23 abril, 2012

San Jorge






Oh; San Jorge, bendito, vos, sois
el hijo del Dios de la vida, y, aquél
que, al dragón vencisteis y, todo,
de éxtasis lleno, a Jesús aclamasteis,
entre las multitudes, animándolas
a cristianos ser, y, por la osadía tal,
obligado fuisteis a adorar ídolos,
negando os, y ratificando os, como
seguidor fiel de Cristo Jesús, y, así,
valientemente el martirio aceptasteis,
por el hereje Diocleciano, decretado;
vuestra alma, a Dios encomendando,

diciendo: " Señor, en tus manos 
encomiendo mi alma”. ¿Mataron 
vuestro cuerpo? Sí, pero, no, vuestra 
alma, que, presta, a la celeste Patria, 
para cubriros voló, con corona de luz, 
como justo premio a vuestro amor.
“Patrono de Inglaterra y de los Boys
Scouts”, de todo el orbe de la tierra;
Oh; San Jorge, bendito, “grande mártir".



© 2012 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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23 de Abril
San Jorge

Mártir (303)

Que Dios nos conceda valor como a San Jorge para luchar contra el dragón infernal y vencerlo y no permitirle que nos esclavice con sus tentaciones. Los que siembran entre pesares, cosechan entre cantares. (S. Biblia Salmos).

Jorge significa: el agricultor.

Biografía


“Nacido en Lydda, Palestina, la tierra de Jesús, era hijo de un agricultor muy estimado. Entró al ejército y llegó a ser capitán. Se hizo famoso porque al llegar a una ciudad de Oriente se encontró con que un terrible caimán (o dragón o tiburón) devoraba a mucha gente y nadie se atrevía a acercársele. San Jorge lo atacó valientemente y acabó con tan feroz animal. Y reuniendo a todos los vecinos que estaban llenos de admiración y de emoción, les habló muy hermosamente de Jesucristo y obtuvo que muchos de ellos se hicieran cristianos.

Pero el emperador Diocleciano mandó que todos tenían que adorar ídolos o dioses falsos y prohibió adorar a Jesucristo. El capitán Jorge declaró que él nunca dejaría de adorar a Cristo y que jamás adoraría ídolos. Entonces el emperador declaró pena de muerte contra él. De paso para el sitio del martirio lo llevaron al templo de los ídolos para ver si los adoraba, pero en su presencia varias de esas estatuas cayeron derribadas por el suelo y se despedazaron.

A Jorge lo martirizaron y mientras lo azotaban, él se acordaba de los azotes que le dieron a Jesús, y no abría la boca, y sufría todo por Nuestro Señor sin gritar ni llorar. Muchos al verlo exclamaban: “Es valiente. En verdad que vale la pena ser seguidor de Cristo”. Cuando lo iban a matar decía: “Señor, en tus manos encomiendo mi alma”. El siempre rezaba y Dios siempre lo escuchaba. Al oír la noticia de que ya le iban a cortar la cabeza se puso muy contento, porque él tenía muchos deseos de ir al cielo a estar junto a Nuestro Señor Jesucristo.

San Jorge mártir es el Patrono de Inglaterra y de los Boys Scouts.

Su culto alcanzó gran celebridad desde muy antiguos tiempos en la Iglesia. La Iglesia de Oriente lo llama “El gran mártir”.

En tiempos de Las Cruzadas, el rey Ricardo Corazón de León se convenció en Tierra Santa de que San Jorge tenía un gran poder de intercesión en favor de los que lo invocaban y llevó su devoción a Europa, especialmente a Inglaterra.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Jorge_4_23.htm)

22 abril, 2012

San Sotero




Oh, San Sotero, vos, sois el hijo
del Dios de la vida, y Él, no os 
lo dio, en tiempos de herejías y 
amañados enemigos, como el herético
por Montano, promovido, que, como 
próximo, el fin del mundo, anunciaba,
y contra su rigorista tendencia,
luchasteis frontalmente, haciendo
a la feligresía, saber y conocer 
que Nuestra Santa Madre Iglesia,
perdona y desde siempre. Y, frente 
a las mujeres y, su intervención 
en la liturgia, publicasteis, para
el "Liber Pontificalis", serias
prescripciones, para tales casos.
Por capricho, jamás, sino, por su
decisión de defender con energía 
grande, el crisol, de la doctrina 
católica, por la Providencia Divina
encomendada. Caritativo con pobres 
y necesitados, os mostrasteis presto
a socorrerlos y ayudarlos siempre,
imitando a los apóstoles, donde 
todos "un corazón y un alma" eran.
Por ello, a vos os prosiguieron 
para martirizaros, y claro, mataros.
Pero, ido de este mundo, vos, hoy,
"vivís", la eternidad de la gloria
todo coronado de luz, y eternidad;
oh, San Sotero, "verdad y tradición".

© 2012 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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San Sotero 
Papa y mártir
(† 175)

Muy pocas noticias conocemos sobre la vida y el pontificado del papa San Sotero (166-175). Las principales son las contenidas en el Liber Pontificalis y en la Historia Eclesiástica, de Eusebio. Pero lo poco que conocemos, unido al fondo de la situación eclesiástica de aquel tiempo, nos permite reconocer en este Papa a uno de los más típicos representantes del siglo II.

