31 marzo, 2017

San Benjamín



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¡Oh!, San benjamín, vos, sois el hijo del Dios de la Vida y
su amado santo, que predicasteis con ardor de corazón,
la palabra de Dios, consumando vuestro martirio con cañas
agudas entre vuestras uñas. Además, hicisteis honor al
significado de vuestro nombre: “Hijo de dicha”, una dicha
claro está, de servicio al Dios de la Vida. El obispo Abdas,
incendió el Pireo, templo principal de los persas y el rey
amenazó con destruir todas las iglesias de los cristianos, a
menos que Abdas, reconstruyera su “templo”, pero éste
se rehusó y rey lo mandó a matar e inició una persecución
que cuarenta años duró. Vos, fuisteis uno de los primeros
mártires, que después de que os golpearon, os encarcelaron
durante un año. Pero vos, erais un joven con celo apostólico
en provecho de los demás, especialmente los pobres y
desposeídos. Hablabais con fluida elocuencia, y, tanto
que también, lograsteis conversiones entre los sacerdotes
de Zaratustra. Los meses que pasasteis en la cárcel os
sirvieron para pensar, orar, meditar y escribir. Pero, Dios,
nunca os abandonó, y un embajador del emperador bizantino
os puso en libertad, diciéndole de parte del rey Yezdigerd:
“Te digo que tú no has tenido culpa alguna en el incendio
del templo y no tienes que lamentarte de nada”. Y, así
desde que os liberaron, con mayor ímpetu continuaseis
vuestro trabajo apostólico, convirtiendo a muchos magos
haciéndoles ver que algún día brillaría en sus ojos y en su
alma la luz verdadera. “De no ser así –decíais – yo mismo
sufriré el castigo que el Señor reserva a los seguidores que
no sacan a relucir los talentos que él les ha dado”. Y, así,
nuevamente, ardió la pradera, y el rey os encarceló y os
mandó que os dieran castigos hasta la muerte, para luego
ser decapitado. Así, voló vuestra alma al cielo, para corona
de luz recibir, como justo premio a vuestra entrega de amor;
¡Oh!, San Benjamín, “vivo sacerdote del Dios de la Vida”.



© 2017Luis Ernesto Chacón Delgado
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31 de Marzo  
San Benjamin
Diacono y Mártir


Martirologio Romano: En el lugar de Argol, en Persia, san Benjamín, diácono, que al predicar insistentemente la palabra de Dios, consumó su martirio con cañas agudas entre sus uñas, en tiempo del rey Vararane V (c. 420).

Etimológicamente: Benjamín = Aquel que es el último nacido o Hijo de dicha, es de origen hebreo.
El rey Yezdigerd, hijo de Sapor II puso fin a la cruel persecución de los cristianos que había sido llevado al cabo en Persia durante el reinado de su padre. Sin embargo, el obispo Abdas con un celo mal entendido incendio el Pireo o templo del fuego, principal objeto del culto de los persas.

El rey amenazó con destruir todas las iglesias de los cristianos, a menos que el obispo reconstruyera el templo, pero éste se rehusó a hacerlo; el rey lo mandó a matar e inició una persecución general que duró 40 años.

Uno de los primeros mártires fue Benjamín, diácono. Después de que fuera golpeado, estuvo encarcelado durante un año.

Benjamín era un joven de un gran celo apostólico en bien de los demás. Hablaba con fluida elocuencia.
Incluso había logrado muchas conversiones entre los sacerdotes de Zaratustra. Los meses que pasó en la cárcel le sirvieron para pensar, orar, meditar y escribir.

En estas circunstancias llegó a la ciudad un embajador del emperador bizantino y lo puso en libertad. Y le dijo el rey Yezdigerd: “Te digo que tú no has tenido culpa alguna en el incendio del templo y no tienes que lamentarte de nada”.

¿No me harán nada los magos?, preguntó el rey al embajador. No, tranquilo. No convertirá a nadie, añadió el embajador.

Sin embargo, desde que lo pusieron en libertad, Benjamín comenzó con mayor brío e ímpetu su trabajo apostólico y convirtió a muchos magos haciéndoles ver que algún día brillará en sus ojos y en su alma la luz verdadera.

De no ser así –decía – yo mismo sufriré el castigo que el Señor reserva a los seguidores que no sacan a relucir los talentos que él les ha dado.

Esta vez no quiso intervenir el embajador. Pero poco después, el rey lo encarceló de nuevo y mandó que le dieran castigos hasta la muerte,siendo luego decapitado

Murió alrededor del año 420.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

30 marzo, 2017

San Leonardo Murialdo



 
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¡Oh!, San Leonardo Murialdo, vos, sois el hijo
del Dios de la vida, su amado santo y además,
de la Pía Sociedad de San José Fundador, cuya
misión la de educar en la fe y en la caridad
cristianas a los niños abandonados es. Vos, honor
hicisteis al significado de vuestro nombre:
“hombre con la fuerza de un león”. De cautivante
personalidad, dulce y noble erais, tanto que,
entregabais de todo a hermanos de casa y familia
carentes, y, a quienes solos en este mundo y sin
cariño, ambulaban en vuestro tiempo, sin noción
de Dios. Por ello, quiso Él, que la Congregación
de San José, fundaseis, por sacerdotes y laicos
conformada. Vuestra pedagogía: abundante amor,
espíritu de dulzura, paciencia y familiaridad,
todo, para logar el bien entre los niños y los
jóvenes. La misericordia de Dios, fue el centro
vital de vuestra vida, que, extendíais a niños y
jóvenes de forma constante. Así, en amigo,
hermano y padre os convertisteis de quienes, no
supieron jamás de aquellas compañías de amor
familiar. Y, así, un día de tantos y luego de gastar
vuestra santa vida en buena lid, voló vuestra
alma al cielo, para coronada ser con corona
de luz, como justo premio vuestra entrega grande
de amor y fe. Padre de los barrios pobres, apóstol
de los pequeños limpiachimeneas, de los chicos de
la calle, de los encarcelados, de los jóvenes obreros;
¡oh!, San Leonardo de Murialdo, “vivo amor de Dios”
.

 
© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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30 de Marzo
San Leonardo Murialdo
Presbítero y Fundador
Fundador de la Pía Sociedad de San José



Martirologio Romano: En Turín, Italia, san Leonardo Murialdo, presbítero, que fundó la Pía Sociedad de San José, para educar en la fe y la caridad cristianas a los niños abandonados (1900).

Etimológicamente: Leonardo = Aquel hombre con la fuerza de un león, es de origen germánico.
Fecha de canonización: 3 de mayo de 1970 por el Papa Pablo VI.

Leonardo Murialdo no es un hombre lejano: nace en Turín (Italia) el 26 de octubre de 1828 y muere en la misma ciudad el 30 de marzo de 1900. Es una persona dulce y noble, un hermano que se entrega todo a otros hermanos que no tienen casa y familia, que están solos y sin cariño, que non conocen a Dios.

A los 17 años, después de una crisis religiosa, decide consagrarse a Dios y en 1851 recibe la ordenación sacerdotal. Es el cura de los barrios pobres, el apóstol de los pequeños limpiachimeneas, de los chicos de la calle, de los encarcelados, de los jóvenes obreros.

Piensa en la formación profesional de los jóvenes, en su capacitación para el mundo adulto y obrero. En 1866 acepta dirigir el colegio “Artesanitos”, una institución para chicos pobres y huérfanos.

Dócil a la voluntad de Dios y para dar continuidad a su misión educativa, el 19 de marzo de 1873 dio vida a la Congregación de San José (Josefinos de Murialdo), formada por sacerdotes y laicos.

La pedagogía de san Leonardo se puede resumir “en el espíritu de dulzura, de paciencia y de familiaridad, porque éste es el secreto para realizar el bien entre los niños y los jóvenes”. Este estilo educativo encuentra su fuente en el amor misericordioso de Dios que Murialdo experimentó desde su juventud. Todo esto se puede resumir en el vivir con los niños y jóvenes como “amigo, hermano y padre”.

Hoy los Josefinos de Murialdo continúan en la Iglesia su amor hacia los niños y los jóvenes en los centros juveniles, colegios, casa-hogar, parroquias, misiones… Están presentes en varios países de América Latina, de Europa y de Africa.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=35924)

29 marzo, 2017

San Guillermo Tempier


 
 



¡Oh!, San Guillermo Tempier, vos, sois el hijo
del Dios de la vida y su amado santo, que, prudente
y firme, defendisteis contra los nobles, la Iglesia
que a vos, fue encomendada, ofreciendo vuestra
persona como ejemplo de vida. A vos, os recuerdan
como valiente defensor de los derechos y bienes
de vuestra diócesis; haciendo uso de inteligencia y
paciencia. Os conocían como “Guillermo el fuerte”,
y obligasteis a uno de vuestros vasallos a prestaros
el debido homenaje, conforme los usos y costumbres
de aquella época, y éste, así lo hizo . Vos, que, en vida,
fuisteis sin piedad alguna confrontado constantemente
por “fieles” notables de vuestra diócesis, de muerto,
os honraron como admirable santo; señal clara,
de que, además de la energía puesta en la conducción
político administrativa de vuestra diócesis; en el campo
pastoral os mostrasteis como un extraordinario obispo,
siempre atento a la vida espiritual de vuestros fieles,
para quienes fuisteis un vívido ejemplo del amor
de Cristo. Después de trece años de haberos entregado
en alma, vida y corazón a vuestro episcopado, voló
vuestra alma al cielo para coronada ser con corona
de luz como justo premio a vuestra entrega de amor;
¡oh!, San Guillermo Tempier, “vivo Cristo del Amor”.



© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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29 de Marzo San Guillermo Tempier Obispo

Martirologio Romano: En Poitiers, en Aquitania, en Francia, san Guillermo Tempier, obispo, que, prudente y firme, defendió contra los nobles la Iglesia a él encomendada, ofreciendo en su persona un integérrimo ejemplo de vida. (1197)

No tenemos muchas noticias acerca de san Guillermo Tempier, pero su memoria estuvo desde el origen ligada al 29 de marzo y así la reporta el Martirologio Romano.

Se desconoce cuándo y dónde nació, se cree que en Poitiers (Francia), porque era Canónigo Regular en San Hilario de Poitiers, fue elegido obispo de esa ciudad en 1184, como lo prueba un documento de ese año.

Es recordado por su valentía en la defensa de los derechos y bienes de su diócesis; esto también se sustenta en un documento de 1185, que lo señala como defensor contra los perseguidores de la Diócesis, y dotado de viril paciencia.

En 1191 aparece como «Guillermo el fuerte», en ese año obligó a una de sus vasallos a prestarle el debido homenaje; no hay que olvidar que era la Edad Media, y las costumbres generales de la época obligaban a asumir actitudes, para nosotros hoy incomprensibles.

Después de trece años de intenso episcopado, murió el 29 de marzo de 1197, y fue enterrado en la iglesia de San Cipriano. Guillermo Tempier, el obispo que en vida fue fuertemente confrontado por los notables de la diócesis, de muerto fue honrado como santo; señal de que, además de la energía expresada en la conducción administrativa y política de la diócesis, en el campo pastoral fue un gran obispo, atento a la vida espiritual de sus fieles, para quienes era un ejemplo íntegro.

El pueblo de Poitiers se dirigía a su tumba para ser curados de hemorragias.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=45701)

28 marzo, 2017

San Hilarión de Bitinia o Pelecete, Abad



 
 
 
¡Oh!, San Hilarión de Bitinia, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida, y su amado santo, que siendo Abad, luchasteis
valerosamente en defensa del culto de las santas imágenes.
A, vos, os decían “ho neós”, que significa “el joven”, para
distinguiros de otros santos del mismo nombre y que
también fueron monjes: San Hilarión de Gaza, y San
San Hilarión, abad y presbítero, con quien es más fácil
confundiros porque pertenece al mismo contexto histórico:
el de la persecución iconoclasta. De vos, tenemos solo
datos litúrgicos: antífonas, lecturas del sinaxario, y sobre
todo un largo poema escrito por san José el Himnógrafo,
quien fue también víctima de la persecución iconoclasta,
que lleva en sus letras la palabra “hilaris”, por lo que
san José, aprovecha para aludir a vuestro nombre santo.
El contenido del poema, así como de las antífonas y noticias
de los sinaxarios, es panegírico más que biográfico; e insisten
en la pureza de vuestra vida, pues vos, desde joven ingresasteis
la vida monástica y crecisteis en la lucha cuerpo a cuerpo
contra las tentaciones; cargando sobre vuestros hombros
la cruz de Cristo, haciéndoos así, siervo santo de Dios, y, quien
os dotó con el don de curaciones, y de la expulsión de demonios.
Así, con las gracias de Dios, disteis vista a un ciego, el andar
a un cojo, la fortaleza a un hombre débil, y realizasteis muchos
milagros semejantes, siendo por ello, estimado por vuestro
pueblo. Vivisteis en tiempos de León el Isáurico, y a pesar
de las persecuciones a las que eran sometidos los monjes que
veneraban imágenes en aquellos tiempos; las vejaciones
preferisteis antes de renegar de vuestra fe. Y, así, habiendo
gastado vuestra santa vida en buena lid, donasteis vuestra
alma al cielo, para corona de luz recibir, como justo premio
a vuestra entrega increíble de amor a Cristo. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Oh!, San Hilarión de Bitinia, “vivo y fidelísimo siervo de Dios”.


© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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28 de Marzo
San Hilarión de Bitinia o Pelecete  
Abad
†: s. VIII – país: Turquía
Canonización: pre-congregación

Cerca del monte Olimpo, en Bitinia, san Hilarión, abad del monasterio de Pelecete, que luchó valerosamente en defensa del culto de las santas imágenes.

El santo Hilarión que conmemoramos hoy es llamado «ho neós», «el joven», para distinguirlo de otros santos del mismo nombre que también han sido monjes: San Hilarión de Gaza, abad, al que celebramos el 21 de octubre, y San Hilarión, abad y presbítero, del 6 de junio, con quien es más fácil confundirlo, porque pertenece al mismo contexto histórico, el de la persecusión iconoclasta.

De este Hilarión no ha quedado la narración de una «Vita», sino que prácticamente todos los testimonios que tenemos acerca de él son litúrgicos: antífonas, lecturas del sinaxario, y sobre todo un largo poema escrito por san José el Himnógrafo, a quien celebramos el 3 de abril, y que, aunque vivió un siglo después, fue también víctima de la persecusión iconoclasta.

El poema tiene la curiosidad de que es un acrostico, donde cada estrofa (de cuatro versos), en griego, comienza con una de las letras de la frase: «Cantaré tus gozosas costumbres, Padre – José»; en griego como en latín, «gozosas» se puede decir con la palabra “hilaris”, por lo que el himnógrafo aprovecha para aludir al nombre del santo.

El contenido del poema, así como de las antífonas y noticias de los sinaxarios, es panegírico más que biográfico; insisten en la pureza de vida de Hilario, que desde joven ingresó a la vida monástica y fue creciendo en la lucha cuerpo a cuerpo contra las tentaciones; cargó sobre sus hombros la cruz de Cristo, y de tal modo se hizo acepto a Dios, que este lo dotó con el don de curaciones, y de expulsar al demonio. Dio la vista a un ciego, el andar a un cojo, fortaleza a un hombre débil, y realizó muchos milagros semejantes, de tal modo que era estimado por el pueblo.

Posiblemente su vida se desarrolló a mediados del siglo VIII, en tiempo de León el Isáurico, y a pesar de las persecusiones a las que eran sometidos los monjes que veneraban imágenes en aquellos tiempos, prefirió la vejaciones a renegar de la fe.

No sabemos más detalles concretos de su cornología, y ni siquiera la ubicación exacta del monasterio de Pelecete, al que perteneció.

(http://vidas-santas.blogspot.pe/2013/03/san-hilarion-de-pelecete-abad.html)

27 marzo, 2017

San Ruperto

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¡Oh!,San Ruperto, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
su amado santo y aquél que, honor hicisteis al significado
de vuestro nombre: “hombre de fama brillante”. Baviera y
el Danubio, saben de vos, y muy bien, y además, la gente
de la realeza a quienes lograsteis cristianos hacer. Santa
Erentrudes, hermana vuestra, fundó un convento y con ello
os ayudó en vuestra tarea evangelizadora, para gloria de Cristo,
Dios y Señor Nuestro. Y, así, y, para gloria del Dios Vivo,
de pronto, paganos templos se convirtieron en cristianos
y, en medio de ellos, los milagros se sucedían y, vuestros
sermones, posible hicieron cientos de conversiones
maravillosas. No sólo disteis, saber espiritual, sino que,
también os preocupasteis por su material abundancia. Alemania,
Austria e Irlanda, hasta hoy os veneran, por vuestro carisma
de evangelizador misericordioso y piadoso. Vuestros amados
compañeros, también fueron declarados santos por la Iglesia
Católica. Pero, sabido es que, nada es para siempre en este
mundo. Y, llegó el día en que, vuestra alma, voló al cielo
para coronada ser, con corona de luz como justo premio a
a vuestra entrega grande de amor. ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡oh!, San Ruperto, “vivo evangelizador para la gloria de Cristo”.



© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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27 de Marzo San Ruperto Obispo, misionero (año 710)

Ruperto significa (en alemán) “hombre de fama brillante”.
Fue el gran misionero que evangelizó el sur de Alemania, la región de Baviera. Era obispo de la ciudad de Worm.
Acompañado de un buen número de misioneros llegó a Baviera en el año 697 y se presentó al duque Teodo, que era pagano, y le pidió permiso para evangelizar en esa región.

