15 junio, 2023

Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, «Fundadora del Instituto de Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad»

 Celebramos a Santa María Micaela del Santísimo Sacramento


¡Oh!, Santa María Micaela del Santísimo Sacramento,
vos sois la hija del Dios de la Vida, y su amada santa que,
brillar
hicisteis al significado de vuestro nombre: “Dios
es mi fuerza” y, confiada en Él, os entregasteis con pasión
a su Providencia eterna y divina, resistiendo las penurias
todas, para que, en adelante ganaros la gloria de santa
mujer. La piedad, amiga vuestra fue y la practicabais
a diario y de mil formas: a Misa asistíais y comulgabais
diariamente, y el tiempo todo, aprovechabais, para las
obras de caridad hacerlas siempre. A los pobres, enfermos,
necesitados y a la Iglesia toda ayudabais. Os dedicasteis
con amor, valor y esmero a de mala vida, mujeres rescatar,
cuidar
y, vuestra riqueza; por pobreza sin chistar la
trocasteis haciendo milagros de aquellas hermanas vuestras,
honradas y valiosas personas de Dios temerosas. Allí no
se estancó todo, y siguiendo la guía del Espíritu Santo
“La Comunidad de Las Hermanas Adoratrices del Santísimo
Sacramento» fundasteis y para siempre y por siempre a Cristo
Jesús Dios y Señor adorar, en la Santa Eucaristía. Vuestro
“pecado” mayor, fue tornaros en cuerpo, mente y alma,
en honor de Aquél que todo lo ve y juzga y la vida nos da.
Al vuestro padre confesor le dijisteis: “Padre, esta es mi
última enfermedad”. Y así fue y la más dolorosa.
Calambres casi continuos. Dolores agudísimos. El
médico declaró: “Nunca había visto a una persona
sufrir tanto y con tan grande paciencia y heroísmo”.
Y, así, y habiendo gastado vuestra santa vida en buena
lid, voló vuestra alma al cielo, para coronada ser
con corona de luz, como premio justo a vuestro amor y fe;
¡oh!, Santa María Micaela «Viva Adoratriz del Dios Vivo».

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
____________________________________________

15 de junio
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento
Fundadora
Año 1865

Santa Micaela: “Tú que aprovechaste tu temperamento tan fuerte, para dedicar todas tus energías a salvar las almas, haz que también nosotros aprovechemos las cualidades que Dios nos dio, para lograr llevar muchas almas al cielo, y la nuestra también. Amén”.

Micaela significa: Dios es mi fuerza.

Esta mujer heroica que nació en Madrid España en 1809, tuvo que pasar por situaciones verdaderamente amargas, antes de llegar a la santidad. Era todavía muy joven cuando murió su madre. Su padre murió también inesperadamente. Su hermano Luis pereció en un accidente al caerse de un caballo, y su hermanita Engracia fue llevada imprudentemente por una niñera a ver la escena del ahorcamiento de un criminal y la jovencita al ver esta escena se enloqueció. Le quedaba una hermana, Manuela, pero esta tuvo que salir al destierro porque los enemigos políticos de su esposo se apoderaron del gobierno.

Recibió una educación muy seria. Empieza un noviazgo, y después de tres años de amistad muy armoniosa, y muy santa con su novio, este de un momento a otro se aleja, porque sus familiares se lo han ordenado así. Entonces las lenguas maledicientes se dedican a hablar mal de Micaela. Ella en su autobiografía añade: “En vez de hablar de esto con mis amistades, lo que hacíamos era llevar cuenta de los rezos que hacíamos, y ver quién había rezado más”.

Su hermano fue nombrado embajador en París, y después en Bruselas (Micaela era de familia de alta clase social española). Ella tuvo que acompañarlo y entonces empezó una vida muy especial: madrugar muchísimo para alcanzar a hacer sus prácticas de piedad, ir a la Santa Misa, comulgar y aprovechar la mañana para hacer sus obras de caridad. De mediodía en adelante asistir a banquetes diplomáticos, bailes, funciones de teatro, salir de paseo a caballo, rodeada de gente de la aristocracia y mostrarse siempre alegre y sonriente a pesar de los dolores continuos de estómago a causa de una especie de cáncer que parecía devorarle el vientre.

Ante tantísimos peligros para su virtud, lo que conservaba en gracia de Dios a la joven y elegante Micaela era su comunión diaria, las mortificaciones que hacía y el haber encontrado un santo director espiritual, el Padre Carasa. Una de sus mortificaciones consistía en que cuando iba a funciones de teatro (donde la gente se presenta muy deshonestamente vestida) ella se colocaba unos anteojos que por más que esforzara la vista no le dejaban ver lo que pasaba en el escenario.

Mientras por las tardes y noches tenía que estar en las labores mundanas de la diplomacia, por las mañanas estaba visitando pobres, enfermos e iglesias muy necesitadas y dejando en todas partes copiosas limosnas (su familia era muy adinerada). Nadie podía imaginar al verla tan elegante en las fiestas sociales, que esa mañana la había pasado visitando casuchas y ayudando a gentes abandonadas.

Al volver a España la invitaron en Burdeos a una reunión en la casa del Cónsul. Allí la esperaba el Sr. Arzobispo para pedirle que hiciera de mediadora frente a unas monjitas que engañadas por un jansenista (los jansenistas son herejes que dicen que quien no es santo no puede recibir ningún sacramento) se habían rebelado contra el arzobispo. Micaela, aprovechando su admirable simpatía que le hacía ganarse a las gentes, se fue al convento y obtuvo que las religiosas hicieran unos días de Ejercicios Espirituales, y al final de esos Retiros, las monjitas, presididas por nuestra santa, hicieron la paz con el Sr. Arzobispo.

El Padre Carasa le recomendó que al volver a Madrid se entrevistara con una dama muy santa llamada María Ignacia Rico. Así lo hizo y entonces aquella caritativa mujer la llevó al hospital San Juan de Dios, donde estaban las mujeres de mala vida que caían enfermas. La santa afirma que “allí sufren el olfato, la vista, el tacto, los oídos” y que “todos los sentimientos tienen allí ocasión para padecer”. Micaela ni siquiera sabía que existía esa clase de mujeres y nunca se había imaginado que los hombres dieran un trato tan injusto y cruel a esas pobres criaturas, después de haberlas corrompido.

Aquel espectáculo del hospital fue para Micaela como una revelación del cielo. Y cuando supo no sólo la situación horrorosa de esas pobres muchachas enfermas en el hospital, sino la espantosa vida que les esperaba cuando salieran de allí, pensó que era absolutamente necesario hacer algo concreto para ayudarlas. Y con su amiga María Ignacia consiguieron una casita para llevar allí las muchachas en peligro para preservarlas, y a las que ya habían sido víctimas, para redimirlas y salvarlas.

Y sucedió entonces que alrededor de Micaela hubo una verdadera tormenta de incomprensiones y abandonos aun de sus mejores amistades. Ahora se cumplía la antigua frase de San Ignacio: “El mundo no tiene oídos para poder escuchar tan grande estruendo”. ¿A quién se le iba a ocurrir que una mujer de la más alta clase social, emparentada con las familias más ricas y famosas de la capital, se fuera a dedicar a cuidar prostitutas o mujeres de mala vida? Todas sus antiguas amistades se negaron a ayudarle, y ya ni la reconocían como amiga.

Y luego sucedió lo que ninguno había esperado: Micaela dejó su casa elegante en un barrio rico y se fue a vivir con unas pobres mujeres de mala vida en una casucha miserable, para poder transformarlas en personas honradas y santas. Al Sr. Arzobispo le llevan cuentos y calumnias y entonces él envía a un sacerdote para que saque de la Casa de Micaela el Santísimo Sacramento. Cuando el sacerdote llega, la santa se dedica a orar por él, y éste, después de rezar unos minutos de rodillas, cambia de parecer y se va sin llevarse el Santísimo Sacramento.

