25 abril, 2016

San Marcos, Evangelista

 


¡Oh!, San Marcos, Evangelista, vos sois el hijo del Dios
de la vida, su amado santo, evangelista, intérprete de Pedro
y primo de Bernabé. Nunca a Jesús oísteis predicar, pero,
conocisteis a sus discípulos, sin llegar a ser uno de ellos.
Acompañasteis a Pablo y Bernabé, a Chipre y Perges, de donde
volvisteis sin causa alguna. Bernabé, quiso llevaros nuevamente,
pero Pablo, no lo quiso. Pero, vos, seguisteis a Bernabé
una vez más hasta Chipre, pero cosas de Dios, aparecisteis
junto a Pablo en Roma. Fuisteis discípulo de Pedro, pues él,
os llamó “hijo” suyo en su primera carta. Vuestro evangelio,
parecido es, al libro de los “Hechos de los Apóstoles”, y,
la segunda carta a Timoteo os señala como compañero suyo.
Fundasteis la Iglesia de Alejandría, y poco o nada se sabe
de vuestros últimos años y tampoco del lugar de vuestra muerte.
Vuestro Evangelio posee un espíritu observador y ágil. Sólo
vos, resaltais el verdor de la hierba sobre la que Jesús,
hizo sentar a la muchedumbre, antes de multiplicar los panes y
los peces. Vuestro escrito, profundo es y demuestra singular
valía teológica, pues vos, presentais a Jesús, siendo recibido
con alegría por la gente, pero, también decepción de la masa
por sus reivindicaciones y, narra, cuando el Señor se retira
de Galilea, para dedicarse a la instrucción de sus discípulos,
quienes por boca de Pedro confiesan la divinidad de su Maestro,
y que más tarde, es humillado por la maldad y la ignorancia
de los hombres que él había venido a rescatar y luego exaltado
por Dios, como ha de serlo todo el que, a él de corazón
se le una y lo siga en el camino. Por todo ello, hoy, lucís
corona de luz, como premio a vuestra grande entrega de amor;
¡oh!, San Marcos Eangelista, “vivo evangelio de eternidad y luz”.

© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Abril
San Marcos
Evangelista


Según tradición eclesiástica, Marcos, llamado también Juan Marcos o simplemente Juan, es el autor de un evangelio y el intérprete que traducía a Pedro en sus predicaciones frente a auditorios de habla griega. Era hijo de una cierta María, cuya casa de Jerusalén estaba abierta a la primitiva comunidad Cristiana. Primo de Bernabé, probablemente fuera como él de estirpe sacerdotal.

Afirma por una parte la tradición que Marcos nunca habría oído personalmente la predicación del Señor, pero por otra muchos han querido descubrirlo en aquel muchacho que huyó desnudo en el huerto de Getsemaní, episodio que sólo el evangelio a él atribuido refiere. Tal vez haya conocido al grupo de seguidores sin llegar a ser propiamente discípulo.

Al comenzar la expansión del evangelio, Pablo y Bernabé salieron de Jerusalén hacia Antioquía llevando con ellos a Marcos; éste los acompañó en sus primeras empresas misionales, a Chipre y Perges, de donde regresó por causas desconocidas.

Bernabé, deseoso de llevar nuevamente a Marcos con ellos cuando el apóstol planeaba su segundo viaje, encontró la oposición de Pablo, que partió solo. Marcos siguió, pues, a Bernabé una vez más hasta Chipre. Sin embargo, Marcos reaparece junto a Pablo en Roma, pero es creencia que fue más bien discípulo de Pedro, quien confirma esta suposición al llamarlo “hijo” suyo en su primera carta. El evangelio que se le atribuye, además, sigue muy de cerca el esquema de los discursos de Pedro que nos ha conservado el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Nada sabemos de su existencia posterior. La segunda carta a Timoteo lo señala entre los compañeros de este discípulo de Pablo; conforme a un dato que recoge el historiador Eusebio de Cesarea (a comienzos del siglo IV), la Iglesia de Alejandría lo habría tenido por fundador. Sus últimos años y el lugar de su muerte nos son desconocidos.

El breve relato que lleva su nombre descubre un espíritu observador y ágil. Sólo Marcos, por ejemplo, destaca el verdor de la hierba sobre la que Jesús hizo sentar a la muchedumbre hambrienta antes de multiplicar los panes y los pescados por primera vez.

