29 octubre, 2014

San Germán de Capua



 Oh, San Germán de Capua, vos, sois el hijo
del Dios de la vida y su amado santo, que tuvisteis 
la misión de, a los bizantinos convencer,  para 
que fin pusiesen al “cisma acaciano”, que 
duraba ya treinta y cinco años, y, que, con 
éxito culminó, firmándose la famosa “Fórmula 
de Hormisdas”. Y, naciendo vos, en cuna de oro, 
os desprendisteis de todo y lo disteis a los pobres,
para luego dedicaros a la oración y a la vida
espiritual. Más tarde, os eligieron como obispo, 
por el clero y la aclamación popular, dedicándoos 
a la evangelización de vuestra grey, el conocimiento 
y el amor de Cristo. Amigo de san Benito, de san 
Sabino, y san Juan I Papa, propiciasteis un clima 
de piedad y de amor hacia los pobres. Amado y 
querido en vuestro tiempo, por propios y extraños,
cuando vos, entregasteis vuestra alma al Padre, 
cuenta san Gregorio, que, hallándose San Benito 
en el Monte Casino, vio a los ángeles del Señor 
llevando vuestra alma “a la eterna felicidad”. Y, 
sí, hoy estáis en la plena gloria, coronado con justicia
de luz, como premio a vuestra entrega de amor;
Oh, San Germán de Capua, “el camino de Dios”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
_____________________________________

30 de Octubre
San Germán de Capua
Obispo
†: c. 540
País:Italia
Canonización:pre-congregación

En Capua, también en la Campania, san Germán, obispo, del que habla el papa san Gregorio I Magno en sus escritos.

El papa san Hormisdas envió a este santo prelado, con otros legados, ante el emperador Justino el año 519, con la misión de convencer a los bizantinos para que pusiesen fin al «cisma acaciano» que había durado ya treinta y cinco años. La embajada tuvo éxito, y se firmó la famosa «Fórmula de Hormisdas». Gregorio el Grande afirma, en base a la autoridad de «sus mayores», que mucho después de la muerte del diácono romano Pascacio, san Germán le vio todavía en el purgatorio, porque se había unido al cisma que organizó Lorenzo contra el papa san Símaco; Pascasio expiaba su culpa al prestar servicio a los que acudían a las fuentes de aguas termales, a las que san Germán tuvo que ir por motivos de salud. Pocos días después, Pascasio salió del purgatorio gracias a las oraciones de Germán. Este fue amigo personal de san Benito; san Gregorio cuenta que hallándose San Benito en Monte Casino, vio a los ángeles llevar a la felicidad eterna el alma de san Germán, cuya muerte ocurrió el año 540.

Una ‘Vita’ escrita a mediados del siglo IX nos informa algunos detalles más: Germán nació en Capua, hijo de Amancio y Juliana, familia prominente de la ciudad. A la muerte de su padre, Germán, heredero de una considerable fortuna, prefirió, con el consentimiento de la madre, desprenderse de todo y darlo a los pobres, para dedicarse a la oración y la vida espiritual. En el 519 muere el obispo de Capua, Alejandro, y Germán es elegido según la usanza de la época, es decir, por el clero y la aclamación popular, a lo que resistió un poco, para finalmente aceptar el nombramiento.

Además de ser amigo de san Benito, lo fue también de san Sabino, obispo de Canosa y del papa san Juan I. Inicialmente Germán fue sepultado en Capua la Vieja, en la iglesia de San Esteban, iglesia en la que el propio Germán había hecho colocar las reliquias del santo protomártir; esta iglesia había sido construida por Constantino el Grande, y allí Germán fue venerado por largo tiempo. Pero en el 866 el emperador Ludovico II pasó cerca de un año en Capua, y cuando se iba, llevó el cuerpo de san Germán, cuyas reliquias repartió en dos distintos lugares: en la ciudad de Cassino (al pie de Monte Cassino), que por crecer tanto el fervor a san Germán paso a llamarse ciudad de san Germán, hasta que recibió de nuevo su nombre original en el siglo XIX; y en Piacenza, en la iglesia de San Sixto, que al final fue la única ciudad donde se conservaron. Piacenza volvió a donar reliquias del santo a la ciudad de Cassino, de la que es especial patrono y muy venerado, pero tanto las representaciones artísticas del santo en Monte Cassino, como sus reliquias se perdieron en la incivilizada y cruel destrucción norteamericana de la abadía de Monte Cassino en 1944.