 Era originario de Fondi, en la Campania, e hijo de Concordio. A la muerte del papa Aniceto, el año 165, le sucedió en el trono pontificio, en un tiempo en que la Iglesia se debatía contra diversas clases de enemigos. El Liber Pontificalis nos da de él dos noticias en particular: en la primera nos comunica que prohibió a las mujeres tocar los sagrados corporales y quemar incienso en las congregaciones de los fieles. La segunda nos refiere su actividad, que podemos llamar jerárquica, con la ordenación de un buen número de sacerdotes y diáconos y once obispos, destinados a diversos territorios. Por lo que a esto último se refiere, se deduce claramente de aquí la actividad de este Papa en el desarrollo creciente de la Iglesia. Lo primero nos presenta un lado muy característico de este pontificado, que es su decidida intervención frente a las herejías del tiempo, pues claramente se ve que, por la limitación de la intervención de las mujeres en los ministerios litúrgicos, trataba de oponerse al montanismo, entonces en su apogeo, que daba a las mujeres excesiva participación en las cosas de la Iglesia.

 Efectivamente, durante el pontificado de San Sotero tuvo en el Oriente mucha resonancia el movimiento herético promovido por Montano, quien anunciaba como próximo el fin del mundo. En consecuencia, debían todos prepararse con una vida perfecta y con rigurosa penitencia. Para ello prescribía una serie de ayunos y proclamaba algunos principios extremadamente rigoristas, sobre todo que debían vivir una vida pura y sin pecado, pues si cometían alguno, sobre todo de los más graves, no podrían obtener el perdón, ya que los pecados más graves son imperdonables, pues la Iglesia no tiene poder para perdonarlos. Esto es lo que constituye la base de aquel rigorismo exagerado, defendido poco después por Tertuliano y sobre todo por Novaciano.

 Ahora bien, para la propaganda de esta ideología rigorista utilizó Montano la colaboración de dos mujeres muy influyentes, Maximila y Priscila, y en general, siendo las mujeres más asequibles a este género de predicación, les dio una intensa participación en las cosas de la liturgia, en franca oposición con las antiguas enseñanzas y prácticas de la Iglesia.

 Frente a toda esta tendencia rigorista, que sembraba la confusión, el pesimismo y la angustia entre los fieles y estaba en franca oposición con la doctrina del Evangelio y de la Iglesia, que no ponen limitación ninguna al poder de perdonar los pecados, procedieron con energía los Romanos Pontífices. El papa San Sotero fue el primero que tuvo que hacer frente a esta ideología. Así, por lo que se refiere al rigorismo exagerado y al principio de la imperdonabilidad de los pecados graves, insistió en la doctrina tradicional de la Iglesia. Y en lo tocante a la excesiva intervención de las mujeres en la liturgia, publicó las prescripciones indicadas por el Liber Pontificalis.

 Todo esto es claro indicio del espíritu eclesiástico de nuestro Santo y de su empeño en defender con toda energía el tesoro de la doctrina católica que la Providencia le había encomendado, El historiador de la Iglesia, Eusebio de Cesarea, nos expone otro lado muy característico de la actividad del papa Sotero. Es su espíritu de caridad para con los pobres y necesitados, y los esfuerzos que puso durante su gobierno en socorrerlos y ayudarlos por todos los medios posibles. En esto no hizo otra cosa que continuar la tradición de la primera Iglesia del tiempo de los apóstoles, en la que sabemos que reinaba la más pura caridad y unión de unos con otros, y se pudo decir, por una parte, que todos eran "un corazón y un alma", y, por otra, que "todas las cosas era comunes", y, en consecuencia, que ponían sus cosas a los pies de los apóstoles, para que se distribuyeran entre los necesitados.

 Siguiendo, pues, tan preciosos ejemplos San Sotero se distinguió por este espíritu de caridad. De ello es testimonio fidedigno un fragmento de una carta a los romanos escrita por el obispo de Corinto, Dionisio, y transmitido por Eusebio en su Historia. "Desde los principios —dice- de la religión vosotros introdujisteis la costumbre de llenar de varios beneficios a vuestros hermanos y de enviar los necesarios socorros y medios de vida a muchas iglesias establecidas en cada ciudad. Así vosotros remediáis la pobreza de los necesitados y suministráis lo necesario a los hermanos que trabajan en las minas, conservando, como buenos romanos, las costumbres romanas de vuestros mayores. Y vuestro obispo Sotero no sólo conservó esta costumbre, sino que aún la mejoró, suministrando abundantes limosnas, así como consolando a los infelices hermanos con santas palabras y tratándolos como un padre trata a sus hijos."

 No conocemos cómo respondió Sotero a esta cariñosa carta del obispo de Corinto a los romanos. En cambio, sabemos que esta respuesta fue leída con particular respeto y veneración en la iglesia de Corinto, según testifica el mismo Dionisio, es decir, "como lo han hecho con la carta de Clemente". Precioso testimonio de cómo en este tiempo era respetado en las iglesias particulares el obispo de Roma y cómo el Primado Romano estaba en pleno ejercicio. "De este modo —termina el obispo de Corinto— haremos acopio de las mejores lecciones."

