28 octubre, 2026

San Judas Tadeo, Apóstol y Patrono de las causas imposibles

 San Judas Tadeo 

Apóstol 

Patrono de las causas imposibles 

Cada 28 de octubre la Iglesia celebra la fiesta de San Judas Tadeo, Apóstol de Cristo, a quien los Evangelios presentan como el “hermano de Santiago”. Hoy es también fiesta de otro de “los Doce”: Simón, el Cananeo; o, Simón, el Zelote.

Judas Tadeo y Simón

A diferencia de aquel que traicionó a Jesus, también llamado Judas, Judas Tadeo se mantuvo fiel a Cristo hasta el último instante de su vida. Se le conoce como el patrono de las causas imposibles y su fiesta se celebra conjuntamente a la de San Simón, Apóstol.

En los Evangelios de Mateo y Marcos se le llama “Tadeo” a secas, mientras que Lucas, tanto en su Evangelio como en los Hechos de los Apóstoles, lo llama Judas de Santiago.

Esta denominación se debe a que Judas Tadeo era hermano de Santiago el Menor y primo de Jesús. Se le atribuye la epístola que lleva su nombre, en la que se presenta a sí mismo como “servidor de Jesucristo y hermano de Santiago” (Jds 1,1).

Por otro lado, sobre la vida de Simón el Zelote se conoce poco, pero se le toma en cuenta porque aparece mencionado en la lista de los Doce apóstoles.

Predicación

De acuerdo al martirologio romano, San Judas Tadeo, tras dejar Judea luego de Pentecostés, predicó en Mesopotamia y luego en Persia, donde sufrió el martirio junto al Apóstol Simón, en la ciudad de Suanis.

Una antigua tradición cuenta que en el momento previo a ser ejecutado, San Judas le dijo a San Simón que podía ver al Señor llamándolos a su lado. Judas y Simón murieron por resistirse a adorar a los ídolos.

Iconografía

San Judas Tadeo suele ser representado con una imagen de Cristo en el pecho, como símbolo de su parentesco con el Señor y su parecido físico con Él.

En sus representaciones también aparece un mazo, instrumento con el que fue ejecutado de un golpe en la cabeza, antes de que ésta fuera cortada con un hacha. Gran parte de la iconografía representa a Judas Tadeo con una flama sobre la cabeza simbolizando que él fue uno de los apóstoles sobre los que descendió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego durante Pentecostés.

Patrono de los imposibles

Santa Brígida de Suecia (1303 - 1373) cuenta en sus Revelaciones que el Señor Jesús la exhortó a que le pidiese favores y gracias a través de San Judas Tadeo. Quizás esta sea la razón principal por la que la devoción a este santo ha calado tan profundo en la piedad popular cristiana. Son muchísimos los que lo llaman “milagroso” y viven agradecidos con él.

San Judas Tadeo comparte el patronazgo de los imposibles con Santa Rita de Casia.

El árbol que creció derecho no se puede torcer

Lamentablemente, en algunos casos, la devoción a San Judas ha dado lugar a ciertas desviaciones que la Iglesia ha aclarado oportunamente. En el año 2008, mediante un comunicado titulado “San Judas Tadeo y algunas desviaciones de su culto", la Arquidiócesis Primada de México aclaró que San Judas Tadeo no es el “santo de los delincuentes o narcotraficantes”, como algunos malintencionadamente afirmaban para justificar sus delitos o maldades. 

Además el documento vuelve a insistir en que su devoción no es compatible con los pseudo cultos relativos a la denominada "Santa Muerte", fenómeno que tampoco pertenece a la identidad católica.

La arquidiócesis señaló, además, que “la Iglesia alienta las manifestaciones populares de auténtica devoción”, pero que “en algunos casos -como los arriba mencionados- existen serias incompatibilidades” con las enseñanzas de la Iglesia. Ciertamente el culto a la “Santa Muerte”, vinculado a la brujería y al paganismo, es muy popular en México y se intensifica con la cercanía del Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre).(EWTN.COM).

27 octubre, 2026

San Odrano

 27 de octubre

San Odrano 

Abad 

Cada 27 de octubre se celebra la fiesta de San Odrano (Odran u Odhran), llamado el “noble y sin mancha”, abad de Meath (Irlanda) y fundador de Lattreagh, quien vivió entre los siglos V y VI.

Odrano fue uno de los doce que partieron de Loch Foyle a Iona junto a San Colomba (521-597) -patrono de los escoceses-. Iona es una isla pequeña al oeste de Escocia, donde se construyó un monasterio y desde donde se inició la evangelización del pueblo escoces.

La tradición señala que Odrano, poco después de desembarcar en la isla, sintió que su muerte estaba próxima y dijo: "Voy a ser el primer cristiano que muera en esta región”. A lo que San Colomba replicó: "Yo te aseguro que irás al Reino de los Cielos y te prometo que nadie conseguirá una gracia en mi sepulcro sin habértela pedido a tí también". Como San Colomba no quería ver morir a su amigo, le dio inmediatamente la bendición y salió de la casa.

Se hallaba Colomba paseando en el patio, cuando de repente miró hacia el cielo. Sus acompañantes le preguntaron qué miraba, y Colomba repuso que veía la batalla que se libraba en el aire entre los buenos y los malos espíritus. Agregó que también veía a los Ángeles que llevaban triunfalmente el alma de San Odrano al cielo.

Así pues, San Odrano fue el primero de los monjes irlandeses que murió y fue sepultado en Iona (su muerte está registrada en el año 548). El sitio de su sepultura, que se halla en el único cementerio de la isla, se llama “Reilig Orain”.

Se dice que el santo fundó el monasterio de Leitrioch Odrain (Latteragh de Tipperary). Aunque es poco lo que sabemos sobre él, se le celebra como obispo en toda Irlanda. (bigsplash.wordpress.com bitacoradelalma.blogspot.com) 

26 octubre, 2026

San Fernando “El Grande”

26 de octubre 

San Alfredo el Grande

El Protector de los pobres y desvalidos

Cada 26 de octubre, la Iglesia recuerda a San Alfredo el Grande, rey de Wessex (871-899), Inglaterra.

San Alfredo se hizo célebre por su espíritu caritativo y justo, así como por haber comandado la defensa de su pueblo contra la invasión de los vikingos. Confiado en sus dotes de líder y buen gobernante, se autoproclamó rey, siendo el primero de la casa de Wessex que reinó entre los anglosajones. Su natal Wessex fue uno de los siete reinos que después formarían parte de Inglaterra.

La historia le concedió el apelativo de “Magno” o “Grande”.

San Alfredo nació en el año 849 en Berkshire. Fue el hijo menor de Ethewulf, rey de Wessex, quien murió cuando Alfredo tenía nueve años. El hermano mayor del santo asumió el trono, pero murió dos años después; entonces lo sucedió el segundo de los hermanos, pero también murió; luego lo hizo el tercero, llamado Etelredo I.

Tras la muerte de este último en el campo de batalla, Alfredo tuvo que asumir el trono inevitablemente, iniciando una exitosa carrera pública y militar. Reorganizó las tropas sajonas y a la caballería, lo que permitió que derrotase finalmente a Guthrum el Viejo, jefe de los vikingos daneses.

Tras la victoria inglesa, Guthrun se vio obligado a aceptar el tratado de Westmore en 878, por el que los vikingos se comprometían a abandonar Wessex e instalarse en los antiguos territorios de Essex, East-Anglia, Lindsey y Mercia, formando la región conocida como Danelaw. Si bien es cierto que Alfredo cedió algunos territorios, también garantizó la paz y la protección para su reino.

Preocupado por la formación espiritual de su pueblo

San Alfredo fue un hombre culto y educado, preocupado por la educación de sus súbditos. Fue un promotor de la educación y de la difusión del cristianismo. Al mismo tiempo introdujo reformas legales orientadas a mejorar la administración de justicia. Una de sus preocupaciones fue que esta fuese dispensada sin temor ni favoritismos. 

Además, se preocupó por la restauración de las edificaciones tradicionales de Wessex, muchas de ellas dañadas por las constantes invasiones de los bárbaros del norte.

Por otro lado, este rey santo impulsó la construcción de nuevos monasterios y la renovación de aquellos que habían sido derruidos. 

Como parte de su empresa educativa, convocó a ilustres intelectuales de otras tierras como el arzobispo de Canterbury, San Plegmundo, o al obispo de Mercia, Wetfrith; al monje benedictino San Grimbaldo; al abad Juan, llamado el Viejo Sajón; al cronista Asser y al filósofo Juan Escoto Erígena, entre otros.

San Alfredo el Grande falleció el 26 de octubre del año 899.(EWTN.COM).

25 octubre, 2026

Domingo 30 (A) del tiempo ordinario

domingo 25 Octubre 2026

Domingo 30 (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 22,34-40): En aquel tiempo, cuando oyeron los fariseos que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?». Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».

………….

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón (…). Amarás a tu prójimo como a ti mismo»

Dr. Johannes VILAR

(Köln, Alemania)

Hoy, nos recuerda la Iglesia un resumen de nuestra “actitud de vida” («De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas»: Mt 22,40). San Mateo y San Marcos lo ponen en labios de Jesucristo; San Lucas de un fariseo. Siempre en forma de diálogo. Probablemente le harían al Señor varias veces preguntas similares. Jesús responde con el comienzo del Shemá: oración compuesta por dos citas del Deuteronomio y una de Números, que los judíos fervientes recitaban al menos dos veces al día: «Oye Israel! El Señor tu Dios (...)». Recitándola se tiene conciencia de Dios en el quehacer cotidiano, a la vez que recuerda lo más importante de esta vida: Amar a Dios sobre todos los “diosecillos” y al prójimo como a sí mismo. Después, al acabar la Última Cena, y con el ejemplo del lavatorio de los pies, Jesús pronuncia un “mandamiento nuevo”: amarse como Él nos ama, con “fuerza divina” (cf. Jn 14,34-35).

Hace falta la decisión de practicar de hecho este dulce mandamiento —más que mandamiento, es elevación y capacidad— en el trato con los demás: hombres y cosas, trabajo y descanso, espíritu y materia, porque todo es criatura de Dios.

Por otro lado, al ser impregnados del Amor de Dios, que nos toca en todo nuestro ser, quedamos capacitados para responder “a lo divino” a este Amor. Dios Misericordioso no sólo quita el pecado del mundo (cf. Jn 1,29), sino que nos diviniza, somos “partícipes” (sólo Jesús es Hijo por Naturaleza) de la naturaleza divina; somos hijos del Padre en el Hijo por el Espíritu Santo. A san Josemaría le gustaba hablar de “endiosamiento”, palabra que tiene raigambre en los Padres de la Iglesia. Por ejemplo, escribía san Basilio: «Así como los cuerpos claros y trasparentes, cuando reciben luz, comienzan a irradiar luz por sí mismos, así relucen los que han sido iluminados por el Espíritu. Ello conlleva el don de la gracia, alegría interminable, permanencia en Dios... y la meta máxima: el Endiosamiento». ¡Deseémoslo!

…………….

Pensamientos para el Evangelio de hoy

«No habrá jamás otro Dios, Trifón, y no ha habido otro desde los siglos sino el que ha hecho y ordenado el universo. Nosotros no pensamos que nuestro Dios es distinto del vuestro. Es el mismo que sacó a vuestros padres de Egipto» (San Justino, mártir)

«¡Hoy más que nunca se hace necesario adorar! Quizá una de las mayores perversiones de nuestro tiempo es que se nos propone adorar lo humano dejando de lado lo divino. ‘Sólo al Señor adorarás’ es el gran desafío ante tantas propuestas de nada y vacío» (Francisco)

«(…) El primer mandamiento de la ley: ‘Adorarás al Señor tu Dios y le servirás (...) no vayáis en pos de otros dioses’ (Dt 6,13-14). La primera llamada y la justa exigencia de Dios consiste en que el hombre lo acoja y lo adore» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.084)(evangeli.net).

24 octubre, 2026

San Antonio María Claret, religioso y misionero

 24 de octubre 

San Antonio María Claret

Religioso y misionero

Cada 24 de octubre, la Iglesia celebra a San Antonio María Claret, religioso y misionero español, quien llegó a ser arzobispo en América y confesor de una reina. Su figura está muy vinculada a la educación católica gracias a sus esfuerzos por promover escuelas, bibliotecas y grupos de lectores o estudiosos.