Le llega un director espiritual demasiado rígido que el prohibe hacer caso a los mensajes interiores que Dios le da. Una voz le dice: “Micaela, se va a incendiar la sacristía”, pero ella no puede hacer caso a esto, y tiene que dejar que suceda. Otra voz le dice: “Le echaron veneno a la comida”, pero como el director le prohibió hacer caso a esas voces empieza a comer. Sólo que al sentir el sabor tan desagradable de aquel alimento, se dice: “Aunque fuera sin voces, yo no me comería esto por lo asqueroso”, y se detiene. Pero alcanza a enfermarse bastante. Afortunadamente, en vez de ese equivocado director le llega un santo de primera clase, a dirigirla, es San Antonio María Claret, y bajo su dirección sí puede progresar grandemente en santidad.

Son las diez de la mañana y no hay con qué hacer desayuno para tantas jóvenes. Llega un misionero de Filipinas y la santa le cuenta su terrible situación. El misionero le entrega una moneda de oro que le han regalado. Corren a comprar alimentos, y las muchachas exclaman: – ¡La superiora nos estaba haciendo una broma diciendo que no había comida! ¡Miren qué abundante comida nos tenía por ahí guardada!.

Cuenta Micaela en su autobiografía: “N.N. es una muchacha que me ha hecho muchos robos y me ha inventado cuentos horrendos. Pero yo la sigo tratando con gran cariño, como si fuera mi mejor amiga”. Más adelante añade: “Las gentes me viven inventando mil cosas malas que nunca he hecho y ni siquiera he pensado… pero bendito sea Dios que de lo malo que sí he hecho no saben nada!”.

Un día va a una casa de citas a rescatar a una muchacha a la cual tiene allá obligada. La insultan, le lanzan piedras, le dicen todas las vulgaridades que nunca había escuchado, pero ella sigue sonriendo como si estuviera recibiendo honores, sale por entre esa multitud infernal, llevándose a la muchacha y salvándola para siempre. La reina de España que la aprecia mucho la invita al palacio para pedirle unos consejos. Entonces Micaela que en otros tiempos era una de las mujeres más elegantemente vestidas de la capital, se va allá con vestidos viejos y desteñidos. Las damas de la corte se burlan de ella y ni siquiera le contestan el saludo, pero ella sale de aquel palacio muy contenta, porque pudo practicar la virtud de la humildad.

Una mujer mala le inventa tremendas calumnias. El obispo llama a nuestra santa y le lanza el regaño más espantoso. El Padre Director Espiritual, P. Carasa, le niega hasta el saludo. Micaela no se defiende. Ella recuerda lo que decía San Francisco de Sales: “Dios sabe qué tanta cantidad de buena fama necesito, y El me concederá la suficiente buena fama para que pueda seguir trabajando por las almas”. Después saben que todo lo que habían dicho eran calumnias, y le piden excusas. Ella mientras tanto no había perdido la alegría ni la paz.

El 6 de enero de 1859, con siete compañeras funda la Comunidad de Hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento, dedicadas a adorar a Cristo Jesús en la Eucaristía y a trabajar por preservar a las muchachas en peligro, y a redimir a las pobres que ya cayeron en los vicios y en la impureza. Su comunidad se extendió por Barcelona, Valencia y Burgos y ahora tiene 1,750 religiosas en el mundo en 178 casas.

Ella escribiendo a sus religiosas les decía: “Difícil encontrar otra fundadora de comunidad que haya sido más acusada, más calumniada y más regañada que yo. Mis acciones las juzgan de la peor manera posible”. Pero también podía repetir las palabras de San Pablo: “Poco me interesa lo que las gentes están diciendo de mí. Mi juez es Dios”.

En sus casas mandaba colocar esta bella frase, un mensaje de Dios a sus religiosas para que no se desanimaran en la pobreza y en las dificultades: “MI PROVIDENCIA Y TU FE, MANTENDRAN LA CASA EN PIE”. La Madre Micaela había estado socorriendo a los enfermos en la peste de tifo negro en los años 1834, 1855 y 1856, y había logrado no contagiarse. Pero en el año 1856 al saber que en Valencia había estallado la terrible peste del tifo, se fue allí a socorrer a los apestados. Y se contagió de la mortal enfermedad.

Al padre confesor le dijo: “Padre, esta es mi última enfermedad”. Y en verdad que fue la última y la más dolorosa. Calambres casi continuos. Dolores agudísimos. El médico declaró: “Nunca había visto a una persona sufrir tanto y con tan grande paciencia y heroísmo”. El 24 de agosto de 1856, a las 12, abrió los ojos, los elevó hacia el cielo y murió. La enterraron sin ninguna solemnidad en una fosa ordinaria en el cementerio. Pero Dios la glorificó haciendo milagros por su intercesión y hoy sus religiosas siguen salvando del pecado y de la perdición a miles de jóvenes en todo el mundo.

 (http://www.ewtn.com/spanish/Saints/María_Micaela_6_15.htm)

14 junio, 2023

Santos Mártires de Córdoba, Cristianos mozárabes que no abdicaron de su fe cristiana.

 


14 de Junio
Santos Mártires de Córdoba
Cristianos mozárabes

Cada 14 de junio se recuerda a los Santos Mártires de Córdoba. Ellos fueron un grupo de cristianos mozárabes que fueron ejecutados por no abdicar de su fe cristiana. Vivieron en tiempos de los reyes musulmanes del Emirato de Córdoba Abderramán II (822-852) y Mohamed I (852-886). 

Contexto

Un Emirato era un territorio de dominación política administrado por un “Emir” -autoridad islámica monárquica característica de Oriente Medio-. El Emirato de Córdoba fue el territorio de ocupación política árabe en Europa, establecido en la península Ibérica (Al-Ándalus) entre los años 756 y 929. Se denominó “mozárabes” a los cristianos que vivían dentro de dicho territorio. Conformaban una población numéricamente importante, de origen hispano-visigodo.

Gracias a la hagiografía de Eulogio de Córdoba, se ha podido conservar el registro de la ejecución de 48 cristianos mozárabes, quienes desafiaron la ley islámica en los tiempos de la invasión. En su mayoría, estos mártires hicieron declaraciones públicas de rechazo a las imposiciones del islam y proclamaron su fidelidad a Cristo.

Unidad en la diversidad

Todos, menos dos de ellos, vivieron en Córdoba o en los monasterios aledaños de la sierra, por lo que entre ellos hubo monjes eremitas. En total fueron 38 hombres y 10 mujeres de diversas edades, con predominio de los jóvenes.

Del total de mártires, 35 fueron clérigos —sacerdotes, diáconos o monjes— y 12 seglares. El grupo de los seglares se dividía de la siguiente manera: cuatro eran conversos procedentes de familias musulmanas, cinco venían de matrimonios mixtos (cristiano-musulmanes) y los tres restantes, antiguos cristianos islamizados que habían vuelto al seno de la Iglesia. Todos, excepto dos, Sancho y Argimiro, fueron decapitados.  

