Principales celebraciones de la Iglesia Católica y la vida, obra y milagros de los Santos de la Iglesia Católica.
29 septiembre, 2024
Domingo 26 (B) del tiempo ordinario
28 septiembre, 2024
San Wenceslao de Bohemia, rey y Mártir. Evangelizó a su pueblo y se convirtió en gran defensor del cristianismo
¡Oh!, San Wenceslao de Bohemia, vos, sois el hijo
del Dios de la Vida y su amado santo. Hijo del rey
de Bohemia, Ratislav; vuestra abuela, Santa Ludmila
os educó inculcándoos misericordia y mucho amor al
servicio del Padre Celestial. Cuando erais joven
perdisteis a vuestro padre en una de las batallas
contra los magiares y vuestra madre, asumió el poder
instaurando políticas anticristianas y secularistas
convirtiendo a vuestro pueblo en un caos total. Pero,
vuestra abuela Ludmila, os persuadió con amor para
que asumieseis el trono y así, salvar el cristianismo.
Los paganos llenos de rabia y cólera, terminaron
asesinándola, por ser un peligro constante para sus
sus oscuros intereses: “crear un reino sin leyes y
sin Dios”, muy parecido al que vivimos hoy. Pero,
vos, esperabais en secreto, como fervoroso cristiano
que erarsis, su maravilloso obrar y de pronto Él,
os mostró su poder eligiéndoos a través de vuestro
pueblo, como su rey. Y, ya en el trono, apoyasteis
la “Ley de la Iglesia” e instaurasteis el orden
social, imponiendo castigos a los culpables de muerte
o de ejercer esclavitud alguna, gobernando con con
amor, justicia y misericordia. De pronto, de todo
el bien que vos sembrasteis; el mal, carne hizo, y
la codicia por el poder surgió de Boleslao, vuestro
hermano, quien planeó vuestra muerte, asesinándoos
de una puñalada. Y, creyó el traidor incauto que
al hacerlo, acabaría con vos, sin saber que, os
convertiría en “santo mártir de la fe”, por Cristo
Jesús, Dios y Señor nuestro. Así, vuestra alma voló
al cielo para coronada ser, con corona de luz como
justo premio a vuestra entrega grande de amor y fe.
Hoy en San Vito, el pueblo todo os venera con gran
amor e increíble fe. «Santo Patrono del pueblo de
Bohemia y de Checoslovaquia”. ¡Aleluya! ¡Aleluya!.
¡Oh!, San Wenceslao, “vivo Amor por Cristo Vivo”.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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28 de septiembre
San Wenceslao de Bohemia
Rey y Mártir
Dios nuestro, que impulsaste al santo mártir Wenceslao a anteponer el reino de los cielos a un reino terrenal, concédenos, por su intercesión, que tengamos valor para dejar lo que nos impida unirnos a ti de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Hijo del rey de Bohemia, Ratislav, el joven príncipe nació en el 907 cerca de Praga. Su abuela, Santa Ludimila, se encargó de la educación de su nieto, inculcándole siempre el amor y servicio al Padre Celestial. Cuando era todavía muy joven, el santo perdió a su padre en una de las batallas contra los magiares; su madre asumió el poder e instauró -bajo la influencia de la nobleza pagana- una política anticristiana y secularista, que convirtió al pueblo en un caos total. Ante esta terrible situación, su abuela trató de persuadir al príncipe para que asumiese el trono para salvarguardia del cristianismo, lo que provocó que los nobles la asesinaran al considerarla una latente amenaza para sus intereses.
Sin embargo, por desconocidas circunstancias, la reina fue expulsada del trono, y Wenceslao fue proclamado rey por la voluntad del pueblo, y como primera medida, anunció que apoyaría decididamente a la Ley de la Iglesia de Dios. Instauró el orden social al imponer severos castigos a los culpables de asesinato o de ejercer esclavitud y además gobernó siempre con justicia y misericordia.
Por oscuros intereses políticos, Boleslao -que ambicionaba el trono de su hermano-, invitó a Wenceslao a su reino para que participara de los festejos del santo patrono y al terminar las festividades, Boleslao asesinó de una puñalada al santo rey. El pueblo lo proclamó como mártir de la fe, y pronto la Iglesia de San Vito -donde se encuentran sus restos- se convirtió en centro de peregrinaciones. Ha sido proclamado como patrón del pueblo de Bohemia y hoy su devoción es tan grande que se le profesa también como Patrono de Checoslovaquia.
27 septiembre, 2024
San Vicente Paúl, Fundador y Patrono de las obras de caridad

¡Oh! San Vicente de Paúl, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, que brillo le disteis a vuestro nombre que
significa: “vencedor, victorioso”. De niño, ayudabais a vuestros
padres en el pastoreo de ovejas y a la vez a los pobres
y menesterosos. Estudiasteis con franciscanos en la Universidad
de Toulouse, y finalmente fuisteis ordenado sacerdote donde Dios
os purificó con tres sufrimientos: El Cautiverio; la huida
del cautiverio y una tentación contra la fe, que aceptasteis
para lograr que Él, librara de ella a un amigo vuestro y, ello
fue para vos y vuestra alma “la noche oscura”. A los treinta años
escribisteis a vuestra madre contándole que estabais amargado
por los desengaños de esta vida y que, pensabais pasar el resto
de ella retirado en una humilde ermita. Así, caísteis a los pies
de un crucifijo y consagrasteis vuestra vida a la caridad para
con los necesitados empezando así, vuestra historia gloriosa.
