
Principales celebraciones de la Iglesia Católica y la vida, obra y milagros de los Santos de la Iglesia Católica.
26 noviembre, 2024
Invitación
San Juan Berchmans, Seminarista y miembro del Grupo de santos de la Espiritualidad jesuítica juvenil

26 de noviembre
San Juan Berchmans
Grupo de santos de la Espiritualidad jesuítica juvenil
Cada 26 de noviembre, la Compañía de Jesús celebra a San Juan Berchmans, santo jesuita de origen flamenco nacido en 1599, fallecido a los 20 años cuando era seminarista. La Iglesia universal celebra su fiesta el 13 de agosto.
Juan Berchmans (1599-1621) forma parte, junto con San Estanislao Kostka (1550-1568) y San Luis Gonzaga (1568-1591), del grupo de jóvenes santos que influenció de manera determinante en lo que se conoce como “espiritualidad jesuítica juvenil”.
Con el ímpetu de la juventud
Juan nació en Diest, Ducado de Brabante (Bélgica), el 13 de marzo de 1599, en el seno de una familia sencilla. Su padre trabajaba como zapatero y su madre se dedicaba a los quehaceres del hogar en la medida en que las fuerzas se lo permitían, dado que tenía una salud muy precaria. El pequeño Juan se encargaba, en consecuencia, de cuidar a sus hermanos menores y de ayudar a su mamá. A los 10 años consiguió su primer empleo, gracias a la ayuda de un sacerdote amigo. Con el dinero que ganaba contribuía a aligerar los gastos familiares.
Más adelante Juan se trasladó a Malinas, Flandes, donde encontró trabajo como preceptor de niños, empleado por un canónigo. Pronto se abriría en la ciudad un colegio jesuita, lo que entusiasmó muchísimo al joven preceptor. Decidido, Berchmans se presentó a la recién fundada institución y logró ser aceptado como estudiante.
En la escuela, Juan quedó impresionado con la espiritualidad jesuita y empezó a considerar la posibilidad de hacerse “un hijo de San Ignacio”. Sus maestros lo veían con aprecio porque se desempeñaba muy bien académicamente y era querido por sus compañeros. Aunque a su padre no le agradó mucho la idea de que su hijo se hiciera jesuita -al inicio se opuso rotundamente a tal consideración- le impresionó su determinación y terminó asintiendo a su decisión.
“El Hermano Alegre”
Estando en el noviciado de la Compañía, Juan recibió la noticia de que su madre estaba agonizando. Lamentablemente, aunque lo quiso de corazón, no pudo regresar e ir a verla. Una hermosa carta, llena de consuelo espiritual, llegó entonces a manos de su padre. Era Juan, expresando de manera notable su esperanza en medio de las dolorosas circunstancias y la seguridad que tenía en las promesas de Dios. Aquella carta fue de gran consuelo para su padre y una confirmación de que la vocación de su hijo iba muy en serio.
En 1618, Juan Berchmans fue enviado al Colegio Romano de los jesuitas, en la Ciudad Eterna, Roma. Allí volvió a destacar por su amor al estudio y compañerismo. Poseía una habilidad especial para los idiomas y llegó a dominar el inglés, el francés, el alemán, el flamenco, el italiano, el latín y el griego.
En el seminario a Juan lo llamaban “El Hermano Alegre”, porque casi todo el tiempo estaba con la sonrisa en el rostro; era amable, jovial y atento con todos. No eran pocos los que decían que les bastaba su presencia para ponerse contentos. Al mismo tiempo, Juan resultaba ejemplar en los asuntos más difíciles de la vida en común. Era de esos chicos capaces de admitir con humildad sus errores o sus incomodidades: más de una vez reconoció que a veces le costaba vivir con personas tan distintas a él, pero que no estaba dispuesto a hacer de eso un impedimento.