 (https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-se-conmemora-a-los-santos-martires-de-cordoba-22922)

13 junio, 2023

San Antonio de Padua, Patrón de las mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos, y papeleros


 

¡Oh! San Antonio de Padua, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida, y su amado santo, y el mismo al que llamaba
León Trece Papa: “el santo de todo el mundo”, porque
vuestra imagen y devoción esparcidas por todo el orbe
de la tierra están. Os llamaban “Doctor Evangélico”, pues
sermones vívidos escribisteis para las fiestas anuales
y muy a menudo decíais vos: “El gran peligro del cristiano
es predicar y no practicar; creer, pero no vivir de acuerdo
con lo que se cree”. Además, erais «poderoso en obras
y en palabras y que, vuestro cuerpo habitaba esta tierra,
pero vuestra alma vivía en el cielo”, escribió un biógrafo
vuestro. De las mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles,
panaderos y papeleros; santo Patrón. A vos, también os
invocamos, por los perdidos objetos o para pedir un buen
esposo o esposa. Vuestras armas: el Santísimo Sacramento
y los rezos a Nuestra Señora, a quien, encomendasteis vuestra
vuestra pureza. Y, con vuestra prodigiosa memoria, en tiempo
breve, bebisteis la verdad y la luz del Sagrado Libro,
logrando de los herejes conversión total, ¡oh!, “Arca de
los Testamentos”. Los impíos herejes de Rímini impedían
al pueblo acudir a vuestros sermones, y vos, os fuisteis
a la orilla del mar y a gritar empezasteis: “¡Oigan la palabra
de Dios, Uds. los pececillos del mar, ya que los pecadores
de la tierra no la quieren escuchar!”. Y, entonces miles
y miles de peces acudieron y, sacudían sus cabezas en señal
de aprobación de manera milagrosa. Antes de que, vuestra
alma al cielo volara, un canto entonasteis a Nuestra Señora,
y, con celestial sonrisa dijisteis: “Venir veo, a Nuestro Señor”
y, abandonasteis este mundo. La gente recorría las calles
diciendo: “¡Ha muerto un santo! ¡Ha muerto un santo!
En vuestros funerales maravillosos milagros se dieron
por la honda veneración que os tenían. Gregorio Noveno,
Papa, pronunció la antífona “O doctor optime” en vuestro
honor y, se anticipó en siete siglos a cuando Pío Doce,
Papa, os declaró “Doctor de la Iglesia”. Así, marchó vuestra
alma, para coronada ser, con corona de luz, como premio
a vuestra entrega de amor y de fe. Patrón de las mujeres
estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros;
¡Oh!, San Antonio «Vivo santo del mundo y del Dios Vivo».

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
____________________________________________

13 de junio
San Antonio de Padua
Fraile franciscano
Doctor de la Iglesia
(1195-1231)

Adaptado de la Vida de los Santos de Butler
Etim: Antonio: “Defensor de la Verdad”

Biografía

San Antonio nació en Portugal, pero adquirió el apellido por el que lo conoce el mundo, de la ciudad italiana de Padua, donde murió y donde todavía se veneran sus reliquias. León XIII lo llamó “el santo de todo el mundo”, porque su imagen y devoción se encuentran por todas partes. Llamado “Doctor Evangélico”. Escribió sermones para todas las fiestas del año. “El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree”, decía.

“Era poderoso en obras y en palabras. Su cuerpo habitaba esta tierra pero su alma vivía en el cielo” -un biógrafo de ese tiempo. Patrón de mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Se le invoca por los objetos perdidos y para pedir un buen esposo/a. Es verdaderamente extraordinaria su intercesión.

Vino al mundo en el año 1195 y se llamó Fernando de Bulloes y Taveira de Azevedo, nombre que cambió por el de Antonio al ingresar en la orden de Frailes Menores, por la devoción al gran patriarca de los monjes y patrones titulares de la capilla en que recibió el hábito franciscano. Sus padres, jóvenes miembros de la nobleza de Portugal, dejaron que los clérigos de la Catedral de Lisboa se encargaran de impartir los primeros conocimientos al niño, pero cuando éste llegó a la edad de quince años, fue puesto al cuidado de los canónigos regulares de San Agustín, que tenían su casa cerca de la ciudad. Dos años después, obtuvo permiso para ser trasladado al priorato de Coimbra, por entonces capital de Portugal, a fin de evitar las distracciones que le causaban las constantes visitas de sus amistades.

No le faltaron las pruebas. En la juventud fue atacado duramente por las pasiones sensuales. Pero no se dejó vencer y con la ayuda de Dios las dominó. El se fortalecía visitando al Stmo. Sacramento. Además desde niño se había consagrado a la Stma. Virgen y a Ella encomendaba su pureza.

Una vez en Coimbra, se dedicó por entero a la plegaria y el estudio; gracias a su extraordinaria memoria retentiva, llegó a adquirir, en poco tiempo, los más amplios conocimientos sobre la Biblia. En el año de 1220, el rey Don Pedro de Portugal regresó de una expedición a Marruecos y trajo consigo las reliquias de los santos frailes-franciscanos que, poco tiempo antes habían obtenido allá un glorioso martirio. Fernando que por entonces había pasado ocho años en Coimbra, se sintió profundamente conmovido a la vista de aquellas reliquias y nació en lo íntimo de su corazón el anhelo de dar la vida por Cristo.

Poco después, algunos frailes franciscanos llegaron a hospedarse en el convento de la Santa Cruz, donde estaba Fernando; éste les abrió su corazón y fue tan empeñosa su insistencia, que a principio de 1221, se le admitió en la orden. Casi inmediatamente después, se le autorizó para embarcar hacia Marruecos a fin de predicar el Evangelio a los moros.

Pero no bien llegó a aquellas tierras donde pensaba conquistar la gloria, cuando fue atacado por una grave enfermedad (hidropesía),que le dejó postrado e incapacitado durante varios meses y, a fin de cuentas, fue necesario devolverlo a Europa. La nave en que se embarcó, empujada por fuertes vientos, se desvió y fue a parar en Messina, la capital de Sicilia. Con grandes penalidades, viajó desde la isla a la ciudad de Asís donde, según le habían informado sus hermanos en Sicilia, iba a llevarse a cabo un capítulo general.

Aquella fue la gran asamblea de 1221, el último de los capítulos que admitió la participación de todos los miembros de la orden; estuvo presidido por el hermano Elías como vicario general y San Francisco, sentado a sus pies, estaba presente. Indudablemente que aquella reunión impresionó hondamente al joven fraile portugués. Tras la clausura, los hermanos regresaron a los puestos que se les habían señalado, y Antonio fue a hacerse cargo de la solitaria ermita de San Paolo, cerca de Forli.

Hasta ahora se discute el punto de si, por aquel entonces, Antonio era o no sacerdote; pero lo cierto es que nadie ha puesto en tela de juicio los extraordinarios dones intelectuales y espirituales del joven y enfermizo fraile que nunca hablaba de sí mismo. Cuando no se le veía entregado a la oración en la capilla o en la cueva donde vivía, estaba al servicio de los otros frailes, ocupado sobre todo en la limpieza de los platos y cacharros, después del almuerzo comunal.

Mas no estaban destinadas a permanecer ocultas las claras luces de su intelecto. Sucedió que al celebrarse una ordenación en Forli, los candidatos franciscanos y dominicos se reunieron en el convento de los Frailes Menores de aquella ciudad. Seguramente a causa de algún malentendido, ninguno de los dominicos había acudido ya preparado a pronunciar la acostumbrada alocución durante la ceremonia y, como ninguno de los franciscanos se sentía capaz de llenar la brecha, se ordenó a San Antonio, ahí presente, que fuese a hablar y que dijese lo que el Espíritu Santo le inspirara. El joven obedeció sin chistar y, desde que abrió la boca hasta que terminó su improvisado discurso, todos los presentes le escucharon como arrobados, embargados por la emoción y por el asombro, a causa de la elocuencia, el fervor y la sabiduría de que hizo gala el orador.

En cuanto el ministro provincial tuvo noticias sobre los talentos desplegados por el joven fraile portugués, lo mandó llamar a su solitaria ermita y lo envió a predicar a varias partes de la Romagna, una región que, por entonces, abarcaba toda la Lombardía. En un momento, Antonio pasó de la oscuridad a la luz de la fama y obtuvo, sobre todo, resonantes éxitos en la conversión de los herejes, que abundaban en el norte de Italia, y que, en muchos casos, eran hombres de cierta posición y educación, a los que se podía llegar con argumentos razonables y ejemplos tomados de las Sagradas Escrituras.

