
BITACORA DEL ALMA
29 enero, 2026
Beato Bronislaw Markiewicz, Fundador de la Congregación de San Miguel Arcángel
28 enero, 2026
Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, patrono de los estudiantes, filósofo y teólogo
¡Oh! Santo Tomás de Aquino, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado santo y, a quien Él, sabiduría
e inteligencia concedió, dones con los que, vos, os
adentrasteis en sus secretos. Vuestro pensar y vuestra
palabra en “Summa Teológica”, grabados quedaron
y ella sola, pilar es de Nuestra Santa Madre Iglesia
Católica. El “Pangelingua” y el “Tantumergo”, sublimes
himnos, que, en honor a la Fiesta del Cuerpo y Sangre
de Jesucristo compusisteis con viva fe y gran amor.
Vuestro tratado sobre el Ave María, el cúlmen es de
vuestro portento de fe. San Alberto Magno, de vos, dijo:
“Vosotros lo llamais el “buey mudo”. Pero, este “buey”
llenará un día con sus mugidos el mundo entero”. ¡Y, así
fue! Cuando Jesús, se os apareció, os dijo: “Tomás,
habéis hablado bien de Mi. ¿Qué queréis a cambio?”. Vos,
respondisteis: “Señor, lo único que quiero yo es amarte,
amarte mucho, y agradarte cada vez más”. Vuestros
compañeros de aquél tiempo, comentaron de vos así:
“La ciencia de Tomás es muy grande, pero su piedad es
más grande todavía. Pasa horas y horas rezando, y en
Misa, después de la elevación, parece que estuviera
en el Paraíso del cielo. Y hasta se le llena el rostro de
resplandores de vez en cuando mientras celebra la
Eucaristía”. Siempre en cuenta a Nuestra Señora teníais,
pues en el borde de vuestros cuadernos escribíais “Dios
te Salve María, martillo de los herejes”. Pocos meses
antes de morir tuvisteis una visión celestial y sobrenatural
que hizo que dejasteis de escribir, y, el hermano
Reginaldo os preguntó a acerca de la causa por la cual
ya no lo hacíais más y, respondisteis: “Es que,
comparando con lo que vi en aquella visión, lo que he
escrito es muy poca cosa”. Más tarde, el Santo Padre,
os envió al Concilio de Lyon, pero os sentisteis mal,
y os llevaron por última vez la Sagrada Comunión
y exclamasteis: “Ahora te recibo a Ti mi Jesús, que
pagaste con tu sangre el precio de la redención de
mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan
mi fe en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia
Católica, de quien me profeso hijo obediente”.
Y, así, voló vuestra alma al cielo, para corona de luz
recibir, como premio justo a vuestra entrega de amor.
Santo Patrono de la Educación y de las Escuelas Católicas;
¡Oh!, Santo Tomás de Aquino; “vivo mugido del Dios Vivo”.
© 2026 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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27 de enero
26 enero, 2026
Santos Timoteo y Tito, Obispos y Discípulos de San Pablo

