25 septiembre, 2019

San Cleofás

 
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¡Oh! San Cleofás, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, y que, la tarde de Pascua con vuestro
compañero de camino os ardía el corazón, cuando Cristo
radiante se os apareció, las Escrituras explicándoos
y más tarde, en vuestra casa, en Emaús, reconocisteis al
“Salvador del mundo”, en la fracción del pan. Dos veces
aparece vuestro nombre en los Evangelios. Una en San
Lucas cuando habla de los dos discípulos que marchaban
a Emaús y la otra, en San Juan, cuando habla de una “María,
la mujer de Cleofás” que estaba presente en el Calvario,
acompañando a la Virgen, la tarde en que fue crucificado
y moría Jesús. Esposo de la “María” del Calvario, vos, erais
un cristiano muy conocido entre los discípulos de Jesús.
Aquél día, caminabais hacia Emaús, con otro acompañante
también discípulo de Jesús, comentando los acontecimientos
de los días pasados y las huellas sobre el camino, llevan
la frustración en el alma, pues llevabais años juntos,
y con ellas, ilusiones truncas, promesas vacías, y las alegrías
tornadas en llanto. ¡Pero, no es así! Son sólo elucubraciones
humanas, cuya respuesta las conoce el Dios de la Vida.
Y, a todo ello, de pronto se os unió otro “caminante” como
compañero de camino y os preguntó qué os pasaba. Y, vos,
casi molesto, contestasteis lo que había acontecido hace
poco en la Ciudad Santa. Y, a todo ello, el “caminante” os
recordó que todo aquello, previsto por los profetas estaba.
Cerca a vuestro destino, vuestro acompañante deseó proseguir,
pero, vos, y vuestro amigo, le dijeron: “Quédate con nosotros,
que el día ya declina”. Y, el “caminante” accedió, entró con
vosotros en la casa, se sentó a la mesa, tomó el pan, lo bendijo,
lo partió, y os dio. ¡Y, en este mismo instante le reconocieron!
¡Oh! San Cleofás, “vivo testigo y discípulo del Dios de la Vida”.

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Septiembre
San Cleofás
Discípulo del Señor

Fuente: EvangelioDelDia.org

Martirologio Romano: Conmemoración de san Cleofás, discípulo del Señor, a quien, con el otro compañero itinerante, ardía el corazón cuando Cristo, en la tarde de Pascua, se les apareció en el camino explicándoles las Escrituras, y después, en la casa de Cleofás, en Emaús, conocieron al Salvador en la fracción del pan.

Breve Biografía
Dos veces aparece este nombre en los Evangelios. Una en San Lucas cuando habla de los dos discípulos que marchaban a Emaús (cfr San Lucas 24; 13, ss) y la otra en San Juan cuando habla de una “María, la mujer de Cleofás” que estaba presente en el Calvario, acompañando a la Virgen, la tarde en que fue crucificado y moría Jesús (cfr San Juan 19; 25,ss).-

Sin que pueda establecerse con certeza que estos dos personajes fueran marido y mujer, ya que varones llamados Cleofás debía haber bastantes en Jerusalén, sí parece que el esposo de esa María del Calvario debía ser un cristiano bastante conocido entre los discípulos, cuando San Juan escribe su evangelio y también que ambos estuvieron muy cerca de los acontecimientos que hoy narramos.

Es la alborada del Domingo. Unas mujeres, quieren envolver en lienzos el cuerpo y poner perfumes preciosos, a la usanza judía, en el cuerpo de Jesús, ya que no pudo prepararse con finura el viernes por la tarde cuando lo pusieron en el sepulcro.-

El sepulcro está vacío, no tiene cuerpo dentro. Unos ángeles avisan que está vivo el Señor Jesús . Las mujeres, locas de alegría, nerviosas, corren y transmiten la nueva a los discípulos. Pedro y los demás no pueden creer ese inusitado acaecimiento.-

La distancia de Jerusalén a Emaús es de algo más de diez kilómetros. Hacia Emaús caminan ese mismo día dos discípulos del Maestro. Uno de ellos responde al nombre de Cleofás. Van comentando entre ellos los acontecimientos del fracaso de Jesús en los días pasados. –

Las pisadas son pesadas porque llevan la amargura en el pecho. Son tantos años juntos, tantas ilusiones truncadas, tantas promesas secas, tantas alegrías cegadas… hasta los proyectos del Reino se esfumaron con los clavos, la cruz y la lanza. Con Jesús muerto mal se anda.
Se les unió un caminante como compañero de camino. Ellos temían “ofuscada la mirada”. Al preguntar qué les pasa, Cleofás con tono enojado casi le regañó por no estar al día de lo que ha pasado en la Ciudad Santa. Cuando resumen los hechos tan trágicos e impresionantes, el viajero les recordó que ya estaba previsto por los profetas.

Al acercarse a la aldea, el caminante hace intención de proseguir. Cleofás y su amigo le insistieron: “Quédate con nosotros, que el día ya declina”. El caminante accedió, entró con ellos en la casa, se sentó a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió en trozos, y se lo dio. En este instante le reconocieron.

Ahora, desandar lo andado para decirle a los hermanos que las mujeres mañaneras tenían razón no es pesado, es alegría; avanzan en la noche tan seguros como a pleno día porque lucen mucho las estrellas, los pasos se han tornado ágiles y firmes, el corazón late con fuerza, el gozo se ha hecho vida. Notan la vehemencia de decir pronto a los otros que Jesús sí es el Mesías.Con Jesús Vivo bien se camina.
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San Cleofás
Oración

Confesamos, Señor, que sólo tú eres santo y que sin ti nadie es bueno, y humildemente te pedimos que la intercesión de San Cleofás venga en nuestra ayuda para que de tal forma vivamos en el mundo que merezcamos llegar a la contemplación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Otras celebraciones de hoy: Nuestra Señora de la Fuencisla. Santos: Alberto de Jerusalén, Atanasio, Irene, Baldovino, Sergio, Aurelia, Neomisia, confesores; Arnolfo, Fermín, Solemnio, Lupo, Cástor, obispos; Antila, Bardomiano, Eucarpo, Herculano, mártires; Ermenfredo, abad; Pafnucio, monje; Cleofás, discípulo del Señor.

