02 marzo, 2019

Santa Ángela de la Cruz,

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 ¡Oh!, Santa Ángela de la Cruz, vos, sois la hija del Dios
de la vida, su amada santa y fundadora del “Instituto de las
Hermanas de la Cruz”. En vuestra vida, os “disteis y disteis”
y os donasteis a todos, sirviendo a vuestros amados pobres
a los cuales llamabais: “mis señores”, a quienes los servíais
con mucho amor cada día. A vuestro nombre, “Ángela”, honor
hicisteis, porque significa: “aquella que trae el mensaje
de Dios”. Y, vos, así lo hicisteis. “Madre de los pobres”,
os llamaron y llaman y lo seguirán haciendo por los tiempos
todos, porque, vuestros rasgos de niña humilde, afectuosa,
alegre, devota, y trabajadora, a lo largo de toda vuestra vida
os acompañaron siempre. La penitencia, la oración, la limosna,
y la entrega por los demás, especialmente por los pobres, os
distinguieron siempre. Tuvisteis por la Santa Cruz, maravillosa
contemplación por lo que os llamasteis: “Ángela de la Cruz”,
y fundasteis así, la “Compañía de Hermanas de la Cruz”, creada
con sublimes fines: “ayudar y atender a los pobres y a los
enfermos, y limpiar de miserias sus casas”. Vuestro amor por
los pobres, os lleva a ‘chupar’ las llagas de una moribunda,
que sana al poco tiempo. Vuestras monjas desprendidas
de todo, sin más ropa que la puesta, con alimentación austera,
 descansando en tarimas de madera y, mendigando de limosna,
todo, con un solo objetivo cristiano:¡llevar todas las almas
a Dios! Con vuestra vida y ejemplo, nos legasteis a imitaros
en la pobreza, como el mismo Cristo, y, vuestra humildad, al
consideraros nada ser, en esta vida. ¡Madre! para los pobres,
a quienes dabais todo lo que teníais y ¡Madre! para vuestras
“hijas”, a quienes queríais y cuidabais en extremo. Decíais vos:
“confianza, en la divina Providencia, y Amor a la Cruz”, máximo
altar, en vuestra vida. Y, vuestro día llegó, en que, luego de haber
gastado vuestra vida, voló vuestra alma al cielo, para premiada
ser, con justicia, con corona de luz, como premio a vuestro amor;
¡Oh!, Santa Ángela de la Cruz, “viva mensajera del Dios de las Vida”.



© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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2 de Marzo
Santa Ángela de la Cruz
María de los Ángeles Guerrero González
Fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz


Martirologio Romano: En Sevilla, en España, santa Ángela de la Cruz Guerrero González, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz, que no se reservó ningún derecho para sí sino que lo dejó todo para los pobres, a los cuales acostumbraba llamar sus señores, y los servía de verdad (1932).

Etimológicamente: Ángela = Aquella que trae el mensaje de Dios, es de origen griego.
Fecha de canonización: 4 de mayo de 2003 por S. S. Juan Pablo II. María de los Ángeles Martina de la Santísima Trinidad Guerreo González, o Sor Ángela de la Cruz, es conocida en su ciudad natal, Sevilla, como “madre de los pobres”. Nace en 1846 en el seno de una familia sencilla y trabajadora. Niña humilde, afectuosa, alegre, devota, trabajadora… La penitencia, la oración, la limosna, la entrega… son propios de ella. Con 13 años entra a trabajar en un taller de zapatería, donde se ganará el cariño, el respeto y la admiración de sus compañeras. Los pobres de su barrio saben de sus limosnas y ayudas. A los 16 años conoce al Padre José Torres que la ayudará a madurar en su fe y en su vocación, y la orientará hacia el apostolado. Sus intentos de ingresar en las Carmelitas Descalzas de Sevilla y en las Hijas de la Caridad fracasan por motivos de salud.

