17 febrero, 2019

Domingo VI (C) del tiempo ordinario



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Día litúrgico: Domingo VI (C) del tiempo ordinario Ver 1ª Lectura y Salmo

Texto del Evangelio (Lc 6,17.20-26): En aquel tiempo, Jesús bajó de la montaña y se detuvo con sus discípulos en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón. Y Él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.

»Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas».
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«Alegraos ese día y saltad de gozo»
Rev. D. Enric RIBAS i Baciana (Barcelona, España)

Hoy volvemos a vivir las bienaventuranzas y las “malaventuranzas”: «Bienaventurados vosotros…», si ahora sufrís en mi nombre; «Ay de vosotros…», si ahora reís. La fidelidad a Cristo y a su Evangelio hace que seamos rechazados, escarnecidos en los medios de comunicación, odiados, como Cristo fue odiado y colgado en la cruz. Hay quien piensa que eso es debido a la falta de fe de algunos, pero quizá —bien mirado— es debido a la falta de razón. El mundo no quiere pensar ni ser libre; vive inmerso en el anhelo de la riqueza, del consumo, del adoctrinamiento libertario que se llena de palabras vanas, vacías donde se oscurece el valor de la persona y se burla de la enseñanza de Cristo y de la Iglesia, ya que —hoy por hoy— es el único pensamiento que ciertamente va contra corriente. A pesar de todo, el Señor Jesús nos infunde coraje: «Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre (…). Vuestra recompensa será grande en el cielo» (Lc 6, 22.23).

San Juan Pablo II, en la encíclica Fides et Ratio, dijo: «La fe mueve a la razón a salir de su aislamiento y a apostar, de buen grado, por aquello que es bello, bueno y verdadero». La experiencia cristiana en sus santos nos muestra la verdad del Evangelio y de estas palabras del Santo Padre. Ante un mundo que se complace en el vicio y en el egoísmo como fuente de felicidad, Jesús muestra otro camino: la felicidad del Reino del Dios, que el mundo no puede entender, y que odia y rechaza. El cristiano, en medio de las tentaciones que le ofrece la “vida fácil”, sabe que el camino es el del amor que Cristo nos ha mostrado en la cruz, el camino de la fidelidad al Padre. Sabemos que en medio de las dificultades no podemos desanimarnos. Si buscamos de verdad al Señor, alegrémonos y saltemos de gozo (cf. Lc 6,23).

(http://evangeli.net/evangelio/dia/2019-02-17)

15 febrero, 2019

San Claudio de la Colombiere

 
 
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 ¡Oh!, San Claudio de la Colombiere, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado santo, que tuvisteis el honor de haber
sido director espiritual de la propagadora de la devoción al
Sagrado Corazón de Jesús, Santa Margarita María Alacoque. Vos,
al principio sentíais mucho temor a entrar a una comunidad
religiosa, pero vuestro paso por un colegio jesuita, os hizo
adquirir entusiasmo y luego ser admitido como religioso jesuita.
El año en que fue declarado santo San Francisco de Sales, os
encomendaron que hicieseis el sermón ante las religiosas Salesas
o de la Visitación, brillando de manera divina. Vos, preparabais
con esmero cada uno de vuestros sermones, y los escribíais antes
de pronunciarlos. En Avignon, en Inglaterra, y en París, vos
impresionasteis a los que os escuchaban. En medio de ellos, vos
descubristeis vuestra devoción al Sagrado Corazón de Jesús,
tomado de las revelaciones que recibisteis de Santa Margarita.
Cumpliendo la edad de Cristo, os propusisteis hacer un mes
de Retiros Espirituales y luego, morir al mundo y a sus vanidades
y dedicaros a la oración, a la vida interior, a la predicación,
a la enseñanza del catecismo, y a dirigir cuantas más almas
pudieseis por el camino de la santificación. Santa Margarita
escribió: “El Padre Claudio vino a predicarnos un sermón, y
mientras él hablaba oí en mi corazón que Jesucristo me decía:
He aquí al sacerdote que te he enviado’. Después del sermón fui
a confesarme con él, y me trató como si ya estuviera enterado
e informado de lo que me estaba sucediendo. En la segunda confesión
que hice con él le informé que yo sentía una gran aversión y
repugnancia a confesarme, y me dijo que me felicitaba por esto,
pues con vencer la tal aversión podía cumplir aquel mandato de
Jesús que dice: ‘El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo’.
Este piadoso sacerdote me fue guiando con gran sabiduría, y
demostrando un gran respeto por mi alma me fue diciendo todo
lo bueno y lo malo que había en mi corazón, y con sus consejos
me consoló muchísimo. Me insistía continuamente que aceptara
cada día el que se cumpliera en mí todo lo que la Santa Voluntad
de Dios permitiera que me sucediera, y me enseñó a apreciar los
dones de Dios y a recibir las comunicaciones divinas con fe y
humildad”. Vos, no sólo dirigisteis espiritualmente a santa
Margarita, sino que, el Sagrado Corazón os escogió para haceros
sus revelaciones y dedicaros toda vuestra vida  y vuestras energías
en propagar por todas partes la devoción del Corazón de Jesús.
Vuestro tema favorito era la devoción al Sagrado Corazón, pero
los protestantes, que eran muy poderosos entonces, os inventaron
toda clase de calumnias y obtuvieron que fuerais puesto preso
y condenado a muerte y sólo la intervención del rey Luis catorce
de Francia, logró que no os mataran, siendo expulsado de Inglaterra
a Paray le Monial, la ciudad desde donde se propagó a todo el
mundo la devoción al Corazón de Jesús. Santa Margarita os
anunció que vos, moriríais en aquella ciudad, y así sucedió,
volando vuestra alma al cielo, luego de haberla gastado en buena
lid, para recibir corona de luz y eternidad.  Luego, Margarita
recibió una revelación en la cual se le decía que vos, estabais
ya en el cielo. El Papa Juan Pablo II, santo tambiém como vos,
os declaró igual que vos, para gloria del Dios de la Vida y del Amor;
Oh!, San Claudio, Vivo apóstol del Sagrado Corazón de Jesús.

