10 noviembre, 2013

San León Magno Papa


Oh, San León Magno; vos, sois el hijo
del Dios de la vida y su amado santo.
Aquél, que se entregó de íntegra manera,
al servicio de Dios, tanto que, las huestes
del mal, por doquier aparecieron, para
atacar y destruir la cristiana doctrina
de Cristo, Señor y Dios Nuestro. Pero,
vos, a vuestras convicciones fiel, con
todas acabasteis, una a una, tanto que,
hasta Atila, de vos huyó. Con vuestras
obras de amor, de fe y llevando con vos,
la santidad como coraza, a los hombres
exhortabais, en aquellas navideñas noches,
con esta maravillosa reflexión: “Reconoce
oh, cristiano tu dignidad, El Hijo de Dios,
se vino del cielo, por salvar tu alma”. Y,
de verdad que la salvó, la salva y la seguirá
salvando, como os consta, a vos mismo, que,
por vuestra obra, premio justo recibisteis
y hoy, corona de luz, lucís, que, brilla
iluminando los caminos del amor, la fe y
de la esperanza. Oh, San León Magno; por
el amor a Dios, “grande en obra y santidad”.

© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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10 de Noviembre
San León Magno
Pontífice
Año 461

Bendito sea Dios que ha enviado a su Santa Iglesia, jefes tan santos y tan sabios. Que no deje nunca el Señor de enviarnos pastores como San León Magno.

Lo llaman “Magno”, porque fue grande en obras y en santidad. Es el Pontífice más importante de su siglo. Tuvo que luchar fuertemente contra dos clases de enemigos: los externos que querían invadir y destruir a Roma, y los internos que trataban de engañar a los católicos con errores y herejías.

Nació en Toscana, Italia; recibió una esmerada educación y hablaba muy correctamente el idioma nacional que era el latín. Llegó a ser Secretario del Papa San Celestino, y de Sixto III, y fue enviado por éste como embajador a Francia a tratar de evitar una guerra civil que iba a estallar por la pelea entre dos generales. Estando por allá le llegó la noticia de que había sido nombrado Sumo Pontífice, el año 440.

Desde el principio de su pontificado dio muestra de poseer grandes cualidades para ese oficio. Predicaba al pueblo en todas las fiestas y de él se conservan 96 sermones, que son verdaderas joyas de doctrina. A los que estaban lejos los instruía por medio de cartas. Se conservan 144 cartas escritas por San León Magno.

Su fama de sabio era tan grande que cuando en el Concilio de Calcedonia los enviados del Papa leyeron la carta que enviaba San León Magno, los 600 obispos se pusieron de pie y exclamaron: “San Pedro ha hablado por boca de León”.

En el año 452 llegó el terrorífico guerrero Atila, capitaneando a los feroces Hunos, de los cuales se decía que donde sus caballos pisaban no volvía a nacer la yerba. El Papa San León salió a su encuentro y logró que no entrara en Roma y que volviera a su tierra, de Hungría.

En el año 455 llegó otro enemigo feroz, Genserico, jefe de los vándalos. Con este no logró San León que no entrara en Roma a saquearla, pero sí obtuvo que no incendiara la ciudad ni matara a sus habitantes. Roma quedó más empobrecida pero se volvió más espiritual.

San León tuvo que enfrentarse en los 21 años de su pontificado a tremendos enemigos externos que trataron de destruir la ciudad de Roma, y a peligrosos enemigos interiores que con sus herejías querían engañar a los católicos. Pero su inmensa confianza en Dios lo hizo salir triunfante de tan grandes peligros. Las gentes de Roma sentían por él una gran veneración, y desde entonces los obispos de todos los países empezaron a considerar que el Papa era el obispo más importante del mundo.

Una frase suya de un sermón de Navidad se ha hecho famosa. Dice así: “Reconoce oh cristiano tu dignidad, El Hijo de Dios se vino del cielo por salvar tu alma”. Murió el 10 de noviembre del año 461.


