13 agosto, 2014

Santos Ponciano e Hipólito, Papa y presbítero


Oh, Santos Ponciano e Hipólito, Papa y presbítero,

vosotros sois los hijos del Dios de la vida y sus amados
santos y mártires, que deportados a Cerdeña, y
con igual condena, entregasteis vuestras santas
vidas. Vos, Ponciano, ya en la Cátedra de Pedro,
encontrasteis la Iglesia dividida por un cisma, por
vos, Hipólito creado. Por entonces, famoso erais,
por vuestro conocimiento de la Escritura Sagrada, y
por vuestro profundo pensamiento. Además, vos,
Hipólito, no aceptasteis la elección Calixto diácono,
como Papa y os erigisteis como jefe de los disidentes,
creyendo que vos, la tradición representabais. Por
entonces Maximiano, perseguidor de cristianos,
ordenó que os arrestasen a ambos y os condenó a
trabajos forzados. Entonces, vos, Ponciano por
amor a Cristo, renunciasteis a vuestro cargo y por
vos, Hipólito seguido fuisteis. Compañeros deportados
ya en Cerdeña, os unió una misma confesión de fe,
y así, juntos, entregasteis vuestras santas vidas a Dios.
Pero, a Él, gracias, y concluida la persecución, Fabián,
Papa, os llevó a Roma, hechos ya, santos mártires,
para daros cristiana sepultura. Mucho antes, Dios,os
 había coronado, con corona de luz, como justo
premio a vuestra entrega de amor, constancia y fe;
Oh, Santos Ponciano e Hipólito, “luces de Cristo”.
© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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13 de Agosto
Santos Ponciano e Hipólito, Papa y presbítero
Mártires.
Martirologio Romano: Santos mártires Ponciano, Papa, e Hipólito, presbítero, que fueron deportados juntos a Cerdeña, y con igual condena, adornados, al parecer, con la misma corona, fueron trasladados finalmente a Roma, Hipólito, al cementerio de la vía Tiburtina, y el papa Ponciano, al cementerio de Calisto (c. 236).
Al llegar Ponciano a la Cátedra de Pedro, en el año 230, encontró a la Iglesia dividida por un cisma, cuyo autor era el sacerdote Hipólito, un maestro afamado por su conocimiento de la Escritura y por la profundidad de su pensamiento. Hipólito no se había avenido a aceptar la elección del diácono Calixto como papa (217) y, a partir de ese momento, se había erigido en jefe de una comunidad disidente, estimando que él representaba a la tradición, en tanto que Calixto y sus sucesores cedían peligrosamente al último capricho.
El año 235 estalló la persecución de Maximiano. Constatando que los cristianos de Roma se apoyaban en los dos obispos, el emperador mandó que arrestasen a ambos, y les condenó a trabajos forzados.
Para que la Iglesia no se viera privada de cabeza en circunstancias tan difíciles, Ponciano renunció a su cargo e Hipólito hizo otro tanto.
Deportados a Cerdeña, se unieron en una misma confesión de fe, y no tardaron en encontrar la muerte. Después de la persecución, el papa Fabián (236-250), pudo llevar a Roma los cuerpos de ambos mártires. El 13 de agosto es precisamente el aniversario de esta traslación.
Pronto se echó en olvido que Hipólito había sido el autor del cisma. Sólo se tuvo presente al mártir y doctor, hasta tal punto que un dibujo del siglo IV asocia sus nombres a los de Pedro y Pablo, Sixto y Lorenzo.

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