A eso se suma, también, el trabajo de sus hijos espirituales, los claretianos -los miembros de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María-, continuadores de su obra.

El obrero textil

Nacido en Sallent, Barcelona (España) en 1807, en su juventud fue obrero textil, razón por la que se le considera patrón de los tejedores y de la industria textil de Cataluña. Su padre era dueño de unos telares, donde Antonio tuvo que trabajar por lo menos en dos periodos, aunque por dentro se descubría llamado al sacerdocio. Él había manifestado esa inquietud desde muy joven y por eso sus padres invirtieron dinero en su formación, pero los altibajos económicos que sufrió su familia impidieron que tuviera continuidad en los estudios.

Como fuera, Antonio siempre fue reconocido como un precoz devoto de la Virgen María y un amante de la Eucaristía. Alcanzada la adultez, el santo profesaría una piedad muy profunda a Nuestra Señora, haciéndola parte central en su vida y obra misionera. Era el amor maternal de María lo que Antonio experimentaba y por eso la tuvo siempre como protectora y guía. Tanto la inclinación a la vida sacerdotal, como la idea -presente en un periodo- de hacerse monje cartujo, o, tras ser ordenado, la voluntad de servir como un buen pastor -vicario, párroco y finalmente arzobispo- fueron expresiones de sintonía con el Espíritu Santo, que, sin María, Antonio María no hubiese entendido ni acogido.

En el peligro, llama a María, y haz lo que el Señor mande

“Oh Virgen y Madre de Dios... soy hijo y misionero vuestro, formado en la fragua de vuestra misericordia y amor” (San Antonio María Claret).

Un día, siendo aún muy joven, Antonio salió de paseo con unos amigos rumbo a la playa. De pronto, mientras caminaba por la orilla, fue arrastrado mar adentro por una ola muy grande. Como no sabía nadar, empezó a ahogarse. Preso del pánico, luchando para no hundirse, alcanzó a gritar: “¡Virgen Santa, sálvame!”. De pronto, sin saber bien cómo, estaba de regreso en la orilla, sano y salvo.

Cada vez que Antonio volvía sobre el episodio, decía que había sido la Virgen quien lo había salvado.

Fundador

Años después de aquella experiencia, el joven catalán logró ingresar al seminario; y, transcurrida la formación, en 1835, fue ordenado sacerdote. Inicialmente asumió un cargo parroquial, pero su deseo más grande era ser misionero. Una vez dispensado del cargo, salió a predicar el Evangelio, primero en las periferias de Cataluña y luego hasta las Islas Canarias (1840-1850).

En 1849 fundó la Orden de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, hoy conocidos como “claretianos”. También fue fundador (1855) de la Congregación de Religiosas de María Inmaculada (misioneras claretianas). Presidió la junta encargada del Monasterio de El Escorial (1859-1868), donde abrió una comunidad para eclesiásticos, un seminario y un colegio de enseñanza secundaria.

Poco después de la fundación de su Orden, recibió el nombramiento como arzobispo de Santiago de Cuba. Inicialmente pretendió declinar al cargo pero tras un breve discernimiento aceptó el pedido papal.

Centroamérica y la lucha contra la esclavitud

Antonio María viaja a América en 1850 para asumir la sede episcopal como arzobispo de Santiago de Cuba. Allí trabajó en el reordenamiento de la vida eclesial -la arquidiócesis había estado sin pastor por más de una década-, mientras combatía las injusticias sociales del entorno. El arzobispo Claret se enfrentó a los europeos que maltrataban a los naturales y preparó una edición especial de las Leyes de Indias para facilitar su divulgación, ya que estas podían ser buen instrumento para mejorar el trato hacia los esclavos.

Claret, odiado por los esclavistas, fue blanco de numerosas amenazas. Incluso sufrió un atentado: un hombre intentó asesinarlo con un cuchillo. Providencialmente, el atacante solo logró cortarle parte del rostro y el brazo derecho. El santo quedó mal herido por un largo periodo, pero una vez repuesto, inició otro más de sus recorridos por su extensa arquidiócesis. Claret prosiguió así hasta que llegó el momento de dejar la isla y volver rumbo a España por pedido expreso de la reina Isabel II.

El Santo Rosario

De regreso a Europa continuó escribiendo textos relacionados a la fe y doctrina, así como otros de índole más espiritual, propicios para la formación de sacerdotes y religiosos. En uno de estos escribe:

“Rezadle el Santo Rosario todos los días con devoción y fervor, y veréis como María Santísima será vuestra Madre, vuestra abogada, vuestra medianera, vuestra maestra, vuestro todo después de Jesús".

Últimos años en el destierro

La reina de España, Isabel II, llamó expresamente a Mons, Antonio María Claret para que fuese su confesor, servicio que cumplió cuidadosamente, en respuesta a la devoción y piedad con que la reina vivía. Ese lazo espiritual a la larga le trajo un serio inconveniente. España había pasado años de conflictos internos por la corona que produjeron la expulsión de Isabel II, razón por la que San Antonio María Claret -en fidelidad a la corona- acompañó a la reina al destierro tras ser destronada en 1868.

Al lado de la reina, permanece en Francia hasta el final de sus días. Solo interrumpió dicha estancia cuando fue convocado a Roma por el Papa Pio IX para participar del Concilio Vaticano I, en 1869. Dado que el Concilio no pudo concluir, regresó a Francia. Allí murió, sin poder volver a su tierra, en 1870.

Legado y patronazgos

La figura de Antonio María Claret ha sido la inspiración de abundantes obras y frutos de la familia espiritual que congregó en torno a Cristo. Entre estos se cuentan las Órdenes mencionadas anteriormente a la que se sumó un movimiento laical. Allí están también cientos de centros educativos -lugares en los que se busca la excelencia académica- así como otras iniciativas en las que participó.

Antonio María Claret fue beatificado por el Papa Pío XI el 25 de febrero de 1934, y el 7 de mayo de 1950 fue canonizado por el Papa Pío XII.

El 13 de abril de 1951 fue declarado copatrono de la Diócesis de Canarias (España) por el mismo Papa Pío XII; y desde 1980 es el patrono de la catequesis en Cuba.(EWTN.Com)

22 octubre, 2026

San Juan Pablo II “El Grande”

 22 de octubre

San Juan Pablo II

Papa

Martirologio Romano: En Roma, en la basílica de San Pedro, san Juan Pablo II, papa, que gobernó la Iglesia por veintisiete años, llevando su presencia misionera a todos los puntos de la tierra, alimentando la doctrina con abundantes y esclarecidos documentos, y convocando a todos los hombres de nuestra época a abrir sus puertas al Redentor. († 2005)

Breve Biografía

Karol Wojtyla nace el 18 de mayo de 1920, en Wadowice, a unos pocos kilómetros de Cracovia, una importante ciudad y centro industrial al norte de Polonia.

Su padre, un hombre profundamente religioso, era militar de profesión. Enviudó cuando Karol contaba apenas con nueve años. De él -según su propio testimonio- recibió la mejor formación: «Bastaba su ejemplo para inculcar disciplina y sentido del deber. Era una persona excepcional».

De joven el interés de Karol se dirigió hacia el estudio de los clásicos, griegos y latinos. Con el tiempo fue creciendo en él un singular amor a la filología: a principios de 1938 se traslada junto con su padre a Cracovia para matricularse en la universidad Jaghellonica y cursar allí estudios de filología polaca.

Sin embargo, con la ocupación de Polonia por parte de las tropas de Hitler, hecho acontecido el 1 de septiembre de 1939, sus planes de estudiar filología se verían definitivamente truncados.

En esta difícil situación, y con el fin de evitar la deportación a Alemania, Karol busca un trabajo. Es contratado como obrero en una cantera de piedra, vinculada a una fábrica química, de nombre Solvay.

También en aquella difícil época Karol se iniciaba en el "teatro de la palabra viva", una forma muy sencilla de hacer teatro: la actuación consistía esencialmente en la recitación de un texto poético. Las representaciones se realizaban en la clandestinidad, en un círculo muy íntimo, por el riesgo de verse sometidos a graves sanciones por parte de los nazis.

Otra importante ocupación de Karol por aquella época era la ayuda eficaz que prestaba a las familias judías para que pudiesen escapar de la persecución decretada por el régimen nacionalsocialista. Poniendo en riesgo su propia vida, salvaría la vida de muchos judíos.

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A principios de 1941 muere su padre. Karol contaba por entonces con 21 años de edad. Este doloroso acontecimiento marcará un hito importante en el camino de su propia vocación: «después de la muerte de mi padre -dirá el Santo Padre en diálogo con André Frossard-, poco a poco fui tomando conciencia de mi verdadero camino. Yo trabajaba en la fábrica y, en la medida en que lo permitía el terror de la ocupación, cultivaba mi afición a las letras y al arte dramático. Mi vocación sacerdotal tomó cuerpo en medio de todo esto, como un hecho interior de una transparencia indiscutible y absoluta. Al año siguiente, en otoño, sabía ya que había sido llamado. Veía claramente qué era lo que debía abandonar y el objetivo que debía alcanzar "sin una mirada atrás". Sería sacerdote».

Habiendo escuchado e identificado con claridad el llamado del Señor, Karol emprende el camino de su preparación para el sacerdocio, ingresando al seminario clandestino de Cracovia, en 1942. Dadas las siempre difíciles circunstancias, el hecho de su ingreso al seminario -que se había establecido clandestinamente en la residencia del Arzobispo Metropolitano, futuro Cardenal Adam Stepan Sapieha- debía quedar en la más absoluta reserva, por lo que no dejó de trabajar como obrero en Solvay. Años de intensa formación transcurrieron en la clandestinidad hasta el 18 de enero de 1945, cuando los alemanes abandonaron la ciudad ante la llegada de la "armada roja".

El 1 de noviembre de 1946, fiesta de Todos los Santos, llegó el día anhelado: por la imposición de manos de su Obispo, Karol participaba desde entonces -y para siempre- del sacerdocio del Señor. De inmediato el padre Wojtyla fue enviado a Roma para continuar en el Angelicum sus estudios teológicos.

La Dos años más tarde, culminados excelentemente los estudios previstos, vuelve a su tierra natal: «Regresaba de Roma a Cracovia -dice el Santo Padre en Don y Misterio- con el sentido de la universalidad de la misión sacerdotal, que sería magistralmente expresado por el Concilio Vaticano II, sobre todo en la Constitución dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium. No sólo el obispo, sino también cada sacerdote debe vivir la solicitud por toda la Iglesia y sentirse, de algún modo, responsable de ella».

Como Vicario fue destinado a la parroquia de Niegowic, donde además de cumplir con las obligaciones pastorales propias de la parroquia, asumió la enseñanza del curso de religión en cinco escuelas elementales.

Pasado un año fue trasladado a la parroquia de San Florián. Entre sus nuevas labores pastorales le tocó hacerse cargo de la pastoral universitaria de Cracovia. Semanalmente iba disertando -para la juventud universitaria- sobre temas básicos que tocaban los problemas fundamentales sobre la existencia de Dios y la espiritualidad del ser humano, temas que eran necesarios profundizar junto con la juventud en el contexto del ateísmo militante, impuesto por el régimen comunista de turno en el gobierno de Polonia.

Dos años después, en 1951, el nuevo Arzobispo de Cracovia, mons. Eugeniusz Baziak, quiso orientar la labor del padre Wojtyla más hacia la investigación y la docencia. No sin un gran sacrificio de su parte, el padre Karol hubo de reducir notablemente su trabajo pastoral para dedicarse a la enseñanza de Ética y Teología Moral en la Universidad Católica de Lublín. A él se le encomendó la cátedra de Ética. Su labor docente la ejerció posteriormente también en la Facultad de Teología de la Universidad Estatal de Cracovia.

Nombrado Obispo por el Papa Pío XII, fue consagrado el 23 de setiembre de 1958. Fue entonces destinado como Obispo auxiliar a la diócesis de Cracovia, quedando a cargo de la misma en 1964. Dos años después, la diócesis de Cracovia sería elevada al rango de Arquidiócesis por el Papa Pablo VI.

Su labor pastoral como Obispo estuvo marcada por su preocupación y cuidado para con las vocaciones sacerdotales. En este sentido, su infatigable labor apostólica y su intenso testimonio sacerdotal dieron lugar a una abundante respuesta de muchos jóvenes que descubrieron su llamado al sacerdocio y tuvieron el coraje de seguirlo.