La primera parte del artículo proviene de Butler, los datos de la ‘Vita’ y el traslado de las reliquias, fueron traducidos y resumido para ETF a partir de un artículo de Antonio Borrelli en Santi e Beati. La imagen es de la estatua de San Germán realizada en 1483 para la iglesia de su título en la ciudad de Cassino. La «Vita» del siglo XI que menciona Borrelli puede verse en Acta Sanctorum, oct. XIII; debe notarse que la identificación entre este Germán y el legado del papa Hormisdas es probable, pero no del todo segura.


28 octubre, 2014

Judas Tadeo y Simón Santos, Apóstoles y Santos





Oh, Judas Tadeo y Simón,  Santos; vosotros, sois los hijos
del Dios de la vida, sus amados santos, y lumbreras amadas
pues, llamados por Cristo Jesús, Dios y Señor Nuestro,
invitados fuisteis para ser de los Doce. Y, desde aquél
momento, juntos anduvisteis por doquiera el Espíritu Santo,
os dirigiera, en vuestro caminar. Tadeo: “valiente para
proclamar su fe”, y Simón: “Dios ha oído mi súplica”.
Juntos, honor hicisteis, al significado de vuestros nombres.
Llano, Tadeo, a los ruegos para empleo o casa conseguir
y Simón, igual de solícito. Qué alegría, haber servido
al Dios vivo, como lo habéis hecho, poniéndoos, íntegros
al servicio del amor. Hoy, coronas de luz, lucís como
premio justo, a vuestra entrega de amor, y, quiera Dios,
que los hombres de nuestro tiempo, os imiten en vuestra
fidelidad y amor por siempre. Santos amigos y Apóstoles
del Dios de la vida, gozáis hoy de coronas de luz eterna,
como premio justo a vuestra entrega de amor y fidelidad;
oh, Santos, Simón y Judas Tadeo, “vivo ejemplo del Maestro”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
_____________________________________

28 de Octubre
Santos Judas Tadeo y Simón
Apóstoles

Tadeo, etimológicamente significa “honrado, alabanza”. Y Simón = “Dios le oye”. Vienen de la lengua hebrea.

Hoy se celebra en toda la Iglesia universal la fiesta de estos dos apóstoles del Evangelio.

Simón pertenecía al grupo formado en Israel. Se llamaban los “zelotes”. Su fin era trabajar duramente contra la invasión romana en su país. Sin embargo, la escucha de la palabra de Cristo fue para él el descubrimiento a la universalidad del amor de Dios.

Judas se ha convertido en uno de los santos más populares por los favores que concede a la gente en lo concerniente a la búsqueda de trabajo.

Esta devoción la vivió ya en su vida la santa Brígida. Se puede leer en su libro “Las revelaciones” el profundo respeto y devoción por este apóstol del siglo I de nuestra era.

Autor: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

27 octubre, 2014

Santa Teresa Eustoquio



Oh, Santa Teresa Eustoquio, vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amada santa y que os entregasteis en alma
y cuerpo a Nuestro Señor Jesús, Dios y Señor Nuestro. Y,
que además, honor hicisteis al significado de vuestro
nombre: “bella y ardiente como el sol del verano”, porque
amasteis a Dios, con la belleza y el ardor de vuestra alma.
Vos, afortunada fuisteis por tenido haber, una familia
quienes os dieron una educación cristiana muy sólida,
la misma que os perfiló hasta los altares santos. Abierta,
inteligente y sensible a los valores de la fidelidad
y de la gracia, siempre os mostrasteis, pues, dejasteis
que el Santo Espíritu, os guiara, toda vuestra santa vida,
y que, vuestro corazón lo fijaseis en Dios y desde Él,
hasta el prójimo. Y, como pasa con todas las cosas de este
mundo, todo, no fue color de rosa, porque vivisteis
la soledad de “vivir” sin Él, pero, vos, nunca perdisteis
el confiar en Él, tanto que fundasteis, las “Hijas del
Sagrado Corazón de Jesús”, y aunque vivisteis tiempos
difíciles, Dios, nunca os dejó desamparada y os mostró
más bien, su poder siempre. Y, como todo en esta vida,
y luego de haber gastado la vuestra por Dios y los demás,
os tocó la hora que entregasteis vuestra alma al cielo,
para recibir a cambio, premio justo y ser coronada con
corona de luz y gloria, como recompensa a vuestro amor;
oh, Santa Teresa Eustoquio, “amor del corazón de Jesús”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
______________________________________

