02 diciembre, 2025

Santa Bibiana (Viviana) Mártir y Patrona de los Epilépticos

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¡Oh! Santa Bibiana, vos, sois la hija del Dios de la Vida
y su amada santa, que, víctima fuisteis de la persecución
de Julián el Apóstata y que, éste os obligó a apostatar
de vuestra fe, encerrándoos en la cárcel. Vos, así os
enfrentasteis al gobernador con valor y arrojo, hasta
que os ataron a una columna y os flagelaron y jamás
desististeis de vuestra fe. Así, mataron vuestro cuerpo
pero, vuestra alma, intacta voló a su único Amo: ¡Dios!,
quien os coronó, con corona de luz y de eternidad, como
premio a vuestra entrega de amor, fe, valor y constancia.
Bernini, os representa con los instrumentos de vuestro martirio
y que, os dieron la vida: la columna donde fuisteis flagelada,
los azotes, la corona del martirio y vuestra sonrisa eterna.
Hoy, vos, tenéis una Iglesia, sobre el monte Esquilino cosntruida
por Simplicio Papa  y restaurada por Urbano Papa en cuyo
pórtico se lee: “juxta Licinianum ubi corpus eius requiescit”,
Patrona de los que sufren crisis nerviosa, dolores de cabeza,
epilépticos y enfermos mentales. ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡oh!, Santa Bibiana, “vivo amor por el Dios de la Vida y el Amor”.

© 2025 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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2 de Diciembre
Santa Bibiana (Viviana)
Mártir y Patrona de los Epilépticos 


Cada 2 de diciembre celebramos a Santa Bibiana -o, “Viviana”-, virgen y mártir romana de tiempos del emperador romano Juliano II, el Apóstata (siglo IV). Santa Bibiana es patrona de epilépticos e intercesora frente al dolor físico, especialmente aquellos relacionados a la cabeza, y se le invoca cuando alguien sufre convulsiones.
 
Un serio revés
 
Los cristianos trataban a Juliano de ‘apóstata’ porque al ascender al poder rompió con el régimen establecido por su predecesor, Constantino, converso y autor del Edicto de Milán, y por haber renegado públicamente del cristianismo, declarándose pagano. Por estas razones, el periodo de Juliano II (361-363) significó un serio revés para el fortalecimiento de la joven Iglesia y su eventual expansión. El sucesor de Constantino intentó restablecer los antiguos cultos del imperio e inició una nueva persecución.
 
Bibiana
 
Se desconocen detalles sobre la vida de Santa Bibiana, pero su nombre está registrado en el Liber Pontificalis o Libro de los Pontífices, donde se precisa que el Papa San Simplicio (siglo V) mandó edificar en Roma una basílica dedicada a ella, en la que reposan sus reliquias hasta hoy.
 
Santa Bibiana nació alrededor del año 347 en el ambiente sereno de una familia cristiana. Sus padres fueron Flaviano, prefecto de Roma, y Dafrosa, una mujer perteneciente a la nobleza romana; Bibiana tuvo además una hermana llamada Demetria.
 
Probada en el dolor
 
Con la llegada al poder de Juliano II en el año 361, Flaviano, padre de Bibiana y ferviente cristiano, fue depuesto de su cargo y en su lugar fue nombrado Aproniano, un pagano muy cercano al nuevo emperador.
 
El prefecto, forzado a retirarse de la vida pública, se dedicó entonces al cuidado de los necesitados y perseguidos, así como a asegurar que los cristianos sacrificados en el martirio pudiesen tener siempre una sepultura decorosa, de acuerdo al mandato de la caridad. Lamentablemente, en cuanto Aproniano se enteró de esta tarea asumida por su predecesor, lo mandó a asesinar.
 
Muerto Flaviano, Dafrosa y sus dos hijas se deshicieron de sus bienes y pasaron a vivir en la clandestinidad. Las tres se mantuvieron escondidas, dedicadas a la oración constante y viviendo con la mayor modestia. Sabían muy bien que los tiempos eran malos y debían estar preparadas para soportar lo que viniese.
 
“La sangre de tu hermano me pide a gritos que yo haga justicia” (Gén 4, 10)
Pese al esfuerzo por permanecer ocultas, las mujeres fueron ubicadas y obligadas infructuosamente a renegar de su fe en Cristo. Entonces, Aproniano mandó ejecutar primero a Dafrosa, quien murió decapitada el 6 de enero de 362.
 
Poco después, el cruel prefecto haría un nuevo intento por forzar a Bibiana y Demetria a cometer apostasía; esta vez, echando mano de otro repudiable “método”: las encerró en una celda y les retiró todo alimento. Demetria murió de hambre antes de que pudiesen someterla a otra terrible prueba.
 
