02 marzo, 2014

Santa Inés de Bohemia (de Praga)

 
Oh, Santa Inés de Bohemia, vos, sois la hija
del Dios de la vida y su amada santa, que, a
la realeza perteneciendo, renunciasteis a vuestras
legítimas nupcias y deseosa de desposaros
con Jesús, abrazasteis la Regla de Santa Clara,
en el monasterio que vos misma edificasteis,
haciendo honor al significado de vuestro
nombre: “Aquella que se mantiene pura”.
Y, así lo hicisteis, manteniéndoos fiel siempre,
a los deberes de la vida cristiana, una vida
de oración y a obras de caridad. Consagrasteis
a Dios vuestra virginidad, para siempre. Por
los franciscanos, conocisteis la vida espiritual
que llevaba en Asís la virgen Clara, que os
impactó y decidisteis su ejemplo seguir y,
con vuestros propios bienes fundasteis
el Hospital de San Francisco y el instituto
de los Crucíferos. También, fundasteis el Monasterio
de San Francisco para las “Hermanas Pobres”
donde ingresasteis el día de Pentecostés,
profesando votos de castidad, pobreza y obediencia,
dedicándoos a practicarlas fervorosamente
durante toda vuestra vida. Vuestro espíritu
de pobreza, os llevó a renunciar a los bienes
terrenales, para seguir a Cristo “pobre”,
en la Orden de las “Hermanas Pobres”. Trabajasteis
junto a Santa Clara para que os aprobaran
una Regla nueva, la misma que profesasteis
con fidelidad. Siendo abadesa, la ejercisteis
con humildad, sabiduría y celo, considerándoos
siempre como “la hermana mayor”. Amasteis
a la Iglesia e implorasteis sus gracias para
vuestros hijos. Colaboradora de los Romanos
Pontífices, mediadora, consejera, amante de vuestra
patria, benefactora, pacificadora, y sobre
todo gran promotora de la religión cristiana.
Voló vuestra alma al cielo, para ser coronada
con corona de luz y eternidad, como justo premio
a vuestra entrega de amor, fe y constancia;
oh, Inés de Bohemia, “amor, fidelidad y luz”.
 
© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
________________________________________
 
2 de Marzo
Santa Inés de Bohemia (de Praga)
Princesa y Abadesa
 
 
Martirologio Romano: En Praga, de Bohemia, santa Inés, abadesa, hija del rey Otokar, que, tras haber renunciado a nupcias reales y deseosa de desposarse con Jesucristo, abrazó la Regla de santa Clara en el monasterio edificado por ella misma, donde quiso observar la pobreza conforme a la regla (c. 1282).

Etimológicamente: Inés = Aquella que se mantiene pura, es de origen latino

Fecha de canonización: 12 de noviembre de 1989 por el Papa Juan Pablo II.
 
Inés, hija de Premisl Otakar I, rey de Bohemia y de la reina Constancia, hermana de Andrés I, rey de Hungría, nació en Praga en el año 1211. En 1220, prometida en matrimonio a Enrique VII, hijo del emperador Federico II, fue llevada a la corte del duque de Austria, donde vivió hasta el año 1225, manteniéndose siempre fiel a los deberes de la vida cristiana. Rescindido el pacto de matrimonio, volvió a Praga, donde se dedicó a una vida de oración más intensa y a obras de caridad; después de madura reflexión decidió consagrar a Dios su virginidad.
 
A través de los franciscanos, que iban a Praga como predicadores itinerantes, conoció la vida espiritual que llevaba en Asís la virgen Clara, según el espíritu de San Francisco. Quedó fascinada y decidió seguir su ejemplo. Con sus propios bienes fundó en Praga entre 1232 y 1233 el hospital de San Francisco y el instituto de los Crucíferos para que los dirigieran. Al mismo tiempo fundó el monasterio de San Francisco para las “Hermanas Pobres o Damianitas”, donde ella misma ingreso el día de Pentecostés del año 1234. Profesó los votos de castidad, pobreza y obediencia, plenamente consciente del valor eterno de estos consejos evangélicos, y se dedicó a practicarlos con fervorosa fidelidad, durante toda su vida.
 
La virginidad por el Reino de los cielos siguió siendo siempre el elemento fundamental de su espiritualidad, implicando toda la profunda afectividad de su persona en la consagración del amor indiviso y esponsal a Cristo. El espíritu de pobreza, que ya la había inducido a distribuir sus bienes a los pobres, la llevó a renunciar totalmente a la propiedad de los bienes de la tierra para seguir a Cristo pobre en la Orden de las “Hermanas Pobres”. El espíritu de obediencia la condujo a conformar siempre su voluntad con la de Dios, que descubría en el Evangelio del Señor y en la regla de vida que la Iglesia le había dado. Trabajó junto con santa Clara para obtener la aprobación de una Regla nueva y propia que, después de confiada espera, recibió y profesó con absoluta fidelidad. Constituida, poco después de la profesión, abadesa del monasterio, conservó esta función durante toda la vida y la ejerció con humildad, sabiduría y celo, considerándose siempre como “la hermana mayor”.
 
Amó a la Iglesia, implorando para sus hijos los dones de la perseverancia en la fe y la solidaridad cristiana. Se hizo colaboradora de los Romanos Pontífices, que para el bien de la Iglesia solicitaban sus oraciones y su mediación ante los reyes de Bohemia, sus familiares. Amó a su patria, a la que benefició con las obras de caridad individuales y sociales y con la sabiduría de sus consejos, encaminados siempre a evitar conflictos y a promover la fidelidad a la religión cristiana de los padres. En los últimos años soportó inalterable los dolores que la afligieron a ella, a la familia real, al monasterio y a la patria.
 
Murió santamente en su monasterio el 2 de marzo de 1282. El culto tributado desde su muerte y a lo largo de los siglos a la venerable Inés de Bohemia, tuvo el reconocimiento apostólico (confirmación de culto) con el decreto aprobado por el Papa Pío IX el 28 de noviembre de 1874.
 
(http://www.es.catholic.net/santoraldehoy/)

No hay comentarios.: