obispo. Como fuera, hoy ambos lugares lo reconocen como fundador de sus respectivas comunidades eclesiales y como primer obispo.

Se dice que Bernabé murió lapidado a causa de una acusación hecha por un grupo de maestros judíos de la diáspora, celosos de su sabiduría. Sus restos fueron sepultados cerca de Salamina -isla de Chipre- y encontrados en el año 488. Los testimonios del hallazgo dan cuenta de que el apóstol llevaba sobre su pecho una copia del Evangelio de San Mateo, escrito por propia mano. Posteriormente sus restos fueron trasladados a Mancheras (Chipre).(ACI Prensa).

09 junio, 2026

San Efrén, "El Arpa de Dios"

 San Efrén, 9 de junio

San Efrén
Doctor de la Iglesia
"El Arpa de Dios" 

“Hagamos de nuestro amor una ofrenda grande y universal”, animaba el diácono San Efrén, Doctor de la Iglesia y llamado “el arpa del Espíritu Santo”.

Durante siglos, católicos y no católicos han enriquecido sus liturgias respectivas con las homilías e himnos de este santo, cuya fiesta se celebra cada 9 de junio.

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San Efrén nació en Nísibis (actual Nusaybin, Turquía) por el año 306. Creció sin darle mucha importancia a la religión, pero a sus 18 años recibió el Bautismo y siguió muy de cerca a San Jacobo, Obispo de Nísibis, con quien, se afirma, asistió al Concilio de Nicea en el 325.

Después de una larga lucha y negociaciones, los persas se apoderaron de Nísibis y los cristianos tuvieron que huir. El santo pasó a vivir en una caverna abierta entre las rocas de un alto acantilado cerca de la ciudad de Edessa y fue en esa austeridad y soledad que escribió gran parte de sus obras espirituales.

Solía bajar a Edessa a predicar, y el obispo lo nombró director de la escuela de canto religioso, de donde salieron muchos maestros que dieron solemnidad a las fiestas religiosas de diversas parroquias. 

Con sus cantos y composiciones el santo defendía la doctrina

Se dice que al final de su vida viajó a Cesarea para visitar a San Basilio. En el 372 se dio una gran hambruna en Edessa y San Efrén estuvo encargado de organizar los escasos bienes y de ayudar a los necesitados.

Partió a la Casa del Padre el 9 de junio del 373 y fue declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Benedicto XV en 1920. Entre sus escritos destaca una lista con títulos a la Madre de Dios y la siguiente oración:

"Señora Nuestra Santísima, Madre de Dios, llena de gracia: Tú eres la gloria de nuestra naturaleza humana, por donde nos llegan los regalos de Dios. Eres el ser más poderoso que existe, después de la Santísima Trinidad; la Mediadora de todos nosotros ante el Mediador que es Cristo; Tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo, eres la llave que nos abre las puertas del Paraíso; nuestra Abogada, nuestra Intercesora. Tú eres la Madre de Aquel que es el ser más misericordioso y más bueno. Haz que nuestra alma llegue a ser digna de estar un día a la derecha de tu único Hijo, Jesucristo. Amén".(ACI Prensa).

07 junio, 2026

Solemnidad de Corpus Christi

 Solemnidad del Corpus Christi 2025

07 de junio

Solemnidad de Corpus Christi 

El jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad del Corpus Christi. En la mayoría de países, por razones pastorales, esta festividad se traslada al domingo consecutivo. Este 2026, en algunos lugares será el jueves 4 de junio, y, donde corresponda, el domingo 7 de junio.

En este día, la Iglesia tributa a la Eucaristía -presencia real de Cristo- culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. En sintonía con ello, la procesión del Cuerpo y Sangre de Cristo, que se realiza después de la Misa principal del día, es considerada la más importante de todas las procesiones del año.

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Origen e historia de la celebración del Corpus Christi

La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, o Corpus Christi, tiene su origen en un milagro acontecido hace cientos de años.