Hicisteis votos de socorrer a los necesitados y a los pobres,
bajo la dirección espiritual del Padre Berule, hombre sabio
y santo. “Me di cuenta de que yo tenía un temperamento bilioso
y amargo y me convencí de que con un modo de ser áspero y duro
se hace más mal que bien en el trabajo de las almas. Y entonces me
propuse pedir a Dios que me cambiara mi modo agrio decomportarme
en un modo amable y bondadoso y me propuse trabajar día
tras día por transformar mi carácter áspero en un modo de ser
agradable”. ¡Y, gracias a Dios, lo lograsteis! Leísteis a San Francisco
de Sales y sus escritos os hicieron mucho bien y os volvieron
manso y humilde de corazón. Os, horrorizó el trato de los galeotes
y la ignorancia de las gentes en religión, situación por las que vos
abogasteis y con un grupo de sacerdotes amigos empezasteis
a predicar por los pueblos de aquél tiempo y, el éxito fue rotundo.
Fundasteis vuestra “Comunidad de Padres Vicentinos”, que
hasta hoy, dedican sus vidas a instruir y ayudar a las gentes
necesitadas. Y, Dios os puso en vuestro andar a Santa Luisa de
Marillac, y con ella fundasteis a las “Hermanas Vicentinas”,
que son hoy, la comunidad femenina más numerosa del mundo,
también hospitales, asilos para huérfanos y pobres. Vestíais
pobre y cuando os querían tributar honores exclamabais: “Yo
soy un pobre pastorcito de ovejas, que dejé el campo para venirme
a la ciudad, pero sigo siendo siempre un campesino simplón
y ordinario”. Decíais también: “No es suficiente que yo ame a Dios.
Es necesario hacer que mis prójimos lo amen también”. Y, así,
voló vuestra santa alma al cielo, luego de haber gastado
vuestra vida en buena lid, para recibir corona de luz como
premio a vuestra entrega de amor y fe. “Santo Patrono de todas
las asociaciones católicas de caridad de todo el orbe de la tierra”;
¡Oh! San Vicente de Paúl, “viva misericordia del Dios de la Vida”.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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27 de Septiembre
San Vicente de Paúl
Fundador
Año 1660
El Señor Dios que es tan bueno, siga enviando al mundo muchos Vicentes como este, para bien de todos los necesitados. Dichoso el que se compadece del pobre. Dios lo bendecirá (Salmo 41).
Vicente significa: “Vencedor, victorioso”. Nació San Vicente en el pueblecito de Pouy en Francia, en 1580. Su niñez la pasó en el campo, ayudando a sus padres en el pastoreo de las ovejas. Desde muy pequeño era sumamente generoso en ayudar a los pobres. Los papás lo enviaron a estudiar con los padres franciscanos y luego en la Universidad de Toulouse, y a los 20 años, en 1600 fue ordenado de sacerdote. Dice el santo que al principio de su sacerdocio lo único que le interesaba era hacer una carrera brillante, pero Dios lo purificó con tres sufrimientos muy fuertes.
1º. El Cautiverio. Viajando por el mar, cayó en manos de unos piratas turcos los cuales lo llevaron como esclavo a Túnez donde estuvo los años 1605, 1606 y 1607 en continuos sufrimientos.
2º. Logró huir del cautiverio y llegar a Francia, y allí se hospedó en casa de un amigo, pero a este se le perdieron 400 monedas de plata y le echó la culpa a Vicente y por meses estuvo acusándolo de ladrón ante todos los que encontraba. El santo se callaba y solamente respondía: “Dios sabe que yo no fui el que robó ese dinero”. A los seis meses apareció el verdadero ladrón y se supo toda la verdad. San Vicente al narrar más tarde este caso a sus discípulos les decía: “Es muy provechoso tener paciencia y saber callar y dejar a Dios que tome nuestra defensa”.
3º. La tercera prueba fue una terrible tentación contra la fe, que aceptó para lograr que Dios librara de esa tentación a un amigo suyo. Esto lo hizo sufrir hasta lo indecible y fue para su alma “la noche oscura”.
A los 30 años escribe a su madre contándole que amargado por los desengaños humanos piensa pasar el resto de su vida retirado en una humilde ermita. Cae a los pies de un crucifijo, consagra su vida totalmente a la caridad para con los necesitados, y es entonces cuando empieza su verdadera historia gloriosa. Hace voto o juramento de dedicar toda su vida a socorrer a los necesitados, y en adelante ya no pensará sino en los pobres. Se pone bajo la dirección espiritual del Padre Berule (futuro cardenal) sabio y santo, hace Retiros espirituales por bastantes días y se lanza al apostolado que lo va a volver famoso.
Dice el santo “Me di cuenta de que yo tenía un temperamento bilioso y amargo y me convencí de que con un modo de ser áspero y duro se hace más mal que bien en el trabajo de las almas. Y entonces me propuse pedir a Dios que me cambiara mi modo agrio de comportarme, en un modo amable y bondadoso y me propuse trabajar día tras día por transformar mi carácter áspero en un modo de ser agradable”. Y en verdad que lo consiguió de tal manera, que varios años después, el gran orador Bossuet, exclamará: “Oh Dios mío, si el Padre Vicente de Paúl es tan amable, ¿Cómo lo serás Tú?”. San Vicente contaba a sus discípulos: “Tres veces hablé cuando estaba de mal genio y con ira, y las tres veces dije barbaridades”. Por eso cuando le ofendían permanecía siempre callado, en silencio como Jesús en su santísima Pasión”.
