Principales celebraciones de la Iglesia Católica y la vida, obra y milagros de los Santos de la Iglesia Católica.
04 enero, 2016
Santa Dafrosa
¡Oh!, Santa Dafrosa, vos, sois la hija del Dios de la vida
y su amada santa, que siendo cristiana, esposa y madre
de familia anhelasteis desde siempre el cielo tanto para
vos y para los vuestros. Vuestro marido Flaviano, muere
mártir en Roma y por casada estar con cristiano, vos,
sois condenada al destierro y cuando volvisteis, Aproniano,
os encarcela porque seguisteis aferrada a Jesucristo,
enferma y de hambre. Así y todo, buscó el impío prefecto
recasaros, con un tal Fausto, esperanzado de que cambiaríais,
pero, vos, terminasteis convirtiéndolo y bautizándolo,
para terminar aquél, muriendo mártir y su cuerpo expuesto
a los perros. Vos, recogisteis sus restos dándole sepultura
cristiana, gesto que os llevó al martirio, en tiempos de
Juliano emperador. Y, así, abrazada a la cruz de Cristo,
voló vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona
de luz, como justo premio a vuestra entrega de amor.
Más tarde, vuestra sangre derramada, invitó al resto de vuestra
familia, a imitaros, pues, vuestras hijas, Demetria y Bibiana
como mártires os imitaron sin dudar, impulsadas por vos,
con la firmeza de vuestra fe, en el Dios de la vida. Aproniano
vil adulador, y Juliano, moran por la eternidad en el eterno
fuego y vos, reunida de una vez y para siempre con vuestra
familia, en la gloria eterna, al lado de quien os dio la vida;
¡oh! Santa Dafrosa, “vivo” ejemplo de amor y fe por Jesús.
© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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4 de Enero
Santa Dafrosa de Roma
Viuda y Mártir
Viuda y Mártir
Mujer fuerte, cristiana de cuerpo entero. Esposa y madre de familia que tiene bien grabado en su alma el principio y fin de su estado y su función: ganar el cielo para ella y para los suyos. Sí, es como si la vida consistiera en un desbaratarse en el ámbito del Amor.
Primero a su marido y a sus hijos, luego al prójimo restante y al mundo, todo en el amplio ámbito de Dios que da sentido a los amores, sanos y nobles, pero con minúscula.
Y como el amor lleva a darse en búsqueda del bien de quien se ama, ahí la vemos dejando su casa en Sevilla y emigrando a la cabeza del Imperio con toda su familia a la búsqueda de un bienestar mejor. Porque era española y sevillana, de los de siempre, aún antes de que se llamaran andaluces o existiera la Giralda y antes de que fueran sus señales el toro, el albero, los palillos, el faralai y el ´`ozú ¡que caló!.
Su marido Flaviano, muere mártir en Roma. Por estar casada con un cristiano irreductible ella es condenada al destierro. A su vuelta el prefecto Aproniano la encarcela porque sigue aferrada a su principio de no sacrificar y casi enferma de hambre. El prefecto prepara las cosas para recasarla con un tal Fausto con la esperanza de que la obligue a cambiar; pero resulta el cazador casado, porque Dafrosa lo instruye en la fe cristiana, lo bautiza el presbítero Juan y acaba muriendo mártir. Como su cuerpo fue expuesto a los perros, por la noche lo recoge Dafrosa y le da sepultura cristiana. Esto la llevó definitivamente al martirio, el 4 de Enero del 362, cuando era ya único emperador Juliano.
Encantador relato que realza la entereza y la actuación, desde la feminidad, de esta mujer cristiana cabal ¿verdad? Se conocen los hechos -posiblemente agrandados en los siglos y en la distancia- por el historiador hagiógrafo hispalense Antonio Quintana quien a su vez los retoma de Pedro Julián. Cuando se narra la vida y muerte de Dafrosa se habla de toda una familia mártir – también se afirma que sus hijas Demetria y Bibiana murieron mártires en Roma, en el 362- cuya fuente impulsora es la madre, firme, fuerte y muy capaz.
Es curioso ver en la historia el papel de los aduladores del que manda. No fue precisamente el tiempo de Juliano uno de los que se caractericen por violenta persecución. El Apóstata sólo estuvo preocupado por la restauración en el Imperio del paganismo como religión oficial, al tiempo que mejoraba la administración e impulsaba la economía. Juliano no quiso mártires, sólo paganos. Pero, bien fuera por adulación, bien por odio a la fe, dicen que el prefecto Aproniano llevó esta familia a la muerte porque eran seguidores cabales del judío Cristo, el Señor.
(http://www.es.catholic.net/op/articulos/31764/dafrosa-de-roma-santa.html)
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1/04/2016 08:50:00 a.m.
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03 enero, 2016
Solemnidad de la Epifanía del Señor.
¡Oh!, Sagrada Epifanía del Señor, que en Oriente y
en Occidente os celebran y que, sois “manifestación”,
pues Vos, Señor de los cielos y la tierra, os revelasteis
a los paganos en la persona de los tres reyes magos.
Con vos, tres misterios se celebran: la adoración de
los magos, el bautismo de Cristo por Juan el “Bautista”
y el primer milagro de Jesucristo. “Ya viene el Señor
del universo, en sus manos está la realeza, el poder
y el imperio”. El verdadero rey que contemplamos en
esta festividad es el pequeño Jesús, y que, los magos
utilizar supieron su saber astronómico para, al Salvador
descubrir. Así, oro, incienso y mirra, os ofrecieron
en honor a Vuestra realeza, Vuestra divinidad y Vuestra
humanidad. Oh, Melchor, Gaspar y Baltasar, sois los reyes
de la estrella peregrinos y sacerdotes del Dios Altísimo,
que, con lo que estaba escrito, cumplisteis y anticipasteis
nuestra participación en la gloria de la inmortalidad
de Cristo, manifestada en una naturaleza mortal. Sois
pues, los que representáis la fiesta de la esperanza
y que, la Navidad prolongáis en los corazones nuestros,
porque, sólo Dios salva, solo Él, y nadie más, nadie más;
¡oh!, Sagrada Epifanía, “viva” manifestación de Cristo.
© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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3° de Enero
Solemnidad de la Epifanía del Señor.
Vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarle
Esos magos le llevaron unos regalos al Niño Dios, pero no se dieron cuenta de que ellos fueron quienes recibieron el mayor regalo.
Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net
Del santo Evangelio según san Mateo 2, 1-12
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos
magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella
en el Oriente y hemos venido a adorarle.» AL oír esto, el rey Herodes se
sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos
sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del
lugar donde había de nacer el Cristo.
Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
Jesús, vengo a este rato de meditación para contemplarte y adorarte,
como aquellos magos de Oriente. Ayúdame a encontrarte, como ellos lo
hicieron, en los brazos de María.
Petición
Jesús, dame la gracia de buscarte siempre. Que seas Tú la causa de todas mis alegrías.
Meditación del Papa Francisco
Los Magos consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad en
el palacio de Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra
de los profetas que señalaba Belén como el lugar donde había de nacer el
Mesías. Así escaparon al letargo de la noche del mundo, reemprendieron
su camino y de pronto vieron nuevamente la estrella, y el Evangelio dice
que se llenaron de “inmensa alegría”. Esa estrella que no se veía en la
oscuridad de la mundanidad de aquel palacio.
Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la
santa “astucia”. Es también una virtud, la santa “astucia”. Se trata de
esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y
evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, de
regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de
Herodes, sino marchar por otro camino. (S.S. Francisco, 6 de enero de
2014).
Reflexión
Hoy es uno de esos días en que todos quisiéramos de nuevo ser niños.
¡Qué alegría y qué ilusión al habernos ido a la cama pensando: “Esta
noche pasarán por casa los Magos de Oriente y dejarán en ella muchos
regalos para mí” El ejemplo de estos “magos” (en la actualidad
equivaldrían a una especie de astrónomos y no a aquellos que aparecen y
desaparecen un conejo de su sombrero) es un ejemplo de fe y de
sencillez. Su vida estaba resuelta. Eran felices. Tenían una familia
maravillosa. ¿Para qué despeinarse? ¡Vaya ganas de complicarse la vida! Y
sin embargo, ven la estrella y no tardan en seguirla.
Tenían fe y supieron descubrir en el brillo de esa estrella diminuta,
que a ratos se les escabullía, el paso de Dios por sus vidas. Y es que,
hace falta tener los oídos interiores bien limpios para escuchar la voz
de Dios. El rey Herodes, a través de estos magos, recibió también una
invitación de Dios para sumarse a los que adorarían al Niño. Pero la
basura del egoísmo y el ruido del poder acumulado en sus oídos, no le
permitieron escuchar. Se quedó en su palacio y se ensució el alma con la
muerte de tantos inocentes. La sencillez de los magos, se nos presenta
unida a su fe, en el momento del encuentro con el Niño: Y de hinojos le
adoraron, abriendo sus cofres, le ofrecieron como dones de oro, incienso
y mirra…
Unos hombres venían de oriente. Ellos habían visto una estrella
diferente a las demás. Una estrella nacida hacía unos días, lo que
equivaldría a un fenómeno extraordinario. Lo comentan con todos los
habitantes de la ciudad en donde están. La ciudad se sobresalta por tal
anuncio. ¿Qué harías si hoy te preguntaran si has visto la estrella que
acaba de nacer? Al menos yo me sentiría confuso, dado que no soy un
astrónomo, además las noches las ocupo en otras cosas que en estar
mirando el cielo.
Estos hombres los recordamos hoy. Hace más de dos mil años que
observaron el fenómeno de la estrella, y aún hoy se observa este
milagro. Una estrella ha nacido, y nace en esta Navidad, y nacerá en las
siguientes navidades. Esa Estrella la llamamos Jesús. Un Niñito nacido
un lejano 24 de diciembre, y que sigue recibiendo la visita de unos
magos cada año. Unos magos que eran de oriente y que hoy los niños del
mundo quieren muchísimo. Esos magos le llevaron unos regalos al Niño
Dios, pero no se dieron cuenta de que ellos fueron quienes recibieron el
mayor regalo, el conocimiento de Dios a través de la Fe.
Ojalá que en este día, escuchemos la voz del recién nacido. Y si no
la percibimos, lavémonos los oídos, curemos nuestra sordera de alma y no
nos quedemos solos y tristes como Herodes.
Propósito
Vayamos al portal de Belén y con fe y sencillez, desde lo más
profundo de nuestro corazón, adoremos a Jesús, prometiéndole que
seguiremos siempre su estrella.
La adoración de los magos me recuerda lo cerca que estás siempre,
esperando que me dé el tiempo para contemplar y apreciar el infinito
amor que me ofreces. Mi entorno social ofrece tantas falsas alegrías que
necesito, como los magos, seguir tu estrella que muestra el camino, que
aunque a veces parezca difícil, es el único donde podré encontrar la
felicidad verdadera. Señor, ayúdame a salir a predicar tu mensaje de
amor, dame la gracia de salir de mí para ejercer una labor de fermento
dentro de mi familia y en el círculo de mis amigos, para comenzar a
vivir un cristianismo militante, dinámico, lleno de celo, que nunca
pierde de vista la estrella de tu amor.