27 de Octubre
Santa Teresa Eustoquio
Monja

Etimológicamente significa “bella y ardiente como el sol del verano” o “mujer amable y fuerte”. Viene de la lengua griega y alemana.

Cuando el creyente se pone en contacto con estos gigantes de la santidad, se queda alucinado. Ve que todos los males que pueden asolar a las personas tienen una terapia fenomenal con la práctica de la oración.

La chica Teresa tuvo la fortuna de tener unos padres que, aunque de fueran de la alta alcurnia, le dieron una educación muy cristiana. La educación primaria la hizo en casa teniendo como maestro a un canónigo amigo de la familia.

Era abierta, inteligente y sensible a los valores de la fidelidad y de la gracia.

Desde pequeña dejó que fuera el Espíritu Santo quien dirigiera los pasos de su existencia. Su afán se centraba en Dios solamente y, desde él, en los demás.

Sin embargo, le ocurrió como a la gran Teresa de Avila: tener la experiencia de la ausencia de Dios, aunque, aún sin sentirlo, jamás perdió su confianza.

Se metió a monja benedictina. Después de algunos años tuvo la inspiración divina de fundar una nueva congregación llamada las “Hijas del Sagrado Corazón de Jesús”.

Le tocó vivir en tiempo difíciles por las revueltas políticas y sociales. A nivel eclesial, el jansenismo crecía mucho. Por eso, en la mitad del siglo XIX nacieron varias congregaciones con el nombre de esta fundación. Eran los años de la gran expansión de la devoción al Corazón de Jesús, al amor.

Se dedica esta congregación a la obra educativa, fruto de la persuasión y el respeto a la individualidad de cada uno.

Después de una vida de intenso trabajo por Dios y por los demás, murió el año 1852. Juan Pablo II la canonizo el diez de junio del 2001.

Esta fecha se celebra también a San Gustavo.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=13277)

26 octubre, 2014

San Evaristo, Papa y Mártir



Oh, San Evaristo, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
su amado santo, Papa y Mártir, que en Roma, presbítero
estimado por vuestros fieles fuisteis, a los cuales os
entregaseis por completo, mostrando a Jesucristo, Dios
y Señor Nuestro. Además, de la Sagrada Escritura, fiel
conocedor, la trasmitíais con talento esmerado, y, os
proyectabais con humildad en el servicio, tanto que, os
resististeis a asumir la dignidad de Papa. Ya, en la silla
de Pedro, atendisteis las necesidades de vuestro rebaño,
la fe defendiendo, contra la de los gnósticos. A vos,
se os reconoce, el establecido haber, las normas a la
consagración y trabajo pastoral de los Obispos y de los
diáconos, pues, mandasteis celebrar públicamente los
matrimonios, ocupándoos de la vida de vuestros fieles.
Nunca descuidasteis a los fieles del África y de Egipto,
a quienes, les escribisteis sendas cartas, de amor y
fe llenas. Y, así, un día, entregasteis vuestra alma
al cielo, hecho mártir, para coronada ser de luz, como
premio a vuestra obra increíble llena de amor y luz;
oh, San Evaristo, “mártir de la fe y de la esperanza”.

© 2014 Luis Ernesto Chacón Delgado
____________________________________

26 de Octubre
San Evaristo
5to Papa y Mártir

Nació por los años 60, de una familia judía asentada en tierras griegas. Recibió educación judía y aprendió en los liceos helénicos.

No se conocen datos de su conversión al cristianismo, pero se le ve ya en Roma como uno de los presbíteros muy estimados por los fieles que, lleno de celo, eleva el nivel de la comunidad de cristianos de la ciudad, entregándose por completo a mostrarle a Jesucristo. Amplio conocedor de la Sagrada Escritura, es docto en la predicación y humilde en el servicio.