Como llevaba recomendaciones del rey Childeberto, el duque le concedió el permiso de predicar. Una hermana del duque era cristiana y logró convencerlo para que fuera a escuchar los sermones de San Ruperto, y tanto le agradaron que al poco tiempo se hizo cristiano, y junto con gran número de los empleados de su palacio y de su gobierno se hizo bautizar. Esto facilitó mucho la obra de evangelización de San Ruperto y sus compañeros, porque ya en el gobierno no había oposición a la predicación.

El pueblo de Baviera demostró muy buenas disposiciones para aceptar el cristianismo. Y pronto los templos paganos se fueron transformando en templos cristianos y apoyados por las curaciones milagrosas que hacía, los sermones de San Ruperto lograron un gran número de conversiones.

Junto con sus misioneros fueron recorriendo las orillas del río Danubio predicando y convirtiendo a miles de personas. Llegando a la ciudad de Jerusalén obtuvo del gobierno el permiso de reconstruirla y cambiarle de nombre. Le puso el nombre de Salzburgo (nombre que se ha hecho después mundialmente famoso porque en esa ciudad nació y murió el célebre músico Mozart). En aquella ciudad construyó ocho edificios para obras religiosas y varios templos. Se fue a su tierra Irlanda y se trajo doce nuevos misioneros y convenció a su hermana Santa Erentrudes a que fundara un convento de religiosas allí, y ella y sus monjas contribuyeron mucho a propagar la religión por toda esa región. Los compañeros de San Ruperto eran tan fervorosos que tres de ellos han sido declarados santos por la Iglesia Católica.

El santo no sólo se preocupaba por la instrucción religiosa de su pueblo sino por su progreso material. En los alrededores de Salzburgo había unas fuentes de agua salada y las hizo explotar técnicamente obteniendo sal para todas las gentes de los alrededores.

En Alemania, Austria e Irlanda se levantaron después numerosos templos en honor de este gran misionero y evangelizador, como agradecimiento por sus grandes obras.

Señor: envíanos muchos santos misioneros que despierten la fe de nuestros pueblos y los hagan progresar, material y espiritualmente.

Encomienda a Dios tus afanes y se te cumplirán tus buenos deseos.
(Salmo 54).

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Ruperto.htm)

26 marzo, 2017

Domingo IV (A) de Cuaresma


 

Texto del Evangelio (Jn 9,1-41): Era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?». Y había disensión entre ellos.

Hoy contemplamos un milagro que, por culpa nuestra, acaba en polémica. Algunos dicen que el ciego es un pecador. ¡Qué tontería! Para desmontar ese prejuicio, Jesús va y, directamente, lo cura… Le pide que se lave el barro. El hombre obedece y ¡queda curado! ¡Era sábado! Más discusiones: antes el ciego, ahora Jesús…
—Estaría bien criticar y juzgar menos, para rezar más. ¡Veríamos más milagros!

(http://evangeli.net/evangelio-family/dia/2017-03-26)

25 marzo, 2017

La Anunciación del Ángel a la Virgen María



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¡Oh!, María,
Maravillosa
Cuando
Respondisteis a la
Pregunta del ángel:
“He aquí la esclava del Señor;
Hágase en mí según tu palabra”.
Y, bastó ese momento
En la eternidad del universo
Para que Vos, os
Convirtierais en
“Mater Christi”
“Mater Ecclesiae”
“Mater Universalis”
¡Oh!, María Santísima.

© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Marzo
La Anunciación del Ángel a la Virgen María Solemnidad Litúrgica
Por: n/a | Fuente: Archidiócesis de Madrid

Solemnidad Litúrgica

Martirologio Romano: Solemnidad de la Anunciación del Señor, cuando, en la ciudad de Nazaret, el ángel del Señor anunció a María: Concebirás y darás a luz un hijo, y se llamará Hijo del Altísimo. María contestó: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y así, llegada la plenitud de los tiempos, el que era antes de los siglos el Unigénito Hijo de Dios, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, se encarnó por obra del Espíritu Santo de María, la Virgen, y se hizo hombre.

Breve Reseña

La última fase de toda la apoteosis salvadora comenzó en Nazaret. Hubo intervenciones angélicas y sencillez asombrosa. Era la virgen o pártenos del Isaías viejo la destinataria del mensaje. Todo acabó en consuelo esperanzador para la humanidad que seguía en sus despistes crónicos e incurables. Los anawin tuvieron razones para hacer fiesta y dejarse por un día de ayunos; se había entrado en la recta final.


La iconografía de la Anunciación es, por copiosa, innumerable: Tanto pintores del Renacimiento como el veneciano Pennacchi la ponen en silla de oro y vestida de seda y brocado, dejando al pueblo en difusa lontananza. Gabriel suele aparecer con alas extendidas y también con frecuencia está presente el búcaro con azucenas, símbolo de pureza. Devotas y finas quedaron las pinturas del Giotto y Fra Angélico, de Leonardo da Vinci, de fray Lippi, de Cosa, de Sandro Botticelli, de Ferrer Bassa, de Van Eyck, de Matthias Grünewald, y de tantos más.


Pero probablemente sólo había gallinas picoteando al sol y grito de chiquillos juguetones, estancia oscura o patio quizá con un brocal de pozo; quizá, ajenos a la escena, estaba un perro tumbado a la sombra o un gato disfrutaba con su aseo individual; sólo dice el texto bíblico que “el ángel entró donde ella estaba”.


Debió narrar la escena la misma María a san Lucas, el evangelista que la refiere en momento de intimidad.


Así fue como lo dijo Gabriel: “Salve, llena de gracia, el Señor es contigo”. Aquel doncel refulgente, hecho de claridad celeste, debió conmoverla; por eso intervino “No temas, María, porque has hallado gracia ante de Dios; concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo a quien pon-drás por nombre Jesús. Éste será grande: se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará por los siglos sobre la casa de Jacob y su reino no tendrá fin”. La objeción la puso María con toda claridad: “¿Cómo será esto, pues no conozco varón?” No hacía falta que se entendiera todo; sólo era precisa la disposición interior. “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá será llamado santo, Hijo de Dios”.


Luego vino la comunicación del milagro operado en la anciana y estéril Isabel que gesta en su sexto mes, porque “para Dios ninguna cosa es imposible”.


Fiesta de Jesús que se encarnó -que no es ponerse rojo, sino que tomó carne y alma de hombre-; el Verbo eterno entró en ese momento histórico y en ese lugar geográfico determinado, ocultando su inmensidad.

Fiesta de la Virgen, que fue la que dijo “Hágase en mí según tu palabra”. El “sí” de Santa María al irrepetible prodigio trascendental que depende de su aceptación, porque Dios no quiere hacerse hombre sin que su madre humana acepte libremente la maternidad.


Fiesta de los hombres por la solución del problema mayor. La humanidad, tan habituada a la larguísima serie de claudicaciones, cobardías, blasfemias, suciedad, idolatría, pecado y lodo donde se suelen revolcar los hombres, esperaba anhelante el aplastamiento de la cabeza de la serpiente.


Los retazos esperanzados de los profetas en la lenta y secular espera habían dejado de ser promesa y olían ya a cumplimiento al concebir del Espíritu Santo, justo nueve meses antes de la Navidad.


¡Cómo no! Cada uno puede poner imaginación en la escena narrada y contemplarla a su gusto; así lo hicieron los artistas que las plasmaron con arte, según les pareció.

(http://es.catholic.net/op/articulos/32009/la-anunciacin-del-ngel-a-la-virgen-mara.html)

24 marzo, 2017

Santa Catalina de Suecia



 
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¡Oh!, Santa Catalina de Suecia, vos, sois la hija
del Dios de la vida, y, a pesar de casada estar,
en castidad vivisteis para admiración de extraños y
propios. Brígida, vuestra madre, de la revelación os
habló y, que, Dios, le había confiado, fundar la Orden
del Santísimo Salvador, cuyo fin era la de loar al Señor
y a Nuestra Señora, además, las ofensas reparar y
la oración contemplativa, la pasión, la muerte y
la resurrección, vivir como norma, para la salvación
de las almas, conseguir. Y, así, vos, y vuestra
amada madre se sumergieron en oración constante,
mortificación y pobreza, hasta que Dios Padre, os
respondió, obrando maravillosos milagros. Vos,
tuvisteis grandes revelaciones y predicciones
sobrenaturales, por vuestra exquisitez de alma,
que forjasteis con la confesión diaria, durante
veinticinco años, consiguiebdo así, la arrepentida
confesión de impenitentes cerca de la muerte.
Vuestra madre y vos, sois hoy, con justicia
habitantes del cielo, porque Dios, así lo quiso,
y por ello, os premió con coronas de luz eterna,
como premio a vuestra entrega de amor a Cristo;
Santa Patrona de todas las virgenes del orbe;
¡oh!, Santa Catalina de Suecia, “vivo amor por Dios”.


© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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24 de Marzo Santa Catalina de Suecia Virgen

Catalina de Suecia o de Vadstena nació alrededor del año 1331 del matrimonio formado por el príncipe Ulf Gudmarsson y Brigitta Birgesdotter; fue la cuarta de ocho hermanos. La educaron, como era frecuente en la época, al calor del monasterio; en este caso lo hicieron las monjas de Riseberga.
Contrajo matrimonio con el buen conde Egar Lyderson van Kyren con quien acordó vivir su matrimonio en castidad; ambos influyeron muy positivamente en los ambientes nobles plagados de costumbres frívolas y profanas.
Brígida, su madre, ha tenido la revelación de fundar la Orden del Santísimo Salvador que tenga como fin alabar al Señor y a la Santísima Virgen según la liturgia de la Iglesia, reparar por las ofensas que recibe de los hombres, propagar la oración contemplativa -preferentemente de la Pasión- para la salvación de las almas.
Madre e hija se encuentran juntas en Roma. Cuando Catalina tiene planes de regresar a su casa junto al esposo, Brígida comunica a su hija otra revelación sobrenatural de Dios: ha muerto su yerno. Esto va a determinar el rumbo de la vida de Catalina desde entonces. Ante el lógico dolor y la depresión anímica que sufre, es sacada de la situación por la Virgen. Es en estas circunstancias cuando muestra ante su madre la firme disposición interna a pasar toda suerte de penalidades y sufrimientos por Jesucristo. Las dos juntas y emprenden una época de oración intensa, de mortificación y pobreza extrema; sus cuerpos no conocen sino el suelo duro para dormir; visitan iglesias y hacen caridad. La joven viuda rechaza proposiciones matrimoniales que surgen frecuentes, llegando algunas hasta la impertinencia y el acoso. Peregrinan a los santuarios famosos y organizan una visita a Tierra Santa para empaparse de amor a Dios en los lugares donde padeció y murió el Redentor.
En el año 1373 han regresado, muere en Roma Brígida y Catalina da sepultura provisional en la Ciudad Eterna al cadáver de su madre en la iglesia de san Lorenzo. El traslado del cuerpo en cortejo fúnebre hasta Suecia es una continua actividad misionera por donde pasa. Catalina habla de la misericordia de Dios que espera siempre la conversión de los pecadores; va contando las revelaciones y predicciones que Dios hizo a su santa madre.
Söderkoping es el lugar patrio que recibe la procesión en 1374 como si fuera un acto triunfal. Se relatan conversiones y milagros que se suceden hasta depositar los restos en el monasterio de Vadstena, donde entra y se queda Catalina, practicando la regla que vivió durante veinticinco años con su madre.
Un segundo viaje a Roma durará cinco años; tendrá como meta la puesta en marcha del proceso de canonización de la futura santa Brígida y la aprobación de la Orden del Santísimo Salvador. A su regreso a Vadstena, muere el 24 de marzo de 1381.
También se habla de luces que rodean el cuerpo inerte después de su muerte, de una estrella que pudo verse por un tiempo señalando el lugar del reposo y de luminosidades que refulgían junto al sarcófago. No es extraño que la leyenda haya querido dejar su huella intentando hacer que los sentidos descubran la magnanimidad de su alma que sólo es perceptible por lo externo. Por eso dijeron que nunca mamó la leche de la nodriza mundana mientras buscaba el pecho de su madre santa y de otras mujeres honestas. Igualmente contaron que libró a Roma de inundación entrando sus pies en el Tiber y hablaron de la liberación de una posesa.
De todos modos, los santos de ayer y de hoy, siempre han sido puntos de inflexión de la gracia para el bien de todos los hombres.
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Hoy, también celebramos a Santa Elba.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

23 marzo, 2017

Santo Toribio de Mogrovejo


 

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¡Oh; Santo Toribio de Mogrovejo; vos, sois el hijo
del Dios de la vida y su amado santo, y, aunque
abrazasteis la Cruz de Cristo en el continente viejo;
vuestro corazón extendisteis a la América morena,
y como, si el espíritu de San Pablo, en vos viviese,
de palmo a palmo la recorristeis, diseminando la
palabra del Dios vivo, entre la gente de vuestro
tiempo. Vos, sabéis que no habrá dicha más grande,
que, la Dios os concedió: confirmar en la fe de Nuestro
Señor Jesús a los que hoy, santos ya, como vos, la gloria
de los cielos comparten: Santa Rosa de Lima, San
Francisco Solano y el santo de la “escoba”, San Martín
de Porres. Celebrabais la misa con gran fervor, y
varias veces os vieron que mientras rezabais se os
llenaba el rostro de resplandores. Vos, recorristeis
unos cuarenta mil kilómetros visitando y ayudando
a vuestros fieles y, enviasteis al final de vuestra
vida, una relación al rey, contándole que habías
administrado el sacramento de la confirmación a
más de ochocientos mil personas. Os propusisteis
también, reunir a los sacerdotes y obispos de América
en Sínodos para dar leyes acerca del comportamiento
que deben tener los católicos. Vos, os levantabais
muy temprano y decíais: “Nuestro gran tesoro
es el momento presente. Tenemos que aprovecharlo
para ganarnos con él la vida eterna. El Señor Dios
nos tomará estricta cuenta del modo como hemos
empleado nuestro tiempo”. Fundasteis el primer
seminario de América e insistíais en que vuestros
religiosos aceptaran parroquias en sitios pobres.
Duplicasteis el número de parroquias en vuestro
territorio. Vuestra generosidad os llevaba a repartir a
los pobres todo lo que poseíais. Cuando la epidemia
llegó, gastasteis vuestros bienes en socorrer a los
enfermos, y vos, mismo recorristeis las calles
acompañado de una gran multitud, llevando en
vuestras manos un gran crucifijo y rezándole a Dios
por misericordia y salud para todos. Y, así, un día,
luego de haber gastado vuestra santa vida en buena
lid, voló vuestra alma al cielo mientras estabais
predicando y confirmando a los indígenas. Antes
de morir repetíais la palabras de San Pablo: “Deseo
verme libre de las ataduras de este cuerpo y quedar
en libertad para ir a encontrarme con Jesucristo”.
Ya moribundo pedisteis a los que os rodeaban vuestro
lecho que entonaran el salmo que dice: “De gozo se
llenó mi corazón cuando escuché una voz: iremos a
la Casa del Señor. Que alegría cuando me dijeron:
vamos a la Casa del Señor”. Y, luego dijisteis las palabras
de salmo 30: “En tus manos encomiendo mi espíritu”.
¿Qué premio podríais tener vos, si la tarea vuestra,
fue hecha perfecta? ¡Corona de luz eterna recibir!
Y, es la misma que lucís hoy, y cuya brillantez alumbra y
guía a los fieles, hombres y mujeres de nuestro tiempo,

Santo Patrono del Episcopado Latinoamericano;
¡Oh!; Santo Toribio de Mogrovejo “vivo Jesucristo”.


© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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23 de Marzo
Santo Toribio de Mogrovejo
Arzobispo de Lima
(año 1606)

