08 junio, 2010

San Medardo

Oh, San Medardo, vos sois el hijo
del Dios de la vida y a quien, los
los campesinos claman intercedáis
por que la lluvia se haga y el buen
tiempo entre sus plantaciones reine
y una buena y abundante cosecha
se obtenga. ¿Cuánto aprender de vos,
San Medardo? ¡Mucho!; tanto que
vuestras anécdotas a las fábulas de
Esopo superan, pues las vuestras no
lo fueron, fueron verdad increíble.
Están allí “La vaquita del Santo”,
“Las Matas De Uva” y “Las Colmenas
de San Medardo”, entre las cientos
de tantas, que hablaron por vos, del
poder de Dios, y de cuantos hombres
que del mal camino sacasteis, para
conversos hacerlos buenos y de Él.
“Audaz y valeroso”, como vuestro
nombre, la luz de Cristo os cubrió,
con la eternidad de la vida eterna
coronándoos con corona de luz eterna;
oh, San Medardo, “audaz y valeroso”.

© 2010 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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8 de junio

San Medardo
Obispo
Año 560

Medardo significa: “audaz y valeroso” (Med: audaz. Adr: valeroso. Del antiguo alemán).

San Medardo es el santo preferido de los campesinos de Francia. Le tienen gran fe para que les obtenga lluvias para los tiempos de la siembra, y para que les cuide sus viñedos o plantaciones de uva, contra los ladrones y el mal tiempo.

Siendo muy joven, una vez le regaló su caballo a un pobre viajero que lloraba porque los ladrones le habían robado el caballo en el que viajaba. Su papá al verlo tan generoso para con los necesitados opinó que el hijo más iba a servir para sacerdote que para negociante. Y así sucedió. A los 33 años fue ordenado sacerdote, y siguió ejercitando una gran caridad para con los pobres.

A los estudiantes muy necesitados los sentaba a su mesa, gratuitamente para que se alimentaran lo mejor posible. Con sus oraciones obtuvo lluvias para los campos, y en otras ocasiones libró de granizadas los cultivos.

Anécdotas Muy Curiosas

La vaquita del Santo

Como era un sacerdote verdaderamente ejemplar fue elegido obispo y entonces le sucedieron unas anécdotas que se han hecho famosas. Tenía San Medardo una vaquita, y para saber por dónde andaba el animalejo le había colgado al pescuezo una campanilla que iba anunciando por dónde estaba pastando. Y sucedió que un ladrón le robó la vaca. El ratero le quitó la campanilla del pescuezo y la echó entre las alforjas, pero la campana seguía sonando. Entonces la llenó de pasto y la escondió entre el montón de pasto seco de su pesebrera, pero la campana siguió sonando. Al fin el ladrón dispuso enterrar la campana en el suelo, pero apenas se acostó para dormir, empezó a oír que seguía sonando. Desesperado sacó la campana y colgándola otra vez del pescuezo de la vaca se fue a donde el santo y le devolvió el animal robado, diciéndole: “Padre, aquí le traigo su vaca, porque la campanilla no quiso dejar de sonar ni por un momento”, y San Medardo le dijo sonriente: “Hijo, lo que sonaba no era la campanilla, era tu conciencia, que no quería que te quedaras en paz con este pecado”. Al otro le fue muy provechosa esta lección.

Las Matas De Uva

Tenía San Medardo un cultivo de matas de uva y una noche en pleno tiempo de cosecha entraron los ladrones a robarle las uvas. Pero cuando ya tenían los costales llenos, fueron a salir y no encontraron la puerta de salida. Les parecía como si se hubieran vuelto ciegos, porque por ninguna parte encontraron la puerta de salida. Y así amaneció y llegó el santo, y ellos muy asustados le pidieron perdón y con tal de que no los denunciara, le dejaron también los costales, y así el santo recolectó sus uvas gratis y de encima le dieron los costales.

Las Colmenas de San Medardo

También tenía San Medardo unas colmenas que le producían muy buena miel, y las abejas eran muy mansas y muy buenas. Pero un día llegó un ratero a robarse la miel y las abejas lo persiguieron tan terriblemente que al otro no le quedó otro remedio que meterse a la casa del santo a pedirle que rezara por él. San Medardo echó una bendición a las abejas y estas se fueron muy obedientes, y él vuelto hacia el ladrón le dijo: “Esto es señal de los castigos que te pueden llegar si sigues robando. Ahora son unas sencillas abejas, pero después los que te picarán serán tus remordimientos eternamente”. Y el otro no volvió a robar.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Medardo_6_8.htm)

07 junio, 2010

Venerable Mateo Talbot

Oh, Venerable Mateo Talbot, vos sois
el hijo del Dios de la vida, aquél hombre
que escogiera Dios, para hacer de vos,
la gran esperanza de los desesperanzados;
de aquellos que, con la fuerza de voluntad
casi anulada, el alma y el espíritu casi
yertos; sus pasos transitan por las oscuras
y tenebrosas calles del alcoholismo y de
la adicción a las drogas; sus futuros y
vidas preciosas destruyendo, para como
estropajos humanos sin remedio terminar,
porque, mal uso haciendo de la libertad
escogieron, el sendero ancho de la vida,
que conduce inexorablemente a la tumba;
pero vos, sabías que sólo con vuestra
fuerza, no vencer podríais y os abrazasteis
al Hombre del Madero, y a Su Santa
Madre, que nunca os abandonaron y
oyeron, vieron y vivieron vuestro dolor y
angustia, hasta hacer de vos, un sobrio
hombre, de alma, mente, cuerpo y espíritu
por siempre jamás; como vos lo sabéis
ahora mismo, en este instante, porque os
gozáis en Su gloria eterna, coronado con
corona de amor e imperecedera luz eterna;
Oh, Venerable Mateo Talbot, don de Dios.