(http://www.es.catholic.net/op/articulos/31982/cleofs-santo.html)



24 septiembre, 2019

Nuestra Señora Nuestra de la Merced


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  ¡Oh!, Señora Nuestra de las Mercedes, Vos, sois
la tierna y amorosa Madre del Dios de la vida,
María, y la misma que, os aparecisteis a San Pedro
Nolasco, para decirle que fundara una comunidad
religiosa, y que ella, a pedido Vuestro, a socorrer
se dedicara a los cautivos en lejanos sitios,
y que vos, San Pedro, no tardasteis en realidad
hacer. Misericordia, ayuda y caridad significa
“merced”. Y, la “Vuestra”, tiempo mucho, lleva,
a los prisioneros consolando y materialmente
ayudando. Y, Dios, jamás os ha abandonado, pues,
mártires y santos, ayer hoy y mañana tiene.
Vuestros religiosos, muchos cautivos rescataron
que presos estaban, en poder de los sarracenos.
Desde entonces, Señora Nuestra, vuestros Padres
Mercedarios, difundieron con amor, la devoción a
Vos, y que, pronto se expandió por el mundo todo.
“Estuve preso y me yudaste. Todo el bien que
le hiciste a los demás, aunque sea a los más
humildes, a Mí me lo hiciste”, dice Jesús, Dios
y Señor Nuestro. Santa Patrona de las Fuerzas
Armadas y Policía Nacional del Perú y Patrona
de los Presos, os recordamos con amor especial,
pues Vos sois, la Madre del Dios de la vida y que,
a vuestros amados mercedarios dejasteis, como
prueba viva de Vuestro grande amor ¡Aleluya!
¡oh!, Nuestra Señora de las Mercedes, “Vivo Amor y Paz”.

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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24 de Septiembre
Nuestra Señora de las Mercedes
Patrona de las Fuerzas Armadas y
Policía Nacional del Perú y Patrona de los Presos


Una antigua tradición narra que en el año de 1218 la Sma. Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a socorrer a los que eran llevados cautivos a sitios lejanos.
San Pedro Nolasco, apoyado por el rey Jaime el Conquistador y aconsejado por San Raimundo de Peñafort, fundó la Orden religiosa de Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes. La palabra merced quiere decir: misericordia, ayuda, caridad.
Esta comunidad religiosa lleva muchos siglos ayudando a los prisioneros y ha tenido mártires y santos. Sus religiosos rescataron muchísimos cautivos que estaban presos en manos de los feroces sarracenos.
Desde el año 1259 los Padres Mercedarios empezaron a difundir la devoción a Nuestra Señora de la Merced (o de las Mercedes) la cual está muy extendida por el mundo.
Recordemos que a quienes ayudan a los presos les dirá Cristo en el día del Juicio: “Estuve preso y me ayudaste. Todo el bien que le hiciste a los demás, aunque sea a los más humildes, a Mí me lo hiciste”(Mat. 25, 40).

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/señora_de_las_mercedes.htm)


El Día de las Fuerzas Armadas del Perú fue instituido el 24 de septiembre de 1977, mediante la publicación del Decreto Supremo Nº 003-77- CCFF, con ocasión de la consagración de la Virgen de la Merced, Patrona de los Institutos Armados y Mariscala del Perú.
Las Fuerzas Armadas del Perú están compuestas por: El Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea.

Se considera a la Policia Nacional dentro de las Fuerzas Armadas, aunque se trata de un organismo distinto con una misión civil. Las Fuerzas armadas del Perú dependen del Ministerio de Defensa, mientras que la Policía Nacional del Perú, del Ministerio del Interior.

Las Fuerzas Armadas del Perú están encargadas de defender la soberanía del Estado y la seguridad de los peruanos. Planean, preparan y coordinan la dirección y conducción de las operaciones militares conjuntas de las Instituciones.
(http://www.deperu.com/calendario/929/dia-de-las-fuerzas-armadas-del-peru)

23 septiembre, 2019

San Pío de Pietrelcina

 
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 ¡Oh!, San Pío de Pietrelcina, vos, sois el hijo del Dios de la vida
y su amado santo, y, que, a lo largo de vuestra vida, os abrazasteis
a la cruz de Cristo, para, en sufrimiento y oración constante vivir,
dedicado a la dirección espiritual y a la reconciliación de cuanto
fiel se os acercaba, sin dejar de lado a todos los pobres. “Siempre
humíllense amorosamente ante Dios y ante los hombres. Dios,
le habla a aquellos que son verdaderamente humildes de corazón,
y, los enriquece con grandes dones”. Decíais vos, muy a menudo.
Y, es verdad. Teníais, además vivo, el carisma de la bilocación,
y por ello, en dos lugares al mismo tiempo estabais, almas y cuerpos
curando en varias partes de la tierra, y, en épocas distintas.
Veíais las almas y el corazón del hombre al confesaros con vos,
ambos desnudos ante Dios Todopoderoso y les decíais todos
sus pecados con dureza y enojo, y, más, aún, cuando el ofendido,
en el fondo, Dios era. Poseíais también, el don de la sanación,
con el cual curasteis y hoy seguís curando a hermanos nuestros
de los males del alma y del cuerpo. Con el don de la profecía, os
anticipabais a los hechos, que más tarde se cumplieron. Vivisteis
rodeado siempre de la Presencia de Jesús y María, pero, también
de Santos y Ángeles, y de almas que buscaban vuestra oración,
para subir desde el Purgatorio al Cielo. Y, así, viéndoos, Dios, tan
humilde, tan sobrenatural y humano al mismo tiempo, os regaló
sus estigmas, como a Francisco, en el ayer. Y, sí, cinco fueron
aquellos, que os duraron vuestra vida toda. Vuestra sangre
y vuestro cuerpo, un aroma celestial a flores emanaba, que el
ambiente llenaba, donde celebrabais el Santo Oficio y, percibido
era por quienes se encontraban con vos. Vos, sufriendo vivisteis
los ataques del demonio, tanto físicos y espirituales, que eran
más, cuando las conversiones y la fe, aumentaban a vuestro
alrededor. Y, así, un día, voló vuestra alma al cielo, porque os
sentíais agotado, por haberla gastado en buena lid, para corona
de luz recibir, como premio, a vuestra increíble entrega de amor;
¡Oh!, San Pio de Pietrelcina, “vivo amor del Dios de la Vida”.
 © 2019 Luis Ernesto Chacón Delgado
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23 Septiembre
San Pío de Pietrelcina (Francisco Forgione)
Presbítero Capuchino Septiembre 23
Un hombre de oración y sufrimiento