(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/León_Magno.htm)

09 noviembre, 2013

Dedicación de la Basílica de Letrán



Oh, Santo Dios de la vida, y que, en honor
a Vos, Señor de los cielos y de la tierra;

edificada está, Vuestra “Casa de Letrán”,
a Constantino Emperador, gracias y custodiada
por dos discípulos vuestros: Juan “el Bautista”,
y Juan “el Evangelista”. Oh, Santa Basílica
de Letrán: “Madre y Cabeza de todas las iglesias
de la ciudad y del mundo”. Cuando recordamos
la Consagración de un templo, en serio pensemos
en aquello que San Pablo dijo: que, “cada uno
de nosotros somos templo del Espíritu Santo”.
Ojalá que nuestra alma, la conservemos bella
y limpia siempre, como le agrada a Dios, que
sean sus templos santos. “Vivirá así, contento
el Espíritu Santo en nuestra alma”. Decía, San
Agustín, Obispo de Hipona y lumbrera eclesial
Oh, Basílica de Letrán, “Casa del Rey y la luz”

© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado_____________________________________

9 de noviembre
Dedicación de la Basílica de Letrán

Año 324


Basílica significa: “Casa del Rey”. En la Iglesia Católica se le da el nombre de Basílica a ciertos templos más famosos que los demás. Solamente se puede llamar Basílica a aquellos templos a los cuales el Sumo Pontífice les concede ese honor especial. En cada país hay algunos.
La primera Basílica que hubo en la religión Católica fue la de Letrán, cuya consagración celebramos en este día. Era un palacio que pertenecía a una familia que llevaba ese nombre, Letrán. El emperador Constantino, que fue el primer gobernante romano que concedió a los cristianos el permiso para construir templos, le regaló al Sumo Pontífice el Palacio Basílica de Letrán, que el Papa San Silvestre convirtió en templo y consagró el 9 de noviembre del año 324.
Esta basílica es la Catedral del Papa y la más antigua de todas las basílicas de la Iglesia Católica. En su frontis tiene esta leyenda:“Madre y Cabeza de toda las iglesias de la ciudad y del mundo”.
Se le llama Basílica del Divino Salvador, porque cuando fue nuevamente consagrada, en el año 787, una imagen del Divino Salvador, al ser golpeada por un judío, derramó sangre. En recuerdo de ese hecho se le puso ese nuevo nombre.
Se llama también Basílica de San Juan (de Letrán) porque tienen dos capillas dedicadas la una a San Juan Bautista y la otra a San Juan Evangelista, y era atendida por los sacerdotes de la parroquia de San Juan.
Durante mil años, desde el año 324 hasta el 1400 (época en que los Papas se fueron a vivir a Avignon, en Francia), la casa contigua a la Basílica y que se llamó “Palacio de Letrán”, fue la residencia de los Pontífices, y allí se celebraron cinco Concilios (o reuniones de los obispos de todo el mundo). En este palacio se celebró en 1929 el tratado de paz entre el Vaticano y el gobierno de Italia (Tratado de Letrán). Cuando los Papas volvieron de Avignon, se trasladaron a vivir al Vaticano. Ahora en el Palacio de Letrán vive el Vicario de Roma, o sea el Cardenal al cual el Sumo Pontífice encarga de gobernar la Iglesia de esa ciudad.
La Basílica de Letrán ha sido sumamente venerada durante muchos siglos. Y aunque ha sido destruida por varios incendios, ha sido reconstruida de nuevo, y la construcción actual es muy hermosa.
San Agustín recomienda: “Cuando recordemos la Consagración de un templo, pensemos en aquello que dijo San Pablo: ‘Cada uno de nosotros somos un templo del Espíritu Santo’. Ojalá conservemos nuestra alma bella y limpia, como le agrada a Dios que sean sus templos santos. Así vivirá contento el Espíritu Santo en nuestra alma”.