¡Oh!, Santos Timoteo y Tito, obispos, vosotros, sois
los hijos del Dios de la Vida, sus amados santos
y discípulos del Apóstol San Pablo, a quien ayudasteis
presidiendo las Iglesias de Éfeso y de Creta. Timoteo,
tal y conforme significa vuestro nombre: “Aquel que
siente amor o adoración a Dios” y Tito: “Aquel que
es protegido y honrado”, ambos hicisteis grande honor
a vuestros nombres. Vos, Timoteo, sois la imagen del
discípulo ejemplar: obediente, discreto y valiente,
y por estas cualidades Pablo, quiso que fuerais su
compañero de apostolado en vez de Juan Marcos,
durante el segundo viaje. Os encontró en Listra,
en su primer viaje, y así, fuisteis de los primeros
convertidos al Evangelio. Desde entonces acompañasteis
a Pablo, cual viajero incansable del «Apóstol de los
gentiles», llevando cartas y noticias dándole, respecto
de los mismos. Presente estuvisteis en el martirio
de vuestro maestro Pablo, regresando después a Éfeso,
para entregar vuestra santa vida como mártir. Y, vos,
Tito, el otro maravillosos amigo y fiel colaborador
de Pablo, convertido y bautizado por el mismo apóstol.
Os trató afablemente como hijo suyo, y con vos, hizo
otro viaje misionero, y fuisteis vos, quien llevó la “carta
de las lágrimas” de Pablo a los fieles de Corinto,
restableciendo la armonía y organizando la limosna
para los pobres de Jerusalén. Luego del cautiverio
de Roma, Pablo, os dejó, con la misión de organizar la
primera comunidad cristiana. Aquí, recibisteis la carta
de Pablo, luego fuisteis a Roma y allí, os mandó a
evangelizar a Dalmacia, en donde aún, está difundido
vuestro culto. Finalmente, vos, entregasteis vuestra
alma al cielo, después de haberos inmolado por Dios.
¡Timoteo y Tito!, santos obispos, vosotros, gastasteis
vuestras vidas en buena lid, para coronadas ser hoy, con
coronas de luz eterna, como justo premio a vuestro amor y fe;
¡oh! Timoteo y Tito, “vivos y fieles amigos de Pablo y Cristo”.
© 2026 by Luis Ernesto Chacón Delgado
26 de Eenro
Santos Timoteo y Tito
Obispos y Discípulos de San Pablo
Fuente: Archidiócesis de Madrid
Martirologio Romano: Memoria de los santos Timoteo y Tito, obispos y discípulos del apóstol san Pablo, que le ayudaron en su ministerio y presidieron las Iglesias de Éfeso y de Creta, respectivamente. Les fueron dirigidas cartas por su maestro que contienen sabias advertencias para los pastores, en vista de la formación de los fieles (s. I).
Etimología: Timoteo = Aquel que siente amor o adoración a Dios, es de origen griego.
Etimología: Tito = Aquel que es protegido y honrado, es de origen latino.
Breve Biografía
San Pablo nombró obispos a Timoteo y Tito, sus discípulos y colaboradores.
Los Santos Timoteo y Tito vivieron en la órbita del grande apóstol de las Gentes, y el nuevo calendario los coloca después de la fiesta de la “conversión” de San Pablo.
Timoteo es la imagen del discípulo ejemplar: obediente, discreto, eficaz, valiente. Por estas cualidades Pablo quiso que fuera su compañero de apostolado, en vez de Juan Marcos, durante el segundo viaje misionero en el año 50.
Había nacido en Listra, en donde Pablo lo encontró durante el primer viaje, y fue de los primeros convertidos al Evangelio; había sido educado en la religión hebrea por la abuela Loida y por la madre Eunice. Desde su encuentro con Pablo, siguió su itinerario apostólico; lo acompaña a Filipos y a Tesalónica.
Después los encontramos juntos en Atenas, en Corinto, en Éfeso y finalmente en Roma durante el primer cautiverio de Pablo. Fue un infatigable “viajero enviado” por el apóstol de las Gentes, y mantuvo los contactos entre Pablo y las jóvenes comunidades cristianas fundadas por él.
A menudo le llevaba las cartas y le daba noticias respecto de las mismas comunidades. Entre el 63 y el 66, cuando recibió la primera carta que le envió Pablo, Timoteo era el jefe de la Iglesia de Éfeso. Desde Roma Pablo le escribió una segunda carta, invitándolo a visitarlo antes del invierno. Es conmovedora la petición del anciano apóstol al “hijo” Timoteo, para que le llevara el abrigo que había dejado en Tróade, pues le servía para el frío en la cárcel de Roma. Timoteo estuvo presente en el martirio de Pablo; después regresó definitivamente a la sede de Éfeso, en donde, según una antigua tradición, murió mártir en el año 97.
El segundo fiel colaborador de Pablo fue San Tito, de origen pagano. Convertido y bautizado por el mismo apóstol, que lo llama “hijo mío”, se encuentra en compañía de Pablo en Jerusalén, en el año 49. Hizo con él el tercer viaje misionero y fue Tito quien llevó la “carta de las lágrimas” de Pablo a los fieles de Corinto, entre los cuales restableció la armonía y organizó la colecta para los pobres de Jerusalén.
Después del cautiverio de Roma, Pablo, de paso por Creta, dejó ahí a Tito con la misión de organizar la primera comunidad cristiana. Aquí recibió la carta de Pablo. Es un documento muy importante, porque nos informa sobre la vida interna de la Iglesia apostólica. Después Tito fue a Roma donde su Maestro, que lo mandó probablemente a evangelizar a Dalmacia, en donde todavía hoy está muy difundido su culto. Una antigua tradición, históricamente no confirmada, dice que Tito murió en Creta, de edad muy avanzada.
(http://www.es.catholic.net/op/articulos/34507/timoteo-y-tito-santos.html)
25 enero, 2026
Domingo 3 (A) del tiempo ordinario

24 enero, 2026
San Francisco de Sales, Obispo y Patrono de los periodistas y escritores