Muerto mártir el Papa Anacleto, sucesor de Clemente, la atención se fija en Evaristo. Por humildad se resistió con todas las fuerzas posibles a asumir la dignidad que comportaba tan alto servicio. El día 27 de Julio del año 108 tuvo la Iglesia por Papa a Evaristo.

Atendió cuidadosamente las necesidades del rebaño: Defiende la verdadera fe contra los errores gnósticos. Establece normas que afectan a la consagración y trabajo pastoral de los Obispos y de los diáconos. Manda la celebración pública de los matrimonios. Se ocupa de la vida de los fieles, esbozándose ya una cierta administración territorial, para su mejor atención y gobierno. También escribió cartas a los fieles de Africa y de Egipto.

Murió mártir, siendo Trajano emperador, hacia el 117.

La iglesia del tiempo cada día crece en número, pero está perseguida por las leyes; es silenciosa y fuerte en la fe, oculta y limpia en las obras; vive dentro del Imperio en estado latente, desplegando poco a poco su potencialidad al soplo del Espíritu.

También hoy se celebra a San Darío

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

25 octubre, 2014

San Gaudencio de Brescia


Oh, San Gaudencio, vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo, que, intercedisteis
por San Crisóstomo, durante la persecución
de los cristianos en Constantinopla. A vos, os
recuerdan las gentes de vuestro tiempo, porque
ocupáis en la historia de la antigua literatura
cristiana, un lugar especial, por vuestras
incontables obras, que hablan por sí mismas,
de vuestro amor a Cristo, Dios y Señor Nuestro,
en las tareas de evangelización y conversión.
Os gustaba escribir sermones y homilías, basados
en el “Libro de la Vida”, con estilo, elegante,
fácil y ameno. También, sobre Filastro, su vida
y escritos, que titulasteis “Liber de vita sancti
Philatrii”. Y, que, gracias a vos, conocemos
hoy día. Y, así luego de gastar vuestra vida
en buena lid, voló vuestra alma al cielo, para
premiada ser con corona de luz eterna, como
justo premio a vuestra entrega de amor y fe;
oh, San Gaudencio, “palabra de Dios, que brilla”.

© 2014 Luis Ernesto Chacón Delgado
__________________________________

25 de Octubre
San Gaudencio de Brescia
Obispo

San Gaudencio vivió a finales del siglo IV o principios del siglo V ignorándose su patria, la fecha de su nacimiento y aún la historia de sus primeros años. Pero se sabe que después de la muerte del obispo Filastro, ocurrida en el año 387, fue elegido obispo de Brescia y que aunque al principio no quiso aceptar el nombramiento, se vio obligado a ello por el afecto del pueblo y las repetidas instancias de los obispos de la provincia entre los cuales figuraba San Ambrosio.

San Gaudencio mantuvo una gran amistad con el obispo de Milán y fue uno de los latinos enviados a Constantinopla en los años 404 y 405 para interceder a favor de San Crisóstomo durante la persecución.

En la historia de la antigua literatura cristiana ocupa un distinguido lugar San Gaudencio por muchas obras que de él se conservan. Se le deben principalmente las noticias que nos quedan de Filastro, consignadas en un discurso suyo sobre la vida y escritos de este prelado y que suele también titularse Liber de vita sancti Philatrii.

Se conservan también diez sermones y algunas homilías sobre diferentes pasajes de la Biblia entre otras, las que pronunció el día de su consagración, muy interesante para la historia de su vida.

Dupín dice de él en su Nouvelle bibliothèque que su estilo es sencillo pero descuidado, sus alegorías violentas, sus sermones secos, estilo muy poco atractivo y superficial. Pero en cambio, Pablo Galearti afirma que su estilo, aunque sencillo, es elegante, fácil y ameno.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