Las grandes líneas de su evangelio, en tanto, trasuntan una profunda credibilidad histórica y demuestran singular valor teológico. Marcos comienza por presentar a Jesús bien recibido por la gente, pero pronto su humilde mesianismo, tan alejado de las reivindicatorias expectativas populares de los judíos, ocasiona la decepción de la masa; apagado el entusiasmo primerizo, el Señor se retira de Galilea para dedicarse de lleno a la instrucción de los discípulos, quienes por boca de Pedro confiesan la divinidad de su Maestro. A partir de este reconocimiento de Cesarea, todo el relato se orienta a Jerusalén; en la ciudad santa, finalmente, la oposición crece y culmina en el juicio inicuo y la pasión, que alcanza su victoriosa respuesta cuando Cristo abandona su tumba, de acuerdo con lo que había profetizado de si mismo.

El secreto mesiánico, del que Marcos hace un tema central, da así todo su fruto: Jesús, siervo humillado por la maldad y la ignorancia de los hombres que él había venido a rescatar, es exaltado por Dios, como ha de serlo todo el que a él se una de corazón y lo siga en el camino, el único que permite comprender esa “Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios” que Marcos nos ha trasmitido en un lenguaje popular, muchas veces incorrecto en la forma, pero vivaz y lleno de encanto.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Marcos_evangelista.htm)

24 abril, 2016

Santa Salomé



¡Oh!, Santa Salomé, vos, sois la hija del Dios de la vida y
su amada santa, además, madre de los Apóstoles Santiago y
Juan,  y, que  con María de Cleofás y María Magdalena, 
al amanecer del día de Pascua, se dirigieron al sepulcro
del Señor para ungir su cuerpo y allí recibieron el primer
anuncio de la Resurrección. Vos, fuisteis  una de las primeras
cristianas, que os sentisteis fascinada por la revolución
que trajo Cristo al mundo, a la sazón erais esposa del Zebedeo,
marinero conocido de Betsaida,  en Israel. Y, algo maravilloso
erais madre de dos de los primeros discípulos que el Señor
eligió para su ministerio: Santiago y Juan. A vos, no os encantaba
admirar a Jesús, y os involucraseis hasta el mismo sepulcro
de Dios de la vida. Lo seguías por todas partes y, además,
prestabais un servicio a todos los seguidores de Nuestro Señor.
Vos, quisisteis que vuestros hijos, estuvieran uno a la derecha y
el otro a la izquierda de Jesús, porque aún no habíais comprendido
la escencia del reino que Él, vino a implantar en la tierra. Vos,
soñabais con un Mesías poderoso, aguerrido y triunfador, pero,
después os disteis cuenta de todo lo contrario. En el día
de la Pasión, vos, estabais al pie mismo de la Cruz, y lo poco
o mucho de dinero que teníais, lo empleasteis con amor
para comprar aromas para embalsamar el cuerpo de Jesús.
Y, como premio, fuisteis la mujer que quedasteis impresionada
cuando el domingo de Resurrección, encontrasteis vacía
la tumba. Aquella dulce mañana, en que el Dios de la vida
resucitó, tuvisteis la suerte de ver mucho antes que otros que
lo que había dicho el Señor se había cumplido tal y como lo dijo.
¡Oh!, Santa Salomé, “viva fe por la gracia de Nuestro Señor Jesús”.

 
© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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24 de abril
Santa Salomé  
Madre de los Apóstoles Santiago y Juan
Santa del Nuevo Testamento


Por: P. Felipe Santos |


Martirologio Romano: En Jerusalén, conmemoración de las santas mujeres María de Cleofás y Salomé, que junto con María Magdalena, al amanecer del día de Pascua, se dirigieron al sepulcro del Señor para ungir su cuerpo y allí recibieron el primer anuncio de la Resurrección. († s.I)

Etimológicamente: Salomé = Paz, viene de la lengua hebrea

Breve Biografía


Un cristiano que pone su confianza en el hombre, no llega a ningún puerto con seguridad y mucho menos al corazón de Dios, el primero al que debemos amar y el primero en el que hay que confiar.


Salomé fue una cristiana de las primeras que se sintió fascinada por la revolución que trajo Cristo al mundo. Pertenece al siglo I.


Era la esposa del Zebedeo, uno de los marineros más conocidos de Betsaida, Israel.

Era también la madre de dos de los primeros discípulos que el Señor eligió para el ministerio, Santiago y Juan.


Esta mujer no se contentaba con admirar a Jesús simplemente. Se mojó en todo el sentido pleno de la palabra.


Lo seguía por todas partes y, además, prestaba un servicio estimable a todos los seguidores de Cristo el Señor.


Ella, como toda madre, quería que sus dos hijos estuvieran uno a la derecha y otro a la izquierda de Jesús.

No había comprendido todavía nada del reino que Jesús vino a predicar e implantar en la tierra.


Ella soñaba con un Mesías poderosos, aguerrido y triunfador. Después se daría cuenta de todo lo contrario.

En el día de la Pasión, ella estaba al pie mismo de la Cruz.

Igualmente, lo poco que tuviera de dinero, lo empleó para comprar aromas para embalsamar el cuerpo de Jesús.


Fue también la mujer que se quedó impactada cuando el domingo de Resurrección, al ir a la tumba, la encontró vacía.


En el alba de la preciosa mañana en que Cristo resucitó, tuvo la suerte de ver mucho antes que otros que lo que había dicho el Señor se había cumplido tal y como lo dijo.

(http://www.es.catholic.net/op/articulos/35153/salom-santa.html)

23 abril, 2016

San Jorge




¡Oh!, San Jorge, bendito, vos, sois el hijo del Dios
de la vida, y su amado santo, y aquél que, al dragón
vencisteis, y, luego de éxtasis lleno, a Jesucristo
entre las multitudes aclamasteis, animándolas de corazón
a cristianos ser. Diocleciano, emperador, enterado,
enfureció y mandó que todos adorasen a sus falsarios
dioses, prohibiendo con el Dios de la vida hacerlo. Y,
vos, por negaros, obligado fuisteis a aquella traición,
pero, os negasteis y ratificasteis como seguidor fiel
de Cristo Jesús, Dios y Señor Nuestro. Y, así y todo,
ellos os llevaron en frente de sus falsarias estatuas
albergando que os arrepentiríais, y tan solo ante
vuestra presencia, aquellas cayeron y se despedazaron.
Y, bastó ello y condenado al martirio y la muerte
fuisteis por el infame emperador. Entonces, vuestra
alma, a Dios os encomendasteis, diciendo: “Señor, en
tus manos encomiendo mi alma”. ¿Mataron vuestro cuerpo?
Sí, pero, no, vuestra alma, que, presta, a la Celeste
Patria marchó, para cubriros, con corona de luz, como
premio a vuestro grande amor y entrega de vida y fe;
Patrono Santo de Inglaterra y de los Boys Scouts;
¡Oh!; San Jorge, “vivo agricultor del Dios de la vida”.


© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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23 de Abril
San Jorge
Mártir (303)


Que Dios nos conceda valor como a San Jorge para luchar contra el dragón infernal y vencerlo y no permitirle que nos esclavice con sus tentaciones. Los que siembran entre pesares, cosechan entre cantares. (S. Biblia Salmos).
Jorge significa: el agricultor.

Biografía

Nacido en Lydda, Palestina, la tierra de Jesús, era hijo de un agricultor muy estimado. Entró al ejército y llegó a ser capitán. Se hizo famoso porque al llegar a una ciudad de Oriente se encontró con que un terrible caimán (o dragón o tiburón) devoraba a mucha gente y nadie se atrevía a acercársele. San Jorge lo atacó valientemente y acabó con tan feroz animal. Y reuniendo a todos los vecinos que estaban llenos de admiración y de emoción, les habló muy hermosamente de Jesucristo y obtuvo que muchos de ellos se hicieran cristianos.

Pero el emperador Diocleciano mandó que todos tenían que adorar ídolos o dioses falsos y prohibió adorar a Jesucristo. El capitán Jorge declaró que él nunca dejaría de adorar a Cristo y que jamás adoraría ídolos. Entonces el emperador declaró pena de muerte contra él. De paso para el sitio del martirio lo llevaron al templo de los ídolos para ver si los adoraba, pero en su presencia varias de esas estatuas cayeron derribadas por el suelo y se despedazaron.