Con humildad y sencillez, esta mujer, que apenas sabe escribir, pondrá por escrito, a petición del P. Torres, lo que siente: narra una contemplación que ha tenido de la Santa Cruz, a partir de la cual se llamará Ángela de la Cruz; o cómo concibe ese Calvario que quiere que sea su vida: sólo tiene 27 años. El 2 de agosto de 1875 nace la “Compañía de Hermanas de la Cruz” , con el fin de ayudar y atender a los pobres y a los enfermos, y limpiar de miserias sus casas. Las religiosas viven en conventos que son un como un “Calvario”, con una imagen preciosa de la Virgen María en el Oratorio; con una existencia austera, en silencio casi absoluto, de oración y meditación continua.

Las vocaciones aumentan, así como las peticiones de ayuda de los más pobres y necesitados, incluso de los ricos, y se suceden las fundaciones. La Madre Ángela de la Cruz, que morirá en 1932, estará toda su vida pendiente de todas y cada una de sus hijas, y de cuantos acuden buscando su consejo y su apoyo.

¿Qué podemos aprender de Sor Ángela de la Cruz?
Sor Ángela de la Cruz fue pobre: su máxima era vivir la pobreza evangélica, como Jesucristo, porque sólo desde la pobreza podrá comprender y ayudar a los pobres. Dedica su comida y las limosnas que recibe para los pobres del barrio. Su atención a los pobres le lleva a ‘chupar’ la supuración de las llagas de una enferma a punto de morir, y que sana al poco tiempo. Ese desprendimiento la lleva a concebir una Compañía en la que sus monjas estén al servicio de los pobres, desprendidas de todo, sin más ropa que la puesta, con un régimen de comidas austero, dormir en tarimas de madera… sus religiosas son mendigas, y todo lo reciben de limosna. Con un objetivo cristiano: llevar todas las almas a Dios.

Humilde: ser ‘nada’ en la voluntad de Dios; obedecer continuamente; vivir en una actitud continua de recogimiento; aceptar las reprimendas y no justificarlas cuando son injustas. Humildad que se plasma en sus Hijas: piden limosna, visitan y ayudan a los enfermos.

Madre: madre para los pobres, a quienes da todo lo que tiene, y sobre todo su amor. Madre para sus Hijas, a quienes quiere y cuida, a quienes dirige cartas circulares, y cartas personales; a quienes exhorta a vivir muy unidas, con paz y tranquilidad, siendo ángeles de paz, con un testimonio de pobreza evangélica y de alegría. Madre que creará internados para las hijas huérfanas de los enfermos que asisten las Hermanas, y escuelas para las niñas humildes, incluso escuelas nocturnas para las obreras. Pobreza sí, miseria no. Confianza: en la divina Providencia y en las personas que la Divina Providencia ponía a su lado.

Amor a la Cruz: las casas de las Hermanas son como un Calvario, y en el dormitorio hay un altar con una Cruz.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=23360)

01 marzo, 2019

San Albino de Vercelli

 
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 ¡Oh!, San Albino de Vercelli, vos, sois el hijo del Dios
de la vida, su obispo y amado santo, y, el que, reconstruyó la
iglesia metropolitana sobre las ruinas de la basílica que San
Eusebio construyó encima de la tumba del mártir San Teofrasto.
Amigo de San Germán; él, os prometió asistir a vuestro rito
inaugural, pero, por cosas de Dios, cadáver hecho
volvió y colocado fue su férretro en el templo y, de súbito,
todas las velas se encendieron, las mismas que
no lo hacían tiempo atrás, y ello se tomó, como inequívoco
signo del cumplimiento de su promesa, de estar presente a
vuestro lado. Así, sus palabras recordasteis, ante aquél
prodigio suscitado. Más tarde, nombrado obispo de Vercelli,
os disteis íntegro al servicio de vuestra diócesis, tanto
en la palabra, como en la obra y, de manera especial con
toda vuestra mies, hasta el día aquél, en que cumplido
vuestro peregrinar por este mundo, voló vuestra alma al cielo
para coronada ser de de luz, como premio justo a vuestro amor;
¡Oh!; San Albino de Vercelli, “vivo amor por el Dios de la Vida”


 
© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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1 Marzo
San Albino de Vercelli
Obispo


Obispo de la diócesis de Vercelli, fue consagrado en el 452, en un período histórico muy tormentoso en Italia.