A mediados del siglo XIII, Pedro de Praga, sacerdote que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, realizó una peregrinación a la ciudad de Roma para pedir, sobre la tumba de San Pedro, una gracia especial. A su retorno a Bolsena, su lugar de origen, mientras celebraba Misa en la Cripta de Santa Cristina, se percató de que había un rastro de sangre sobre el corporal (paño litúrgico de color blanco que se coloca sobre el altar). Siguiendo el rastro con la mirada se percató que dicha sangre provenía de la hostia consagrada que tenía entre las manos.

La noticia llegó rápidamente a oídos del Papa Urbano IV (Pontífice entre 1261 y 1264), quien se encontraba cerca de la Cripta, en Orvieto. Pronto, el Pontífice mandó que el corporal sea llevado a su presencia. Una vez que lo tuvo frente a sí, lo contempló maravillado. 

El Papa entendió que se trataba de un milagro auténtico con un mensaje claro: los fieles han de fortalecer su fe y amor a la Eucaristía. Entonces, elabora y publica la bula “Transiturus de Hoc Mundo”, en la que quedó establecida la celebración del Corpus Christi para la Iglesia universal todos los jueves después del domingo de la Santísima Trinidad (sesenta días después del Domingo de Resurrección).

Con el paso del tiempo se han producido algunos cambios. En muchos países el Corpus Christi dejó de ser festivo para convertirse en Solemnidad, como ha sido el caso de España (1989). Además, en la mayoría de lugares dejó de celebrarse el jueves posterior a la Santísima Trinidad para pasar al domingo más cercano pasados sesenta días del Domingo de Resurrección.

Cómo la obra de Santo Tomás de Aquino quedó asociada a esta Solemnidad

El Papa Urbano IV encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación del oficio litúrgico propio del día y la composición de himnos para la Misa. Por su belleza y profundidad, dos de esas composiciones han quedado asociadas para siempre al Corpus Christi: los Himnos Tantum Ergo y el Lauda Sion Salvatorem.

Posteriormente, el Papa Clemente V, durante el Concilio general de Viena (1311), confirmó la importancia de la celebración del Corpus Christi y publicó un nuevo decreto pontificio, en el que la bula de Urbano IV estuvo incorporada. Luego, el Papa Juan XXII (1316-1334) instó a la observancia de la fecha.

Evangelio del día 

Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre".(ACI Prensa).

06 junio, 2026

San Marcelino Champagnat, Fundador y Patrono de la Educación y los profesores

 San Marcelino Champagnat, 6 de junio

06 de junio

San Marcelino Champagnat

Fundador 

Cada 6 de junio, la Iglesia Católica celebra a San Marcelino Champagnat, sacerdote francés fundador de la Congregación de los Hermanos Maristas. A San Marcelino le tocó vivir tiempos en los que su Francia natal pasaba por una profunda crisis social y política.

El santo lideró la que sería la respuesta de la Iglesia a esas circunstancias: un movimiento religioso centrado en el acceso a la educación, especialmente dedicado a la formación de niños y jóvenes.

La educación, regalo del Cielo

Marcelino José Benito Champagnat Chirat nació el 20 de mayo de 1789 en Marlhes (Francia), en el seno de una humilde familia que habría de sufrir las consecuencias del anticlericalismo y del odio a la fe que acompañó a la Revolución Francesa.

Su madre lo consagró de pequeño a la Virgen María, y una de sus tías, que le era muy cercana, fue la que le enseñó las primeras letras. Esa tía fue quien introdujo al pequeño Marcelino en el conocimiento de la vida de los santos.

Lamentablemente, el entonces más joven de los Champagnat no pudo llegar más lejos en su formación escolar, pues su familia no tenía cómo costearla. Marcelino crecería sin asistir a la escuela, pero como sabía leer, se hizo aficionado a las lecturas piadosas que podía encontrar en casa o donde alguno de sus familiares. Con estas aprendió mucho, principalmente sobre el amor a Dios y a la Iglesia.

Al mismo tiempo, como todos los chicos del pueblo, aprendió un oficio -se hizo albañil- y descubrió cierto talento natural para los negocios. Por un tiempo, Marcelino se dedicaría a la venta de corderos, actividad que le permitió ahorrar el dinero necesario para pagar sus estudios en el futuro.