Asimismo, ya desde entonces destacaba entre sus grandes preocupaciones la integración de los laicos en las tareas pastorales.

Mons. Wojtyla tendrá una activa participación en el Concilio Vaticano II. Además de sus intervenciones, que fueron numerosas, fue elegido para formar parte de tres comisiones: Sacramentos y Culto Divino, Clero y Educación Católica. Asimismo formó parte del comité de redacción que tuvo a su cargo la elaboración de la Constitución pastoral Gaudium et spes.bigsplash.wordpress.com bitacoradelalma.blogspot.com)

21 octubre, 2026

San Hilarion, “El Santo de la abstinencia y del ayuno perpetuo”.

 21 de octubre

San Hilarión

El Santo de la abstinencia y del ayuno perpetuo 

San Hilarión nació en Palestina por el 291 y en una familia pagana que lo envió a completar sus estudios a Alejandría. Allí se convirtió al cristianismo y se entusiasmó con la vida de los monjes egipcios que lo dejaban todo y se iban al desierto como ofrenda de sacrificio al Señor.

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San Hilarión nació en Palestina por el 291 y en una familia pagana que lo envió a completar sus estudios a Alejandría. Allí se convirtió al cristianismo y se entusiasmó con la vida de los monjes egipcios que lo dejaban todo y se iban al desierto como ofrenda de sacrificio al Señor.

Fue a conocer a San Antonio Abad y se quedó admirado por su bondad, los ayunos y mortificaciones que hacía. Más adelante regresó a su patria donde se enteró de la muerte de sus padres, distribuyó todos sus bienes y se entregó a una vida en soledad con penitencia y oración por amor a Dios, venciendo numerosas tentaciones.

Se cuenta que cuando San Hilarión ya había cumplido 22 años en el desierto y su fama de monje se había difundido por varias ciudades, una mujer que era despreciada por su marido por su esterilidad se presentó ante él y arrojándose a sus pies le dijo:

“Perdona mi atrevimiento, pero considera mi necesidad. ¿Por qué apartas tus ojos? ¿Por qué huyes de la que te suplica? No mires en mí a una mujer, sino a una afligida. Mi sexo engendró al Salvador. No son los sanos los que necesitan del médico, sino los enfermos".

San Hilarión se volvió hacia ella y le preguntó la razón de sus lágrimas. Cuando le contó que no podía tener hijos, levantó los ojos al cielo y la animó a tener confianza. Luego, con lágrimas en los ojos, la despidió. Pasado un año San Hilarión la volvió a ver con un hijo.

La fama del santo se hizo más célebre cuando una madre de familia, con su marido y sus tres hijos, se detuvo en Gaza después de haber visitado a San Antonio. Ellos contrajeron unas fiebres extrañas y los médicos no podían curarlos. La mujer entonces iba de hijo en hijo, casi muertos, sin saber por quién llorar primero.

La señora, olvidando su rango de dama rica, fue donde San Hilarión y le dijo: “En el nombre de Jesús, nuestro misericordiosísimo Dios, te imploro por su cruz y por su sangre que me devuelvas a mis tres hijos y así sea glorificado el nombre del Señor Salvador en esta ciudad pagana”.

El santo se resistía diciendo que nunca había salido de su celda y que no estaba acostumbrado a entrar en ciudades, pero la madre de familia postrada en tierra repetía: “Hilarión, siervo de Cristo, devuélveme a mis hijos. Antonio los tuvo en brazos en Egipto, sálvalos tú en Siria”.

El monje fue a ver a los enfermos y haciendo la señal de la cruz sobre cada uno, invocó el nombre de Jesús, y de inmediato el sudor de la fiebre brotó de sus cuerpos y probaron alimento. Los hijos, reconociendo a su madre que lloraba, besaron las manos del santo, bendiciendo a Dios.

Tiempo después San Hilarión viajó por diferentes lugares buscando vivir sólo con Dios y para Dios, lejos de la fama de santidad. De esta manera llegó a la isla de Chipre donde, sumergido en la oración y las meditaciones, partió a la Casa del Padre por el año 371. Es conocido como el santo de la abstinencia y del ayuno perpetuo, y se le recuerda cada 21 de octubre.(EWTN.COM)

19 octubre, 2026

San Pablo de la Cruz, Presbítero y fundador

19 de octubre

San Pablo de la Cruz

Presbítero y Fundador

El místico del Calvario

Martirologio Romano: San Pablo de la Cruz, presbítero, que desde su juventud destacó por su vida penitente, su celo ardiente y su singular caridad hacia Cristo crucificado, al que veía en los pobres y enfermos. Fundó la Congregación de los Clérigos Regulares de la Cruz y de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. (1775)

Etimológicamente: Pablo = Aquel que es pequeño o débil, es de origen latino.

Breve Biografía

El día 3 de enero de 1694 en la pequeña ciudad Ovada, cerca de Alejandría. al norte de Italia, nació Pablo Francisco Danei Massari. Es el siglo XVIII, también llamado "siglo de las luces" pues, en general, se pensaba que la inteligencia humana es la única autoridad y que la fe y la revelación son un obstáculo al desarrollo de la humanidad.

Pablo vivió su niñez en un hogar auténticamente cristiano, desde el cual experimentó las alegrías y los sufrimientos de la vida: de 16 hijos del matrimonio Lucas Danei y Ana María Massari sólo sobrevivieron 6. No faltaron también las dificultades económicas, por lo que la familia tuvo que cambiar continuamente de domicilio en busca del trabajo. Pablo, quien desde muy pronto debió ayudar a su padre, no pudo asistir con regularidad a la escuela.

El gran testimonio de la fe cristiana de Ana Maria -su madre- ejerció gran influencia en la educación religiosa de Pablo, a la que éste correspondió con una respuesta generosa.

A los 19 años, en 1713, el joven Pablo tomó la primera gran decisión de su vida. La predicación de un sacerdote o una charla espiritual con él le impresionó de tal forma que, profundamente emocionado y arrepentido, hizo confesión general de sus pecados y decidió consagrar su vida a Dios de un modo más radical y absoluto. Él mismo llamará después a este momento su "conversión a penitencia ".

Años más tarde, cuando en 1716 el Papa Clemente XI invitó a la cristiandad a una cruzada contra los turcos, Pablo creyó oír en esto la voz de Dios, pues quería morir mártir y se alistó voluntario, pasando algún tiempo en cuarteles y campamentos. Convencido de que éste no era el servicio que Dios le pedía, regresó a la casa de sus padres a quienes siguió ayudando en sus necesidades, dedicaba muchas horas a la oración, participaba diariamente en la misa y se entregaba a duras penitencias.

Pablo Francisco tenía 26 años sus hermanos habían crecido y sus padres no necesitaban tanto de su de ayuda. Por este tiempo, sintió la llamada de Dios a fundar una orden religiosa: "... sentí mi corazón movido por el deseo de retirarme a la soledad; ... me vino la inspiración de llevar una túnica, de andar descalzo, vivir en estrechísima pobreza y llevar, con la gracia de Dios, vida de penitencia; ...me vino la inspiración de reunir compañeros para vivir con ellos promoviendo en las almas el santo temor de Dios; me vi en espíritu vestido de una túnica negra, con una cruz blanca sobre el pecho, y bajo la cruz escrito el nombre santísimo de Jesús con

letras blancas...

El 22 de noviembre de 1720 Pablo se despidió de su familia y se dirigió a su obispo, Mons. Gattinara, en Alejandría. Este, en una ceremonia sencilla y en su capilla privada, revistió a Pablo de la Cruz con el hábito negro de ermitaño. Las seis semanas siguientes del 23 de noviembre de 1720 al 1 de 1721, las vivió en el trastero de la sacristía de la Iglesia de San Carlos, de Castellazzo, en las más precarias condiciones de alojamiento. Son como los ejercicios espirituales preparatorios para su misión de ermitaño y fundador . En adelante su apellido será "de la Cruz".

Por orden de su obispo, Pablo de la Cruz consigna por escrito los sentimientos y vivencias interiores de esos días en un "Diario espiritual". En él vemos a qué grado de oración ha llegado ya, así como las grandes líneas de la doctrina espiritual que vivirá y enseñará durante los 55 años siguientes. En las anotaciones del primer día aparece ya la idea fundamental y programática de toda su vida: "No deseo saber otra cosa ni quiero gustar consuelo alguno; sólo deseo estar crucificado con Jesús ".

Acabados estos días el Pablo de la Cruz pasó los meses siguientes en distintas ermitas de las cercanías viviendo en soledad; daba catecismo a los niños en los lugares vecinos, predicaba los domingos e incluso dio una misión. Quiso ir a Roma para pedir personalmente al Papa le aprobara las Reglas de la nueva Orden religiosa, misma que escribió durante los 40 días de Castellazzo. En Septiembre de 1721 se dirigió a Roma, pero sufrió una gran desilusión. Es rechazado por los guardias de Papa con palabras no muy amables. Aunque profundamente decepcionado, no se desanimó. En la Basílica María la Mayor hizo un voto especial: “dedicarse a promover en los fieles la devoción a la Pasión de Cristo y empeñarse en reunir compañeros para hacer esto mismo”.

A su vuelta a Castellazzo, se les unió su hermano Juan Bautista que, lleno de los mismos ideales, fue hasta su muerte en 1765 el compañero fiel de Pablo. Durante los años siguientes vemos a los dos experimentar la Regla pasionista en diferentes ermitas y colaborando con las parroquias vecinas mediante el catecismo y la predicación.

Tras la etapa eremítica Pablo de la Cruz creyó necesario que él y su hermano vivieran en Roma para conseguir de la Santa Sede la aprobación de las Reglas; por eso prestaron sus servicios en el Hospital de San Gallicano cuyo Director les aconsejó hacerse sacerdotes. Después de un breve curso de Teología pastoral, en junio de 1727 los dos hermanos Danei fueron ordenados sacerdotes en la Basílica de San Pedro por el Papa Benedicto XIII.

Siguiendo su gran impulso a vivir en la soledad y a reunir más compañeros formando la primera comunidad los dos hermanos se dirigieron al Monte Argentario, unos 150 Kilómetros al norte de Roma, junto a la costa. Ahí vivieron en una pequeña ermita. El aumento de candidatos hizo pequeño el local, y construyeron el primer convento de la naciente Congregación, el cual, por innumerables dificultades, fue inaugurado hasta 1737.

Pero faltaba todavía la aprobación de las Reglas o Una comisión de cardenales nombrada para su estudio suavizó algo su gran austeridad, y en mayo de 1741 fueron aprobadas por Benedicto XIV; habían transcurrido 21 años desde que fueron escritas el nombre de la nueva orden religiosa sería: ”Congregación de la Santísima cruz y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”, título que expresaba claramente su peculiaridad en la Iglesia. Los Religiosos Pasionistas anunciarán por todas partes el misterio de la Cruz y Pasión de Jesucristo a lo cual se obligarían por el voto específico.

Pablo de la Cruz encontró el sentido completo de su existencia en la Memoria de Jesús Crucificado, quien dio su vida por todos nosotros (Jn 3,16). En su asidua contemplación del crucificado, Pablo encontró un camino de acceso al misterio de Dios que es vida y amor, y que desea destruir el peso del pecado y del sufrimiento. Él descubrió que Dios está más cerca de los pobres, de los que no tienen nada, y sintió la urgencia de salir a su encuentro para esto: voz anunciarles al Dios de la vida.

Fundó la Congregación de la Pasión con la esperanza de que continuara haciendo presente al Crucificado, que pronuncia su juicio sobre el pecado del mundo, que es la causa de la injusticia y del sufrimiento de muchos hermanos y hermanas, y hace al hombre capaz de amar de un modo nuevo. Quiso que la Congregación fuera un signo humilde del grande Amor de Dios.

A lo largo de su vida -murió a los 82 años-, Pablo de la Cruz fundó 11 conventos. En 1771, el santo, ya anciano, inauguró el primer monasterio de religiosas pasionistas de clausura, que vivirían el mismo espíritu según la Regla escrita también por él.

Además de fundador, Pablo de la Cruz, fue predicador de misiones populares y gran director espiritual. Poseía cualidades muy especiales para esto: voz potente, agradable presencia física, dotes retóricas extraordinarias. Pero lo que más impactaba de él era su testimonio de íntima unión con Dios, su devoción y su santidad.