En una ocasión, cuando los herejes de Rímini le impedían al pueblo acudir a sus sermones, San Antonio se fue a la orilla del mar y empezó a gritar: “Oigan la palabra de Dios, Uds. los pececillos del mar, ya que los pecadores de la tierra no la quieren escuchar”. A su llamado acudieron miles y miles de peces que sacudían la cabeza en señal de aprobación. Aquel milagro se conoció y conmovió a la ciudad, por lo que los herejes tuvieron que ceder.

A pesar de estar muy enfermo de hidropesía, San Antonio predicaba los 40 días de cuaresma. La gente presionaba para tocarlo y le arrancaban pedazos del hábito, hasta el punto que hacía falta designar un grupo de hombres para protegerlo después de los sermones. Además de la misión de predicador, se le dio el cargo de lector en teología entre sus hermanos. Aquella fue la primera vez que un miembro de la Orden Franciscana cumplía con aquella función. En una carta que, por lo general, se considera como perteneciente a San Francisco, se confirma este nombramiento con las siguientes palabras: “Al muy amado hermano Antonio, el hermano Francisco le saluda en Jesucristo. Me complace en extremo que seas tú el que lea la sagrada teología a los frailes, siempre que esos estudios no afecten al santo espíritu de plegaria y devoción que está de acuerdo con nuestra regla”.

Sin embargo, se advirtió cada vez con mayor claridad que, la verdadera misión del hermano Antonio estaba en el púlpito. Por cierto que poseía todas las cualidades del predicador: ciencia, elocuencia, un gran poder de persuasión, un ardiente celo por el bien de las almas y una voz sonora y bien timbrada que llegaba muy lejos. Por otra parte, se afirmaba que estaba dotado con el poder de obrar milagros y, a pesar de que era de corta estatura y con cierta inclinación a la corpulencia, poseía una personalidad extraordinariamente atractiva, casi magnética. A veces, bastaba su presencia para que los pecadores cayesen de rodillas a sus pies; parecía que de su persona irradiaba la santidad. A donde quiera que iba, las gentes le seguían en tropel para escucharle, y con eso había para que los criminales empedernidos, los indiferentes y los herejes, pidiesen confesión.

Las gentes cerraban sus tiendas, oficinas y talleres para asistir a sus sermones; muchas veces sucedió que algunas mujeres salieron antes del alba o permanecieron toda la noche en la iglesia, para conseguir un lugar cerca del púlpito. Con frecuencia, las iglesias eran insuficiente para contener a los enormes auditorios y, para que nadie dejara de oírle, a menudo predicaba en las plazas públicas y en los mercados.

Poco después de la muerte de San Francisco, el hermano Antonio fue llamado, probablemente con la intención de nombrarle ministro provincial de la Emilia o la Romagna. En relación con la actitud que asumió el santo en las disensiones que surgieron en el seno de la orden, los historiadores modernos no dan crédito a la leyenda de que fue Antonio quien encabezó el movimiento de oposición al hermano Elías y a cualquier desviación de la regla original; esos historiadores señalan que el propio puesto de lector en teología, creado para él, era ya una innovación. Más bien parece que, en aquella ocasión, el santo actuó como un enviado del capítulo general de 1226 ante el Papa, Gregorio IX, para exponerle las cuestiones que hubiesen surgido, a fin de que el Pontífice manifestara su decisión. En aquella oportunidad, Antonio obtuvo del Papa la autorización para dejar su puesto de lector y dedicarse exclusivamente a la predicación. El Pontífice tenía una elevada opinión sobre el hermano Antonio, a quien cierta vez llamó “el Arca de los Testamentos”, por los extraordinarios conocimientos que tenía de las Sagradas Escrituras.

Desde aquel momento, el lugar de residencia de San Antonio fue Padua, una ciudad donde anteriormente había trabajado, donde todos le amaban y veneraban y donde, en mayor grado que en cualquier otra parte, tuvo el privilegio de ver los abundantísimos frutos de su ministerio. Porque no solamente escuchaban sus sermones multitudes enormes, sino que éstos obtuvieron una muy amplia y general reforma de conducta.

Las ancestrales disputas familiares se arreglaron definitivamente, los prisioneros quedaron en libertad y muchos de los que habían obtenido ganancias ilícitas las restituyeron, a veces en público, dejando títulos y dineros a los pies de San Antonio, para que éste los devolviera a sus legítimos dueños. Para beneficio de los pobres, denunció y combatió el muy ampliamente practicado vicio de la usura y luchó para que las autoridades aprobasen la ley que eximía de la pena de prisión a los deudores que se manifestasen dispuestos a desprenderse de sus posesiones para pagar a sus acreedores.

Se dice que también se enfrentó abiertamente con el violento duque Eccelino para exigirle que dejase en libertad a ciertos ciudadanos de Verona que el duque había encarcelado. A pesar de que no consiguió realizar sus propósitos en favor de los presos, su actitud nos demuestra el respeto y la veneración de que gozaba, ya que se afirma que el duque le escuchó con paciencia y se le permitió partir, sin que nadie le molestara.

Después de predicar una serie de sermones durante la primavera de 1231, la salud de San Antonio comenzó a ceder y se retiró a descansar, con otros dos frailes, a los bosques de Camposampiero. Bien pronto se dio cuenta de que sus días estaban contados y entonces pidió que le llevasen a Padua. No llegó vivo más que a los aledaños de la ciudad. El 13 de junio de 1231, en la habitación particular del capellán de las Clarisas Pobres de Arcella recibió los últimos sacramentos. Entonó un canto a la Stma. Virgen y sonriendo dijo: “Veo venir a Nuestro Señor” y murió. Era el 13 de junio de 1231.

La gente recorría las calles diciendo: “¡Ha muerto un santo! ¡Ha muerto un santo!.Al morir tenía tan sólo treinta y cinco años de edad. Durante sus funerales se produjeron extraordinarias demostraciones de la honda veneración que se le tenía. Los paduanos han considerado siempre sus reliquias como el tesoro más preciado. San Antonio fue canonizado antes de que hubiese transcurrido un año de su muerte; en esa ocasión, el Papa Gregorio IX pronunció la antífona “O doctor optime” en su honor y, de esta manera, se anticipó en siete siglos a la fecha del año 1946, cuando el Papa Pío XII declaró a San Antonio “Doctor de la Iglesia”.

Se le llama el “Milagroso San Antonio” por ser interminable lista de favores y beneficios que ha obtenido del cielo para sus devotos, desde el momento de su muerte. Uno de los milagros mas famosos de su vida es el de la mula: Quiso uno retarle a San Antonio a que probase con un milagro que Jesús está en la Santa Hostia. El hombre dejó a su mula tres días sin comer, y luego cuando la trajo a la puerta del templo le presentó un bulto de pasto fresco y al otro lado a San Antonio con una Santa Hostia. La mula dejó el pasto y se fue ante la Santa Hostia y se arrodilló.

Iconografía

Por regla general, a partir del siglo XVII, se ha representado a San Antonio con el Niño Jesús en los brazos; ello se debe a un suceso que tuvo mucha difusión y que ocurrió cuando San Antonio estaba de visita en la casa de un amigo. En un momento dado, éste se asomó por la ventana y vio al santo que contemplaba, arrobado, a un niño hermosísimo y resplandeciente que sostenía en sus brazos. En las representaciones anteriores al siglo XVII aparece San Antonio sin otro distintivo que un libro, símbolo de su sabiduría respecto a las Sagradas Escrituras. En ocasiones se le representó con un lirio en las manos y también junto a una mula que, según la leyenda, se arrodilló ante el Santísimo Sacramento que mostraba el santo; la actitud de la mula fue el motivo para que su dueño, un campesino escéptico, creyese en la presencia real.