24 octubre, 2014

San Antonio María Claret


Oh, San Antonio María Claret; vos, sois el hijo del Dios
de la vida, y su amado santo, y el mismo que vuestra
vida agotasteis, porque os disteis a vuestro prójimo,
dándoos de lleno y predicando con amor vívidamente.
Impresas de por miles, sencillas hojas religiosas y
libros, hicieron de vuestro apostolado ejemplar e
inolvidable. Y, más, cuando vuestra orden, la cual vos,
mismo fundasteis, la de “los Claretianos” y de “las
Claretianas”, cubrieron el el orbe de la tierra, para
difundir el evangelio de Cristo, Dios y Señor Nuestro.
Saben de vos, todos aquellos lugares y sus gentes,
porque allí, regalasteis medallas, rosarios, hojas
y libros religiosos, al daros cuenta de que, para la fe
viva del pueblo mantener, se necesitaban sacerdotes
santos, que, por los campos y ciudades vayan enseñando,
predicando y las lecturas propagando que animen a
engrosar la grey del Señor. Lo que hizo San Juan Bosco
en Italia, en ese tiempo a favor de las buenas lecturas,
lo hicisteis vos, en España. Hoy, nada mejor que imitaros
no sólo en la palabra, sino, también en la acción, para
brillar, con corona de eterna luz, como vos, lucís,
en premio justo a vuestra entrega de amor y fidelidad;
oh, San Antonio María Claret, “Dios en buenas lecturas”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
_____________________________________

24 de octubre
San Antonio María Claret
Fundador

Sus primeros años

San Antonio María Claret nace el 23 de diciembre del 1807 en el pueblo de Sallent, a 51 kilómetros de Barcelona. Para los que no tienen ni idea de esta población, diremos que es una villa trabajadora de unos 2.000 habitantes, esencialmente textil, donde precisamente el padre de Antonio tenía una pequeña fábrica de tejidos. La infancia de “Tonet”, conocido así popularmente por sus amigos, transcurre durante la llamada “Guerra del francés” (1808-1814). Se explica que ante el temor de la llegada de los franceses, el pueblo de Sallent se refugió en las montañas. El abuelo de Antonio, a causa de su estado de salud, no podía seguir aquella fila de vecinos que subían al monte, pero Antonio volvió hacia atrás para acompañar en todo momento a su abuelo.

Ordenación Sacerdotal

Fue luego nombrado vicepárroco y pronto empezó el pueblo a conocer cuál era la cualidad principal que Dios le había dado: era un predicador impresionante, de una eficacia arrolladora. De todas partes lo llamaban a predicar misiones populares, predicando hasta diez sermones en un día. Viajaba siempre a pie y sin dinero.

Durante 15 años predicó incansablemente por el norte de España, y difícilmente otro predicador del siglo pasado logró obtener triunfos tan grandes como los del padre Claret al predicar. En su vida predicó más de 10,000 sermones. Lo que hizo San Juan Bosco en Italia en ese tiempo a favor de las buenas lecturas, lo hizo San Antonio Claret en España. Él se dio cuenta de que una buena lectura puede hacer mayor bien que un sermón y se propuso emplear todo el dinero que conseguía en difundir buenos libros. Mandaba imprimir y regalaba hojas religiosas, por centenares de miles. Ayudó a fundar la Librería religiosa de Barcelona y fue el que más difundió los libros de esa librería. Él mismo redactó más de 200 libros y folletos sencillos para el pueblo, que tuvieron centenares de ediciones. Los regalaba donde quiera que llegaba. En todas partes reglaba medallas, rosarios, hojas y libros religiosos.

Arzobispo en la Habana 

La ciudad de La Habana llevaba 14 años sin arzobispo porque eran tiempos de persecuciones contra la Iglesia Católica. Finalmente, a la Reina de España le pareció que el sacerdote mejor preparado para ese cargo era el Padre Claret. Le escribió la Reina al Sumo Pontífice y este lo nombró Arzobispo de La Habana. Él se negaba a aceptar el cargo porque le parecía que no era digno, pero sus amigos sacerdotes le dijeron que en conciencia tenía que aceptarlo porque esa era la voluntad de Dios. Y desde 1889, por espacio de siete años, fue un dulcísimo y extraordinario pastor de la Iglesia en La Habana, y toda Cuba.

En Cuba administró el sacramento de la confirmación a 300,000 cristianos y arregló 30,000 matrimonios. Logró formar con los sacerdotes una verdadera familia de hermanos donde todos se sentían bien atendidos y estimados en la casa del Arzobispo.