08 noviembre, 2013

Santa Isabel de la Trinidad



Oh, Santa Isabel de la Trinidad; sois vos,
la hija del Dios de la vida, y su amada santa
que, alabanzas elevabais a la Santísima Trinidad,
y en el amor a las Tres Personasen un solo Dios
crecisteis cada día: Aquél, el de la inmortal
y eterna vida. El silencio, la soledad y la oración
contemplativa, en vuestros amigos se convirtieron,
en la perfecta senda de vuestra vida, a la docilidad
de la voluntad divina, que entregada, os condujo,
feliz, a la santidad, para gloria de nuestro Señor
Jesucristo, quien, a su debido tiempo os coronó
con corona de luz como justo premio, a vuestra
entrega plena de amor. “Alabanza de gloria
de la Santísima Trinidad”, para, día en día crecer
“en la carrera del amor a los Tres”. “La Trinidad:
aquí está nuestra morada, nuestro hogar, la casa
paterna de la que jamás debemos salir. Me parece
que he encontrado mi cielo en la tierra, puesto
que el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día
que comprendí eso, todo se iluminó para mí”. Así,
escribisteis en “Enamorada de Cristo”. “Voy a la luz,
al amor, a la vida”, dijisteis y luego marchasteis
hacia la gloria eterna de la Santa Trinidad, que tanto
habíais añorado, como recompensa, a vuestro amor;
Oh, Santa Isabel de la Trinidad, “amor, fe, y Luz”.
© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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8 de noviembre
Santa Isabel de la Trinidad
Isabel Catez Rolland, hija de Francisco José y de María, nació en Bourges, Francia, el 18 de Julio de 1880. Desde su más tierna edad se distinguió por su temperamento apasionado, propenso a arrebatos de cólera y de una sensibilidad exquisita. Cuando contaba siete años, perdió a su padre, lo que fue causa de su “conversión” y de su cambio de carácter como fruto de su vida de asceis y oración.
Aunque tomaba parte en las fiestas y participaba en los compromisos sociales, fue siempre fiel a sus promesas bautismales. A los 14 años hizo voto de virginidad y a los 19 empezó a recibir las primeras gracias místicas. Estaba dotada de gran talento musical y se ofreció a Dios como víctima por la salvación de Francia.
El 2 de enero de 1901, a los 21 años de edad, ingresaba en el convento carmelitano de Dijón, ciudad donde vivía con su familia. Isabel -que en el Carmelo se llamaría Sor Isabel de la Trinidad- se propuso como lema ser “Alabanza de gloria de la Santísima Trinidad” y crecer de día en día “en la carrera del amor a los Tres”.
Vistió el hábito el 8 de diciembre de 1902 y el 11 de noviembre de 1903 saltaba de gozo al emitir sus votos religiosos en la Orden del Carmen, a la que amaba con toda su alma. Con su vida y su doctrina -breve pero sólida- ha ejercido un gran influjo en la espiritualidad de nuestros días, debido, sobre todo, a su experiencia trinitaria. Preciosas son sus Elevaciones, Retiros, Notas Espirituales y sus Cartas.
Corrió, voló, en el camino de la perfección y el 9 de noviembre de 1906 expiraba a cuasa de una úlcera de estómago. En el capítulo “El Carmelo escuela de santidad”, recordamos una bella anécdota entre el Cardenal Mercier y la M. Priora de Dijón, sobre esta veloz carrera hacia la meta de la santidad de Sor Isabel de la Trinidad.
Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 25.11.1984, fiesta de Cristo Rey. Su fiesta se celebra el 8 de noviembre.
Su espiritualidad
Fue más su vida misma que su doctrina. Esta sólo en parte fue escrita por ella. Sor Isabel es un alma interior que se transforma de día en día en el Misterio Trinitario. El silencio, la soledad, la oración contemplativa son la palestra que la disponen a ser dócil a la voluntad divina, que cumple siempre y en todo a la mayor perfección.
Enamorada de Cristo, que es “su libro preferido”, se eleva a la Trinidad hasta que “Isabel desaparece, se pierde y se deja invadir por los Tres”. “La Trinidad: aquí está nuestra morada, nuestro hogar, la casa paterna de la que jamás debemos salir… Me parece que he encontrado mi cielo en la tierra, puesto que el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día que comprendí eso todo se iluminó para mí.”
“Creer que un ser que se llama El Amor habita en nosotros en todo instante del día y de la noche y que nos pide que vivamos en sociedad con El, he aquí, os lo confío, lo que ha hecho de mi vida un cielo anticipado”
“Mi Esposo quiere que yo sea para El una humanidad adicional en la cual El pueda seguir sufriendo para gloria del Padre y para ayudar a la Iglesia”
Amó profundamente su vocación carmelita y trató de amar y de imitar a la “Janua coeíi”, como llamaba a la Virgen Purísima. Murmurando casi como en un canto “Voy a la luz, al amor, a la vida”, expiró.”
Su mensaje
Que corramos por el camino de la santidad, que el Espíritu Santo eleve nuestro espíritu, que seamos siempre “alabanza de gloria de la Sma. Trinidad”, que seamos dóciles a las mociones del Espíritu.
Su oración
Oh Dios, rico en misericordia, que descubriste a la Beata Isabel de la Trinidad el misterio de tu presencia secreta en el alma del justo e hiciste de ella una adoradora en espíritu y verdad, concédenos, por su intercesión, que también nosotros, permaneciendo en el amor de Cristo, merezcamos ser transformados en templos del Espíritu de Amor, para alabanza de tu gloria. Amén.