Bibiana, que no corrió la misma suerte que su hermana, fue llevada a la presencia de Aproniano quien, para debilitar su voluntad, decidió no ejecutarla y la entregó en manos de una proxeneta para prostituirla. Como al final este sinuoso plan también fracasó, Aproniano ordenó que Bibiana fuera atada a una columna y flagelada hasta morir.
 
Coronada por Cristo
 
Llena de llagas en todo el cuerpo, habiendo soportado dolores indecibles, Bibiana entregó su alma a Dios en el altar del martirio, por amor a la fe. Aunque los soldados echaron su cuerpo a los perros, un grupo de cristianos lo rescataron y lo sepultaron junto a las tumbas de sus padres y de su hermana, muy cerca de la casa en la que había vivido.
 
Poco tiempo después, cuando la persecución acabó, los cristianos hicieron del lugar un sitio de culto, donde iban a rezar. Décadas más tarde, el Papa Simplicio (p.468-483) ordenó la construcción in situ de la actual basílica dedicada a la santa, ubicada sobre el monte Esquilino (una de las siete colinas de Roma).(ACI Prensa).

01 diciembre, 2025

San Charles de Foucauld, "El Santo del Desierto"

 Prayer of Abandonment Saint Charles Foucauld Prayer Card | Bob and Penny  Lord

    

¡Oh!, San Charles de Foucauld, vos, sois el hijo
del Dios de la vida y su amado Santo, que, de milagro
os convertisteis luego de vuestro peregrinar a Tierra
Santa. Vuestra vida: contemplación, pobreza, humildad,
y, “vivo” testimonio del Amor de Dios entre cristianos,
judíos y musulmanes. El Sahara, de vos, sabe y mucho,
pues allí, a Cristo imitasteis porque Él, os proveyó
de gracia y dones maravillosos. Los “bereberes” y los
“tuaregs” vuestros amigos eran y, de éstos últimos
escribisteis sobre su lengua. Vuestra famosa orden
la de la "Comunidad de los Hermanitos de Jesús”, manos
echaron a su evangelización. Y, de vuestro ejemplo,
nacen luego y, a imitación vuestra “Las Hermanitas
del Sagrado Corazón”, “Las Hermanitas de Jesús”, “las
Hermanitas del Evangelio”, “Las Hermanitas de Nazaret”,
“Los Hermanitos del Evangelio” y “Los hermanitos de
de Charles Foucauld”, en honor vuestro. “Padre mío,
me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que
hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con
todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque
para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin
medida, con infinita confianza, porque Tu eres mi Padre”.
Así, escribisteis a Dios, alguna vez en las arenas
quemantes del Sahara, viviendo como otro Cristo más.
Años más tarde Juan Pablo II, el día del reconocimiento
de vuestro milagro, recalcó una vez más vuestra santa vida:
“Vivió en la pobreza, en la contemplación, en la humildad,
testimoniando fraternalmente el amor de Dios entre
los cristianos, los judíos y los musulmanes”. Mayor
prueba de vuestro amor, ya no hay. Por ello y cuando
vuestra alma, al cielo marchó, coronada fue con corona
de luz, como premio justo a vuestra entrega de amor y fe;
¡Oh!, San Charles de Foucauld, “vivo Cristo del amor de Dios”.


© 2025 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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1° de Diciembre
San Charles de Foucauld, 

"El Santo del Desoerto".


Nacido en Estrasburgo (Francia) el 15 de septiembre de 1858, Charles de Foucauld, emprendió en 1883 una afortunada expedición en el desierto de Marruecos que la valió la medalla de oro de la Sociedad de Geografía.

Su conversión religiosa se produjo en 1886 y tiene como consecuencia la peregrinación a Tierra Santa realizada en 1888. Tras la experiencia como trapense en Siria y como eremita en Nazaret, en 1901 fue ordenado sacerdote. Estudió el árabe y el hebreo.

«Vivió en la pobreza, en la contemplación, en la humildad, testimoniando fraternalmente el amor de Dios entre los cristianos, los judíos y los musulmanes», recordó ante Juan Pablo II durante la ceremonia de promulgación del decreto de reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

«Para imitar la vida oculta de Jesús en Nazaret, se fue a vivir en el corazón del desierto del Sahara, en Tamanrasset» (Hoggar), añadió el purpurado portugués el 20 de diciembre pasado.

Los bereberes le llamaban «marabut». Escribió varios libros sobre los tuaregs, en particular una gramática y un diccionario francés-tuareg, tuareg-francés.

Surgió en torno a él la comunidad de los Hermanitos de Jesús, empeñados en la evangelización de los tuaregs del Sáhara.

El 1 de diciembre de 1916, a la edad de 58 años, Charles de Foucauld muere por un disparo de fusil en medio de una escaramuza entre los bereberes de Hoggar.