 
Nació en Mayorga, España, en 1538. Los datos acerca de este Arzobispo, personaje excepcional en la historia de Sur América, producen asombro y maravilla.
Los historiadores dicen que Santo Toribio fue uno de los regalos más valiosos que España le envió a América. Las gentes lo llamaban un nuevo San Ambrosio, y el Papa Benedicto XIV dijo de él que era sumamente parecido en sus actuaciones a San Carlos Borromeo, el famoso Arzobispo de Milán.
Toribio era graduado en derecho, y había sido nombrado Presidente del Tribunal de Granada (España) cuando el emperador Felipe II al conocer sus grandes cualidades le propuso al Sumo Pontífice para que lo nombrara Arzobispo de Lima. Roma aceptó y envió en nombramiento, pero Toribio tenía mucho temor a aceptar. Después de tres meses de dudas y vacilaciones aceptó.
El Arzobispo que lo iba a ordenar de sacerdote le propuso darle todas las órdenes menores en un solo día, pero él prefirió que le fueran confiriendo una orden cada semana, para así irse preparando debidamente a recibirlas.
En 1581 llegó Toribio a Lima como Arzobispo. Su arquidiócesis tenía dominio sobre Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Bolivia, Chile y parte de Argentina. Medía cinco mil kilómetros de longitud, y en ella había toda clase de climas y altitudes. Abarcaba más de seis millones de kilómetros cuadrados.
Al llegar a Lima Santo Toribio tenía 42 años y se dedicó con todas sus energías a lograr el progreso espiritual de sus súbditos. La ciudad estaba en una grave situación de decadencia espiritual. Los conquistadores cometían muchos abusos y los sacerdotes no se atrevían a corregirlos. Muchos para excusarse del mal que estaban haciendo, decían que esa era la costumbre. El arzobispo les respondió que Cristo es verdad y no costumbre. Y empezó a atacar fuertemente todos los vicios y escándalos. A los pecadores públicos los reprendía fuertemente, aunque estuvieran en altísimos puestos.
Las medidas enérgica que tomó contra los abusos que se cometían, le atrajeron muchos persecuciones y atroces calumnias. El callaba y ofrecía todo por amor a Dios, exclamando, “Al único que es necesario siempre tener contento es a Nuestro Señor”.
Tres veces visitó completamente su inmensa arquidiócesis de Lima. En la primera vez gastó siete años recorriéndola. En la segunda vez duró cinco años y en la tercera empleó cuatro años. La mayor parte del recorrido era a pie. A veces en mula, por caminos casi intransitables, pasando de climas terriblemente fríos a climas ardientes. Eran viajes para destruir la salud del más fuerte. Muchísimas noches tuvo que pasar a la intemperie o en ranchos miserabilísmos, durmiendo en el puro suelo. Los preferidos de sus visitas eran los indios y los negros, especialmente los más pobres, los más ignorantes y los enfermos.
Logró la conversión de un enorme número de indios. Cuando iba de visita pastoral viajaba siempre rezando. Al llegar a cualquier sitio su primera visita era al templo. Reunía a los indios y les hablaba por horas y horas en el idioma de ellos que se había preocupado por aprender muy bien. Aunque en la mayor parte de los sitios que visitaba no había ni siquiera las más elementales comodidades, en cada pueblo se quedaba varios días instruyendo a los nativos, bautizando y confirmando.
Celebraba la misa con gran fervor, y varias veces vieron los acompañantes que mientras rezaba se le llenaba el rostro de resplandores.
Santo Toribio recorrió unos 40,000 kilómetros visitando y ayudando a sus fieles. Pasó por caminos jamás transitados, llegando hasta tribus que nunca habían visto un hombre blanco.
Al final de su vida envió una relación al rey contándole que había administrado el sacramento de la confirmación a más de 800,000 personas.
Una vez una tribu muy guerrera salió a su encuentro en son de batalla, pero al ver al arzobispo tan venerable y tan amable cayeron todos de rodillas ante él y le atendieron con gran respeto las enseñanzas que les daba.
Santo Toribio se propuso reunir a los sacerdotes y obispos de América en Sínodos o reuniones generales para dar leyes acerca del comportamiento que deben tener los católicos. Cada dos años reunía a todo el clero de la diócesis para un Sínodo y cada siete años a los de las diócesis vecinas. Y en estas reuniones se daban leyes severas y a diferencia de otras veces en que se hacían leyes pero no se cumplían, en los Sínodos dirigidos por Santo Toribio, las leyes se hacían y se cumplían, porque él estaba siempre vigilante para hacerlas cumplir.
Nuestro santo era un gran trabajador. Desde muy de madrugada ya estaba levantado y repetía frecuentemente: “Nuestro gran tesoro es el momento presente. Tenemos que aprovecharlo para ganarnos con él la vida eterna. El Señor Dios nos tomará estricta cuenta del modo como hemos empleado nuestro tiempo”.
Fundó el primer seminario de América. Insistió y obtuvo que los religiosos aceptaran parroquias en sitios supremamente pobres. Casi duplicó el número de parroquias o centros de evangelización en su arquidiócesis. Cuando él llegó había 150 y cuando murió ya existían 250 parroquias en su territorio.
Su generosidad lo llevaba a repartir a los pobres todo lo que poseía. Un día al regalarle sus camisas a un necesitado le recomendó: “Váyase rapidito, no sea que llegue mi hermana y no permita que Ud. se lleve la ropa que tengo para cambiarme”.
Cuando llegó una terrible epidemia gastó sus bienes en socorrer a los enfermos, y él mismo recorrió las calles acompañado de una gran multitud llevando en sus manos un gran crucifijo y rezándole con los ojos fijos en la cruz, pidiendo a Dios misericordia y salud para todos.
El 23 de marzo de 1606, un Jueves Santo, murió en una capillita de los indios, en una lejana región, donde estaba predicando y confirmando a los indígenas.
Estaba a 440 kilómetros de Lima. Cuando se sintió enfermo prometió a sus acompañantes que le daría un premio al primero que le trajera la noticia de que ya se iba a morir. Y repetía aquellas palabras de San Pablo: “Deseo verme libre de las ataduras de este cuerpo y quedar en libertad para ir a encontrarme con Jesucristo”.
Ya moribundo pidió a los que rodeaban su lecho que entonaran el salmo que dice: “De gozo se llenó mi corazón cuando escuché una voz: iremos a la Casa del Señor. Que alegría cuando me dijeron: vamos a la Casa del Señor”.
Las últimas palabras que dijo antes de morir fueron las del salmo 30: “En tus manos encomiendo mi espíritu”.
Su cuerpo, cuando fue llevado a Lima, un año después de su muerte, todavía se hallaba incorrupto, como si estuviera recién muerto.
Después de su muerte se consiguieron muchos milagros por su intercesión. Santo Toribio tuvo el gusto de administrarle el sacramento de la confirmación a tres santos: Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano y San Martín de Porres.
El Papa Benedicto XIII lo declaró santo en 1726.
Y toda América del Sur espera que este gran santo e infatigable apóstol, quizás el más grande obispo que ha vivido en este continente, siga rogando para que nuestra santa religión se mantenga fervorosa y creciente en todos estos países.
(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Toribio_de_Mogrovejo.htm)

22 marzo, 2017

Santa Lea


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¡Oh!, Santa Lea, vos, sois la hija del Dios de la vida,
su amada santa y, que, en aquellos tiempos por San
Jerónimo, considerada fuisteis “santísima”, porque,
viuda quedando, renunciasteis al mundo e ingresasteis
a un monasterio, dentro del cual, a ser su superiora
llegasteis. Y, el mismísimo San Jerónimo, de vos,
escribió así: “De un modo tan completo se convirtió a
Dios, que mereció ser cabeza de su monasterio y madre
de vírgenes; después de llevar blandas vestiduras,
mortificó su cuerpo vistiendo sacos; pasaba las noches
en oración y enseñaba a sus compañeras más con el
ejemplo que con sus palabras. Fue tan grande su humildad
y sumisión, que la que había sido señora de tantos
criados parecía ahora criada de todos; aunque tanto
más era sierva de Cristo cuanto menos era tenida por
señora de hombres. Su vestido era pobre y sin ningún
esmero, comía cualquier cosa, llevaba los cabellos
sin peinar, pero todo eso de tal manera que huía en
todo la ostentación”. ¡Qué maravilla! Un santo describe
a otra santa. Y, así, un día de vuestro tiempo, voló
vuestra alma al cielo, para corona de luz recibir,
como justo premio a vuestra entrega increible de amor;
¡oh!, Santa Lea, “viva excelsitud del amor de Dios”.


 
© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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22 de Marzo Santa Lea Abadesa

De “la santísima Lea”, como la llama san Jerónimo, sólo sabemos lo que él mismo nos dice en una especie de elogio fúnebre que incluyó en una de sus cartas. Era una matrona romana que al enviudar – quizá joven aún – renunció al mundo para ingresar en una comunidad religiosa de la que llegó a ser superiora, llevando siempre una vida ejemplarísima.

Estas son las palabras insustituibles de san Jerónimo: «De un modo tan completo se convirtió a Dios, que mereció ser cabeza de su monasterio y madre de vírgenes; después de llevar blandas vestiduras, mortificó su cuerpo vistiendo sacos; pasaba las noches en oración y enseñaba a sus compañeras más con el ejemplo que con sus palabras».

Estas son las palabras insustituibles de san Jerónimo: «De un modo tan completo se convirtió a Dios, que mereció ser cabeza de su monasterio y madre de vírgenes; después de llevar blandas vestiduras, mortificó su cuerpo vistiendo sacos; pasaba las noches en oración y enseñaba a sus compañeras más con el ejemplo que con sus palabras».

«Fue tan grande su humildad y sumisión, que la que había sido señora de tantos criados parecía ahora criada de todos; aunque tanto más era sierva de Cristo cuanto menos era tenida por señora de hombres. Su vestido era pobre y sin ningún esmero, comía cualquier cosa, llevaba los cabellos sin peinar, pero todo eso de tal manera que huía en todo la ostentación».