 
© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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15 de Febrero
San Claudio de la Colombiere
(año 1682)


En la Iglesia Católica hay 12 santos que se llaman Claudio, y éste es el más moderno. Tiene el honor de haber sido el director espiritual de la propagadora de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, Santa Margarita María Alacoque.

Nació cerca de Lyon, en Francia, en 1641. De familia muy piadosa y acomodada, al principio sentía mucho temor a entrar a una comunidad religiosa. Pero llevado a estudiar a un colegio de los Padres Jesuitas, adquirió un enorme entusiasmo por esta Comunidad y pidió ser admitido como religioso jesuita. Fue admitido y en la ciudad de Avignon hizo su noviciado y en esa misma ciudad dio clases por bastantes años.

El año en que fue declarado santo San Francisco de Sales (1665) los superiores encomendaron a Claudio de la Colombiere que hiciera el sermón del nuevo santo ante las religiosas Salesas o de la Visitación. Y en aquella ocasión brillaron impresionantemente las cualidades de orador de este joven jesuita, y las religiosas quedaron muy entusiasmadas por seguir escuchando sus palabras. El Padre Claudio preparaba con mucho esmero cada uno de sus sermones, y los escribía antes de pronunciarlos. No los leía al público, porque la lectura de un sermón le quita muchísima de su vitalidad, pero antes de proclamarlos se esmeraba por ponerlos por escrito. En Avignon, en Inglaterra, y en París impresionó muy provechosamente a los que lo escuchaban predicar. Uno de los más provechosos descubrimientos de su vida fue el de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tomado de las revelaciones que recibió Santa Margarita.

Cuando Claudio cumplió los 33 años (edad en que murió Cristo) se propuso, después de hacer un mes de Retiros Espirituales, morir al mundo y a sus vanidades y dedicarse totalmente a la oración, a la vida interior, a la predicación y a la enseñanza del catecismo, y a dirigir cuantas más almas pudiera, por el camino de la santificación. En 1675 el Padre Claudio fue nombrado superior del colegio de los jesuitas en Paray le Monial, la ciudad donde vivía Santa Margarita.

Esta santa se encontraba en un mar de dudas, y no hallaba un director espiritual que lograra comprenderla. Le había contado a un sacerdote las revelaciones y apariciones que le había hecho el Sagrado Corazón de Jesús, pero aquel sacerdote, que sabía poco de mística, le dijo que todo eso eran engaños del demonio. Entonces ella se dedicó a pedirle a Nuestro Señor que le enviara un santo y sabio sacerdote que la comprendiera, y su oración fue escuchada. Escribe así Santa Margarita: “El Padre Claudio vino a predicarnos un sermón, y mientras él hablaba oí en mi corazón que Jesucristo me decía: ‘He aquí al sacerdote que te he enviado’. Después del sermón fui a confesarme con él, y me trató como si ya estuviera enterado e informado de lo que me estaba sucediendo. En la segunda confesión que hice con él le informé que yo sentía una gran aversión y repugnancia a confesarme, y me dijo que me felicitaba por esto, pues con vencer la tal aversión podía cumplir aquel mandato de Jesús que dice: ‘El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo’. Este piadoso sacerdote me fue guiando con gran sabiduría, y demostrando un gran respeto por mi alma me fue diciendo todo lo bueno y lo malo que había en mi corazón, y con sus consejos me consoló muchísimo. Me insistía continuamente que aceptara cada día el que se cumpliera en mí todo lo que la Santa Voluntad de Dios permitiera que me sucediera, y me enseñó a apreciar los dones de Dios y a recibir las comunicaciones divinas con fe y humildad”. Claudio no sólo dirigió espiritualmente a la santa que el Sagrado Corazón escogió para hacerle sus revelaciones sino que dedicó toda su vida restante y sus muchas energías en propagar por todas partes la devoción del Corazón de Jesús. Fue enviado el santo sacerdote a Inglaterra, y allí, como predicador de los altos empleados del gobierno, logró muchas conversiones de protestantes hacia el catolicismo.

Su tema favorito era la devoción al Sagrado Corazón. Pero los protestantes, que eran muy poderosos en aquel país, le inventaron toda clase de calumnias y obtuvieron que fuera puesto preso y condenado a muerte. Sólo la intervención del rey Luis XIV de Francia logró que no lo mataran.

Pero los meses pasados en la prisión le destruyeron casi por completo su salud. Fue expulsado de Inglaterra a Paray le Monial, la ciudad desde donde se propagó a todo el mundo la devoción al Corazón de Jesús. Santa Margarita le anunció que él moriría en aquella ciudad, y así sucedió el 15 de febrero del año 1682. Santa Margarita recibió una revelación en la cual se le decía que el Padre Claudio estaba ya en el cielo. El Papa Juan Pablo II lo declaró santo en 1992.