Diez congregaciones religiosas y ocho asociaciones de vida espiritual han surgido de su testimonio y carisma. Entre ellos, se encuentran las Hermanitas del Sagrado Corazón, las Hermanitas de Jesús, las Hermanitas del Evangelio, las Hermanitas de Nazaret, los Hermanitos de Jesús, los Hermanitos del Evangelio; así como la Fraternidad Jesús Caritas, o la Fraternidad Charles de Foucauld. 


Padre mío,
me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.
(Charles de Foucauld).

(http://es.catholic.net/sacerdotes/315/733/articulo.php?id=24830)




29 noviembre, 2025

San Gregorio Taumaturgo

 

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29 de noviembre
San Gregorio Taumaturgo
 
Se llama "taumaturgo" al que hace muchos milagros. A este santo le pusieron ese nombre porque según indica la tradición popular, desde tiempos de Moisés, no se había visto a un hombre conseguir tantos milagros como los que obtuvo San Gregorio.
 
Cuando era joven tuvo que viajar a Cesarea, en Palestina, a acompañar a una hermana; estando allá, conoció al sabio más grande de su tiempo que era Orígenes quien había puesto una escuela de teología en esa ciudad.
 
Al estallar la persecución de Decio en 250, San Gregorio aconsejó a los cristianos que se escondieran para que no tuvieran peligro de renegar de su fe cristiana por temor a los tormentos. Se ha hecho célebre en la historia de la Iglesia la frase que dijo este gran santo poco antes de morir. Preguntó: "¿Cuántos infieles quedan aún en la ciudad sin convertirse al cristianismo?" Le respondieron: "Quedan diecisiete", y él exclamó gozoso: "Gracias Señor: ese era el número de cristianos que había en esta ciudad cuando yo llegué a misionar aquí. En ese tiempo no había sino 17 cristianos, y ahora no hay sino 17 paganos".
 
Las gentes lo invocaban después cuando hubo inundaciones y terremotos, y es que San Gregorio con sus oraciones y sacrificios logró detener terribles inundaciones que amenazaban acabar con toda los cultivos y casas de la ciudad.(ACI Prensa).

27 noviembre, 2025

La Virgen de la Medalla Milagrosa

 

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27 de noviembre
La Virgen de la Medalla Milagrosa
 
Cada 27 de noviembre los fieles católicos celebran el día de la Virgen de la Medalla Milagrosa, advocación mariana nacida en Francia, cuya devoción se ha extendido por todo el mundo.
 
Los devotos de la Medalla Milagrosa se unen hoy en espíritu de oración en recuerdo de aquel 27 de noviembre de 1830 en el que la Madre de Dios se apareció a Santa Catalina Labouré (1806-1876).
Ese día la Virgen María le ordenó a la joven religiosa:
 
"Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán más abundantes para los que la lleven con confianza".
 
Santa Catalina Labouré
 
Catalina Labouré fue una religiosa francesa perteneciente a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Era una mujer de oración penetrante, poseedora de un alma mística. Según la descripción de la santa, la Virgen María se le apareció de la siguiente manera:
 
“Estaba vestida con una túnica blanca y un velo del mismo color que la cubría desde la cabeza hasta los pies. Su rostro era bellísimo. Los pies aparecían apoyados encima de una esfera o globo, mientras pisaban a una serpiente. Sus manos, a la altura del corazón, sostenían una pequeña esfera de oro, coronada con una cruz. Los dedos de las manos estaban adornados con anillos con piedras preciosas, desde las que salían destellos de luz”.
 
La Medalla Milagrosa
 
La Medalla Milagrosa es una medalla devocional, un objeto de piedad cuya finalidad es disponer a los devotos a acoger la gracia de Dios; un signo visible del deseo de cada devoto a cooperar con esa gracia, secundando a María en la misión que Dios le ha encomendado en el mundo. El diseño fue realizado por el orfebre Adrien Vachette, de acuerdo a las indicaciones de Santa Catalina Labouré.
 
Le dijo la Virgen a Catalina: “Este globo que ves (a mis pies) representa al mundo entero, especialmente a Francia, y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no las piden”. En ese momento, la esfera o globo de oro que tenía la Virgen en las manos -prosigue el relato de Catalina- se desvaneció, y sus brazos se extendieron, abiertos, mientras los rayos de luz continuaban cayendo sobre el globo blanco a sus pies.
 
De pronto apareció una forma ovalada en torno a la figura de la Virgen, con una inscripción en el borde interior que decía: "María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti". Estas palabras formaban un semicírculo que empezaba a la altura de la mano derecha de la Virgen, pasaba por encima de su cabeza y terminaba a la altura de la mano izquierda. María, mostrándose de esa manera, le pide a Catalina que acuñe una medalla según la imagen que estaba contemplando.
 