© 2010 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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7 de junio

Venerable Mateo Talbot: De alcohólico a venerable
(1856 – 7 de junio, 1925)

Biografía

Mateo (Matt) Talbot nació en la pobreza y comenzó a trabajar de obrero en Dublín, Irlanda siendo todavía un niño. A los 12 años cayó en el vicio del alcohol. Su madre le pedía que dejara la bebida y el quería dejarla. Cuando despertaba de su borrachera sentía una profunda vergüenza ante Dios. Pero cada vez que llegaba el día del cobro, al verse con dinero, no tenía la fuerza de voluntad y sucumbía ante la tentación. Su alcoholismo llegó a ser crónico. Vendió todo lo que tenía para suplir a su vicio.

A pesar de todo mantenía su fe y recurrió a Jesucristo. Fue así que, repentinamente, después de 16 años de vició, se liberó completamente pero las tentaciones no le dejaron. Un sacerdote le ayudó, dándole un programa de rehabilitación que incorporaba los12 pasos, los mismos que 50 años mas tarde se harían famosos gracias a la organización llamada “Alcoholicos Anónimos”.

Matt tuvo la humildad de reconocer que sus fuerzas no eran suficientes. No recurrió a una energía etérea sino a Jesucristo, el único que puede transformar al hombre dándole nueva vida. Dios le dio la gracia pero Matt correspondió abrazando la cruz de las tentaciones con todo su corazón para mantenerse fiel. Sufrió una intensa guerra interior. En muchas ocasiones sus compañeros se burlaban de el y tuvo que resistir cuando le ofrecían la botella. Pero con la gracia de Dios y su total entrega, logró la sobriedad. Pero no se olvidó de los que sufren adicción. “Nunca desprecies a un hombre que no puede dejar de beber”, le dijo a su hermana en una ocasión, “es mas fácil salirse del infierno”. La meta de Matt no era solo renunciar al alcohol. Verdaderamente entregó su vida a Cristo de todo corazón. Se dedicó a la oración y a la penitencia, queriendo expiar sus pecados.

Sus armas eran:

1- Eucaristía diaria,
2- Devoción a la Virgen María,
3- Oración intensa
4- Una rigurosa disciplina ascética
5- Lectura espiritual
6- Trabajo

Mantenía un riguroso asceticismo

Su jornada comenzaba a las dos de la madrugada. De rodillas rezaba hasta que las campanas le llamaban a misa; después iba al trabajo y llegaba entre los primeros. Prescindía del almuerzo para ir a una choza a orar en soledad. Llevaba una cadena bajo la ropa de trabajo y dejó de fumar. Después de trabajar 10 horas se conformaba con pocas horas de sueño. Durante muchas noches cuidaba algún amigo enfermo o leía libros religiosos.

Inspirado por su fe, tenía una profunda preocupación por la justicia social. Abogaba por sus compañeros obreros y compartía su salario con los pobres. Hasta contribuyó con un orfanato de New York. Drante cuarenta años Matt sólo fue uno más entre los obreros, haciendo su trabajo con responsabilidad y perseverancia. “Es consistencia lo que Dios busca”, decía Matt.

El 7de junio de 1925, mientras iba a la Santa Misa, Matt Talbot, a los 70 años de edad, cayó desmayado en plena calle y murió allí mismo, antes de que una mano solícita lo pudiese ayudar. Obtuvo la victoria. Vivió por 40 años en completa sobriedad en unión con Cristo hasta su muerte. Matt comprendió la palabra del Señor: “… el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan (Mt. 11,12)”.

Su vida ha sido una inspiración para innumerables adictos y sobrios en todo el mundo. Juan Pablo II, cuando era joven, escribió un artículo sobre Matt Talbot. Después de su muerte se manifestó la santidad oculta de este heróico hombre de Dios. Cientos de adictos han dado testimonio de su recuperación por su intercesión.

Matt Talbot fue reconocido como “Venerable” en 1973 y esta en proceso de canonización. Si usted obtiene un favor por su intercesión, favor avise escribiendo a:

Fr. Morgan Costelloe, Vice-Postulador de la Causa, 21 Cullenswood Gardens, Ranelagh Dublin 6.
Tel: (01) 497 5201 (Irlanda)

O escriba a info@matt-talbot.com (inglés)

Retiros espirituales

Movimiento Matt Talbot en Estados Unidos. Asiste a alcohólicos en su rehabilitación. Contacto (en inglés): Mr. Mel Wordley, 188 Elmwood Avenue, Glen Rock, NJ 67452, USA. Tel: 201 652 8822

ORACION

“Padre Santo te pido que la victoria de Matt Talbot sobre la adicción traiga esperanza a ________________ y fortalezca su corazón, por Jesucristo, Nuestro Señor, Amen.”

Oración oficial

Señor, en tu siervo, Matt Talbot nos has dado un maravilloso ejemplo de triunfo sobre la adicción, de devoción al deber y de una vida entera de reverencia al Santísimo Sacramento.