(http://www.es.catholic.net/op/articulos/11776/la-epifana-del-seor.html)
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02 enero, 2016
Santos Basilio Magno y Gregorio Nazianceno
¡Oh!, Santos Basilio Magno y Gregorio Nazianceno, vosotros,
sois los hijos del Dios de la vida y sus amados santos. Basilio,
asceta del desierto, que, en vuestro libro “Constituciones”,
las reglas volcasteis, más elevadas para, la santidad alcanzar
en la vida religiosa. Amado como erais por cristianos, judíos y
paganos, haciendo carne el amor de Dios y, diciendo a los cuatro
vientos: “Óyeme cristiano que no ayudas al pobre: tú eres un
verdadero ladrón. El pan que no necesitas le pertenece al
hambriento. Los vestidos que ya no usas le pertenecen al
necesitado. El calzado que ya no empleas le pertenece al
descalzo. El dinero que gastas en lo que no es necesario es un
robo que le estás haciendo al que no tiene con que comprar lo
que necesita. Si pudiendo ayudar no ayudas, eres un verdadero
ladrón”. Elegido Arzobispo de Cesarea, el delegado del gobierno
quiso haceros renegar de la fe y vos respondisteis: ¿Qué me
vas a poder quitar si no tengo casas ni bienes, pues todo lo
repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a atormentar? Es
tan débil mi salud que no resistiré ni un día de tormentos sin
morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Qué me vas a
desterrar? A cualquier sitio a donde me destierres, allá estará
Dios, y donde esté Dios, allí es mi patria, y allí me sentiré
contento. El gobernador os respondió admirado: “Jamás nadie
me había contestado a sí”. Y vos, añadisteis: “Es que jamás
te habías encontrado con un obispo”. Y, admirado el gobernante
no os castigó. Por vuestra parte, vos, Gregorio, obispo fuisteis
de Sancina, en Constantinopla y, de Nacianzo. Defendisteis
con ardor de corazón la divinidad del Verbo eterno y por ello
os llamaron “Teólogo”. Vuestra inspiración poética nos legó
unos cuatrocientos poemas. Vuestros sermones y escritos
tesoro son de testimonio ortodoxo. Con vos, y vuestro hermano
menor Gregorio de Nisa, los tres recibieron el título de los “Tres
capadocios”. Y, hoy, hay alegría en la Iglesia por celebrar en
conjunto vuestra santa memoria. Hoy, brilláis con corona
de luz, como premio a vuestra grande entrega de amor y fe;
¡Oh!, Santos Basilio y Gregorio, “vivo” amor de Jesucristo”.
© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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2 de Enero
San Basilio Magno y Gregorio Nazianceno
Doctores de la Iglesia
Martirologio Romano: Memoria de los santos Basilio Magno y Gregorio Nazianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia (hoy en Turquía), apellidado “Magno” por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero de 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla y, finalmente, de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, mereciendo por ello ser llamado “Teólogo”. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores. (379)
Etimológicamente: Basilio = Aquel que es un rey, es de origen griego.
Perteneció a una familia de santos. Su abuelo murió mártir en la persecución. La abuela fue Santa Macrina. La mamá: Santa Amelia. La hermana también fue santa. Sus hermanos San Pedro obispo de Sebaste y San Gregorio Niceno. Su mejor amigo San Gregorio Nacianceno (el otro santo que se celebra este día).
Basilio significa: “Rey”. Nació en Cesarea de Turquía el año 329. Estudió en Atenas y Constantinopla.
Al ver que su hermana Santa Macrina había fundado un monasterio de monjas y que éstas progresaban mucho en santidad, Basilio se fue a Egipto a aprender de los monjes del desierto el modo de vivir como monje, en soledad; y al volver de allá se hizo monje y redactó sus famosas “Constituciones” que son la primera Regla de vida que se escribió para los religiosos. En ellas enseña cómo vivir en oración, estudio, buenas lecturas y trabajos manuales en un monasterio y cómo hacerse santo en la vida religiosa. En esas “Constituciones” se han basado los más famosos fundadores de Comunidades para redactar los Reglamentos de sus Congregaciones.
Basilio fue elegido Arzobispo de Cesarea, y el delegado del gobierno quiso hacerle renegar de la fe. Varios habían renegado por miedo. Pero nuestro santo le respondió: ¿Qué me vas a poder quitar si no tengo casas ni bienes, pues todo lo repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a atormentar? Es tan débil mi salud que no resistiré ni un día de tormentos sin morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Que me vas a desterrar? A cualquier sitio a donde me destierres, allá estará Dios, y donde esté Dios, allí es mi patria, y allí me sentiré contento… El gobernador le respondió admirado: “Jamás nadie me había contestado así”. Y Basilio añadió: “Es que jamás te habías encontrado con un obispo”. El gobernante no se atrevió a castigarlo porque le pareció que era un gran santo, y porque todo el pueblo lo veneraba inmensamente.
Por su oratoria maravillosa, por sus admirables escritos y por las muchísimas obras que hizo en favor del pueblo, fue llamado “Basilio el Grande”. Era amado por cristianos, judíos y paganos. San Gregorio decía: “Cada vez que leo un escrito de Basilio, siento que el Espíritu Santo transforma mi alma”. Sus escritos tienen lo que se llama “Unción”, o sea la cualidad especial de que conmueven al que los lee.
Además de su arrebatadora elocuencia, Basilio tenía una asombrosa actividad en favor de los necesitados. Fue al primero que se le ocurrió fundar por allí un Hospital para pobres y un ancianato. Todo, todo lo que llegaba lo regalaba a los necesitados.
Estudió mucho la Biblia y sus sermones están llenos de frases de la Sagrada Escritura. Y era especializado en filosofía y en literatura y así sus escritos están redactados de una manera muy sabia y agradable.
Se conservan unas 365 cartas suyas, muy hermosas y de provechosa lectura para el alma.
Su pensamiento dominante después del amor a Dios, era ayudar y hacer que otros ayudaran a los pobres. De San Basilio son aquellas famosas palabras: “Óyeme cristiano que no ayudas al pobre: tú eres un verdadero ladrón. El pan que no necesitas le pertenece al hambriento. Los vestidos que ya no usas le pertenecen al necesitado. El calzado que ya no empleas le pertenece al descalzo. El dinero que gastas en lo que no es necesario es un robo que le estás haciendo al que no tiene con que comprar lo que necesita. Si pudiendo ayudar no ayudas, eres un verdadero ladrón”.