San Antonio es el patrón de los pobres y, ciertas limosnas especiales que se dan para obtener su intercesión, se llama “pan de San Antonio”; esta tradición comenzó a practicarse en 1890. No hay ninguna explicación satisfactoria sobre el motivo por el que se le invoca para encontrar los objetos perdidos, pero es muy posible que esa devoción esté relacionada con un suceso que se relata entre los milagros, en la “Chronica XXIV Generalium” (No. 21): un novicio huyó del convento y se llevó un valioso salterio que utilizaba San Antonio; el santo oró para que fuese recuperado su libro y, al instante, el novicio fugitivo se vio ante una aparición terrible y amenazante que lo obligó a regresar al convento y devolver el libro. En Padua hay una magnífica basílica donde se veneran sus restos mortales.

Bibliografía

Butler, Vida de los Santos.
Salesman, P. Eliécer, Vidas de los Santos.
Sgarbossa, Mario y Luigi Giovannini – Un Santo Para Cada Día

Oraciones

Novena a San Antonio

San Antonio obtenme de la Misericordia de Dios esta gracia que deseo (mencione el favor que pide).

Como tú eres tan bondadoso con los pobres pecadores, no mires mi falta de virtud antes bien considera la Gloria de Dios que será una vez más ensalzada por ti al concederme la petición que yo ahora encarecidamente hago.

Glorioso San Antonio de los milagros, padre de los pobres y consuelo de los afligidos, te pido ayuda.

Has venido a mi auxilio con tan amable solicitud y me has aliviado tan generosamente que me siento agradecido de corazón.

Acepta esta ofrenda de mi devoción y amor.

Renuevo la seria promesa de vivir siempre amando a Dios y al prójimo.

Continúa defendiéndome benignamente con tu protección y obtenme la gracia de poder un día entrar el Reino de los Cielos, donde cantaré enteramente las misericordias del Señor. Amén.

Oración de liberación de San Antonio de Padua

Haciendo la señal de la cruz dirás con mucho fervor

He aquí la Cruz del Señor,+
Huid, potestades enemigas:+
El león Judá, descendiente de David,+
Ha vencido. Aleluya.

Este exorcismo usado frecuentemente por San Antonio es muy eficaz contra las tentaciones del demonio, como lo prueban muchísimos ejemplos. Constituyen esas palabras el breve o carta de San Antonio que él mismo escribió y entregó a una devota suya para librarla de una fuerte y tenaz tentación.

Oración

A ti, Antonio, dechado de amor a Dios y a los hombres que tuviste la dicha de estrechar entre tus brazos al Niño-Dios, a ti lleno de confianza, recurro en la presente tribulación que me acongoja: “_________________________”

Te pido también por mis hermanos más necesitados, por los que sufren, por los oprimidos, por los marginados, por los que hoy más necesiten de tu protección.

Haz que nos amemos todos como hermanos, que en el mundo haya amor y no odios. Ayúdanos a vivir el mensaje cristiano.

Tú, en presencia ya del Señor, no ceses de interceder por El, con El, y en El, a favor nuestro ante El Padre. Amén.

TRECE MARTES EN HONOR DEL GLORIOSO SAN ANTONIO DE PADUA

Os ruego bendito San Antonio, que me hagáis partícipe de las incontables misericordias que concedéis a cuantos os invocan con devoción y confianza.

Martes 1.- Amoroso San Antonio, que despreciasteis las vanidades del mundo, haced que ame a Dios y me dedique a las cosas de su servicio. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 2.-Angélico San Antonio, lirio de incontable pureza, logradme del Señor que venza todas las tentaciones. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 3.- Bendito San Antonio, amigo de la penitencia, alcanzadme que con voluntarios sacrificios, satisfaga por mis faltas. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 4.- Admirable San Antonio, espejo de obediencia, obtenedme que sepa conformarme a la voluntad de Dios. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 5.- Serenísimo San Antonio, joya de pobreza, atended por amor de Jesús y de Maria a mí y a los necesitados.(Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 6.- Compasivo San Antonio, ejemplo de humildad, alcanzadme la firme sujeción a la iglesia y a todo superior. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 7.- Amable San Antonio, consolador de los afligidos, rogad por cuantos sufren para que se vean libres de sus males o se resignen en su desgracia. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 8.- Celoso San Antonio, defensor de la inocencia y castigador del vicio, alcanzadme que os sea agradable. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 9.- Amantísimo San Antonio, horno de ardiente caridad, alcanzadme vivas ansias de trabajar por la gloria del Señor. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 10.- Incomparable San Antonio, lumbrera que ilumina a los pecadores, obtenedme que jamás ofenda a Dios. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 11.- Inocente San Antonio, celador de la justicia, libradme de las asechanzas del demonio, y de todo mal. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 12.- Perfectísimo San Antonio, que haceis hallar las cosas perdidas, obtenedme que lleve mi cruz y gane el cielo. (Padre Nuestro y Avemaría).

Martes 13.- Santísimo y muy generosísimo San Antonio. Sembrador de milagros, pretejedme con vuestra intercesión en todo el curso de mi vida. (Padre Nuestro y Avemaría).

Oración final para todos los martes

Caritativo protector de los que a vos acuden, ya que habéis recibido el don de hacer milagros, trabajad en el de mi conversión, alejad de mí y de todos los que me son queridos, las enfermedades, las adversidades, y las desgracias, y por la virtud de vuestras oraciones, atraed sobre mí y todos los míos las bendiciones del cielo. Amén.

Letanía de San Antonio (como devoción privada)

Señor ten piedad.
Cristo ten piedad.
Señor ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Santa María, ruega por nosotros.
San Francisco, San Antonio de Padua gloria de la orden de frailes menores, mártir en el deseo de morir por Cristo, Columna de la Iglesia, Digno sacerdote de Dios, Predicador apostólico, Maestro de la verdad, Vencedor de herejes, Terror de los demonios,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los necesitados,
Guía de los extraviados,
Restaurador de las cosas perdidas,
Intercesor escogido,
Constante obrador de milagros,
Sé propicio, perdónanos, Señor,
Sé propicio, escúchanos, Señor,
De todo mal, líbranos, Señor,
De todo pecado,
De todo peligro de alma y cuerpo,
De los lazos del demonio,
De la peste, hambre y guerra,
De la muerte eterna,
Por los méritos de San Antonio,
Por su celo en la conversión de los pecadores,
Por su deseo de la corona del martirio,
Por sus fatigas y trabajos,
Por su predicación y doctrina,
Por sus lagrimas de penitencia,
Por su paciencia y humildad,
Por su gloriosa muerte,
Por sus numerosos prodigios,
En el día del juicio, Nosotros pecadores, te rogamos, óyenos,
Que nos guíes por caminos de verdadera penitencia,
Que nos concedas paciencia en los sufrimientos,
Que nos asistas en las necesidades,
Que oigas nuestras oraciones y peticiones,
Que enciendas en nosotros el fuego de tu amor,
Que nos concedas la protección y la intercesión de San Antonio, Hijo de Dios,
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.

V. Ruega por nosotros oh bienaventurado San Antonio,
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Oremos: Dios Todopoderoso y eterno, Glorificaste a tu fiel confesor Antonio con el don constante de hacer milagros. Concédenos que cuanto pedimos confiadamente por sus méritos estemos ciertos de recibirlo por su intercesión. Te lo pedimos en nombre de Jesús, el Señor.R. Amen.