Piedad filial a María
Cuanto bien le brotaba del corazón, Juan lo atribuía a la Madre de Dios. Tenía una tierna devoción por Ella. Estaba convencido de la centralidad que María tiene en la salvación de cada persona. Juan solía decir con un finísimo sentido del humor: “Si logro amar a María, tengo segura mi salvación; perseveraré en la vida religiosa, alcanzaré cuanto quisiere; en una palabra, seré todopoderoso”.
Aquellas palabras no eran ni remotamente un exceso verbal. Nacían de lo profundo del corazón de Juan, inmensamente agradecido con la Virgen. Era su forma de parafrasear a San Agustín en su “Ama y haz lo que quieras”. Así, con el corazón encendido Juan se repetía todos los días: “Quiero amar a María”; y le haría una solemne promesa a Nuestra Madre: “Afirmar y defender dondequiera la Inmaculada Concepción de la Virgen María”.
Entrega definitiva
De pronto, un día, terminado uno de los certámenes que se organizaban en el seminario, Juan tuvo que ser ingresado a la enfermería por unos dolores de cabeza. Su superior ya se había percatado meses antes de cierto decaimiento o cansancio crónico, pero como muchos otros en el seminario, no lo había tomado como un signo demasiado grave. Berchmans era de los que más se esforzaban, siempre atento a servir y cumplir con sus deberes.
Su salud siguió de manera inestable, hasta que bruscamente se puso muy mal. Berchmans partió a la Casa del Padre el 13 de agosto de 1621, en palabras de sus amigos, como consecuencia de un “total agotamiento”. Es muy probable que su muerte haya sido consecuencia de alguna afección pulmonar o enfermedad infecciosa.
Al morir, Juan Berchmans tenía solo 20 años. Fue beatificado en 1865 por el Beato Pío IX y canonizado en 1888 por el Papa León XIII.(ACI prensa).
25 noviembre, 2024
Santa Catalina de Alejandría, mártir y patrona de las solteras y las estudiantes

¡Oh!; Santa Catalina de Alejandría, vos, sois la hija del Dios
de la Vida y su amada mártir, pues, vuestro ingenio,
sabiduría y fortaleza de ánimo os catapultaron en vida
a alcanzar los cielos eternos por amor a Cristo Jesús, Dios
y Señor Nuestro. Con vuestra santa vida, no hicisteis otra
cosa que, la de aleccionar a los cristianos de vuestro tiempo
y estimularlos en su fidelidad a Cristo. Vuestra belleza
e inteligencia os distinguieron en Alejandría, pues versada
como erais en filosofía, buscabais siempre la verdad. Por
ello, os bautizasteis cristiana. Y, desde allí, recriminasteis
al emperador por su conducta y lo callasteis con vuestra
rectitud de obrar. Enfrentasteis a los sabios del imperio
y descubristeis sus sofismas tanto así, que, los convertisteis
a vuestra fe. Nadie osó venceros en el campo de la razón,
pero, sí, os vencieron por la fuerza de las armas, con aquella
rueda con cuchillas, y la espada que, os cortó vuestra cabeza.
Vos, representáis lo recto, lo justo y lo sublime y, por ello,
lista estabais para dar la vida por la Verdad y la disteis.
Hoy, vuestras reliquias en el monte Sinaí se veneran, y también
en el monasterio que vuestro nombre lleva. Por ello, vos, sois,
la Santa Patrona de los buscadores de la sabiduría y la verdad,
y de los estudiantes y solteras de todo el orbe de la tierra;
¡Oh!; Santa Catalina; “viva novia de la Verdad y de la Sabiduría de Dios”.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Noviembre
Santa Catalina de Alejandría
Mártir
Martirologio Romano: Santa Catalina, mártir, que, según la tradición, fue una virgen de Alejandría dotada tanto de agudo ingenio y sabiduría como de fortaleza de ánimo. Su cuerpo se venera piadosamente en el célebre monasterio del monte Sinaí (s. inc.)
La veneración de los restos de santa Catalina en el monte Sinaí y la celebridad del monasterio ortodoxo que lleva su nombre y que los guarda ha hecho que casi haya disminuido la figura del mismo Moisés. Se la venera tanto en Oriente como en Occidente. Los aficionados al saber la tienen como patrona.