(http://www.ewtn.com/spanish/saints/Claudio_de_la_Colombiere.htm)

14 febrero, 2019

San Cirilo y San Metodio

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¡Oh!, San Cirilo y San Metodio, vosotros, sois los hijos del Dios
de la vida, hermanos de sangre y, aunque vuestros nombres eran
Constantino y Miguel, bautizados como Cirilo y Metodio, fuisteis
al abrazar, la religiosa vida, para propagar el cristianismo por
doquiera que anduvisteis. En la Gran Moravia propagaban el amor
a Cristo, misioneros de Italia Septentrional y principalmente
de la vecina Baviera. El príncipe Rostislav, deseando obtener plena
independencia, solicitó al emperador de Bizancio Miguel III,
de Constantinopla, el envío de sacerdotes cultos para afianzar
el cristianismo en la Gran Moravia, y encargó la misión a dos cultos
hermanos: Cirilo y Metodio, oriundos de Salónica, que dominaban
la lengua eslava. El “evangeliario”, “el misal”, “el apostolario”
y otros libros Litúrgicos, traducidos fueron por vos, Cirilo, para
las misas y la catequesis, y además os consideran el fundador de la
literatura eslava. Vos, Metodio, la “escuela literaria morava”,
desarrollasteis al eslavo antiguo, traduciendo los libros del Viejo
y del Nuevo Testamento. Monje y Arzobispo ambos, lo mejor de vuestras
vidas disteis y, como pago del Altísimo recibisteis, sendas coronas
de luz, como premio justo a vuestras entregas de amor increíble
y de fidelidad al Dios vivo y eterno. Gigantes apóstoles de los
países eslavos por difundir al “Amor de los amores”: ¡Cristo Jesús!
¡Oh!, San Cirilo y Metodio, “vivas luces del Dios de la vida”.



© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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14 de Febrero San Cirilo, Monje, 
San Metodio, Obispo (869 y 884)


Eran dos hermanos. En el mundo se llamaban Constanino y Miguel. Recibieron sus nombres de Cirilo y Metodio al entrar a la vida religiosa.


Son los dos grandes apóstoles de los países eslavos, como por ejemplo: Yugoslavia, Checoslovaquia, Bulgaria, Serbia, Croacia, etc.


Nacieron en Tesalónica, Grecia. Su padre era un importante funcionario gubernamental. En su ciudad se hablaban varios idiomas, y entre ellos el eslavo. Fueron siete hermanos. Metodio era el mayor y Cirilo el menor de todos.


Cirilo y Metodio ejercieron su misión evangelizadora en el imperio de la Gran Moravia. Este Estado surgió a comienzos del siglo noveno. Su centro se hallaba en Moravia, en la actualidad parte oriental de la República Checa. También pertenecían a la Gran Moravia territorios eslovacos y su influencia se extendía hasta Bohemia.


En la Gran Moravia propagaban el cristianismo misioneros de Italia Septentrional y principalmente de la vecina Baviera. A mediados del siglo noveno Moravia ya era cristiana, mas el príncipe Rostislav, deseando obtener plena independencia con respecto al imperio franco oriental – la posterior Alemania-, solicitó al emperador de Bizancio, Miguel III, de Constantinopla, el envío de sacerdotes cultos que afianzasen el cristianismo en la Gran Moravia y estableciesen una organización eclesiástica independiente de Baviera. El emperador de Bizancio encargó la misión a dos cultos hermanos, Cirilo y Metodio, oriundos de Salónica, que dominaban la lengua eslava.


Cirilo y Metodio llegaron al imperio de la Gran Moravia en el año 863 y desarrollaron aquí una extraordinaria labor religiosa y cultural. Los hermanos Cirilo y Metodio nacieron en el seno de una familia griega radicada en Salónica. Cirilo cuya labor misionera en la Gran Moravia se extendiera durante cuatro años, aportó grande y fundamentalmente la cultura granmorava, así por ejemplo, el alfabeto compuesto de 38 letras, el que reflejaba la gran riqueza sonora del eslavo antiguo. La escritura eslava de Cirilo recibió el nombre de glagólica.


Cirilo es también el fundador de la literatura eslava. Elaborada la escritura eslava, de inmediato se enfrascó en la traducción de libros religiosos al eslavo antiguo. El primer libro traducido por Cirilo fue el evangeliario, elemento indispensable para celebrar las misas y para la catequesis. Con ayuda de sus discípulos vertió al eslavo antiguo también el misal, el apostolario y otros libros litúrgicos.


Al concluir en Moravia la traducción de los cuatro evangelios, Cirilo escribió el prólogo de esta obra, llamado Proglas. Se trata de una composición poética, escrita en versos, según los cánones griegos, considerada una obra fundamental de la literatura eslava.


Terminados sus cuatro años misioneros en la Gran Moravia, Cirilo viajó a Roma e ingresó en un convento de monjes griegos. Falleció a los 50 días de su estancia en la Ciudad Eterna, el 14 de febrero del 869. Al morir, el primer educador y maestro de los eslavos tenía tan sólo 42 años.


Metodio, hermano de Cirilo y colaborador en la misión en la Gran Moravia, nació alrededor del año 815, también en Salónica. El padre lo destinó a la carrera militar para la cual Metodio tenía notables dotes.