Se propuso leer los escritos del amable San Francisco de Sales y estos le hicieron mucho bien y lo volvieron manso y humilde de corazón. Con este santo fueron muy buenos amigos. Vicente se hace amigo del Ministro de la marina de Francia, y este lo nombra capellán de los marineros y de los prisioneros que trabajan en los barcos. Y allí descubre algo que no había imaginado: la vida horrorosa de los galeotes. En ese tiempo para que los barcos lograran avanzar rápidamente les colocaban en la parte baja unos grandes remos, y allá en los subterráneos de la embarcación (lo cual se llama galera) estaban los pobres prisioneros obligados a mover aquellos pesados remos, en un ambiente sofocante, en medio de la hediondez y con hambre y sed, y azotados continuamente por los capataces, para que no dejaran de remar.
San Vicente se horrorizó al constatar aquella situación tan horripilante y obtuvo del Ministro, Sr. Gondi, que los galeotes fueran tratados con mayor bondad y con menos crueldad. Y hasta un día, él mismo se puso a remar para reemplazar a un pobre prisionero que estaba rendido de cansancio y de debilidad. Con sus muchos regalos y favores se fue ganando la simpatía de aquellos pobres hombres. El Ministro Gondi nombró al Padre Vicente como capellán de las grandes regiones donde tenía sus haciendas. Y allí nuestro santo descubrió con horror que los campesinos ignoraban totalmente la religión. Que las pocas confesiones que hacía eran sacrílegas porque callaban casi todo. Y que no tenían quién les instruyera. Se consiguió un grupo de sacerdotes amigos, y empezó a predicar misiones por esos pueblos y veredas y el éxito fue clamoroso. Las gentes acudían por centenares y miles a escuchar los sermones y se confesaban y enmendaban su vida. De ahí le vino la idea de fundar su Comunidad de Padres Vicentinos, que se dedican a instruir y ayudar a las gentes más necesitadas. Son ahora 4,300 en 546 casas.
El santo fundaba en todas partes a donde llegaba, unos grupos de caridad para ayudar e instruir a las gentes más pobres. Pero se dio cuenta de que para dirigir estas obras necesitaba unas religiosas que le ayudaran. Y habiendo encontrado una mujer especialmente bien dotada de cualidades para estas obras de caridad, Santa Luisa de Marillac, con ella fundó a las hermanas Vicentinas, que son ahora la comunidad femenina más numerosa que existe en el mundo. Son ahora 33,000 en 3,300 casas y se dedican por completo a socorrer e instruir a las gentes más pobres y abandonadas, según el espíritu de su fundador.
San Vicente poseía una gran cualidad para lograr que la gente rica le diera limosnas para los pobres. Reunía a las señoras más adineradas de París y les hablaba con tanta convicción acerca de la necesidad de ayudar a quienes estaban en la miseria, que ellas daban cuanto dinero encontraban a la mano. La reina (que se confesaba con él) le dijo un día: “No me queda más dinero para darle”, y el santo le respondió: “¿Y esas joyas que lleva en los dedos y en el cuello y en las orejas?”, y ella le regaló también sus joyas, para los pobres.
Parece casi imposible que un solo hombre haya podido repartir tantas, y tan grandes limosnas, en tantos sitios, y a tan diversas clases de gentes necesitadas, como lo logró San Vicente de Paúl. Había hecho juramento de dedicar toda su vida a los más miserables y lo fue cumpliendo día por día con generosidad heroica. Fundó varios hospitales y asilos para huérfanos. Recogía grandes cantidades de dinero y lo llevaba a los que habían quedado en la miseria a causa de la guerra. Se dio cuenta de que la causa principal del decaimiento de la religión en Francia era que los sacerdotes no estaban bien formados. Él decía que el mayor regalo que Dios puede hacer a un pueblo es dale un sacerdote santo. Por eso empezó a reunir a quienes se preparaban al sacerdocio, para hacerles cursos especiales, y a los que ya eran sacerdotes, los reunía cada martes para darles conferencias acerca de los deberes del sacerdocio. Luego con los religiosos formados por él, fue organizando seminarios para preparar cuidadosamente a los seminaristas de manera que llegaran a ser sacerdotes santos y fervorosos.
Aún ahora los Padres Vicentinos se dedican en muchos países del mundo a preparar en los seminarios a los que se preparan para el sacerdocio. San Vicente caminaba muy agachadito y un día por la calle no vio a un hombre que venía en dirección contraria y le dio un cabezazo. El otro le dio un terrible bofetón. El santo se arrodilló y le pidió perdón por aquella su falta involuntaria. El agresor averiguó quien era ese sacerdote y al día siguiente por la mañana estuvo en la capilla donde le santo celebraba misa y le pidió perdón llorando, y en adelante fue siempre su gran amigo. Se ganó esta amistad con su humildad y paciencia.
Siempre vestía muy pobremente, y cuando le querían tributar honores, exclamaba: “Yo soy un pobre pastorcito de ovejas, que dejé el campo para venirme a la ciudad, pero sigo siendo siempre un campesino simplón y ordinario”. En sus últimos años su salud estaba muy deteriorada, pero no por eso dejaba de inventar y dirigir nuevas y numerosas obras de caridad. Lo que más le conmovía era que la gente no amaba a Dios. Exclamaba: “No es suficiente que yo ame a Dios. Es necesario hacer que mis prójimos lo amen también”.