07 noviembre, 2013

San Ernesto



Oh, San Ernesto, vos sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo, y que honor
hicisteis al significado de vuestro nombre:
“fuerte en el combate”.  Vos, vivisteis en la
Cruzada Primera, con profunda fe y entrega.
En vuestra juventud, fuisteis monje en la
abadía de Zwiefalten y luego os eligieron
abad, para dirigir humana y espiritualmente
a los sesenta y dos monjes que teníais. Y,
cuando os tocó despediros a la Cruzada,
dijisteis: “Creo que no volveré a veros en
esta tierra, pues Dios me concederá que
vierta mi sangre por él. Poco importa la muerte
que me reserva, si me permite sufrir por
el amor de Cristo”. Y, así, fue, pues no se supo
nunca cómo y dónde moristeis. Pero, si se
sabe, que vos, entregasteis el alma al Padre,
para coronada ser, con corona de luz, como
justo premio, a vuestra entrega de amor;
oh, San Ernesto, “amor y esperanza por Cristo”.


© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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7 de Noviembre
San Ernesto
Abad
Etimológicamente significa “fuerte en el combate”. Viene de la lengua alemana. El joven Ernesto, muerto en el año 1147, vivió de lleno en la época de la primera cruzada (1099). Fue ella la que permitió abrir nuevos caminos para los Lugares santos a todos los peregrinos.
Y además, permitió la fundación de cuatro pequeños estados cristianos en tierras del Islám: Jerusalén, Antioquía, Edesa y Trípoli. Sin embargo, desde 1144, la caída de Edesa mostró que los musulmanes podían volver a coger lo que los franceses les habían arrebatado anteriormente, incluida Jerusalén.
Esto dio lugar a la segunda cruzada (1147-1149). Se sabe por la historia que fue un desatino. De los 200.000 hombres y mujeres que partieron para el Oriente, volvieron sólo algunos miles.
Ernesto de Steisslingen fue uno de ellos. En su juventud entró de monje en la abadía de Zwiefalten, que da al bello lago de Constanza. Lo eligieron abad durante cinco años para dirigir humana y espiritualmente a los sesenta y dos monjes que la habitaban. Al término de su mandato, se marchó de nuevo a la cruzada con el ejército alemán, comandado por el emperador Conrado III.
Cuando se despidió de sus hermanos religiosos, les dijo: “Creo que no volveré a veros en esta tierra, pues Dios me concederá que vierta mi sangre por él. Poco importa la muerte que me reserva, si me permite sufrir por el amor de Cristo”.
Sus predicciones se cumplieron. Y desde entonces no se supo nunca cómo y dónde murió.

06 noviembre, 2013

San Leonardo de Noblac


Oh, San Leonardo de Noblac, vos, sois
el hijo del Dios de la vida, y, su amado

Santo, que popularidad ganasteis, ya

que en vuestro honor se erigieron muchas
iglesias y capillas, pues, despertasteis
la fe, en tiempos de las cruzadas. Vos,
decidisteis no seguir la carrera de las
armas y preferisteis la vida espiritual
y os pusisteis al servicio de San Remigio,
y, cuando os ofrecieron la episcopal
dignidad, retirarte preferisteis a San
Maximino, para luego iros al bosque.
Y, un día, quiso Dios, que, en medio de
él, os encontrara vuestra reina, y, vos,
oraciones le prodigasteis, y cuidado le
disteis, pues, al mundo trajo nueva vida,
y el rey, os obsequió tierras para vuestro
monasterio y junto a ella, nueva ciudad
nació. Hombre justo, y, a la oración
entregado, un día, después de gastado
haber vuestra vida, entregasteis vuestra
alma a Dios, que, coronada fue con corona
de luz, como premio a vuestra entrega de amor;
Oh, San Leonardo de Noblac, “vida y luz”.

© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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6 de Noviembre
San Leonardo de Noblac

Abad


Es uno de los santos más populares de Europa central. En efecto; dice un estudioso que en su honor se erigieron no menos de seiscientas iglesias y capillas, y su nombre aparece frecuentemente en la toponomástica y en el folclor. El mismo estudioso añade que él «despertó una devoción particular en tiempos de las cruzadas, y entre los devotos se cuenta el príncipe Boemundo de Antioquía que, hecho prisionero por los infieles en 1100, atribuyó su liberación en 1103 al santo, y, de regreso a Europa, donó al santuario de Saint-Léonard-de-Noblac, como ex voto, unas cadenas de plata parecidas a las que él había llevado durante su cautiverio». San Leonardo de Noblac (o de Limoges) es un santo «descubierto» a principios del siglo XI, y a ese período remontan las primeras biografías, que después inspiraron el culto hacia él.
Leonardo nació en Galia en tiempos del emperador Anastasio, es decir, entre el 491 y el 518. Como sus padres, a más de nobles, eran amigos de Clodoveo, el gran jefe de los Francos, éste quiso servir de padrino en el bautismo del niño. Cuando ya era joven, Leonardo no quiso seguir la carrera de las armas y prefirió ponerse al servicio de San Remigio, que era obispo de Reims.
Como San Remigio, sirviéndose de la amistad con el rey, había obtenido el privilegio de poder conceder la libertad a todos los prisioneros que encontrara, también Leonardo pidió y obtuvo un poder semejante, que ejerció muchas veces. El rey quiso concederle algo más: la dignidad episcopal. Pero Leonardo, que no aspiraba a glorias humanas, prefirió retirarse primero a San Maximino en Micy, y después a un lugar cercano a Limoges, en el centro de un bosque llamado Pavum.
Un día su soledad se vio interrumpida por la llegada de Clodoveo que iba a cacería junto con todo su séquito. Con el rey iba también la reina, a quien precisamente en ese momento le vinieron los dolores del parto. Las oraciones y los cuidados de San Leonardo hicieron que el parto saliera muy bien, y entonces el rey hizo con el santo un pacto muy particular: le obsequiaría, para construir un monasterio, todo el territorio que pudiera recorrer a lomo de un burro. Alrededor del oratorio en honor de María Santísima habría surgido una nueva ciudad.

05 noviembre, 2013

Santa Bertilla


Oh, Santa Bertilla, vos, sois la hija del Dios 
de la vida y su amada santa, nacida feliz, 
en familia cristiana e ilustre y, que, desde 
pequeña, deseos sentisteis de renunciar 
al mundo material y dedicaros a la vida 
religiosa; deseo que se os cumplió, cuando
vuestros padres, os llevaron al monasterio 
de Jouarre, donde acogida fuisteis con alegría. 
Allí, os formasteis bajo estrictas prácticas 
de perfección monástica, la gentileza combinando
con el rigor, la piedad con la justicia, la humildad
con el coraje y la prudencia con la sencillez. 
Por vuestra caridad y voluntad de servicio, 
con obediencia y humildad asumisteis los cargos, 
que, os dieron. Y, con ello, nos enseñasteis,
a encontrar el valor y el honor de servir a los demás.
Así lo hicisteis con todos y de especial manera 
con varias reinas y damas de vuestro tiempo.
Hoy, coronada estáis, con corona de luz, como 