Reconstruyó la iglesia metropolitana, sobre las ruinas de la pequeña basílica que San Eusebio había construido sobre la tumba del mártir San Teofrasto, y que el emperador Teodosio había hecho ampliar.

Para la solemne celebración del rito, Albino esperaba la visita de algún obispo importante. La espera fue premiada con el paso de San Germán, obispo de Auxerre, que se dirigía a Ravena. Como no podía esperar, el santo obispo prometió que asistiría al rito, cuando regresara.

San Germán murió durante su estadía en Ravena, y a Vercelli regresó solamente su cadáver.
Cuando colocaron el féretro en el centro de la basílica, todas las velas se encendieron simultáneamente. El hecho, más prodigioso porque en los días anteriores ninguno había podido encenderlas, fue interpretado como el cumplimiento de la promesa que San Germán había hecho a San Albino.

Del obispo de Vercelli no sabemos sino que su culto es muy antiguo.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=35369)

28 febrero, 2019

San Osvaldo de Worchester

 
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 ¡Oh!, San Osvaldo de Worchester, vos, sois el hijo del Dios
de la vida, su Obispo, amado santo y benedictino monje, que,
con San Dunstan, monásticos ideales compartisteis y, a su
tiempo, nombrado obispo, el cabildo de la iglesia catedral,
en “comunidad monástica” lo convertisteis, tanto que, varios
monasterios fundasteis en Westbury-on-Trym, cerca de Bristol,
y el más influyente de Ramsey, para el que obtuvisteis que
el monasterio de Fleury le “prestara” a san Abón, como maestro.
Siempre os mostrabais amable, cortés y alegre, motivo por el
que, vuestro pueblo os amaba, por ser como erais. Y, en verdad,
era así, tanto que vuestra humildad, os permitió lavar los pies
a doce pobres, imitando a vuestro Maestro Cristo. Luego de
sentaros con ellos a la mesa, voló, vuestra alma al cielo, para,
justo premio recibir: coronado ser con corona de luz, en mérito
a vuestra entrega de amor, fidelidad y constancia. ¡Aleluya!
¡oh!, San Osvaldo de Worchester, “viva luz del Dios de la Vida”.


© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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28 (29) de febrero
San Osvaldo de Worchester
Obispo

 

Martirologio Romano: En Worchester, en Inglaterra, san Osvaldo, obispo, que fue primero canónigo y después monje, presidió las sedes de Worchester y de York, introdujo en muchos monasterios la Regla de san Benito, siendo un maestro benigno, alegre y docto (992).

En los años bisiestos se celebra el día 29 en lugar del 28.

Hijo de padres daneses, se hizo monje benedictino en el monasterio de Fleury, en Francia, y posteriormente recibió la ordenación sacerdotal en Inglaterra en el año 959. Por recomendación de san Dunstan, con quien san Osvaldo compartía los ideales monásticos, fue nombrado obispo de Worcester en el año 961, donde convirtió el cabildo de la iglesia catedral en una comunidad monástica, fundó también otros dos monasterios en Westbury-on-Trym, cerca de Bristol, y el más influyente de Ramsey, para el cual obtuvo que el monasterio de Fleury le “prestara” a san Abón, como maestro.

Cuando fue nombrado arzobispo de York, se le permitió mantener también la diócesis de Worchester. En la reacción anti monástica que siguió a la muerte de san Eduardo mártir, las comunidades monásticas se dispersaron temporalmente. Tenía como características personales la amabilidad, la cortesía y la alegría, que lo hicieron ser muy amado por el pueblo.