Que su vida de oración y penitencia nos de valor para tomar nuestras cruces y seguir los pasos de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Padre, si es tu voluntad que tu amado siervo sea glorificado por tu Iglesia, da a conocer por tus favores celestiales el poder que el goza en tu presencia. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

BIBLIOGRAFIA

Matt Talbot: Sr. Susan Helen Wallace FSP, (St Paul Books & Media, Boston).
Matt Talbot and his Times: Mary Purcell (Franciscan Herald Press, Chicago.)
Remembering Matt Talbot: Mary Purcell (Veritas Publications; 7 Lr. Abbey Street, Dublin, Ireland)

Panfletos

Matt Talbot: Hope for Addicts: Fr. Morgan Costelloe,(VeritasPublications, Dublin.)
The Making of Matt Talbot: Mary Purcell, (Messenger Publications, 37 Lr Leeson Street, Dublin)
The Mystery of Matt Talbot: Fr. Morgan Costelloe (Messenger Publications)

Padre Jordi Rivero

(http://www.corazones.org/santos/mateo_talbot.htm)

06 junio, 2010

San Marcelino Champagnat

Oh, San Marcelino Champagnat;
vos sois el hijo del Dios de
la vida, que guiaros supisteis
por la fe y el amor a Nuestra
Señora y con ella y por ella,
a los hombres llevar a Jesús.
Decíais vos: “Todo en honor
de Jesús, pero por medio de
María. Todo por María, para
llevar hacia Jesús” y así con
devoción, la “Comunidad de
Maristas Hermanos”, fundasteis
reposando su mística, en la
caridad en todo y con todos.
Nunca más humillaciones y
castigos. Sí, al canto y la
alabanza, y la alegría en la
catequesis; de las escuelas
activo precursor y pedagogo
eximio; partisteis al cielo
para coronado ser, con luz de
corona imperecedera y eterna;
Oh, San Marcelino Champagnat.

© 2010 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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6 de junio

San Marcelino Champagnat
Fundador
Año 1840

Nació en 1789 cerca de Lyon, Francia. Su padre que llegó a ser alcalde del pueblo, por defender y favorecer la religión tuvo que sufrir mucho durante la revolución francesa. La mamá era sumamente devota de la Virgen Santísima y le infundió una gran devoción mariana a Marcelino, desde muy pequeño, y le consagró su hijo a la Madre de Dios. Una tía muy piadosa le leía Vidas de Santos, y estas lecturas lo fueron entusiasmando por la vida de apostolado. La lectura de las Vidas de Santos entusiasma mucho por la virtud.

Creció sin asistir a la escuela, pero las lecturas caseras lo fueron formando en un fuerte amor por la religión. Desde muy niño demostró mucha capacidad para aprender la albañilería, y la practicó en su niñez, y después este oficio le va a ser muy útil en sus fundaciones. También era ágil para el negocio. Compraba corderitos, los engordaba, y luego los vendía y así fue haciendo sus ahorros, con los cuales más tarde ayudará a costearse sus estudios.

Terminada la revolución francesa, el Cardenal Fresh (tío de Napoleón) se propuso conseguir vocaciones para el sacerdocio y fundó varios seminarios. Cerca del pueblo de Marcelino abrieron un seminario mayor y un sacerdote visitador llegó a la casa de los Champagnat a visitar a alguno de los jóvenes a ingresar en el nuevo seminario. A Marcelino le entusiasmó la idea, pero su padre y su tío decían que él no servía para los estudios sino para los oficios manuales. Sin embargo el joven insistió y le permitieron entrar en el seminario.

Como lo habían anunciado el papá y el tío, los estudios le resultaron sumamente difíciles y estuvo a punto de ser echado del seminario por sus bajas notas en los exámenes. Pero su buena conducta y el hacerse repetir las clases por unos buenos amigos, le permitieron poder seguir estudiando para el sacerdocio. En el seminario tenía otro compañero que, como él, tenía menos memoria y menos aptitud para los estudios que los demás, pero los dos sobresalían en piedad y en buena conducta y esto les iba a ser inmensamente útil en la vida. El compañero se llamaba Juan María Vianey, que después fue el Santo Cura de Ars, famoso en todo el mundo.

Poco antes de recibir la ordenación sacerdotal, él y otros 12 compañeros hicieron el propósito de fundar una Comunidad religiosa que propagara la devoción a la Sma. Virgen y fueron en peregrinación a un santuario mariano a encomendar esta gracia. Marcelino logrará cumplir este buen deseo de sus compañeros.

En 1816 fue ordenado sacerdote y lo nombraron como coadjutor o vicario de un sacerdote anciano en un pueblecito donde los hombres pasaban sus ratos libres en las cantinas tomando licor, y la juventud en bailaderos nada santos, y la ignorancia religiosa era sumamente grande.

Marcelino se dedicó con toda su alma a tratar de acabar con las borracheras y los bailaderos y a procurar instruir a sus fieles lo mejor posible en la religión. Como tenía una especial cualidad para atraer a la juventud, pronto se vio rodeado de muchos jóvenes que deseaban ser instruidos en la religión. Y hasta tal punto les gustaba su clase de catequesis, que antes de que abrieran la iglesia a las seis de la mañana, ya estaban allí esperando en la puerta para entrar a escucharle.

Marcelino era todavía muy joven, apenas tenía 27 años, y ya resultó fundando una nueva comunidad. Era de elevada estatura, robusto, de carácter enérgico y amable a la vez. Alto en su aspecto físico y gigante en la virtud. Le había consagrado su sacerdocio a la Virgen María, y en una de sus visitas al Santuario Mariano de la Fourviere, recibió la inspiración de dedicarse a fundar una congregación religiosa dedicada a enseñar catecismo a los niños y a propagar la devoción a Nuestra Señora.