Nada sabemos con certeza histórica del lugar y fecha de su nacimiento. La historia nos tiene velado el nombre de sus padres. Los datos de su muerte, según la “passio”, son tardíos y están pletóricos de elementos espureos. Por esto, algún historiador ha llegado a pensar que quizá esta santa nunca haya existido. Así, Catalina de Alejandría sería un personaje aleccionador salido de la literatura para ilustrar la vida de los cristianos y estimularles en su fidelidad a la fe. De todos modos es seguro que la fantasía ha rellenado los huecos en el curso del tiempo.
Se la presenta como una joven de extremada belleza y aún mayor inteligencia. Perteneciente a una familia noble. Residente en Alejandría. Versada en los conocimientos filosóficos de la época y buscadora incansable de la verdad. Movida por la fe cristiana, se bautiza. Su vida está enmarcada en el siglo IV, cuando Maximino Daia se ha hecho Augusto del Imperio de Oriente. Sí, le ha tocado compartir el tiempo con este “hombre semibárbaro, fiera salvaje del Danubio, que habían soltado en las cultas ciudades del Oriente”, según lo describe el padre Urbel, o, con términos de Lactancio, “el mundo para él era un juguete”. Recrimina al emperador su conducta y lo enmudece con sus rectos razonamientos.
Enfrentada con los sabios del imperio, descubre sus sofismas e incluso se convierten después de la dialéctica bizantina. Aparece como vencedora en la palestra de la razón y vencida por la fuerza de las armas en el martirio de rueda con cuchillas que llegan a saltar hiriendo a sus propios verdugos y por la espada que corta su cabeza de un tajo.
Sea lo que fuere en cuanto se refiere a la historia comprobable, lo cierto es que la figura de nuestra santa lleva en sí la impronta de lo recto y sublime que es dar la vida por la Verdad que con toda fortaleza se busca y una vez encontrada se posee firmemente hasta la muerte. Esto es lo que atestigua la tradición, la leyenda y el arte.
¡Que bien nos vendrían hoy unas cuantas Catalinas que sepan ser mártires por la Verdad que es lo mismo que ser de Él testigos!
24 noviembre, 2024
Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo

¡Oh! Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo,
Rey del Universo, que cerráis el Año Litúrgico
en el que se ha meditado sobre todo el misterio
de vuestra vida, vuestra predicación y el anuncio
del Reino de Dios. Vuestra fiesta, fue instaurada
por Pío XI Papa, para motivar a los católicos
de todo el orbe de la tierra, a reconocer en
público que el mandatario de la Iglesia toda,
sois Vos, Cristo Rey, Dios y Señor Nuestro.
Al anunciar el Reino, Vos, nos mostráis lo que
éste significa para nosotros como Salvación,
Revelación y Reconciliación ante la mentira
mortal del pecado, que "vive" en el mundo. Sois
Vos, Señor Jesús cómo respondeís a Pilatos cuando
os pregunta si en verdad sois el Rey de los judíos:
"Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese
de este mundo mi gente habría combatido para que
no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino
no es de aquí". Y, claro, Vos, no sois el Rey
de un mundo de miedo, mentira y pecado. Vos, en
cambio, si sois el Rey del Reino de Dios que trae
y al que nos conducís para salvar a toda la humanidad;
¡Oh! Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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Domingo 24 de noviembre
domingo XXXIV del Tiempo Ordinario
Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo
La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios.
La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.
Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce. (ACI Prensa).