 Por otro lado, como el gobierno de San Sotero cae de lleno dentro del reinado de Marco Aurelio (161-180), él fue testigo de los diversos chispazos de persecución de este tiempo, que dieron ocasión a algunos insignes martirios. A ellos pertenecen, entre otros, el martirio del gran apologeta San Justino, denominado el Filósofo, y sobre todo el de los mártires de Lyon y Vienne, el obispo San Potino, los diáconos Santo y Atalo, la esclava Blandina, que, haciendo escarnio a su nombre, fue un ejemplo sublime de fortaleza; el niño Póntico y otros cuarenta. También Sotero, según refiere la tradición, fue víctima de esta persecución, aunque no se conoce ningún detalle de su martirio. Los martirológios más antiguos incluyen su nombre entre los mártires, el día 22 de abril. Semejante oscuridad reina respecto del lugar de su sepultura.

 Algunos le suponen autor de una carta sobre la Encarnación. Pero la crítica no la reconoce como auténtica. Menos consistencia tiene todavía la noticia que le hace autor de un Tratado contra Montano. En cambio, todos están conformes en ponderar su entereza y energía en la defensa de la verdad y de la tradición católica, su eximia caridad con los necesitados y la extraordinaria santidad de su vida.

 BERNARDINO LLORCA, S. I.

(http://www.mercaba.org/SANTORAL/Vida/04/04-22-1_S_sotero_papa_martir.htm)


21 abril, 2012

San Anselmo






Oh San Anselmo; vos, sois el
hijo del Dios de la vida; y
el que, entre dos mundos,
vuestra vida transcurrió y,
aunque más pudo el disipado,
éste, duró sólo por un tiempo,
ya que, el Santo Espíritu del
Señor, en vos, obró y os premió
con pluma de oro y surgieron
de vuestra alma, “El Monologio”
y el “Prosologio”; escritos
grandes en favor de Aquél que
todo lo ve y, de la misma fe.
De María Santísima, devoto fiel
y, viva perfección del amor de
Dios, recordamos de vos, hoy y
por siempre la verdad de vuestro
actuar y pensar, cuando dijisteis: 
“Allí donde están los verdaderos 
goces celestiales, allí deben 
estar siempre los deseos de 
nuestro corazón”. Y, hoy, todo
brilláis coronado de luz y gloria;
oh, San Anselmo; "amigo de Dios".

© 2012 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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21 de abril
San Anselmo
Doctor de la Iglesia
Historia

Anselmo significa: Dios en mi defensa. Nacio en Aosta del Piamonte (Italia). De noble familia lombarda, su padre quiso educarle para la politica, por lo que nunca aprobo su temprana decision de hacerse monje. Recibio una excelente educacion clasica, siendo tenido pir uno de los mejores latinistas de su tiempo. Esta educacion le llevo al uso preciso de la palabra y a la necesidad de claridad de su pensamineto.

Su padre era muy amigo de las fiestas y de aparecer bien en público. La mamá en cambio era sumamente piadosa y humilde. Mientras el papá lo animaba a ser un triunfador en el mucho, la madre le mostraba el bellísimo cielo azul de Italia y le decía: allá arriba empieza el verdadero reino de Dios. Y Anselmo se fue inclinando más a ganarse su cielo que la mamá le mostraba, que las glorias humanas que le ponderaba su padre.

De jovencito fue encomendado a un profesor muy riguroso, regañón y humillante y el niño empezó a perder la alegría y a volverse demasiado tímido y retraído. Entonces lo llevaron a los Padres Benedictinos y estos por medio de la bondad y de la alegría lo transformaron en un estudiante alegre y entusiasta. Más tarde Anselmo dirá: “Mis progresos espirituales, después de Dios y mi madre, los debo a haber tenido unos excelentes profesores en mi niñez, los Padres Benedictinos”.

El papá le ofrece triunfar en el mundo y lo lleva a fiestas y a torneos. Pero aunque Anselmo participa con mucho entusiasmo, después de cada fiesta mundana siente su alma llena de tristeza y desilusión. Y exclama: “El navío de mi corazón pierde el timón en cada fiesta y se deja llevar por las olas de la perdición”. Toda la vida se arrepentirá de esos años de mundanalidad. Afortunadamente se decide a aceptar otra propuesta: la de hacerse religioso. Y allí sí encuentra la paz.

Ha muerto la mamá y no se entiende bien con el papá. Anselmo huye del hogar y se va para Francia donde, según le han contado hay un monje famoso, muy sabio y muy amable que sabe dirigir maravillosamente a la juventud. Ese monje se llama Lanfranco. El joven Anselmo tiene 27 años y sale de su país acompañado solamente de un burrito que lleva sus pocas pertenencias. Va a hacerse monje benedictino.

Lanfranco recibe a Anselmo con gran amabilidad y se dedica a dirigirlo y a formarlo. En adelante serán grandes amigos por toda la vida y Anselmo irá reemplazando a su maestro en sus altos cargos. Cuando a Lanfranco lo nombran arzobispo, Anselmo es nombrado superior del convento, y aunque se negaba totalmente a aceptar tan delicado cargo, lo obligaron a aceptar y gobernó con gran prudencia y con la más exquisita bondad. Exigía exacto cumplimiento del deber pero sabía gobernar con gran prudencia y amabilidad, por eso lo amaban y lo estimaban.