Disgustado por violentos sucesos en la corte bizantina, Metodio renunció al puesto de comandante militar e ingresó en un convento ubicado al pie del Olimpo. Metodio se desempeñó cómo archidiácono del templo de Hagia Sofia, de Constantinopla,y como profesor de filosofía.


Metodio fue el arzobispo metropolitano de los granmoravos, aunque no siempre encontró la comprensión y el respaldo del príncipe de la Gran Moravia, Svatopluk.


Bajo la dirección de Metodio se desarrolló la escuela literaria morava de la cual salieron las traducciones al eslavo antiguo de todos los libros del Viejo y del Nuevo Testamento. La traducción de las Sagradas Escrituras fue realizada en la Gran Moravia en ocho meses. Metodio la dictó a los escribanos que utilizaban una especie de taquigrafía.


San Metodio murió el 6 de abril del año 885 y fue enterrado en su templo metropolitano en Moravia. La tradición sitúa el lugar de su sepultura en Velehrad, Moravia del Sur. Sin embargo, el desmoronamiento del imperio de la Gran Moravia como consecuencia de las incursiones de los magiares ocasionó la destrucción de los asentamientos.


*Información de Radio Praga.

Carta Encíclica de S.S. Juan Pablo II sobre Los Apóstoles de los Eslavos

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Cirilo_Metodio.htm)
© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado

13 febrero, 2019

San Benigno de Todi

 
 
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 ¡Oh!, San Benigno de Todi, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, y el que, honor hicisteis al significado de vuestro
nombre: “aquel que actúa con benevolencia”. Cuentan que un fraile,
quiso llevar a su convento vuestra cabeza, que reposaba dentro
de un relicario de plata en el monasterio de benedictinas, pero,
no pudo salir del templo, por no haber podido localizar las puertas,
así, se vio obligado a depositar vuestras reliquias en el sitio
donde estaban. Vos, en vida, os disteis a conocer como un gran
propagador de la fe cristiana; haciéndolo con alegría y con notable
entusiasmo. Y, Ponciano, que os conocía muy bien, os consagró
presbítero para apoyarse en vos, para la propagación de la fe. Los
crueles Maximiano y Diocleciano, están persiguiendo a los creyentes,
pero la grey confortada está, por vos, que con riesgo de vuestra
vida, la hacéis fuerte y valerosa. Socorréis a los confesores,
los presos en las cárceles, visitáis las casas de los débiles
buscándolos por los campos y estáis cerca de los que torturados
son, acompañándolos en su martirio. Lleno, del Espíritu Santo,
predicabais imitando a vuestro Maestro, Jesucristo, para intentar
convertir a los paganos idolátricos, animándolos a comprender
que, los ídolos son una falsía y su culto tributado, es ofensa a
Dios. Y, no os importa ya vuestra vida, pues, sois de la verdad
portador y, conocéis bien que ella no os pertenece. Por ello,
incómodo para los impíos resultasteis y luego, la maldad cuerpo
tomó: fuisteis apresado y obligado a apostatar, cosa que jamás
hicisteis a pesar de los tormentos que soportasteis vos,
 y vuestro valiente discípulo, hasta que logran cortaros la cabeza,
aquella misma que el fraile aquél, quiso llevar a “mejores manos”.
Pero, ¡qué bien hicisteis vuestra tarea catequética de mano del
maravilloso Espíritu Santo, que nunca os abandonó. Hoy, hacen
falta muchos sacerdotes en el mundo que os imiten, no sólo
en la palabra, sino en la obra. Así, voló vuestra alma al cielo,
para corona de luz recibir como premio a vuestra entrega de amor;
¡oh!, San Benigno de Todi, “vivo amor por la grey del Dios Vivo”.

2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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13 de Febrero
San Benigno de Todi
Presbítero y Mártir
Fuente: Archidiócesis de Madrid

Martirologio Romano: En Todi, ciudad de la Umbría, san Benigno, presbítero y mártir (s. IV).
Etimología: Benigno = Aquel que actúa con Benevolencia, es de origen latino.
Breve Biografía

Dicen que un fraile, en un arrebato de falsa devoción, quiso llevarse a su convento -eso que se llama robar una cosa sagrada y como agravante en un sitio también sagrado- la cabeza del santo que reposaba dentro de un relicario de plata en el monasterio de benedictinas que se llama «De las Milicias», en Todes. En su intento, y sin saber muy bien lo que pasaba, no pudo salir del templo por no poder localizar las puertas hasta poco antes tan expeditas. Así, se vio obligado a depositar la reliquia de san Benigno en el sitio que le correspondía.

Todes es una de las primeras ciudades evangelizadas de Hungría. Benigno vive en la segunda mitad del siglo III. Y se ha dado conocer entre los suyos como un insigne propagador de la fe cristiana; lo hace con alegría y con notable entusiasmo. El obispo Ponciano conoce su afán apostólico y está al tanto de la sinceridad de su vida; un día lo consagra presbítero para apoyarse en él en el cumplimiento obligado de atender a su grey y de extender la Salvación.

Llegada la persecución de Maximiano y Diocleciano, la comunidad de creyentes está confortada por la atención espiritual que con riesgo constante de su vida le presta el buen sacerdote Benigno. Socorre a los confesores de la fe presos en las cárceles; visita las casas de los débiles y les busca por los campos que los cobijan para darles aliento; y se las arregla para estar cerca de los que son torturados, acompañando hasta donde es posible humanamente a los que se disponen al martirio.