23 noviembre, 2024
Beato Miguel Pro, Sacerdote y Mártir de la Guerra Cristera

23 de Noviembre
Beato Miguel Pro
Sacerdote y Mártir
En
la ciudad de Guadalupe, en el territorio de Zacatecas, en México, beato
Miguel Agustín Pro, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y
mártir, quien, en la cruel persecución contra la Iglesia, como si fuera
un facineroso fue condenado sin juicio a la pena capital, y así alcanzó
el martirio que tan ardientemente deseaba († 1927)
Fecha de beatifricación: 25 de septiembre de 1988 por el Papa Juan Pablo II
Breve Biografía
Miguel
Agustín Pro Juárez, nació el 13 de enero de 1891 en la población minera
de Guadalupe, Zacatecas, tercero de once hermanos e hijo de Miguel Pro y
Josefa Juárez. El 19 de agosto de 1911, ingresa al Noviciado de la
Compañía de Jesús en El Llano, Michoacán, luego de unos Ejercicios
hechos con jesuitas y de haber madurado lentamente la decisión. Ya la
familia había dado antes dos vocaciones religiosas en la persona de dos
hermanas mayores de Miguel.
Luego del Noviciado, continúa sus
estudios en Los Gatos, California, obligados los jesuitas a abandonar
Los Llanos a causa de la presencia de fuerzas carrancistas. Estudia
después retórica y filosofía en España. Desempeña el oficio de profesor
en el colegio de la Compañía en Granada, Nicaragua y hace la teología en
Enghien, Bélgica, donde recibe el presbiterado.
Un juicio
imparcial sobre la vida de formación del P. Miguel nos inclina a admitir
que gozaba en alto grado de talento práctico, pero que carecía de
facilidad para los estudios especulativos, quizá debido a la deficiente
enseñanza de sus primeros años. Su gloriosa muerte contribuyó además a
que se esfumara el recuerdo de la parte negativa de su temperamento
jocoso, bromista y agudo.
Una úlcera estomacal, la oclusión del
píloro y toda la ruina del organismo hicieron prever un desenlace rápido
al final de sus estudios en Bélgica. "Los dolores no cesan -escribe en
una carta íntima-. Disminuyo de peso, 200 a 400 gramos cada semana, y a
fuerza de embaular porquerías de botica, tengo descarriado el
estómago... Las dos operaciones últimas estuvieron mal hechas y otro
médico ve probable la cuarta". Luego detalla el insoportable régimen
dietético que se le hace sufrir. Su organismo se reduce a tal extremo
que sus superiores en Enghien tratan de apresurar el regreso a México,
para que la muerte no lo recoja fuera de su patria.
En esta
situación realiza su anhelo de viajar a Lourdes, al pie del Pirineo,
donde espera una intervención de la Virgen que le devuelva las fuerzas
que necesitará en México para ayudar a los católicos entonces vejados
por una persecución. La prisión, el fusilamiento y el destierro están a
la orden del día.
De la visita a la célebre gruta, escribe: "Ha
sido uno de los días más felices de mi vida... No me pregunte lo que
hice o qué dije. Sólo sé que estaba a los pies de mi Madre y que yo
sentí muy dentro de mí su presencia bendita y su acción". Esa
experiencia mística es para leerse entera en su vida. Sabemos por ella
que la Virgen le prometió salud para trabajar en México. El exorbitante
trabajo que tuvo los meses que vivió en la capital desde su llegada en
julio de 1926, realizado además mientras huía de casa en casa para
despistar a los sabuesos que seguían sus pasos, no hubiera podido ser
ejercido por un individuo de mediana salud, y menos por uno tan
maltratado como Miguel Agustín, de no haber sido por la intervención de
la Madre de Jesucristo.
Así le sorprende el fracasado intento de
Segura Vilchis para acabar con Obregón, el presidente electo. Las bombas
de aquel católico exasperado estaban tan mal hechas que ni siquiera
causaron desperfectos graves en el coche abierto del prócer. El lng.
Segura había procedido con todo sigilo para preparar y ejecutar el acto.
Nadie, sino el chofer y dos obreros estaban enterados. La liga de
Defensa Religiosa, y por tanto Humberto y Roberto Pro, hermanos del
Padre, y el mismo Padre, fueron ajenos al plan magnicida.