No sabemos más de esta dama penitente, cuyo recuerdo sólo pervive en las frases que hemos citado de san Jerónimo. La Roma en la que fue una rica señora de alcurnia no tardaría en desaparecer asolada por los bárbaros, y Lea, «cuya vida era tenida por todos como un desatino», llega hasta nosotros con su áspero perfume de santidad que desafía al tiempo.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

21 marzo, 2017

Filemón y Donino


 
 


¡Oh!, Filemón y Donino, santos, vosotros, sois los hijos
del Dios de la vida y sus amados santos, que, perseguidos
por razón de vuestra fe. Y, siempre, en Dios confiando,
recorristeis Italia, y, manifestasteis las alegrías
que el Resucitado, os dio, en vuestro interior mundo.
Jamás nunca, os contentasteis en quedaros encerrados e
inmóviles en vosotros mismos y decidisteis el Evangelio,
predicar y bautizar a los que encontrabais en vuestro
andar. Vuestra palabra, ardorosa era, tanto que, hasta
las montañas conmoverse parecían, pero más, los infieles
y paganos que hasta las lágrimas lo hacían. Y, resultó
que los impíos, de pronto, celos sintieron porque sus
paganos templos vacíos estaban y, todo por vuestra
“feliz culpa”, ya que, los vuestros, de fieles llenos
y siempre alabando a Cristo Jesús permanecían. Entonces,
la envidia sus corazones horadó y, prometiendo “el oro
y el moro” a sus disidentes, lograr quisieron que, de
Cristo rengasen, cosa por cierto, que jamás lograron, y,
por ello, os cortaron vuestras cabezas, volando, así,
vuestras almas al cielo, para coronas de luz recibir
como justo premio a vuestras entregas de amor y fe;
¡oh!, Santos Filemón y Donino; “viva fidelidad a Cristo”.


© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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21 de Marzo San Filemón y Donino de Roma. Mártires

Este joven con su amigo Donino, en tiempos de la duras y temibles persecuciones, confiando más en Dios que en ellos mismos, se dedicaron a recorrer Italia.
¿Qué buscaban?
Sencillamente, manifestar a todo el mundo la alegría que les daba el Resucitado en su mundo interior. No podían quedarse encerrados en sí mismos -lo más fácil– sino que tenían que vivir la solidaridad de su fe.
Iban predicando el Evangelio y bautizando a los infieles que se encontraban en su camino, previa preparación, claro está.
Dicen sus biógrafos que su palabra era tan ardiente que conmovían a las masas de paganos e infieles. Las dificultades no tardaron en aparecer. Provenían principalmente de los seguidores de los cultos a los ídolos.
No aguantaban que dos jóvenes dejaran los templos paganos vacíos mientras que sus reuniones para celebrar la Palabra de Dios, se llenaran de fieles en Cristo Jesús.
Los arrestaron y enviaron al gobernador. Este, para ganárselos, le prometió el oro y el moro con tal de que renegasen de Cristo.
Visto con halagos no conseguía sus propósitos, los enviaron a la cárcel en la cual les dieron tremendos tormentos. Y cansado de su fama, mandó que les cortasen la cabeza tal día como hoy. Sus vidas se crearon en las “Passio” o teatro para dar a conocer su vida. No hay fundamento histórico.

(http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=8748)

20 marzo, 2017

San José, Casto Esposo de la Virgen María







¡Oh!, San José:
Dios en la luz de los tiempos, y
Mucho antes de que el mundo fuera hecho
Os pensó para convertiros por siempre,
En el terreno padre de Jesús, Su Amadísimo Hijo
Y, según San Mateo y San Marcos
Erais vos, un “tekton”: Un carpintero y
Nuestro Señor Jesús fue llamado “Hijo de José”,
“El carpintero”. Y, vos, lo adoptasteis amorosamente y
Jesús se os sometió como un buen hijo ante su padre
¡Maestro del amor!
¡Maestro del silencio!
¡Oh! San José, “vivo amor del Padre”.


© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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En el Plan Reconciliador de Dios, San José tuvo un papel esencial: Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de la Virgen María. San José, el santo custodio de la Sagrada Familia, es el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima de la Virgen María.

San Mateo (1,16) llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas (3,23), su padre era Helí. Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret.

Según San Mateo 13,55 y Marcos 6,3, San José era un “tekton”. La palabra significa en particular que era carpintero o albañil. San Justino lo confirma, y la tradición ha aceptado esta interpretación.
Nuestro Señor Jesús fue llamado “Hijo de José”, “el carpintero” (Jn 1,45; 6,42; Lc 4,22).

Como sabemos no era el padre natural de Jesús, quién fue engendrado en el vientre virginal de la Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios, pero José lo adoptó amorosamente y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!

(https://www.aciprensa.com/recursos/san-jose-casto-esposo-de-la-virgen-maria-4355/)

19 marzo, 2017

Domingo III (A) de Cuaresma

Día litúrgico: Domingo III (A) de Cuaresma



Texto del Evangelio (Jn 4,5-42): Jesús llega a una ciudad de Samaria llamada Sicar (…). Estaba sentado junto al pozo. Llega una mujer a sacar agua…

Hoy no estamos ante una parábola, sino ante un encuentro “fortuito”: Jesucristo y la samaritana. Los judíos no hablaban con los samaritanos, los maestros no hablaban con mujeres: Jesús habla con todos. Y con esa mujer lo hace con paciencia y delicadeza. Poco a poco, lo que fue “fortuito” al inicio se transforma en conversión y adhesión a la voluntad de Dios.

—«’Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed’. El le dice: ‘Vete, llama a tu marido y vuelve acá’». Dios espera nuestra conversión para calmar nuestra “sed”.

(http://evangeli.net/evangelio-family/dia/2017-03-19)

18 marzo, 2017

San Cirilo de Jerusalén

 

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¡Oh!; San Cirilo de Jerusalén; vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo. Aunque la vida, por destierro
tuvisteis, a nuestra Iglesia, defenderla supisteis de cuanto
hereje e impío se os cruzó por el camino. Hereje, os llamaban
pero, San Hilario, el defensor del dogma de la Santísima
Trinidad, os tuvo como amigo, y San Atanasio, el defensor
de la divinidad de Jesucristo, os profesaba una especial
amistad. No en vano, el Concilio de Constantinopla, os llamó
“valiente luchador para defender a la Iglesia de los herejes
que niegan las verdades de nuestra religión”. En “Catequesis”,
vuestros sermones, la penitencia, el pecado, el bautismo y
el Credo, los disteis a conocer en reflexiones sencillas y
profundas. Nuestra Santa Eucaristía, amasteis en la que vos,
la certeza de la real y verdadera presencia de Jesucristo
teníais. “Hagan de su mano izquierda como un trono en el que
se apoya la mano derecha que va a recibir al Rey Celestial.
Cuidando: que no se caigan pedacitos de hostia. Así como no
dejaríamos caer al suelo pedacitos de oro, sino que los
llevamos con gran cuidado, hagamos lo mismo con los pedacitos
de Hostia Consagrada”. Así, recomendabais el recibo del Cuerpo
de Cristo. Al volver de vuestro último destierro de once años,
encontrasteis a Jerusalén llena de vicio, desorden y división.
Así, con todo, os dedicasteis con fuerza, a que las gentes
volviesen al fervor y a la paz, y a hacer de que, las que se
habían alejado de la Iglesia, volviesen a ella. Maravillosa y
fecunda fue vuestra obra. Y, así, y luego de haber gastado
vuestra santa vida, en buena lid, voló vuestra alma al cielo,
para coronada ser de luz, como justo premio a vuestro amor;
¡oh!; San Cirilo, “vivo defensor de la Iglesia de Cristo”
.
© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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18 de Marzo
San Cirilo de Jerusalén
Doctor de la Iglesia
Año 386


San Cirilo nació cerca de Jerusalem y fue Arzobispo de esa ciudad durante 30 años, de los cuales estuvo 16 años en destierro. 5 veces fue desterrado: tres por los de extrema izquierda y dos por los de extrema derecha.
Era un hombre suave de carácter, enemigo de andar discutiendo, que deseaba más instruir que polemizar, y trataba de permanecer neutral en las discusiones. Pero por eso mismo una vez lo desterraban los de un partido y otra vez los del otro.
Aunque los de cada partido extremista lo llamaban hereje, sin embargo San Hilario (el defensor del dogma de la Santísima Trinidad) lo tuvo siempre como amigo, y San Atanasio (el defensor de la divinidad de Jesucristo) le profesaba una sincera amistad, y el Concilio general de Constantinopla, en el año 381, lo llama “valiente luchador para defender a la Iglesia de los herejes que niegan las verdades de nuestra religión”.
Una de las acusaciones que le hicieron los enemigos fue el haber vendido varias posesiones de la Iglesia de Jerusalem para ayudar a los pobres en épocas de grandes hambres y miserias. Pero esto mismo hicieron muchos obispos en diversas épocas, con tal de remediar las graves necesidades de los pobres.
El emperador Juliano, el apóstata, se propuso reconstruir el templo de Jerusalem para demostrar que lo que Jesús había anunciado en el evangelio ya no se cumplía. San Cirilo anunció mientras preparaban las grandes cantidades de materiales para esa reconstrucción, que aquella obra fracasaría estrepitosamente. Y así sucedió y el templo no se reconstruyó.
San Cirilo de Jerusalem se ha hecho célebre y ha merecido el título de Doctor de la Iglesia, por unos escritos suyos muy importantes que se llaman “Catequesis”. Son 18 sermones pronunciados en Jerusalem, y en ellos habla de la penitencia, del pecado, del bautismo, y del Credo, explicándolo frase por frase. Allí instruye a los recién bautizados acerca de las verdades de la fe y habla bellísimamente de la Eucaristía.
En sus escritos insiste fuertemente en que Jesucristo sí esta presente en la Santa Hostia de la Eucaristía. A los que reciben la comunión en la mano les aconseja: “Hagan de su mano izquierda como un trono en el que se apoya la mano derecha que va a recibir al Rey Celestial. Cuidando: que no se caigan pedacitos de hostia. Así como no dejaríamos caer al suelo pedacitos de oro, sino que los llevamos con gran cuidado, hagamos lo mismo con los pedacitos de Hostia Consagrada”.
Al volver de su último destierro que duró 11 años, encontró a Jerusalem llena de vicios y desórdenes y divisiones y se dedicó con todas sus fuerzas a volver a las gentes al fervor y a la paz, y a obtener que los que se habían pasado a las herejías volvieran otra vez a la Santa Iglesia Católica.
A los 72 años murió en Jerusalén en el año 386. En 1882 el Sumo Pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Cirilo_de_Jerusalén.htm)