Trabajaba y escribía sin cesar. La gente decía: “El obispo Basilio predica a todas horas: en las misas, en las reuniones, en las catequesis, y cuando no está hablando con sus labios, está predicando con las buenas obras que hace en favor de los demás”.
Y eso a pesar de la salud tan débil que tenía. Sufría de hepatitis, la cual no le permitía casi alimentarse, hasta tal punto que su piel llegó a tocar sus huesos.
Murió el 1o. De Enero del año 379 cuando sólo tenía 49 años y fue sepultado el 2 de enero, en medio de un gentío tan grande y unos lloros tan impresionantes como nunca se habían presenciado en aquella ciudad capital.
Todos sus escritos y sus sermones tiene por fin hacer que la gente ame más a Dios y se vuelva más santa. Por eso es considerado como el primer escritor ascético del oriente (ascética es la ciencia que enseña a dominarse a sí mismo y a ser santo).
San Gregorio Niacianceno, Arzobispo de Constantinopla, dijo en su discurso el día del entierro: “Basilio santo, nació entre los santos. Basilio pobre vivió pobre entre los pobres. Basilio, hijo de mártires sufrió como un mártir. Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables”.
San Basilio el Grande: ¡Ruega por nosotros!
San Gregorio de Nacianzo (329 – 390).
Jesus carga la CruzNace el año 329 de padres piadosos, en Capadocia. Su padre fue elegido obispo de la ciudad de Nacianzo y tuvo cuidado de que su hijo fuese educado en las mejores escuelas y academias de la antigüedad.
Casi diez años pasó Gregorio en Atenas como estudiante y allí cultivó una fiel amistad con Basilio y desarrolló, a la vez, su capacidad para la poesía, literatura y retórica. No cedió a la tentación de vivir entre la vanidad de oradores y filósofos, sino que promovió una profunda vida religiosa, junto con su amigo Basilio.
Al regresar a Nacianzo recibió el Bautismo de manos de su propio padre y, algo más tarde, el Orden sacerdotal para poder ayudarle en la pastoral de la diócesis. Como estaba vacante una diócesis en Asia Menor, su amigo Basilio, ya obispo lo promovió a la dignidad episcopal de esta sede. Gregorio no cumplió con este compromiso y huyó a la soledad de la vida de ermitaño.
Por su gran erudición teológica y sus claros conocimientos en la discutida cristología de los primeros siglos, fue escogido por el Concilio de Constantinopla del año 381 como obispo de esa metrópoli.
Su carácter, demasiado sensible, no soportó las dificultades de la administración de una diócesis. Por segunda vez, renunció a su cargo episcopal y se retiró a Arianz, donde se dedicó a la meditación de los misterios de Dios.
Cuando murió, en el año 390, nos dejó 44 sermones y 244 cartas, que tratan, en especial, sobre la verdadera divinidad del Espíritu Santo y la dignidad de la Virgen como Madre de Dios.
Su inspiración poética nos regaló unos cuatrocientos poemas. Sus sermones y escritos dejaron un tesoro de testimonio ortodoxo, en un tiempo de mucha confusión y lucha.
Con Basilio y el hermano menor de Basilio, que se llama Gregorio de Nisa, los tres recibieron el título de los “Tres capadocios”.
(https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Basilio.htm)
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1/02/2016 11:31:00 a.m.
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01 enero, 2016
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
¡Oh! Señora Nuestra Santa María
Vos, Sois
La Madre del Dios vivo
La Madre de Cristo redentor
La Madre del perdón infinito
La Madre de la esperanza sin fin
La Madre de la alegría eterna
La Madre de la gracia a raudales
¡Oh! Señora Nuestra Santa María
A Vos, os entregamos
Con total y absoluta confianza
Y humildad plena sincera
Los sueños y anhelos
De este Nuevo Año
Para que Vos
Con vuestro maternal amor
Intercedáis por todos nosotros
Y Realidad hagáis nuestras peticiones
Pues problemas de seguro los habrán
Pero que con Vos
Del lado nuestro
Todos superados serán
¡Oh! Señora Nuestra Santa María
Vos que Sois
La Madre del Dios vivo
La Madre de Cristo
La Madre del perdón
La Madre de la esperanza
La Madre de la alegría
La Madre de la gracia
La ¡Kejaritomene!
De seguro que ya sabéis
De nuestras carencias
Mucho antes de que a Vos recurramos
Pero sólo queréis
Que os lo pidamos de todo corazón
Y como en el Concilio de Éfeso
desde el fondo del alma digamos:
¡Santa María Madre de Dios!
¡Santa María Madre de Dios!
¡Santa María Madre de Dios!
© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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1° de Enero María guardaba todo en su corazón
Navidad
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
María es también Madre tuya, a lo largo de los días y los meses del año.
Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.,net
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 16-21
Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño
acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían
dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de
lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas
estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron
glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto,
conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días
para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el
ángel antes de ser concebido en el seno.
Oración introductoria
Gracias, Señor, por permitir que inicie este año buscando tener un
momento de intimidad contigo en la oración. Invoco a tu santísima Madre
para que me ayude a contemplar su ejemplo y virtudes. Ruego al Espíritu
Santo que infunda en mí su luz y fortaleza para crecer en la humildad de
los pastores.
Petición
Señor, ayúdame a incrementar mi amor por María.
Meditación del Papa Francisco
Ocho días atrás resonó el anuncio angélico: “Gloria a Dios y paz a
los hombres”. Hoy lo acogemos nuevamente de la madre de Jesús que
“custodiaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”, para hacer
de esto nuestro empeño en el curso del año que se abre. […] El Espíritu
Santo actúe en los corazones, derrita lo que está cerrado y las durezas y
nos conceda volvernos tiernos delante de la debilidad del Niño Jesús.