Murió en Worcester el 28 de febrero del 992 después de lavar los pies a doce pobres y de sentarse con ellos a la mesa. Su cuerpo fue trasladado a un sepulcro nuevo por san Wulfstano, también obispo de Worchester desde 1062 hasta 1095.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=45327)

26 febrero, 2019

San Cesáreo Nacianceno

 
 
 Santo del día 25 de Febrero – San Cesáreo de Nacianzo
 
 ¡Oh!, San Cesáreo , vos, sois el hijo del Dios de la vida
y su amado santo. Médico, no solo del cuerpo, sino del alma
y además, hermano de Gregorio, erudito en las cosas de Dios.
Dominabais la oratoria, la filosofía y la medicina, y también
os resististeis al impío Juliano, cuando éste, haceros quiso
vuestra fe abandonar, cosa que nunca jamás logró.
Vuestro padre y hermano os convencieron de que dejaseis
la corte, a pesar de la oposición de Juliano, pero, Joviano
os restituyó a vuestro antiguo puesto y Valente os nombró
su particular, es decir, “director de la hacienda pública”,
en Bitinia. En medio de todo, un terremoto sucedió, que os
hizo al mundo renunciar y, dejando y repartiendo vuestros
bienes entre los pobres, os abrazasteis para siempre a la Cruz
de Cristo. Cumplido vuestro tiempo, voló vuestra alma al cielo,
y vuestro hermano, os dedicó un panegírico de emoción lleno,
resaltando vuestra calidad de cristiano y ser humano.
Y, Dios, en su infinita bondad os premió vuestra entrega
de amor y fe, coronándoos con corona de eterna luz,
Santo Patrono de todos los los médicos del orbe de la tierra;
¡oh!, San Cesáreo Nacianzo, “viva fe y luz del amor de Dios”



© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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26 de Febrero
San Cesáreo Nacianceno
Laico
†: 369
País:Turquía


Otras formas del nombre: Casario de Nazianzo. Canonización:pre-congregación Hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Nacianzo, de la región de Capadocia, san Cesáreo, médico, hermano de san Gregorio Nacianceno. Patronazgo: patrono de los médicos. Refieren a este santo: Santa Gorgonia, San Gregorio de Nacianzo, Santa Nona.

Cesáreo era hermano de san Gregorio de Nacianzo -el famoso teólogo- e hijo del obispo de dicha ciudad. Ambos hermanos recibieron una educación excelente; Gregorio estudió en Cesarea de Palestina y Cesáreo en Alejandría, donde se distinguó en todas las ramas del saber humano, especialmente en la oratoria, la filosofía y la medicina. Terminó sus estudios de medicina en Constantinopla y llegó a ser el mejor médico de su época. Aunque la ciudad del emperador Constancio quería conservarle, Cesáreo no quiso establecerse allí. Más tarde, Juliano el Apóstata le llamó de nuevo a Constantinopla, le nombró jefe de sus médicos y le exceptuó de los edictos que publicó contra los cristianos. Cesáreo resistió victoriosamente a todas las tentativas de Juliano por hacerle abandonar la fe; pero su padre y su hermano le convencieron de que abandonara la corte, a pesar de la oposición de Juliano. Joviano le restituyó a su antiguo puesto y Valente le nombró su tesorero particular, es decir, director de la hacienda pública, en Bitinia.

El año 368, Cesáreo estuvo a punto de perder la vida en un terremoto y quedó tan impresionado, que renunció al mundo. A su muerte, ocurrida poco después, dejó todos sus bienes a los pobres. Su hermano, san Gregorio, predicó su oración fúnebre, que es nuestra principal fuente de información. Dicho panegírico le mereció el título de santo y la conmemoración que de él hace el Martirologio Romano. Sin embargo, es casi seguro que san Cesáreo recibió el bautismo después del terremoto de Nicea, es decir, apenas unos meses antes de su muerte. Durante la mayor parte de los cuarenta años que pasó sobre la tierra fue, por su propia voluntad, siempre catecúmeno, sin derecho a participar en los sagrados misterios.