Entonces, la imagen de la Virgen giró y Catalina pudo ver el reverso. En este estaba inscrita la letra “M”, con una cruz que se alzaba desde la mitad. Por debajo de la inscripción estaban el Corazón de Jesús, circundado con una corona de espinas, y el Corazón de María, traspasado por una espada. Alrededor, formando un contorno, aparecían doce estrellas.
 
La Inmaculada Concepción
 
Esta manifestación se repitió a finales del mes siguiente, en diciembre de 1830, y en los primeros días de enero de 1831.
 
En un principio, los devotos de la medalla la llamaron “Medalla de la Inmaculada Concepción”, pero con la difusión de la devoción -fortalecida e impulsada por las numerosísimas gracias y milagros- los fieles empezaron a llamarla “La Medalla Milagrosa”, tal y como se sigue haciendo en nuestros días.(ACI Prensa).

26 noviembre, 2025

San Juan Berchmans, Propulsor de la espiritualidad juvenil jesuita

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26 de noviembre
San Juan Berchmans
Propulsor de la espiritualidad juvenil jesuita 
 
Cada 26 de noviembre, la Compañía de Jesús celebra a San Juan Berchmans, santo jesuita de origen flamenco nacido en 1599, fallecido a los 20 años cuando era seminarista. La Iglesia universal celebra su fiesta el 13 de agosto.
 
Juan Berchmans (1599-1621) forma parte, junto con San Estanislao Kostka (1550-1568) y San Luis Gonzaga (1568-1591), del grupo de jóvenes santos que influenció de manera determinante en lo que se conoce como “espiritualidad jesuítica juvenil”.
 
Con el ímpetu de la juventud
 
Juan nació en Diest, Ducado de Brabante (Bélgica), el 13 de marzo de 1599, en el seno de una familia sencilla. Su padre trabajaba como zapatero y su madre se dedicaba a los quehaceres del hogar en la medida en que las fuerzas se lo permitían, dado que tenía una salud muy precaria. El pequeño Juan se encargaba, en consecuencia, de cuidar a sus hermanos menores y de ayudar a su mamá. A los 10 años consiguió su primer empleo, gracias a la ayuda de un sacerdote amigo. Con el dinero que ganaba contribuía a aligerar los gastos familiares.
 
Más adelante Juan se trasladó a Malinas, Flandes, donde encontró trabajo como preceptor de niños, empleado por un canónigo. Pronto se abriría en la ciudad un colegio jesuita, lo que entusiasmó muchísimo al joven preceptor. Decidido, Berchmans se presentó a la recién fundada institución y logró ser aceptado como estudiante.
 
En la escuela, Juan quedó impresionado con la espiritualidad jesuita y empezó a considerar la posibilidad de hacerse “un hijo de San Ignacio”. Sus maestros lo veían con aprecio porque se desempeñaba muy bien académicamente y era querido por sus compañeros. Aunque a su padre no le agradó mucho la idea de que su hijo se hiciera jesuita -al inicio se opuso rotundamente a tal consideración- le impresionó su determinación y terminó asintiendo a su decisión.
 
“El Hermano Alegre”
 
Estando en el noviciado de la Compañía, Juan recibió la noticia de que su madre estaba agonizando. Lamentablemente, aunque lo quiso de corazón, no pudo regresar e ir a verla. Una hermosa carta, llena de consuelo espiritual, llegó entonces a manos de su padre. Era Juan, expresando de manera notable su esperanza en medio de las dolorosas circunstancias y la seguridad que tenía en las promesas de Dios. Aquella carta fue de gran consuelo para su padre y una confirmación de que la vocación de su hijo iba muy en serio.
 
En 1618, Juan Berchmans fue enviado al Colegio Romano de los jesuitas, en la Ciudad Eterna, Roma. Allí volvió a destacar por su amor al estudio y compañerismo. Poseía una habilidad especial para los idiomas y llegó a dominar el inglés, el francés, el alemán, el flamenco, el italiano, el latín y el griego.
 
En el seminario a Juan lo llamaban “El Hermano Alegre”, porque casi todo el tiempo estaba con la sonrisa en el rostro; era amable, jovial y atento con todos. No eran pocos los que decían que les bastaba su presencia para ponerse contentos. Al mismo tiempo, Juan resultaba ejemplar en los asuntos más difíciles de la vida en común. Era de esos chicos capaces de admitir con humildad sus errores o sus incomodidades: más de una vez reconoció que a veces le costaba vivir con personas tan distintas a él, pero que no estaba dispuesto a hacer de eso un impedimento.
 
Piedad filial a María
 
Cuanto bien le brotaba del corazón, Juan lo atribuía a la Madre de Dios. Tenía una tierna devoción por Ella. Estaba convencido de la centralidad que María tiene en la salvación de cada persona. Juan solía decir con un finísimo sentido del humor: “Si logro amar a María, tengo segura mi salvación; perseveraré en la vida religiosa, alcanzaré cuanto quisiere; en una palabra, seré todopoderoso”.
 