A Jorge lo martirizaron y mientras lo azotaban, él se acordaba de los azotes que le dieron a Jesús, y no abría la boca, y sufría todo por Nuestro Señor sin gritar ni llorar. Muchos al verlo exclamaban: “Es valiente. En verdad que vale la pena ser seguidor de Cristo”. Cuando lo iban a matar decía: “Señor, en tus manos encomiendo mi alma”. El siempre rezaba y Dios siempre lo escuchaba. Al oír la noticia de que ya le iban a cortar la cabeza se puso muy contento, porque él tenía muchos deseos de ir al cielo a estar junto a Nuestro Señor Jesucristo.

San Jorge mártir es el Patrono de Inglaterra y de los Boys Scouts

Su culto alcanzó gran celebridad desde muy antiguos tiempos en la Iglesia. La Iglesia de Oriente lo llama “El gran mártir”.

En tiempos de Las Cruzadas, el rey Ricardo Corazón de León se convenció en Tierra Santa de que San Jorge tenía un gran poder de intercesión en favor de los que lo invocaban y llevó su devoción a Europa, especialmente a Inglaterra.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Jorge_4_23.htm)

22 abril, 2016

San Lucio





¡Oh!; San Lucio, vos, sois el hijo del Dios de la vida
y su amado santo, y el primero de los reyes Ingleses
que abrazasteis el cristianismo, en tiempos de Eleuterio
Papa, gracias a los santos Fugacio y Damián, misioneros
apostólicos, que la fe de Cristo os hicieron conocer y os
convirtieron. Además, fue la causa de vuestra conversión
el milagro de la legión fulminante, donde la Melitina
legión, toda de cristianos, salvó a vuestro ejército de morir
de sed, atrayendo sobre vosotros una providencial lluvia,
al mismo tiempo que, sobre vuestros enemigos una granizada
caía y una tormenta de rayos que los derrotó. Lograsteis
buenas relaciones con el romano imperio, a quien debíais
el poder. Y, así, os dirigisteis a Roma, para conocer
la iglesia del Dios de la vida. Más tarde, os encontramos
en Coira, en un monte y en una cueva que vuestro nombre
lleva, pues vos, vivisteis retirado del mundanal ruido
antes de ofrendar vuestra santa vida, con vuestro martirio,
luego de estar preso y ser decapitado en la fortaleza
de Martiola. Desde allí, voló vuestra alma al cielo, para
coronada ser con corona de luz, como justo premio a
vuestra entrega de amor, fe y esperanza. Vuestras
reliquias, se conservan en Augsburgo, para plena alegría
de quienes intentamos seguiros desde este valle de lágrimas;
¡oh!, San Lucio, “viva esperanza de Cristo, hecha fe y luz”.

© 2016 Luis Ernesto Chacón Delgado
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22 de Abril
San Lucio
Rey


San Lucio es, según una antiquísima tradición, el primero de los reyes de Inglaterra que abrazó el cristianismo, en tiempos del papa Eleuterio (170-185). El martirologio romano y el Liber Pontificalis concuerdan en ello y designan a los santos Fugacio y Damián como los misioneros apostólicos que llevaron la fe de Cristo a Inglaterra y convirtieron a Lucio. La versión histórica nos dice que Lucio era el jefe militar de uno de los pequeños Estados en que estaba dividida entonces Gran Bretaña.

La tradición señala como causa de su conversión, el milagro de la legión fulminante, la misma que relata que la legión Melitina, en tiempo de Marco Aurelio, compuesta toda ella de cristianos, en su expedición contra los sármatas salvó al ejército de morir de sed, atrayendo sobre ellos una lluvia providencial, al tiempo que caía sobre los enemigos una granizada y una tormenta de rayos que los derrotó.

Aprovechando Lucio las relaciones políticas con el imperio romano, al que debía su familia el poder, se dirigió a Roma para conocer la floreciente iglesia cristiana de la capital. Vuelve la tradición a completar su vida,situándolo en Coira (Suiza), donde hay un monte y una cueva dedicados a su nombre porque se cree que allí vivió retirado algún tiempo. Su vida terminó con el martirio: fue preso y decapitado en la fortaleza de Martiola. Sus reliquias se conservan en Augsburgo.