El panegírico puede verse en Migne PG 35, 755-788. La iglesia oriental lo celebra el 9 de marzo.
Fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

(http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=681)

25 febrero, 2019

San Néstor de Magido

 
 
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 ¡Oh!, San Néstor de Magido, vos, sois el hijo del Dios de la vida
su Obispo y amado santo, que, con estoicismo aceptasteis vuestro
martirio. Y no cualquier martirio, sino, el mismo de Nuestro
Señor Jesucristo: ¡crucificado ser! Por ello, quiso Dios,
que, recordado fuerais por siempre, tal y conforme es el
significado de vuestro nombre: “aquél que es recordado”.
Perseguido vivisteis y buscasteis para los cristianos
y paganos refugio, menos para vos, salvando así, sus vidas.
Vos, en cambio esperasteis en oración, la hora de vuestro
martirio. El gobernador de convenceros trató, con halagos
y luego con amenazas, de que renegaseis de vuestra fe,
pero vos, os mantuvisteis leal a Cristo, y os enviaron
al “potro”, donde el verdugo os desgarró la piel, pero
vos, impasible permanecisteis y os negasteis a adorar dioses
 falsarios, y entonces el gobernador, os condenó a crucificado
morir. Y, así, crucificado y todo, a los cristianos que
os rodeaban, los exhortabais a seguir al Dios de la Vida,
hasta vuestro último aliento. ¿Vuestra muerte? Un triunfo
extraordinario, porque cuando vos expirasteis, tanto
cristianos como paganos se arrodillaron a orar y alabar
a Jesús. ¡Sí!, cierto es, que os mataron el cuerpo, pero,
jamás vuestra alma, que presta voló a los brazos de Dios,
quien os coronó, con corona de luz, como justo premio a
vuestro martirio y vuestra entrega de amor increíble;
¡oh!, San Néstor, “vívido Jesús en la Cruz de Cristo”.


 
© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Febrero San Néstor de Magido Obispo y Mártir


Martirologio Romano: En Perge, en Pamfilia, pasión de san Néstor, obispo de Magido y mártir, que en tiempo de la persecución bajo el emperador Decio fue condenado por el prefecto de la provincia a ser clavado en una cruz, para que sufriese la misma pena que el Crucificado a quien confesaba (c. 250).

Etimológicamente: Néstor = Aquel que es recordado, es de origen griego.

Polio, gobernador de Panfilia y Frigia durante el reinado de Decio, trató de ganarse el favor del emperador, aplicando cruelmente su edito de persecución contra los cristianos. Néstor, obispo de Magido, gozaba de gran estima entre los cristianos y los paganos, y comprendió que era necesario buscar sitios de refugio para sus fieles. Rehusando a ser oculto, el Obispo esperó tranquilamente su hora de martirio, y cuando se encontraba en oración, oficiales de la justicia fueron en su búsqueda.

Luego de un extenso interrogatorio y amenazas de tortura, el Obispo fue enviado ante el gobernador, en Perga. El gobernador trató de convencer al santo –primero con halagos y luego con amenazas- de que renegara de la religión cristiana, pero Néstor se mantuvo firme en el Señor, siendo enviado al potro, donde el verdugo le desgarraba la piel de los costados con el garfio. Ante la firme negativa del santo de adorar a los paganos, el gobernador lo condenó a morir en la cruz, donde el santo todavía tuvo fuerzas para alentar y exhortar a los cristianos que le rodeaban. Su muerte fue un verdadero triunfo porque cuando el Obispo expiró sus últimas palabras, tanto cristianos como paganos se arrodillaron a orar y alabar a Jesús.
Fuente: ACIprensa.com

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=40916)

24 febrero, 2019

Domingo VII (C) del tiempo ordinario


 Resultado de imagen para En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.

Día litúrgico: Domingo VII (C) del tiempo ordinario Ver 1ª Lectura y Salmo

Texto del Evangelio (Lc 6,27-38): " En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.

Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los perversos. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá".

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«Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo»
Rev. D. Josep Miquel BOMBARDÓ (Sabadell, Barcelona, España)

Hoy escuchamos unas palabras del Señor que nos invitan a vivir la caridad con plenitud, como Él lo hizo («Padre, perdónales porque no saben lo que hacen»: Lc 23,34). Éste ha sido el estilo de nuestros hermanos que nos han precedido en la gloria del cielo, el estilo de los santos. Han procurado vivir la caridad con la perfección del amor, siguiendo el consejo de Jesucristo: «Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5,48).

La caridad nos lleva a amar, en primer lugar, a quienes nos aman, ya que no es posible vivir en plenitud lo que leemos en el Evangelio si no amamos de verdad a nuestros hermanos, a quienes tenemos al lado. Pero, acto seguido, el nuevo mandamiento de Cristo nos hace ascender en la perfección de la caridad, y nos anima a abrir los brazos a todos los hombres, también a aquellos que no son de los nuestros, o que nos quieren ofender o herir de cualquier manera. Jesús nos pide un corazón como el suyo, como el del Padre: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo» (Lc 6,36), que no tiene fronteras y recibe a todos, que nos lleva a perdonar y a rezar por nuestros enemigos.

Ahora bien, como se afirma en el Catecismo de la Iglesia, «observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el modelo divino. Se trata de una participación vital y nacida del fondo del corazón, en la santidad, en la misericordia y en el amor de nuestro Dios». El Beato Newman escribía: «¡Oh Jesús! Ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma con tu espíritu y vida. Penetra en mi ser, y hazte amo tan fuertemente de mí que mi vida sea irradiación de la tuya (…). Que cada alma, con la que me encuentre, pueda sentir tu presencia en mi. Que no me vean a mí, sino a Ti en mí».

Amaremos, perdonaremos, abrazaremos a los otros sólo si nuestro corazón es engrandecido por el amor a Cristo.

(http://evangeli.net/evangelio/dia/2019-02-24)

23 febrero, 2019

San Policarpo de Esmirna

Resultado de imagen para San Policarpo de Esmirna
 
 ¡Oh!, San Policarpo, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
su amado santo y, a quien el gobernador os ordenó:
“Declare que el César es el Señor”. Y, vos, respondisteis:
“Yo sólo reconozco como mi Señor a Jesucristo, el Hijo de
Dios”. Y añadió el gobernador: “¿Y qué pierde con echar un
poco de incienso ante el altar del César? Renuncie a su
Cristo y salvará su vida”. Y, vos, en admirable respuesta
dijisteis: “Ochenta y seis años llevo sirviendo a Cristo
y Él nunca me ha fallado en nada. ¿Cómo le voy yo a fallar
a Él ahora? Yo seré siempre amigo de Cristo”. Y, vuestro
verdugo os dijo: “Si no adora al César y sigue adorando
a Cristo lo condenaré a las llamas”. Y, vos, respondiendo
con fe y valor, le dijisteis: “Me amenazas con fuego que
dura unos momentos y después se apaga. Yo lo que quiero es
no tener que ir nunca al fuego eterno que nunca se apaga”.
Y, vos, orando continuasteis con más fuerza: “Señor Dios,
Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo: yo te
bendigo porque me has permitido llegar a esta situación
y me concedes la gracia de formar parte del grupo de tus
mártires, y me das el gran honor de poder participar del
cáliz de amargura que tu propio Hijo Jesús tuvo que tomar
antes de llegar a su resurrección gloriosa. Concédeme la
gracia de ser admitido entre el grupo de los que sacrifican
su vida por Ti y haz que este sacrificio te sea totalmente
agradable. Yo te alabo y te bendigo Padre Celestial por tu
santísimo Hijo Jesucristo a quien sea dada la gloria junto
al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos”. Tan pronto
terminasteis, prendieron fuego a la leña, y sucedió el milagro:
las llamas, haciendo una gran circunferencia, rodearon
vuestro cuerpo, que ya no parecía un cuerpo humano quemado
sino un hermoso pan tostado, o un pedazo de oro sacado de
un horno ardiente. ¡Y todos los alrededores se llenaron
de un agradable olor como de un fino incienso! Entonces
los verdugos os atravesaron el corazón con un lanzazo,
y en ese momento, salió de vos, hacia lo alto una paloma
blanca, y os brotó sangre de vuestro corazón y luego la
hoguera se apagó. Y, así, voló vuestra alma al cielo,
para coronada ser, con corona de luz eterna, como justo
premio a vuestra grande e increíble entrega de amor y fe;
¡oh!, San Policarpo, mártir: “viva fidelidad al Dios de la Vida”.
 