Aquellas palabras no eran ni remotamente un exceso verbal. Nacían de lo profundo del corazón de Juan, inmensamente agradecido con la Virgen. Era su forma de parafrasear a San Agustín en su “Ama y haz lo que quieras”. Así, con el corazón encendido Juan se repetía todos los días: “Quiero amar a María”; y le haría una solemne promesa a Nuestra Madre: “Afirmar y defender dondequiera la Inmaculada Concepción de la Virgen María”.
 
Entrega definitiva
 
De pronto, un día, terminado uno de los certámenes que se organizaban en el seminario, Juan tuvo que ser ingresado a la enfermería por unos dolores de cabeza. Su superior ya se había percatado meses antes de cierto decaimiento o cansancio crónico, pero como muchos otros en el seminario, no lo había tomado como un signo demasiado grave. Berchmans era de los que más se esforzaban, siempre atento a servir y cumplir con sus deberes.
 
Su salud siguió de manera inestable, hasta que bruscamente se puso muy mal. Berchmans partió a la Casa del Padre el 13 de agosto de 1621, en palabras de sus amigos, como consecuencia de un “total agotamiento”. Es muy probable que su muerte haya sido consecuencia de alguna afección pulmonar o enfermedad infecciosa.
 
Al morir, Juan Berchmans tenía solo 20 años. Fue beatificado en 1865 por el Beato Pío IX y canonizado en 1888 por el Papa León XIII.(ACI Prensa).

25 noviembre, 2025

Santa Catalina de Alejandría, mártir y patrona de los predicdores

 Imagen

25 de noviembre
Santa Catalina de Alejandría, patrona de los predicadores y filósofos
 
Patrona de los predicadores, filósofos, las estudiantes, las mujeres solteras, los enfermeros y las tareas que tinen que ver con el uso de la rueda 
 
Cada 25 de noviembre la Iglesia Católica celebra a Santa Catalina de Alejandría, mártir de los primeros siglos de la era cristiana (nació a finales del siglo III). Es considerada patrona de los filósofos, las estudiantes, las mujeres solteras y de los oficios que se relacionan con el uso de la rueda. También lo es de los enfermeros y los predicadores.
 
La tradición recoge sus palabras antes de entregar la vida en el martirio: "¡Señor Jesús, te suplico me escuches, a mí y a cuantos a la hora de su muerte, recordando mi martirio, invoquen tu nombre!".

Catalina vivió en el siglo IV, pero no sería hasta dos siglos después de su muerte que su culto se extendería por Europa, llegando a ser muy popular.
 
Búsqueda de la verdad
 
Santa Catalina de Alejandría nació en Egipto, en el seno de una familia noble, hacia el año 290. Fue hija del rey Costo y desde muy pequeña destacó por su inteligencia. Dada su condición de princesa recibió una esmerada educación, y en virtud a su habilidad y perspicacia llegó a codearse con filósofos y poetas.
 
Su conversión al cristianismo empezó con un sueño en el que se le apareció Jesús, tras el cual empezó a interesarse en la doctrina cristiana. A partir de entonces, tanto su mente como su corazón se fueron transformando; Catalina pidió el bautismo y quiso consagrar su vida al Señor.
 
La Verdad contra el poder imperial
 
En el año 310, el emperador romano Majencio visitó Alejandría, ciudad donde vivía la santa, para presidir las ceremonias dedicadas a los dioses. Empezadas las festividades, el emperador ordenó que se ofrecieran sacrificios según la costumbre.
 
Cuando le tocó el turno de presentar su ofrenda, Catalina se negó a hacerlo y en vez de reverenciar a los dioses se santiguó delante del Emperador. Este, enfurecido, la mandó llamar. Una vez que fue llevada a su presencia, Majencio cuestionó su conducta. Acto seguido, Catalina lo retó a debatir sobre el Dios verdadero.
 
Tal fue la contundencia de las palabras de la santa que el emperador quedó impresionado por su sabiduría y belleza. Entonces, mandó llamar a un grupo de sabios para que debatan con ella. Cuando se llevó a cabo la confrontación, Catalina no solo logró salir airosa de los cuestionamientos de maestros, sino que argumentó con tal excelencia sobre Dios que ellos decidieron también abrazar la sabiduría que la santa poseía. Como muchos otros que trataron con Catalina, aquellos hombres se hicieron cristianos. El emperador, al enterarse de lo sucedido, ordenó que fueran ejecutados.
 
Cristo se abre paso en los corazones
 
Después, Majencio, en plan de darle a Catalina una última oportunidad, le propuso que fuera una de las doncellas acompañantes de la emperatriz. La santa rechazó la oferta, por lo que sería azotada y luego encerrada en un calabozo, sin alimento.
 
