¡Oh! San Etelberto, vos sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, que, casado con Berta, princesa cristiana
le concedisteis plena libertad para llevar a Inglaterra
a Liudardo, obispo francés. La piedad y virtudes de Berta,
os impresionaron mucho, pero vos, no os convertisteis
hasta la llegada de San Agustín y sus compañeros, que
enviados por San Gregorio el Grande, desembarcaron en
Thanet. Vos, os rogasteis que permanecieran en la isla
para escucharlos y luego vos, les concedisteis permiso
para predicar en todo el pueblo y, les entregasteis la iglesia
de San Martín, para celebrar la Misa y otras liturgias.
Las conversiones se multiplicaron y pronto vos y vuestra
corte, se bautizaron en Pentecostés. Vos, alentasteis con
fervor la reconstrucción de antiguas iglesias y la construcción
de nuevas. Mejorasteis las condiciones de vida de vuestros
súbitos y, pronto fuisteis apreciado por toda Inglaterra.
Vuestro apoyo a la fe católica, os permitió construir muchos
templos, monasterios y algunas diócesis, como la de Rochester.
Os convertisteis pronto, en un modelo por vuestra nobleza
y la acogida que disteis a los misioneros, junto al gesto de
escucharles sin prejuicios. Con vuestra actitud de no imponer
la fe en vuestros súbditos, a pesar de vuestro celo por
propagarla, favoreció la obra de los misioneros. Después de
cincuenta y seis años de reinado, voló vuestra alma al cielo,
para coronada ser con corona de luz, como justo premio por
vuestra entrega total de amor y fe. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Oh! San Etelberto, “vivo amor por el Dios de la Vida y del Amor».
© 2026 by Luis ernesto Chacón Delgado
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24 de enero
San Etelberto de Kent Rey
Primer monarca inglés convertido al cristianismo
San
Etelberto (ca. 560 - 616/618) fue rey de Kent, uno de los reinos de la
Inglaterra anglosajona. Es considerado el primer monarca inglés que se
convirtió al cristianismo.
Cuando
Inglaterra no era sino un conjunto de reinos que compartían un pasado
común de raíces anglosajonas, Etelberto gobernaba la región de Kent,
ubicada al sudeste de la Inglaterra de la Alta Edad Media. Su reinado se
extendió desde finales del siglo VI hasta inicios del siglo VII.
Estuvo
casado con Bertha, princesa cristiana de origen franco, cuya piedad y
amables virtudes contribuyeron a su conversión. Bertha, al igual que
Etelberto, alcanzaría posteriormente la santidad. Al conocerse ambos,
Etelberto quedó deslumbrado. No obstante, su conversión no se produciría
solo por influencia de su esposa sino también por el testimonio y la
cercanía espiritual de San Agustín de Canterbury (Roma, ca. 534 -
Canterbury 604). Agustín, llamado ‘el apóstol de Inglaterra’, había
llegado a la isla acompañado por un grupo de monjes, enviados por el
Papa San Gregorio Magno para evangelizar a los pueblos ingleses.
Los inicios de la evangelización de Inglaterra
Los
primeros misioneros enviados por el Papa llegaron a tierras inglesas
con la venia de Etelberto, en tiempos en los que aún era pagano, aunque
veía ya con beneplácito a los cristianos gracias a Santa Berta. El grupo
estaba a cargo de San Agustín, monje benedictino que llegaría a ser el
primer arzobispo de Canterbury.
Los
monjes arribaron al pueblo de Thanet, donde fueron acogidos
cordialmente por los miembros de la corona. En ese primer encuentro,
Agustín dio explicaciones sobre el porqué de su presencia, comunicando
cuál era el deseo del Papa Gregorio para con esas tierras. El rey
entonces concedió a Agustín el permiso para predicar dentro de sus
dominios, y confió a los misioneros el cuidado de la iglesia de San
Martín, en la localidad de Canterbury, a cuyo lado los monjes
establecieron su residencia.
Numerosas
conversiones empezaron a suscitarse entre los habitantes de Kent, y no
fue mucho el tiempo que pasó para que el rey y su corte pidieran el
bautismo. Etelberto fue bautizado en la Solemnidad de Pentecostés del
año 597. En los meses posteriores, a ejemplo del rey, se convirtieron
unas diez mil personas.
San
Etelberto, quien sería reconocido por el Papa como rey cristiano,
continuó apoyando la difusión del Evangelio entre sus súbditos,
autorizando la llegada de más misioneros. Sus hijos, salvo uno, se
hicieron cristianos. Y aunque Etelberto oró por la conversión de aquel
hijo hasta el final de sus días; este nunca se interesó por la fe y
murió pagano.
Desde
el trono, Etelberto dispuso los recursos necesarios para la
construcción de templos y monasterios. Algunas diócesis de Kent, como la
de Rochester, florecieron en santidad y se convirtieron en núcleos
desde los que se impulsó la cristianización de toda Inglaterra. De
acuerdo con San Beda el Venerable, historiador y teólogo inglés (ca. 672
- 735), el reino de San Etelberto llegó a extenderse por toda la
Inglaterra al sur del estuario de Humber.
Tras
cincuenta y seis años en el trono, San Etelberto falleció en el año
616. Fue sepultado en la Iglesia de San Pedro y San Pablo, donde
descansan también los restos de su esposa, la reina Santa Berta.ACI
Prensa).
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