29 enero, 2019

San Valerio

 
 
 
 
 
¡Oh! San Valerio, vos, sois el hijo del Dios de la vida
y su amado Santo, nacido en alcurnia noble y cristiana
en Zaragoza, la ciudad de los “innumerables mártires”
según Prudencio, el poeta. Vos, después de ser servidor
del mundo, y venciendo la adversidad, llegasteis a ser
uno de los más célebres prelados de la Iglesia de España,
felizmente para vos, y alegría de vuestra feligresía
en vuestra sede episcopal donde nacisteis. Os distinguisteis
por vuestro espíritu de mortificación y por vuestras
virtudes cristianas. Los últimos años de vuestra santa
vida, no pudisteis con el cargo de la predicación cumplir
por lo que os llamaron “el tartamudo” y Vicente, humilde y
grande diácono, os sustituyó en esta misión con su gran
voz, elocuencia y fidelidad a vos. Daciano, de gobernador
romano hacía en la provincia y su odio era a muerte contra
los cristianos, amenazándoos para que vos, apostataseis
de vuestra fe y viendo que os negásteis os obligó a permanecer
en el destierro, pero, siempre amando a Dios y a la Iglesia.
Un día como hoy, voló, vuestra santa alma al cielo, para
coronada ser con corona de luz y eternidad como justo
premio a vuestra increíble entrega de amor y fe. ¡Aleluya!
¡oh!, San Valerio, “vivo y valeroso soldado del Dios Vivo”.
 

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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29 de Enero
San Valerio
Obispo


De este nombre en Tréveris, continúa la primera implantación del cristianismo en la gran metrópoli de Roma dentro de Germania.

Su recuerdo sigue en una fecha al del prudente y anciano obispo de Zaragoza, San Valerio «el tartamudo»; desterrado a Francia por Daciano a raíz del martirio de San Vicente, su diácono; y celebrado también con el nombre de San Valero, desde Aragón a Anet y el Franco Condado.

El origen de este nombre está en el latín Valerus, probablemente de valeo, “ser fuerte, valeroso”. Nació en una ilustre familia cristiana sobre la segunda mitad del siglo III en la ciudad de Zaragoza denominada la ciudad de los “innumerables mártires” según canta el vate (poeta) cristiano Prudencio en el Peristephanon o Las Coronas. San Valero (después de abandonar ser servidor del mundo, no sin antes vencer grandes dificultades) fue uno de los más célebres prelados de 1a Iglesia de España, concretamente, de la sede episcopal de su ciudad natal. Se distinguió nuestro santo por su gran espíritu de mortificación y por sus sólidas virtudes cristianas.

La tradición narra que los últimos años de su episcopado no pudo cumplir con el cargo de la predicación por lo que fue llamado “el tartamudo”. A fin de sustituirle en esta misión de la predicación encontró como gran y humilde diácono a Vicente, a quien trajo de la ciudad de Huesca. Fue éste un clérigo elocuente, de alta voz y fiel colaborador de su Obispo.

Era Daciano el gobernador romano de toda esa provincia. Fue célebre su odio hacia todos los cristianos. A san Valerio, ante su negativa de renegar de su credo cristiano, le obligó a permanecer en destierro cerca de Barbastro donde, lleno de amor a Dios y a la Iglesia, murió hacia el año 315.

(http://santoralsantamarialamayor.blogspot.com/2010/01/san-valerio-obispo.html)