El Papa
Pío XI había defendido a los católicos mexicanos y había condenado la
injusta persecución en tres ocasiones a través de documentos públicos
dirigidos al mundo. Calles, el perseguidor, estaba irritadísimo contra
él; pero no pudiendo descargar sus iras contra un enemigo tan distante
las descargó contra un eclesiástico, el P. Pro, al que la indiscreción
de una mujer y un niño hizo caer en las garras de la policía mientras
cometía sus cotidianos delitos de llevar la comunión, de confesar o
socorrer a los indigentes. Calles se vengaría del Papa en un cura... Y
aprovechando que el P. Pro estaba en los sótanos de la Inspección de
Policía atribuyó a él y a sus hermanos la responsabilidad de un acto
cuyo verdadero autor no había podido ser descubierto.
El autor
verdadero, el lng. Segura Vilchis, había ágilmente saltado del automóvil
desde el que arrojó la fallida bomba. Luego siguió caminando
impertérrito por la banqueta mientras preparaba una coartada admirable.
Obregón se dirigía a los toros. Segura Vilchis, sin ser reconocido por
los esbirros, entró a la plaza detrás del general, buscó su palco y
encontró el modo de hacerse bien visible y reconocible por éste. Así
podía citarlo como testigo de que él se hallaba en los toros pocos
minutos después del atentado.
No obstante, enterado por las
extras de los periódicos de que acusaban al padre Pro y a sus hermanos
Humberto y Roberto del lanzamiento de la bomba, Segura Vilchis resolvió
su caso de conciencia y corrió a la Inspección de Policía para
presentarse al general Roberto Cruz, Inspector General y, previa palabra
de honor de que soltaría a los Pro, que nada tenían que ver con el
delito, se ofreció a decir quién era el verdadero autor. Se delató a sí
mismo y probó con toda facilidad que lo era. Con todo, de la Presidencia
de la República llegó la orden directa de fusilar a los Pro y a Segura
Vilchis, sin sombra de investigación judicial.
Así el 23 de
noviembre de 1927, a la puerta del fatídico sótano, y minutos después de
la diez de la mañana, un policía llamo a gritos al preso: "¡Miguel
Agustín Pro!" Salió el padre y pudo ver el patio lleno de ropa y de
invitados como a un espectáculo de toros, a multitud de gente, a unos
seis fotógrafos por lo menos y a varios miembros del Cuerpo Diplomático
"para que se enteraran de cómo el gobierno castigaba la rebeldía de los
católicos".
El padre Pro caminó sereno y tuvo tiempo de oír a uno de sus aprehensores, que le susurraba:
-Padre, perdóneme.
-No sólo te perdono -le respondió-; te doy las gracias.
-¿Su última voluntad? -le preguntaron ya delante del pelotón de fusilamiento.
-Que me dejen rezar.
Se
hincó delante de todos y, con los brazos cruzados, estuvo unos momentos
ofreciendo sin duda su vida por México, por el cese de la persecución, y
reiterando el ofrecimiento de su vida por Calles, como ya lo solía
hacer antes... Se levantó, abrió los brazos en cruz, pronunció
claramente, sin gritar.- ¡Viva Cristo Rey! y cayó al suelo para recibir
luego el tiro de gracia.
(https://es.catholic.net/op/articulos/35662/miguel-agustn-pro-beato.html#modal)
22 noviembre, 2024
Santa Cecilia Mártir y Patrona de los Músicos y Poetas

¡Oh! Santa Cecilia, vos, sois la hija del Dios de la Vida,
su amada santa y venerada por más de mil años en la
Iglesia Católica. Acostumbrabais vestir una túnica de
tela áspera y además, que habíais consagrado a Dios
vuestra virginidad. Vuestros padres os comprometieron
en matrimonio con Valeriano, pero vos, le dijisteis a él,
que vos, habíais hecho voto de virginidad y que, si él
quería ver al ángel de Dios, debía hacerse cristiano. Y, así
lo hizo, haciéndose instruir y bautizar por el Papa Urbano.