Por su gran actividad apostólica -200 misiones y 80 tandas de ejercicios espirituales- mantuvo contacto con gran número de personas que solicitaban su consejo en la vida espiritual, a quienes él sirvió especialmente por correspondencia.


El 18 de octubre de 1775 pasó Pablo a la Casa del Padre con una muerte tranquila y santa en el convento de los Santos Juan y Pablo en Roma. Así terminaba su larga vida de trabajos y sufrimientos por Cristo y por el prójimo. Fue beatificado por Pío IX el 1 de mayo de 1853; fue canonizado por el Papa el 29 de junio de 1867.(Catholic.com)

18 octubre, 2026

Domingo 18 de octubre

 

Domingo 18 de octubre

Evangelio de hoy y lecturas

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 45, 1. 4-6

Esto dice el Señor a su Ungido, a Ciro:

«Yo lo he tomado de la mano, para doblegar ante

él las naciones y desarmar a los reyes, para abrir

ante él las puertas, para que los portales no se 

cierren. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título de honor, aunque no me conocías.  Yo soy el Señor

y no hay otro; fuera de mi no hay dios. Te pongo el cinturón, aunque no me conoces, para que 

sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mi. 

Yo soy el Señor y no hay otro».

Salmo

Salmo 95, 1 y 3. 4-5. 7-8a. 9-10ac R/. Aclamad la gloria y el poder del Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra.

Contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor,

y muy digno de alabanza,

más temible que todos los dioses.

Pues los dioses de los gentiles no son nada,

mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,

aclamad la gloria y el poder del Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor,

entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R/.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,

tiemble en su presencia la tierra toda.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,

él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.

En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.

Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido, pues cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción.

Evangelio del día 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.

Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:

«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:

¿es lícito pagar impuesto al César o no?».

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».

Le presentaron un denario.

Él les preguntó:

«De quién son esta imagen y esta inscripción?».

Le respondieron:

«Del César».

Entonces les replicó:

«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». (Dominicos.org)

17 octubre, 2026

San Ignacio de Antioquia Padre de la Iglesia y discípulo de los apóstoles San Pablo y San Juan

17 de octubre

San Ignacio de Antioquia 

Padre de la Iglesia y discípulo de los apóstoles San Pablo y San Juan 

Cada 17 de octubre, la Iglesia Católica celebra a San Ignacio de Antioquía (35-ca.107), Padre de la Iglesia y discípulo de los apóstoles San Pablo y San Juan, por lo que ostenta también el título de “Padre Apostólico”.

La Iglesia es “para todos”, sin exclusión

A San Ignacio de Antioquía se le atribuye haber introducido la designación “católica” para referirse a la Iglesia fundada por Jesucristo. En una de sus cartas pastorales más conocidas, escribe: “Donde está Jesucristo, allí está la Iglesia católica”.

El adjetivo femenino “católica” proviene del término griego “katholikós”, que quiere decir “universal”. En otras palabras, la pretensión de Ignacio fue explicitar lo que a todas luces se vivía entre los miembros de la “ekklesia”, la comunidad fundada por Cristo: su carácter “universal” o “para todos”, donde no hay lugar para la exclusión, a la que todos están invitados si desean ser como Jesús.

Todos están llamados a formar parte de ella -una auténtica novedad para la época-: hombres y mujeres, judíos y gentiles, ricos y pobres, poderosos y débiles, libres y esclavos. Es decir, gente de cualquier origen y condición. Para ser parte de la Iglesia bastaba querer seguir los pasos de Cristo, quien pasó por el mundo haciendo bien, liberando al hombre del pecado y la muerte.

Con el término “católica” también se quiere indicar que en la Iglesia subsiste la plenitud del Cuerpo de Cristo unido a su Cabeza, Dios hecho hombre, lo que supone al mismo tiempo que ella recibe de Él “la plenitud de los medios de salvación”. Por último, es “católica” porque ha sido enviada a predicar la Buena Nueva a todo el género humano, hasta los confines del mundo.

La Iglesia de la gentilidad

Ignacio nació en Siria, probablemente en el año 35, y murió ejecutado en Roma, capital del imperio, posiblemente entre los años 107 y 110.

Fue el tercer obispo de Antioquía (70-107 d.C.), ciudad ubicada en la actual Turquía y, aunque no abundan los detalles sobre su vida antes de ejercer su cargo episcopal, se sabe con certeza de su entrega servicial por quienes se reconocían como cristianos -de acuerdo a los Hechos de los apóstoles (Hch 11, 26) fue en Antioquía donde se empezó a emplear el vocablo “cristiano” o “cristiana” como sinónimos de seguidores de Cristo.

Antioquía, la comunidad cristiana que Dios le encomendó a Ignacio, era una de las más numerosas y sólidas de aquellos tiempos. Solía llamársele la “madre de las iglesias de la gentilidad”; expresión cuyo significado Ignacio comprendió muy bien y que lo condujo a velar no solo por su sede sino por todo seguidor de Jesucristo.

El que lleva a Dios, une

En tiempos del emperador romano Trajano, San Ignacio fue apresado y trasladado a Roma para ser ejecutado allí, debido a su condición de ciudadano romano. De camino a su martirio, Ignacio fue redactando una serie de cartas dirigidas a las diferentes iglesias cristianas, con ánimo de orientarlas y fortalecer su unidad en Cristo.

Al empezar cada epístola, al lado de su nombre, escribe “Teóforo”, que en griego quiere decir “portador de Dios”, como indicación de la manera como entendía su propia misión. En una de esas cartas se describe como “un hombre al que ha sido encomendada la tarea de la unidad”. El Papa Benedicto XVI lo llamó, por eso, “el Doctor de la Unidad”.

Finalmente, en la epístola dirigida a los cristianos de Trales, refuerza bellamente lo expresado anteriormente: “Amaos unos a otros con corazón indiviso. Mi espíritu se ofrece en sacrificio por vosotros, no sólo ahora, sino también cuando logre alcanzar a Dios... Quiera el Señor que en Él os encontréis sin mancha”.

Amor y unidad selladas con sangre

De acuerdo a la tradición, San Ignacio de Antioquía murió devorado por las fieras hacia el año 107, junto a muchos otros cristianos, en la ciudad de Roma, poco después de haber concluído su traslado desde oriente.

La iconografía recoge el momento del martirio y hace aparecer al santo generalmente al lado de dos leones, que en muchas imágenes, aparecen mordiéndolo: “Para ser trigo de Dios, molido por los dientes de las fieras y convertido en pan puro de Cristo”. (Ignacio de Antioquía, Ad Rom. 4, 1).

¡San Ignacio de Antioquía, intercede por la fidelidad de todos nuestros pastores!(EWTN.COM)

16 octubre, 2026

Santa Margarita María Alacoque Propagadora del culto al Sagrado Corazón de Jesús.

16 de octubre

Santa Margarita María Alacoque

Propagadora del culto al Sagrado Corazón de Jesús. 

Martirologio Romano: Santa Margarita María Alacoque, virgen, monja de la Orden de la Visitación de la Virgen María, que progresó de modo admirable en la vía de la perfección y, enriquecida con gracias místicas, trabajó mucho para propagar el culto al Sagrado Corazón de Jesús, del que era muy devota. Murió en el monasterio de Paray-le-Monial, en la región de Autun, en Francia, el día diecisiete de octubre († 1690).

Fecha de beatificación: 18 de septiembre de 1864 por el Papa Pío IX

Fecha de canonización: 13 de mayo de 1920 por el Papa Benedicto VI

Breve Biografía

En la festividad de San Juan evangelista de 1673, sor Margarita María, que tenia 25 años, estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento. En ese momento tuvo el privilegio particular de la primera de las manifestaciones visibles de Jesús que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes. 

En 1675, durante la octava del Corpus Christi, Jesús se le manifestó con el corazón abierto, y señalando con la mano su corazón, exclamó: “He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud.”

Margarita María Alacoque, escogida por Jesúspara ser la mensajera del Sagrado Corazón, hacía un año que vestía el hábito de las monjas de la Visitación en Paray?le?Monial. Había nacido el 22 de agosto de 1647 en Verosvres, en Borgoña. Su padre, juez y notario, había muerto cuando Margarita era todavía muy joven.

A los nueve años hizo su primera comunión y a los 22 recibió la Confirmación, a la que se preparó con una confesión general: empleó quince días escribiendo en un cuaderno la larga lista de sus faltas para leérselas luego al confesor. 

En esa ocasión añadió al nombre de Margarita el de María. Después, habiendo vencido las últimas resistencias de la madre, que hubiera preferido verla casada, pudo entrar al convento de la Orden de la Visitación, fundado 60 años antes por San Francisco de Sales, ofreciéndose desde el día de su entrada como “víctima al Corazón de Jesús.”(Catholic.com)

15 octubre, 2026

Santa Teresa de Ávila, Reformadora de la Orden del Monte Carmelo

 15 de octubre

Santa Teresa de Ávila, Reformadora de la Orden del Monte Carmelo

Cada 15 de octubre, la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Teresa de Ávila, Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582); fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas y reformadora de la vida religiosa. En virtud al nombre que adoptó al consagrarse, también se le conoce como Santa Teresa de Jesús.

Esta valiente mujer impulsó una de las reformas más impresionantes de la historia de las órdenes religiosas: la reforma del Carmelo. Mística y escritora de ascendencia judía es reconocida tanto por su contribución a la espiritualidad católica como a las letras españolas.

Solo Dios basta

“Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa,

Dios no se muda,

la paciencia todo lo alcanza;

quien a Dios tiene nada le falta:

solo Dios basta”.

Estas líneas pertenecen a uno de los poemas de Teresa: de alguna manera, son una acabada síntesis de la densidad de su obra -un auténtico itinerario espiritual-, fruto de su profundo amor por el Señor Jesús. “Nada te turbe” puede contarse entre las más hermosas plegarias que existen, ha sido traducida a numerosas lenguas y es oración de uso común para muchísimos católicos alrededor del mundo.

Dada su santidad y sus dotes teológicos, Teresa ostenta el título de ‘Doctora de la Iglesia’. De hecho, fue la primera mujer en recibir tal distinción en la historia de la Iglesia. Y puede decirse, sin caer en ningún exceso, que fue la gran reformadora del siglo XVI, siglo que empezó con la revuelta protestante.

Ávila

Santa Teresa nació en Ávila (España) el 28 de marzo de 1515. Su nombre completo fue Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, aunque se hizo llamar generalmente ‘Teresa de Ahumada’.

A los 18 años ingresó al Carmelo. Y muchos años después, a los 45, buscando responder a las gracias extraordinarias que recibía del Señor, emprendió la reforma de su propia Orden. Teresa de Jesús, como empezó a hacerse llamar, estaba llena de ansias de una auténtica renovación que recuperara el espíritu original del Carmelo, en buena parte perdido por esos años. 

Los monasterios carmelitas se hallaban, en su mayoría, contagiados de cierto aburguesamiento, y lejos de estar sometidos al mandato de Cristo, sus puertas y ventanas dejaron pasar vientos mundanos que soplaron por pasadizos y celdas, apoderándose de muchos corazones.

Así, apoyada en otro exponente máximo de la mística española, San Juan de la Cruz (1542-1591), amigo y director espiritual, Teresa dio inicio a la reforma carmelitana.

Al Monte Carmelo, a pie descalzo

A pesar de las incomprensiones, el rechazo inmediato de muchos, las habladurías y las falsas acusaciones -algo que llevaría a la santa a comparecer ante la Inquisición-, Teresa no se detuvo en el proyecto que el Señor le había encomendado.

Siempre con la orientación y guía de las autoridades eclesiales, así como de los directores espirituales que tuvo, Santa Teresa se empeñó en la fundación de nuevos conventos en los que reorganizó la vida de las religiosas de claustro, optando por un espíritu más austero, sin vanidades ni lujos.

Algún tiempo atrás

Teresa tuvo tanto un corazón apasionado como una inteligencia vivaz. Sin embargo, aun con eso, no se libró de pasar gran parte de su vida religiosa sumida en la mediocridad y el desasosiego, acentuados por enfermedades y dolencias físicas. Y cuando quiso hacer las cosas mejor, tampoco pudo evitar eso que San Juan de la Cruz llamó místicamente “la noche oscura del alma”. Dios permitiría que experimente todo esto en carne propia por largos periodos, aunque no sin sentido.