(http://www.elalmanaque.com/santoral/abril/22-4-lucio.htm)

21 abril, 2016

San Anselmo

 

 ¡Oh!, San Anselmo; vos, sois el hijo del Dios de la vida,
su amado santo, obispo y doctor de la Iglesia. Aunque
vuestra vida, entre dos mundos transcurrió, más pudo
el disipado, pero, éste, duró sólo por un tiempo, ya que,
el Santo Espíritu del Señor, obró en vos, y os premió
con el talento de ser “pluma de oro”. Y, así, de vuestro
santo ser, “El Monologio”, sobre la fe y, el “Prosologio”,
acerca de la inteligencia, surgieron prístinamente. Dos
grandes escritos en favor de Aquél que todo lo ve. Profesor
eminente, elocuente predicador y reformador de la vida
monástica, y, sobre todo, gran teólogo. Vuestras obras
filosóficas, como vuestras meditaciones sobre la Redención,
provienen del vivo impulso de vuestro corazón y de vuestra
inteligencia. Así, ganasteis ser llamado “padre de la
Escolástica”, porque os asemejabais mucho a San Agustín.
Más tarde, fuisteis elevado a la dignidad de arzobispo
primado de Inglaterra, y allí, con la humildad que os
caracterizaba, luchasteis contra la hostilidad de Guillermo
“el Rojo” y Enrique I, que al final se convirtieron
en dos destierros. En medio de todo, viajasteis a Roma,
para vuestros derechos reclamar, pero también, para que,
disminuyesen las sanciones contra vuestros adversarios.
Y, así, desarmasteis la maldad de vuestros opositores.
De María Santísima fiel devoto y de viva perfección
del amor de Dios, hoy, no sólo os recordamos por vuestra
prolífica obra, sino, por vuestras palabras al final
de vuestra vida: “Allí donde están los verdaderos goces
celestiales, allí deben estar siempre los deseos de n
vuestro corazón”. “Haz, te lo ruego, Señor, que yo sienta
con el corazón lo que toco con la inteligencia”. Y, así,
entregasteis vuestra vida, a quien os la dio: ¡Dios!,
para vivir en la eternidad, como premio a vuestro amor;
¡oh!, San Anselmo, “vivo amor, y perfección de Cristo”.

 

© 2016 Luis Ernesto Chacón Delgado
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21 de Abril
San Anselmo
Obispo y Doctor de la Iglesia


Martirologio Romano: San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia, que, nacido en Aosta, fue monje y abad del monasterio de Bec, en Normandía, enseñando a los hermanos a caminar por la vía de la perfección y a buscar a Dios por la comprensión de la fe. Promovido a la insigne sede de Canterbury, en Inglaterra, trabajó denodadamente por la libertad de la Iglesia, sufriendo por ello dificultades y destierros (1109).

Etimológicamente: Anselmo=Aquel que tiene la protección divina, es de origen germánico. San Anselmo nació en Aosta (Italia) en 1033 de noble familia. Desde muy niño se sintió inclinado hacia la vida contemplativa. Pero su padre, Gandulfo, se opuso: no podía ver a su primogénito hecho un monje; anhelaba que siguiera sus huellas. A causa de esto, Anselmo sufrió tanto que se enfermó gravemente, pero el padre no se conmovió. Al recuperar la salud, el joven pareció consentir al deseo paterno. Se adaptó a la vida mundana, y hasta pareció bien dispuesto a las fáciles ocasiones de placeres que le proporcionaba su rango; pero en su corazón seguía intacta la antigua llamada de Dios.

En efecto, pronto abandonó la casa paterna, pasó a Francia y luego a Bec, en Normandía, en cuya famosa abadía enseñaba el célebre maestro de teología, el monje Lanfranco.

Anselmo se dedicó de lleno al estudio, siguiendo fielmente las huellas del maestro, de quien fue sucesor como abad, siendo aún muy joven. Se convirtió entonces en un eminente profesor, elocuente predicador y gran reformador de la vida monástica. Sobre todo llegó a ser un gran teólogo.