( http://www.corazones.org/santos/antonio_padua.htm)

12 junio, 2023

San Juan de Sahagún, Predicador y taumaturgo

 
 

¡Oh! San Juan de Sahagún, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida, y aunque vuestros padres no tenían hijos,
se dispusieron a hacer una novena de ayunos, oraciones
y limosnas en honor de la Santísima Virgen y obtuvieron
como respuesta de Ella, el nacimiento de vos, que en
adelante seríais su honor y alegría. Os educaron con
los monjes benedictinos, demostrando inclinación hacia
el sacerdocio, que seguisteis gracias a vuestro obispo,
y luego de haberos ordenado sacerdote os nombró secretario
y canónigo de la catedral. Estos cargos, nos os llenaban
el alma y pedisteis ser nombrado para una parroquia pobre,
donde os sentisteis feliz. Os especializasteis en teología
y os invitaron a hacer el sermón en honor de San Sebastián,
patrono de uno de los colegios, y vuestra predicación
rebasó las expectativas, creciendo vuestra popularidad.
Más adelante, os sobrevino una grave enfermedad, con
peligro de perder vuestra vida, y vos, prometisteis a Dios
que si os devolvía la salud, entraríais de religioso.
Dios os concedió la salud y vos, entrasteis de religioso
agustino. En el noviciado os pusieron a lavar platos
y barrer corredores y desyerbar los campos y jardines,
y vos, siendo todo un doctor, lo hacíais todo con gran
humildad y total esmero. Después os pusieron a servir el
vino a la comunidad, haciendo un milagro extraordinario:
con un poco de vino servisteis a muchos comensales y os
sobró vino. A vos, nadie os ganaba con el cumplimiento de
vuestros deberes, penitencias, obediencia y humildad. Erais
un predicador elocuente y vuestros sermones empezaron
a transformar a las gentes. Como persona erais un hombre
amable con todos, devotísimo del Santísimo Sacramento y amigo
de dedicar largo tiempo a la meditación y a la oración.
Las gentes cuando os veían rezar decían: “parece un ángel”.
El estudio que más os agradaba era el de la Sagrada Biblia,
porque con su lectura comprendíais y amabais la palabra
de Dios. Pasabais todo el día visitando enfermos, poniendo
paz entre las familias desunidas y ayudando a los pobres
tanto, que se os olvidaba de ir a alimentaros. Erais muy
duro en la confesión, de manera especial con los que no
querían enmendarse y se confesaban sólo para comulgar. Vuestra
palabra, transformó a muchos que estaban impasibles en sus
vicios y malas costumbres. Tardabais mucho en celebrar la
Santa Misa, pero vos, veíais a Jesucristo en la Sagrada
Eucaristía y al verlo os quedabais en éxtasis y ya no eras
capaz de proseguir con la celebración. Predicabais fuerte
contra los ricos que explotan a los pobres. Cierto rico,
amargado por estas predicaciones, pagó a dos delincuentes
para que atentaran contra vos. Pero cuando llegaron junto
vos, sintieron un gran terror que no fueron capaces de mover
sus manos. En otra ocasión, hablasteis contra los gamonales
que no pagaban lo justo a sus campesinos y desde entonces
no os permitieron volver a predicar en ese pueblo. Vuestros
preferidos eran los huérfanos, los enfermos, los más pobres
y los ancianos, para ellos recogíais limosnas y buscabais
albergues o asilos. A las muchachas en peligro les conseguíais
familias dignas que les dieran amor, sanas ocupaciones y las
protegieran. Vos, hicisteis frecuentes milagros y salvasteis
a Salamanca de la peste del tifo con vuestras oraciones.
Un día, un joven cayó a un hondo pozo y vos lo sacasteis con
solo vuestra correa, y, sin saber cómo, salió el joven desde
el fondo. La gente se puso a gritar “¡Milagro! ¡Milagro!”,
pero él se escondió para no recibir ninguna felicitación.
Salamanca estaba en sequía, pero vos dijisteis que con vuestra
muerte llegarían lluvias abundantes. Y así sucedió: apenas
entregasteis vuestra alma a Dios, enseguida llegaron copiosas
lluvias. Y, así, y luego de haber gastado vuestra vida en buena
lid, voló vuestra alma al cielo para coronada ser con corona
de luz como, justo premio a vuestra entrega increíble de amor;
¡Oh! San Juan de Sahagún «vivo amor por el Dios de la Vida».

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado



12 de Junio
San Juan de Sahagún
Predicador y taumaturgo

Sahagún es una cuidad de España, y allá nació nuestro santo en el año 1430. Sus padres no tenían hijos y dispusieron hacer una novena de ayunos, oraciones y limosnas en honor de la Santísima Virgen y obtuvieron el nacimiento de este que iba a ser su honor y alegría.


Educado con los monjes benedictinos, demostró muy buena inclinación hacia el sacerdocio y el señor obispo lo hizo seguir los estudios sacerdotales y después de ordenado sacerdote lo nombró secretario y canónigo de la catedral. Pero estos cargos honoríficos no le agradaban, y pidió entonces ser nombrado para una pobre parroquia de arrabal.

Después de varios años de sacerdocio, sintió el deseo de especializarse en teología y se matriculó como un estudiante ordinario en la Universidad de Salamanca. Allí estuvo cuatro años hasta completar todos sus estudios teológicos. Al principio era bastante desconocido pero un día fue invitado a hacer el sermón en honor de San Sebastián, patrono de uno de los colegios, y su predicación agradó tanto que empezó a ser muy popular entre la gente de la ciudad.

Y sucedió que le sobrevino una gravísima enfermedad con serio peligro de muerte y no había más remedio que hacerle una difícil operación quirúrgica (y con los métodos tan primarios de ese tiempo). Fue entonces cuando prometió a Dios que si le devolvía la salud mejoraría totalmente sus comportamientos y entraría de religioso. Dios le concedió la salud y Juan entró de religioso agustino.

En el noviciado lo pusieron a lavar platos y barrer corredores y desyerbar campos, y siendo todo un doctor, lo hacía todo con gran humildad y total esmero. Después lo pusieron a servir el vino a la comunidad, y todavía se conserva la vasija con la cual hizo el milagro de que con un poco de vino sirvió a muchos comensales y le sobró vino. En cumplimiento de sus deberes, en penitencias, en obediencia y en humildad, no le ganaba ninguno de los otros religiosos.

El convento de los padres Agustinos en Salamanca tenía fama de gran santidad, pero desde que Juan de Sahagún llegó allí, esa buena fama creció enormemente. Era un predicador muy elocuente y sus sermones empezaron a transformar a las gentes. En la ciudad había dos partidos que se atacaban sin misericordia y el santo trabajó incansablemente hasta que logró que los cabecillas de los partidos se amistaran y firmaran un pacto de paz, y se acabaron la violencia y los insultos.

Los biógrafos dicen que Fray Juan era un hombre de una gran amabilidad con todos, devotísimo del Santísimo Sacramento y muy amigo de dedicar largos ratos a la oración. Las gentes cuando lo veían rezar decían: “parece un ángel”. El estudio que más le agradaba era el de la Sagrada Biblia, para lograr comprender y amar más la palabra de Dios. A veces gastaba todo el día visitando enfermos, tratando de poner paz en familias desunidas y ayudando a gentes pobres y hasta se olvidaba de ir a comer.

Algunos lo criticaban porque en la confesión era muy rígido con los que no querían enmendarse y se confesaban sólo para comulgar, sin tener propósito de volverse mejores. Pero su rigidez transformó a muchos que estaban como adormilados en sus vicios y malas costumbres. Confesarse con él era empezar a enmendarse.

Otro defecto que le criticaban sus superiores era que tardaba mucho tiempo en celebrar la Santa Misa. Pero para ello había una explicación: y es que nuestro santo veía a Jesucristo en la Sagrada Eucaristía y al verlo se quedaba como en éxtasis y ya no era capaz por mucho rato de proseguir la celebración. Pero las gentes gustaban de asistir a sus misas porque les parecían más fervorosas que las de otros sacerdotes.