La paz de hecho, necesita de la fuerza de la mansedumbre, la fuerza no
violenta de la verdad y del amor. En las manos de María, Madre del
Redentor, ponemos con confianza filial todas nuestras esperanzas.
A ella que extiende su maternidad a todos los hombres, le confiamos
el grito de paz de las poblaciones oprimidas por la guerra y la
violencia, para que el coraje del diálogo y de la reconciliación
prevalga sobre las tentaciones de la venganza, de la prepotencia, y de
la corrupción. A ella le pedimos que el evangelio de la fraternidad,
anunciado y testimoniado por la Iglesia, pueda hablar a cada conciencia y
abatir las murallas que impiden a los enemigos reconocerse como
hermanos.» (S.S. Francisco, 1 de enero de 2014).
Reflexión
Empezamos el año festejando a la Virgen. Es una oportunidad de oro para ponernos en sus manos desde el primer respiro del año.
Los hombres, al igual que hace más de dos mil años, siguen
necesitando de Cristo. Pero pocos le reciben y le aceptan, porque se
olvidan del ejemplo que nos dan María y los pastorcillos. El Evangelio
nos dice que los pastores después de escuchar el mensaje del ángel
“fueron a toda prisa”.. Porque los “sencillos de corazón verán a Dios”.
Es decir, pusieron en práctica lo que les pedía Dios: caminar hacia
Belén, donde encontrarían al Salvador. Y es precisamente esto lo que
necesitamos. Sabemos que para tener a Cristo hay que decidirse a dejar
los “rebaños” del egoísmo, de la comodidad, el placer y la vanidad, pues
no existe un Cristo a nuestra medida, sino el único Cristo que
encontraron los pastorcillos “un niño envuelto en pañales recostado en
un pesebre”.
Para llegar a Él hace falta ser humildes, pues la entrada de la cueva
es pequeña y exige agacharse. Es Dios mismo quien nos enseña, desde ese
pesebre, que su seguimiento exige cruz, dolor, humildad, pureza y
pobreza de corazón, y obediencia a la voluntad de Dios. Y es esto lo que
da la paz y la felicidad en el corazón. María, la Madre de Dios, nos
enseña que para llegar a Cristo hace falta también la oración. Ella
“guardaba todas la cosas y las meditaba en su corazón”.
Para ser Madre de Dios, María no tuvo que renunciar o dejar al margen
nada de su feminidad, al contrario, la tuvo que realizar en nobleza y
plenitud, santificada como fue por la acción del Espíritu Santo.
Al nacer de una mujer Dios ha enaltecido y llevado a perfección “el
genio femenino” y la dignidad de la mujer y de la madre. La Iglesia, al
celebrar el uno de enero la maternidad divina de María, reconoce gozosa
que María es también madre suya, que a lo largo de los días y los meses
del año engendra nuevos hijos para Dios.
Madre, bendición y memoria. En el designio de Dios, que es fuente de
la maternidad, ésta es siempre una bendición: como a María, se puede
decir a toda madre: “Bendito el fruto de tu vientre”.
Una bendición primeramente para la misma mujer, que mediante la
generación da cumplimiento a la aspiración más fuerte y más noble de su
constitución, de su psicología y de su intimidad.
Bendición para el matrimonio, en el que el hijo favorece la unidad, la entrega, la felicidad.
Bendición para la Iglesia, que ve acrecentar el número de sus hijos y la familia de Dios.
Bendición para la sociedad, que se verá enriquecida con la aportación de nuevos ciudadanos al servicio del bien común.
La maternidad es también memoria. María hacía “memoria” de todas esas
cosas en su corazón. Memoria no tanto de sí misma, cuanto del hijo,
sobre todo de los primeros años de su vida en que dependía totalmente de
ella. Memoria que agradece a Dios el don inapreciable del hijo. Memoria
que reflexiona y medita las mil y variadas peripecias de la existencia
de sus hijos. Memoria que hace sufrir y llorar, que consuela, alegra y
enternece. Memoria serena y luminosa, que recupera retazos
significativos del pasado para bendecir a Dios y cantar, como María, un
“magnificat”.
Propósito
Si queremos salir de estas Navidades “glorificando y alabando a Dios
por todo lo que hemos visto y oído” y de habernos encontrado con Cristo
niño, hace falta desprendimiento de nosotros mismos, humildad y oración.
Y así, todos los que nos escuchen se maravillarán de las cosas que les
decimos.
Diálogo con Cristo
Gracias, Señor, porque hoy me muestras la fe de la Virgen, que
meditaba todos los acontecimientos en su corazón. Y los pastores, qué
gran lección de humildad y de amor. No preguntan, no cuestionan, con
sencillez aceptan el anuncio y salen maravillados después de contemplar a
Jesús. Permite, Señor, que en este nuevo año sepa cultivar la unión
contigo en la oración, para que pueda verte en todos los
acontecimientos. Para ello sé que se necesita más que el deseo o la
buena intención, tengo que hacer una opción radical por la oración, que
me lleve a dedicarte lo mejor de mi tiempo.
___________________________El primer día del año lo dedicamos a María, Madre de Dios y a la Jornada Mundial de la Paz con el lema: "Vence la indiferencia y conquista la Paz".
(http://www.es.catholic.net/op/articulos/11775/mara-guardaba-todo-en-su-corazn.html)
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31 diciembre, 2015
Octava de Navidad
31 de Diciembre
Y la Palabra se hizo carne
Adviento
Dejar que la luz de la cueva de Belén entre en nuestro entendimiento y sobre todo en nuestro corazón
Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net
Del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.