Capellán de la Reina Isabel

En 1857 fue llamado a España como capellán de la reina Isabel. En 1849 al darse cuenta de que para mantener viva la fe del pueblo se necesitan sacerdotes entusiastas que vayan por campos y ciudades predicando y propagando buenas lecturas, se reunió con cinco compañeros y fundó la Comunidad de Misioneros del Corazón de María, que hoy se llaman Claretianos. Actualmente son 3,000 en 385 casas en el mundo. Fundó también las Hermanas Claretianas que son 650 en 69 casas. Estas comunidades han hecho inmenso bien con su apostolado en muchos países.

Asistió al Concilio Vaticano en Roma en 1870. En el mismo, pronunció un memorable discurso que fue muy bien recibido, comentado y elogiado. En Francia, los monjes cistercienses del monasterio de Fuente Fría le hospedaron, y allí, después de haber escrito por orden del superior de su comunidad su autobiografía, enfermó. Falleció el 24 de octubre de 1879. Tenía apenas 63 años. Después de su muerte, se le han atribuido numerosos milagros.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Antonio_María_Claret.htm)



23 octubre, 2014

San Juan de Capistrano


Oh, San Juan de Capistrano; vos, sois el hijo del Dios
de la vida, y su amado santo, que, el don de la predicación,
llevasteis a su más alta cumbre, entre los pecadores
de vuestro tiempo, y, más aún, cuando, de manera solícita,
la Cruz de Cristo, empuñasteis, y bandera hecha, arengasteis
a los soldados en defensa de nuestra santa religión diciendo:
“Creyentes valientes, todos a defender nuestra santa religión”
y, con vuestra palabra lograsteis la ayuda del Dios Altísimo,
que convirtió en gran victoria aquella batalla. Los campos
de batalla y más, los de la vida, de vuestro portento
y obra gigante saben, tanto que, os recuerdan en palabras
de Juan el Bautista, quien había dicho: “Raza de víboras:
tienen que producir frutos de conversión. Porque ya está
el hacha de la justicia divina junto a la vida de cada uno,
y árbol que no produce frutos de obras buenas será cortado
y echado al fuego”. Pocas horas dormíais, y vestíais
trajes pobres. Comíais poco, padecíais de artritis y dolores
estómago, que os hacían retorceros, pero vos, siempre
e increíblemente alegre estabais. En suma, vuestro cuerpo
débil era, pero, vuestro espíritu fuerte y vivaz. Vuestras
armas, la oración, la penitencia y vuestra predicación.
Cumplida vuestra tarea, voló vuestra alma al cielo, para
coronada ser, con corona de luz, como premio a vuestro amor;
oh, San Juan de Capistrano, “viva predicación de Dios”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
_____________________________________

23 de Octubre
San Juan de Capistrano
Religioso y predicador
Año 1456

Gran apóstol: alcánzanos de Dios entusiasmo y valor para defender siempre nuestra amada religión católica. Orad y trabajad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien (S. Biblia. Jeremías 29).

Es este uno de los predicadores más famosos que ha tenido la Iglesia Católica. Nació en un pueblecito llamado Capistrano, en la región montañosa de Italia, en 1386. Fue un estudiante sumamente consagrado a sus deberes y llegó a ser abogado y juez, y gobernador de Perugia. Pero en una guerra contra otra ciudad cayó prisionero, y en la cárcel se puso a meditar y se dio cuenta de que en vez de dedicarse a conseguir dinero, honores y dignidades en el mundo, era mejor dedicarse a conseguir la santidad y la salvación en una comunidad de religiosos, y entró de franciscano.

Como era muy vanidoso y le gustaba mucho aparecer, dispuso vencer su orgullo recorriendo la ciudad cabalgando en un pobre burro, pero montado al revés, mirando hacia atrás, y con un sombrero de papel en el cual había escrito en grandes letras: “Soy un miserable pecador”. La gente le silbó y le lanzaron piedras y basura. Así llegó hasta el convento de los franciscanos a pedir que lo recibieran de religioso.