Eso sucedió en 1816, y una placa allá en dicho santuario recuerda este importante acontecimiento. Lo que movió inmediatamente a Marcelino a fundar la Comunidad de Hermanos Maristas fue el que al visitar a un joven enfermo se dio cuenta de que aquel pobre muchacho ignoraba totalmente la religión. Se puso a pensar que en ese mismo estado debían estar miles y miles de jóvenes, por falta de maestros que les enseñaran el catecismo. Lo preparó a bien morir, y se propuso buscar compañeros que le ayudaran a instruir cristianamente a la juventud.

El 2 de enero de 1817 empezó la nueva comunidad de Hermanos Maristas en una casita que era una verdadera Cueva de Belén por su pobreza. Sus jóvenes compañeros se dedicaban a estudiar religión y a cultivar un campo para conseguir su subsistencia. El santo los formaba rígidamente en pobreza, castidad y obediencia, para que luego fueran verdaderamente apóstoles. Pronto empezaron a llegar peticiones de maestros de religión para parroquias y más parroquias.

Marcelino enviaba a los que ya tenía mejor preparados, y la casa se le volvía a llenar de aspirantes. Siempre tenía más peticiones de parroquias para enviarles hermanos catequistas, que jóvenes ya preparados para ser enviados. Y como su casa se llenó hasta el extremo, él mismo se dedicó ayudado por sus novicios, y aprovechando sus conocimientos de albañilería, a ensanchar el edificio.

Ante todo, las labores de sus religiosos estaban todas dirigidas a hacer conocer y amar más a Dios y a nuestra religión. El método empleado era el de la más exquisita caridad con todos. Marcelino no podía olvidar cómo una vez un profesor puso en público un sobrenombre humillante a un alumno y entonces los compañeros de ese pobre muchacho empezaron a humillarlo hasta desesperarlo. Por eso prohibió rotundamente todo trato humillante para con los alumnos. Quitó los castigos físicos y deprimentes. Le dio mucha importancia al canto como medio de hacer más alegre y más eficaz la catequesis. Fue precursor de la escuela activa, en la cual los alumnos participan positivamente en las clases. Cada religioso debía dedicar una hora por día a prepararse en catequesis, y en pedagogía para saber enseñar lo mejor posible.

La quinta esencia de la pedagogía de San Marcelino era su gran devoción a la Virgen Santísima. Repetía a sus religiosos: “Todo en honor de Jesús, pero por medio de María. Todo por María, para llevar hacia Jesús”. Y les decía: “Nuestra Comunidad pertenece por completo a Nuestra Señora la Madre de Dios. Nuestras actividades deben estar dirigidas a hacerla amar, estimar y glorificar. Inculquemos su devoción a nuestros jóvenes, y así los llevaremos más fácilmente hacia Jesucristo”.

Marcelino murió muy joven, apenas de 51 años el 6 de junio de 1840. Los últimos años había sufrido de una gastritis aguda, y un cáncer al estómago le ocasionó la muerte. Al morir dejaba 40 casas de Hermanos Maristas. Ahora sus religiosos son más de 6,000 en 870 casas, en muy diversos países. Marcelino Champagnat fue proclamado santo por el Papa Juan Pablo II el 18 de abril de 1999.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Marcelino_Champagnat_6_7.htm)

Solemnidad del Cuerpo de Cristo

Oh, Corpus Christi
Sois Vos el Camino
Sois Vos la Verdad
Sois Vos la Vida
Estáis en Cuerpo
Estáis en Alma
Estáis en Sangre
Estáis en Divinidad
Fuente y cumbre
De la Iglesia
Fuente y cumbre del
Hombre
Sois Vos el Camino
Sois Vos la Verdad
Sois Vos la Vida
Oh, Corpus Christi.

© 2010 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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(06 de Junio)

Solemnidad de Corpus Christi

Corpus Christi: “Cuerpo de Cristo”, en latín. “¡Oh banquete precioso y admirable!” ( Sto. Tomas de Aquino).


Esta fiesta conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por eso se celebraba en la Iglesia Latina el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Dos eventos extraordinarios contribuyeron a la institución de la fiesta: Las visiones de Santa Juliana de Mont Cornillon y El milagro Eucarístico de Bolsena/Orvieto.

Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.

La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306. El Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.

Procesiones

Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos.

En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Juan Pablo II ha exhortado a que se renueve la costumbre de honrar a Jesús en este día llevándolo en solemnes procesiones.

En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

Santa Juliana de Mont Cornillon y la fiesta de Corpus Christi

La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Ella comunicó esta visión a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV.

El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez con los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.

MILAGRO EUCARISTICO DE ORVIETO - BOLSENA

Orvieto es una preciosa ciudad de la Umbría, región italiana que ha dado a la Iglesia innumerables santos. Basta mencionar a San Francisco, Sta. Clara de Asís, Sta. Clara de Montefalco, San Valentín, San Benito, Sta. Rita…

La ciudad, anidada en la cima de una montaña, me hace pensar en lo trabajoso que habrá sido para sus ciudadanos comunicarse con el mundo antes de este siglo. Sin embargo es en la actualidad cuando Orvieto parece estar alejada y olvidada.