¡Oh!, San Francisco de Sales; vos, sois, el hijo del Dios
de la Vida, su “apóstol de la palabra y de la verdad” contra
los impíos protestantes, líder y escudo con vuestro verbo
prodigioso. Vos escribíais de día hojas clandestinas y la
metíais por debajo de las puertas, de noche. Por esa razón,
os ganasteis el premio de ser “patrono de los periodistas”.
En uno de vuestros escritos llamado “Introducción a la vida
devota”, nos invitáis dulcemente a amar esta heroica
clase de vida. Vos, decíais: “¿No es una barbaridad querer
desterrar la vida devota del cuartel de los soldados, del
taller de los artesanos, del palacio, de los príncipes y
del hogar de los casados? !Claro que sí! Prescindir de Dios,
que es sólo Amor, es como estar muerto en vida, ir, ciego
y cojo por el mundo, y el cuerpo, atado al eterno fuego.
“No nos enojemos en el camino unos contra otros; caminemos
con nuestros hermanos y compañeros con dulzura, paz y amor.
Y, te lo digo con toda claridad y sin excepción alguna: no
te enojes jamás, si es posible; por ningún pretexto des en
tu corazón entrada al enojo”. ¡Maravilla de maravillas!
Como sabéis vos, vuestra dulzura, no fue algo fácil de lograr,
pues dicen que vos, en vuestra juventud teníais mal genio.
Pero, que vos, supisteis modelar, con vuestra lucha ascética
con el fin de aumentar vuestra capacidad de autodominio.
Prueba de ello, se cuenta que, al haceros la autopsia, os
encontraron con vuestro hígado duro como piedra. Al final,
de vuestra vida, vuestra alma voló al cielo luego de haberla
gastado en buena lid, ganándoos corona de luz, como premio
justo a vuestra entrega grande de amor y fe. Santo Patrono
de los escritores y periodistas del orbe de la tierra;
¡oh!, San Francisco de Sales, “viva dulzura del Dios Vivo".
© 2026 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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24 de enero
San Francisco de Sales
Obispo
Patrono de los periodistas y escritores
(1567-1622)
Escribía
de día hojas clandestinas y la metía por debajo de las puertas, de
noche. Por esa razón, se ganó el premio “patrono de los periodistas”.
Escribía como un ángel
De
forma, que los franceses lo tienen entre sus clásicos de literatura.
Montañés de cuerpo entero, nacido en los Alpes, en el castillo saboyano
de Sales. Familia exquisita. Le llevan a estudiar a la universidad de
París. Luego a Padua. Canónigo de Annecy, obispo auxiliar de Ginebra,
líder de debates con los protestantes, apóstol de la región de Chablais.
Vuelve a París, trata con san Vicente de Paul, en todas partes se le
recibe con entusiasmo.
Hay un libro: “Introducción a la vida
devota”, cuarenta ediciones en vida del autor, y en aquellos tiempos. Un
libro utilizado muchísimo tiempo como lectura espiritual.
“¿No
es una barbaridad -decía él- querer desterrar la vida devota del cuartel
de los soldados, del taller de los artesanos, del palacio de los
príncipes, del hogar de los casados?”
Hay una amistad que no se puede olvidar. La que mantuvo con Juana Chantal; con ella fundó la Orden de la Visitación.
Una virtud
La dulzura de este hombre, de quien dicen que en su juventud tenía tan mal genio.
Respecto
a esto, es una constante en la biografía de todo santo su lucha
ascética a fin de aumentar su capacidad de autodominio. Pero para
demostrar que esta virtud no se consigue de la noche a la mañana, he
aquí un detalle precisamente referida a nuestro santo.
Se cuenta
que al hacerle al autopsia, le encontraron su hígado endurecido como un
piedra. Esto se explica por la enorme violencia que tuvo que hacerse
este hombre de fuerte carácter para hacerse y aparecer amable, delicado y
bondadoso en el trato. Esa dulzura de la que hablamos antes, no le fue
fácil conseguirla.
San Francisco de Sales escribió: “No nos
enojemos en el camino unos contra otros; caminemos con nuestros hermanos
y compañeros con dulzura, paz y amor; y te lo digo con toda claridad y
sin excepción alguna: no te enojes jamás, si es posible; por ningún
pretexto des en tu corazón entrada al enojo”
(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Francisco_de_Sales.htm)
23 enero, 2026
San Idelfonso Obispo, defensor de la Virginidad de la Virgen María y del sentido del sacramento del Bautismo

22 enero, 2026
San Vicente de Huesca, Mártir y Patrono de Valencia, satres y modistas

su amado santo y, aquél que, junto a Valerio, vuestro Obispo,
no dudasteis en proclamar la fe de Cristo Jesús, Dios y Señor
Nuestro; diciendo: “Estamos dispuestos a padecer todos los
sufrimientos posibles con tal de permanecer fieles a la religión
de Nuestro Señor Jesucristo”. Entonces, Daciano, desterró a
vuestro obispo y se dedicó a imponeros sufrir impensables
torturas para tratar de haceros abandonar vuestra religión.
A pesar de los sufrimientos y el cruel martirio, permanecisteis
fiel a nuestra santa religión, para rabia y sorpresa de vuestros
verdugos. La providencia de Dios, jamás os abandonó y hecha voz,
se dejó escuchar, rodeada toda de celestes cánticos y lluvia
de flores decir: “ven valeroso mártir a unirte en el cielo
con el grupo de los que aman a Nuestro Señor”. Y, vuestra alma,
así, al regazo de nuestro Creador llegó, para recibir vuestro
premio: coronado ser, con corona de luz inextinguible. ¿Habrá
otro premio mayor, para tan semejante entrega? ¡No lo hay! ¡No!,
tanto que, San Agustín escribió: “El que sufría era Vicente,
pero el que le daba tan grande valor era Dios. Su carne al
quemarse le hacía llorar y su espíritu al sentir que sufría
por Dios, le hacía cantar”. Así voló vuestra alma al cielo
para coronada ser con corona de luz, como justo premio a
vuestra entrega increíble de amor y fe. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
!Qué maravilloso amor! !Qué valentía! ¡Qué coraje!¡Qué Amor!
¡oh!, San Vicente, “viva luz vencedora y victoriosa de Cristo”.
© 2025 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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