Oración introductoria
Señor Jesús, ante un año más que termina te suplico humildemente que me concedes vivir junto a Ti el nuevo año, que está por comenzar para que sea una nueva oportunidad de mejorar mi servicio a los demás. Ven, Espíritu Santo, y guía esta oración para que sepa encontrar en ella la luz que guíe mi propósito de crecer en el amor.
Petición
Jesús, no quiero pedirte nada, sino darte las gracias por todos tus beneficios, pues sé que todo lo que soy y todo lo que tengo es un don tuyo.
Meditación del Papa Francisco
Es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y es que la característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre. Porque una luz tan potente no puede provenir de nosotros mismos; ha de venir de una fuente más primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios.
La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida. Transformados por este amor, recibimos ojos nuevos, experimentamos que en él hay una gran promesa de plenitud y se nos abre la mirada al futuro. (Papa Francisco, encíclica Lumen fidei, n. 4)
Reflexión
Hoy nuestros ojos ven la luz para no andar en tinieblas. Cristo niño se nos presenta como la estrella que guiará nuestros pasos en la noche de la vida, pues cuando la noche es más negra es cuando más brillan las estrellas, es cuando más fuerte brilla Cristo en nuestro corazón.
El ambiente de la Navidad es uno de los períodos que más disfrutamos y que más deseamos. Tal vez si nos dieran a elegir por un estado permanente en nuestra vida escogeríamos la Navidad. No sólo por los regalos, fiestas, turrones y música, sino porque en el fondo resuenan palabras de amor, de esperanza, de perdón que nos gustaría escuchar más a menudo.
En este día nuestros ojos contemplan la imagen de un niño que como todo recién nacido, cautiva por su sencillez, por su hermosura, por su debilidad. Experimentamos la necesidad de prestarle nuestra ayuda y nuestra atención. Esto es lo que admiran nuestros ojos materiales: un niño que llora, duerme y sonríe. Pero nuestros ojos espirituales vislumbran por la fe al Verbo hecho carne por amor a nosotros los hombres.
Está de nuestra parte, por tanto, que nosotros aceptemos esa luz que viene a iluminar nuestro corazón, que viene a traernos la alegría y sobre todo la esperanza y el amor, a pesar de que muchos hombres se esfuercen por apretar los ojos para no ver la Luz que es Cristo. Podemos pensar la imagen de Cristo en el portal a través de un prisma en donde todos sus rayos son rayos que reflejan a un padre bueno, no tirano ni cruel, a un amigo con el que siempre podemos contar, a un hermano que nos prestará su apoyo incondicional para realizar nuestras pequeñas o grandes empresas. Así se nos presenta hoy el Verbo encarnado, como un destello de esperanza y de amor. Sólo necesitamos dejar que la luz de la cueva de Belén penetre en nuestro entendimiento y sobre todo en nuestro corazón.
Propósito
Como parte de la celebración del fin de año, leer un pasaje del Evangelio que hable sobre el amor de Dios.
Diálogo con Cristo
Señor, gracias por darme tu Palabra para conocer el camino que me puede llevar a la santidad. Gracias por tu amor y por todas las gracias que me has concedido. Me duele mucho el haberte fallado tantas veces, te pido perdón por esas ocasiones que no supe amar, confío en tu misericordia. Te suplico que mis actitudes y actos concretos estén siempre impregnados por el amor.
Y la Palabra se hizo carne
Adviento
Dejar que la luz de la cueva de Belén entre en nuestro entendimiento y sobre todo en nuestro corazón
Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net
Del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.
Oración introductoria
Señor Jesús, ante un año más que termina te suplico humildemente que me concedes vivir junto a Ti el nuevo año, que está por comenzar para que sea una nueva oportunidad de mejorar mi servicio a los demás. Ven, Espíritu Santo, y guía esta oración para que sepa encontrar en ella la luz que guíe mi propósito de crecer en el amor.
Petición
Jesús, no quiero pedirte nada, sino darte las gracias por todos tus beneficios, pues sé que todo lo que soy y todo lo que tengo es un don tuyo.
Meditación del Papa Francisco
Es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y es que la característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre. Porque una luz tan potente no puede provenir de nosotros mismos; ha de venir de una fuente más primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios.
La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida. Transformados por este amor, recibimos ojos nuevos, experimentamos que en él hay una gran promesa de plenitud y se nos abre la mirada al futuro. (Papa Francisco, encíclica Lumen fidei, n. 4)
Reflexión
Hoy nuestros ojos ven la luz para no andar en tinieblas. Cristo niño se nos presenta como la estrella que guiará nuestros pasos en la noche de la vida, pues cuando la noche es más negra es cuando más brillan las estrellas, es cuando más fuerte brilla Cristo en nuestro corazón.
El ambiente de la Navidad es uno de los períodos que más disfrutamos y que más deseamos. Tal vez si nos dieran a elegir por un estado permanente en nuestra vida escogeríamos la Navidad. No sólo por los regalos, fiestas, turrones y música, sino porque en el fondo resuenan palabras de amor, de esperanza, de perdón que nos gustaría escuchar más a menudo.
En este día nuestros ojos contemplan la imagen de un niño que como todo recién nacido, cautiva por su sencillez, por su hermosura, por su debilidad. Experimentamos la necesidad de prestarle nuestra ayuda y nuestra atención. Esto es lo que admiran nuestros ojos materiales: un niño que llora, duerme y sonríe. Pero nuestros ojos espirituales vislumbran por la fe al Verbo hecho carne por amor a nosotros los hombres.
Está de nuestra parte, por tanto, que nosotros aceptemos esa luz que viene a iluminar nuestro corazón, que viene a traernos la alegría y sobre todo la esperanza y el amor, a pesar de que muchos hombres se esfuercen por apretar los ojos para no ver la Luz que es Cristo. Podemos pensar la imagen de Cristo en el portal a través de un prisma en donde todos sus rayos son rayos que reflejan a un padre bueno, no tirano ni cruel, a un amigo con el que siempre podemos contar, a un hermano que nos prestará su apoyo incondicional para realizar nuestras pequeñas o grandes empresas. Así se nos presenta hoy el Verbo encarnado, como un destello de esperanza y de amor. Sólo necesitamos dejar que la luz de la cueva de Belén penetre en nuestro entendimiento y sobre todo en nuestro corazón.