Los hijos de Orvieto del siglo XX, en su mayoría, prefirieron las ciudades grandes de las planicies a vivir por las nubes. Sus grandes edificios, especialmente su catedral, parecen un recuerdo de otros tiempos muy distantes donde allí se vivió intensamente la fe, el arte y el deseo de hacer algo grande por Dios

EL MILAGRO EUCARISTICO

Orvieto no se puede olvidar porque allí se encuentra un prodigio divino. Su catedral es custodia de un milagro Eucarístico que se puede venerar en la capilla izquierda. Se trata de un corporal que muestra la Sangre que brotó de una Sagrada Hostia.

En el año 1264 el Padre Pedro de Praga, Bohemia, dudaba sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Acudió así en peregrinación a Roma para pedir sobre la tumba de San Pedro la gracia de una fe fuerte. De regreso de Roma, Dios se le manifestó de manera milagrosa ya que cuando cuando celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró llenando el Corporal de la Preciosa Sangre.

La noticia del prodigio llegó pronto al Papa Urbano IV, que se encontraba en Orvieto, ciudad cercana a Bolsena. Hizo traer el corporal y, al constatar los hechos, instituyó la Solemnidad de Corpus Christi.

El mismo Papa Urbano IV encargó a Sto. Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico propio para esta fiesta y la creación de cantos e himnos para celebrar a Cristo Eucaristía. Entre los que compuso está la sublime secuencia “Lauda Sion” que se canta en la Misa de Corpus Christi.

El año 1290 el Papa Nicolás IV, a petición del clero y del pueblo, colocó la primera piedra de la nueva catedral de Orvieto donde aun se encuentra la sagrada reliquia.

(http://www.corazones.org/lugares/italia/orvieto/a_orvieto.htm)


Bibliografía:
La Enciclopedia Católica, volumen 4, y otras fuentes.Esta página es obra de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.

(http://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/liturgia/corpus_christi.htm)

05 junio, 2010

San Bonifacio - Apóstol de Alemania

Oh, San Bonifacio Apóstol;
vos sois el hijo del Dios
de la vida, a quien os dijo
Gregorio II Papa: “Soldado
de Cristo, os llamareis
Bonifacio”, y vuestra vida
fue así, haciendo el bien
por doquiera anduvisteis y
evangelizando a cientos de
miles de bárbaros de vuestro
tiempo. Monasterios, conventos
fundando y Sínodos celebrando
hasta entregaros en cuerpo
y alma, en manos de aquellos
que prefiriendo el averno
desecharon la luz de Cristo,
pero vos, que habíais gastado
vuestra vida en favor de Él,
os premió, coronándoos con
corona de imperecedera luz,
Apóstol de Alemania toda;
oh, San Bonifacio, Santo.

© 2010 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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5 de Junio

San Bonifacio
Apóstol de Alemania


Bonifacio nació hacia el año 680, en el territorio de Wessex (Inglaterra). Su verdadero nombre era Winfrido. Ordenado sacerdote, en el año 716 con dos compañeros se encaminó a Turingia; pero aún no era la hora de su apostolado. Regresó a su monasterio y en el año 718 viajó a Roma para solicitar del papa Gregorio II autorización de misionar en el continente. El Sumo Pontífice lo escuchó complacido y, en el momento de otorgarle la bendición, le dijo: “Soldado de Cristo, te llamarás Bonifacio”. Este nombre significa “bienhechor”.

En 719 se dirigió a Frislandia. Allí estuvo tres años; luego se marchó a Hesse, convirtiendo a gran número de bárbaros. En Amoneburg, a orillas del río Olm, fundó el primer monasterio. Regresó a Roma, donde el papa lo ordenó obispo.

Poco después, en el territorio de Hesse, fundaba el convento de Fritzlar. En el año 725 volvió a dirigirse a Turingia y, continuando su obra misionera, fundó el monasterio de Ordruf. Presidió un concilio donde se encontraba Carlomán, hijo de Carlos Martel y tío de Carlomagno, quien lo apoyó en su empresa. En el año 737, otra vez en Roma, el papa lo elevó a la dignidad de arzobispo de Maguncia. Prosiguió su misión evangelizadora y se unieron a él gran cantidad de colaboradores.

También llegaron desde Inglaterra mujeres para contribuir a la conversión del país alemán, emparentado racialmente con el suyo. Entre éstas se destacaron santa Tecla, santa Walburga y una prima de Bonifacio, santa Lioba. Este es el origen de los conventos de mujeres. Prosiguió fundando monasterios y celebrando sínodos, tanto en Alemania como en Francia, a consecuencia de lo cual ambas quedaron íntimamente unidas a Roma.

El anciano predicador había llegado a los ochenta años. Deseaba regresar a Frisia (la actual Holanda). Tenía noticias de que los convertidos habían apostatado. Cincuenta y dos compañeros fueron con él. Atravesaron muchos canales, hasta penetrar en el corazón del territorio. Al desembarcar cerca de Dochum, miles de habitantes de Frisia fueron bautizados. El día de pentecostés debían recibir el sacramento de la confirmación.

Bonifacio se encontraba leyendo, cuando escuchó el rumor de gente que se acercaba. Salió de su tienda creyendo que serían los recién convertidos, pero lo que vio fue una turba armada con evidente determinación de matarlo.

Los misioneros fueron atacados con lanzas y espadas. “Dios salvará nuestras almas”, grito Bonifacio. Uno de los malhechores se arrojó sobre el anciano arzobispo, quien levantó maquinalmente el libro del evangelio que llevaba en la mano, para protegerse. La espada partió el libro y la cabeza del misionero. Era el 5 de junio del año 754.