Pasado el peor momento de estupor, se llena de la audacia del Espíritu Santo y comienza a predicar con fortaleza de Jesucristo. Ahora lo hace públicamente en el intento de convertir a los paganos que están en el terrible error de la idolatría. El principal foco de atención de su discurso es hacerles comprender que los ídolos son una necedad y el culto que se les tributa supone una verdadera ofensa al único Dios que merece adoración y puede darles la salvación ofrecida a todos los hombres sin excepción. Ya no le importa su vida. Se sabe portador de la verdad y conoce bien que ella no es exclusivamente para él. Sólo Jesús es el Señor y todos han de servirle.

Lo que era presumible con ese comportamiento se hace realidad. Es apresado y obligado a apostatar, siendo inútiles los tormentos que tuvo que soportar el fiel y valiente discípulo. Por fin, muere el 13 de febrero del año 303 con la cabeza cortada, aquella que el fraile quiso cambiar de sitio.

La catequesis, es decir, llevar a Cristo a los demás, comporta la responsabilidad de ser fiel a lo que se propone y ni que decir tiene que en este contexto la vida humana no es ningún valor absoluto. ¡Qué bien lo supo hacer san Benigno sin tener que darle vueltas a los textos de las bibliotecas de las universidades que aún no se habían inventado! Fue sencillamente el don del Espíritu Santo. Hoy también hacen bastante falta sacerdotes -no sólo en Hungría- cuidadosos menos de su propia vida que de la Salvación que ofrecen y ¡obispos que los descubran!

(http://es.catholic.net/op/articulos/32021/benigno-de-todi-santo.html)

12 febrero, 2019

Santa Eulalia

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¡Oh!, Santa Eulalia, vos, sois la hija del Dios de la vida,
y su amada santa, y, que, alguna vez dijisteis: “Al sólo Dios
del cielo adoro, a El únicamente le ofreceré sacrificios y
le quemaré incienso. Y a nadie más”. Daciano, antes de ello,
intentó ofreceros regalos y haceros promesas de ayuda para
que vos, de opinión cambiarais, pero vos, más convencida
seguisteis de vuestra fe cristiana. Entonces, mostrándoos
como iba a torturaros, os dijo: “De todos estos sufrimientos
te vas a librar si le ofreces este pan a los dioses, y les
quemas este poquito de incienso en los altares de ellos”.
Vos, entonces lanzasteis lejos el pan y, echasteis por el
suelo el incienso. Entonces, el juez pagano mandó que os
destrozaran golpeándoos con varillas de hierro y que os
colocasen antorchas encendidas en vuestras heridas. Vuestra
cabellera se incendió y vos, ahogada expirasteis. Por ello,
a vuestra protección, a los jóvenes de nuestro tiempo os
encomendamos, para que se opongan a quienes desean que su
vida la dediquen a la sensualidad, a las drogas, a vicios
repugnantes y a las malas amistades, pues lo que ellos matan,
no es el cuerpo, sino, la vida del alma, que es la vida
de Dios. Prudencio, el poeta, constancia dejó de que al
morir vos, vio la gente una blanca paloma volar hacia
el cielo, y que, vuestros verdugos huyendo salieron de pavor
llenos, por haberos matado. Y, de pronto, cubrió la nieve
vuestro cadáver y el suelo, hasta que os dieron sepultura
honrosa. Allí mismo, y en vuestro honor, se levantó un templo,
donde los peregrinos a orar llegan, ante vuestros restos.
Hoy, en la estancia celeste vivís, toda coronada de luz,
como premio justo a vuestra entrega increíble de grande amor;
¡oh!, Santa Eulalia; “vivo amor del Dios de la Vida y del Amor”.


© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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12 de Febrero
Santa Eulalia
Mártir
(año 304)


Eulalia significa: “la que habla bien” Eu = bien, Lal = hablar.

Santa Eulalia es una de las santas más famosas de España. Los datos acerca de su vida y de su muerte los encontramos en un himno que en honor de ella se escribe el poeta Prudencio en el siglo cuarto. Y allí se cuenta lo siguiente:

Cuando Eulalia cumplió los doce años apareció el decreto del emperador Diocleciano prohibiendo a los cristianos dar culto a Jesucristo, y mandándoles que debían adorar a los falsos ídolos de los paganos. La niña sintió un gran disgusto por estas leyes tan injustas y se propuso protestar entre los delegados del gobierno.
Viendo la mamá que la jovencita podía correr algún peligro de muerte si se atrevía a protestar contra la persecución de los gobernantes, se la llevó a vivir al campo, pero ella se vino de allá y llegó a la ciudad de Mérida.
Eulalia se presentó ante el gobernador Daciano y le protestó valientemente diciéndole que esas leyes que mandaban adorar ídolos y prohibían al verdadero Dios eran totalmente injustas y no podían ser obedecidas por los cristianos.
Daciano intentó al principio ofrecer regalos y hacer promesas de ayudas a la niña para que cambiara de opinión, pero al ver que ella seguía fuertemente convencida de sus ideas cristianas, le mostró todos los instrumentos de tortura con los cuales le podían hacer padecer horriblemente si no obedecía a la ley del emperador que mandaba adorar ídolos y prohibía adorar a Jesucristo. Y le dijo: “De todos estos sufrimientos te vas a librar si le ofreces este pan a los dioses, y les quemas este poquito de incienso en los altares de ellos”.