A la mitad de sus cuarenta, cuando Teresa por fin se dejó conducir de veras por Dios -sea a través de la oración o la lectura espiritual-, su interior empezó a redescubrir el primer amor al Crucificado. Y eso sería solo el primer paso.

El llamado dentro del llamado

En las largas horas de contemplación de cara a su amado Jesús, Teresa empezó a experimentar éxtasis y arrebatos místicos. Y, contra lo que cierto prejuicio podría sugerir, jamás perdió el sentido de lo práctico ni la habilidad para atender situaciones cotidianas. Es cierto que, como la mayoría de mujeres de su tiempo, tuvo escasa educación, pero eso no pareció ser impedimento alguno para mostrar un talento y sabiduría singulares.

Tal era ese “saber” proveniente de Dios que personajes ilustres y poderosos se rendían ante ella y le pedían consejo. Al locutorio acudieron obispos, autoridades y miembros de la nobleza. Muchos de ellos, en gratitud, se hicieron sus cooperadores: cierto caudal de recursos materiales y financiamiento a su “reforma” empezarían a llegar.

Dentro del corazón de Teresa, se iba confirmando eso que ella definió alguna vez como “el llamado dentro del llamado”. La santa carmelita sabía muy bien que toda obra de Dios es una tarea conjunta -Dios y su creatura- y que se requiere de mucha generosidad en todo sentido. Ella misma lo dice sin rodeos:

“Teresa sin la gracia de Dios es una pobre mujer; con la gracia de Dios, una fuerza; con la gracia de Dios y mucho dinero, una potencia”.

¡Doctora de la Iglesia!

Los escritos de Santa Teresa de Ávila son guía segura en el camino de la vida espiritual y la virtud cristiana, una invitación a la perfección de la caridad: la santidad. Baste recordar algunos de sus títulos fundamentales: Vida (su autobiografía), Fundaciones, Camino de perfección, y, Las moradas del castillo interior.

El Papa Benedicto XVI lo recordaba hace ya más de una década: “Santa Teresa de Jesús es verdadera maestra de vida cristiana para los fieles de todos los tiempos. En nuestra sociedad, a menudo carente de valores espirituales, Santa Teresa nos enseña a ser testigos incansables de Dios, de su presencia y de su acción” (Audiencia general, 2 de febrero de 2011).

Teresa de Jesús partió a la Casa del Padre el 15 de octubre de 1582. Fue canonizada en 1622 por el Papa Gregorio XV y declarada Doctora de la Iglesia por San Pablo VI en 1970.(EWTN.COM)

14 octubre, 2026

San Calixto, Papa y Mártir

 14 de octubre

San Calixto

Papa y mártir 

Cada 14 de octubre se celebra la fiesta del Papa San Calixto mártir (Roma, c.155 - c.222), decimosexto Papa de la Iglesia Católica. Su pontificado abarcó el periodo entre los años 217 y 222.

Liberado de toda esclavitud

Calixto fue el primer Papa “liberto”; es decir, vivió parte de su vida bajo la condición de esclavo -estuvo sometido al duro trabajo en las minas-. No obstante llegó a obtener su libertad -probablemente pagó por ella a la usanza del momento-. Una vez libre, se dedicó a tiempo completo al servicio de la comunidad cristiana.

San Ceferino, su predecesor en la Sede de Pedro, lo convirtió en su hombre de confianza, encargándole el cuidado y administración de las catacumbas. Estas eran los cementerios subterráneos de los cristianos; pero, como se sabe, servían también de refugio en tiempos de persecución.

Bajo la administración de Calixto, las catacumbas fueron ampliadas y llegaron a tener hasta cuatro niveles de profundidad y más de 20 kilómetros de corredores -toda una proeza hecha con mínimos recursos-. En la actualidad, las llamadas “Catacumbas de San Calixto” son uno de los lugares históricos más importantes de la ciudad de Roma. En su interior reposan los restos de Papas, mártires y santos.

Amigo de la caridad y de la verdad

En el año 217, a la muerte del Papa San Ceferino, Calixto fue elegido Sumo Pontífice. Durante su pontificado soportó la férrea oposición de un sector de la Iglesia, liderado por Hipólito, quien lo acusó de ser indigno de su cargo. Para Hipólito un liberto carecía de la dignidad apropiada para ser cabeza de la Iglesia. De la misma manera, Hipólito se oponía a que hombres que hubiesen dejado atrás pecados graves como la poligamia o el concubinato pudiesen ser ordenados sacerdotes, sin importar que hayan pedido perdón públicamente y convertido sus vidas a Cristo.

Similares restricciones y rechazos pretendía Hipólito para otros cristianos conversos, o para aquellos que habían cometido apostasía y querían regresar al seno de la Iglesia. Providencialmente el espíritu pastoral de Calixto rechazó todas estas formas de rigorismo al considerarlas contrarias al mandato de la caridad dado por el Señor.

Lejos de cambiar de actitud, Hipólito acusó a Calixto de ser un propagador de herejías sobre la Trinidad, como último intento. Poco importó, y no tuvo éxito.

Como el Apóstol Pedro

Víctima de la persecución contra los cristianos, San Calixto fue apresado y encerrado en una mazmorra, sin comida y sin luz, a la espera de que le llegara la muerte. Semanas después, cuando se abrió su celda, lo encontraron tranquilo y saludable. Hoy, la tradición conserva el testimonio de las palabras que pronunció ante quienes quisieron recoger su cadáver:

“Acostumbré a mi cuerpo a pasar días y semanas sin comer ni beber, y esto por amor a mi amigo Jesucristo, así que ya soy capaz de resistir sin desesperarme”.

La autoridad imperial dispuso así que, al no haber negado su fe, el Papa fuese echado a un profundo pozo y que la boca del hoyo fuera cubierta con tierra y escombros. San Calixto murió allí, enterrado vivo. Hoy, se sabe que sobre aquel pozo se alza la Iglesia de Santa María en Trastevere.

Las Actas de los mártires dan cuenta de un dato adicional: San Calixto fue el segundo Papa que padeció el martirio, después del Apóstol San Pedro.(Ewtn.com)

13 octubre, 2026

Beata Alejandrina María da Costa, laica y mística


13 de octubre

Beata Alejandrina María da Costa

Laica y mística

Cada 13 de octubre, la Iglesia Católica recuerda a la beata portuguesa Alejandrina María da Costa (1904-1955), laica y mística, cuyo paso por este mundo fue un testimonio fehaciente del poder del amor de Dios presente en la Eucaristía, alimento perfecto para el alma.

“¿Quieres encontrarme, hija mía? Búscame en tu corazón y en tu alma, ahí habito, en tu corazón como en mi tabernáculo. ¡Si supieras cuánto me consuelas y cuánto socorres a los pecadores al ofrecerte como víctima!”, le dijo Jesús, Nuestro Señor, a Alejandrina, en uno de los innumerables éxtasis por los que pasó, sufriendo en carne propia los dolores de la Pasión de Cristo.

De cuna pobre

Alejandrina nació en Balazar (Portugal) en 1904. Fue educada cristianamente y permaneció con su familia hasta los 7 años, cuando fue enviada a la ciudad cercana de Póvoa de Varzim para que asista a la escuela. En aquella ciudad costera hizo su Primera Comunión a los 11 años y, un año después, la Confirmación.

Posteriormente, forzada por las circunstancias, regresó a Balazar, a la casa familiar, donde volvió a vivir con su madre y su hermana. Alejandrina tuvo que abandonar la escuela -la que nunca terminó- ya que su familia requería que ayude con los trabajos del campo y los quehaceres del hogar. La situación económica de la familia había decaído significativamente.

Víctima de la insanía y la maldad

El Sábado Santo de 1918 sucedió un hecho que la marcaría para el resto de su vida. Alejandrina -en ese momento con unos 14 años- se encontraba ocupada en sus tareas de costura, acompañada de su hermana y una amiga. De pronto, tres hombres forzaron la puerta de la habitación donde estaban e ingresaron violentamente, sin ocultar sus perversas intenciones.

Alejandrina, aterrorizada, saltó por la ventana para evitar ser violada. Si algo pasó por su mente en ese momento era preservar a toda costa su pureza y virginidad. Lamentablemente, la ventana estaba a unos cuatro metros del suelo, de manera que la caída le provocó graves lesiones.

Desde aquel trágico día, la pequeña niña se fue deteriorando físicamente: empezó a desarrollar una parálisis que paulatinamente la dejaría postrada para siempre.

Por la expiación de los pecados: Eucaristía, milagro de amor

En esas difíciles circunstancias, Alejandrina empezó a profundizar en el mensaje de la Virgen de Fátima: eso le cambiaría la vida. Confiada en la Virgen, se ofreció a Cristo como “víctima” de expiación por la conversión de los pecadores, por amor a la Eucaristía y por la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de Nuestra Madre.

Los últimos 13 años de su vida los pasó postrada en cama. Sin duda, este sería más que un periodo duro que puso a prueba tanto su paciencia y su fe, como las de su familia. Sin embargo, no todo quedó allí. Aquellos también fueron años marcados por una presencia sobrenatural muy fuerte: durante todo ese periodo el único alimento que probó Alejandrina fue la Eucaristía, que recibía a diario.

Entregada a la oración y el ayuno total, como lo corroboran los abundantes testimonios recogidos, la beata experimentaba místicamente la Pasión de Cristo, con mucho dolor de por medio, todos los viernes por la tarde. Esto sucedió hasta en 180 ocasiones.

Muchísimas personas acudieron a su casa para visitarla y recibir de ella alguna palabra de consuelo o compartir un momento de oración. Por recomendación de su director espiritual, Alejandrina, que entendía que la vida que Jesús escogió para ella era en sí misma un apostolado, pidió ser cooperadora salesiana.

“Reciban la Comunión; recen el Rosario todos los días” (Beata Alejandrina)

El 13 de octubre de 1955, exactamente treinta y ocho años después del famoso “milagro del sol” acontecido en Fátima, la Beata Alejandrina Da Costa partió al encuentro definitivo con Dios. Antes de morir, pronunció unas palabras que constituyen su legado: “No pequen más. Los placeres de esta vida no valen nada. Reciban la Comunión; recen el Rosario todos los días. Esto lo resume todo”.

Poco tiempo antes de morir Alejandrina había pedido que, a manera de epitafio, su tumba quedase grabada con la siguiente inscripción: “Pecador: si las cenizas de mi cuerpo pueden ser útiles para salvarte, acércate. Si es necesario pisotéalas hasta que desaparezcan, pero no peques nunca más. No ofendas más a nuestro amado Señor. Conviértete. No pierdas a Jesús para toda la Eternidad. ¡Él es tan bueno!”.

El que ama de verdad se sacrifica

El Papa San Juan Pablo II beatificó a Alejandrina da Costa en una hermosa ceremonia celebrada en el año 2004.

En la homilía el Pontífice dijo: “En el ejemplo de la Beata Alejandrina, expresado en la trilogía ‘sufrir, amar y reparar’, los cristianos pueden encontrar estímulo y motivación para ennoblecer todo lo que la vida tiene de doloroso y triste con la mayor prueba de amor: sacrificar la vida por quien se ama”.

¡Beata Alejandrina, intercede por nosotros, pecadores!(EWTN.com)

12 octubre, 2026

Nuestra Señora del Pilar Patrona de España, de la hispanidad y de la Evangelización

12 de octubre 

Nuestra Señora del Pilar 

Patrona de España, de la hispanidad y de la

Evangelización 

Cada 12 de octubre se celebra a la Madre de Dios bajo la advocación de la Virgen del Pilar.

De acuerdo a una antigua tradición, el Apóstol Santiago llegó a la península Ibérica (España) para predicar el Evangelio; allí, mientras oraba, se le apareció la Virgen María, de pie, encima de un pilar o columna, en Zaragoza. Santa María vivía aún “en carne mortal”, por lo que se suele aludir a esta aparición como “la llegada de la Virgen”.

Aquel encuentro es el origen de una de las devociones más extendidas y hermosas que hay en la Iglesia católica: la advocación de Nuestra Señora del Pilar, símbolo de la hispanidad católica.