El sepulcro de san Bonifacio se halla en Fulda, en el monasterio que él fundó. Se lo representa con un hacha y una encina derribada a sus pies, en recuerdo del árbol que los gentiles adoraban como sagrado y que Bonifacio abatió en Hesse. Es el apóstol de Alemania y el patriarca de los católicos de ese país.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy

Sancho, Florencio, Julián, Ciriaco, Marcelino, Nicanor, Faustino, Apolonio, Marciano, Zenaida, Ciria, Valeria, Marcia, Doroteo, Claudio, Adalaro, Lupercio, mártires; Eutiquio, obispo; Doroteo, presbítero; Félix, monje; beato Fernando de Portugal.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Bonifacio.htm)


04 junio, 2010

San Francisco Caracciolo

Oh, San Francisco Caracciolo,
vos sois el hijo del Dios de la vida,
y que de servirlo deseoso, luego de
curado milagrosamente de vuestra
enfermedad, la comunidad de los
“Clérigos Regulares” fundasteis y,
en alma y cuerpo al servicio de los
más despreciados y necesitados
de vuestro tiempo os pusisteis,
amando sobre todo a los pobres,
a los privados de la libertad y a
los enfermos, siempre con amor,
sencillez y humildad, a imitación
de vuestro Maestro Jesús; tanto que
la gente de aquél tiempo os llamó
“El predicador del Amor de Dios”,
y jamás os cansasteis de propagar
por igual, en cada sermón vuestro,
la devoción a Nuestra Señora de
Loreto, en cuya compañía, pasasteis
“jubiloso” a la “Patria Celestial.
“Al cielo. Al cielo para siempre”,
como vos dijisteis el día aquél,
en que cubierto de gloria, partisteis
para ser coronado, con corona de
luz, que no marchita nunca jamás;
oh, San francisco Caracciolo.

© 2010 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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4 de junio

San Francisco Caracciolo
Fundador
Año 1608

Señor: que también nosotros, después de una vida dedicada a tu santo servicio, vayamos un día a acompañarte en tu Patria feliz del cielo, para siempre. Amén. El que quiera ser el primero que se haga el servidor de todos (Jesucristo).

Este santo nació en los Abruzos (Italia) en 1536 y como era de familia rica había dispuesto dedicarse al comercio y a la política. Le agradaban fuertemente el deporte y las fiestas. Pero a los 21 años le dio una enfermedad tan terrible a la piel, que parecía lepra, y todos creían que sería incurable. Entonces Francisco le hizo a Dios esta promesa: “Si me curas de esta enfermedad, dedicaré mi vida al sacerdocio y al apostolado”. Y cuando menos se lo esperaba quedó curado de su enfermedad, de una manera tan admirable que muchos consideraron esta curación como un verdadero milagro.

Entonces nuestro joven cumplió su promesa y se dedicó a prepararse al sacerdocio. Se fue a Nápoles, y allá, apenas ordenado de sacerdote se unió a un grupo de apostolado que se dedicaba a atender a los presos de las cárceles. Este trabajo le iba a ser muy útil para cuando más tarde fundara su Comunidad religiosa.

En el año 1588 un gran apóstol llamado Juan Adorno, dispuso fundar una comunidad religiosa que dedicara la mitad del tiempo a la oración y la otra mitad al apostolado y para esto mandó una carta a un tal Ascanio Caracciolo, pidiéndole consejos acerca de este proyecto y proponiéndole que le colaborara. Y sucedió que los que llevaban la carta se equivocaron de destinatario y en vez de entregarla a Ascanio la entrega fue a nuestro santo. Y él al leerla encontró que esta comunidad era lo que él había deseado por muchos años y se fue donde Juan Adorno y entre los dos fundaron la nueva congregación.

Juan y Francisco hicieron un Retiro Espiritual de 40 días en un monasterio de camaldulenses, en perfecto silencio y dedicados totalmente a la oración, después de ayunar y rezar y meditar mucho, y de haber pedido insistentemente al Espíritu Santo que los iluminara, redactaron los Reglamentos de la Nueva Congregación.

La nueva comunidad recibió el nombre de “Clérigos regulares” y su reglamento tenía detalles como los siguientes:

1º. Cada día alguno de los religiosos hará ayuno (por que Jesús dijo: “Ciertos espíritus malos no se alejan sino con la oración y el ayuno”).

2º. Todo lo religioso pasará cada día al menos una hora en el templo en oración ante el Santísimo Sacramento.




3º. Los religiosos prometerán no aspirar a cargos importantes ni a altos puestos.

Los dos fundadores se fueron a Roma y el Papa Sixto V aprobó la nueva Congregación, y les fue concedida una casa junto a la famosa Basílica Santa María la Mayor y pronto empezaron a llegarles muchos jóvenes con la aspiración de pertenecer a la comunidad recién fundada. Los fervorosos religiosos se dedicaban a predicar misiones por pueblos y veredas y a hacer apostolados en las cárceles y hospitales. Tenían ciertos sitios apartados y solitarios para retirarse de vez en cuando a dedicarse a la oración y a la meditación.

Al morir su compañero, fue nombrado nuestro santo como superior general de la Congregación, pero él se sentía totalmente indigno y firmaba así sus cartas: “Francisco el pecador”. Aunque había sido nombrado Superior General, sin embargo Francisco seguía haciendo su turno semanal para barrer las habitaciones, tender las camas de los huéspedes, y lavar la loza en la cocina, como todos los demás.