Su austeridad ascética le suscitó fuertes oposiciones, pero su amabilidad terminaba ganándose el amor y la estima hasta de los menos entusiastas. Era un genio metafísico que, con corazón e inteligencia, se acercó a los más profundos misterios cristianos: “Haz, te lo ruego, Señor—escribía—, que yo sienta con el corazón lo que toco con la inteligencia”.

Sus dos obras más conocidas son el Monologio, o modo de meditar sobre las razones de la fe, y el Proslogio, o la fe que busca la inteligencia. Es necesario, decía él, impregnar cada vez más nuestra fe de inteligencia, en espera de la visión beatífica. Sus obras filosóficas, como sus meditaciones sobre la Redención, provienen del vivo impulso del corazón y de la inteligencia. En esto, el padre de la Escolástica se asemejaba mucho a San Agustín.

Fue elevado a la dignidad de arzobispo primado de Inglaterra, con sede en Canterbury, y allí el humilde monje de Bec tuvo que luchar contra la hostilidad de Guillermo el Rojo y Enrique I. Los contrastes, al principio velados, se convirtieron en abierta lucha más tarde, a tal punto que sufrió dos destierros.

Fue a Roma no sólo para pedir que se reconocieran sus derechos, sino también para pedir que se mitigaran las sanciones decretadas contra sus adversarios, alejando así el peligro de un cisma. Esta muestra de virtud suya terminó desarmando a sus opositores. Murió en Canterbury el 21 de abril de 1109. En 1720 el Papa Clemente XI lo declaró doctor de la Iglesia.

20 abril, 2016

San Marcelino de Embrun





¡Oh! San Marcelino de Embrun, vos sois el hijo del Dios
de la vida, su amado santo y obispo, que, en el África
nacido, convertisteis a la fe de Cristo, a la mayoría
de la población de los Alpes Marítimos, y luego, Obispo
ordenado por carismático san Eusebio de Vercelli. De joven
os embarcasteis con Domingo y Vicente, dos amigos con
destino a Francia, con la fe puesta en la evangelización
de los Alpes franceses. A vuestros amigos, os enviasteis
a los Alpes Bajos y vos, os quedasteis, en Embrun, donde
construisteis una capilla, e invitasteis para su inauguración
a san Eusebio de Vercelli, quien, luego de arduo viaje,
desde el Piamonte, arribó para consagrar las obras del Señor:
Iglesia y Obispo. Y, de aquél encuentro con el arriero y
su bestia cansada y apaleada, al pueblo entrasteis, cargando
el trigo a cuestas y para evitar que agredieran al abusivo
arriero dijisteis: “No le hagáis daño, es mi bienhechor.
¿No me ha permitido imitar un poco a Aquel que cargó con
nuestros pecados y quiso llevar la cruz de la salvación?”.
Y, con esta prueba de amor a Cristo, la gente maravillada
quedó, logrando vos, más fácilmente vuestra evangelizadora
tarea. También, os disteis tiempo para luchar contra
el arrianismo, que implantar quería Constancio II en aquél
tiempo, hasta que la muerte lo alcanzó, y vos, quedasteis
al fin, libre. Y, así, gastando vuestra vida en buena lid,
voló vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona
de luz, como justo premio a vuestra grande entrega de amor;
¡oh!, San Marcelino, “vivo evangelio del amor por Cristo”.

 
© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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20 de Abril
San Marcelino de Embrun
Obispo


Martirologio Romano: En Embrún, en la Galia, san Marcelino, primer obispo de esta ciudad, el cual, oriundo de África, convirtió a la fe de Cristo la mayor parte de la población de los Alpes Marítimos, siendo ordenado obispo por san Eusebio de Vercelli († c. 374).

Etimológicamente: Marcelino = Aquel que procede de Marte, con Marte como dios de la guerra romano. Es de origen latino.
Breve Biografía

Vino al mundo en la provincia romana de Africa y murió en Embrun (Alpes), el 13 de abril del año 374.
Este joven tuvo la feliz idea evangélica de embarcarse con dos compañeros, Domingo y Vicente, con destino a Francia.

Les guiaba llana y simplemente la evangelización de los Alpes franceses.

A sus dos amigos los envió a los Alpes Bajos. El se quedó en Embrun. En seguida, llevado por la urgencia de anunciar el evangelio y para tener un lugar apropiado en donde hacerlo, construyó una capilla en la ciudad.