Apenas llegó a la edad necesaria, el santo se presentó al seminario menor de su pueblo. Los formadores lo admitieron y lo ayudaron a adaptarse al nuevo ambiente. Sin embargo, no le fue muy bien y empezó a mostrar dificultad para aprender las materias, a tal punto que casi fue echado del lugar.

Afortunadamente su buena conducta y el apoyo de sus amigos le permitieron continuar. Entre sus compañeros estaba nada menos que otro gran santo, el futuro Cura de Ars, San Juan María Vianney. Juan María, igual que Marcelino, tampoco destacaba en los estudios, aunque sí en piedad y fervor.

En la “escuela” de María

San Marcelino fue ordenado sacerdote en 1816. Casi de inmediato, sería enviado como vicario de un sacerdote anciano, a uno de esos pueblos apartados en los que la vida gira en torno a fiestas y borracheras. El santo, sin que eso le importe mucho, animó a todos a acercarse de nuevo a Dios, especialmente a los jóvenes.

El P. Marcelino se propuso que los muchachos del pueblo llegaran a la iglesia antes de las seis de la mañana para recibir la catequesis, y lo logró -algo que bien pudo ser considerado “su primer milagro”-.

El vicario adquirió la costumbre de visitar el Santuario Mariano de la Fourviere. Cuenta la historia que en una de sus visitas, en medio de su oración, recibió la inspiración de fundar una congregación religiosa dedicada a enseñar el catecismo y formar a los más jóvenes.

Por aquellos días, Marcelino había estado acompañando a un joven enfermo de muerte que carecía de toda preparación en la fe. Ciertamente pudo ayudarlo a morir en paz, pero el hecho le dejó un terrible sinsabor.

De cara al Señor, en oración, decidió juntar a algunos de sus compañeros y comenzar una obra apostólica. Entusiasmado, llegó a la convicción de que esa obra debía ser educativa: muchos jóvenes necesitaban una oportunidad para educarse, y conocer más y mejor a Dios.

“Todo en honor de Jesús, pero por medio de María…”

La fundación de la Congregación de los Hermanos Maristas se produjo el 2 de enero de 1817. La nueva comunidad, consagrada como “Compañía de María”, dio inicio a las labores escolares. Previamente, sus miembros, conocidos como “los hermanos maristas”, habían recibido de su fundador la instrucción adecuada para tan elevada misión.

El P. Marcelino envió a sus hijos espirituales a las parroquias cercanas en calidad de maestros de religión o catequistas. Con el correr del tiempo llegarían nuevos aspirantes a formar parte de la Congregación. De esta manera, ya con un número suficiente de “religiosos-educadores“ aparecieron las primeras “escuelas maristas”.

El método empleado por los maristas en las aulas estaba marcado por el ejercicio de la caridad, la práctica del canto y la participación activa de los alumnos. Todo trato humillante estaba rotundamente prohibido, así como los castigos físicos. El P. Marcelino, además, tenía la convicción de que toda pedagogía debía centrarse en el amor a María: “Todo en honor de Jesús, pero por medio de María. Todo por María, para llegar hacia Jesús”.

“Nuestra comunidad -solía recordar a sus religiosos- pertenece por completo a Nuestra Señora, la Madre de Dios. Nuestras actividades deben estar dirigidas a hacerla amar, estimar y glorificar. Inculquemos su devoción a nuestros jóvenes, y así los llevaremos más fácilmente hacia Jesucristo”.

La educación para San Marcelino Champagnat no se limita a la trasmisión de conocimientos, o a potenciar sólo la dimensión intelectual. Sin búsqueda de Dios, sin verdad que ilumine el espíritu y sin caridad el alma del joven queda cercenada. Educar es formar a la persona.

Formación para la santidad

San Marcelino Champagnat partió a la Casa del Padre el 6 de junio de 1840 con tan sólo 51 años de edad. Lo que parecía una gastritis aguda, había sido en realidad un cáncer de estómago. Con todo, su obra educativa y espiritual mantendría el impulso fundacional que él le dio, gracias a la persistencia y cariño de sus hermanos de la Congregación. Como prueba de ello se produjo una expansión de la Orden en muchos países.