 

Martirologio Romano: San Pío de Pietrelcina (Francisco) Forgione, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, que en el convento de San Giovanni Rotondo, en Apulia, se dedicó a la dirección espiritual de los fieles y a la reconciliación de los penitentes, mostrando una atención particular hacia los pobres y necesitados, terminando en este día su peregrinación terrena y configurándose con Cristo crucificado (1968).

“Siempre humíllense amorosamente ante Dios y ante los hombres. Porque Dios le habla a aquellos que son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece con grandes dones.” (San Giovanni Rotondo, Italia).

En un convento de la Hermandad de los Capuchinos, en la ladera del monte Gargano, vivió por muchísimos años el que probablemente fuera el Sacerdote Místico más destacado del siglo XX, a punto actualmente de ser declarado Santo por el Vaticano. El Padre Pío, nacido en Pietrelcina en 1887, fue un hombre rico en manifestaciones de su santidad. Enorme cantidad de milagros rodearon su vida, testimoniados por miles de personas que durante décadas concurrieron allí a confesarse. Sus Misas, a decir de los concurrentes, recordaban en forma vívida el Sacrificio y Muerte del Señor a través de la entrega con que el Padre Pío celebraba cada Eucaristía.

Es notable su carisma de bilocación: la capacidad de estar presente en dos lugares al mismo tiempo, a miles de kilómetros de distancia muchas veces. El Padre Pío raramente abandonó San Giovanni Rotondo; sin embargo se lo ha visto y testimoniado curando almas y cuerpos en diversos lugares del mundo en distintas épocas. También tenía el don de ver las almas: confesarse con el Padre Pío era desnudarse ante Dios, ya que él decía los pecados y relataba las conciencias a sus sorprendidos feligreses (a veces con gran dureza y enojo, ya que tenía un fuerte carácter, especialmente cuando se ofendía seriamente a Dios). Tenía también el don de la sanación (a través de sus manos Jesús curó a muchísima gente, tanto física como espiritualmente) y el don de la profecía (anticipó hechos que luego se cumplieron al pie de la letra).

Vivió rodeado de la Presencia de Jesús y María, pero también de Santos y Angeles, y de almas que buscaban su oración, para subir desde el Purgatorio al Cielo. Pero su gracia más grande radicó, sin duda alguna, en sus estigmas: en 1918 recibe las cinco Llagas de Cristo en sus manos, en sus pies y en su costado izquierdo. Estas llagas sangraron toda su vida, aproximadamente una taza de té por día, hasta su muerte ocurrida en 1968. Múltiples estudios médicos y científicos se realizaron sobre sus Estigmas, no encontrándose nunca explicación alguna a su presencia u origen.

Su sangre y cuerpo emanaban un aroma celestial, a flores diversas, que acariciaba no solo a los asistentes a sus Misas, sino también a quienes se encontraban con él en otras ciudades del mundo, a través de sus dones de bilocación. Vivió sufriendo ataques del demonio, tanto físicos como espirituales, que se multiplicaron a medida que las conversiones y la fe crecían a su alrededor.

En diciembre de 2001 el Vaticano emite el decreto que aprueba los milagros necesarios para canonizar a nuestro héroe, San Pío de Pietrelcina y fué canonizado el 16 de julio de 2002.

Vivimos en un mundo que niega lo sobrenatural, se aferra a lo material y a todo lo que pueda ser explicado a través de la razón, o percibido por los sentidos. Sin embargo, Dios prescinde de nuestra razón y de nuestros sentidos, a la hora de someternos a las pruebas de nuestra fe. De cuando en cuando nos prodiga con regalos del mundo sobrenatural, a través del testimonio y el acceso a la divinidad de los seres Celestiales. El Padre Pío es una puerta abierta a Cristo, a María, a los ángeles y los santos. Es también un testimonio de la pequeñez del ser humano y una invitación a creer y dejar de buscar explicación a los hechos de la Divina Providencia (la voluntad de Dios), sino simplemente a unir nuestra voluntad a la de Dios, y ser lisa y llanamente su instrumento, como el Padre Pío lo fue.

La vida entera del Padre Pío no puede ser explicada a través de la razón o la lógica humana. La fe y fuerza del Santo del Gargano dan por tierra con todas las escuelas filosóficas terrenales, dejando una sola salida a todo intento de crecimiento del hombre: el encuentro con el Dios eterno, el que nos mira desde lo alto y nos pide, por medio de Su infinita Misericordia, que nos entreguemos simplemente a Su Voluntad. La negación de nuestro yo (la muerte de nuestro ego), se constituye en la principal meta de nuestra evolución, porque SÓLO DIOS ES !

Debemos negarnos a nosotros mismos y vivir para y por Él. El Padre Pío vivió en la más absoluta humildad y negación de sí mismo, y miren los prodigios que Jesús hizo a través suyo!
Fuente:(www.reinadelcielo.org)

(http://www.es.catholic.net/santoraldehoy/)

22 septiembre, 2019

Día litúrgico: Domingo XXV (C) del tiempo ordinario



 Resultado de imagen para En aquel tiempo, Jesús decía también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando’. Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas’.


Día litúrgico: Domingo XXV (C) del tiempo ordinario Ver 1ª Lectura y Salmo

Texto del Evangelio (Lc 16,1-13): En aquel tiempo, Jesús decía también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando’. Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas’.

»Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’. Respondió: ‘Cien medidas de aceite’. El le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta’. Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’. Contestó: ‘Cien cargas de trigo’. Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta’.