Propósito
Como parte de la celebración del fin de año, leer un pasaje del Evangelio que hable sobre el amor de Dios.
Diálogo con Cristo
Señor, gracias por darme tu Palabra para conocer el camino que me puede llevar a la santidad. Gracias por tu amor y por todas las gracias que me has concedido. Me duele mucho el haberte fallado tantas veces, te pido perdón por esas ocasiones que no supe amar, confío en tu misericordia. Te suplico que mis actitudes y actos concretos estén siempre impregnados por el amor.
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12/31/2015 09:05:00 a.m.
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30 diciembre, 2015
Octava de Navidad
En el Templo con la Profetisa Ana Adviento
María presenta su hijo a Dios y a nosotros. Es esa la mayor riqueza que la vida en familia encierra.
Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 36-40
En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la
tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven había vivido siete
años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del
templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.
Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño,
se acercó Ana, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que
aguardaban la liberación de Israel.
Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley
del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba
creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios
estaba con él.
Oración introductoria
Padre Santo, mi relación contigo se basa en la fe, que me permite
percibir lo que mis sentidos no pueden. Por ella, sé que estás ahora
aquí porque, humildemente, te he invocado. Espero y confío en tu
misericordia, me abandono en tu Providencia, sé que por tu amor,
encontraré en Ti la paz que busco.
Jesús, envía al Espíritu Santo para que guíe esta oración. Que sepa
guardar ese silencio que me permita poder escuchar lo que hoy me quieres
decir, para que así, hoy, pueda ser en mi familia apóstol de tu amor.
Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a
hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y
dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que
generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente
inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda
tristeza. En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos
inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la
diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad
con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y
el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que
ilumina nuestro camino.» (Papa Francisco, 2 de febrero de 2014)
Reflexión
Como que resumiendo todo el período de la infancia de Jesús, se nos
dice que Él estaba “sometido” a sus padres y que “progresaba en
sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres” (Lc
2,51-52). Durante la mayor parte de su vida, Jesús compartió la
condición de la inmensa mayoría de los hombres: una vida cotidiana sin
aparente importancia, vida de trabajo manual, vida religiosa judía
sometida a la ley de Dios, vida en la comunidad (cf. Catecismo de la
Iglesia Cátolica, n. 531). No siempre recordamos esto, pero lo que más
distinguió a Jesús fue su vida familiar. En cambio, a menudo
consideramos sólo su vida pública.
Si Jesucristo nos ha redimido tanto con su vida oculta de Nazaret
como con sus escasos tres años de predicador itinerante, entonces, los
30 años que pasaba detrás del portal de la casa sencilla de Nazaret no
fueron menos fecundos. Lo manifiesta también la frase del Evangelio: “El
niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de
Dios estaba sobre él.”
Ciertamente, el propósito común de María y José fue el de
proporcionar una esmerada educación a Jesús y Él la asimiló con la
actitud más confiada, diligente y sumisa que jamás ha tenido un hijo.
María y José vieron cómo su inteligencia y su voluntad humanas se iban
despertando, desarrollando y fortificando. Por otro lado, no sólo habrán
buscado trasmitirle un gran número de conocimientos acerca de las
costumbres y tradiciones del pueblo judío, sino sobre todo el mundo de
valores y de ideales que los animaba, donde Dios lo era todo. Así habrán
compartido muchas veces los mismos sentimientos, afectos e intereses.
Es esa la mayor riqueza que la vida en familia encierra. Sorprende,
con qué eficacia se va trasmitiendo, casi irradiando hacia los demás.
Quizá por eso la profetiza Ana se sintió atraída hacia esta familia. Es
hermoso pensar que la Virgen María en persona le habrá contado a San
Lucas todos estos detalles acerca de la niñez de Jesús. ¿Quién más lo
podría haber hecho?
Al presentarse un conflicto, seré el primero en ofrecer una disculpa o proponer una solución para construir la unidad, en mi casa o lugar de trabajo.
(http://www.es.catholic.net/op/articulos/37132/en-el-templo-con-la-profetisa-ana.html)
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12/30/2015 08:11:00 a.m.
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29 diciembre, 2015
Octava de Navidad
Octava de Navidad
Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor
Adviento
Simeón y Ana esperaron toda la vida para verte y yo te tengo presente en la Eucaristía.
Por: Lucas Ongaro Arcie, L.C. | Fuente: Catholic.net
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-35
Cuando se cumplieron los días de la purificación de María, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel. Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, y una espada te atravesará el alma a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.
Oración introductoria
Señor, quiero tomar conciencia de tu presencia y cercanía junto a mí. Señor, cambia mi corazón frío de piedra por un corazón caliente de carne, que sepa descubrirte y ver tu Amor en mis hermanos, en la eucaristía, en un nuevo amanecer, en la brisa suave… que en todo lo que me rodea, me asombre de tu Amor.
Petición
Niño Jesús, ayúdame a encontrarte en los demás, en la Eucaristía. Y concédeme ser consciente de tu presencia en mi corazón.
Meditación del Papa Francisco
El Pueblo de Dios es invitado en cada época histórica a contemplar esta luz. Luz que quiere iluminar a las naciones. Así, lleno de júbilo, lo expresaba el anciano Simeón. Luz que quiere llegar a cada rincón de esta ciudad, a nuestros conciudadanos, a cada espacio de nuestra vida.