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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23 de Febrero
San Policarpo de Esmirna
Obispo y Mártir
(año 155)

Petición


Concédanos el Dios Todopoderoso poder también nosotros como San Policarpo ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo hasta el último momento de nuestra vida.

Policarpo significa: el que produce muchos frutos de buenas obras. (poli = mucho, carpo = fruto).

San Policarpo tuvo el inmenso honor de ser discípulo del apóstol San Juan Evangelista. Los fieles le profesaban una gran admiración. Y entre sus discípulos tuvo a San Ireneo y a varios varones importantes más.

En una carta a un cristiano que había dejado la verdadera fe y se dedicaba a enseñar errores, le dice así San Ireneo: “Esto no era lo que enseñaba nuestro venerable maestro San Policarpo. Ah, yo te puedo mostrar el sitio en el que este gran santo acostumbraba sentarse a predicar. Todavía recuerdo la venerabilidad de su comportamiento, la santidad de su persona, la majestad de su rostro y las santísimas enseñanza con que nos instruía. Todavía me parece estarle oyendo contar que él había conversado con San Juan y con muchos otros que habían conocido a Jesucristo, y repetir las palabras que había oído de ellos. Y yo te puedo jurar que si San Policarpo oyera las herejías que ahora están diciendo algunos, se taparía los oídos y repetiría aquella frase que acostumbraba decir: Dios mío, ¿por qué me has hecho vivir hasta hoy para oír semejantes horrores? Y se habría alejado inmediatamente de los que afirman tales cosas”.

San Policarpo era obispo de la ciudad de Esmirna, en Turquía, y fue a Roma a dialogar con el Papa Aniceto para ver si podían ponerse de acuerdo para unificar la fecha de fiesta de Pascua entre los cristianos de Asia y los de Europa. Y andando por Roma se encontró con un hereje que negaba varias verdades de la religión católica. El otro le preguntó: ¿No me conoces? Y el santo le respondió: ¡Si te conozco. Tu eres un hijo de Satanás!

Cuando San Ignacio de Antioquía iba hacia Roma, encadenado para ser martirizado, San Policarpo salió a recibirlo y besó emocionado sus cadenas. Y por petición de San Ignacio escribió una carta a los cristianos del Asia, carta que según San Jerónimo, era sumamente apreciada por los antiguos cristianos.

Los cristianos de Esmirna escribieron una bellísima carta poco después del martirio de este gran santo, y en ella nos cuentan datos muy interesantes, por ejemplo los siguientes:

“Cuando estalló la persecución, Policarpo no se presentó voluntariamente a las autoridades para que lo mataran, porque él tenía temor de que su voluntad no fuera lo suficientemente fuerte para ser capaz de enfrentarse al martirio, y porque sus fuerzas no eran ya tan grandes pues era muy anciano. El se escondió, pero un esclavo fue y contó dónde estaba escondido y el gobierno envió un piquete de soldados a llevarlo preso. Era de noche cuando llegaron. El se levantó de la cama y exclamó: “Hágase la santa voluntad de Dios”. Luego mandó que les dieran una buena cena a los que lo iban a llevar preso y les pidió que le permitieran rezar un rato. Pasó bastantes minutos rezando y varios de los soldados, al verlo tan piadoso y tan santo, se arrepintieron de haber ido a llevarlo preso.