»El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz. Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero».
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«No podéis servir a Dios y al dinero»

Rev. D. Joan MARQUÉS i Suriñach (Vilamarí, Girona, España)

Hoy el Evangelio nos presenta la figura del administrador infiel: un hombre que se aprovechaba del oficio para robar a su amo. Era un simple administrador, y actuaba como el amo. Conviene que tengamos presente:

1) Los bienes materiales son realidades buenas, porque han salido de las manos de Dios. Por tanto, los hemos de amar.
2) Pero no los podemos “adorar” como si fuesen Dios y el fin de nuestra existencia; hemos de estar desprendidos de ellos. Las riquezas son para servir a Dios y a nuestros hermanos los hombres; no han de servir para destronar a Dios de nuestro corazón y de nuestras obras: «No podéis servir a Dios y al dinero» (Lc 16,13).
3) No somos los amos de los bienes materiales, sino simples administradores; por tanto, no solamente los hemos de conservar, sino también hacerlos producir al máximo, dentro de nuestras posibilidades. La parábola de los talentos lo enseña claramente (cf. Mt 25,14-30).
4) No podemos caer en la avaricia; hemos de practicar la liberalidad, que es una virtud cristiana que hemos de vivir todos, los ricos y los pobres, cada uno según sus circunstancias. ¡Hemos de dar a los otros!

¿Y si ya tengo suficientes bienes para cubrir mis gastos? Sí; también te has de esforzar por multiplicarlos y poder dar más (parroquia, diócesis, Cáritas, apostolado). Recuerda las palabras de san Ambrosio: «No es una parte de tus bienes lo que tú das al pobre; lo que le das ya le pertenece. Porque lo que ha sido dado para el uso de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todo el mundo, y no solamente para los ricos».

¿Eres un egoísta que sólo piensa en acumular bienes materiales para ti, como el administrador del Evangelio, mintiendo, robando, practicando la cicatería y la dureza de corazón, que te impiden conmoverte ante las necesidades de los otros? ¿No piensas frecuentemente en las palabras de san Pablo: «Dios ama al que da con alegría» (2Cor 9,7)? ¡Sé generoso!

(http://evangeli.net/evangelio/dia/2019-09-22)

21 septiembre, 2019

San Mateo Apóstol y Evangelista

 
 
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 ¡Oh!, San Mateo Apóstol, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
discípulo de Cristo y su amado santo, y, el que, abandonando
la mundana vida os abrazasteis a su cruz, para jamás dejarla.
Ayer, de impuestos recaudador y, por la gloria de Cristo Jesús,
Dios y Señor Nuestro, su increíble “evangelista”, pues, vos,
los más vívidos pasajes de vuestra vida junto a Él, escribisteis:
Su vida, su pasión, su muerte y su gloriosa resurrección,
que hoy, todo el orbe de la tierra sabe, medita y reflexiona
en este terrenal sueño, en el que, nos quiere atrapar el mundo
con sus veleidades; y vos, nos invitáis a estar aferrados
a Cristo y a la eternidad de la vida y a su grande amor. Ayer,
“recaudador” de impuestos y hoy, de almas. A vos, os conocen
en todo el mundo, y todo por vuestro libro: “El evangelio
según San Mateo”, de sólo veintiocho capítulos y cincuenta
páginas que ha cautivado a predicadores y catequistas durante
más veinte siglos. El vívido Sermón de la Montaña, el Sermón
de las Parábolas, y el que Jesús dijo a sus apóstoles cuando
los envió a su primera predicación. Y, además nos narráis sus
milagros y describís de manera especial su Pasión, su Muerte
y su Resurrección gloriosa. Y, es verdad, quizás no haya
en el mundo otro evangelio, que haya convertido a más pecadores
y que haya entusiasmado a más personas que el vuestro. A vos,
os pintan teniendo al lado a un ángel en forma de hombre,
porque vuestro evangelio comienza haciendo la lista de
los antepasados de Jesús, como hombre, y narrando la aparición
de un ángel a San José. Por todo ello, corona de luz, lucís,
como premio a vuestra increíble entrega de amor.¡Aleluya!
¡oh!, San Mateo, Apóstol, “viva obra y regalo del Dios Vivo”
 

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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21 de septiembre
San Mateo
Apóstol y Evangelista
 
Martirologio Romano: Fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista, llamado antes Leví, que al ser invitado por Jesús para seguirle, dejó su oficio de publicano o recaudador de impuestos y, elegido entre los apóstoles, escribió un evangelio en que se proclama principalmente que Jesucristo es hijo de David, hijo de Abrahán, dando plenitud al Antiguo Testamento.

Mateo significa: “regalo de Dios”. Se llamaba también Leví, y era hijo de Alfeo. Su oficio era el de recaudador de impuestos, un cargo muy odiado por los judíos, porque esos impuestos se recolectaban para una nación extranjera. Los publicanos o recaudadores de impuestos se enriquecían fácilmente. Y quizás a Mateo le atraía la idea de hacerse rico prontamente, pero una vez que se encontró con Jesucristo ya dejó para siempre su ambición de dinero y se dedicó por completo a buscar la salvación de las almas y el Reino de Dios.

Como ejercía su oficio en Cafarnaum, y en esa ciudad pasaba Jesús muchos días y obraba milagros maravillosos, ya seguramente Mateo lo había escuchado varias veces y le había impresionado el modo de ser y de hablar de este Maestro formidable. Y un día, estando él en su oficina de cobranzas, quizás pensando acerca de lo que debería hacer en el futuro, vio aparecer frente a él nada menos que al Divino Maestro el cual le hizo una propuesta totalmente inesperada: “Ven y sígueme”.

Mateo aceptó sin más la invitación de Jesús y renunciando a su empleo tan productivo, se fue con El, no ya a ganar dinero, sino almas. No ya a conseguir altos empleos en la tierra, sino un puesto de primera clase en el cielo. San Jerónimo dice que la llamada de Jesús a Mateo es una lección para que todos los pecadores del mundo sepan que, sea cual fuere la vida que han llevado hasta el momento, en cualquier día y en cualquier hora pueden dedicarse a servir a Cristo, y El los acepta con gusto.