28 enero, 2019

Santo Tomás de Aquino

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 ¡Oh! Santo Tomás de Aquino, vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo, y, a quien Él, sabiduría
e inteligencia concedió, dondes con los que, vos, os
adentrasteis en sus secretos. Vuestro pensar y vuestra
palabra en “Summa Teológica”, grabados quedaron
y ella sola, pilar es de Nuestra Santa Madre Iglesia
Católica. El “Pangelingua” y el “Tantumergo”, sublimes
himnos, que, en honor a la Fiesta del Cuerpo y Sangre
de Jesucristo compusisteis, con viva fe y gran amor.
Vuestro tratado sobre el Ave María, el culmen es
de vuestro portento de fe. San Alberto Magno, de vos, dijo:
“Vosotros lo llamais el “buey mudo”. Pero, este “buey”
llenará un día con sus mugidos el mundo entero”. Y,
cuando Jesús, se os apareció, os dijo: “Tomás, habéis
hablado bien de Mi ¿Qué queréis a cambio?”. Vos,
respondisteis: “Señor, lo único que quiero yo es amarte,
amarte mucho, y agradarte cada vez más”. Vuestros
compañeros de aquél tiempo, este comentario dejaron:
“La ciencia de Tomás es muy grande, pero su piedad
es más grande todavía. Pasa horas y horas rezando,
y en la Misa, después de la elevación, parece que
estuviera en el Paraíso. Y hasta se le llena el rostro
de resplandores de vez en cuando mientras celebra
la Eucaristía”. Siempre en cuenta a Nuestra Señora
teníais, pues en su borde escribíais “Dios te Salve
María”, “Martillo de los herejes”. Pocos meses antes
de morir tuvisteis una visión celestial y sobrenatural
que hizo que dejasteis de escribir, y, el Hermano
Reginaldo os preguntó a acerca de la causa por la cual
ya no lo hacíais más y, respondisteis: “Es que,
comparando con lo que vi en aquella visión, lo que he
escrito es muy poca cosa”. Más tarde, el Santo Padre,
os envió al Concilio de Lyon, pero os sentisteis mal,
y os llevaron por última vez la Sagrada Comunión y
exclamasteis: “Ahora te recibo a Ti mi Jesús, que
pagaste con tu sangre el precio de la redención de
mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan
mi fe en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia
Católica, de quien me profeso hijo obediente”.
Y, así, voló vuestra alma al cielo, para corona de luz
recibir, como premio justo a vuestra entrega de amor.
Santo Patrono de la Educación y de las Escuelas Católicas;
¡Oh!, Santo Tomás de Aquino; “vivo mugido del  Dios Vivo”.


 
© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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28 de Enero
Santo Tomás de Aquino
El Doctor Angélico
Presbítero y Doctor de la Iglesia
(+1274)


 
Su Vida



Nace en el Castillo de Rocaseca, cerca de Nápoles, Italia, en 1225. Es el último hijo varón de una numerosa familia de doce hijos. Su padre se llamaba Landulfo de Aquino. Alto, grueso, bien proporcionado, frente despejada, porte distinguido, una gran amabilidad en el trato, y mucha delicadeza de sentimientos.

Cerca del Castillo donde nació estaba el famoso convento de los monjes Benedictinos llamado Monte Casino. Allí lo llevaron a hacer sus primeros años de estudios. Los monjes le enseñaron a meditar en silencio. Es el más piadoso, meditabundo y silencioso de todos los alumnos del convento. Lo que lee o estudia lo aprende de memoria con una facilidad portentosa.

Continúa sus estudios por cinco años en la Universidad de Nápoles. Allí supera a todos sus compañeros en memoria e inteligencia. Conoce a los Padres Dominicos y se entusiasma por esa Comunidad. Quiere entrar de religioso pero su familia se opone. El religioso huye hacia Alemania, pero por el camino lo sorprenden sus hermanos que viajan acompañados de un escuadrón de militares y lo ponen preso. No logran quitarle el hábito de dominico, pero lo encierran en una prisión del castillo de Rocaseca.

Tomás aprovecha su encierro de dos años en la prisión para aprenderse de memoria muchísimas frases de la S. Biblia y para estudiar muy a fondo el mejor tratado de Teología que había en ese tiempo, y que después él explicará muy bien en la Universidad.

Sus hermanos al ver que por más que le ruegan y lo amenazan no logran quitarle la idea de seguir de religioso, le envían a una mujer de mala vida para que lo haga pecar. Tomás toma en sus manos un tizón encendido y se lanza contra la mala mujer, amenazándola con quemarle el rostro si se atreve a acercársele. Ella sale huyendo y así al vencer él las pasiones de la carne, logró la Iglesia Católica conseguir un gran santo. Si este joven no hubiera sabido vencer la tentación de la impureza, no tendríamos hoy a este gran Doctor de la Iglesia.

Esa noche contempló en sueños una visión Celestial que venía a felicitarlo y le traía una estola o banda blanca, en señal de la virtud, de la pureza que le concedía Nuestro Señor.