La jovencita lanzó lejos el pan, echó por el suelo el incienso y le dijo valientemente: “Al sólo Dios del cielo adoro; a El únicamente le ofreceré sacrificios y le quemaré incienso. Y a nadie más”.

Entonces el juez pagano mandó que la destrozaran golpeándola con varillas de hierro y que sobre sus heridas colocaran antorchas encendidas. La hermosa cabellera de Eulalia se incendió y la jovencita murió quemada y ahogada por el humo.

Dice el poeta Prudencio que al morir la santa, la gente vio una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo, y que los verdugos salieron huyendo, llenos de pavor y de remordimiento por haber matado a una criatura inocente. La nieve cubrió el cadáver y el suelo de los alrededores, hasta que varios días después llegaron unos cristianos y le dieron honrosa sepultura al cuerpo de la joven mártir. Allí en el sitio de su sepultura se levantó un templo de honor de Santa Eulalia, y dice el poeta que él mismo vio que a ese templo llegaban muchos peregrinos a orar ante los restos de tan valiente joven y a conseguir por medio de ella muy notables favores de Dios.

El culto de Santa Eulalia se hizo tan popular que hasta el gran San Agustín hizo sermones en honor de esta joven santa. Y en la muy antigua lista de mártires de la Iglesia Católica, llamada “Martirologio romano”, hay esta frase: “el 12 de febrero, se conmemora a Santa Eulalia, mártir de España, muerta por proclamar su fe en Jesucristo”.

Oración
Joven mártir Eulalia; a tu protección encomendamos tantas personitas jóvenes que en este tiempo tienen que enfrentarse, no ya, a los perseguidores que matan a quienes se niegan a ofrecer sacrificios a los ídolos, sino que tienen que oponerse a quienes quieren que dediquen su vida a la sensualidad, a las drogas, a los vicios, a las malas amistades y al pecado, que son monstruos mucho peores que los ídolos, y son perseguidores más crueles que los que mataban el cuerpo, porque lo que ellos matan es la vida del alma. Santa Eulalia; te recomendamos a nuestra juventud que vive en medio de tantos peligros y que corre cada día el riesgo de ser infiel a Cristo. Que de tan grandes peligros nos libre siempre el Señor.

Dijo Jesús: Quien sacrifica su vida por mi, la ganará para la vida eterna.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Eulalia.htm)

11 febrero, 2019

Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes



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¡Oh! Señora Nuestra de Lourdes, Vos, sois la Santa Madre
del Dios de la Vida, y la que le dijisteis a Santa Bernardita:
“No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el próximo”.
Y, así fue. Ella, su hermana y otra niña iban al campo a buscar
leña seca, cerca de una gruta y cuando empezó a sacarse los
zapatos, escuchó un ruido proveniente de la gruta, acercándose
a ver lo que pasaba y os vió María, envuelta en una luz
refulgente con un traje blanco, una cinta azul en la cintura,
un largo velo blanco y dos rosas doradas brillantes que le
cubrían los pies. En vuestras manos, portabais un largo rosario blanco
y dorado y juntas empezaron a rezarlo. Así sucede el domingo
donde Bernardita reza la primera decena del Rosario y Vos, María
os apareceis. La niña os tira agua bendita para asegurarse que
no erais una obra del enemigo, y Vos, sonreís, os persignasteis
con el Rosario y lo rezasteis juntas. El jueves siguiente, Vos, Virgen
Santa, pedís a Bernardita que regrese por quince días seguidos a
la gruta y por ello, Vos, María le prometeis hacerla dichosa en el
otro mundo. Y, así, Bernardita va con una vela bendecida
y encendida, y Vos, Señora Nuestra, le enseñasteis una oración
personal. El siguiente domingo, la niña os vió triste y ella os
preguntó el por qué y Vos le contestasteis: “Rogad por los
pecadores”. Y, claro, desde entonces las autoridades amenazan
a Bernardita con llevarla a la cárcel y todos se burlaban de ella.
Un día, diez mil personas fueron a ver lo que pasaba. Vos os
aparecisteis a Bernardita y le pedisteis que les diga a los
sacerdotes que eleven ahí un santuario, a donde se debe ir en
procesión. Y así lo hace, comentándole al sacerdote, quien a
cambio le pide el nombre de la Señora y que florezca un rosal
silvestre sobre el que se aparecía. Y, Bernardita, os contó
todo a Vos, María y Vos, le regalasteis un hermosa sonrisa.
Vos, le mandasteis a rogar por los pecadores y exclamasteis:
“¡Penitencia, penitencia, penitencia!… ¡Ruega a Dios por los
pecadores! ¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!”
Y, Bernardita así lo hizo y pidió a los espectadores que
hicieran lo mismo. Mas adelante Vos, le dijisteis a Bernardita
que bebiese, lavase los pies en la fuente y comiese hierba.
Y luego que escarbase en el fondo de la gruta y empezó
milagrosamente a brotar agua. Allí, el pobre obrero Bourriete,
que tenía el ojo izquierdo mutilado, ora y se frota el ojo
con el agua de la fuente y luego empezó a gritar de alegría
y recuperó la vista. Bernardita va a la gruta, pero luego
es llevada a casa el juez y es amenazada de ir a cárcel. En
la noche, Catalina Latapie moja su brazo dislocado y el brazo
y la mano recuperan su agilidad, produciéndose un segundo
milagro. Bernardita va de nuevo donde el párroco a recordarle
el pedido de la Virgen, luego la pequeña os pregunta de nuevo
vuestro nombre, y Vos, le sonríes. Ese día, una madre en su
desesperación lleva en brazos a su hijo que estaba medio
muerto, sumergiendo quince minutos en el agua fría y al llegar
a casa notó mejoría en la respiración del niño, pues estaba
estaba lleno de vida y completamente sano. Vos, os aparecisteis
una vez más a Bernardita y levantando los ojos hacia el cielo,
juntasteis en signo de oración las manos y tendidas hacia
el suelo y le dijisteis a Bernardita: “Soy la Inmaculada
Concepción”. Bernardita, salió corriendo a decirle al párroco,
quien se conmueve ante la revelación del nombre ya que cuatro
años antes se había proclamado el dogma de la Inmaculada
Concepción. Bernardita en la gruta y en éxtasis pone su mano
sobre la llama de la vela encendida que había llevado
y no se quema quedando ilesa y comprobada por un médico que
vió el hecho. Bernardita sintió una misteriosa llamada
y al llegar a la gruta se dio cuenta que estaba vallada
y no se podía pasar, dirigiéndose al otro lado, enfrente
de la gruta, y pudo veros Santa Madre de Dios,  y exclamó:
”Me pareció que estaba delante de la gruta, a la misma
distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen.
¡Jamás la había visto tan bella!”, dijo Santa Bernardita.
Muchos consideran que la aparición de Nuestra Señora de Lourdes
es un agradecimiento del cielo por el dogma de la Inmaculada
Concepción y es exaltación a las virtudes de pobreza
y humildad como la que tenía la pequeña Bernardita y un llamado
a aceptar la cruz para ser felices en la otra vida, la importancia
de la oración, del Santo Rosario y la penitencia con una
misericordia infinita por los pecadores y los enfermos. El agua
de la gruta, agua virgen es, pues los químicos dijeron
que es  pura, natural, sin propiedad térmica y en la que
ninguna bacteria, ni microbio sobrevive. Prueba clara
y fehaciente de la “Inmaculada Concepción”. !Aleluya!
¡Oh! Nuestra Señora de Lourdes, “Viva e Inmaculada Concepción”