Mateo dispuso despedirse de su vida de empleado público dando un gran almuerzo a todos sus amigos, y el invitado de honor era nada menos que Jesús. Y con Él, sus apóstoles. Y como allí se reunió la flor y nata de los pecadores y publicanos, los fariseos se escandalizaron horriblemente y llamaron a varios de los apóstoles para protestarles por semejante actuación de su jefe. “¿Cómo es que su maestro se atreve a comer con publicanos y pecadores?”

Jesús respondió a estas protestas de los fariseos con una noticia que a todos nos debe llenar de alegría: “No necesitan médico los que están sanos, sino los que están enfermos. Yo no he venido a buscar santos sino pecadores. Y a salvar lo que estaba perdido”. Probablemente mientras decía estas bellas palabras estaba pensando en varios de nosotros.

Desde entonces Mateo va siempre al lado de Jesús. Presencia sus milagros, oye sus sabios sermones y le colabora predicando y catequizando por los pueblos y organizando las multitudes cuando siguen ansiosas de oír al gran profeta de Nazaret. Jesús lo nombra como uno de sus 12 preferidos, a los cuales llamó apóstoles (o enviados, o embajadores) y en Pentecostés recibe el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. Los judíos le dieron 39 azotes por predicar que Jesús sí había resucitado (y lo mismo hicieron con los otros apóstoles) y cuando estalló la terrible persecución contra los cristianos en Jerusalén, Mateo se fue al extranjero a evangelizar, y dicen que predicó en Etiopía y que allá murió martirizado.

En todo el mundo es conocido este santo, y lo será por siempre, a causa del maravilloso librito que él escribió: “El evangelio según San Mateo”. Este corto escrito de sólo 28 capítulos y 50 páginas, ha sido la delicia de predicadores y catequistas durante 20 siglos en todos los continentes. San Mateo en su evangelio (palabra que significa: “Buenas Noticias”) copia sermones muy famosos de Jesús, como por ej. El Sermón de la Montaña (el sermón más bello pronunciado en esta tierra), el sermón de las Parábolas, y el que les dijo a sus apóstoles cuando los iba mandar a su primera predicación. Narra milagros muy interesantes, y describe de manera impresionante la Pasión y Muerte de Jesús. Termina contando su resurrección gloriosa.

El fin del evangelio de San Mateo es probar que Jesucristo sí es el Mesías o Salvador anunciado por los profetas y por el Antiguo Testamento. Este evangelio fue escrito especialmente para los judíos que se convertían al cristianismo, y por eso fue redactado en el idioma de ellos, el arameo.

Quizás no haya en el mundo otro libro que haya convertido más pecadores y que haya entusiasmado a más personas por Jesucristo y su doctrina, que el evangelio según San Mateo. No dejemos de leerlo y meditarlo.

A cada uno de los 4 evangelistas se les representa por medio de uno de los 4 seres vivientes que, según el profeta, acompañan al Hijo del hombre (un león: el valor. El toro: la fuerza. El águila: los altos vuelos. Y el hombre: la inteligencia). A San Marcos se le representa con un león. A San Lucas con un toro (porque empieza su evangelio narrando el sacrifico de una res que estaban ofreciendo en el templo). A San Juan por medio del águila, porque este evangelio es el que más alto se ha elevado en sus pensamientos y escritos. Y a San Mateo lo pintan teniendo al lado a un ángel en forma de hombre, porque su evangelio comienza haciendo la lista de los antepasados de Jesús como hombre, y narrando la aparición de un ángel a San José.

Que San Mateo, gran evangelizador, le pida a Jesús que nos conceda un gran entusiasmo por leer, meditar y practicar siempre su santo evangelio.
Decía Jesús “Convertíos y creed en el evangelio” (Mc. 1, 15).