María, pilar sobre el que se sostiene la Iglesia

La historia sucedió así: alrededor del año 40 de la era cristiana, San Santiago Apóstol, en una noche de oración -un 2 de enero- a orillas del río Ebro, en Zaragoza, vio a la Madre de Jesús aparecer ante sus ojos, sobre una columna. Ella le pidió que se edifique en ese mismo lugar un templo dedicado a su santo nombre, y que el pilar sobre el que estaba parada sea colocado junto al altar.

"Este sitio permanecerá hasta el fin del mundo para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que imploren mi ayuda", le dijo la Virgen María a Santiago.

Después de la aparición, el apóstol y sus discípulos comenzaron la construcción del templo, en cuyo interior permanece la columna hasta hoy. Entonces, los españoles y foráneos que visitaban el lugar empezaron, poco a poco, a referirse a la imagen de la Virgen María colocada junto al altar como “Santa María del Pilar”. La edificación ha sido reconocida como el primer templo de la historia dedicado a María, la Madre de Dios.

Hoy resulta claro que el paso de los siglos atestigua cómo se ha venido cumpliendo lo prometido por la Madre de Dios al Apóstol Santiago: el Pilar permanece de pie, firme, hasta hoy. No ha habido guerra, ni invasión, ni ataque en la era moderna -como el de las bombas arrojadas durante la guerra civil española- que haya podido alterar el santo lugar.

América, bajo la protección de la Virgen del Pilar

El continente americano, evangelizado por misioneros españoles desde el siglo XVI, fue constituido como tal al amparo de la Madre de Dios; y hoy, en tiempos en los que debe renovarse el espíritu evangelizador, continúa desarrollándose en su identidad bajo el auspicio y protección de la Virgen del Pilar.

Ella fue la protectora de los valientes misioneros que llegaron a tierras americanas para anunciar a Cristo a quienes no lo conocían. En ese sentido, por su trascendencia histórica, el arribo de Cristóbal Colón por primera vez al Nuevo Continente, el 12 de octubre de 1492, ha sido señalado como el día de la Virgen del Pilar de Zaragoza, puesto que tanto el viaje de Colón como la gesta evangelizadora fueron puestos a los pies de la Virgen del Pilar, pidiendo su custodia y ofreciéndole sus frutos.

No fue casualidad que, en 1984, ad portas de la celebración del V Centenario de la Evangelización de América (1992), el Papa San Juan Pablo II reconoció a la Virgen del Pilar como “la Patrona de la Hispanidad”.

Hoy, quienes se reconocen hispanos alrededor del mundo se sienten agradecidos por el don mariano y por recibir una identidad que los invita de nuevo a anunciar a Jesús en un mundo que clama por el amor de Dios.

¡Feliz día de la Virgen del Pilar! ¡Por el Pilar nos vino la fe! ¡Feliz día de la hispanidad evangelizadora!(ACI Prensa).

11 octubre, 2026

Dimingo (A)del Tiempo Ordinario

domingo 11 Octubre 2026

Domingo 28 (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 22,1-14): En aquel tiempo, tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: ‘Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’.

»Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

»Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.

»Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos».

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«Id a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda»

P. Julio César RAMOS González SDB

(Mendoza, Argentina)

Hoy, Jesús nos muestra al rey (el Padre), invitando —por medio de sus “siervos” (los profetas)— al banquete de la alianza de su Hijo con la humanidad (la salvación). Primero lo hizo con Israel, «pero no quisieron venir» (Mt 22,3). Ante la negativa, el Padre no deja de insistir: «Mirad mi banquete está preparado, (...) y todo está a punto; venid a la boda» (Mt 22,4). Pero ese desaire, de escarnio y muerte de los siervos, suscita el envío de tropas, la muerte de aquellos homicidas y la quema de “su” ciudad (cf. Mt 22,6-7): Jerusalén.

Así es que, otros “siervos” (los apóstoles) —fueron enviados a ir por «los cruces de los caminos» (Mt 22,9): «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas...», dirá más tarde el Señor Jesús en Mt 28,19— y así fuimos invitados nosotros, el resto de la humanidad, es decir, «todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales» (Mt 22,10): la Iglesia.

Aun así, la cuestión no es sólo estar en la sala de bodas por la invitación, sino que tiene mucho que ver también con la dignidad con la que se está (el «traje de boda», cf. Mt 22,12). San Jerónimo comentó al respecto: «Los vestidos de fiesta son los preceptos del Señor y las obras cumplidas según la Ley y el Evangelio que son las vestiduras del hombre nuevo». Es decir, las obras de la caridad con las que se debe acompañar a la fe.

Conocemos que la Madre Teresa de Calcuta, salía todas las noches a las calles de Calcuta a recoger moribundos para darles, con amor, un buen morir: limpios, bien arropados y, si era posible, bautizados. Cierta vez comentó: «No tengo miedo de morir, porque cuando esté delante del Padre, habrá tantos pobres que le entregué con el traje de bodas que sabrán defenderme». ¡Bienaventurada ella! —Aprendamos la lección nosotros.

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Pensamientos para el Evangelio de hoy

«No permita Dios que permanezcamos insensibles ante la bondad de Cristo. Si Él imitara nuestro modo ordinario de actuar, ya podríamos darnos por perdidos. Así pues, ya que nos hemos hecho discípulos suyos, aprendamos a vivir conforme al cristianismo» (San Ignacio de Antioquía)

«La medicina ha alargado el tiempo del hombre. ¿Pero de verdad tenemos tiempo? ¿O nos tiene el tiempo a nosotros? La mayoría, en todo caso, no tiene tiempo para Dios, necesita su tiempo para sí, para sus “negocios”…» (Benedicto XVI)

«Este misterio de comunión bienaventurada con Dios y con todos los que están en Cristo sobrepasa toda comprensión y toda representación. La Escritura nos habla de ella en imágenes: vida, luz, paz, banquete de bodas, vino del reino, casa del Padre, Jerusalén celeste, paraíso: ‘Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman’ (1Cor 2,9)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.027)(Evangeli.net).

10 octubre, 2026

San Cernobio, Obispo de Populonia

10 de octubre

San Cerbonio

Obispo de Populonia

San Cerbonio, San Régulo y otros obispos fueron expulsados de África a principios del siglo VI.

San Cerbonio y San Régulo se establecieron en Populonia (Piombino de Toscana) y, poco después, este último fue elegido obispo de la ciudad. 

San Gregorio dice en sus "Diálogos" (lib. 111, c. 11) que Totila, rey de los invasores ostrogodos, condenó a San Cerbonio a enfrentarse con un oso por haber dado asilo a unos soldados romanos; pero la fiera, en vez de hacerle daño, le lamió mansamente los pies y entonces Totila puso en libertad al santo.

Los lombardos le desterraron más tarde a Elba, donde murió treinta años después. Su cuerpo fue trasladado a Populonia, donde se le venera como patrón de la diócesis de Massa Marítima.

La biografía del santo, muy posterior e indigna de crédito, afirma que el Papa San Vigilio le mandó llamar para reprenderle por su terquedad en celebrar la misa del domingo a hora tan temprana, que las gentes no podían asistir a ella. Pero, en vista de los numerosos milagros realizados por San Cerbonio durante el viaje a Roma, el Papa y todo el clero de la ciudad salieron a recibirle en triunfo y le restituyeron honrosamente a su sede.

El Martirologio Romano menciona también hoy a otro San Cerbonio, obispo de Verona, sobre el que no poseemos ninguna noticia.

La fiesta de San Cerbonio de Populonia reviste particular solemnidad entre los canónigos regulares de Letrán, porque el santo vivía en común con su clero.(Catholic.net)

09 octubre, 2026

San Luis Beltrán, Misionero y Predicador

09 de octubre

San Luis Beltrán OP

Misionero y predicador 

Cada 9 de octubre la Iglesia Católica celebra a San Luis Beltrán (1526-1581), misionero español de la Orden de Predicadores (Dominicos) que llegó a América para evangelizar los territorios del virreinato de Nueva Granada. San Luis se estableció en la parte norte de lo que hoy es Colombia, donde ganó muchísimas almas para Dios entre las poblaciones indígenas.

La República de Colombia lo considera su santo Patrono, razón por la cual los colombianos se encomiendan de manera especial a su intercesión en este día.

Rodeado de santos

San Luis Beltrán nació en Valencia (España) en el año 1526. A los días de nacer fue bautizado en la misma pila bautismal donde 175 años antes había sido bautizado San Vicente Ferrer, otro hijo ilustre de la Orden que fundó Santo Domingo de Guzmán. Se dice que Luis guardaba algún parentesco con San Vicente a través de su familia paterna.

Ingresó a la Orden de Predicadores en 1544 y fue ordenado sacerdote por Santo Tomás de Villanueva. Luis destacaba por su prudencia, su capacidad de discernimiento y la claridad con la que brindaba consejo a quien lo requiriera. En cierta ocasión, Santa Teresa de Ávila le hizo una consulta en torno a la reforma que ella llevaba a cabo en el Carmelo y si debía fundar un convento en su ciudad.

San Luis Beltrán le respondió: "El asunto sobre el cual me pide información es tan importante que me dediqué por varios días a pedirle a Nuestro Señor que me iluminara lo que le debía responder… Ahora le digo que sí, que lo debe fundar. Y le añado una noticia más: su comunidad va a ser tan ayudada por Dios, que dentro de cincuenta años será una de las más importantes en la Iglesia Católica".

Misionero en el Nuevo Mundo

En 1562 fue enviado como misionero a América y, según los escritos que él mismo dejó, bautizó a más de 15 mil lugareños. En 1568 fue elegido prior del convento de Santo Domingo, en Santa Fe de Bogotá.

En aquella ciudad, gracias a su preocupación por los nativos, se hizo de peligrosos enemigos, especialmente entre algunos encomenderos españoles que solían maltratar a los indígenas. Estos buscaron la oportunidad para hacerle daño y, en una ocasión, intentaron matarlo: un hombre le alcanzó un vaso con agua envenenada; San Luis la recibió y la bendijo antes de tomarla. En ese instante, el vaso se hizo trizas en sus manos, sin explicación alguna.

Como este, hay muchísimos relatos de hechos portentosos y milagros obrados por este santo varón. Uno de estos suele aparecer en su iconografía. Se dice que un encomendero quiso matarlo con su arcabuz, pero en cuanto disparó el arma se convirtió en un crucifijo en sus manos, y San Luis quedó ileso, frente a él, mirándolo con benevolencia.

Apóstol de dos mundos

En 1569, San Luis Beltrán regresó a Valencia para ser maestro de novicios, tal y como lo había sido muchos años atrás. Allí se dedicaría a la formación de los futuros misioneros que llegarían a América. Fray Luis, en sus últimos años, padeció diversas enfermedades y achaques, pero aún en ese estado mantuvo siempre el espíritu apostólico.

Por haber anunciado a Cristo en España y América con abundantes frutos, se le suele llamar "El Apóstol de dos Mundos". Murió el 9 de octubre de 1581.(ACI Prensa).

08 octubre, 2026

Santas Tais y Pelagia

Santas Tais y Pelagia

Dos mujeres con destino diferente

Pero que Convirtieron sus vidas para el Señor

Cada 8 de octubre recordamos a dos santas mujeres que vivieron entre los siglos IV y V, ellas son Tais y Pelagia. Aunque no se conocieron entre ellas, la tradición las ha unido por el parecido de sus historias; especialmente, porque ambas dieron un vuelco total a sus vidas después de haber oído hablar de Cristo. Santa Tais vivió en Alejandría (Egipto) y Santa Pelagia en Antioquía (actual Turquía).

Tais y Pelagia, siendo muy jóvenes, cayeron seducidas por el desenfreno, la lujuria y la influencia de la cultura pagana que las rodeaba. A pesar de ello, cuando recibieron el anuncio del Evangelio dejaron todo atrás para seguir su ejemplo, reparar el daño que se hicieron a sí mismas e ir en pos de la santidad. Tais fue una famosa meretriz y Pelagia una bailarina cortesana.

Rescatada del meretricio

Santa Tais fue educada como cristiana, pero abandonó su fe y se alejó completamente de Dios, atraída por las riquezas, el lujo y los placeres carnales. Fue tal su alejamiento que era imposible reconocerla más como cristiana, de lo desfigurada que tenía el alma. Sin embargo, a los ojos de Dios seguía siendo su hija amada a quien no dejaría de buscar como a oveja perdida.