El 27 de septiembre de 1660 pasó a la eternidad a recibir el premio prometido por Dios a quienes se dedican a amar y hacer el bien a los demás. Tenía 80 años. El Santo Padre León XIII proclamó a este sencillo campesino como Patrono de todas las asociaciones católicas de caridad.
26 septiembre, 2024
San Cosme y San Damián Mártires, Patrono de los médicos
¡Oh!, Santos Cosme y Damián, vosotros, sois los hijos
del Dios de la vida, gemelos hermanos y, que, médicos
siendo, siempre a curar y recetar sin cobro alguno os
dedicasteis a los desposeídos y pobres de vuestra época,
el tiempo todo, tanto que, de vosotros decían “los no
cobradores”. Y, en medio de aquella amorosa tarea noble,
el precioso e inmortal legado de Cristo compartíais
cotidianamente con vuestros pacientes. Amados y queridos
y queridos erais en vuestro tiempo, y cuando el mal quiso
dañaros, Dios, jamás os olvidó, tanto que, cuando os
echaron a la mar para desapareceros, una ola gigante
os devolvió a tierra firme, sanos y salvos. Y, cuando,
vivos quisieron quemaros, las llamas, no os tocaron
para nada. Y, así, de rabia, desesperados y fuera de sí,
vuestros impíos verdugos os cortaron vuestras cabezas
pensando que así, con vuestras vidas terminaran, pero,
vuestras benditas almas al cielo volaron para coronadas
ser de luz como justo premio a vuestra vida de amor,
para alegría de tierra y cielo. Y, como sucede siempre
a los discípulos de Dios; junto a la tumba de vosotros,
empezaron a obrarse milagrosas curaciones. Y, estando
Justiniano de Constantinopla, emperador, padeciendo
de una gravísima enfermedad, se encomendó a vosotros
santos mártires. Y, claro, ¡oh milagro! fue curado
de manera inexplicable. Y, luego, con ministros y todo,
marchó personalmente a vuestras tumbas a daros las
gracias. Y, con justicia, y como premio a vuestro martirio
os levantaron aquí, en la tierra y, en honor vuestro, dos
hermosos templos, uno en Constantinopla y otro en Roma,
Santos Patronos de todos los médicos católicos, ¡Aleluya!
¡oh!, Santos Cosme y Damián, “vivos amores del Dios Vivo”.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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26 de Septiembre
San Cosme y San Damián
Mártires
Siglo III
Quiera Dios enviarnos muchos médicos generosos que, a imitación de Cosme y Damián, se dediquen a recetar gratuitamente a los pobres, y a aprovechar su ascendiente para propagar la santa religión de Jesucristo. Qué hermoso fuera que hubiera muchos médicos así.
“Lo que habéis recibido gratis, dadlo también gratuitamente” (Jesucristo Mt. 10, 8).
Cosme significa “adornado, bien presentado”. Damián: domador. Estos dos santos han sido (junto con San Lucas) los patronos de los médicos católicos. En oriente los llaman “los no cobradores”, porque ejercían la medicina sin cobrar nada a los pacientes pobres.
Eran hermanos gemelos y nacieron en Arabia, en el siglo tercero. Se dedicaron a la medicina y llegaron a ser muy afamados médicos. Pero tenían la especialidad de que a los pobres no les cobraban la consulta ni los remedios. Lo único que les pedía era que les permitieran hablarles por unos minutos acerca de Jesucristo y de su evangelio.
Las gentes los querían muchísimo y en muchos pueblos eran considerados como unos verdaderos benefactores de los pobres. Y ellos aprovechaban su gran popularidad para ir extendiendo la religión de Jesucristo por todos los sitios donde llegaban. Lisias, el gobernador de Cilicia, se disgustó muchísimo porque estos dos hermanos propagaban la religión de Jesús. Trató inútilmente de que dejaran de predicar, y como no lo consiguió, mandó echarlos al mar. Pero una ola gigantesca los sacó sanos y salvos a la orilla. Entonces los mandó quemar vivos, pero las llamas no los tocaron, y en cambio quemaron a los verdugos paganos que los querían atormentar. Entonces el mandatario pagano mandó que les cortaran la cabeza, y así derramaron su sangre por proclamar su amor al Divino Salvador.
Y sucedió entonces que junto a la tumba de los dos hermanos gemelos, Cosme y Damián, empezaron a obrarse maravillosos curaciones. El emperador Justiniano de Constantinopla, en una gravísima enfermedad, se encomendó a estos dos santos mártires y fue curado inexplicablemente. Con sus ministros se fue personalmente a la tumba de los dos santos a darles las gracias.
En Constantinopla levantaron dos grandes templos en honor de estos dos famosos mártires y en Roma les construyeron una basílica con bellos mosaicos.
25 septiembre, 2024
San Carlos de Sezze OFM, Jesús traspasó su corazón

¡Oh! San Carlos de Sezze, vos sois, el hijo del Dios
de la vida y su amado santo, y, en el que, carne se
hacen las palabras de Aquél, que todo lo ve y juzga
cuando dice: “Al que se humilla, Dios lo enaltece”.