17 marzo, 2017

San Patricio de Irlanda


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¡Oh!; San Patricio, vos, sois el hijo del Dios de la vida, y
su amado santo, que luego de haber sido obligado a ser pastor
de ovejas vuestra libertad recuperasteis, y os abrazasteis
a la cruz de Cristo, para, esta vez, “pastor” de hombres ser.
Nombrado obispo de toda Irlanda, desplegasteis vuestras dotes
de evangelizador convirtiendo a vuestro pueblo. El monte
de Crochan Aigli, sabe mucho de vos y allí escribisteis: “oraba
de continuo durante las horas del día y fue así como el amor
de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron más dentro
de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se
conmovía y se inquietaba, de suerte que e sentía impulsado a
hacer hasta cien oraciones en el día y por la noche otras
tantas. Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las
montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que
despuntara el alba me despertaba para orar, en tiempos de
neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias. Por entonces
estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que
ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior”.
Sencillamente explicabais la Santísima Trinidad, para ello
usabais la hoja del trébol, diciéndoles que, así como esas
tres hojitas forman una sola hoja, así, son las tres personas
divinas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Os, oponían a vos,
los druidas, con sus paganos dioses, de un lado y del otro,
los herejes pelagianos. Vos, para defenderos, escribisteis
“Confessio”, la “Lorica” y “Carta a Coroticusy”. Y, con ellos,
los vencisteis. Dios, os libró de la muerte todas las veces,
que vuestros enemigos trataron de mataros. Por vuestra
santidad, sencillez al evangelizar y por el don de hacer
milagros, victorias, sobre vuestros oponentes paganos y
hechiceros lograsteis. Vuestra tarea, fue la de convertir
al cristianismo en treinta años de apostolado a “toda
Irlanda”. En “Confesiones”, escribisteis: A diario estoy
a la espera de una muerte violenta, de ser robado, de que
me secuestren para servir como esclavo, o de cualquier
otra calamidad semejante”. Y, agregasteis más adelante:
“Me he puesto en manos del Dios de misericordia, del
Todopoderoso Señor que gobierna toda cosa y, como dijo
el profeta: “Deja tus cuidados con el Señor y El proveerá
la manera de aliviarlos”. Cerca ya a la muerte, subisteis a
una montaña a rezar y hacer ayuno y desde aquella colina,
bendijisteis a todo Irlanda, y, orando por todos, visteis
el fruto de vuestros trabajos. Y, más tarde vuestra alma
voló, al cielo para coronada ser con corona de luz, como
justo premio a vuestra extraordinaria entrega de amor y fe;
¡Oh!; San Patricio, “vivo Apóstol de Irlanda en Cristo Jesús”.



 © 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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Marzo 17
San Patricio
Obispo y Patrón de Irlanda



Nacido en Gran Bretaña (Bennhaven Taberniae (pueblecito de Escocia que hoy no se encuentra en los mapas) hacia el 385, muy joven fue llevado cautivo a Irlanda, y obligado a guardar ovejas. Recobrada la libertad, abrazó el estado clerical y fue consagrado obispo Irlanda, desplegando extraordinarias dotes de evangelizador, y convirtiendo a la fe a numerosas gentes, entre las que organizó la Iglesia. Murió el año 461, en Down, llamado en su honor Downpatrik (Irlanda).

No se conoce con exactitud los datos cronológicos del Apóstol de Irlanda. Por lo que el santo dice de si mismo, se supone que era de origen romano-bretón. Su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejercito romano; su madre era familia de San Martín de Tours; su abuelo había sido sacerdote ya que en aquellos tiempos no se había impuesto aún la ley del celibato sacerdotal en todo el occidente.

Se afirma que fue alrededor del año 403, a la edad de 16 años, que cayó prisionero de piratas junto con otros jóvenes para ser vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho. Lo sirvió cuidando ovejas. Trató de huir varias veces sin éxito.

La Divina Providencia aprovechó este tiempo de esclavitud, de rudo trabajo y sufrimiento, para espiritualizarlo, preparándolo para el futuro, ya que el mismo dijo que hasta entonces “aún no conocía al verdadero Dios“, queriendo decir que había vivido indiferente a los consejos y advertencias de la Iglesia.
Se cree que el lugar de su cautiverio fue en las costas de Mayo, al borde del bosque de Fochlad (o Foclut). De ser así, el monte de Crochan Aigli, que fue escenario del famoso ayuno de San Patricio, también fue el lugar donde vivió los tristes años de su juventud.

Lo mas importante es que para entonces, como el lo dice: “oraba de continuo durante las horas del día y fue así como el amor de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron mas dentro de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se conmovía y se inquietaba, de suerte que me sentía impulsado a hacer hasta cien oraciones en el día y, por la noche otras tantas. Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que despuntara el alba me despertaba para orar, en tiempos de neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias. Por entonces estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior”.

Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro, una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir. Huyendo, caminó mas de 300 kilómetros para llegar a la costa. Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas, hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia. La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa, caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron.

Patricio narra esa aventura diciendo: “llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo. ’¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso, ¿por qué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…’ A aquellas súplicas yo respondí francamente: ’Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que El tiene de sobra en todas partes’. Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos; mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches y, cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían, quedaron hartos, reanudamos la caminata. Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos. Desde aquel día tuvimos alimento en abundancia.”

Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós o veintitrés años y volvió a su casa. Con el tiempo, durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones y, a menudo, oía “las voces de los que moran mas allá del bosque Foclut, mas allá del mar del oeste y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras: ’Clamamos a ti, Ho joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente’ “. “Eternas gracias deben dársele a Dios, agrega, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban”.

No hay ninguna certeza respecto al orden de los acontecimientos que se produjeron desde entonces.
Los primeros biógrafos del santo dicen que Patricio pasó varios años en Francia antes de realizar su trabajo de evangelización en Irlanda. Existen pruebas firmes de que pasó unos tres años en la isla de Lérins, frente a Canes, y después se radicó en Auxerre durante quince años mas. También hay sólidas evidencias de que tenía buenas relaciones personales con el obispo San Germán de Auxerre. Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.

Algunos historiadores sostienen, que en esa época hizo un viaje a Roma y que, el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial, ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania. Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.

Puesto que dependemos de datos confusos, legendarios y muchas veces contradictorios, de sus primeros biógrafos, es materialmente imposible obtener detalles del heroico trabajo en las tierras donde había estado cautivo. La tradición afirma que trabajó en el norte, en la región de Slemish, que dicen fue la misma donde Patricio cuidaba el ganado y oraba a Dios cuando era un joven esclavo. Una anécdota que antiguamente la tenían por auténtica en Irlanda relata que cuando el amo se enteró del regreso de Patricio convertido en venerado predicador, se puso tan furioso que prendió fuego a su propia casa, pereciendo en medio de las llamas.

Se afirma que, a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl y que con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del “Gran Rey” Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.

Utilizaba un lenguaje sencillo al evangelizar. Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero. Todos lo escuchaban con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender.

San Patricio y sus enemigos

Sus acérrimos opositores fueron los druidas, representantes de los dioses paganos. También sufrió mucho a manos de los herejes pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron inclusive a la calumnia. Para defenderse, Patricio escribió su Confessio. Por fortuna poseemos una colección bastante nutrida de esos escritos, que nos muestra algo de el mismo, como sentía y actuaba.

Circulaba entre los paganos un extraño vaticinio, una profecía, respecto al santo, que Muirchu, su historiador nos transmite textualmente así: “Cabeza de azuela (referencia a la forma aplanada de la cabeza tonsurada) vendrá con sus seguidores de cabezas chatas, y su casa (casulla o casuela, es decir casa pequeña) tendrá un agujero para que saque su cabeza. Desde su mesa clamará contra la impiedad hacia el oriente de su casa. Y todos sus familiares responderán, Amén, Amén”. Los augurios agregaban esto todavía: “Por lo tanto, cuando sucedan todas estas cosas, nuestro reino, que es un reinado de idolatría, se derrumbará”.