De acuerdo al testimonio atribuido al obispo San Pafnucio -el santo del desierto de Tebaida- Tais logró reencontrarse con su fe. El santo relata cómo, después de haber vivido entre la perdición y el escándalo, y de haber avergonzado a sus hermanos cristianos, Tais cedió a su anuncio insistente y dejó que el buen Jesús le toque el corazón. Arrepentida, la joven imploró perdón y cambió de vida.

Santa Tais, después, ingresó a un monasterio en el que viviría unos tres años, en una celda aislada, en régimen de penitencia y dedicada a la oración. Tras ese periodo, se integró a la vida del monasterio, aunque no por mucho tiempo: moriría dos semanas después, en paz y reconciliada con el Creador. Esto sucedió alrededor del año 348. 

Tais aparece en las Menologías ortodoxas (calendario ortodoxo) y las Iglesias católicas orientales honran su memoria hasta hoy. Es patrona de Alejandría y suele ser representada vestida con ricas y coloridas sedas, un espejo cerca de su figura o en la mano -símbolo de la vanidad- y un collar de perlas, como representando la futilidad de las cosas que se adquieren lejos de Dios.

Libre de una vida cortesana

Pelagia, por el contrario, nació y creció como pagana y su conversión al cristianismo se produjo por mediación del obispo de Antioquía, Nono, anacoreta de Tabenas. Bastó que la santa lo oyera predicar para que Dios moviera su corazón hacia una conversión sincera, y pidiera el bautismo. Pelagia cambió las danzas, máscaras y abalorios, por penitencias y horas de oración. 

Una vez bautizada, la mujer se trasladó a Jerusalén, donde viviría en un monasterio cerca del Monte de los Olivos. Murió alrededor del año 468. Es patrona de los cómicos y de los arrepentidos.( ACI Prensa).

07 octubre, 2026

Nuestra Señora del Rosario, Patrona de los Dominicos

 07 de octubre

Nuestra Señora del Rosario

Patrona de los Dominicos


Cada 7 de octubre se celebra a la Virgen del Rosario, advocación que nos recuerda la importancia de dirigirnos afectuosamente a nuestra Madre en la oración, en particular a través del rezo del Santo Rosario. Fue la mismísima Virgen María quien nos pidió que lo recemos y lo demos a conocer, para que podamos obtener gracias abundantes.

Jesús, núcleo del Santo Rosario

El Rosario es inobjetablemente una oración mariana -ayuda certera para crecer en amor a la Mujer por quien vino la salvación-. Sin embargo, no siempre reparamos en que es, antes que nada, una oración “cristocéntrica”; es decir, una oración centrada en Cristo.

La enunciación de los misterios y las Avemarías que se suceden unas a otras nos ayudan a contemplar y meditar la vida de Nuestro Salvador, Jesucristo; y a hacerlo en compañía de María, su Madre, siempre cercana a su Hijo. Ella, entonces, nos enseña a contemplar los misterios de Jesús a través de su mirada maternal, porque todo en Maria es una invitación a amar a su Hijo.

Podemos decir, en consecuencia, que el Rosario es la “escuela de oración” de la Virgen. En otras palabras, al lado de María aprendemos a escuchar la voz de Jesús con toda reverencia.

Un poco de historia

En el año 1208 la Virgen María se le apareció a Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, y le entregó en las manos un Rosario, muy probablemente con la forma en que hoy lo conocemos. Luego, la Madre de Dios le enseñó al santo español la manera cómo habría que rezarlo. El Rosario era la “respuesta” de la Virgen a los ruegos de Santo Domingo, quien le pedía ayuda para que la herejía albigense (otra versión del catarismo o religión de los puros) fuese derrotada.

Antes de retirarse, Nuestra Madre le encomendó a Santo Domingo que difundiera la oración. Así lo hizo el santo, y el Rosario, en los siglos posteriores, fue calando cada vez más hondo en el alma de los católicos y extendiéndose como práctica universal.

Simultáneamente nacía y crecía la devoción a Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.

Lepanto 

Uno de los episodios determinantes que contribuyen al arraigo histórico de esta advocación mariana y para la difusión del Santo Rosario en la historia de la Iglesia fue lo ocurrido en la “Batalla de Lepanto”, ocurrida el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Patras, frente Naupacto, ciudad griega en ese entonces conocida como Lepanto. En dicha batalla, una coalición de tropas y fuerzas navales cristianas debían enfrentarse a la armada del imperio Otomano, de raigambre islámica, con el propósito de detener sus ambiciones expansionistas en Occidente (Europa) y recuperar la soberanía sobre el Mediterráneo (guerras habsburgo-otomanas o austro-turcas, conocidas también como las guerras del turco, en las que interviene también el reino de Venecia).

Antes de la batalla, las milicias cristianas se encomendaron a la Virgen María y rezaron juntos el Rosario. Ese día los cristianos obtuvieron un triunfo contundente que fue atribuido a la intercesión de la Madre de Dios, protectora de la cristiandad, de ahí el extraordinario simbolismo de Lepanto.

La celebración

Enterado del triunfo, el Papa San Pío V (p. 1566-1572), quien había sido dominico, en agradecimiento a la Virgen María, instituyó la fiesta de la “Virgen de las Victorias” a celebrarse el primer domingo de octubre. Además, incorporó el título de “Auxilio de los Cristianos” en las letanías dedicadas a la Virgen María, como un homenaje a la Señora que armó de valor a los defensores de la cristiandad.

Años más adelante, el Papa Gregorio XIII (p. 1572-1585) cambió el nombre de la fiesta por el de “Nuestra Señora del Rosario”; y el Papa Clemente XI (p. 1700-1721) extendió la celebración a toda la Iglesia de Occidente. A inicios del Siglo XX, San Pío X (p. 1903-1914) fijó definitivamente el 7 de octubre como el día oficial para esta fiesta e inmortalizó estas palabras que intentan recoger el espíritu de esta devoción: “Denme un ejército que rece el Rosario y este vencerá al mundo”.

La Virgen del Rosario y los sucesores de Pedro

“Rosario” significa “corona de rosas” y, tal como lo definió el propio San Pío V, “es un modo piadosisimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un padrenuestro entre cada diez avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la vida de Nuestro Señor".

En los albores del siglo XXI, San Juan Pablo II (p. 1978-2005) -quien añadió los “misterios luminosos” al rezo del Santo Rosario- señalaba en su carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae” [El Rosario de la Virgen Maria] que esta oración mariana “en su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad”. El Rosario es la oración propicia para estos “tiempos recios” para el mundo y la Iglesia.

El Papa Peregrino concluía aquel documento con esta hermosa oración compuesta por el Beato Bartolomé Longo, el “Apóstol del Rosario”:

Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios,

vínculo de amor que nos une a los Ángeles,

torre de salvación contra los asaltos del infierno,

puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás.

Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía.

Para ti el último beso de la vida que se apaga.

Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre,

oh Reina del Rosario de Pompeya,

oh Madre nuestra querida,

oh Refugio de los pecadores,

oh Soberana consoladora de los tristes.

Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo. Amén.

La Virgen del Rosario e Hispanoamérica

Actualmente, el santuario más famoso del mundo dedicado a la Virgen del Rosario es el de Pompeya (Italia), fundado precisamente por el Beato Bartolo Longo a mediados del siglo XIX.

La Virgen del Rosario es la Patrona de la Orden de Predicadores (dominicos), de la República de Colombia (Nta. Señora del Rosario de Chiquinquirá) y de la Unidad Militar de Emergencias (UME) de España. Es ampliamente venerada en Argentina, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Panamá y otros países de hispanoamérica como el Perú, a donde llegó la primera imagen de la Virgen del Rosario a tierras americanas, donada por el Rey Carlos V de España en 1643.(ACI Prensa).

06 octubre, 2026

San Bruno, Fundador de los Cartujos

6 de octubre

San Bruno de Colonia

Fundador de los Cartujos

Cada 6 de octubre, la Iglesia recuerda a San Bruno de Colonia, sacerdote fundador, en 1084, de los Cartujos, orden contemplativa que se ha mantenido, de manera notable, bajo el espíritu de la sencillez y la austeridad.

La Cartuja

Ya en el siglo XVII, el sabio y piadoso Cardenal Giovanni Bona describía a los monjes cartujos de esta manera: "[Son] el gran milagro del mundo: viven en el mundo como si estuviesen fuera de él; son ángeles en la tierra, como Juan Bautista en el desierto".

Y es que estos monjes han intentado ser siempre fieles al legado de San Bruno y hacer de sus monasterios un “adelanto” de las realidades espirituales que nos esperan si amamos a Dios; un signo de su presencia en el mundo.

Baste considerar el lema de la “Cartuja” (nombre con el que se designa coloquialmente a la Orden): “Stat Crux dum volvitur orbis”, que en latín quiere decir: “La Cruz se mantiene firme mientras el mundo da vueltas".

Búsqueda espiritual

San Bruno (c. 1030 - 6 de octubre de 1101) nació en Colonia, en ese entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue profesor de Filosofía y Teología en la Escuela de Reims (Francia), donde enseñó durante 18 años.

Allí se hizo conocido por su habilidad para la enseñanza, lo que le valió prestigio académico a esa casa de estudios. Tras su paso por Reims, asumió como el canciller de la diócesis, nombrado por el Arzobispo Manasés.

Bruno de Colonia tenía, en ese momento, todos los pergaminos para seguir una carrera eclesiástica. Sin embargo, empezó a descubrir el llamado a una vida de oración al estilo monacal.

Dejar atrás el mundo y sus vanidades

Junto a un grupo de compañeros, Bruno se estableció en la comuna normanda de Saint-Pierre-de-Chartreuse. En ese momento no se tenía la menor intención de fundar una orden religiosa. Si se llegó a eso fue por el fervor y la entrega de aquellos hombres, los que llamaron la atención del delfín de Francia y de las autoridades eclesiales. Así, la Iglesia formuló una invitación a los monjes a instituirse.

Más adelante, el conde Rogelio -hermano del famoso normando Roberto Guiscardo, Duque de Apulia y Calabria- le regaló a San Bruno el fértil valle de La Torre, en la diócesis de Squillace (Calabria, Italia). Ahí se estableció el santo con algunos otros discípulos.

Dios, en el camino, suscitó en San Bruno el deseo de una vida de estilo eremítico. Es cierto que en su itinerario espiritual se acercó a la forma cenobítica del monacato -monjes aislados del mundo pero que compartían una vida en común-; sin embargo, optó finalmente por la vida en completa soledad, de cara a Dios.

La Iglesia, en virtud a tal espíritu de desprendimiento y dedicación a Dios, considera la vida de los cartujos como paradigma del estado de contemplación y penitencia.

Vivir en el mundo como si se estuviese fuera de él

San Bruno de Colonia murió el domingo 6 de octubre de 1101. Un tiempo después, los monjes enviaron un relato sobre su muerte a las principales iglesias y monasterios de Italia, Francia, Alemania, Inglaterra e Irlanda, pues era entonces costumbre pedir oraciones por las almas de los que habían fallecido.

Ese documento, junto con los Elogia (Elogios al difunto), escritos por los 178 monjes que recibieron el relato de su muerte, es uno de los más completos y valiosos testimonios que existen y que confirman la vida ejemplar del santo.

Santo por aclamación

San Bruno no ha sido canonizado formalmente, pues los Cartujos han rehuido generalmente a las manifestaciones públicas desde siempre, incluso a las eclesiásticas. Sin embargo, en 1514, obtuvieron del Papa León X el permiso para celebrar la fiesta de su fundador. El Papa Clemente X extendió esta festividad a toda la Iglesia occidental en 1674.

El santo es particularmente popular en Calabria, y el culto que se le tributa hoy refleja en buena medida el doble aspecto, activo y contemplativo, de su vida.(ACI Prensa)

05 octubre, 2026

Santa Faustina Kowalska, Mística y Apóstol de la Divina Misericordia

05 de octubre 

Santa Faustina Kowalska

Mística y Apóstol de la Divina Misericordia 

Cada 5 de octubre la Iglesia Católica celebra a Santa Faustina Kowalska (1905-1938), religiosa y mística nacida en Polonia. Ella mantuvo un diálogo místico con Jesús que inspiró y dio forma a la muy extendida devoción a la Divina Misericordia. Por esta razón, ella ostenta el título de “Apóstol de la Divina Misericordia” (San Juan Pablo II).

"A las almas que propagan la devoción a mi misericordia, las protejo durante su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el juez, sino el Salvador Misericordioso”, le dijo el Señor Jesús a su servidora, Santa Faustina.