El Padre maestro de novicios dispuso ponerle pruebas muy duras para ver si en verdad este hombre de 30 años era capaz de ser religioso humilde y sacrificado. Lo humillaba sin compasión y lo dedicaba a los oficios más cansones y humildes, pero Juan en vez de disgustarse le conservó una profunda gratitud por toda su vida, pues le supo formar un verdadero carácter, y lo preparó para enfrentarse valientemente a las dificultades de la vida. Él recordaba muy bien aquellas palabras de Jesús: “Si el grano de trigo no cae en tierra y no muere, se queda sin producir fruto, pero si muere producirá mucho fruto”(Jn. 12,24).

A los 33 años fue ordenado de sacerdote y luego, durante 40 años recorrió toda Europa predicando con enormes éxitos espirituales. Tuvo por maestro de predicación y por guía espiritual al gran San Bernardino de Siena, y formando grupos de seis y ocho religiosos se distribuyeron primero por toda Italia, y después por los demás países de Europa predicando la conversión y la penitencia.

Juan tenía que predicar en los campos y en las plazas porque el gentío tan enorme no cabía en las iglesias. Su presencia de predicador era impresionante. Flaco, pálido, penitente, con voz sonora y penetrante; un semblante luminoso, y unos ojos brillantes que parecían traspasar el alma, conmovía hasta a los más indiferentes. La gente lo llamaba “El padre piadoso”, “el santo predicador”. Vibraba en la predicación de las verdades eternas. La gente al verlo y oírlo recordaba la figura austera de San Juan Bautista predicando conversión en las orillas del río Jordán. Y les repetía las palabras del Bautista: “Raza de víboras: tienen que producir frutos de conversión. Porque ya está el hacha de la justicia divina junto a la vida de cada uno, y árbol que no produce frutos de obras buenas será cortado y echado al fuego” (Lc. 3,7).

Muchos pedían a gritos la confesión, prometiendo cambiar de vida y estallaban en llanto de arrepentimiento. Las gentes traían sus objetos e superstición y los libros de brujería y otros juegos y los quemaban en públicas hogueras en la mitad de las plazas. Muchos jóvenes al oírlo predicar se proponían irse de religiosos. En Alemania consiguió 120 jóvenes para las comunidades religiosas y en Polonia 130.

Sus sermones eran de dos y tres horas, pero a los oyentes se les pasaba el tiempo sin darse cuenta. Atacaba sin miedo a los vicios y malas costumbres, y muchísimos, después de escucharle, dejaban sus malas amistades y las borracheras. Después de predicar se iba a visitar enfermos, y con sus oraciones y su bendición sacerdotal obtenía innumerables curaciones.

Juan convertía pecadores no sólo por su predicación tan elocuente y fuerte, sino por su gran espíritu de penitencia. Dormía pocas horas cada noche. Vestía siempre trajes sumamente pobres. Comía muy poco, y siempre alimentos burdos y nunca comidas finas ni especiales. Una artritis muy dolorosa lo hacía cojear y dolores muy fuertes de estómago lo hacían retorcerse, pero su rostro era siempre alegre y jovial. En su cuerpo era débil pero en su espíritu era un gigante.

Después de muerto reunieron los apuntes de los estudios que hizo para preparar sus sermones y suman 17 gruesos volúmenes. La Comunidad Franciscana lo eligió por dos veces como Vicario General, y aprovechó este altísimo cargo para tratar de reformar la vida religiosa de los franciscanos, llegando a conseguir que en toda Europa esta Orden religiosa llegara a un gran fervor.

Muchos se le oponían a sus ideas de reformar y de volver más fervorosos a los religiosos. Y lo que más lo hacía sufrir era que la oposición venía de sus mismos colegas en el apostolado. Se cumplía en él lo que dice el Salmo: “Aquél que comía conmigo el pan en la misma mesa, se ha declarado en contra de mí”. Pero esas incomprensiones le sirvieron para no dedicarse a buscar las alabanzas de las gentes, sino las felicitaciones de Dios. Él repetía la frase de San Pablo: “Si lo que busco es agradar a la gente, ya no seré siervo de Cristo”.

Juan tenía unas dotes nada comunes para la diplomacia. Era sabio, era prudente, y medía muy bien sus juicios y sus palabras. Había sido juez y gobernador y sabía tratar muy bien a las personas. Por eso cuatro Pontífices (Martín V, Eugenio IV, Nicolás V y Calixto III) lo emplearon como embajador en muchas y muy delicadas misiones diplomáticas y con muy buenos resultados. Tres veces le ofrecieron los Sumos Pontífices nombrarlo obispo de importantes ciudades, pero prefirió seguir siendo humilde predicador, pobre y sin títulos honoríficos.

