26 abril, 2024

San Rafael Arnáiz Barón, Religioso Cisterciense y Místico

 

 

 

 ¡Oh! San Rafael Arnáiz, vos sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado santo, que aquejado aún novicio
por una grave enfermedad, la soportaseis con valor y
estoicismo, confiando siempre en el Dios de la Vida
y del Amor. A vos, os visitó vuestra amiga y compañera:
dolores y fiebres, que os obligaron a interrumpir vuestros
estudios. Recuperado, vuestro padre en agradecimiento
por el milagro concedido por la santísima Virgen, os
llevó a Zaragoza, donde os consagró a la Virgen del Pilar.
Vos mientras estudiabais, visitabais a diariamente a "el
Amo", participaba puntualmente en vuestro turno nocturno
de adoración. Poseíais una inteligencia brillante y
hacíais gala de ser siempre amistoso, tratando siempre
a todos con gran jovialidad. Erais deportista, rico en
talento para el dibujo y la pintura; os gustaba la música
y el teatro. A la par, crecíais en vuestra experiencia
espiritual de vida cristiana. Y, Dios, os invitó a una
consagración especial en la vida contemplativa, y os
invitó al monasterio de San Isidro. Y, más aún, de repente
Dios, os probó con una penosa enfermedad: una aguda
diabetes sacarina, que os obligó a dejar el monasterio
y a regresar a casa de vuestros padres para que os
cuidaran debidamente. Regresasteis al monasterio una y
otra vez, respondiendo fielmente el llamada de Dios.
Os santificasteis siendo fiel a vuestra vocación y
aceptasteis amorosamente los planes de Dios y el llamado
de la Cruz. Os fascinaba la contemplación de lo Absoluto;
llevabais en vuestro corazón una ternura amorosa a la
Virgen María. Y, así, como todo en esta vida, voló
vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona de
luz, como justo premio a vuestra entrega de amor y fe;
Vuestros numerosos escritos ascéticos y místicos continúan
difundiéndose para el bien de cuantos entran en contacto
con vos. A vos, se os considera como uno de los más
grandes místicos de nuestro tiempo y ejemplo de los jóvenes.
¡Oh! San Rafael Arnáiz, "viva contemplación del Dios Vivo".

© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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26 de Abril

San Rafael Arnáiz Barón 

Religioso Cisterciense

Martirologio Romano: En el monasterio de San Isidoro de Dueñas, en España, san Rafael Arnáiz Barón, religioso de la Orden Cisterciense, que, aquejado todavía novicio por una grave enfermedad, soportó con gran paciencia su maltrecha salud, confiando siempre en el Señor. ( 1938)

Fecha de canonización: 11 de octubre de 2009, durante el pontificado de S.S. Benedicto XVI

Breve Biografía

Nació en Burgos (España) el 9 de abril de 1911, de una familia de alta sociedad y profundamente religiosa. En esa misma ciudad fue bautizado y confirmado. Comenzó sus estudios en el colegio de los padres jesuitas y recibió por primera vez la Eucaristía en 1919.

En esos años tuvo la primera visita de la que habría de ser su asidua compañera: una enfermedad de fiebres colibacilares que le obligó a interrumpir sus estudios. Cuando se recuperó, su padre, en agradecimiento a lo que consideró una intervención especial de la santísima Virgen, a finales del verano de 1921 lo llevó a Zaragoza, donde lo consagró a la Virgen del Pilar.

Su familia se trasladó a Oviedo, y allí continuó sus estudios de bachillerato, en el colegio de los padres jesuitas y al terminar se matriculó en la Escuela superior de arquitectura de Madrid, donde supo unir el estudio con una ardiente y asidua vida de piedad; había introducido en su horario de estudio una larga visita diaria a "el Amo" en el oratorio de Caballero de Gracia, y participaba puntualmente en su turno de adoración nocturna.

De inteligencia brillante y ecléctica, Rafael tenía destacadas dotes para la amistad y buen trato. Poseía un carácter alegre y jovial; era deportista, rico en talento para el dibujo y la pintura; le gustaba la música y el teatro. A la vez que crecía en edad y desarrollaba su personalidad, crecía también en su experiencia espiritual de vida cristiana.

En su corazón bien dispuesto a escuchar Dios quiso suscitar la invitación a una consagración especial en la vida contemplativa. Había conocido la trapa de San Isidro de Dueñas y se sintió fuertemente atraído porque la percibió como el lugar que correspondía a sus íntimos deseos. Así, en diciembre de 1933 interrumpió sus cursos en la universidad, y el 16 de enero 1934 entró en el monasterio de San Isidro.

Después de los primeros meses de noviciado y la primera Cuaresma vividos con entusiasmo en medio de las austeridades de la trapa, de improviso Dios quiso probarlo misteriosamente con una penosa enfermedad: una aguda diabetes sacarina, que lo obligó a abandonar apresuradamente el monasterio y a regresar a casa de sus padres para ser cuidado adecuadamente.

Regresó a la trapa apenas restablecido, pero la enfermedad le obligó a abandonar varias veces el monasterio, donde volvió otras tantas veces para responder generosa y fielmente a la llamada de Dios.

Se santificó en la gozosa y heroica fidelidad a su vocación, en la aceptación amorosa de los planes de Dios y del misterio de la cruz, en la búsqueda apasionada del rostro de Dios; le fascinaba la contemplación de lo Absoluto; tenía una tierna filial devoción a la Virgen María —la "Señora" como le gustaba llamarla—. Falleció en la madrugada del 26 de abril de 1938, recién cumplidos los 27 años. Fue sepultado en el cementerio del monasterio, y después en la iglesia abacial.

Muy pronto su fama de santidad se extendió fuera de los muros del convento. Sus numerosos escritos ascéticos y místicos continúan difundiéndose con gran aceptación y para el bien de cuantos entran en contacto con él. Ha sido definido como uno de los más grandes místicos del siglo XX.

El 19 de agosto de 1989 el Papa Juan Pablo II, con ocasión de la Jornada mundial de la juventud en Santiago de Compostela, lo propuso como modelo para los jóvenes del mundo de hoy y el 27 de septiembre de 1992 lo proclamó beato.

La canonización la realizó el Papa Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009. Con su canonización el Papa Benedicto XVI lo presenta como amigo, ejemplo e intercesor a todos los fieles, sobre todo a los jóvenes.

Su fiesta se celebra el 26 de abril.

Algunas máximas espirituales de San María Rafael
¡Sólo Dios llena el alma..., y la llena toda!

La verdadera felicidad se encuentra en Dios y solamente en Dios.

El que no tiene a Dios necesita consuelo; pero el que ama a Dios, ¿qué más consuelo?

Honrando a la Virgen, amaremos más a Jesús; poniéndonos bajo su manto, comprenderemos mejor la misericordia divina.

¡Qué grande es Dios, qué dulce es María!

 

ORACIÓN
Señor omnipotente
que glorificas a los humildes
y abates a los soberbios,
te suplicamos por la gloria de tu Santo Nombre
ensalces la memoria de San Rafael,
concediéndonos la gracia que te pedimos por intercesión del mismo,
que vivió y murió para glorificarte a Ti, Señor,
que con el Hijo y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.


(https://es.catholic.net/op/articulos/34610/fray-mara-rafael-arniz-barn-santo.html#modal)