Y, así fue vuestra santa vida, una, llena de vejámenes,
humillaciones, y constantes pruebas, tantas que, Él
mismo se os apareció, para animaros y os dijo: “Animo,
que, éstas cosas no os van a impedir entrar en el
paraíso”. Y, vos, humilde como erais, sólo dijisteis:
“Señor, encendedme en amor a Vos”. Y, la repetisteis
tanto que, un día, en elevación plena de la Santa Hostia
un rayo de luz de la Sagrada Forma salió y en vuestro
corazón se posó. Y, desde el día aquél, vuestro amor
a Dios, inconmensurable fue, y que, en tres libros
nos dejasteis para la posteridad: uno autobiográfico,
otro sobre la oración y el último sobre la meditación,
donde plasmáis los secretos, de cómo, al cielo hay
que arribar y con total seguridad. Y, así, un día voló
vuestra alma al cielo, para coronada ser, con corona
de luz y eternidad, como premio a vuestro amor a Dios;
!Oh¡, San Carlos de Sezze, “humildad viva del Dios Vivo".
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Septiembre
San Carlos de Sezze
Franciscano
Año 1670
“Al que se humilla, Dios lo enaltece” (Lc. 14, 11).
Este
humilde hermano franciscano escribió por orden expresa de sus
superiores los recuerdos de hechos especiales que le sucedieron en su
vida. Son los siguientes. Nació en 1620 en el pueblo italiano de Sezze.
De familia pobre, cuando empezó a asistir a la escuela, un día por no
dar una lección, el maestro le dio una paliza tan soberana que lo mandó a
cama. Entonces los papás lo enviaron a trabajar en el campo y allá
pensaba vivir para siempre.
Pero
sucedió que un día una bandada de aves espantó a los bueyes que Carlos
dirigía cuando estaba arando, y estos arremetieron contra él con
gravísimo peligro de matarlo. Cuando sintió que iba a perecer en el
accidente, prometió a Dios que si le salvaba la vida se haría religioso.
Y milagrosamente quedó ileso, sin ninguna herida.
Entonces otro
día al ver pasar por allí unos religiosos franciscanos les pidió que le
ayudaran a entrar en su comunidad. Ellos lo invitaron a que fuera a Roma
a hablar con el Padre Superior, y con su recomendación se fue allá con
tres compañeros más.
El superior para probar si en verdad tenían
virtud, los recibió muy ásperamente y les dijo que eran unos haraganes
que sólo buscaban conseguirse el alimento gratuitamente, y los echó para
afuera. Pero ellos se pusieron a comentar que su intención era buena y
que deberían insistir. Y entraron por otra puerta del convento y
volvieron a suplicar al superior que los recibiera. Este, haciéndose el
bravo, les dijo que esa noche les permitía dormir allí como limosneros
pero que al día siguiente tendrían que irse definitivamente. Los cuatro
aceptaron esto con toda humildad, pero al día siguiente en vez de
despacharlos les dijeron que ya habían pasado la prueba preparatoria y
que quedaban admitidos como aspirantes.
En el noviciado el
maestro lo mandó a que sembrara unos repollos, pero con la raíz hacia
arriba. Él obedeció prontamente y los repollos retoñaron y crecieron.
Después el superior del noviciado empezó a humillarlo y humillarlo. Él
aguantaba todo con paciencia, pero al fin viendo que iba a estallar en
ira, se fue donde el maestro de novicios a decirle que se volvía otra
vez al mundo porque ya no resistía más. El sacerdote le agradeció que le
hubiera confiado sus problemas y le arregló su situación y pudo seguir
tranquilo hasta ser admitido como franciscano.
Ya religioso, un
día entraron a la huerta del convento unos toros bravos que embestían
sin compasión a todo fraile que se les presentara. El superior, para
probar qué tan obediente era el hermano Carlos, le ordenó: “Vaya, amarre
esos toros y sáquelos de aquí”. El se llevó un lazo, les echó la
bendición a los feroces animales y todos se dejaron atar de los cachos y
lo fueron siguiendo como si fueran mansos bueyes. La gente se quedó
admirada ante semejante cambio tan repentino, y consideraron este
prodigio como un premio a su obediencia.
Para que no se volviera
orgulloso a causa de las cosas buenas que le sucedían, permitió Dios que
le sucedieran también cosas muy desagradables. Lo pusieron de cocinero y
los platos se le caían de la mano y se le rompían, y esto le ocasionaba
tremendos regaños. Una noche dejó el fogón a medio apagar y se quemó la
cocina y casi se incendia todo el convento. Entonces fue destituido de
su cargo de cocinero y enviado a cultivar la huerta. A un religioso que
le preguntaba por qué le sucedían hechos tan desagradables, le
respondió: “Los permite Dios para que no me llene de orgullo y me
mantenga siempre humilde”.
Después lo nombraron portero del
convento y admitía a todo caminante pobre que pidiera hospedaje en las
noches frías. Y repartía de limosna cuanto la gente traía. Al principio
el superior del convento le aceptaba esto, pero después lo llamó y le
dijo: “De hoy en adelante no admitiremos a hospedarse sino a unas
poquísimas personas, y no repartiremos sino unas pocas limosnas, porque
estamos dando demasiado”. Él obedeció, pero sucedió entonces que dejaron
de llegar las cuantiosas ayudas que llevaban los bienhechores. El
superior lo llamó para preguntarle: “¿Cuál será la causa por la que han
disminuido tanto las ayudas que nos trae la gente?”