El populacho estaba reunido en el estadio y allá fue llevado Policarpo para ser juzgado. El gobernador le dijo: “Declare que el César es el Señor”. Policarpo respondió: “Yo sólo reconozco como mi Señor a Jesucristo, el Hijo de Dios”. Añadió el gobernador: ¿Y qué pierde con echar un poco de incienso ante el altar del César? Renuncie a su Cristo y salvará su vida. A lo cual San Policarpo dio una respuesta admirable. Dijo así: “Ochenta y seis años llevo sirviendo a Jesucristo y El nunca me ha fallado en nada. ¿Cómo le voy yo a fallar a El ahora? Yo seré siempre amigo de Cristo”.
El gobernador le grita: “Si no adora al César y sigue adorando a Cristo lo condenaré a las llamas”,. Y el santo responde: “Me amenazas con fuego que dura unos momentos y después se apaga. Yo lo que quiero es no tener que ir nunca al fuego eterno que nunca se apaga”.

En ese momento el populacho empezó a gritar: ¡Este es el jefe de los cristianos, el que prohibe adorar a nuestros dioses. Que lo quemen! Y también los judíos pedían que lo quemaran vivo. El gobernador les hizo caso y decretó su pena de muerte, y todos aquellos enemigos de nuestra santa religión se fueron a traer leña de los hornos y talleres para encender una hoguera y quemarlo.

Hicieron un gran montón de leña y colocaron sobre él a Policarpo. Los verdugos querían amarrarlo a un palo con cadenas pero él les dijo: “Por favor: déjenme así, que el Señor me concederá valor para soportar este tormento sin tratar de alejarme de él”. Entonces lo único que hicieron fue atarle las manos por detrás.

Policarpo, elevando los ojos hacia el cielo, oró así en alta voz: “Señor Dios, Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo: yo te bendigo porque me has permitido llegar a esta situación y me concedes la gracia de formar parte del grupo de tus mártires, y me das el gran honor de poder participar del cáliz de amargura que tu propio Hijo Jesús tuvo que tomar antes de llegar a su resurrección gloriosa. Concédeme la gracia de ser admitido entre el grupo de los que sacrifican su vida por Ti y haz que este sacrificio te sea totalmente agradable. Yo te alabo y te bendigo Padre Cestial por tu santísimo Hijo Jesucristo a quien sea dada la gloria junto al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos”.

“Tan pronto terminó Policarpo de rezar su oración, prendieron fuego a la leña, y entonces sucedió un milagro ante nuestros ojos y a la vista de todos los que estábamos allí presentes (sigue diciendo la carta escrita por los testigos que presenciaron su martirio): las llamas, haciendo una gran circunferencia, rodearon al cuerpo del mártir, y el cuerpo de Policarpo ya no parecía un cuerpo humano quemado sino un hermoso pan tostado, o un pedazo de oro sacado de un horno ardiente. Y todos los alrededores se llenaron de un agradabilísimo olor como de un fino incienso. Los verdugos recibieron la orden de atravesar el corazón del mártir con un lanzazo, y en ese momento vimos salir volando desde allí hacia lo alto una blanquísima paloma, y al brotar la sangre del corazón del santo, en seguida la hoguera se apagó”.

“Los judíos y paganos le pidieron al jefe de la guardia que destruyeran e hicieran desaparecer el cuerpo del mártir, y el militar lo mandó quemar, pero nosotros alcanzamos a recoger algunos de sus huesos y los veneramos como un tesoro más valioso que las más ricas joyas, y los llevamos al sitio donde nos reunimos para orar”.

El día de su martirio fue el 23 de febrero del año 155.Esta carta, escrita en el propio tiempo en que sucedió el martirio, es una narración verdaderamente hermosa y provechosa.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Policarpo.htm)