Todos los ratos libres los dedicaba a estudiar y a escribir, llegando así a ser uno de los autores más leídos en la Iglesia Católica. Durante siglos los maestros de teología han leído y citado las enseñanzas de este gran sabio que escribió dos libros muy famosos: El Monologio y el Prosologio, y fue el verdadero precursor de Santo Tomás, el escritor que más unió las dos grandes ciencias, la Filosofía y la Teología (El dice que Monologio significa: manera de meditar en las razones de la fe). Fue el mayor teólogo de su tiempo. Gran sabio.

Su amigo Lanfranco, Arzobispo de Cantorbery, murió muy pronto, más por angustias, por las persecuciones del gobierno, que por viejo o por enfermedad. Y entonces el Papa nombró para reemplazarlo a San Anselmo. Casi se desmaya del susto, al recibir el nombramiento, pero tuvo que obedecer.

El rey Guillermo quería nombrar él mismo a obispos y sacerdotes. Anselmo se le opuso diciéndole que esto era un derecho exclusivo de la Iglesia Católica. El rey entonces expulsó de Inglaterra al arzobispo Anselmo, el cual aprovechó para dedicarse en Francia y en Italia a estudiar y a escribir.

A la muerte de Guillermo regresó Anselmo a Inglaterra pero el nuevo rey Enrique quería también nombrar él mismo a los obispos y disponer de los bienes de la Iglesia. Anselmo se le opuso valientemente. Enrique quiso expulsarlo. El Sumo Pontífice amenazó con excomulgar al rey si expulsaba al arzobispo. Entonces enviaron delegados a Roma y el Papa le dio toda la razón a Anselmo. El santo consiguió con sus ruegos en Roma que no fuera sancionado el rey y así obtuvo que Inglaterra no se separara de la Iglesia Católica todavía. El era extraordinariamente bondadoso.

San Anselmo murió el 21 de abril del año 1109. Por la gran sabiduría de sus escritos, la Santa Sede lo ha nombrado Doctor de la Iglesia. Era gran devoto de la Virgen María y decía que no hay criatura tan sublime y tan perfecta como Ella y que en santidad sólo la supera Dios. Sus últimas palabras antes de morir fueron estas: “Allí donde están los verdaderos goces celestiales, allí deben estar siempre los deseos de nuestro corazón”.
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(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Ancelmo_4_21.htm)


20 abril, 2012

San Marcelino de Embrun




Oh, San Marcelino de Embrun, vos,
sois el hijo del Dios de la vida
y su amado obispo, que, del África 
siendo, convertisteis a la fe de
Cristo, a la población de los Alpes
Marítimos, conjuntamente con Domingo
y Vicente, amigos vuestros, capilla
edificando en la ciudad. Vuestro amor
por Cristo, no sólo de palabras fue,
sino, más de obras y, por ello, las
gentes de vuestro tiempo os querían
y amaban de manera entrañable.
Nada que ver con arrianos, a quienes
combate frontal le ofrecisteis y, las
montañas, vuestro refugio mejor fueron
para evitar, que cayeras en enemigas
manos. Y, viendo Dios, vuestra gran
obra, os premió con corona de luz;
oh, San Marcelino de Embrum, santo.


© 2012 Luis Ernesto Chacón Delgado
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20 de Abril
San Marcelino de Embrun
Obispo



Martirologio Romano: En Embrún, en la Galia, san Marcelino, primer obispo de esta ciudad, el cual, oriundo de África, convirtió a la fe de Cristo la mayor parte de la población de los Alpes Marítimos, siendo ordenado obispo por san Eusebio de Vercelli (c. 374).
Etimológicamente: Marcelino = Aquel que procede de Marte, con Marte como dios de la guerra romano. Es de origen latino.


Vino al mundo en la provincia romana de Africa y murió en Embrun (Alpes), el 13 de abril del año 374.
Este joven tuvo la feliz idea evangélica de embarcarse con dos compañeros, Domingo y Vicente, con destino a Francia.


Les guiaba llana y simplemente la evangelización de los Alpes franceses.
A sus dos amigos los envió a los Alpes Bajos. El se quedó en Embrun. En seguida, llevado por la urgencia de anunciar el evangelio y para tener un lugar apropiado en donde hacerlo, construyó una capilla en la ciudad.

Para su inauguración invitó a san Eusebio de Vercelli. A pesar de la distancia y de los caminos, vino desde el Piamonte para la consagración de la iglesia y, de camino, lo consagró Obispo.
Se cuenta que, a la vuelta de una incursión apostólica, Marcelino se encontró con una reata de mulos que llevaban sacos de trigo, uno de los arrieros le daba golpes al animal porque había caído muerto de extenuación y agotamiento.

Al ver pasar al obispo, le dijo: “Usted va a hacer sus veces”. Y así lo hizo. Cargó con el trigo hasta el pueblo. Cuando los cristianos lo vieron llegar de esta forma extraña, quisieron hacerle daño al arriero, pero Marcelino se lo impidió: “No le hagáis daño, es mi bienhechor. ¿No me ha permitido imitar un poco a Aquel que cargó con nuestros pecados y quiso llevar la cruz de la salvación?”.

Con estas pruebas de amor a Cristo, la gente se quedó alucinada. Gracias a esto, le fue más fácil lograr conversiones para la fe cristiana.

Junto a este amor limpio y sincero para con todo el mundo, también supo luchar con ahínco contra el arrianismo que quería implantar Constancio II en todo el Occidente. Por eso, alguna que otra vez tuvo que huir a las montañas para que no lo cogieran los funcionarios imperiales. Al morir el emperador, quedó libre.