© 2019 by Luis ernesto Chacón Delgado

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11 de Febrero
Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes


Cada 11 de febrero la Iglesia celebra la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, quien en una de sus apariciones le dijo a Santa Bernardita: “No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el próximo”. Aquí el significado de sus apariciones, el mensaje que dejó y los milagros que se dieron con su intercesión.

Era el 11 de febrero de 1858, Bernardita, su hermana y otra niña iban al campo a buscar leña seca, cerca de una gruta. Para llegar ahí tenían que pasar por un arroyo. Bernardita no se atrevía a adentrarse porque el agua estaba muy fría. Se empezó a sacar los zapatos, cuando de pronto escuchó un ruido fuerte proveniente de la gruta.


Se acercó a ver lo que pasaba y ahí en ese lugar sucio y pedregoso se apareció la Virgen envuelta en una luz resplandeciente, con un traje blanco de un tejido desconocido, una cinta azul en la cintura, un largo velo blanco y dos rosas doradas brillantes que le cubrían la parte superior de los pies.


En sus manos, la Virgen tenía un largo rosario blanco y dorado. Entonces juntas empezaron a rezarlo. El domingo 14 de febrero, Bernardita en la gruta reza la primera decena del Rosario y María se aparece. La niña le tira agua bendita para asegurarse que no era una obra del enemigo. La Virgen sonríe, se persigna con el Rosario y lo rezan juntas.


El jueves 18 la Virgen le pide a Bernardita que regrese por quince días seguidos a la gruta. Ante la aceptación y promesa de la pequeña, María le promete hacerla dichosa en el otro mundo. Los rumores de las apariciones se empiezan a esparcir.

El 19 de febrero, Bernardita va con una vela bendecida y encendida. Es así que nace la costumbre de ir con velas para encenderlas ante la gruta. El 20 de febrero la Señora le enseña una oración personal a Bernardita.


El domingo 21, la niña ve que la Virgen estaba triste, le pregunta lo que le pasa y Nuestra Señora le contesta: “Rogad por los pecadores”. Para ese entonces las autoridades amenazaron a Bernardita con llevarla a la cárcel y todos se burlaban de ella.


El 22 la Virgen no se le apareció, pero la niña no perdía la esperanza de volverla a ver. El 23, diez mil personas fueron a ver lo que pasaba. La Virgen se le apareció a Bernardita y le pidió que les diga a los sacerdotes que eleven ahí un santuario, a donde se debe ir en procesión.


La niña va y le comenta al sacerdote, quien a cambio pide el nombre de la Señora y que florezca un rosal silvestre sobre el que se aparecía.


El 24 la pequeña le cuenta todo a la Virgen, quien sólo sonrió. Luego María la mandó a rogar por los pecadores y exclamó: “¡Penitencia, penitencia, penitencia!… ¡Ruega a Dios por los pecadores! ¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!” Bernardita así lo hizo y pedía a los espectadores que hicieran lo mismo.