San Juan de Sahagún predicaba muy fuerte contra los ricos que explotan a los pobres. Y una vez un rico, amargado por estas predicaciones, pagó a dos delincuentes para que atalayaran al santo y le dieran una paliza. Pero cuando llegaron junto a él sintieron tan grande terror que no fueron capaces de mover las manos. Luego confesaron muy arrepentidos que los había invadido un temor reverencial y que no habían sido capaces de golpearlo.

En un pueblo habló muy fuerte contra los terratenientes que no pagaban lo debido a los campesinos y desde entonces aquellos ricachones no le permitieron volver a predicar en ese pueblo. Sus preferidos eran los huérfanos, los enfermos, los más pobres y los ancianos. Para ellos recogía limosnas y buscaba albergues o asilos. A las muchachas en peligro les conseguía familias dignas que les dieran sanas ocupaciones y las protegieran.

Hizo frecuentes milagros, y obtuvo con sus oraciones que a Salamanca la librara Dios, durante la vida del santo, de la peste del tifo negro, que azotaba a otras regiones cercanas. Un joven se cayó a un hondo pozo. Fray Juan le alargó su correa y, sin saber cómo, salió el joven desde el abismo, prendido de la tal correa. La gente se puso a gritar “¡Milagro! ¡Milagro!”, pero él se escondió para no recibir felicitaciones.

Salamanca sufría un terrible verano. El les anunció que con su muerte llegarían lluvias abundantes. Y así sucedió: apenas murió, enseguida llegaron muy copiosas y provechosas lluvias. Y sucedió que un hombre que tenía una amistad de adulterio con una mala mujer, al escuchar los sermones de Fray Juan, se apartó totalmente de tan dañosa amistad. Entonces aquella pérfida y malvada exclamó: “Ya verá el tal predicador que no termina con vida este año”. Y mandó echar un veneno en un alimento que el santo iba a tomar. Desde entonces Fray Juan empezó a enflaquecerse y a secarse, y en aquel mismo año de 1479, el santo predicador murió de sólo 49 años.

A su muerte, dejaba la ciudad de Salamanca completamente transformada, y la vida espiritual de sus oyentes renovada de manera admirable. Que Dios nos mande muchos valientes predicadores como San Juan de Sahagún. Dijo Jesús: El que pierda su vida por mi en este mundo, la salvará para la vida eterna (Jn. 12, 25).


(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Juan_Sahagún.htm)

10 junio, 2023

Beato Juan Dominici, Arzobispo de Ragusa y Cardenal de San Sixto

 

 

 

 

 

 ¡Oh! Beato Juan Dominici, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado beato, de origen humilde y que
recibisteis el hábito dominico, en el priorato de Santa
María Novella, y aunque vos, carecíais de educación y  
erais tartamudo, el Dios Altísimo que sabe lo que hace
y lo hace bien, os dotó de una extraordinaria capacidad
de retención. Y, más adelante, os convertisteis en poco
tiempo, en uno de los mejores teólogos de vuestro tiempo
y a la vez en un maravilloso predicador, lleno de amor
y elocuencia, lo que os permitió escribir bellos himnos
en lengua vernacular. Después de terminar vuestros estudios
en la Universidad de París, os dedicasteis doce años,
a la enseñanza y la predicación en Venecia. Más tarde, se
os nombró prior en Santa María Novella. En Fiésole y en
Venecia, fundasteis nuevas casas para monjes y establecisteis
un convento para monjas dominicas, al que os llamasteis
¨Corpus Christi¨. Desde aquí trabajasteis para introducir
y restablecer la estricta regla en varios prioratos.
También, os preocupasteis para que se impartiese una
educación cristiana a la juventud de vuestro tiempo y además
fuisteis el primero en combatir las tendencias malignas
de una nueva herejía que comenzaba ya a ser un peligro:
el humanismo. Asististeis al cónclave que eligió al Papa
Gregorio Doce, y luego, fuisteis su confesor y consejero
y él, os consagró como Arzobispo de Ragusa y Cardenal de
San Sixto. Y, así, como todo en este mundo, llegó el final
de vuestra santa vida, entregando vuestra alma a Dios,
para coronada ser con corona de luz y eternidad. ¡Aleluya!
¡Oh! Beato Juan Dominici, "vivo milagro del Dios de la Vida".

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado

 

_____________________________________________

 

 

10 de Junio
Beato Juan Dominici
Arzobispo de Ragusa
y Cardenal de San Sixto

Entre los registros del Beato Juan Dominici que han llegado a nosotros, hay una breve biografía escrita por San Antonino, Arzobispo de Florencia, así como un retrato pintado del famoso Fray Angélico, en los muros de la catedral de San Marcos.

San Juan era un florentino de origen humilde que vino al mundo en 1376. A los 18 años recibió el hábito de los dominicos, en el priorato de Santa María Novella, pese a cierta oposición causada por su falta de educación y su tendencia a tartamudear. Pero aquellas carencias quedaron compensadas por su extraordinaria capacidad de retener en la memoria lo que aprendía. El Santo se convirtió en poco tiempo, en uno de los mejores teólogos de su época y en un predicador elocuente. Escribió los ‘laudi’o himnos en la lengua vernácula. Después de terminar sus estudios en la Universidad de París, dedicó 12 años a la enseñanza y la predicación en Venecia. Se le nombró prior en Santa María Novella. En Fiésole y en Venecia, fundó nuevas casas para monjes y estableció un convento para monjas dominicas, llamado Corpus Christi. Desde aquí trabajó para introducir o restablecer la estricta regla de Santo en varios prioratos.

Asimismo, se preocupó muchísimo para que se impartiese una educación cristiana a la juventud y fue el primero en combatir las perniciosas tendencias de la nueva herejía que comenzaba ya a ser un peligro: el humanismo. En 1406, asistió al cónclave que eligió al Papa Gregorio XII. Después fue el confesor y consejero del Pontífice y éste, le consagró Arzobispo de Ragusa y Cardenal de San Sixto. Murió en Buda, Hungría, el 10 de junio de 1419. Su culto fue confirmado en 1832.

(https://www.aciprensa.com/recursos/beato-juan-dominici-arzobispo-de-ragusa-y-cardenal-2458)

 

09 junio, 2023

San Efrén Diácono y Doctor de la Iglesia

 9. San Efrén

 

 ¡Oh!, San Efrén, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, y Él, no os dejó jamás e hizo que la cruz
de Cristo abrazaseis, convirtiéndoos en veraz transmisor
de la doctrina cristiana a través de vuestros versos, tanto
que, os llamaban “la cítara del Santo Espíritu”. No escribías
para éxitos lograr, pero os servíais de la poesía como medio
pastoral. Y, en cada homilía, y en cada sermón la usabais
para, seducir el espíritu de los hombres, mujeres, niños
y ancianos que cautivados os escuchaban de Dios hablar.
¿Y, cómo no iban a escucharos? Si vos, teníais en la Sagrada
Escritura, la fuente inagotable de vuestra inspiración, que
os daba un saber en el que, nadie os superaba, y con él,
los misterios sagrados penetrabais de la verdad y de Dios?
Nuestra Señora, nunca de lado quedó, pues vos, que erais su
“amado poeta” le obsequiasteis veinte himnos. A, Ella, todo
el tiempo recurríais y entre otros versos le decíais: “María,
sois más resplandeciente que el sol, conciliadora del cielo
y de la tierra, paz, alegría y salud del mundo, corona de las
vírgenes, toda pura, inmaculada, incorrupta, beatísima, inviolada,
venerable y honorable”. Y, así; y luego de haber gastado vuestra
vida en buena lid, voló vuestra alma al cielo, para coronada ser
con corona de luz, como justo premio a vuestro increíble amor;
¡oh!, San Efrén, “viva voz y cítara de la Santísima Trinidad”.