20 septiembre, 2019

Santos Andrés Kim Tae-Gon, Pablo Chong Ha-Sang y Compañeros Mártires

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¡Oh! Santos Andrés Kim Tae-Gon, Pablo Chong Ha-Sang
y Compañeros Mártires; vosotros, sois los hijos del Dios
de la vida y sus amados santos, porque “fe viva”, disteis
de vuestro amor a Cristo Jesús, Dios y Señor Nuestro,
tanto en la predicación, la celebración de los sacramentos
y la entrega de la vida misma. Obispos, presbíteros
y laicos, casados o no, ancianos, jóvenes y niños, unidos
todos en el suplicio, consagrasteis con vuestra sangre,
las primicias de la Iglesia en Corea. Y, todos vosotros,
verdaderos santos atletas de Cristo sois: tres obispos,
ocho presbíteros, y los restantes laicos, casados o no,
ancianos, jóvenes y niños, en el suplicio unidos, pues,
con vuestras vidas escribisteis todo el amor de la Santa
Iglesia en Corea, por la Iglesia de Cristo Jesús, Dios
y Señor Nuestro, al ser canonizados por Juan Pablo II,
Papa, hoy, también santo como todos vosotros, con causa
justa, para alegría y gloria del Dios Trinitario, quien os
pagó así, por vuestro increíble amor, martirio y entrega:
Santos Simeón Berneux, Antonio Daveluy, Lorenzo
Imbert, obispos; Justo Ranfer de Bretenières, Ludovico
Beaulieu, Pedro Enrique Dorie, Padro Maubant,
Jacobo Chastan, Pedro Aumaître, Martín Lucas
Huin, presbíteros; Juan Yi Yunil, Andrés Chong
Hwa-gyong, Esteban Min Kuk-ka, Pablo Ho Hyob,
Agustín Pak Chong-won, Pedro Hong Pyong-ju,
Pablo Hong Yong-ju, José Chang Chu-gi, Tomás
Son Cha-son, Lucas Hwang Sok-tu, Damián Nam
Myong-hyog, Francisco Ch’oe Kyong-hwan, Carlos
Hyon Song-mun, Lorenzo Han I-hyong, Pedro Nam
Kyong-mun, Agustín Yu Chin-gil, Pedro Yi Ho-yong,
Pedro Son Son-ji, Benedicta Hyon Kyongnyon,
Pedro Ch’oe Ch’ang-hub, catequistas; Agueda Yi,
María Yi In-dog, Bárbara Yi, María Won Kwi-im,
Teresa Kim Im-i, Columba Kim Hyo-im, Magdalena
Cho, Isabel Chong Chong-hye, vírgenes; Teresa Kim,
Bárbara Kim, Susana U Sur-im, Agueda Yi Kan-nan,
Magdalena Pak Pong-son, Perpetua Hong Kum-ju,
Catalina Yi, Cecilia Yu Sosa, Bárbara Cho Chung-i,
Magdalena Han Yong-i, viudas; Magdalena Son
So-byog, Agueda Yi Kyong-i, Agueda Kwon Chin-i,
Juan Yi Mun-u, Bárbara Ch’oe Yong-i, Pedro Yu
Chong-nyul, Juan Bautista Nam Chong-sam, Juan
Bautista Chon Chang-un, Pedro Ch’oe Hyong, Marcos
Chong Ui-bae, Alejo U Se-yong, Antonio Kim Song-u,
Protasio Chong Kuk-bo, Agustín Yi Kwang-hon,
Agueda Kim A-gi, Magdalena Kim O-bi, Bárbara Han
Agi, Ana Pak Ag-i, Agueda Yi So-sa, Lucía Pak Hui-sun,
Pedro Kwon Tu-gin, José Chang Song-jib, Magdalena
Yi Yong-hui, Teresa Yi Mae-im, Marta Kim Song-im,
Lucía Kim, Rosa Kim, Ana Kim Chang-gum, Juan Bautista
Yi Kwang-nyol, Juan Pak Hu-jae, María Pak Kuna- gi
Hui-sun, Bárbara Kwon-hui, Bárbara Yi Chong-hui,
María Yi Yon-hui, Inés Kim Hyo-ju, Catalina Chong
Ch’or-yom, José Im Ch’i-baeg, Sebastián Nam I-gwan,
Ignacio Kim Che-jun, Carlos Cho Shin-ch’ol, Julita Kim,
Águeda Chong Kyong-hyob, Magdalena Ho Kye-im,
Lucía Kim, Pedro Yu Taech’ol, Pedro Cho Hwa-so, Pedro
Yi Myong-so, Bartolomé Chong Mun-ho, José Pedro Han
Chae-kwon, Pedro Chong Won-ji, José Cho Yun-ho,
Bárbara Ko Sun-i y Magdalena Yi Yong-dog. ¡Oh! Santos
Andrés Tae-Gon, Pablo Chong Ha- Sang y Compañeros Mártires,
“vivo amor por el Dios de la Vida y del Amor ¡Aleluya!”.

 
© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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20 de Septiembre
Santos Coreanos Andrés Kim Tae-Gon,
Pablo Chong Ha-Sang y
Compañeros Mártires



Martirologio Romano: Memoria de los santos Andrés Kim Taegön, presbítero, Pablo Chöng Hasang y compañeros, mártires en Corea. Se veneran este día en común en una celebración todos los ciento tres mártires que en aquel país, que testificaron intrépidamente la fe cristiana, introducida fervientemente por algunos laicos y después alimentada y reafirmada por la predicación y celebración de los sacramentos por medio de los misioneros. Todos estos atletas de Cristo —tres obispos, ocho presbíteros, y los restantes laicos, casados o no, ancianos, jóvenes y niños—, unidos en el suplicio, consagraron con su sangre preciosa las primicias de la Iglesia en Corea (1839-1867).

Fecha de canonización: Los 103 mártires fueron canonizados por S.S. Juan Pablo II el 6 de mayo de 1984, en Seúl, Corea.

Integran el grupo: santos Simeón Berneux, Antonio Daveluy, Lorenzo Imbert, obispos; Justo Ranfer de Bretenières, Ludovico Beaulieu, Pedro Enrique Dorie, Padro Maubant, Jacobo Chastan, Pedro Aumaître, Martín Lucas Huin, presbíteros; Juan Yi Yunil, Andrés Chong Hwa-gyong, Esteban Min Kuk-ka, Pablo Ho Hyob, Agustín Pak Chong-won, Pedro Hong Pyong-ju, Pablo Hong Yong-ju, José Chang Chu-gi, Tomás Son Cha-son, Lucas Hwang Sok-tu, Damián Nam Myong-hyog, Francisco Ch’oe Kyong-hwan, Carlos Hyon Song-mun, Lorenzo Han I-hyong, Pedro Nam Kyong-mun, Agustín Yu Chin-gil, Pedro Yi Ho-yong, Pedro Son Son-ji, Benedicta Hyon Kyongnyon, Pedro Ch’oe Ch’ang-hub, catequistas; Agueda Yi, María Yi In-dog, Bárbara Yi, María Won Kwi-im, Teresa Kim Im-i, Columba Kim Hyo-im, Magdalena Cho, Isabel Chong Chong-hye, vírgenes; Teresa Kim, Bárbara Kim, Susana U Sur-im, Agueda Yi Kan-nan, Magdalena Pak Pong-son, Perpetua Hong Kum-ju, Catalina Yi, Cecilia Yu Sosa, Bárbara Cho Chung-i, Magdalena Han Yong-i, viudas; Magdalena Son So-byog, Agueda Yi Kyong-i, Agueda Kwon Chin-i, Juan Yi Mun-u, Bárbara Ch’oe Yong-i, Pedro Yu Chong-nyul, Juan Bautista Nam Chong-sam, Juan Bautista Chon Chang-un, Pedro Ch’oe Hyong, Marcos Chong Ui-bae, Alejo U Se-yong, Antonio Kim Song-u, Protasio Chong Kuk-bo, Agustín Yi Kwang-hon, Agueda Kim A-gi, Magdalena Kim O-bi, Bárbara Han Agi, Ana Pak Ag-i, Agueda Yi So-sa, Lucía Pak Hui-sun, Pedro Kwon Tu-gin, José Chang Song-jib, Magdalena Yi Yong-hui, Teresa Yi Mae-im, Marta Kim Song-im, Lucía Kim, Rosa Kim, Ana Kim Chang-gum, Juan Bautista Yi Kwang-nyol, Juan Pak Hu-jae, María Pak Kuna- gi Hui-sun, Bárbara Kwon-hui, Bárbara Yi Chong-hui, María Yi Yon-hui, Inés Kim Hyo-ju, Catalina Chong Ch’or-yom, José Im Ch’i-baeg, Sebastián Nam I-gwan, Ignacio Kim Che-jun, Carlos Cho Shin-ch’ol, Julita Kim, Águeda Chong Kyong-hyob, Magdalena Ho Kye-im, Lucía Kim, Pedro Yu Taech’ol, Pedro Cho Hwa-so, Pedro Yi Myong-so, Bartolomé Chong Mun-ho, José Pedro Han Chae-kwon, Pedro Chong Won-ji, José Cho Yun-ho, Bárbara Ko Sun-i y Magdalena Yi Yong-dog.