Liberado ya de la prisión lo enviaron a Colonia, Alemania, a estudiar con el más sabio Padre Dominico de ese tiempo: San Alberto Magno. Al principio los compañeros no imaginaban la inteligencia que tenía Tomás, y al verlo tan robusto y siempre tan silencioso en las discusiones le pusieron de apodo: “El buey mudo”. Pero un día uno de sus compañeros leyó los apuntes de este joven estudiante y se los presentó al sabio profesor. San Alberto al leerlos les dijo a los demás estudiantes: “Ustedes lo llaman el buey mudo. Pero este buey llenará un día con sus mugidos el mundo entero”. Y así sucedió en verdad después.

Sus compañeros de ese tiempo dejaron este comentario: “La ciencia de Tomás es muy grande, pero su piedad es más grande todavía. Pasa horas y horas rezando, y en la Misa, después de la elevación, parece que estuviera en el Paraíso. Y hasta se le llena el rostro de resplandores de vez en cuando mientras celebra la Eucaristía”.

A los 27 años, en 1252, ya es profesor de la famosísima Universidad de París. Sus clases de teología y filosofía son las más concurridas de la Universidad. El rey San Luis lo estima tanto que lo consulta en todos los asuntos de importancia. Y en la Universidad es tan grande el prestigio que tiene y su ascendiente sobre los demás, que cuando se traba una enorme discusión acerca de la Eucaristía y no logran ponerse de acuerdo, al fin los bandos aceptan que sea Tomás de Aquino el que haga de árbitro y diga la última palabra, y lo que él dice es aceptado por todos sin excepción.

En 1259 el Sumo Pontífice lo llama a Italia y por siete años recorre el país predicando y enseñando, y es encargado de dirigir el colegio Pontificio de Roma para jóvenes que se preparan para puestos de importancia especial.

En 4 años escribe su obra más famosa: “La Suma Teológica”, obra portentosa en 14 tomos, donde a base de Sagrada Escritura, de filosofía y teología y doctrina de los santos va explicando todas las enseñanzas católicas. Es lo más profundo que se haya escrito en la Iglesia Católica.

En Italia la gente se agolpaba para escucharle con gran respeto como a un enviado de Dios, y lloraban de emoción al oírle predicar acerca de la Pasión de Cristo, y se emocionaban de alegría cuando les hablaba de la Resurrección de Jesús y de la Vida Eterna que nos espera.

El Romano Pontífice le encargó que escribiera los himnos para la Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, y compuso entonces el “Pangelingua” y el “Tantumergo” y varios otros bellísimos cantos de la Eucaristía (dicen que el Santo Padre encargó a Santo Tomás y a San Buenaventura que cada uno escribiera unos himnos, pero que mientras oía leer los himnos tan bellos que había compuesto Santo Tomás, San Buenaventrua fue rompiendo los que él mismo había redactado, porque los otros le parecían más hermosos). Después de haber escrito tratados hermosísimos acerca de Jesús en la Eucaristía, sintió Tomás que Jesús le decía en una visión: “Tomás, has hablado bien de Mi. ¿Qué quieres a cambio?”. Y el santo le respondió: “Señor: lo único que yo quiero es amarte, amarte mucho, y agradarte cada vez más”.

De tal manera se concentraba en los temas que tenía que tratar, que un día estando almorzando con el rey, de pronto dio un puñetazo a la mesa y exclamó: “Ya encontré la respuesta para tal y tal pregunta”. Después tuvo que presentar excusas al rey por estar pensando en otros temas distintos a los que estaban tratando los demás en la conversación.

Pocos meses antes de morir tuvo una visión acerca de lo sobrenatural y celestial, y desde entonces dejó de escribir. Preguntado por el Hermano Reginaldo acerca de la causa por la cual ya no escribía más, exclamó: “Es que, comparando con lo que vi en aquella visión, lo que he escrito es muy poca cosa”.

Santo Tomás logró que la filosofía de Aristóteles llegara a ser parte de las enseñanzas de los católicos. Este santo ha sido el más famoso profesor de filosofía que ha tenido la Iglesia.

Tan importantes son sus escritos que en el Concilio de Trento (o sea la reunión de los obispos del mundo), los tres libros de consulta que había sobre la mesa principal eran: la Sagrada Biblia, los Decretos de los Papas, y la Suma Teológica de Santo Tomás.

Decía nuestro santo que él había aprendido más, arrodillándose delante del crucifijo, que en la lectura de los libros. Su secretario Reginaldo afirmaba que la admirable ciencia de Santo Tomás provenía más de sus oraciones que de su ingenio. Este hombre de Dios rezaba mucho y con gran fervor para que Dios le iluminara y le hiciera conocer las verdades que debía explicar al pueblo.