“El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz”. Una de las particularidades del pueblo creyente pasa por su capacidad de ver, de contemplar en medio de sus “oscuridades” la luz que Cristo viene a traer. Ese pueblo creyente que sabe mirar, que saber discernir, que sabe contemplar la presencia viva de Dios en medio de su vida, en medio de su ciudad. Con el profeta hoy podemos decir: el pueblo que camina, respira, vive entre el “smog”, ha visto una gran luz, ha experimentado un aire de vida. […]
¿Cómo es esta luz que transita nuestras calles? ¿Cómo encontrar a Dios que vive con nosotros en medio del “smog” de nuestras ciudades? ¿Cómo encontrarnos con Jesús vivo y actuante en el hoy de nuestras ciudades pluriculturales? (Homilía de S.S. Francisco, 26 de septiembre de 2015).
Reflexión
Muchas veces, con la agitación del día, no percibo la presencia de Cristo, olvido que Él está siempre a mi lado. Vivo la vida pensando en mis problemas, dificultades, responsabilidades… es decir, en mi egoísmo; no me doy cuenta de que Él quiso permanecer en la eucaristía por amor a mí, y que tengo el mayor tesoro: ¡la vida de gracia y su permanencia fiel en mi corazón!
Cristo escogió la forma más sencilla y necesaria para hacerse sacramentalmente presente. Un simple pedazo de pan que es su cuerpo, comida y bebida para mi peregrinar rumbo al cielo.
Propósito
Hoy haré una visita a Cristo Eucaristía o una comunión espiritual durante algunos instantes de silencio.
Diálogo con Cristo
Señor, Simeón y Ana esperaron toda la vida para verte y yo te tengo presente en la Eucaristía y en mi corazón por la vida de gracia. Ayúdame a valorar la eucaristía, mi amistad contigo, y a estar decidido a morir antes que ofenderte.
“Pidámosle que nos atraiga cada vez más hacia sí mismo con la sagrada Comunión. Pidámosle que nos ayude a no tener nuestra vida sólo para nosotros mismos, sino a entregársela a él y así actuar junto con él, a fin de que los hombres encuentren la vida, la vida verdadera, que sólo puede venir de quien es el camino, la verdad y la vida. Amén.” (Benedicto XVI, Basílica de San Juan de Letrán, Jueves Santo, 5 de abril de 2007 )
(http://www.es.catholic.net/op/articulos/11767/el-dios-escondido.html)
Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor
Adviento
Simeón y Ana esperaron toda la vida para verte y yo te tengo presente en la Eucaristía.
Por: Lucas Ongaro Arcie, L.C. | Fuente: Catholic.net
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-35
Cuando se cumplieron los días de la purificación de María, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel. Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, y una espada te atravesará el alma a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.
Oración introductoria
Señor, quiero tomar conciencia de tu presencia y cercanía junto a mí. Señor, cambia mi corazón frío de piedra por un corazón caliente de carne, que sepa descubrirte y ver tu Amor en mis hermanos, en la eucaristía, en un nuevo amanecer, en la brisa suave… que en todo lo que me rodea, me asombre de tu Amor.
Petición
Niño Jesús, ayúdame a encontrarte en los demás, en la Eucaristía. Y concédeme ser consciente de tu presencia en mi corazón.
Meditación del Papa Francisco
El Pueblo de Dios es invitado en cada época histórica a contemplar esta luz. Luz que quiere iluminar a las naciones. Así, lleno de júbilo, lo expresaba el anciano Simeón. Luz que quiere llegar a cada rincón de esta ciudad, a nuestros conciudadanos, a cada espacio de nuestra vida.
“El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz”. Una de las particularidades del pueblo creyente pasa por su capacidad de ver, de contemplar en medio de sus “oscuridades” la luz que Cristo viene a traer. Ese pueblo creyente que sabe mirar, que saber discernir, que sabe contemplar la presencia viva de Dios en medio de su vida, en medio de su ciudad. Con el profeta hoy podemos decir: el pueblo que camina, respira, vive entre el “smog”, ha visto una gran luz, ha experimentado un aire de vida. […]
¿Cómo es esta luz que transita nuestras calles? ¿Cómo encontrar a Dios que vive con nosotros en medio del “smog” de nuestras ciudades? ¿Cómo encontrarnos con Jesús vivo y actuante en el hoy de nuestras ciudades pluriculturales? (Homilía de S.S. Francisco, 26 de septiembre de 2015).
Reflexión
Muchas veces, con la agitación del día, no percibo la presencia de Cristo, olvido que Él está siempre a mi lado. Vivo la vida pensando en mis problemas, dificultades, responsabilidades… es decir, en mi egoísmo; no me doy cuenta de que Él quiso permanecer en la eucaristía por amor a mí, y que tengo el mayor tesoro: ¡la vida de gracia y su permanencia fiel en mi corazón!
Cristo escogió la forma más sencilla y necesaria para hacerse sacramentalmente presente. Un simple pedazo de pan que es su cuerpo, comida y bebida para mi peregrinar rumbo al cielo.
Propósito
Hoy haré una visita a Cristo Eucaristía o una comunión espiritual durante algunos instantes de silencio.
Diálogo con Cristo
Señor, Simeón y Ana esperaron toda la vida para verte y yo te tengo presente en la Eucaristía y en mi corazón por la vida de gracia. Ayúdame a valorar la eucaristía, mi amistad contigo, y a estar decidido a morir antes que ofenderte.
“Pidámosle que nos atraiga cada vez más hacia sí mismo con la sagrada Comunión. Pidámosle que nos ayude a no tener nuestra vida sólo para nosotros mismos, sino a entregársela a él y así actuar junto con él, a fin de que los hombres encuentren la vida, la vida verdadera, que sólo puede venir de quien es el camino, la verdad y la vida. Amén.” (Benedicto XVI, Basílica de San Juan de Letrán, Jueves Santo, 5 de abril de 2007 )
(http://www.es.catholic.net/op/articulos/11767/el-dios-escondido.html)
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12/29/2015 09:16:00 a.m.
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