Para su inauguración invitó a san Eusebio de Vercelli. A pesar de la distancia y de los caminos, vino desde el Piamonte para la consagración de la iglesia y, de camino, lo consagró Obispo.

Se cuenta que, a la vuelta de una incursión apostólica, Marcelino se encontró con una reata de mulos que llevaban sacos de trigo, uno de los arrieros le daba golpes al animal porque había caído muerto de extenuación y agotamiento.

Al ver pasar al obispo, le dijo: “Usted va a hacer sus veces”. Y así lo hizo. Cargó con el trigo hasta el pueblo. Cuando los cristianos lo vieron llegar de esta forma extraña, quisieron hacerle daño al arriero, pero Marcelino se lo impidió: “No le hagáis daño, es mi bienhechor. ¿No me ha permitido imitar un poco a Aquel que cargó con nuestros pecados y quiso llevar la cruz de la salvación?”.

Con estas pruebas de amor a Cristo, la gente se quedó alucinada. Gracias a esto, le fue más fácil lograr conversiones para la fe cristiana.

Junto a este amor limpio y sincero para con todo el mundo, también supo luchar con ahínco contra el arrianismo que quería implantar Constancio II en todo el Occidente. Por eso, alguna que otra vez tuvo que huir a las montañas para que no lo cogieran los funcionarios imperiales. Al morir el emperador, quedó libre.
Por: P. Felipe Santos

Fuente: Catholic.net

(http://es.catholic.net/op/articulos/34973/marcelino-de-embrun-santo.html)

19 abril, 2016

San Expedito

 


¡Oh!, San Expedito, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
su amado santo y mártir, y que, comandante legionario siendo,
defendisteis al Romano Imperio de los Bárbaros enemigos.
Pero, vos, un día, las armas dejasteis para convertiros
en fervoroso cristiano y por ello, martirizado fuisteis, y,
junto a vos también, alzaron vuelo las almas de vuestros
compañeros Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo,
que adornan hoy, la celeste eternidad. Según la tradición,
en el momento de vuestra conversión, se os acercó el demonio,
en forma de un cuervo que os gritaba “cras, cras cras”,
que en latín significa “Mañana, Mañana, Mañana”. Así,
trataba de persuadiros para que dejaseis vuestra decisión
para después ya que, el demonio sabe que lo que se deja
para mañana, se quede sin hacer. Pero vos, tomando gran
decisión, lo aplastasteis con rapidez diciendo “¡Hodie,
Hodie, Hodie!”, que significa “Hoy, Hoy, Hoy”. Acotando,
“No dejaré nada para mañana, a partir de HOY seré cristiano”.
Así, os convertisteis en soldado de Cristo, utilizando
desde ese momento vuestro valor y disciplina para el Reino
de Dios. Y, así, honor hicisteis a vuestro nombre, “Expedito”,
pues significa, prontitud y segura intercesión. Por, ello
a vos, os invocamos en urgentes problemas, sabiendo de que,
lo importante, la renuncia es, a la vida de pecado y luego,
abrazarnos a la Cruz salvadora de Cristo. Desde allí, vos,
venerado sois por los jóvenes, los estudiantes, los enfermos
y los que se encuentran en problemas laborales y de familia.
Sois, además, de los juicios, su protector. Que nosotros
digamos “HOY”, también a Jesús y aplastemos los engaños
del tentador. En la iconografía, San Expedito, representado
es como un soldado, con una cruz en la que está escrita
la palabra “Hodie”, Hoy, y la hoja de palma que su martirio
nos recuerda. A sus pies hay un cuervo y la palabra “cras”,
mañana. Por todo ello, y vuestro gran valor y audacia, Cristo,
a quien elegisteis, os coronó con corona de luz, como justo
premio a vuestra entrega increíble de amor, fe y esperanza;
¡oh!, San Expedito, “vivas palabras por Cristo: hodie, hodie”.

 
© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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19 de Abril
San Expedito
Mártir


Su nombre no consta en el actual Martirologio Romano. San Expedito fue comandante de una legión romana y como tal defendió al Imperio ante las invasiones de los Bárbaros. Al convertirse en cristiano fue martirizado (posiblemente por orden del emperador Diocleciano) en Melitene, Armenia (hoy Malatya, Turquía). Junto con él murieron sus compañeros de armas: Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo. Muchos otros mártires dieron gloria a Dios en su época, entre ellos Santa Filomena y San Jorge.