40 años llevaba Juan predicando de ciudad en ciudad y de nación en nación, con enormes frutos espirituales, cuando a la edad de 70 años lo llamó Dios a que le colaborara en la liberación de sus católicos en Hungría. Y fue de la siguiente manera. En 1453 los turcos musulmanes se habían apoderado de Constantinopla, y se propusieron invadir a Europa para acabar con el cristianismo. Y se dirigieron a Hungría.

Las noticias que llegaban de Serbia, nación invadida por los turcos, eran impresionantes. Crueldades salvajes contra los que no quisieran renegar de la fe en Cristo, y destrucción de todo lo que fuera cristiano católico. Entonces Juan se fue a Hungría y recorrió toda la nación predicando al pueblo, incitándolo a salir entusiasta en defensa de su santa religión. Las multitudes respondieron a su llamado, y pronto se formó un buen ejército de creyentes.

Los musulmanes llegaron cerca de Belgrado con 200 cañones, una gran flota de barcos de guerra por el río Danubio, y 50,000 terribles jenízaros de a caballo, armados hasta los dientes. Los jefes católicos pensaron en retirarse porque eran muy inferiores en número. Pero fue aquí cuando intervino Juan de Capistrano. El gran misionero salvó a la ciudad de Bucarest de tres modos:

El primero, convenciendo al jefe católico Hunyades a que atacara la flota turca que era mucho más numerosa. Atacaron y salieron vencedores los católicos.

El segundo, fue cuando ya los católicos estaban dispuestos a abandonar la fortaleza de la ciudad y salir huyendo. Entonces Juan se dedicó a animarlos, llevando en sus manos una bandera con una cruz y gritando sin cesar: Jesús, Jesús, Jesús. Los combatientes cristianos se llenaron de valor y resistieron heroicamente.

Y el tercer modo, fue cuando ya Hunyades y sus generales estaban dispuestos a abandonar la ciudad, juzgando la situación insostenible, ante la tremenda desproporción entre las fuerzas católicas y las enemigas, Juan recorrió todos los batallones gritando entusiasmado: “Creyentes valientes, todos a defender nuestra santa religión”. Entonces los católicos dieron el asalto final y derrotaron totalmente a los enemigos que tuvieron que abandonar aquella región.

Jamás empleó armas materiales. Sus armas eran la oración, la penitencia y la fuerza irresistible de su predicación. Las gentes decían que aquellos cuarteles de guerreros más parecían casas de religiosos que campamentos militares, porque allí se rezaba y se vivía una vida llena de virtudes. Todos los capellanes celebraban cada día la santa misa y predicaban. Muchísimos soldados se confesaban y comulgaban. Y los militares repetían en sus batallones: “Tenemos un capellán santo. Hay que portarse de manera digna de este gran sacerdote que nos dirige. Si nos portamos mal no vamos a conseguir victorias sino derrotas”. Y los oficiales afirmaban: “Este padrecito tiene más autoridad sobre nuestros soldados, que el mismo jefe de la nación”.

Mientras los católicos luchaban con las armas en Hungría, el Sumo Pontífice hacía rezar en todo el mundo el Angelus (o tres Avemarías diarias) por los guerreros católicos y la Sma. Virgen consiguió de su Hijo una gran victoria. Con razón en Budapest le levantaron una gran estatua a San Juan de Capistrano, porque salvó la ciudad de caer en manos de los más crueles enemigos de nuestra santa religión.

Y sucedió que la cantidad de muertos en aquella descomunal batalla fue tan grande, que los cadáveres dispersados por los campos llenaron el aire de putrefacción y se desató una furiosa epidemia de tifo. San Juan de Capistrano había ofrecido a Dios su vida con tal de conseguir la victoria contra los enemigos del catolicismo, y Dios le aceptó su oferta. El santo se contagió de tifo, y como estaba tan débil a causa de tantos trabajos y de tantas penitencias, murió el 23 de octubre de 1456.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Juan_Capistrano.htm)