“La causa es
muy sencilla –le respondió el hermano Carlos-. Es que dejamos de dar a
los necesitados, y Dios dejó de darnos a nosotros. Porque con la medida
con la que repartamos a los demás, con esa medida nos dará Dios a
nosotros”. Desde ese día recibió permiso para recibir a cuanto huésped
pobre llegara, y de repartir las limosnas que la gente llevaba, y Dios
volvió a enviarles cuantiosas donativos.
Tuvo que hacer un viaje
muy largo acompañado de un religioso y en plena selva se perdieron y no
hallaban qué hacer. Se pusieron a rezar con toda fe y entonces apareció
una bandada de aves que volaban despacio delante de ellos y los fueros
guiando hasta lograr salir de tan tupida arboleda.
El director de
su convento empezó a tratarlo con una dureza impresionante. Lo regañaba
por todo y lo humillaba delante de los demás. Un día el hermano Carlos
sintió un inmenso deseo de darle el golpe e insultarlo. Fue una
tentación del demonio. Se dominó, se mordió los labios, y se quedó
arrodillado delante del otro, como si fuera una estatua, y no le dijo ni
le hizo nada. Era un acto heroico de paciencia.
¿Qué era lo que
había sucedido? Que el Superior Provincial había enviado una carta muy
fuerte al director diciéndole que le había escrito contándole faltas de
él. Y éste al pasar por la celda de Carlos había visto varias veces que
estaba escribiendo. Entonces se imaginó que era él quien lo estaba
acusando. Su apatía llegó a tal grado que le hizo echar de ese convento y
fue enviado a otra casa de la comunidad.
Al llegar a aquel
convento el provincial, le dijo al tal superior que no era Carlos quien
le había escrito. Y averiguaron qué era lo que este religioso escribía y
vieron que era una serie de consejos para quienes deseaban orar mejor.
El irritado director tuvo que ofrecerle excusas por su injusto trato y
sus humillaciones. Pero con esto el sencillo hermano había crecido en
santidad.
Las gentes le pedían que redactara algunas normas para
orar mejor y crecer en santidad. El lo hizo así y permitió que le
publicara el folleto. Esto le trajo terribles regaños y casi lo expulsan
de la comunidad. El pobre hombre no sabía que para esas publicaciones
se necesitan muchos permisos. Humillado se arrodilló ante un crucifijo
para contarle sus angustias, y oyó que Nuestro Señor le decía: “Animo,
que estas cosas no te van a impedir entrar en el paraíso”.
La
petición más frecuente del hermano Carlos a Dios era esta: “Señor,
enciéndeme en amor a Ti”. Y tanto la repitió que un día durante la
elevación de la santa hostia en la Misa, sintió que un rayo de luz salía
de la Sagrada Forma y llegaba a su corazón. Desde ese día su amor a
Dios creció inmensamente.
Al fin los superiores se convencieron
de que este sencillo religioso era un verdadero hombre de Dios y le
permitieron escribir su autobiografía y publicar dos libros más, uno
acerca de la oración y otro acerca de la meditación.
Gracias
hermano Carlos porque nos dejaste estos bellos recuerdos de tu vida. Con
razón el Papa Juan XXIII sentía tanta alegría al declararte santo en
1959, porque la vida tuya es un ejemplo de que aún en los oficios más
humildes y en medio de humillaciones e incomprensiones podemos llegara
un alto grado de santidad y ganarnos la gloria del cielo.
(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Carlos_de_Sezze.htm)
24 septiembre, 2024
Nuestra Señora de las Mercedes Patrona de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú y Patrona de los Presos

¡Oh!, Señora Nuestra de la Merced, Vos, sois
la tierna y amorosa Madre del Dios de la Vida,
María, y la misma que, os aparecisteis a San Pedro
Nolasco, para decirle que fundara una comunidad
religiosa y que ella, a pedido Vuestro, a socorrer
se dedicara a los cautivos en lejanos sitios,
y que vos, San Pedro, no tardasteis en realidad
hacer. Misericordia, ayuda y caridad significa
“merced”. Y, la “Vuestra”, tiempo mucho lleva,
a los prisioneros consolando y materialmente
ayudando. Y, Dios, jamás os ha abandonado pues,
mártires y santos, ayer hoy y mañana tiene.
Vuestros religiosos muchos cautivos rescataron
que presos estaban en poder de los sarracenos.
Desde entonces Señora Nuestra, vuestros Padres
Mercedarios difundieron con amor, la devoción
a Vos, y que, pronto se expandió por el mundo todo.
“Estuve preso y me ayudaste. Todo el bien que
le hiciste a los demás, aunque sea a los más
humildes, a Mí me lo hiciste”, dice Jesús, Dios
y Señor Nuestro. Santa Patrona de las Fuerzas
Armadas y Policía Nacional del Perú y Patrona
de los Presos, os recordamos con amor especial
pues Vos, sois la Madre del Dios de la Vida y que,
a vuestros amados mercedarios dejasteis como
prueba viva de Vuestro grande Amor, ¡Aleluya!
¡oh!, Nuestra Señora de las Mercedes, “Vivo Amor y Paz”.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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24 de Septiembre
Nuestra Señora de las Mercedes
Patrona de las Fuerzas Armadas y
Policía Nacional del Perú y Patrona de los Presos
Una antigua tradición narra que en el año de 1218 la Sma. Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a socorrer a los que eran llevados cautivos a sitios lejanos.