Su humildad
Cumplía exactamente aquel consejo de San Pablo: “Consideren superiores a los demás”. Siempre consideraba que los otros eran mejores que él. Aun en las más acaloradas discusiones exponía sus ideas con total calma; jamás se dejó llevar por la cólera aunque los adversarios lo ofendieran fuertemente y nunca se le oyó decir alguna cosa que pudiera ofender a alguno. Su lema en el trato era aquel mandato de Jesús: “Tratad a los demás como deseáis que los demás os traten a vosotros”.

Su devoción por la Virgen María era muy grande. En el margen de sus cuadernos escribía: “Dios te salve María“. Y compuso un tratado acerca del Ave María.

Su muerte
El Sumo Pontífice lo envió al Concilio de Lyon, pero por el camino se sintió mal y fue recibido en el monasterio de los monjes cistercienses de Fosanova. Cuando le llevaron por última vez la Sagrada Comunión exclamó: “Ahora te recibo a Ti mi Jesús, que pagaste con tu sangre el precio de la redención de mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan mi fe en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia Católica, de quien me profeso hijo obediente”.

Murió el 7 de marzo de 1274 a la edad de 49 años. Fue declarado santo en 1323 apenas 50 años después de muerto. Y sus restos fueron llevados solemnemente a la Catedral de Tolouse un 28 de enero. Por eso se celebra en este día su fiesta.

Oración a Santo Tomás de Aquino
Angélico doctor Santo Tomás, gloria inmortal de la religión, columna firmísima de la Iglesia, varón santísimo y sapientísimo, que por los admirables ejemplos de tu inocente vida fuiste elevado a la cumbre de una perfección consumada, y con tus prodigiosos escritos eres martillo de los herejes, luz de maestros y doctores, y milagro estupendo de sabiduría.

¡Oh! quien acertara, Santo mío, a ser en virtud y letras verdadero discípulo, aprendiendo en el libro de vuestras virtudes y en las obras que con tanto acierto escribiste la ciencia de los santos, que es la verdadera y única sabiduría.

¡Quién supiera hermanar, como vos, la doctrina con la modestia, y la alta inteligencia con la profunda humildad! Alcanzadme del Señor esta gracia, junto con el inestimable don de la pureza y haced que, practicando tu doctrina y siguiendo tus ejemplos, consiga la eterna bienaventuranza. Amén.

( http://www.ewtn.com/spanish/saints/Tom%C3%A1s_de_Aquino.htm)

25 enero, 2019

La Coversión de San Pablo

 
 
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 ¡Oh! Bendita conversión vuestra, San Pablo: ¡Saulo,
Saulo!, ¿por qué me persigues? Os dijo el Señor
¿Quién eres, Señor? Preguntasteis vos. Y, Él os dijo:
¡Yo soy Jesús, a quien tú persigues! ¡Levantaos y
entrad en la ciudad que allí se os dirá lo que
tenéis que hacer. Y, vos, os levantasteis del suelo,
pero, cuando abristeis los ojos, no podíais ver, y
os llevaron a Damasco, y, allí, estuvisteis ciego
tres días, sin comer, ni beber nada. Y un tal Ananías
fue a veros y, cuando llegó a la casa, os impuso las manos
y os dijo: “Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te
apareció en el camino, me ha enviado para que recobres
la vista y seas lleno del Espíritu Santo”. Y, casi
al instante cayó de vuestros ojos algo como escamas
y recobrasteis la vista. Os levantasteis y fuisteis
bautizado, y en seguida os dedicasteis a predicar
en las sinagogas afirmando que Jesús es el Hijo
de Dios, para su eterna y maravillosa gloria. ¡Aleluya!
¡oh! Bendita y “viva” conversión vuestra, San Pablo.


© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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25 de Enero
La conversión de San Pablo
Fiesta litúrgica

Por: Joseph A. Fitzmyer | Fuente: Libro: Teología de San Pablo

Martirologio Romano: Fiesta de la Conversión de san Pablo, apóstol. Viajando hacia Damasco, cuando aún maquinaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, el mismo Jesús glorioso se le reveló en el camino, eligiéndole para que, lleno del Espíritu Santo, anunciase el Evangelio de la salvación a los gentiles. Sufrió muchas dificultades a causa del nombre de Cristo.