justo premio a vuestra entrega de amor y  fe;
oh, Santa Bertilla, caridad, fe, servicio y luz”.
© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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5 de noviembre
Santa Bertilla
Abadesa.
(¿630?-705)
Nació en la región de Soissons, Francia, en una de las familias cristianas más ilustres de la comarca. Desde que era apenas una niña, Santa Bertilla, o Bertille en francés, sintió deseos de renunciar al mundo material y dedicarse a la vida religiosa. Pero antes de revelar este anhelo a sus padres, la niña lo consultó con su preceptor, San Owen, quien la apoyó en su decisión.
Al ver a su hija tan determinada, sus progenitores terminaron convenciéndose, y de hecho la llevaron personalmente a Jouarre, un monasterio de grandes dimensiones a unas cuantas jornadas de Meaux, donde fue acogida con gran alegría.
En Jouarre, Santa Bertilla se formó bajo las más estrictas prácticas de la perfección monástica, combinando siempre la gentileza con el rigor, la piedad con la justicia, la humildad con el coraje, la prudencia con la sencillez.
Por la caridad y la voluntad de servicio que demostraba, la abadesa la puso al frente del priorato, nombrándola asistente suya en cuestiones de la administración del monasterio.
En 659 se terminó de construir en Chelles la abadía que Santa Bathilda, reina de Francia, había dispuesto para retirarse del mundo y pasar sus últimos días.
La reina le solicitó entonces a la abadesa de Jouarre que le aportara algunas hermanas religiosas y una abadesa para Chelles; y la abadesa pensó de inmediato en Santa Bertilla como principal del grupo.
Con discreción y vigor, Santa Bertilla fue abadesa de Chelles por cuarentaiséis años. Al principio ella se hizo cargo de Santa Bathilda, y más tarde también de Heresvida, la reina de Inglaterra, quien también se retiró en busca de paz a Chelles.
La fama de santidad de Santa Bertilla de Chelles atrajo a varias damas ilustres a su monasterio, el cual tuvo un gran auge durante su vida. Cuando falleció, Santa Bertilla fue enterrada en la iglesia de la abadía de Chelles junto a la tumba de Santa Bathilda.
SANTA BERTILLA nos enseña el valor de encontrar honor en servir a los demás.

04 noviembre, 2013

San Carlos Borromeo


Oh, San Carlos Borromeo; sois vos, el hijo
del Dios de la vida y su amado santo, que,
al pie de la letra cumplió aquello que Jesús
dijo: “Quien ahorra su vida, la pierde, pero
el que gasta su vida por Mí, la ganará”. Y,
la verdad, que, así lo hicisteis y la ganasteis,
porque, cada segundo de vuestra vida, por Dios
eterno, los disteis, con prudencia actuando,
como el significado mismo de vuestro nombre:
“Hombre prudente”. Y, fuisteis, uno de los santos
más dados a la Iglesia y, el pueblo de aquél
entonces. Gastasteis vuestra vida por el progreso
de nuestra santa religión y, porque, además
os caracterizasteis por ayudar a los desvalidos,
necesitados y pobres. Salvasteis almas, formasteis
catequistas y fundasteis seminarios. Así, joven
aún, vuestra alma, voló hacia Dios, quien os
premió con corona eterna de luz, como justo
premio a vuestra entrega entera de amor y fe,
al lado de vuestros queridos amigos: San Pío
V, San Francisco de Borja, San Felipe Neri,
San Félix de Cantalicio y San Andrés Avelino;

oh, San Carlos Borromeo, “Cruz, Cáliz y Luz”.
© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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4 de noviembre
San Carlos Borromeo
Obispo
San Carlos cuyo nombre significa “hombre prudente” ha sido uno de los santos extraordinariamente activos a favor de la Iglesia y del pueblo que sobresale admirablemente. San Carlos Borromeo, un santo que tomó muy en serio aquella frase de Jesús: “Quien ahorra su vida, la pierde, pero el que gasta su vida por Mí, la ganará”, murió relativamente joven porque desgastó totalmente su vida y sus energías por hacer progresar la religión y por ayudar a los más necesitados. Decía que un obispo demasiado cuidadoso de su salud no consigue llegar a ser santo y que a todo sacerdote y a todo apóstol deben sobrarle trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder.
Nació en Arjona (Italia) en 1538. Desde joven dio señales de ser muy consagrado a los estudios y exacto cumplidor de sus deberes de cada día. A los 21 años obtuvo el doctorado en derecho en la Universidad de Milán. Un hermano de su madre, el Cardenal Médicis, fue nombrado Papa con el nombre de Pío IV, y éste admirado de sus cualidades nombró a Carlos como secretario de Estado. Más tarde, renunció a sus riquezas, se ordenó de sacerdote, y luego de obispo y se dedicó por completo a la labor de salvar almas.
San Carlos fundó 740 escuelas de catecismo con 3,000 catequistas y 40,000 alumnos. Fundó además 6 seminarios para formar sacerdotes bien preparados, y redactó para esos institutos unos reglamentos tan sabios, que muchos obispos los copiaron para organizar según ellos sus propios seminarios. Fue amigo de San Pío V, San Francisco de Borja, San Felipe Neri, San Félix de Cantalicio y San Andrés Avelino y de varios santos más.
Murió cuando tenía apenas 46 años, el 4 de noviembre de 1584. En Arona, su pueblo natal, le fue levantada una inmensa estatua que todavía existe.