El fundador de los maristas fue canonizado en 1999 por San Juan Pablo II. En la homilía de la Misa de canonización el Santo Padre afirmó: “San Marcelino anunció el Evangelio con un corazón ardiente. Mostró sensibilidad a las necesidades espirituales y educativas de su época, especialmente a la ignorancia religiosa y al abandono que experimentaba particularmente la juventud”.

¡San Marcelino Champagnat, ruega por nosotros!

05 junio, 2026

San Bonifacio, Patrono de Alemania

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5 de junio
San Bonifacio
Patrono de Alemania
 
Cada 5 de junio se conmemora a San Bonifacio de Maguncia, mártir, “el Apóstol de Alemania", obispo de origen anglosajón que evangelizó la región central de ese país.
 
Bonifacio fue el gran organizador de la Iglesia en la actual Alemania, en la que dejó establecida una jerarquía bajo la jurisdicción directa de la Santa Sede.
 
Sus dotes de incansable misionero y reformador generaron importantes frutos de santidad en la Europa del siglo VIII. Además, su nombre quedó vinculado a la historia del árbol de Navidad.
 
Winfrido -nombre de pila del santo- nació en el año 680 en Wessex, Inglaterra. Se incorporó muy joven a la abadía de Nursling, en la diócesis de Winchester, donde fue nombrado encargado de la escuela de teología. Estando en Nursling, San Bonifacio escribió la primera gramática latina en lengua inglesa.
 
El que obra el bien
 
A la edad de 30 años recibió el Orden sacerdotal, concentrándose con mayor dedicación en el estudio de la Biblia. En 718 el Papa San Gregorio II convocó a Winfrido para darle una misión muy concreta: llevar la Palabra de Dios a los pueblos paganos de Europa.
 
El Santo Padre escuchó complacido la respuesta afirmativa de Winfrido y le dijo: "Soldado de Cristo, te llamarás Bonifacio". “Bonifacio” significa "bienhechor". El santo partió entonces con destino a Alemania, cruzó los Alpes, atravesó Baviera y llegó a Hesse.
 
Tiempo después, Winfrido envió una carta a la Santa Sede con un informe satisfactorio sobre el crecimiento de la Iglesia. Entonces el Papa lo llamó de regreso a Roma con la intención de confiarle el obispado.
 
El día de San Andrés del año 722, Bonifacio fue consagrado obispo regional con la jurisdicción general de Alemania. El santo regresó a Hesse y como primera medida se propuso erradicar las supersticiones paganas que sometían al pueblo germano y que representaban el principal obstáculo para la evangelización.
 
Apóstol de Alemania
 
En el año 731, el Papa Gregorio III, sucesor de Gregorio II, envió a San Bonifacio la carta con su nombramiento como obispo metropolitano de todos los territorios germanos más allá del Rhin, con autoridad para crear obispados donde lo creyera conveniente.
 
En su tercer viaje a Roma, fue nombrado también delegado de la Sede Apostólica. San Bonifacio y su discípulo San Sturmi fundaron en el año de 741 la abadía de Fulda, que con el tiempo se convirtió en el “Monte Cassino” de Alemania.
 
El 5 de junio del año 754, el santo se disponía a celebrar una Confirmación en la víspera de Pentecostés cuando apareció una horda de paganos hostiles que atacó brutalmente al grupo de cristianos con lanzas y espadas.
 
"Dios salvará nuestras almas", se escuchó gritar a Bonifacio mientras alzaba con sus manos el Evangelio. Una espada partió el libro y atravesó el cuerpo del santo, dándole muerte.
Sus restos descansan en el monasterio de Fulda hasta el día de hoy.
 
Sobre San Bonifacio, el Papa Benedicto XVI señaló en el año 2009 que “su incansable labor, su don para la organización y su carácter moldeable, amiguero y firme fueron determinantes para el éxito de sus viajes”. (ACI Prensa).
 


04 junio, 2026

San Francisco Caracciolo, Fundador y Patrono de los cocineros

 San Francisco Caracciolo, 4 de junio

4 de junio

San Francisco Caracciolo

Fundador y Patrono de los cocineros 

Cada 4 de junio la Iglesia Católica conmemora a San Francisco Caracciolo, religioso italiano del siglo XVI, fundador, junto al P. Agustín Adorno, de la Orden de Clérigos Regulares Menores, de la que fue superior general.