Breve Reseña

No es segura la fecha en que Pablo se convirtió, pero está relacionada con el martirio de Esteban, cuando los testigos depositaron sus vestiduras a los pies de Saulo (Hch 7, 58; cf. 22, 20) para que las guardara. Este martirio y la subsiguiente persecución de la Iglesia, encaja bien en el cambio de Prefectos Romanos que se produjo en el año 36. Esta fecha corresponde bien a los catorce años que median entre la conversión de Pablo y su visita a Jerusalén con ocasión del “concilio” (Gál 2, 1; año 49). Sin embargo, algunos comentaristas prefieren fechar la conversión el año 33 (cf. J. Finegan, Biblical Chronology, 321).

El mismo Pablo y Lucas en los Hechos de los Apóstoles describen la experiencia vivida en el camino de Damasco y el giro que significó en la vida del Apóstol. Fue un encuentro con el Señor (Kyrios) resucitado, que obligó a Pablo a adoptar un nuevo estilo de vida; fue la experiencia que convirtió al fariseo Pablo en el apóstol Pablo.

Pablo relata el acontecimiento en Gálatas 1, 13-17 desde su propio punto de vista apologético y polémico. En Hechos (9, 3-19; 22, 6-16; 26, 12-18) hay otros tres relatos: todos subrayan el carácter arrollador e inesperado de esta experiencia, que tuvo lugar en medio de la persecución que Pablo dirigía contra los cristianos.

Si bien hay variantes en cuanto a los detalles en los tres relatos (si los acompañantes quedaron en pie sin poder hablar o si cayeron por tierra; si oyeron o no la voz; asimismo, el hecho de que Jesús hablara a Pablo “en idioma hebreo”, pero citando un proverbio griego…), el mensaje esencial transmitido a Pablo es el mismo.

(http://www.es.catholic.net/op/articulos/61027/la-conversin-de-san-pablo.html#modal)

24 enero, 2019

San Francisco de Sales

 
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¡Oh¡, San Francisco de Sales; vos, sois, el hijo del Dios
de la Vida, su amado santo, el “apóstol de la palabra
y de la verdad” contra los impíos protestantes y, además,
líder y escudo con vuestro verbo prodigioso. Con vuestro
libro “Introducción a la vida devota”, nos invitasteis
dulcemente a amar esta heroica clase de vida. Vos, decíais:
“¿No es una barbaridad querer desterrar la vida devota
del cuartel de los soldados, del taller de los artesanos,
del palacio, de los príncipes y del hogar de los casados?”
!Claro que sí! Prescindir de Dios, que es sólo Amor, es
como estar muerto en vida, ir, ciego y cojo por el mundo,
y el cuerpo, atado al eterno fuego. “No nos enojemos
en el camino unos contra otros; caminemos con nuestros
hermanos y compañeros con dulzura, paz y amor. Y, te lo
digo con toda claridad y sin excepción alguna: no te
enojes jamás, si es posible; por ningún pretexto des en
tu corazón entrada al enojo”. Así, escribisteis sobre
el enojo. Como sabéis vos, vuestra dulzura, no fue algo
fácil de lograr, pues dicen que vos, en vuestra juventud
teníais mal genio. Pero, que vos, supisteis modelar,
con vuestra lucha ascética con el fin de aumentar vuestra
capacidad, de autodominio. Prueba de ello, se cuenta que,
al haceros la autopsia, os encontraron con vuestro hígado
duro como piedra. Al final, vuestra alma voló al cielo
luego de haberla gastado en buena lid, ganándoos corona
de luz, como premio justo a vuestra entrega de amor;
Santo Patrono de los escritores y periodistas del mundo;
¡oh!, San Francisco de Sales, “viva virtud y dulzura de Cristo”.


© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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24 de enero
San Francisco de Sales
Obispo
Patrono de los periodistas y escritores
(1567-1622)


Se dice que escribía de día hojas clandestinas y la metía por debajo de las puertas, de noche. Por esa razón, se ganó el premio “patrono de los periodistas”.


Escribía como un ángel
De forma, que los franceses lo tienen entre sus clásicos de literatura. Montañés de cuerpo entero, nacido en los Alpes, en el castillo saboyano de Sales. Familia exquisita. Le llevan a estudiar a la universidad de París. Luego a Padua. Canónigo de Annecy, obispo auxiliar de Ginebra, líder de debates con los protestantes, apóstol de la región de Chablais. Vuelve a París, trata con san Vicente de Paul, en todas partes se le recibe con entusiasmo.