En la evangelización, San Patricio puso mucha atención en la conversión de los jefes, aunque parece ser que el mismo rey Laoghaire no se convirtió al cristianismo, pero si, varios miembros de su familia. Consiguió el amparo de muchos jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros, incluso el riesgo de perder la vida (mas de cinco veces) en su trato con aquellos bárbaros. Pero se notaba que había una intervención milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de matarlo. En un incidente que ocurrió en misión, su cochero Odhran, quizás por algún presentimiento, insistió en reemplazar al santo en el manejo de los caballos que tiraban del coche, por consiguiente fue Odhram quien recibió el golpe mortal de una lanza que estaba destinada a quitarle la vida a San Patricio.

No obstante los contratiempos, el trabajo de la evangelización de Irlanda, siguió firme. En varios sitios de Irlanda, construyó abadías, que después llegaron a ser famosas y alrededor de ellas nacieron las futuras ciudades. En Leitrim, al norte de Tara, derribó al ídolo de Crom Cruach y fue uno de los lugares donde edificó una de las iglesias cristianas. En la región de Connaught, realizó cosas notables. En la población de Tirechan se conservó para la posteridad la historia de la conversión de Ethne y Fedelm, hijas del rey Laoghaire. También existen las narraciones de las heroicas predicaciones de San Patricio en Ulster, en Leinster y en Munster.

Por su santidad, manifiesta en su carácter su lenguaje sencillo al evangelizar y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros. Ese triunfo le sirvió para que los pobladores de Irlanda se abrieran a la predicación del cristianismo. De hecho hacen referencias en los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas) a cierto acuerdo concertado en Tara entre los paganos y el santo y su discípulo San Benigno (Benen).

Dicen esos libros que “Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él. Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan. Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin escucharon el Evangelio y conocieron como este daba frutos en el gran poder de Patricio demostrado desde su arribo y al ver al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que obraba, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio”.

Hay muchas fantasías sobre las confrontaciones de San Patricio con los magos druidas pero también hay relatos que tienen un trasfondo sin duda histórico. Dicen que un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el fuego pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que trataron no lo lograron. Entonces uno de ellos exclamó: “El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla”. Y se alejaron. La frase del mago se ha cumplido; la religión católica se extendió de tal manera por toda Irlanda, que hoy sigue siendo un país católico, iluminado por la luz de la religión de Cristo, y que a su vez a dado muchos misioneros a la Iglesia.

El Sínodo

Hay muchas y buenas razones para creer que San Patricio convocó a un sínodo, seguramente en Armagh, no se mencionó el sitio. Muchos de los decretos emitidos en aquella asamblea, han llegado hasta nosotros tal como fueron redactados, aunque no cabe dudas que a varios de ellos se le hicieron añadiduras y enmiendas.
En esa época San Patricio era ya un anciano con la salud quebrantada por el desgaste físico de sus austeridades y de sus treinta años de viajes de evangelización. Probablemente el sínodo haya tenido lugar cuando los días del santo ya estaban contados

Vida de Santidad

Solo llegaremos a comprender el hondo sentimiento humano que tenía el santo y el profundo amor a Dios que lo animaba, si estudiamos detenidamente sus escritos contenidos en las “Confesiones“, la Lorica y la carta a Coroticus de San Patricio. Conoceremos el secreto de la extraordinaria impresión que causaba a los que lo conocían personalmente. Patricio era un hombre muy sencillo, con un gran espíritu de humildad. Decía que su trabajo misionero era la simple actuación de un mandamiento divino y que su aversión contra los pelagianos se debía al absoluto valor teológico que él atribuía a la gracia.

Era profundamente afectuoso, por lo que vemos en sus escritos referirse tantas veces al inmenso dolor que le produjo separarse de su familia de sangre y de su casa, a la que le unía un gran cariño. Era muy sensible, le hacía sufrir mucho que digan que trabajaba en la misión que había emprendido para buscar provecho propio, por eso insistía tanto en el desinterés que lo animaban a seguir trabajando.

De sus Confesiones: “Incontables dones me fueron concedidos con el llanto y con las lágrimas. Contrarié a mis gentes y también, contra mi voluntad, a no pocos de mis mayores; pero como Dios era mi guía, yo no consentí en ceder ante ellos de ninguna manera. No fue por mérito propio, sino porque Dios me había conquistado y reinaba en mí. Fue El quien se resistió a los ruegos de los que me amaban, de suerte que me aparté de ellos para morar entre los paganos de Irlanda, a fin de predicarles el Evangelio y soportar una cantidad grande de insultos por parte de los incrédulos, que me hacían continuos reproches y que aun desataban persecuciones contra mí, en tanto que yo sacrificaba mi libertad en su provecho. Pero si acaso se me considera digno, estoy pronto a dar hasta mi vida en nombre de Dios, sin vacilaciones y con gozo. Es mi vida la que me propongo pasar aquí hasta que se extinga, si el Señor me concede esa gracia”.

La santidad da frutos

El buen éxito de la misión de San Patricio se debe ante todo a su fe por la que se disponía a cualquier sacrificio y a la inteligente organización que supo crear en esa isla, carente de ciudades y dividida en muchas tribus o clanes, dirigidos por un jefe independiente cada una. El supo adaptarse a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local, consagró obispos y sacerdotes y fundo monasterios y pequeñas comunidades cristianas dentro del mismo clan, sin rechazar usos ni costumbres tradicionales. Tuvo la feliz idea de que el obispo de cada región fuera al mismo tiempo el Abad o superior del monasterio más importante del lugar, así cada obispo era un fervoroso religioso y tenía la ayuda de sus monjes para enseñar la religión al pueblo. Las vocaciones que consiguió para el sacerdocio y la vida religiosa fueron muchísimas.
La obra de evangelización pudo progresar rápidamente gracias también a que San Patricio atrajo muchos discípulos fieles, como Benigno quién estaba destinado a sucederle. Siempre fue muy fiel a la Iglesia y, a pesar de la distancia, el santo se mantenía en contacto con Roma. En el año 444 se fundó la iglesia catedral de Armagh (hoy Armoc), la sede principal de Irlanda, dato que está asentado en los “Anales de Ulster”. Es probable que no haya pasado mucho tiempo antes que Armagh se convirtiera en un gran centro de educación y administración.

San Patricio, en el transcurso de 30 años de apostolado, convirtió al cristianismo a “toda Irlanda“. El propio santo alude, mas de una vez, a las “multitudes”, a los “muchos miles” que bautizó y confirmó. “Ahí”, dice San Patricio, “donde jamás se había tenido conocimiento de Dios; allá, en Irlanda, donde se adoraba a los ídolos y se cometían toda suerte de abominaciones, ¿cómo ha sido posible formar un pueblo del Señor, donde las gentes puedan llamarse hijos de Dios? Ahí se ha visto que hijos e hijas de los reyezuelos escoceses, se transformen en monjes y en vírgenes de Cristo”. Sin embargo, como es lógico pensar, el paganismo y el vicio no habían desaparecido por completo.

En las “Confesiones”, que fueron escritas hacia el fin de su vida, dice el santo: “A diario estoy a la espera de una muerte violenta, de ser robado, de que me secuestren para servir como esclavo, o de cualquier otra calamidad semejante”. Pero más adelante agrega: “Me he puesto en manos del Dios de misericordia, del Todopoderoso Señor que gobierna toda cosa y, como dijo el profeta: “Deja tus cuidados con el Señor y El proveerá la manera de aliviarlos“. En esta confianza estaba, sin duda su incansable valor y la firme decisión de San Patricio a lo largo de su heroica carrera. Su fortaleza de no permitir a los enemigos del catolicismo que propagaran por allí sus herejías, fue una de las razones para que Irlanda se haya conservado tan católica.

La obra del incansable misionero dio muchos frutos con el tiempo: Lo vemos en el maravilloso florecimiento de santos irlandeses. Logró reformar las leyes civiles de Irlanda, consiguió que la legislación fuera hecha de acuerdo con los principios católicos, lo cual ha contribuido a que esa nación se haya conservado firme en la fe por mas de 15 siglos, a pesar de todas las persecuciones.

Según un cronista de Britania, Nennius, San Patricio subió a una montaña a rezar y hacer ayuno y “desde aquella colina, Patricio bendijo al pueblo de Irlanda y, el objeto que perseguía al subir a la cima, era el de orar por todos y el de ver el fruto de sus trabajos…Después, en edad bien avanzada, fue a recoger su recompensa y a gozar de ella eternamente. Amén”. Patricio murió y fue sepultado en el año 461, en Saúl, región de Stragford Lough, donde había edificado su primera iglesia.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Patricio.htm)