Y, “¿acaso no es la misericordia un ‘segundo nombre’ del amor?”, se preguntaba San Juan Pablo II, y añadía: “En este amor debe inspirarse la humanidad hoy para afrontar la crisis de sentido, los desafíos de las necesidades más diversas y, sobre todo, la exigencia de salvaguardar la dignidad de toda persona humana. Así, el mensaje de la misericordia divina es, implícitamente, también un mensaje sobre el valor de todo hombre. Toda persona es valiosa a los ojos de Dios, Cristo dio su vida por cada uno, y a todos el Padre concede su Espíritu y ofrece el acceso a su intimidad” (San Juan Pablo II, Homilía de la Misa de canonización de Beata María Faustina Kowalska).

Una niña sencilla y amorosa

Helena Kowalska -nombre de pila de Santa Faustina- nació en Lodz, Polonia, en 1905. Desde pequeña mostró una sensibilidad especial para los asuntos espirituales, algo que sus padres -piadosos y disciplinados católicos- ayudaron a forjar.

El día que recibió la Primera Comunión, Faustina estaba tan emocionada por el don recibido que expresó su gratitud besando las manos de sus progenitores, agradeciéndoles que la educaron en el amor a Cristo y pidiendo perdón por haberles ofendido.

Helena fue la tercera de ocho hermanos. Esto la obligó rápidamente a aprender a cuidar a sus hermanos más pequeños y ayudar en los quehaceres del hogar. En casa, o estaba ayudando a su madre en la cocina o estaba cuidando a sus hermanos; en el establo, se ocupaba de ordeñar a las vacas. Asistió a la escuela, pero sólo pudo completar los primeros tres años de estudio porque los Kowalska no contaban con el dinero suficiente para costear su educación.

“Ninguno que poniendo su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el reino de Dios” (Lc 9, 62)

A los 15 años empezó a tener inquietudes por la vida religiosa. Sin embargo, sabía que no sería aceptada en un convento sin tener algo de dinero. Por eso, empezó a trabajar como empleada doméstica para ayudarse económicamente y, al mismo tiempo, apoyar a su familia.

Cuando le comunicó a sus padres el deseo de ser religiosa, ellos se opusieron. Eso la desanimó por un tiempo, hasta que un día, mientras rezaba, sintió que Jesús le pedía que deje todo y vaya a Varsovia. Una vez allí podría ser aceptada en alguna de las órdenes cuyos conventos estaban en esa ciudad.

Casi sin despedirse de sus padres, viajó a la capital polaca tan solo con el vestido que llevaba puesto y algunas mínimas pertenencias. En Varsovia se puso en contacto con un sacerdote, quien le consiguió hospedaje en casa de una familia amiga. Posteriormente, volvió a trabajar como empleada doméstica para asegurar su manutención. Este fue un periodo de gran incertidumbre para ella, en el que se sintió fuertemente probada, dado que ninguna comunidad religiosa quiso acogerla a pesar de su insistencia.

“Tengo preparadas para ti muchas gracias”

Finalmente, Faustina fue recibida en la Casa Madre de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia. La jovencita experimentó tal alegría al verse por fin acogida que sentía que el corazón le ardía de gratitud. Su más grande sueño empezaba a hacerse realidad. Lamentablemente esto no duraría demasiado. Solo unas pocas semanas después de haber sido aceptada, enfrentó por primera vez la tentación de dejar el convento. No entendía bien qué le sucedía y por qué su corazón se encontraba turbado y entristecido.

De esos días data una de sus primeras visiones: vio que Jesús se le aparecía con el rostro destrozado y cubierto de llagas. Ella, entonces, preguntó: "Jesús, ¿quién te ha herido tanto?". A lo que Él contestó: "Este es el dolor que me causarías si te vas de este convento. Es aquí donde te he llamado y no a otro; y tengo preparadas para ti muchas gracias" (Diario, 19).

Faustina entendió entonces lo que Dios quería de ella. Se mantuvo firme y desistió de la idea de dejar el convento; y más bien empezó a enamorarse de la vida que allí iba encontrando. Así, el tiempo pasó, vino el noviciado, la recepción del hábito y los primeros votos. Finalmente llegaría la consagración a perpetuidad -el nombre de ‘Helena’ cambiaría por el de ‘Faustina’-.

Vendrían años intensos, vividos con sencillez, con vocación de servicio. Faustina pasaría por varios cargos en el convento y realizaría distintos oficios: fue cocinera, jardinera y portera. Al mismo tiempo, sin que diese el más mínimo signo de afectación o dramatismo, Faustina llevaba una intensa vida espiritual, marcada por experiencias místicas que la convirtieron en portavoz de Cristo, cuyo sufrimiento se prolonga por los siglos a causa del pecado de los hombres.

La Divina Misericordia

A esta humilde mujer -piadosa, alegre y caritativa- Dios la había escogido para revelarse de una manera particular: Jesús se le apareció en numerosas oportunidades con la intención de mostrarle su amor misericordioso por la humanidad, una actualización de ese amor que lo llevó a la cruz.

De aquellas visiones místicas proviene la imagen de la Divina Misericordia que se conoce popularmente. En esta se ve a Jesús vestido de blanco, mirando de frente, fijamente, mostrando su corazón, desde el cual emanan rayos de luz blancos y rojos (esos haces de luz representan respectivamente el agua y la sangre que brotaron del corazón de Cristo cuando fue traspasado por la lanza del centurión romano en el Gólgota). Aquella imagen no es sino la representación pictórica de cómo Santa Faustina vio al Señor (visión de Jesús de Nazaret acontecida el 22 de febrero de 1931). A esta, posteriormente, le fue añadida la expresión “Jesús, en vos confío” por pedido expreso del Señor.

Jesús escogió a Sor Faustina por “secretaria” para transmitir al mundo este mensaje: “En el Antiguo Testamento —le dijo— enviaba a los profetas con truenos a mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla con mi Corazón misericordioso” (Diario, 1588). Sus memorias místicas, escritas a solicitud de sus confesores, están reunidas en su Diario, la Divina Misericordia en mi alma.

La Coronilla

Faustina recibió muchas otras gracias extraordinarias -los estigmas ocultos, el don de profecía, así como numerosas revelaciones particulares como la Coronilla de la Divina Misericordia como camino de oración-. Ella siempre acogió estos favores con la consciencia de que eran inmerecidos:

“Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios... Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios” (Diario, 1107).

Muerte y canonización

El 5 de octubre de 1938, a los 33 años, después de un período de sufrimientos soportados virtuosamente, la santa fue llamada a la Casa del Padre.

En el año 2000, Faustina fue canonizada por su compatriota, el Papa San Juan Pablo II, quien estableció que el segundo domingo de Pascua sea el “Domingo de la Misericordia Divina”; y su fiesta se celebre cada 5 de octubre, recordando el día del tránsito final de la santa.(ACI Prensa)

04 octubre, 2026

San Francisco de Asís

 04 de octubre

San Francisco de Asís 

Recibió los estigmas de Nuestro Señor Jesús 

Cada 4 de octubre se celebra la fiesta de San Francisco de Asís, uno de los santos más conocidos y queridos de la Iglesia, cuyo nombre fue tomado por el Papa Francisco en su honor. 

A continuación, te presentamos 12 hechos sobre su vida.

1. Los retratos más antiguos de San Francisco se encuentran en Italia

El primero (izquierda) se encuentra en el monasterio benedictino de Subiaco. El retrato fue pintado durante una visita al monasterio y presenta a San Francisco sin aureola ni estigmas.

El segundo fresco (derecha) se halla en la Basílica inferior de Asís y fue pintado por Cimabue. El fresco completo representa a la Virgen con el Niño entronizados, cuatro ángeles y San Francisco.

2. Se le llamó Francisco por el pueblo de Francia

Su padre, Pedro Bernardone, fue un comerciante que trabajaba en Francia. Como se encontraba en dicho país cuando nació su hijo, la gente le apodó "Francesco" (el francés), por más que en el bautismo recibió el nombre de Juan.

3. Fue prisionero de guerra durante un año

Cuando tenía cerca de 19 años, antes de su conversión, se unió al ejército y luchó en una guerra que se libró entre las ciudades de Perugia y Asís. Fue hecho prisionero durante un año, pero finalmente fue liberado ileso.

4. Su vida se inspiró en Mateo 10,9

En Mateo 10,9, Jesús dice a sus discípulos: "no lleven oro, plata o monedas en el cinturón" cuando viajen para predicar el Evangelio. El santo se sintió inspirado a hacer lo mismo y comenzó a viajar para predicar el arrepentimiento en pobreza.

5. En el plazo de un año ganó 11 seguidores

Para el año 1210 había 12 de ellos en total, es decir, igual número que los apóstoles. En ese entonces, San Francisco redactó una regla breve e informal con consejos evangélicos para alcanzar la perfección, principalmente. Luego, viajaron a Roma para presentar el escrito para la aprobación del Papa. El viaje fue a pie, cantando y rezando, llenos de felicidad y viviendo de las limosnas que la gente les daba.

6. El Papa Inocencio III decidió apoyar a los franciscanos después de un sueño sobrenatural

El Papa Inocencio III se mostró adverso a darle apoyo a San Francisco y su nuevo grupo de seguidores. Entonces, tuvo un sueño en el que vio al santo sosteniendo con su cuerpo la Basílica de San Juan de Letrán, la catedral de la diócesis de Roma, que estaba a punto de derrumbarse.

El Santo Padre interpretó el sueño como una indicación de que San Francisco y su grupo podrían servir de apoyo a la Iglesia y así les dio el reconocimiento oficial como una orden religiosa.

7. Asistió al IV Concilio de Letrán, donde conoció a Santo Domingo de Guzmán

El IV Concilio de Letrán fue el concilio ecuménico número 12 de la Iglesia Católica en el que se ratificó la transubstanciación y la primacía papal, entre otras cosas. Santo Domingo, fundador de la Orden de Predicadores o Dominicos, también estuvo presente.

8. Visitó a un sultán musulmán, le predicó el Evangelio y lo desafió 

Durante la quinta cruzada, San Francisco y un acompañante viajaron a un territorio musulmán para visitar al sultán de Egipto y Siria, Al-Kamil. El santo predicó ante el sultán y para demostrar su gran fe en la religión cristiana, desafió a los presentes a un "juicio de fuego" que consistía en que él y un musulmán caminen por un sendero en llamas, con la idea de que el seguidor de la religión verdadera debía ser protegido por Dios.

San Francisco se ofreció a ir en primer lugar, pero Al-Kamil rechazó el desafío. No obstante, el sultán quedó tan impresionado por su fe que le dio permiso al santo para predicar en su tierra.

9. Detuvo los milagros de un franciscano fallecido

En 1220, San Francisco se retiró del gobierno de la Orden y nombró como su Vicario a Pedro Cattani. Sin embargo, Pedro murió sólo cinco meses después. Los visitantes a su tumba reportaron muchos milagros, lo que llevó a grandes multitudes al lugar. Las muchedumbres causaban problemas en la zona por lo que el santo le rezó a Cattani para que se detuvieran los milagros y estos cesaron.

10. Recibió estigmas mientras realizaba ayuno de 40 días

Los estigmas son una condición en la que las heridas de Cristo aparecen sobrenaturalmente en el cuerpo de una persona. Un franciscano que lo acompañó dijo: "De repente vio una visión de un serafín, un ángel de seis alas en una cruz. Este ángel le dio el don de las cinco llagas de Cristo".

Esto sucedió en 1224 durante un ayuno de 40 días en el Monte Alvernia, cuando se preparaba para la Fiesta de San Miguel Arcángel, el 29 de septiembre.

11. La primera piedra de la Basílica de San Francisco de Asís se colocó al día siguiente de su canonización

El santo murió el 3 de octubre de 1226. Fue canonizado por el Papa Gregorio IX el 16 de julio de 1228, y al día siguiente, el Santo Padre puso personalmente la primera piedra de la nueva basílica de San Francisco de Asís.

12. Su tumba se perdió durante siglos hasta que fue redescubierta en 1818

Su cuerpo fue trasladado a su basílica en 1230, pero pronto fue ocultado por los franciscanos para protegerlo de los invasores sarracenos. La ubicación de su cuerpo quedó en el olvido y no fue redescubierto hasta 1818, casi seis siglos después.(ACI Prensa)