El 25 de febrero la Virgen le ordena beber, lavarse los pies en la fuente y comer hierba. Bernardita, por indicación de María, escarbó en el fondo de la gruta y empezó a brotar agua.


El 26 se produce el primer milagro. El pobre obrero Bourriete, que tenía el ojo izquierdo mutilado, ora y se frota el ojo con el agua de la fuente. Luego empezó a gritar de alegría y fue recuperando la vista. El 27 la Virgen permanece en silencio, Bernardita bebe del agua del manantial y hace los gestos recurrentes de penitencia.


El 28 Bernardita va a la gruta, pero luego es llevada a casa el juez y amenazada de ir a cárcel. En la noche, Catalina Latapie moja su brazo dislocado y el brazo y la mano recuperan su agilidad, produciéndose un segundo milagro.


El martes 2 de marzo, Bernardita va de nuevo donde el párroco a recordarle el pedido de la Virgen.

El 3 de marzo la pequeña le pregunta de nuevo su nombre y la Virgen sonríe. Ese día, una madre en su desesperación lleva en brazos a su hijo que estaba medio muerto. Lo metió 15 minutos en el agua fría y al llegar a casa notó mejoría en la respiración del niño.


Al día siguiente, el niño estaba lleno de vida y completamente sano. Los médicos certificaron el milagro y lo llamaron de primer orden.


El 4 de marzo, al finalizar los quince días, la visión permanece silenciosa. El 25 de ese mes la Virgen se apareció a Bernardita, levantó los ojos hacia el cielo, juntó en signo de oración las manos que tenía abiertas y tendidas hacia el suelo y le dijo a Bernardita: “Soy la Inmaculada Concepción”.


La pequeña salió corriendo a decirle al párroco, quien se conmueve ante la revelación del nombre ya que cuatro años antes se había proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción.


El 7 de abril, Bernardita en la gruta y en éxtasis pone su mano sobre la llama de la vela encendida que había llevado y no se quema. Después de la aparición, su mano estaba ilesa y fue comprobado por un médico que presenció el hecho.


El 16 de julio se produjo la última aparición. Bernardita sintió la misteriosa llamada y al llegar a la gruta se dio cuenta que estaba vallada y no se podía pasar. Se dirige entonces al otro lado, enfrente de la gruta, y vio a la Madre de Dios. ”Me pareció que estaba delante de la gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen. ¡Jamás la había visto tan bella!”, dijo Santa Bernardita.


Algunos consideran que la aparición de Nuestra Señora de Lourdes es un agradecimiento del cielo por el dogma de la Inmaculada Concepción y es exaltación a las virtudes de pobreza y humildad como la que tenía la pequeña Bernardita.


Asimismo afirman que es un llamado a aceptar la cruz para ser felices en la otra vida, la importancia de la oración, del Santo Rosario y la penitencia con una misericordia infinita por los pecadores y los enfermos.


El agua de la gruta ha sido analizada por químicos, quienes señalaron que es un agua virgen, pura, natural, sin propiedad térmica y en la que ninguna bacteria sobrevive. Para los cristianos esto es símbolo de la Inmaculada Concepción.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-los-catolicos-celebramos-a-la-virgen-de-lourdes-70994)

10 febrero, 2019

Domingo V (C) del tiempo ordinario

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Día litúrgico: Domingo V (C) del tiempo ordinario
Ver 1ª Lectura y Salmo


Texto del Evangelio (Lc 5,1-11): En una ocasión, Jesús estaba a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre Él para oír la Palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar». Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes». Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.

Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador». Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres». Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
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«En tu palabra, echaré las redes»
Rev. D. Blas RUIZ i López
(Ascó, Tarragona, España)


Hoy, el Evangelio nos ofrece el diálogo, sencillo y profundo a la vez, entre Jesús y Simón Pedro, diálogo que podríamos hacer nuestro: en medio de las aguas tempestuosas de este mundo, nos esforzamos por nadar contra corriente, buscando la buena pesca de un anuncio del Evangelio que obtenga una respuesta fructuosa...

Y es entonces cuando nos cae encima, indefectiblemente, la dura realidad; nuestras fuerzas no son suficientes. Necesitamos alguna cosa más: la confianza en la Palabra de aquel que nos ha prometido que nunca nos dejará solos. «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes» (Lc 5,5). Esta respuesta de Pedro la podemos entender en relación con las palabras de María en las bodas de Caná: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5). Y es en el cumplimiento confiado de la voluntad del Señor cuando nuestro trabajo resulta provechoso.

Y todo, a pesar de nuestra limitación de pecadores: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador» (Lc 5,8). San Ireneo de Lyón descubre un aspecto pedagógico en el pecado: quien es consciente de su naturaleza pecadora es capaz de reconocer su condición de criatura, y este reconocimiento nos pone ante la evidencia de un Creador que nos supera.

Solamente quien, como Pedro, ha sabido aceptar su limitación, está en condiciones de aceptar que los frutos de su trabajo apostólico no son suyos, sino de Aquel de quien se ha servido como de un instrumento. El Señor llama a los Apóstoles a ser pescadores de hombres, pero el verdadero pescador es Él: el buen discípulo no es más que la red que recoge la pesca, y esta red solamente es efectiva si actúa como lo hicieron los Apóstoles: dejándolo todo y siguiendo al Señor (cf. Lc 5,11).

(http://evangeli.net/evangelio/dia/2019-02-10)