Luego entre vos, y Valeriano, convencisteis a Tiburcio,
el hermano de éste, logrando que se hiciera cristiano. Vos,
veíais a vuestro ángel de la guarda a cada nada, mientras
el alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido sepultar
los cadáveres de los cristianos. Pero, Valeriano y Tiburcio,
se dedicaron a hacerlo con todos los cadáveres de cristianos
que encontraban, y por ello, los arrestaron y llevaron ante
Almaquio, y éste, les pidió que declarasen que adoraban a Júpiter.
Ellos, con valor dijeron que sólo adoraban al verdadero
Dios y a su Hijo Jesucristo, entonces los azotaron ferozmente
hasta perder sus preciosas vidas. Los dos santos mártires
antes de morir, animaban con valor a los demás cristianos
de Roma a sufrir con gusto, antes de ser infieles a la santa
religión. Luego, vos, fuisteis arrestada y se os exigió que
renunciarais a Cristo, pero declarasteis con valor, que preferíais
la muerte antes que renegar de la verdadera religión. Entonces
fuisteis llevada junto a un horno para tratar de asfixiaros, pero,
vos, cantabais gozosa canciones celestiales en honor a Dios.
Viendo que con ello, no podían acabar con vos, el cruel
Almaquio, ordenó que os cortaran la cabeza. Y, Vos, antes de
de morir, le pedisteis al Papa Urbano, que convirtiera vuestra
casa, en un templo para orar. ¡Y así, lo hizo! ¡Aleluya!
¡Oh! Santa Cecilia, «vivo canto por el Dios de la Vida y del Amor».
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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22 de Noviembre
Santa Cecilia
Mártir y Patrona de los Músicos
Por más de mil años Santa Cecilia ha sido muy venerada en la Iglesia Católica. Una tradición muy antigua dice que pertenecía a una de las principales familias de Roma, que acostumbraba vestir una túnica de tela muy áspera y que había consagrado a Dios su virginidad.
Sus padres la comprometieron en matrimonio con un joven llamado Valeriano, pero Cecilia le dijo a éste que ella había hecho voto de virginidad y que si él quería ver al ángel de Dios debía hacerse cristiano. Valeriano se hizo instruir por el Papa Urbano y fue bautizado. Luego entre Cecilia y Valeriano convencieron a Tiburcio, el hermano de éste, y lograron que también se hiciera cristiano.
Las historias antiguas dicen que Cecilia veía a su ángel de la guarda. El alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido sepultar los cadáveres de los cristianos. Pero Valeriano y Tiburcio se dedicaron a sepultar todos los cadáveres de cristianos que encontraban. Por eso fueron arrestados. Llevados ante el alcalde, éste les pidió que declararan que adoraban a Júpiter. Ellos le dijeron que únicamente adoraban al verdadero Dios del cielo y a su Hijo Jesucristo. Entonces fueron ferozmente azotados y luego les dieron muerte.
Los dos santos mártires animaban a los demás cristianos de Roma a sufrir con gusto todos los horrores, con tal de no ser infieles a la santa religión. En seguida la policía arrestó a Cecilia y le exigió que renunciara a la religión de Cristo. Ella declaró que prefería la muerte antes que renegar de la verdadera religión. Entonces fue llevada junto a un horno caliente para tratar de sofocarle con los terribles gases que salían de allí, pero en vez de asfixiarse ella cantaba gozosa (quizás por eso la han nombrado patrona de los músicos).
Visto que con este martirio no podían acabar con ella, el cruel Almaquio mandó que le cortaran la cabeza. La santa, antes de morir le pidió al Papa Urbano que convirtiera su hermosa casa en un templo para orar, y así lo hicieron después de su martirio. Antes de morir, había repartido todos sus bienes entre los pobres.
En 1599 permitieron al escultor Maderna ver el cuerpo incorrupto de la santa y él fabricó una estatua en mármol de ella, muy hermosa, la cual se conserva en la iglesia de Santa Cecilia en Roma. Está acostada de lado y parece que habla. En Roma había ya en el año 545 un templo dedicado a esta gran Santa.