Andrés Kim Tae-Gon, nació el 21 de agosto de 1821 en Solmoe (Corea). Sus padres eran Ignacio Kim Chejun y Ursula Ko. Era niño cuando la familia se trasladó a Kolbaemasil para huir de las persecuciones. Su padre murió mártir el 26 de septiembre de 1839. También su bisabuelo Pío Kim Chunhu había muerto mártir en el año 1814, después de diez años de prisión. Tenía quince años de edad cuando el padre Maubant lo invitó a ingresar al seminario. Fue enviado al seminario de Macao. Hacia el año 1843 intentó regresar a Corea con el obispo Ferréol, pero en la frontera fueron rechazados.

Se ordenó diácono en China en el año 1844. Volvió a Corea el 15 de enero de 1845. Por su seguridad sólo saludó unos cuantos catequistas; ni siquiera vio a su madre quien, pobre y sola, tenía que mendigar la comida. En una pequeña embarcación de madera guió, a los misioneros franceses hasta Shangai, a la que arribaron soportanto peligrosas tormentas.

En Shangai recibió la ordenación sacerdotal de manos de monseñor Ferréol el 17 de agosto de 1845, convirtiéndose en el primer sacerdote coreano. Hacia fines del mismo mes emprendió el regreso a Corea con el obispo y el padre Daveluy. Llegaron a la Isla Cheju y, en octubre del mismo año, arribaron a Kanggyong donde pudo ver a su madre.
El 5 de junio de 1846 fue arrestado en la isla Yonpyong mientras trataba con los pescadores la forma de llevar a Corea a los misioneros franceses que estaban en China. Inmediatamente fue enviado a la prisión central de Seúl. El rey y algunos de ministros no lo querían condenar por sus vastos conocimientos y dominar varios idiomas. Otros ministros insistieron en que se le aplicara la pena de muerte. Después de tres meses de cárcel fue decapitado en Saenamt´õ el 16 de septiembre de 1846, a la edad de veintiséis años.

Antes de morir dijo: ¡Ahora comienza la eternidad! y con serenidad y valentía se acercó al martirio.
Pablo Chong Ha-Sang nació en el año 1795 en Mahyon (Corea) siendo miembro de una noble familia tradicional. Después del martirio de su padre, Agustín Chong Yakjong, y de su hermano mayor Carlos, ocurridos en el año 1801, la familia sufrió mucho. Pablo tenía siete años. Su madre, Cecilia Yu So-sa, vio cómo confiscaban sus bienes y les dejaban en extrema pobreza. Se educó bajo los cuidados de su devota madre.

A los veinte años dejó su familia para reorganizar la iglesia católica en Seúl y pensó en traer misioneros. En el año 1816 viajó a Pekín para solicitar al obispo algunos misioneros; se le concedió uno que falleció antes de llegar a Corea. Él y sus compañeros escribieron al papa para que enviara misioneros. Finalmente gracias a los ruegos de los católicos, el 9 de septiembre de 1831 se estableció el vicariato apostólico de Corea y se nombró su primer obispo encargando a la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París la evangelización de Corea.

Pablo introdujo al obispo Ímbert en Corea, lo recibió en su casa y lo ayudó durante su ministerio. Monseñor Ímbert pensó que Pablo podía ser sacerdote y comenzó a enseñarle teología… Mientras tanto brotó una nueva persecución. El obispo pudo escapar a Suwon. Pablo, su mamá y su hermana Isabel fueron arrestados en el año 1839.

Aguantó las torturas hasta que fue decapitado a las afueras de Seúl el 22 de septiembre. Poco después también su madre y su hermana sufrieron el martirio.
Los dos forman parte de 103 mártires canonizados por S.S. Juan Pablo II el 6 de mayo de 1984, en Seúl, Corea.

(http://www.es.catholic.net/santoraldehoy/)

19 septiembre, 2019

San Genaro

 
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 ¡Oh!, San Genaro, vos, sois el hijo del Dios de la vida
y su amado santo, y que, sois famoso por el milagro
que ocurre cada año desde hace siglos en el día de
vuestra fiesta, como hoy, pues vuestra sangre, se licúa
ante la presencia de todos los testigos que asisten
a la Santa Misa. Nápoles y Benevento, os disputan vuestro
nacimiento, y sólo sabe Dios, la verdad de vuestra
cuna. Durante la persecución de Diocleciano, fuisteis
apresado, pues confesasteis vuestra fe públicamente
y, soportando los interrogatorios y las torturas a que
os sometieron con vuestros amigos, fuisteis echados
a las fieras, y, ellas, no os hicieron nada, para asombro
y rabia del público de entonces, que esperaban que
os despedazaran y comieran. Pero, entonces no quedó
más alternativa que os decapitaran. Los cristianos
de Nápoles, vuestras reliquias obtuvieron, y, os honran
y veneran como su principal patrono. Uranio, el sacerdote,
relata sobre vos, que erais ya, un santo reconocido.
Y, una prueba más, los pintados frescos en el siglo quinto,
en la catacumba que vuestro nombre lleva, os representa
ya, con una aureola y además, en los calendarios más
antiguos del oriente y el occidente, figura vuestro santo
nombre. Y, vuestra sangre seguirá licuándose como
siempre en tres ocasiones: el sábado anterior al primer
domingo de mayo y en los ocho días siguientes; el
diecinueve de septiembre; y el dieciséis de diciembre
y durante toda la octava de las celebraciones en vuestro
honor. Y, así se seguirá escuchando: “¡Ha ocurrido el
milagro!”, luego se agitará un blanco pañuelo desde
el altar y se entonará el “Te Deum”, para veneraros
en vuestra reliquia por el clero y los fieles. ¿Y, quién
o qué es el hombre, ante el Padre del universo, para juzgar
sus milagros? ¡Polvo es y nada más! ¡Sólo eso! Por todo
ello, Él, os coronó, con corona de luz, como premio justo,
a vuestra entrega de amor, Mártir y Santo Patrón de Nápoles;
¡oh!, San Genaro, “sangre viva del espíritu del Dios Vivo”.