19 abril, 2012

San Expedito


Oh, San Expedito, vos, sois el
hijo del Dios de la vida, y, su
preciado mártir, que comandante
siendo, de una romana legión,
defendisteis al Romano Imperio,
de los Bárbaros enemigos. Pero,
vos, las armas dejasteis para
convertiros en cristiano y por
ello, martirizado ser y junto
a vos, alzaron vuelo las almas
de vuestros compañeros Caio,
Gálatas, Hermógenes, Aristónico
y Rufo, que adornan la celeste
eternidad. El demonio, forma
tomó de cuervo, que os gritaba
“mañana, mañana, mañana”, para
persuadiros de que dejaseis lo
pensado, para “mañana” pero vos,
al cuervo aplastasteis, diciendo:
“hoy, hoy, hoy, seré cristiano”.
De esa forma, os convertisteis
en soldado de Cristo, con valor
y disciplina para el Reino de Dios.
Vos, hicisteis, a vuestro nombre
honor, pues significa, prontitud
y segura intercesión. Por, ello
a vos, os invocamos en urgentes
problemas, sabiendo de que, lo 
importante, la renuncia es, a la
de pecado vida, y abrazarnos a
Cristo. Vos, también, venerado
sois, como de jóvenes, estudiantes,
enfermos, problemas laborales y
de familia, y de juicios protector.
Por ello, y vuestro gran valor y
audacia, Dios, a quien elegisteis
os premio, coronándoos de luz;
oh, San Expedito, “hodie, hodie”.



© 2012 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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19 de Abril 
San Expedito
Mártir


Tradicional- Su nombre no consta en el actual Martirologio Romano. San Expedito fue comandante de una legión romana y como tal defendió al Imperio ante las invasiones de los Bárbaros. Al convertirse en cristiano fue martirizado (posiblemente por orden del emperador Diocleciano) en Melitene, Armenia (hoy Malatya, Turquía). Junto con él murieron sus compañeros de armas: Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo. Muchos otros mártires dieron gloria a Dios en su época, entre ellos Santa Filomena y San Jorge.

Según la tradición, en el momento de la conversión, se le acercó el demonio, en forma de un cuervo que le gritaba “cras, cras cras” (En latín significa “Mañana, Mañana, Mañana”). Así trataba de persuadirlo a que dejase su decisión para después ya que el demonio sabe que lo que se deja para mañana hay mucha posibilidad de que se quede sin hacer. Pero Expedito aplastó al cuervo tentador con prontitud diciendo “¡HODIE, HODIE, HODIE!” (HOY, HOY, HOY). No dejaré nada para mañana, a partir de HOY seré cristiano”. Así se convirtió en soldado de Cristo, utilizando desde ese momento su valor y disciplina para el Reino de Dios.

Aunque se desconoce el origen su nombre, aparece en la Martiriología Romana junto a Hermógenes y compañeros. Su nombre es sinónimo con prontitud y se le tiene por gran y pronto intercesor.
A san Expedito se le invoca en problemas urgentes. Debemos saber que lo mas importante es renunciar a la vida de pecado y decidirnos cabalmente por Cristo. Seamos pues inspirados por su prontitud y valor al seguir a Cristo en tan difíciles circunstancias cuando los cristianos eran perseguidos a muerte. Que nosotros también digamos “HOY” a Jesús y aplastemos los engaños del tentador.También se le venera como protector de jóvenes, estudiantes, enfermos, problemas laborales y de familia, y juicios.

Se alega que el santo aparece como un error de escribano cuando, en el siglo XIX, una caja de reliquias fue enviada a monjas francesas con la anotación: “expedir”. Sheppard (1969). Pero esta
Expedito, Santo

hipótesis no puede ser cierta ya que Expedito era conocido en el siglo XVIII en Alemania y Sicilia y se le invocaba en casos de urgencia (Attwater).
En la iconografía, Expedito es representado como un soldado con una cruz en la que esta escrito “Hodie” (Hoy) y la hoja de palma (martirio). A sus pies hay un cuervo y la palabra “cras” (mañana).
Aunque no aparece en el actual calendario litúrgico no deja de ser un santo reconocido por la Iglesia.

ORACIONES
ORACION A SAN EXPEDITO
PARA VENCER LAS PRUEBAS

¡Señor Jesús acudo a tu auxilio!
¡Virgen Santísima socórreme!
San Expedito, tu que lleno de valor abrirste tu corazón a la gracia de Dios
y no te dejaste llevar por la tentación de postergar tu entrega,
ayúdame a no dejar para mañana lo que debo hacer hoy por amor a Cristo.
Ayúdame desde el cielo a renunciar a todo vicio
y tentación con el poder que Jesús me da.
Que sea yo diligente, valiente y disciplinado al servicio del Señor,
y no me acobarde ante las pruebas.
Tú que eres el santo de las causas urgentes,
te presento mi necesidad (intención).
Sobre todo te pido que intercedas por mi para que persevere en la fe,
y así llegue al gozo del cielo con Cristo,
con la Virgen María, los ángeles y los santos.
Amén.

