"SONRISAS": UN LIBRO DE GRACIAS ILUMINADORAS
MARCIO CATUNDA GOMES
Luis Ernesto Chacón Delgado, dotado de talento versátil, domina la difícil poesía infantil. Difícil porque requiere un alma cristalina, sin sofisticaciones veleidosas. Sólo los grandes poetas saben expresar el niño que hay en el adulto. Después de haber leído "Sonrisas", me atrevo a declarar que el mundo carece de pensamientos e ideas simples como esas que encantan a la infancia.
Recordemos las palabras del Maestro Jesús: "que vengan a mí los niños, pues a ellos pertenece el reino celestial y cualquiera que lo busque, lo encontrará siendo un niño". En todos los tiempos el idioma de la ternura ha sido siempre el modo de complacer a los hombres de buena voluntad (los que todavía tienen tiempo para pensar en los niños y leer poemas evocativos de la fantasía pueril).
Pues este se trata de un libro de gracias iluminadoras, hecho para gente sensible, lleno de verdades directas, despojadas del intelecto, sentidas con emoción. Pero una emoción suave y alegre como el mundo de la niñez y sus colores, sus sabores y su sensibilidad pura.La pureza que existe en la inocencia nos pone en sintonía con la naturaleza, y es armonía, comunión, luz, como en el poema "Navidad": "Esperamos del mundo / nueva vida del alma/ En casa hoy te espero/ Nada para mi/ Todo para el mundo". Este villancico, aunque escrito en un lenguaje sin pretensión, enseña, en su mensaje generosamente fraterno, algo que nos hace recordar a los grandes poetas místicos de la humanidad, como Tagore, Rumi, Francisco de Asís y San Juan de la Cruz.
Una obra como "Sonrisas" merece ser leída por todos, aunque los malos no la comprendan. Es un poemario que, en su ingenuidad, no muestra, sino que de forma indirecta, su contenido ético. Se trata pues de lecciones de fraternidad, en las que se enseña el amor filial, paternal y maternal, lo que significa respeto por los más altos valores de la dignidad humana.
Se trata de un cantar lleno de espiritualidad y loor a todas las maravillas de la vida. Véanse, como ejemplos, los versos sencillos de los poemas "Virgen de Chapi", "El Misti" y "Río". Y también "Lluvia", esa visión ecológica, esa integración del individuo con el cosmos, que nos recuerda la poesía de los zen-budistas japoneses y chinos: "Agua que caes del cielo/ Verdes los campos pones/!Que feliz me siento yo!". Igual sensación se verifica en el poema "Agua": "Amigo del agua soy / A cuidarla yo te invito / Ella es vida, ella es todo/ y Diosito nos la dio / para juntos convivir/".
Poco a poco el discurso de "Sonrisas" se densifica, se hace más profundo a lo largo de las páginas del libro, de manera que el autor llega a lograr un léxico más diversificado, a medida que retracta las regiones peruanas. A partir de entonces la obra adquiere una importancia didáctica especial, al evocar, en vivas imágenes, la geografía de un país de espléndidos paisajes.Los poemas finales, de pura filosofía práctica, trascendental, tienen una dimensión educacional superior. "Conciencia Ambiental", "Medio Ambiente" y "Sostenible y Sustentable" traen un mensaje fundamental para la formación de la futuras generaciones, a las cuales caberá la preservación de las energías vitales del planeta.
No fuera yo un poeta nacido en Ceará, Brasil, osaría decir que "Sonrisas" amerita un premio de Unicef, para que sea adoptado en todas las escuelas del mundo como lectura esencial para la reforma espiritual de nuevo milenio.