San Pedro Nolasco, apoyado por el rey Jaime el Conquistador y aconsejado por San Raimundo de Peñafort, fundó la Orden religiosa de Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes. La palabra merced quiere decir: misericordia, ayuda, caridad.
Esta comunidad religiosa lleva muchos siglos ayudando a los prisioneros y ha tenido mártires y santos. Sus religiosos rescataron muchísimos cautivos que estaban presos en manos de los feroces sarracenos.
Desde el año 1259 los Padres Mercedarios empezaron a difundir la devoción a Nuestra Señora de la Merced (o de las Mercedes) la cual está muy extendida por el mundo.
Recordemos que a quienes ayudan a los presos les dirá Cristo en el día del Juicio: “Estuve preso y me ayudaste. Todo el bien que le hiciste a los demás, aunque sea a los más humildes, a Mí me lo hiciste”(Mat. 25, 40).
(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/señora_de_las_mercedes.htm)
El Día de las Fuerzas Armadas del Perú fue instituido el 24 de septiembre de 1977, mediante la publicación del Decreto Supremo Nº 003-77- CCFF, con ocasión de la consagración de la Virgen de la Merced, Patrona de los Institutos Armados y Mariscala del Perú.
Las Fuerzas Armadas del Perú están compuestas por: El Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea.
Se considera a la Policia Nacional dentro de las Fuerzas Armadas, aunque se trata de un organismo distinto con una misión civil. Las Fuerzas armadas del Perú dependen del Ministerio de Defensa, mientras que la Policía Nacional del Perú, del Ministerio del Interior.
Las Fuerzas Armadas del Perú están encargadas de defender la soberanía del Estado y la seguridad de los peruanos. Planean, preparan y coordinan la dirección y conducción de las operaciones militares conjuntas de las Instituciones.
23 septiembre, 2024
San Pío de Pietrelcina, Patrono de los sufrientes y enfermos hospitalizados

de la Vida, Presbítero de la Orden de Hermanos Menores
Capuchinos y su amado santo. Vos, os dedicasteis a la
dirección espiritual de los fieles y a la reconciliación
de los penitentes. Además, volcasteis vuestra caridad
para con los pobres y desposeídos. Casi constamtemente
decíais: "Siempre humíllense amorosamente ante Dios
y ante los hombres. Porque Dios le habla a aquellos que
son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece
con grandes dones”. El Gargano sabe de vos, y mucho, pues
allí vivisteis desbrozando vuestro amor por el Dios de
la Vida y del Amor, en vuestros hermanos y fieles. Vos,
rebosabais santidad y mística a raudales. Erais en
realidad un eximio taumaturgo, testimoniados por miles
de personas que durante décadas concurrieron ante vos,
a confesarse. Vuestras Misas, recordaban en forma vívida
el Sacrificio y Muerte de Nuestro Señor a través de vuestra
entrega intensa en cada Eucaristía. Dios a vos, vivo
instrumento de Él, os regaló el carisma de la bilocación,
y con ella, podíais estar presente en dos lugares al
mismo tiempo, a miles de kilómetros de distancia. Vos,
casi nunca abandonasteis San Giovanni Rotondo; pero,
os vieron curando almas y cuerpos en diversos lugares
del mundo y en distintas épocas. Teníais el don de ver
las almas y cuando los fieles se os confesaban con vos,
o decían sus pecados o vos, se los decíais, y a veces
con con gran dureza y enojo, pues teníais un fuerte
carácter, y era más, cuando se ofendía seriamente a Dios.
Vuestro don de sanación a través de vuestras manos,
Jesús curó a mucha gente, espiritual y físicamente.
Con vuestro don de la profecía, anticipasteis hechos que
luego se cumplieron al pie de la letra. Siempre vivisteis
rodeado de la Presencia de Jesús y María, los Santos
y los ángeles y de almas que buscaban vuestra oración,
para subir desde el Purgatorio al Cielo. Vuestra gracia
extraordinaria fueron vuestros estigmas, las cinco llagas
de Cristo. Estas llagas sangraron toda vuestra vida,
casi, una taza de té por día, hasta vuestra santa muerte.
De vuestra sangre y cuerpo emanaban un aroma celestial,
a flores, que acariciaba a los asistentes de vuestras
Misas, y también a quienes se encontraban con vos, en otras
ciudades del mundo. Casi toda vuestra vida, vivisteis
sufriendo ataques del demonio, que se multiplicaron a
medida que las conversiones y la fe crecían a vuestro
alrededor. El mundo de hoy, niega lo sobrenatural, se
aferra a lo material y a todo lo que pueda ser explicado
a través de la razón y percibido por los sentidos. Pero,
Dios, prescinde de nuestra razón y de nuestros sentidos,
a la hora de someternos a las pruebas de nuestra fe. De
cuando en cuando nos prodiga con regalos del mundo
sobrenatural, a través del testimonio y el acceso a la
divinidad de los seres Celestiales. Vos, sois una puerta
abierta a Cristo, a María, a los ángeles y los santos.
Con vos, se caen por tierra todas explicaciones terrenas.
Hermanos míos, es hora de unir nuestra voluntad a la de
Dios, y ser su instrumento, a imitación de vos. No más
razón o lógica humana. Imitad, al santo del Gargano.