De lo que rebosa el corazón, habla la boca

A Francisco lo llamaban “el predicador del amor de Dios" porque en su prédica aludía constantemente a la misericordia de Dios con los pecadores.

El P. Francisco, al mismo tiempo, fue siempre un fiel devoto de la Santísima Virgen. Dios le concedió el don de curar enfermedades, y en reiteradas ocasiones pudo devolver la salud a personas enfermas con solo hacer la señal de la cruz sobre ellas.

De mente inquieta y de alma dócil a las mociones del Espíritu Santo, encabezó, a lo largo de su vida religiosa, varias iniciativas con el deseo de extender el Reino de Dios.

Francisco fue el fundador de uno de los más grandes conventos de Nápoles (Italia), que pronto se llenaría de vocaciones, e hizo lo mismo en España, en las ciudades de Madrid, Valladolid y Alcalá.

Curado de la peor enfermedad

Francisco Ascanio Caracciolo nació el 13 de octubre de 1563 en la región de los Abruzos (Italia). A los 22 años se contagió de lepra, enfermedad de la piel en ese entonces incurable. Los médicos lo desahuciaron y sus amigos pronto se apartaron, dejándolo solo.

Él, sintiéndose perdido, volvió sobre el Señor, al que pidió que lo salve. En su oración de súplica le prometió a Dios que le daría un sentido distinto a su vida y que si lo curaba, se haría sacerdote y dedicaría su vida al apostolado.

Curado de milagro, Francisco decidió cumplir su promesa y empezó a prepararse para el sacerdocio. Se fue a Nápoles a estudiar teología y allí, apenas ordenado sacerdote, se unió a un grupo de religiosos dedicados a asistir a los presos de las cárceles.

La fundación

En 1588 el Papa Sixto V dio su aprobación a la nueva Congregación que Francisco y sus compañeros fundaron. El Papa, a continuación, dejó bajo el cuidado de la nueva Orden la residencia que está junto a la famosa Basílica de Santa María la Mayor, en Roma.

Los clérigos menores -a los que se conoce como “caracciolos” o “caracciolinos”- trabajaban en cárceles y hospitales, anunciando al Señor en esas difíciles circunstancias, además de hacerlo recorriendo calles o pueblos enteros.

Francisco entregó lo mejor de su vida trabajando para la extensión del Reino de Dios en la tierra, labor dura y exigente, principalmente porque muchas almas se encontraban endurecidas.

El tiempo que el santo dedicaba a la oración y a la vida en común con sus hermanos fueron los pilares que lo sostuvieron.

Aferrado a lo esencial

En 1607 el P. Francisco Caracciolo renunció al cargo de superior general que se le había encomendado para dedicarse exclusivamente a la oración y la meditación.

Gracias a la guía y los cuidados de Francisco, sus hijos espirituales desarrollaron un estilo de vida en el que se equilibraba la predicación (la pastoral) con la vida contemplativa.

Para el santo, toda obra en favor de los que sufren tenía que tener un sustento espiritual. Es en el esfuerzo por acompañar a sus hijos que Francisco empieza a desarrollar las características del místico.

En su habitación del convento de Nápoles, se le encontró varias veces tirado en el suelo en éxtasis, con los brazos en cruz, de cara a su crucifijo.

La vuelta a casa

El 4 de junio del año 1608, a los 44 años, San Francisco Caracciolo fue llamado a la Casa del Padre, tras sufrir de unas fiebres intensas.

Fue beatificado por el Papa Clemente XIV el 4 de junio de 1769, y canonizado por el Papa Pío VII el 24 de mayo de 1807.(ACI Prensa).


02 junio, 2026

San Félix de Nicosia OFMC, Iletrado, pero sabio

 San Félix de Nicosia, 2 de junio

 
02 de junio
San Félix de Nicosia OFMC
Iletrado, pero sabio
 
Cada 2 de junio se celebra a San Félix de Nicosia, humilde fraile capuchino (Orden de los Frailes Menores Capuchinos) del siglo XVIII, ejemplo de austeridad, entrega y, por sobre todo, de amor a Dios, manifestado en la obediencia y la caridad con los pobres y vulnerables.
 