La consorte del emperador, conmovida, acudió a verla a su celda en compañía de uno de los generales de Majencio, Porfirio, para llevarle aliento y consuelo. Ellos fueron testigos de la aparición de unos ángeles que acompañaban y curaban las heridas de Catalina. La joven explicó que aquello venía de Dios, que es siempre compasivo y misericordioso; les habló de Cristo y ellos convirtieron sus corazones al Señor.
 
Martirio
 
El emperador tomó lo sucedido como la mayor de las afrentas y mandó torturar a Catalina. Un grupo de soldados construyó un artefacto que tenía una rueda con clavos y cuchillas. Cuando sujetaron a Catalina, ella oró al Señor y el mecanismo saltó en pedazos matando a algunos de los presentes.
 
Entonces, para asegurar que la santa muriera, se preparó la decapitación. El golpe de la espada del verdugo cercenó su cabeza en el acto. Cuenta la tradición que los restos de Catalina no llegaron a ser profanados porque unos ángeles se los llevaron al Monte Sinaí (hoy se veneran en ese lugar).
 
Dos siglos más tarde, el emperador Justiniano (e. 527-565), quien era cristiano, erigió sobre el Sinaí un monasterio en honor a Santa Catalina, mártir, considerado uno de los más antiguos del mundo.
 
Patronazgos
 
A los patronazgos ya mencionados se suman los de ‘patrona de apologistas’; ‘artesanos’ que usan ruedas en su trabajo, como alfareros, hilanderos, molineros; así como de los archivistas; abogados; juristas; bibliotecarios. Por la juventud con la que fue conducida al martirio y la resistencia exhibida durante este es patrona de las personas en trance de muerte. Por su habilidad retórica y perspicacia siendo una jovencita es patrona de los educadores, las jóvenes solteras, las estudiantes, los maestros. Debido a la tradición iconográfica que la representa se la asocia también a los oficios en los que se usan instrumentos afilados o hechos de metal: afiladores de cuchillos; mecánicos; torneros; taquígrafos y secretarias.
 
En España es patrona de la Real Universidad de Toledo. En América Latina es patrona de ciudades y localidades de Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Venezuela, Brasil, Perú, Panamá. (ACI Prensa).

24 noviembre, 2025

San Andrés Dung-Lac y los 117 mártires de Vietnam

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24 de noviembre
San Andrés Dung-Lac y los 117 mártires de Vietnam 
 
La historia de la evangelización en los actuales territorios de Vietnam empezó en el siglo XVI. Misioneros provenientes de Europa llegaron a esas tierras con el deseo de anunciar la Buena Nueva entre los naturales y abrir para ellos el camino de la Iglesia y la salvación.
 
Entre los vietnamitas fueron muchos los que acogieron con alegría el mensaje de Cristo; sin embargo, en la medida en que el cristianismo se fue fortaleciendo e iba generando un mayor impacto en la vida social y la cultura, otros tantos escogieron la ruta del repudio y la violencia contra los conversos y los llegados de otras tierras. Especialmente los siglos XVIII y XIX fueron cruentos en este sentido y la sangre de numerosos cristianos fue derramada.
 
Probados en la batalla, fieles al Señor
 
En el siglo XIX, los reyes Minh Mang y Tu Duc organizaron una larguísima persecución que duró décadas. En 1833, Minh Mang emitió una orden que prohibía la actividad misionera y obligaba a todo aquel que se reconocía cristiano a renegar públicamente de su fe, bajo amenaza de severos castigos -la cárcel o la muerte-. Este gobernante y su sucesor, llamado Tu Duc, pretendieron imponer el confucianismo de manera excluyente.
 
Lo peor ocurrió a mediados del siglo antepasado. Entre 1848 y 1860 fueron proclamados hasta seis edictos acusando a los cristianos de conspiradores y representantes de intereses políticos foráneos. Esos 12 años representaron la radicalización de lo que ya venía pasando en Vietnam desde la llegada de los primeros evangelizadores en el siglo XVI. El resultado de estas medidas anticristianas y de casi 300 años de persecución fueron miles de vietnamitas y extranjeros -en su mayoría europeos- martirizados y asesinados. Entre ellos había un número mayor entre obispos, sacerdotes y religiosos, pero también hubo laicos.
 
La corona del martirio
 
Paulatinamente, a lo largo del siglo XX, la Iglesia Católica, que hace todo lo posible por preservar la memoria de sus mártires, ha reconocido la santidad y entrega de quienes murieron en Vietnam por odio a la fe. Es cierto que algunos pueden haber quedado en el anonimato, pero muchos otros han sido debidamente identificados y hoy integran la lista de los fieles cuyo testimonio fortalece a la Iglesia local y universal. Estos 117, encabezados por San Andrés Dung-Lac (sacerdote muerto el 21 de diciembre de 1839), fueron canonizados por San Juan Pablo II en 1988.
 