Según la tradición, en el momento de la conversión, se le acercó el demonio, en forma de un cuervo que le gritaba “cras, cras cras” (En latín significa “Mañana, Mañana, Mañana”). Así trataba de persuadirlo a que dejase su decisión para después ya que el demonio sabe que lo que se deja para mañana hay mucha posibilidad de que se quede sin hacer. Pero Expedito aplastó al cuervo tentador con prontitud diciendo “¡HODIE, HODIE, HODIE!” (HOY, HOY, HOY). No dejaré nada para mañana, a partir de HOY seré cristiano”. Así se convirtió en soldado de Cristo, utilizando desde ese momento su valor y disciplina para el Reino de Dios.

Aunque se desconoce el origen su nombre, aparece en la Martiriología Romana junto a Hermógenes y compañeros. Su nombre es sinónimo con prontitud y se le tiene por gran y pronto intercesor.

A san Expedito se le invoca en problemas urgentes. Debemos saber que lo mas importante es renunciar a la vida de pecado y decidirnos cabalmente por Cristo. Seamos pues inspirados por su prontitud y valor al seguir a Cristo en tan difíciles circunstancias cuando los cristianos eran perseguidos a muerte. Que nosotros también digamos “HOY” a Jesús y aplastemos los engaños del tentador.

También se le venera como protector de jóvenes, estudiantes, enfermos, problemas laborales y de familia, y juicios.

Se alega que el santo aparece como un error de escribano cuando, en el siglo XIX, una caja de reliquias fue enviada a monjas francesas con la anotación: “expedir”. Sheppard (1969). Pero esta hipótesis no puede ser cierta ya que Expedito era conocido en el siglo XVIII en Alemania y Sicilia y se le invocaba en casos de urgencia (Attwater).

En la iconografía, Expedito es representado como un soldado con una cruz en la que esta escrito “Hodie” (Hoy) y la hoja de palma (martirio). A sus pies hay un cuervo y la palabra “cras” (mañana).
Aunque no aparece en el actual calendario litúrgico no deja de ser un santo reconocido por la Iglesia.

ORACIONES
ORACION A SAN EXPEDITO PARA VENCER LAS PRUEBAS

¡Señor Jesús acudo a tu auxilio! ¡Virgen Santísima socórreme!  
San Expedito, tu que lleno de valor abrirste tu corazón a la gracia de Dios y no te dejaste llevar por la tentación de postergar tu entrega, ayúdame a no dejar para mañana lo que debo hacer hoy por amor a Cristo.
Ayúdame desde el cielo a renunciar a todo vicio y tentación con el poder que Jesús me da.  
Que sea yo diligente, valiente y disciplinado al servicio del Señor, y no me acobarde ante las pruebas. Tú que eres el santo de las causas urgentes, te presento mi necesidad (intención).  
Sobre todo te pido que intercedas por mi para que persevere en la fe, y así llegue al gozo del cielo con Cristo, con la Virgen María, los ángeles y los santos.
Amén.


ORACIÓN A SAN EXPEDITO

Mi San Expedito de las causas justas y urgentes, intercede por mi ante Nuestro Señor Jesuscristo, para que venga en mi socorro en esta hora de aflicción y desesperanza.  

Mi San Expedito tú que eres el Santo guerrero. 
Tú que eres el Santo de los afligidos.  
Tú que eres el Santo de los desesperados.  
Tú que eres el Santo de las causas urgentes, protégeme, ayúdame, otorgándome: fuerza, coraje y serenidad. ¡Atiende mi pedido! (hacer el pedido).

Mi San Expedito, ayúdame a superar estas horas difíciles, protégeme de todos los que puedan perjudicarme, protege a mi familia, atiende mi pedido con urgencia. 
Devuélveme la Paz y la tranquilidad.

Mi San Expedito! Agradeceré tu intercesión por el resto de mi vida propagando tu devoción entre los que tienen Fe. cambiando mi vida y mis costumbres glorificando desde ahora a nuestro Padre y anhelando un día gozar contigo de la eterna bienaventuranza

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=8991)