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
____________________________________________

9 de Junio
San Efrén Diácono y
Doctor de la Iglesia
Año 373

Nació en Nisibi, en la Mesopotamia septentrional a comienzos del siglo IV, probablemente en el 306. Por lo tanto, tenía siete años cuando Constantino promulgó el edicto de Milán. Pero parece que Efrén no pudo gozar de la libertad de culto en el seno de la propia familia, porque el padre era sacerdote pagano y no estaba de acuerdo con la formación cristiana que la piadosa madre quería impartirle.

A Los 18 años recibió el bautismo y vivió del propio trabajo, en Edesa, como empleado en un baño público. En el 338 Nisibi fue atacada por Los Persas, y Efrén acudió en su ayuda.

Cuando Nisibi cayó en mano de Los Persas, Efrén, que ya era diácono, se estableció definitivamente en Edesa en el 365, y allí dirigió una escuela. Allí murió el 9 de junio del 373. Benedicto XV lo declaró doctor de la Iglesia en 1920. La tradición nos lo recuerda como un hombre austero. No conocía el griego y probablemente esta era la razón por la cual no encontramos en su obra literaria ese influjo teológico contemporáneo, caracterizado por Las controversias trinitarias. Él es el transmisor genuino de la doctrina cristiana antigua. El medio usado por San Efrén para la divulgación de la verdad cristiana es sobre todo la poesía, por lo cual con razón se lo ha definido “la cítara (o el arpa) del Espíritu Santo”.

En su época se estaba organizando el canto religioso “alternado” en Las iglesias. Los iniciadores fueron San Ambrosio en Milán y Diodoro en Antioquía. El diácono de Nisibi, en Las fronteras de la cristiandad y del mundo romano, compuso en la lengua nativa poesías de contenido didáctico o exhortativo, y propias para adaptarlas al canto colectivo. El carácter popular de sus poesias hizo que pronto se difundieran muchísimo. Gracias también a las cuidadosas traducciones en griego, pronto pasaron de Siria al Oriente mediterráneo.

Efrén no escribía para buscar éxitos literarios; él se servía de la poesía como un excelente medio pastoral. Hasta en las homilías y en los sermones usaba este medio como captación y seducción del espíritu. El profundo conocimiento de la Sagrada Escritura le ofrecía a su rica vena poética el elemento más original para penetrar en los misterios de la verdad y sacar útiles enseñanzas para el pueblo de Dios.

Efrén es también el poeta de la Virgen, a la que dirigió 20 himnos y a quien se dirigía con expresiones de tierna devoción. El llamaba a María “más resplandeciente que el sol, conciliadora del cielo y de la tierra, paz, alegría y salud del mundo, corona de las vírgenes, toda pura, inmaculada, incorrupta, beatísima, inviolada, venerable, honorable…”.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

08 junio, 2023

Santa Beata María del Divino Corazón, Apóstol del Sagrado Corazón de Jesús

 Beata María del Divino Corazón de Jesús

 

¡Oh! Santa Beata María del Divino Corazón, vos, sois la hija
del Dios de la vida y su amada santa, que, siendo religiosa
de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen
Pastor, influenciasteis en León Papa Trece, para redactar la
encíclica “Annum sacrum”, consagrando el mundo entero al Sagrado
Corazón de Jesús. Un día, vos escuchasteis el sermón sobre el
mandamiento de la ley al que Jesús se refiere en el Evangelio
de San Mateo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu alma», suscitando en vuestra alma un grito de
vocación religiosa: «En ese momento pensé: ¡Tengo que llegar
a ser religiosa! Hubiera preferido que mis oídos no lo hubieran
escuchado, pero es imposible resistirse a la voz de Dios».
Y, luego de pasar por el internado de las Hermanas del Buen
Pastor, ingresasteis a su convento, respondiendo el llamado
del Sagrado Corazón de Jesús. Tomasteis los hábitos religiosos,
el día que en Lisieux, hacía lo mismo Santa Teresita del Niño
Jesús. Vos, a pedido del mismo Jesús, quien os continuó revelando
su voluntad por medio de locuciones interiores, escribisteis
al Papa León Trece, para pedir la consagración de la humanidad
al Sagrado Corazón de Jesús, quien accedió a vuestra petición
señalando que aquella, había sido la decisión más importante
de su pontificado. Vos. recibisteis la noticia con profunda
alegría y humildad en medio de vuestra salud resquebrajada. Y,
cosas de Dios, nunca presenciasteis el día de la consagración,
pues entregasteis vuestra alma a Dios, para coronada ser con
corona de luz y eternidad en la casa de Oporto. ¡Aleluya! 
El día de la Solemnidad de Todos los Santos, os beatificó
Pablo Sexto Papa, al cumplirse trescientos años de las
revelaciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque,
¡Oh! Santa Beata María del Divino Corazón, "viva apóstol de la
misericordia del Sagrado Corazón de Jesús". ¡Aleluya! ¡Aleluya!

 © 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado

________________________________________________

08 de Junio
Santa Beata del Divino Corazón
Apóstol de la misericordia del
Sagrado Corazón de Jesús

La Beata María del Divino Corazón fue una religiosa perteneciente a la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, conocida también como las Hermanas del Buen Pastor. A esta congregación se le reconoce el haber influenciado positivamente en el Papa León XIII para que redacte la encíclica “Annum sacrum” y consagre el mundo entero al Sagrado Corazón de Jesús.

María del Divino Corazón, nacida María Droste zu Vischering, nació en Alemania el 8 de septiembre de 1863, el día de la Solemnidad de la Natividad de la Virgen María. Sus padres eran parte de la nobleza alemana.

En 1878, María escuchó un sermón sobre el gran mandamiento de la ley al que Jesús se refiere en el Evangelio de San Mateo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma». Relata ella misma lo que suscitaron esas palabras en su alma: «En ese momento pensé: ¡Tengo que llegar a ser religiosa! Hubiera preferido que mis oídos no lo hubieran escuchado, pero es imposible resistirse a la voz de Dios».

Diez años después, en 1888, luego de pasar por el internado de las Hermanas del Buen Pastor, ingresó al convento de la misma Congregación, ubicado en Münster, respondiendo a una inspiración que el Sagrado Corazón suscitó en su interior.

En 1889 tomó los hábitos religiosos, el mismo día que en Lisieux hacía lo propio la carmelita Santa Teresita del Niño Jesús.

Entre 1897 y 1898, la Madre María del Divino Corazón, por pedido del mismo Jesús -que le continuó revelando su voluntad por medio de locuciones interiores-, escribió al Papa León XIII para pedir la consagración de la humanidad al Sagrado Corazón de Jesús.

El Papa León XIII no sólo accedió a la petición el 11 de junio de 1899, sino que señaló expresamente que aquella había sido la decisión más importante de su pontificado. Sor María recibió la noticia con profunda alegría, sin embargo, su salud estaba deteriorada y no viviría para presenciar el día de la consagración.

El 8 de junio de aquel año Sor María entregó su alma al Señor en la casa de Oporto, casa madre de la Congregación, después de haber padecido de una parálisis durante tres años.

El día de la Solemnidad de Todos los Santos, el 1 de noviembre de 1975, fue Sor María fue beatificada por el Papa Pablo VI, al cumplirse 300 años de las revelaciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, al lado de la cual la Beata María del Divino Corazón se distingue como apóstol de la misericordia del Sagrado Corazón de Cristo.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-es-la-fiesta-de-la-beata-maria-del-divino-corazon-apostol-del-corazon-de-cristo-73115)