De los 117 mártires, 75 fueron decapitados, 22 estrangulados, 6 quemados vivos, 5 condenados al desgarro de sus miembros y 9 murieron en la cárcel a causa de las torturas.
 
La lista
 
El número de personas canonizadas (117) en una sola ceremonia no tenía precedentes en la historia de la Iglesia. Esta es la lista oficial encabezada por San Andrés Dung-Lac (están incluidos junto a los originales de Vietnam, los misioneros españoles y franceses):
 
Andrés DUNG-LAC, Sacerdote 21-12-1839
Domingo HENARES, Obispo O.P. 25-06-1838
Clemente Ignacio DELGADO CEBRIAN, Obispo O.P. 12-07-1838
Pedro Rosa Úrsula BORIE, Obispo M.E.P. 24-11-1838
José María DÍAZ SANJURJO, Obispo O.P. 20-07-1857
Melchor GARCÍA SAMPEDRO SUÁREZ, Obispo O.P. 28-07-1858
Jerónimo HERMOSILLA, Obispo O.P. O1-11-1861
Valentín BERRÍO OCHOA, Obispo O.P. 01-11-1861
Esteban Teodoro CUENOT, Obispo M.E.P. 14-11-1861
Francisco GIL DE FEDERICH, Sacerdote O.P. 22-O1-1745
Mateo ALONSO LECINIANA, Sacerdote O.P. 22-O1-1745
Jacinto CASTANEDA, Sacerdote O.P. 07-11-1773
Vicente LE OUANG LIEM, Sacerdote O.P. 07-11-1773
Emanuel NGUYEN VAN TRIEU, Sacerdote 17-09-1798
Juan DAT, Sacerdote 28-10-1798
Pedro LE TuY, Sacerdote 11-10-1833
Francisco Isidoro GAGELIN, Sacerdote M.E.P. 17-10-1833
José MARCHAND, Sacerdote M.E.P. 30-11-1835
Juan Carlos CORNAY, Sacerdote M.E.P. 20-09-1837
Vicente DO YEN, Sacerdote O.P. 30-06-1838
Pedro NGUYEN BA TUAN, Sacerdote 15-07-1838
José FERNÁNDEZ, Sacerdote O.P. 24-07-1838
Bernardo VU VAN DUE, Sacerdote 01-08-1838
Domingo NGUYEN VAN HANH (DIEU), Sacerdote O.P. 01-08-1838
Santiago Do MAI NAM, Sacerdote 12-08-1838
José DANG DINH (NIEN) VIEN, Sacerdote 21-08-1838
Pedro NGUYEN VAN TU, Sacerdote O.P. 05-09-1838
Francisco JACCARD, Sacerdote M.E.P. 21-09-1838
Vicente NGUYEN THE DIEM, Sacerdote 24-11-1838
Pedro VO BANG KHOA, Sacerdote 24-11-1838
Domingo TUOC, Sacerdote O.P. 02-04-1839
Tomás DINH VIET Du, Sacerdote O.P. 26-11-1839
Domingo NGUYEN VAN (DOAN) XUYEN, Sacerdote O.P. 26-11-1839
Pedro PHAM VAN TIZI, Sacerdote 21-12-1839
Pablo PHAN KHAC KHOAN, Sacerdote 28-04-1840
José DO QUANG HIEN, Sacerdote O.P. 09-05-1840
Lucas Vu BA LOAN, Sacerdote 05-06-1840
Domingo TRACH (DOAI), Sacerdote O.P. 18-09-1840
Pablo NGUYEN NGAN, Sacerdote 08-11-1840
José NGUYEN DINH NGHI, Sacerdote 08-11-1840
Martín TA Duc THINH, Sacerdote 08-11-1840
Pedro KHANH, Sacerdote 12-07-1842
Agustín SCHOEFFLER, Sacerdote M.E.P. 01-05-1851
Juan Luis BONNARD, Sacerdote M.E.P. 01-05-1852
Felipe PHAN VAN MINH, Sacerdote 03-07-1853
Lorenzo NGUYEN VAN HUONG, Sacerdote 27-04-1856
Pablo LE BAO TINH, Sacerdote 06-04-1857
Domingo MAU, Sacerdote O.P. 05-11-1858
Pablo LE VAN Loc, Sacerdote 13-02-1859
Domingo CAM, Sacerdote T.O.P. 11-03-1859
Pedro DOAN LONG QUY, Sacerdote 31-07-1859
Pedro Francisco NERON, Sacerdote M.E.P. 03-11-1860
Tomás KHUONG, Sacerdote T.O.P. 30-01-1861
Juan Teofano VENARD, Sacerdote M.E.P. 02-02-1861
Pedro NGUYEN VAN Luu, Sacerdote 07-04-1861
José TUAN, Sacerdote O.P. 30-04-1861
Juan DOAN TRINH HOAN, Sacerdote 26-05-1861
Pedro ALMATO RIBERA, Sacerdote O.P. 01-11-1861
Pablo TONG VIET BUONG, Laico 23-10-1833
Andrés TRAN VAN THONG, Laico 28-11-1835