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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19 de Septiembre
San Genaro (+ 305)
Obispo y Mártir


ORACIÓN
Señor, tú que nos has congregado hoy para venerar la memoria del mártir San Jenaro, concédenos que podamos ir a gozar en tu reino, juntamente con él, de la alegría que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Los santos Jenaro, Festo, Desiderio, Sosso, Eutiques y Acucio, de los que tenemos Passiones muy posteriores, parece que derramaron su sangre por Cristo al comienzo del siglo IV.

En una breve nota hagiográfica de la Liturgia de las Horas se lee, efectivamente, que Jenaro “fue obispo de Benevento; durante la persecución de Diocleciano sufrió el martirio, juntamente con otros cristianos, en la ciudad de Nápoles, en donde se le tiene una especial veneración”.

Los obispos de Benevento con este nombre son por lo menos dos: San Jenaro, mártir en el 305, y San Jenaro 11, que en el 342 participó en el concilio de Sardes. Este último, perseguido ,por los arrianos por su adhesión a la fe de Nicea, se lo habría venerado como mártir. Pero la mayoría de los historiadores se inclinan a identificar al patrono de Nápoles con el primero, o mejor con un mártir napolitano de Pozzuoli.

Condenado “ad bestias” en el anfiteatro de Pozzuoli, junto con los compañeros de fe, a causa del atraso de un juez, fue decapitado en vez de ser echado en pasto a las fieras para la gratuita y macabra diversión de los paganos.

Más de un siglo después, en el 432, con ocasión del traslado de las reliquias de Pozzuoli a Nápoles, una mujer le habría entregado al obispo Juan dos ampollas pequeñas con la sangre coagulada de San Jenaro. Casi como garantía de la afirmación de la mujer la sangre se volvió líquida ante los ojos del obispo y de una gran muchedumbre de fieles.

Ese acontecimiento extraordinario se repite constantemente todos los años en determinados días, es decir, el sábado anterior al primer domingo de mayo y en los ocho días siguientes; el 16 de diciembre y el 19 de septiembre y durante toda la octava de las celebraciones en su honor.

El fenómeno se realiza también en fechas variables, y de ahí deducen los devotos del santo acontecimientos faustos o infaustos. Los testimonios de este fenómeno comienzan desde 1329 y son tan numerosos y concordantes que no se pueden tener dudas.

El prodigio, porque así lo considera hasta la ciencia, merece la afectuosa admiración con que lo sigue el pueblo. La sincera devoción de los napolitanos por este mártir, históricamente poco identificable, ha hecho que la memoria de San Jenaro, celebrada litúrgicamente desde 1586, se haya conservado en el nuevo calendario.

Puesto que el fenómeno no tiene ninguna explicación natural, pues no depende ni de la temperatura ni del ambiente, podemos atribuirle el significado simbólico de vivo testimonio de la sangre de todos los mártires en la vida de la Iglesia, que nació de la sangre de la primera víctima, Cristo crucificado.

Entre los elementos positivamente ciertos en relación con esta reliquia, figuran los siguientes:
1 -La substancia oscura que se dice ser la sangre de San Genaro (la que, desde hace más de 300 años permanece herméticamente encerrada dentro del recipiente de cristal que está sujeta y sellada por el armazón metálico del relicario) no ocupa siempre el mismo volumen dentro del recipiente que la contiene. Algunas veces, la masa dura y negra ha llenado casi por completo el recipiente y, en otras ocasiones, ha dejado vacío un espacio equivalente a más de una tercera parte de su tamaño.

2 -Al mismo tiempo que se produce esta variación en el volumen, se registra una variante en el peso que, en los últimos años, ha sido verificada en una balanza rigurosamente precisa. Entre el peso máximo y el mínimo se ha llegado a registrar una diferencia de hasta 27 gramos.

3 -El tiempo más o menos rápido en que se produce la licuefacción, no parece estar vinculado con la temperatura ambiente. Hubo ocasiones en que la atmósfera tenía una temperatura media de más de 30º centígrados y transcurrieron dos horas antes de que se observaran signos de licuefacción. Por otra parte, en temperaturas de 5º a 8º centígrados más bajas, la completa licuefacción se produjo en un lapso de 10 a 15 minutos.

4 -No siempre tiene lugar la licuefacción de la misma manera. Se han registrado casos en que el contenido líquido burbujea, se agita y adquiere un color carmesí muy vivo, en otras oportunidades, su color es opaco y su consistencia pastosa.

Aunque no se ha podido descubrir razón natural para el fenómeno, la Iglesia no descarta que pueda haberlo. La Iglesia no se opone a la investigación porque ella busca la verdad. La fe católica enseña que Dios es todopoderoso y que todo cuanto existe es fruto de su creación. Pero la Iglesia es cuidadosa en determinar si un particular fenómeno es, en efecto, de origen sobrenatural.

La Iglesia pide prudencia para no asentir ni rechazar prematuramente los fenómenos. Reconoce la competencia de la ciencia para hacer investigación en la búsqueda de la verdad, cuenta con el conocimiento de los expertos.

Una vez que la investigación establece la certeza de un milagro fuera de toda duda posible, da motivo para animar nuestra fe e invitarnos a la alabanza. En el caso de los santos, el milagro también tienen por fin exaltar la gloria de Dios que nos da pruebas de su elección y las maravillas que El hace en los humildes.

(http://es.catholic.net/op/articulos/31948/jenaro-obispo-mrtir.html)