Hay un libro: “Introducción a la vida devota”, cuarenta ediciones en vida del autor, y en aquellos tiempos. Un libro utilizado muchísimo tiempo como lectura espiritual.
“¿No es una barbaridad -decía él- querer desterrar la vida devota del cuartel de los soldados, del taller de los artesanos, del palacio de los príncipes, del hogar de los casados?”
Hay una amistad que no se puede olvidar.La que mantuvo con Juana Chantal; con ella fundó la Orden de la Visitación.

Una virtud
La dulzura de este hombre, de quien dicen que en su juventud tenía tan mal genio.
Respecto a esto, es una constante en la biografía de todo santo su lucha ascética a fin de aumentar su capacidad de autodominio. Pero para demostrar que esta virtud no se consigue de la noche a la mañana, he aquí un detalle precisamente referida a nuestro santo.

Se cuenta que al hacerle al autopsia, le encontraron su hígado endurecido como un piedra. Esto se explica por la enorme violencia que tuvo que hacerse este hombre de fuerte carácter para hacerse y aparecer amable, delicado y bondadoso en el trato. Esa dulzura de la que hablamos antes, no le fue fácil conseguirla.

San Francisco de Sales escribió: “No nos enojemos en el camino unos contra otros; caminemos con nuestros hermanos y compañeros con dulzura, paz y amor; y te lo digo con toda claridad y sin excepción alguna: no te enojes jamás, si es posible; por ningún pretexto des en tu corazón entrada al enojo”

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Francisco_de_Sales.htm)

23 enero, 2019

San Ildefonso de Toledo

 
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 ¡Oh!, San Ildefonso de Toledo, vos, sois el hijo
del Dios de la vida, y su amado santo, y que, honor
haciendo, al significado de vuestro nombre: “preparado
para el combate”, dedicasteis vuestra certera pluma
a la “Madre de Dios”, la “Llena de Gracia”, y también
llamada la “Kejaritomene”, defendiendo su santa virginidad
antes, durante y después del parto; pues mayor regalo
de Dios, jamás pudo recibir la humanidad toda, que
la compañía de Su Unigénito y Amado Hijo, Nuestro Señor
Jesucristo, Dios y Señor Nuestro. Por ello, Ella misma
os premió felicitándoos y regalándoos un ornamento
de celebrar la Santa Misa, por haber dicho bien de Ella.
¿Quién dudar podrá de vuestro amor hacia la Madre Santa
de Nuestro Redentor? ¡Nadie, ni nada! Hoy, gozáis con
justicia de las alegrías de la patria celestial, feliz,
luciendo corona de luz eterna, como premio a vuestra
entrega de amor; bien llamado “Doctor de la Virginidad
de María”, corredentora eterna nuestra. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡oh!, San Ildefonso; “vivo defensor de la virginidad de María”.

 

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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23 de Enero San Ildefonso Arzobispo de Toledo Año 667
El nombre “Ildefonso” significa “preparado para el combate”.

San Ildefonso ha sido considerado como una de las glorias de la Iglesia Escribió un famoso libro acerca de la Virginidad de María, y por su gran devoción a la Madre de Dios fue llamado “El Capellán de la Virgen”. 

Se cuenta que Nuestra Señora se le apareció para felicitarlo y darle las gracias por haber hablado tan fervorosamente acerca de Ella y que le regaló un ornamento de celebrar la Santa Misa. En los cuadros antiguos se pinta a San Ildefonso, recibiendo el ornamento de manos de la Santísima Virgen.Española. Sobrino de San Eugenio y discípulo de San Isidro, fue escogido por el pueblo para ser arzobispo de Toledo, que era en ese tiempo la capital de España.

San Ildefonso ha sido llamado “Doctor de la Virginidad de María”. Si tu haces algo por la Virgen María, la Virgen María hará mucho más por ti.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Ildefonso.htm)