ORACIÓN A SAN EXPEDITO

Mi San Expedito de las causas justas y urgentes,
intercede por mi ante Nuestro Señor Jesuscristo,
para que venga en mi socorro en esta hora de aflicción y desesperanza.
Mi San Expedito
tú que eres el Santo guerrero.
Tú que eres el Santo de los afligidos.
Tú que eres el Santo de los desesperados.
Tú que eres el Santo de las causas urgentes,
protégeme, ayúdame, otorgándome: fuerza, coraje y serenidad.
¡Atiende mi pedido! (hacer el pedido).
Mi San Expedito,
ayúdame a superar estas horas difíciles,
protégeme de todos los que puedan perjudicarme,
protege a mi familia, atiende mi pedido con urgencia.
Devuélveme la Paz y la tranquilidad.
Mi San Expedito!
Agradeceré tu intercesión por el resto de mi vida
propagando tu devoción entre los que tienen Fe.
cambiando mi vida y mis costumbres
glorificando desde ahora a nuestro Padre
y anhelando un día gozar contigo de la eterna bienaventuranza 

18 abril, 2012

Beata, María de la Encarnación




Oh, Beata, María de la Encarnación;
vos, sois, la hija del Dios de la vida,
y, aquella santa mujer que, como
“cruz viva”, os abrazasteis al madero
divino, para, de luces devotamente
cubriros en esta vida, ya que, con
dulce mano, de vuestros hijos,
perfecta siembra y cosecha hicisteis,
brindándolos en honor al Dios de la
vida, como justo homenaje,  a Aquél
que todo lo ve. “¿Le va pedir a Dios
que le revele la fecha de su muerte?”,
os preguntaron y respondisteis: ”No,
yo lo que le pido a Nuestro Señor es
que tenga misericordia de mí en esta
hora final”. Y, a la pregunta: “¿Qué
le pedirá a Dios al llegar al cielo?.
Vos, colmada de fe respondisteis: “Le
pediré que en todo y en todas partes
se haga siempre la voluntad de su
querido Hijo Jesucristo”. Y, poco
antes de morir y en pleno éxtasis,
os preguntaron: “¿Qué hacía hermana
durante este rato?”. Y respondisteis:
“Estaba hablando con mi buen Padre,
Dios”. Y, dicho ello, vuestra alma,
voló a Él, quien fue quien os la dio. Y,
Él,  feliz de teneros, y por vuestra
incansable tarea; os abrió de par en
par, las puertas del cielo y os ciñó
con los laureles de gloria y de luz;
oh, Beata, María de la Encarnación.



© 2012 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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18 de Abril
Beata María de la Encarnación
Madre de familia
Año 1618



He aquí una madre de seis hijos, que se dio el gusto de poder llevar a su país tres nuevas comunidades religiosas, y de llegar a tener tres hijas religiosas y un hijo sacerdote, además de dos hijos muy buenos católicos y padres de familia.

Nació en París en 1565 de noble familia. Sus padres deseaban mucho tener una hija y después de bastantes años de casados no la habían tenido. Prometieron consagrarla a la Sma. Virgen y Dios se la concedió. Tan pronto nació la consagraron a Nuestra Señora y poco después fueron al templo a dar gracias públicamente a Dios por tan gran regalo.

De jovencita deseaba mucho ser religiosa, pero sus padres, por ser la única hija, dispusieron que debería contraer matrimonio. Ella obedeció diciendo: “Si no me permiten ser esposa de Cristo, al menos trataré de ser una buena esposa de un buen cristiano”. Y en verdad que lo fue.

A sus seis hijos los educaba con tanto esmero especialmente en lo espiritual que la gente decía: “Parece que los estuviera preparando para ser religiosos”. Su esposo Pedro Acarí, un joven abogado, que ocupaba un alto puesto en el Ministerio de Hacienda del gobierno, era muy piadoso y caritativo y ayudaba con gran generosidad especialmente a los católicos que tenían que huir de Inglaterra por la persecución de la Reina Isabel. Pero como todo ser humano, Don Pedro tenía también fuertes defectos que hicieron sufrir bastante a nuestra santa. Pero ella los soportaba con singular paciencia.

A quienes le preguntaban si a sus hijos los estaba preparando para que fueran religiosos, ella les respondía: “Los estoy preparando para que cumplan siempre y en todo de la mejor manera la voluntad de Dios”.

El Sr. Acarí pertenecía a la Liga Católica y este partido fue derrotado y quedó de rey Enrique IV, el cual desterró a los jefes de la Liga y les confiscó todos sus bienes. De un momento a otro la señora de Acarí quedaba sin esposo y sin bienes y con seis hijitos para sostener. Pero ella no era mujer débil para dejarse derrotar por las dificultades. Personalmente asumió ante el gobierno la defensa de su marido y obtuvo que levantaran el destierro y que le devolvieran parte de los bienes que le habían quitado. Y llegó a ganarse la admiración y el aprecio del mismo rey Enrique IV.

Desde los primeros años de su matrimonio dispuso llevar una vida de mucha piedad en su hogar. Al personal de servicio le hacía rezar ciertas oraciones por la mañana y por la noche, y a la vez que les prestaba toda clase de ayudas materiales, se preocupaba mucho porque cada uno cumpliera muy bien sus deberes para con Dios. Se asoció con una de sus sirvientas para rezar juntas, corregirse mutuamente en sus defectos, leer libros piadosos y ayudarse en todo lo espiritual.