Marchemos procelosos al encuentro con el Dios eterno,
que nos mira desde lo alto y nos pide, por medio de Su
infinita Misericordia, entregarnos a Su Santa Voluntad.
¡Muerte a nuestro yo! Camino, verdad y vida: ¡Sólo Dios!.
¡Oh!, San Pío de Pietrelcina, "viva humildad y negación
de sí mismo", imitación viva del Dios de la Vida y del Amor".
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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23 Septiembre
San Pío de Pietrelcina (Francisco Forgione)
Presbítero Capuchino
Un hombre de oración y sufrimiento
Martirologio Romano: San Pío de Pietrelcina (Francisco) Forgione, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, que en el convento de San Giovanni Rotondo, en Apulia, se dedicó a la dirección espiritual de los fieles y a la reconciliación de los penitentes, mostrando una atención particular hacia los pobres y necesitados, terminando en este día su peregrinación terrena y configurándose con Cristo crucificado (1968).
“Siempre humíllense amorosamente ante Dios y ante los hombres. Porque Dios le habla a aquellos que son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece con grandes dones.” (San Giovanni Rotondo, Italia).
En un convento de la Hermandad de los Capuchinos, en la ladera del monte Gargano, vivió por muchísimos años el que probablemente fuera el Sacerdote Místico más destacado del siglo XX, a punto actualmente de ser declarado Santo por el Vaticano. El Padre Pío, nacido en Pietrelcina en 1887, fue un hombre rico en manifestaciones de su santidad. Enorme cantidad de milagros rodearon su vida, testimoniados por miles de personas que durante décadas concurrieron allí a confesarse. Sus Misas, a decir de los concurrentes, recordaban en forma vívida el Sacrificio y Muerte del Señor a través de la entrega con que el Padre Pío celebraba cada Eucaristía.
Es notable su carisma de bilocación: la capacidad de estar presente en dos lugares al mismo tiempo, a miles de kilómetros de distancia muchas veces. El Padre Pío raramente abandonó San Giovanni Rotondo; sin embargo se lo ha visto y testimoniado curando almas y cuerpos en diversos lugares del mundo en distintas épocas. También tenía el don de ver las almas: confesarse con el Padre Pío era desnudarse ante Dios, ya que él decía los pecados y relataba las conciencias a sus sorprendidos feligreses (a veces con gran dureza y enojo, ya que tenía un fuerte carácter, especialmente cuando se ofendía seriamente a Dios). Tenía también el don de la sanación (a través de sus manos Jesús curó a muchísima gente, tanto física como espiritualmente) y el don de la profecía (anticipó hechos que luego se cumplieron al pie de la letra).
Vivió rodeado de la Presencia de Jesús y María, pero también de Santos y Angeles, y de almas que buscaban su oración, para subir desde el Purgatorio al Cielo. Pero su gracia más grande radicó, sin duda alguna, en sus estigmas: en 1918 recibe las cinco Llagas de Cristo en sus manos, en sus pies y en su costado izquierdo. Estas llagas sangraron toda su vida, aproximadamente una taza de té por día, hasta su muerte ocurrida en 1968. Múltiples estudios médicos y científicos se realizaron sobre sus Estigmas, no encontrándose nunca explicación alguna a su presencia u origen.
Su sangre y cuerpo emanaban un aroma celestial, a flores diversas, que acariciaba no solo a los asistentes a sus Misas, sino también a quienes se encontraban con él en otras ciudades del mundo, a través de sus dones de bilocación. Vivió sufriendo ataques del demonio, tanto físicos como espirituales, que se multiplicaron a medida que las conversiones y la fe crecían a su alrededor.
En diciembre de 2001 el Vaticano emite el decreto que aprueba los milagros necesarios para canonizar a nuestro héroe, San Pío de Pietrelcina y fué canonizado el 16 de julio de 2002.
Vivimos en un mundo que niega lo sobrenatural, se aferra a lo material y a todo lo que pueda ser explicado a través de la razón, o percibido por los sentidos. Sin embargo, Dios prescinde de nuestra razón y de nuestros sentidos, a la hora de someternos a las pruebas de nuestra fe. De cuando en cuando nos prodiga con regalos del mundo sobrenatural, a través del testimonio y el acceso a la divinidad de los seres Celestiales. El Padre Pío es una puerta abierta a Cristo, a María, a los ángeles y los santos. Es también un testimonio de la pequeñez del ser humano y una invitación a creer y dejar de buscar explicación a los hechos de la Divina Providencia (la voluntad de Dios), sino simplemente a unir nuestra voluntad a la de Dios, y ser lisa y llanamente su instrumento, como el Padre Pío lo fue.
La vida entera del Padre Pío no puede ser explicada a través de la razón o la lógica humana. La fe y fuerza del Santo del Gargano dan por tierra con todas las escuelas filosóficas terrenales, dejando una sola salida a todo intento de crecimiento del hombre: el encuentro con el Dios eterno, el que nos mira desde lo alto y nos pide, por medio de Su infinita Misericordia, que nos entreguemos simplemente a Su Voluntad. La negación de nuestro yo (la muerte de nuestro ego), se constituye en la principal meta de nuestra evolución, porque SÓLO DIOS ES !
Debemos negarnos a nosotros mismos y vivir para y por Él. El Padre Pío vivió en la más absoluta humildad y negación de sí mismo, y miren los prodigios que Jesús hizo a través suyo!
Fuente:(www.reinadelcielo.org)