Las pocas horas que concedía al sueño las pasaba sobre una mesa, o en las gradas del altar. Sus amados pobres sabía que siempre tenía algo para regalarles, y muchas veces tuvo que salir por las calles de la ciudad a pedir limosnas para regalarles a los necesitados. En pleno invierno se quitaba su propio abrigo y lo regalaba a los más pobres.

Los pecadores sabían que en el confesionario los estaba esperando todos los días con un corazón inmensamente comprensivo. Los envidiosos le inventaron horribles calumnias, y él callaba humildemente, dejando a Dios que se encargara de su defensa. Muchos le demostraban desprecio y otros se oponían agriamente a sus labores apostólicas, pero el santo lo soportaba todo con gran mansedumbre y paciencia. Nadie le escuchaba jamás una queja contra los que lo hacían sufrir.

Sus sermones trataban casi siempre acerca de la gran misericordia que Dios tiene para con nosotros los pecadores. Tanto que la gente lo llamaba “El predicador del Amor de Dios”. Y no se cansaba de propagar en sus sermones la devoción a la Sma. Virgen. De vez en cuando con la señal de la cruz devolvía la salud a los enfermos. La gente se arrodillaba al verlo pasar por las calles.

Fundó una gran casa religiosa en Nápoles, que pronto se llenó de nuevos religiosos de su congregación. Fundó también casas en Madrid, Valladolid y Alcalá en España. En 1607 renunció a todos sus cargos y se dedicó a la oración y a la meditación, como preparándose para la muerte. Escogió como habitación un cuartucho debajo de una escalera en la casa religiosa de Nápoles, y allí varias veces lo encontraron en el suelo, con los brazos en cruz, en éxtasis, orando mirando al crucifijo y sin darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor.

El Sumo Pontífice le ofreció varias veces nombrarlo obispo, pero el santo que había hecho juramento de no aspirar a altos puestos, no quiso aceptar. Se sentía indigno. En el año 1608 se fue hacia el santuario de la Sma. Virgen de Loreto y allá le permitieron pasar la noche orando ante la imagen de Nuestra Señora, y en una visión sintió que su antiguo compañero Juan Adorno le decía: “Pronto nos encontraremos de nuevo en la eternidad”. Al día siguiente amaneció con alta fiebre. Recibió los últimos sacramentos y después de comulgar por viático empezó a decir: “Vayamos jubilosos, vayamos jubilosos”. Uno de los presentes le preguntó: – Vayamos jubilosos, ¿a dónde Padre Francisco?” y él respondió: “A la Patria Celestial. Al cielo. Al cielo para siempre”. Y tan pronto terminó de decir estas palabras le fue concedido su deseo y murió en santa paz, pasando a la eternidad a recibir el premio de sus muchas buenas obras. Era el 4 de junio del año 1608. Tenía apenas 44 años. Su cuerpo, después de muerte despedía suaves fragancias que por tres días llenaron aquel recinto.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Francisco_caracciolo_6_4.htm)

03 junio, 2010

San Carlos Luanga y Mártires Cmpañeros de Uganda

Oh, San Carlos Luanga y Mártires
compañeros de Uganda; vosotros
sois los hijos del Dios de la vida,
que instruidos en la verdad de los
evangelios santos y del temor a
Dios, os convertisteis en ejemplo
y vivo germen de la cristiandad del
África y del mundo; y sobre todo,
de los jóvenes del tiempo vuestro y
de hoy, porque con vuestra vida,
defendisteis el templo del Espíritu
Santo, -vuestros cuerpos-, negándoos
a que, mancillado fuera por aquél
tirano y vil reyezuelo, quien mataros
pudo sí, vuestros cuerpos, pero jamás
las almas vuestras, que felices tornaron
sé a la Casa de Aquél que todo lo ve,
donde fuisteis todos coronados con
coronas de imperecedera luz eterna,
como premio justo, a vuestra entrega;
oh, San Carlos Luanga y compañeros
Mártires de Uganda, santos de Dios.

© 2010 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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3 de Junio

San Carlos Luanga y los mártires de Uganda

Año 1886

Santos mártires de Uganda

Os encomendamos a los jóvenes de nuestro tiempo para que sepan defender valientemente su pureza contra todos los corruptores, y para que nunca jamás se dejen robar por nadie su fe católica.

Uganda es un país del Africa. Los padres Blancos del Cardenal Lavigerie empezaron a misionar ese país y pronto hubo muchos negros convertidos al catolicismo y esta religión les transformó muy notablemente su modo de pensar y obrar.

Y sucedió que el jefe de esa nación, llamado Muanga, tenía el vicio de la homosexualidad. Y cuando el jefe del personal de mensajeros del palacio José Makasa, se convirtió al catolicismo le hizo saber al jefe que la Biblia condena y prohibe totalmente la homosexualidad y que la llama una “aberración”, o sea algo abominable, que va contra la Ley Divina y que es totalmente impropio de la persona humana. Y que el Libro Sagrado dice que “la homosexualidad es un pecado merecedor de la muerte” ( Levítico 18 ) y “algo que va contra la naturaleza (Rom. 1,26) y que los que lo cometen no poseerán el Reino de Dios (1 Cor. 6,10). Esto indignó tanto al reyezuelo, que ordenó asesinar a José Makasa el 15 de noviembre de 1885, y así este llegó a ser el primero de los 26 mártires de Uganda. (Ahora se llama San José Makasa). Otra de las causas del asesinato de José fue haber reprendido al rey por el asesinato del dos misioneros.