La bondad de su corazón alcanzaba a todos

Alimentaba a los hambrientos, visitaba enfermos, ayudaba a los que pasaban situaciones económicas difíciles, asistía a los agonizantes, instruía a los que no sabían bien el catecismo, trataba de convertir a los herejes, a los que habían pasado a otras religiones y favorecía a todas las comunidades religiosas que le era posible. Su marido a veces se disgustaba al verla tan dedicada a tantas actividades religiosas y caritativas, pero después bendecía a Dios por haberle dado una esposa tan santa.

La señora de Acarí se hizo amiga de una mujer mundana la cual empezó a tratar en sus charlas de temas profanos, y al iniciarla en lecturas de novelas y de escritos no piadosos. Esto la enfrió mucho en su piedad. Afortunadamente su esposo se dio cuenta y la previno contra el peligro de esa amistad y de esas lecturas y empezó a llevarle los libros escritos por Santa Teresa, y estos libros la transformaron completamente. Otra lectura que la conmovió profundamente fue la de las Confesiones de San Agustín. Una frase de este santo que la movió a dedicarse totalmente a Dios fue la siguiente: “Muy pobre y miserable es el corazón que en vez de contentarse con tener a Dios de amigo, se dedica a buscar amistades que sólo le dejan desilusión”.

Muere su esposo y ella puede ahora dedicarse con más exclusividad a las labores espirituales. Arregla todo de la mejor manera para que sus hijos sigan recibiendo la mejor educación posible y ella dirige todos sus esfuerzos a una labor que le ha sido confiada en una visión.

Un día mientras está orando, después de haber leído unas páginas de la autobiografía de Santa Teresa, siente que ésta santa se le aparece y le dice: “Tú tienes que esforzarte por que mi comunidad de las carmelitas logre llegar a Francia”. Desde esa fecha la Señora Acarí se dedica a conseguir los permisos para que las Carmelitas puedan entrar a su país. Pero las dificultades que se le presentan son muy grandes. Hay leyes que prohiben la llegada de nuevas comunidades. Habla con el rey y con el arzobispo, pero cuando todo parece ya estar listo, de nuevo se les prohibe la entrada. Una nueva aparición de Santa Teresa viene a recomendarle que no se canse de hacer gestiones para que las religiosas carmelitas puedan entrar a Francia, porque esta comunidad va a hacer grandes labores espirituales en ese país. Por sus ruegos el Padre Berule (el futuro Cardenal Berule) se va a España y obtiene que preparen un grupo de carmelitas para enviar a París. Y mientras tanto la Sra. Acarí sigue en la capital haciendo gestiones para conseguirles casa y por obtener todos los permisos del alto gobierno.

Nuestra santa no es de las que se quedan con los brazos cruzados. Sabe que a París ha llegado el famoso obispo San Francisco de Sales a predicar una gran serie de sermones y lo invita a su casa y este santo apóstol que es admirador incondicional de los escritos de Santa Teresa se le convierte en su mejor aliado y habla con las más altas personalidades y le ayuda a conseguir los permisos que necesitan. Otro que les ayudó mucho fue el abad de los Cartujos, que era su confesor. Y entre todos logran conseguir del Papa Clemente VIII un decreto permitiendo la entrada de las hermanas a Francia. 

Un ideal conseguido. 

En 1604 llegaron a París las primeras hermanas Carmelitas. Iban dirigidas por dos religiosas que después serían beatas: la beata Ana de Jesús y la Madre Ana de San Bartolomé. La señora de Acarí con sus tres hijas las estaba esperando en las puertas de la ciudad, y con ellas lo mejor de la sociedad. Y cantando el salmo 116: “Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos”, entraron al pueblo para dar gracias y luego las acompañaron a la casa que les tenían preparada. Poco después las tres hijas de la señora Acarí se hicieron monjas carmelitas y luego lo será ella también.

La comunidad de las carmelitas estaba destinada a hacer un gran bien en Francia por muchos siglos y a tener santas famosas como por ejemplo, Santa Teresita del Niño Jesús.

La beata de la cual estamos hablando en esta biografía tiene la especialidad de haber sido una de las monjas más especiales que ha tenido la Iglesia Católica. Madre de seis hijos (tres religiosas carmelitas, un sacerdote y dos casados) viuda, dama de la alta sociedad y termina siendo humilde monjita en un convento donde su propia hija es la superiora. No es un caso tan fácil de repetirse.
Después de conseguirles muchas novicias a las hermanas carmelitas y de ayudarles a fundar tres conventos en Francia y de haber tenido el gusto de que sus tres hijas se hicieran monjas carmelitas, pidió ella también ser aceptada como hermanita legal en uno de los conventos. Y allí se dedicó a los oficios más humildes y a obedecer en todo como la más sencilla de las novicias. Al ser nombrada su hija como superiora del convento, la mamá de rodillas le juró obediencia.

Los últimos años de la hermana María de la Encarnación (nombre que tomó en la comunidad) fueron de profunda vida mística y de frecuentes éxtasis. Dios le revelaba importantes verdades. Estas elevaciones espirituales, ahora en la vida del convento las podía gozar mucho más tranquilamente. Santa Teresa en una tercera aparición le anunció que ella también llegaría a pertenecer a su comunidad de hermanas carmelitas y esto la animó a hacer la petición para entrar a la santa comunidad.