San Félix nació en la ciudad siciliana de Nicosia (Italia) en el año 1715. Su nombre de pila fue Filippo Giacomo Amoroso. A los 20 años, pidió ser admitido en el convento de los franciscanos capuchinos en condición de hermano lego, ya que, por ser analfabeto, no podía aspirar a ser clérigo.
 
Fue rechazado durante 8 años consecutivos, hasta que finalmente fue admitido en el convento de Mistretta, Sicilia. Hizo su profesión perpetua el 10 de octubre de 1774, y, de inmediato, fue enviado al convento de Nicosia, su pueblo natal.
 
Limosnero, pero rico
 
Durante gran parte de su vida religiosa ejerció el oficio de limosnero. Cada día recorría las calles de su pueblo llamando a las puertas de los ricos, invitándolos a compartir sus bienes y a acudir a Dios, de quien todos somos deudores.
 
Luego, tocaba las puertas de los pobres, ofreciendo asistencia en sus necesidades y recordándoles que aún en medio de la pobreza hay mucho que ofrecer y compartir. De esta manera, él mismo se convirtió en nexo de unión entre unos y otros, ayudando a romper los muros sociales.
 
Con su conducta amable, San Félix conmovía a sus coetáneos, especialmente porque siempre daba las gracias, tanto cuando recibía donativos como cuando lo rechazaban o maltrataban. En cualquiera de los casos su respuesta era la misma: “Sea por amor de Dios".
 
Iletrado, pero sabio
 
Aunque era analfabeto, conocía bien las Sagradas Escrituras y la doctrina cristiana, pues se esforzaba en retener los pasajes bíblicos que le resultaban más significativos, así como los textos de los maestros espirituales que se leían en el convento durante las comidas.
 
Algo similar hacía con lo que escuchaba en la homilía. El hermano Felix demostró con contundencia que era realmente bueno para atesorar lo que llegaba a sus oídos para, una vez interiorizado, compartirlo con cualquiera que lo necesitara.
 
Fue un gran amante de la Eucaristía (se pasaba horas rezando ante el Sagrario). Profesó una devoción particular a la Virgen de los Dolores (llevó en su pecho durante treinta años una imagen de Ella) y a la Pasión de Cristo (solía meditar sobre el sacrificio de Cristo en la Cruz con los brazos cruzados).
 
Dócil instrumento de Dios
 
San Félix tenía como mayor aspiración corresponder lo mejor posible al amor de Dios. Sabía que si a Dios se aferraba, todo lo restante calzaría en su lugar. Sabía también que si había que preocuparse de algo, debía ser de poner a Dios en primer lugar, siempre.
 
El Señor, sabiéndose reparado por la piedad del humilde santo, adornó su vida con el don de curar enfermedades, tanto del cuerpo como del alma. En nombre de Cristo obró muchos milagros. Es conocido, además, que el buen Hno. Félix recibió el don de la bilocación, gracias al cual sirvió a más gente.
 
El santo murió el 31 de mayo de 1787 en el convento de Nicosia, su hogar, a la edad de 78 años. Fue beatificado el 12 de febrero de 1888 por el Papa León XIII y canonizado el 23 de octubre del 2005 por el Papa Benedicto XVI.
 
"Sea por amor de Dios"
 
En la homilía de la Misa de canonización, el Papa pronunció unas palabras dedicadas a San Félix: «”Sea por amor de Dios”. Así podemos comprender bien cuán intensa y concreta era en él la experiencia del amor de Dios revelado a los hombres en Cristo. Este humilde fraile capuchino, hijo ilustre de la tierra de Sicilia, austero y penitente, fiel a las expresiones más auténticas de la tradición franciscana, fue plasmado y transformado gradualmente por el amor de Dios, vivido y actualizado en el amor al prójimo. Fray Félix nos ayuda a descubrir el valor de las pequeñas cosas que enriquecen la vida, y nos enseña a captar el sentido de la familia y del servicio a los hermanos, mostrándonos que la alegría verdadera y duradera, que anhela el corazón de todo ser humano, es fruto del amor». (ACI Prensa).