22 enero, 2019

San Vicente, Mártir



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¡Oh!, San Vicente, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
su amado santo y, aquél que, junto a Valerio, vuestro Obispo,
no dudasteis en proclamar la fe de Cristo Jesús, Dios y Señor
Nuestro; diciendo: “Estamos dispuestos a padecer todos los
sufrimientos posibles con tal de permanecer fieles a la religión
de Nuestro Señor Jesucristo”. Entonces, Daciano, desterró a
vuestro obispo y se dedicó a imponeros sufrir impensables
torturas para tratar de haceros abandonar vuestra religión.
A pesar de los sufrimientos y el cruel martirio, permanecisteis
fiel a nuestra santa religión, para rabia y sorpresa de vuestros
verdugos. La providencia de Dios, jamás os abandonó y hecha voz,
se dejó escuchar, rodeada toda de celestes cánticos y lluvia
de flores decir: “ven valeroso mártir a unirte en el cielo
con el grupo de los que aman a Nuestro Señor”. Y, vuestra alma,
así, al regazo de nuestro Creador llegó, para recibir vuestro
premio: coronado ser, con corona de luz inextinguible. ¿Habrá
otro premio mayor, para tan semejante entrega? ¡No lo hay! ¡No!,
tanto que, San Agustín escribió: “El que sufría era Vicente,
pero el que le daba tan grande valor era Dios. Su carne al
quemarse le hacía llorar y su espíritu al sentir que sufría
por Dios, le hacía cantar”. Así voló vuestra alma al cielo
para coronada ser con corona de luz, como justo premio a
vuestra entrega increíble de amor y fe. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
!Qué maravilloso amor! !Qué valentía! ¡Qué coraje!¡Qué Amor!
¡oh!, San Vicente, “viva luz vencedora y victoriosa de Cristo”.


© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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22 de Enero San Vicente Mártir Año 304

San Vicente: ¡que nos consigas del cielo la gracia de Dios que nos vuelva muy valientes para proclamar nuestra fe!

Vicente significa: «Vencedor, victorioso”.

San Vicente era un diácono español, y su martirio se hizo tan famoso que San Agustín le dedicó cuatro sermones y dice de él que no hay provincia donde no le celebren su fiesta. Roma levantó tres iglesias en honor de San Vicente y el Papa San León lo estimaba muchísimo. El poeta Prudencio compuso en honor de este mártir un himno muy famoso.

Era diácono o ayudante del obispo de Zaragoza, San Valerio. (Diácono es el grado inmediatamente inferior al sacerdocio). Como el obispo tenía dificultades para hablar bien, encargaba a Vicente la predicación de la doctrina cristiana, lo cual hacía con gran entusiasmo y consiguiendo grandes éxitos por su elocuencia y su santidad.

El emperador Diocleciano decretó la persecución contra los cristianos, y el gobernador Daciano hizo poner presos al obispo Valerio y a su secretario Vicente y fueron llevados prisioneros a Valencia. No se atrevieron a juzgarlos en Zaragoza porque allí la gente los quería mucho. En la cárcel les hicieron sufrir mucha hambre y espantosas torturas para ver si renegaban de la religión. Pero cuando fueron llevados ante el tribunal, Vicente habló con tan grande entusiasmo en favor de Jesucristo, que el gobernador regañó a los carceleros por no haberlo debilitado más con más atroces sufrimientos. Les ofrecieron muchos regalos y premios si dejaban la religión de Cristo y se pasaban a la religión pagana. El obispo encargó a Vicente para que hablara en nombre de los dos, y éste dijo: «Estamos dispuestos a padecer todos los sufrimientos posibles con tal de permanecer fieles a la religión de Nuestro Señor Jesucristo”. Entonces el perseguidor Daciano desterró al obispo y se dedicó a hacer sufrir a Vicente las más espantosas torturas para tratar de hacerlo abandonar su santa religión.

El primer martirio fue un tormento llamado «el potro”
Consistía en amarrarles cables a los pies y a las manos y tirar en cuatro direcciones distintas al mismo tiempo. Este tormento hacía que se desanimaran todos los que no fueran muy valientes. Pero Vicente, fiel a su nombre, que también significa «valeroso”, aguantó este terrible suplicio rezando y sin dejar de proclamar su amor a Jesucristo.

El segundo tormento fue apalearlo
El cuerpo de Vicente quedó masacrado y envuelto en sangre. Pero siguió declarando que no admitía más dioses que el Dios verdadero, ni más religión sino la de Cristo. El mismo jefe de los verdugos se quedó admirado ante el valor increíble de este mártir.

Entonces el gobernador le pidió que ahora sí le dijera dónde estaban las Sagradas Escrituras de los cristianos para quemarlas. Vicente dijo que prefería morir antes que decirle este secreto.