Desde que se hizo religiosa su ilusión era pasar escondida y en silencio, cumpliendo con la mayor exactitud los reglamentos de la congregación. Las monjitas empezaron pronto a presenciar sus éxtasis y les parecía que esta venerable señora era ante Dios como una niñita sencilla, pura y obediente que tenía su cuerpo acá en la tierra pero que ya su espíritu vivía más en el cielo que en este mundo.

En abril de 1618 enfermó gravemente y quedó medio paralizada. No se cansaba de bendecir a Dios por todas las misericordias que le había regalado en su vida. A una hija que lloraba al sentir que se iba a morir le decía: “Pero hija, ¿te entristeces porque me marcho a una patria mucho mejor que esta?”. Y su lecho de muerte se convierte en cátedra desde donde enseña a todas la santidad. Sin cesar recomienda a quienes la visitan que no se apeguen a los goces de la tierra que son tan pasajeros y que se esfuercen por conseguir los goces del cielo que son eternos.

Las hermanas le preguntan: “¿Le va pedir a Dios que le revele la fecha de su muerte?”, y responde: -”No, yo lo que le pido a Nuestro Señor es que tenga misericordia de mí en esta hora final”. Otra le pregunta: “¿Qué le pedirá a Dios al llegar al cielo? – Le pediré que en todo y en todas partes se haga siempre la voluntad de su querido Hijo Jesucristo”. El 16 de abril de 1618 tiene un éxtasis y al final de él una monjita le pregunta: “¿Qué hacía hermana durante este rato?” Y le responde: “Estaba hablando con mi buen Padre, Dios”. Luego con una suave sonrisa se quedó muerta.

17 abril, 2012

San Robert de Chaise-Dieu



oh, San Robert de Chaise-Dieu, vos,
sois el hijo del Dios de la vida que,
el silencio y la soledad elegisteis
para vivir y, maravilla de Dios, a
vos, se os unieron hermanos varios,
por vuestra prédica y virtuosa vida.
"Aquel que brilla por su fama", es
el significado de vuestro nombre, y
que, lustre disteis, por vuestra
piedad, caridad, celo apostólico,
elocuentes discursos y el don de los
milagros. Y, aunque vuestro cuerpo
preservado fue y luego quemado, nada
pudo con vuestra obra y más, con
vuestra alma, que, preservada por
Dios, premiada fue, con corona de luz
y de gloria, como premio a vuestros
desvelos y amor por Cristo Jesús;
oh, San Robert de Chaise-Dieu; luz.

© 2012 Luis Ernesto Chacón Delgado

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17 de Abril


San Robert de Chaise-Dieu
Abad  


Martirologio Romano: En el monasterio de Chaise-Dieu, de la Alvernia, en Francia, san Roberto, abad, que, habiéndose retirado a este lugar para vivir como solitario, se le juntaron muchos hermanos, y con su predicación y ejemplo de vida reunió a un buen número de ellos . († 1067)
También es conocido como: San Roberto de Turlande. Etimológicamente: Roberto = Aquel que brilla por su fama, es de origen germánico.

Fecha de canonización: En el año 1351 por el Papa Clemente VI, antiguo abad de La-Chaise-Dieu, rubrica la canonización.

Fundador de la Abadía de Chaise-Dieu en Alvernia; nacio en Aurilac, Auvergne, aproximadamente en el año 1000; murió en Auvergne, en 1067.

Por el lado de ascendencia de su padre, perteneció a la familia de los Condes de Aurilac, de quienes se había originado San Geraud. Estudió en Brioude cerca de la basílica de San Julián, en una escuela abierta para la nobleza de Auvergne, establecida por los cánones de la ciudad. Habiendo entrado en la comunidad, y habiendo sido ordenado sacerdote, Roberto se distinguió por su piedad, caridad, celo apostólico, elocuentes discursos y el don de los milagros. Durante cerca de cuarenta años, permaneció en Cluny para vivir bajo la norma de su compatriota también santo, Abbé Odilo.

Fue forzado a regresar a Brioude, y allí empezó un nuevo proyecto, para lo cual fue a Roma, para consultar con el Papa. Benedicto IX le animó a retirarse junto con dos compañeros al valle boscoso del sureste de Auvergne. Allí construyó una ermita, bajo el nombre de Chaise-Die (Casa de Dios). Tuvo mucho renombre en sus virtudes y atrajo a un gran número de discípulos, fue obligado entonces a construir un monasterio, el cual fue colocado bajo la norma de San Benedicto (1050).

León IX construyó la Abadía de Chaise-Dieu, el cual llegó a ser uno de los emblemas del floreciente cristianismo. A la muerte de Roberto, el 17 de abril de 1067, se tenían unos 300 monjes y se habían enviado multitudes al centro de Francia. Roberto también fundó una comunidad para mujeres en Lavadieu cerca de Brioude.

Por medio de la elevación del monje de Chaise-Dieu, Pierre Roger, al solio pontificio, bajo el nombre de Clemente IV, la abadía alcanzó el pináculo de su gloria.

El cuerpo de San Roberto se preservaba allí, fue quemado por los hugonotes durante las guerras religiosas. Su trabajo fue destruido por la Revolución Francesa, pero hay restos que quedan para admiración de los turistas, tales como la iglesia devastada, la tumba de Clemente VI, y la torre clementina.