Francisco Javier CAN, Catequista 20-11-1837
Francisco DO VAN (HIEN) CHIEU, Catequista 25-06-1838
José NGUYEN DINH UPEN, Catequista T.O.P. 03-07-1838
Pedro NGUYEN DiCH, Laico 12-08-1838
Miguel NGUYEN HUY MY, Laico 12-08-1838
José HOANG LUONG CANH, Laico T.O.P. 05-09-1838
Tomás TRAN VAN THIEN, Seminarista 21-09-1838
Pedro TRUONG VAN DUONG, Catequista 18-12-1838
Pablo NGUYEN VAN MY, Catequista 18-12-1838
Pedro VU VAN TRUAT, Catequista 18-12-1838
Agustín PHAN VIET Huy, Laico 13-06-1839
Nicolás BUI DUC THE, Laico 13-06-1839
Domingo (Nicolás) DINH DAT, Laico 18-07-1839
Tomás NGUYEN VAN DE, Laico T.O.P. 19-12-1839
Francisco Javier HA THONG MAU, Catequista T.O.P. 19-12-1839
Agustín NGUYEN VAN MOI, Laico T.O.P. 19-12-1839
Domingo Bui VAN UY, Catequista T.O.P. 19-12-1839
Esteban NGUYEN VAN VINTI, Laico T.O.P. 19-12-1839
Pedro NGUYEN VAN HIEU, Catequista 28-04-1840
Juan Bautista DINH VAN THANH, Catequista 28-04-1840
Antonio NGUYEN HUU (NAM) QUYNH, Laico 10-07-1840
Pietro NGUYEN KHAC Tu, Catequista 10-07-1840
Tomás TOAN, Catequista T.O.P. 21-07-1840
Juan Bautista CON, Laico 08-11-1840
Martín THO, Laico 08-11-1840
Simón PHAN DAC HOA, Laico 12-12-1840
Inés LE THi THANH (DE), Laica 12-07-1841
Mateo LE VAN GAM, Laico 11-05-1847
José NGUYEN VAN LUU, Catequista 02-05-1854
Andrés NGUYEN Kim THONG (NAM THUONG), Catequista 15-07-1855
Miguel Ho DINH HY, Laico 22-05-1857
Pedro DOAN VAN VAN, Catequista 25-05-1857
Francisco PHAN VAN TRUNG, Laico 06-10-1858
Domingo PHAM THONG (AN) KHAM, Laico T.O.P. 13-01-1859
Lucas PHAM THONG (CAI) THIN, Laico 13-01-1859
José PHAM THONG (CAI) TA, Laico 13-01-1859
Pablo HANH, Laico 28-05-1859
Emanuel LE VAN PHUNG, Laico 31-07-1859
José LE DANG THI, Laico 24-10-1860
Mateo NGUYEN VAN (NGUYEN) PHUONG, Laico 26-05-1861
José NGUYEN DUY KHANG, Catequista T.O.P. 06-11-1861
José TUAN, Laico 07-01-1862
José TUC, Laico 01-06-1862
Domingo NINH, Laico 02-06-1862
Domingo TORI, Laico 05-06-1862
Lorenzo NGON, Laico 22-05-1862
Pallo (DONG) DUONG, Laico 03-06-1862
Domingo HUYEN, Laico 05-06-1862
Pedro DUNG, Laico 06-06-1862
Vicente DUONG, Laico 06-06-1862
Pedro THUAN, Laico 06-06-1862
Domingo MAO, Laico 16-06-1862
Domingo NGUYEN, Laico 16-06-1862
Domingo NHI, Laico 16-06-1862
Andrés TUONG, Laico 16-06-1862
Vicente TUONG, Laico 16-06-1862 y
Pedro DA, Laico 17-06-1862. 
 
Al día siguiente de la canonización, el Papa San Juan Pablo II dijo sobre los nuevos santos: “Sí, el verdadero motivo de nuestra alegría hoy es saber que estamos en comunión con estos hombres que llevaron el Evangelio, fundaron la Iglesia en la tierra de Vietnam y respondieron sin reservas al llamado de Cristo. Habían abandonado sus provincias sin esperanzas de regresar. Ahora están presentes para todos sus hermanos en el mundo, tanto para los de Vietnam como para los de su patria. La Iglesia venera en ellos a servidores fieles que han entrado en la alegría del Maestro, intercesores y ejemplos para las generaciones venideras” (Discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los peregrinos franceses y españoles que participaron en la Canonización de 117 Mártires de Vietnam, 20 de Junio ​​de 1988).(ACI Prensa).