Y vino el tercer tormento: La parrilla al rojo vivo
Lo extendieron sobre una parrilla calientísima erizada de picos al rojo vivo. Los verdugos echaban sal a sus heridas y esto le hacía sufrir mucho más. Y en todo este feroz tormento, Vicente no hacía sino alabar y bendecir a Dios.

San Agustín dice: «El que sufría era Vicente, pero el que le daba tan grande valor era Dios. Su carne al quemarse le hacía llorar y su espíritu al sentir que sufría por Dios, le hacía cantar”. Si no hubiera sido porque Nuestro Señor le concedió un valor extraordinario, Vicente no habría sido capaz de aguantar tantos tormentos. Pero Dios cuando manda una pena, concede también el valor para sobrellevarla.

El tirano mandó que lo llevaran a un oscuro calabozo cuyo piso estaba lleno de vidrios cortantes y que lo dejaran amarrado y de pie hasta el día siguiente para seguirlo atormentando para ver si abandonaba la religión de Cristo. El poeta Prudencio dice: «El calabozo era un lugar más negro que las mismas tinieblas; un covacho que formaban las estrechas piedras de una bóveda inmunda; era una noche eterna donde nunca penetraba la luz”.

Interviene Dios
Pero a medianoche el calabozo se llenó de luz. A Vicente se le soltaron las cadenas. El piso se cubrió de flores. Se oyeron músicas celestiales. Y una voz le dijo: «Ven valeroso mártir a unirte en el cielo con el grupo de los que aman a Nuestro Señor”. Al oír este hermoso mensaje, San Vicente se murió de emoción. el carcelero se convirtió al cristianismo, y el perseguidor lloró de rabia al día siguiente al sentirse vencido por este valeroso diácono.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Vicente.htm)

20 enero, 2019

Domingo II (C) del tiempo ordinario




 Resultado de imagen para En aquel tiempo, se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino». Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora». Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga».  Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala». Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora».  Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en Él sus discípulos. Después bajó a Cafarnaúm con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.

Día litúrgico: Domingo II (C) del tiempo ordinario Ver 1ª Lectura y Salmo

Texto del Evangelio (Jn 2,1-12): En aquel tiempo, se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino». Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora». Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga».

Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala». Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora».

Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en Él sus discípulos. Después bajó a Cafarnaúm con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.
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«Estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos»
Rev. D. Enric PRAT i Jordana (Sort, Lleida, España)

Hoy, contemplamos los efectos saludables de la presencia de Jesús y de María, su Madre, en el corazón de los acontecimientos humanos, como en el caso que nos ocupa: «En aquel tiempo, se celebraron unas bodas en Caná de Galilea. Estaba allí la madre de Jesús. También fue invitado Jesús, junto con sus discípulos» (Jn 2,1-2).

Jesús y María, con una intensidad diferente, hacen presente a Dios en cualquier lugar donde estén y, donde está Dios, allí hay amor, gracia y milagro. Dios es el bien, la verdad, la belleza, la abundancia. Cuando el sol despliega sus rayos en el horizonte, la tierra se ilumina y recibe calor, y toda vida trabaja para producir su fruto. Cuando dejamos que Dios se acerque, el bien, la paz y la felicidad crecen sensiblemente en los corazones, quizás fríos o dormidos hasta entonces.

La mediación que Dios ha escogido para hacerse presente entre los hombres y comunicarse profundamente con ellos, es Jesucristo. La obra de Dios llega al corazón del mundo por la humanidad de Jesucristo y, secundariamente, por la presencia de María. Poco sabían los novios de Caná a quién habían invitado a su boda. La invitación respondía probablemente a algún vínculo de amistad o parentesco. En aquellos momentos, Jesús todavía no había hecho ningún milagro y la importancia de su persona era desconocida.

Él aceptó la invitación porque está a favor de las relaciones humanas principales y sinceras, y se sintió atraído por la honestidad y buena disposición de aquella familia. Así, Jesús hizo presente a Dios en aquella celebración familiar. Allí, «en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales» (Jn 2,11) prodigiosas y allí el Mesías «abrió el corazón de los discípulos a la fe gracias a la intervención de María, la primera creyente» (San Juan Pablo II).

Aproximémonos también nosotros a la humanidad de Jesús, tratando de conocer y amar más y de manera progresiva, su trayectoria humana, escuchando su palabra, creciendo en fe y confianza, hasta ver en Él el rostro del Padre.

(http://evangeli.net/evangelio/dia/2019-01-20)