(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Cecilia.htm)
20 noviembre, 2024
Beata Anna Kolesárová «Mártir de la Castidad» y Patrona de la juventud

20 de Noviembre
Beata Anna Kolesárová
«Mártir de la Castidad» y Patrona de la juventud
Cada 20 de noviembre la Iglesia conmemora a la Beata Anna Kolesárová, joven laica nacida en Vysoká nad Uhom, Michalovce, Checoslovaquia (hoy Eslovaquia) en 1928. Anna es patrona de la juventud, de las víctimas de violación y de abusos de todo tipo. Ha sido llamada “Mártir de la castidad”.
La más bella flor
Anna creció en el seno de una familia católica en la que le inculcaron la piedad y el cuidado de la vida espiritual, especialmente a través de la comunión frecuente. Su vida fue muy breve -fue asesinada a los 16 años-, pero al mismo tiempo llena de intensidad espiritual, pureza y mansedumbre. Así lo evidencian los numerosos testimonios recogidos para llevar adelante su causa de canonización.
Anna fue la menor de los hijos de la familia. Sus hermanos mayores fueron María, su media hermana, y Michal, su hermano. Los Kolesárová llevaban una vida sencilla y modesta, dedicada a las labores del campo.
Los horrores de la guerra
Lamentablemente, a los 10 años, Anna perdió a su madre y con eso recayeron sobre ella las responsabilidades del cuidado de la casa. Ella, sin embargo, reservaría siempre su mejor tiempo para Dios: la pequeña niña adoptó la bella costumbre de ir todos los días a Misa con sus amigos, cuando los quehaceres del hogar ya estaban terminados.
En el otoño de 1944, durante la cruenta campaña en el frente de Europa oriental, el pueblo de Michalovce se convirtió en uno de los escenarios de la confrontación -la Segunda Guerra-, por lo que los granjeros locales tuvieron que refugiarse en los sótanos de sus casas para protegerse de los intensos bombardeos.
«In defensum castitatis»
El 22 de noviembre de ese mismo año, una columna del Ejército Rojo (nombre oficial del ejército de la desaparecida Unión Soviética) ingresó al pueblo. Jan, el padre de Anna, y sus hermanos se encontraban escondidos en el sótano de la casa, cuando de pronto un soldado soviético en estado de ebriedad irrumpió en el recinto con dirección a la cocina.
Después de que el militar hiciera un recorrido por las habitaciones, encontró escondida a la familia. Fue entonces que el padre de Anna, intentando que la situación no se saliera de control, le pidió a la jovencita que le acerque algo de agua y comida al soldado. Este, lejos de reconocer el ofrecimiento como un gesto amistoso, reaccionó de manera violenta y deshonesta: se abalanzó contra Anna con la intención de ultrajarla.
Ella, siguiendo el consejo de sus vecinas, estaba vestida de negro tal y como se les recomendaba a las mujeres para no despertar inquietud en la soldadesca. No obstante, de poco le sirvió. En medio del forcejeo, Anna logró zafarse de los brazos de su agresor, pero éste, sintiéndose rechazado, la persiguió hasta el sótano -rifle en mano- y la asesinó de dos disparos. Uno le cayó en el rostro y el otro en el pecho. Delante de la cruel escena quedaron de pie, impotentes, su padre y su hermano.
En su agonía, Anna, sujeta en los brazos de su padre, alcanzó a decirle: “Adiós, papá… ¡Jesús, María y José!”. Luego expiró en paz. Sólo unas horas antes, Anna había ido a la iglesia, se había confesado y había recibido la Eucaristía.
Proceso rumbo a los altares
La apertura del proceso de canonización de Anna Kolesárová fue en 2004, año en el que se le declaró “Sierva de Dios”. En marzo de 2018, el Papa Francisco afirmó que Anna había muerto «in defensum castitatis» (“en defensa de la castidad”), es decir, en condición de “mártir de la virginidad”.
Anna Kolesárová fue beatificada el 1 de septiembre de 2018.