Al saber esta terrible noticia, los demás católicos que trabajaban en el palacio real como mensajeros o empleados, en vez de acobardarse, se animaron más fuertemente a preferir morir antes que ofender a Dios.

La segunda víctima fue un pequeño mensajero llamado Denis. El jefe Muanga quiso irrespetar a un jovencito llamado Muafa, pero este le dijo que su cuerpo era un templo del Espíritu Santo, y que él se haría respetar costara lo que costara. Averiguó el rey quién le había enseñado al niño estas doctrinas y le dijeron que era otro de los mensajeros, Denis, ¡y le dio muerte! Así este jovencito llegó a ser el segundo mártir San Denis. (Antes de darle muerte, el rey le preguntó: “¿eres cristiano?” y el niño respondió: “Sí, soy cristiano y lo seré hasta la muerte”).

Mientras tanto allá en un salón del palacio, el nuevo jefe de los mensajeros, Carlos Luanga (que había reemplazado a San José Makasa) reunía a todos los jóvenes y les recordaba lo que enseña San Pablo en la S. Biblia, que “los que cometen el pecado de homosexualidad tendrán un castigo inevitable por su extravío” ( Rom. 1,18 ) y les recordaba que “homosexualidad es la tendencia a cometer acciones impuras con personas del propio sexo”, y que eso no es amor de caridad que busca el bien de la otra persona, sino que es un “amor de concupiscencia” por el afecto que se siente hacia personas bien parecidas del propio sexo, y que lo que busca es satisfacer sus propios apetitos e inclinaciones anormales hacia las cualidades físicas del otro. Y les narraba cómo las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por una lluvia de fuego por cometer ese pecado, y cómo la Biblia anuncia tremendos castigos para los que lo cometen. Carlos terminaba sus charlas recordando aquellas palabras de Jesús: “Al que se declare a mí favor aquí, yo me declararé a su favor en el cielo”.

Con estas instrucciones de Carlos Luanga, ya todos los jovencitos mensajeros y empleados del palacio real de Uganda quedaron resueltos a perder su vida antes que renunciar a las creencias católicas o perder la pureza de su alma con un pecado de homosexualidad. Y ahora iba a llegar el desenlace fatal y sangriento.

El reyezuelo tenía como primer ministro al terrible brujo Katikiro, el cual estaba disgustadísimo porque los que se volvían cristianos católicos, ya no se dejaban engañar por sus brujerías. Y entonces se propuso convencer al rey de que debía hacer morir a todos los que se declararon cristianos.

El cruel Muanga reunió a todos sus mensajeros y empleados y les dijo: “De hoy en adelante queda totalmente prohibido ser cristiano, aquí en mi reino. Los que dejen de rezar al Dios se los cristianos, y dejen de practicar esa religión, quedarán libres. Los que quieran seguir siendo cristianos irán a la cárcel y a la muerte”.

Y luego les dio una orden mortal: – Los que quieran seguir siendo cristianos darán un paso hacia adelante”.

Inmediatamente Carlos Luanga, jefe de todos los empleados y mensajeros del palacio, dio el paso hacia adelante. Lo siguió el más pequeño de los mensajeros, que se llamaba Kisito. Y enseguida 22 jóvenes más dieron el paso decisivo. Inmediatamente entre golpes y humillaciones fueron llevados todos a prisión.

El Padre misionero no había alcanzado a bautizar a algunos de ellos, y entonces estos jóvenes valientes viendo que su muerte estaba ya muy próxima pidieron a Carlos que los bautizara. Y allí en la oscuridad de la prisión Carlos Luanga bautizó a los que aún no estaban bautizados, y se prepararon todos para su paso a la eternidad feliz, que ya estaba muy cerca.

El reyezuelo los volvió a reunir y les preguntó: “¿Siguen decididos a seguir siendo cristianos?”. Y ellos respondieron a coro: “Cristianos hasta la muerte”. Entonces por orden del cruel ministro Katikiro fueron llevados prisioneros a 60 kilómetros de distancia por el camino, y allí mismo fueron asesinados por los guardias.

Después de haberlos tenido siete días en prisión en esas lejanías, en medio de los más atroces sufrimientos, mientras reunían la leña para el holocaustos el 3 de junio del año 1886, día de la Ascensión, los envolvieron en esteras de juncos muy secos, y haciendo un inmenso montón de leña seca los colocaron allí y les prendieron fuego. Entre las llamas salían sus voces aclamando a Cristo y cantando a Dios, hasta el último aliento de su vida.

Por el camino se llevaron los verdugos a dos mártires más, ya mayores de edad. El uno por haber convertido y bautizado a unos niños (San Matías Kurumba) y el otro por haber logrado que su esposa se hiciera cristiana (San Andrés Kawa). Ellos se unieron a los otros mártires (de los cuales 17 eran jóvenes mensajeros) y en total murieron en aquel año 26 mártires católicos por defender su fe y su castidad.

El cruel Katikiro fue fusilado y echado a los perros unos años después en una revolución. El reyezuelo Muanga fue derrotado por sus enemigos y desterrado a terminar sus años en una isla solitaria. Y los 26 mártires de Uganda, con Carlos Luanga a la cabeza, fueron declarados santos por el Papa Pablo VI, y ahora en Uganda hay un millón de católicos: “La sangre de los mártires, produce nuevos cristianos”.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Carlos%20Luanga_6_3.htm)