04 abril, 2015

Sábado Santo de Gloria

 


¡Oh, Sábado Santo de Gloria!
Como una viuda, llora la Iglesia
la muerte de su Esposo,
está junto al sepulcro del Señor
su pasión y muerte meditando.
¿Ha descendido Jesús a los infiernos?
¡Sí! Pero no como parte de la paga
del pecado, sino, de la vida y
de su triunfo sobre la muerte
las almas de los justos liberando
y abriendo las puertas del paraíso;
¡Oh, Sábado Santo de Gloria!


© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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Sábado Santo
Durante el día del sábado, como una viuda, la Iglesia llora la muerte de su Esposo

La Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor., meditando su pasión y muerte y aquél “descenso a los infiernos” – al lugar de los muertos – que confesamos en el Credo y que prolonga la humillación de la cruz, manifestando el realismo de la muerte de Jesús, cuya alma conoció en verdad la separación del cuerpo y se unió a las restantes almas de los justos. Pero el descenso al reino de muerte es también el primer movimiento de la victoria de Cristo sobre la misma.

Hoy no se celebra sacrificio de la Misa ni se recibe comunión – a no ser el caso de viático -, aunque se reza la liturgia de las Horas. El altar permanece por todo ello desnudo hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pasados.

Sábado de Gloria

“…rogó a Pilato José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por temor de los judíos, que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo permitió. Vino, pues, y tomó su cuerpo. Llegó Nicodemo, el mismo que había venido a Él de noche al principio, y trajo una mezcla de mirra y áloe, como unas cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo fajaron con bandas de aromas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Había cerca del sitio donde fue crucificado un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual nadie aún había sido depositado. Allí, a causa de la Pascua de los judíos, por estar cerca el monumento, pusieron a Jesús (Jn 19, 38-42).”

Reflexión

Es curioso ver los frutos inmediatos de la muerte de Jesús, en verdad, si el grano de trigo no muere, no dará fruto. José de Arimatea y Nicodemo preparan el cuerpo sagrado de Jesús como era costumbre entre los judíos. Tenían que darse prisa, pues ya se acercaba la madrugada, que era el sábado. Los judíos guardaban el sábado, y no hacían ningún tipo de trabajo, sólo orar, estar recogidos en Dios. 

Estos hombres, que eran fieles a sus leyes, no querían dejar a Jesús así, pero tampoco querían ir en contra de los preceptos religiosos. Tuvieron que sepultarlo en una tumba nueva, que estaba allí cerca. Las mujeres que acompañaba a Jesús también vieron colocaron el cuerpo de Jesús y se fueron antes de que comenzara el sábado.

Jesús, “descendió a los infiernos”, dice el credo que rezamos, pero este infierno no es el mismo del que Jesús habla en el evangelio (fuego eterno), sino es el limbo, donde estaban todos los justos esperando que Jesús triunfara sobre el mal, que se consumiera su muerte, su reparación por nuestros pecados, para que así, las puertas del paraíso volvieran a abrirse y ellos pudieran entrar.
 
Mientras que el mundo pensaba que Jesús había fracasado, no fue así, triunfó. Apenas comenzaba la glorificación del Padre y la Suya. Mientras los apóstoles, asustados, se escondían por temor a ser vistos por los soldados, pues temían su propia vida, Jesús liberaba a los justos y estos salieron al encuentro del paraíso que Dios tenía preparado para ellos. Diferentes sentimientos sobre un mismo suceso, y usted, qué sentimientos tiene ante estos sucesos? 

(http://www.ewtn.com/spanish/Tiempos%20Litúrgicos/Cuaresma/semana_santa/triduo_pascual/sabado_santo.htm)

03 abril, 2015

Viernes Santo

 

 ¡Qué increíble el poder de Tu Amor!


¡Qué increíble el poder de Tu Amor!
Aún así crucificado
Por la ignominia de mis pecados
Y los del mundo entero
Llora mi corazón partido
Al verte así clavado y escarnecido
Por mis hermanos los hombres
Que faltos de sí
Al ladrón y criminal libre dejaron
Y tomaron la justicia en sus manos
Impíos y traidores optaron dejarte así
Y jamás comprendieron
Que tu único pecado
Fue el dar amor a todos
Enseñarnos a amar y perdonar
A nuestros enemigos
A dar vista a los ciegos
Caminar a los paralíticos
Hablar a los sordomudos
Resucitar a los muertos
¿Eso merecía tu muerte?
¡Noooooooooooooooo!
Para merecer tu muerte
¡Estoy yo Dios mío!
Pues yo osé ofenderte
Y pésame en mí
Mi maldad y mi culpa
Mi culpa y mi maldad
Te miro coronado de espinas
El rostro cubierto de sangre
La huella de la lanza en Tu costado
De azotes y moretones cubierto
Flagelado y escupido
Despreciado y vilipendiado
Siete palabras en tu agonía:
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”
“En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso”
“¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!”
“Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?”
“¡Tengo sed!”
“Todo está consumado”
“¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!”
Y recién creo comprenderte
Cuánto me amas
Cuánto nos amas
Pues eres Tú la sola Verdad eterna
Eres Tú la Luz verdadera
Eres Tú la Resurrección y la Vida
Y aunque nadie quiera saber de Ti
Y aunque pocos te quieran en su corazón
¡Yo te amo!
¡Yo te quiero!
Y marcharé por el mundo
Y les diré cuanto nos amas
Que tu pecado fue amarnos
Hasta la muerte
Y una muerte de Cruz
Que tu Nombre es Jesús
Y que eres Camino Verdad y Vida
Dios y Señor Nuestro
¿A dónde iré?
¿A dónde iremos?
Sólo y unicamente hacia Ti
Porque solo Tú tienes Palabras de Vida Eterna
¡Qué increíble el poder de Tu Amor!.


© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado

Crucifixión

Os miro Mi Señor en la cruz clavado
y llora por dentro mi mísera alma
Es cierta mi culpa, mi alma clama
a ése madero, el haberos llevado.


Os miro en llanto envuelto mi Cristo amado
¿Qué Os han hecho, mis hermanos sin alma?
¿Es acaso verdad lo que atisba mi alma?
ver Vuestro rostro de moretones inflamado

Vuestro cuerpo, sed y harto vilipendiado
pies y manos clavados, lanza en el costado
y de espinas corona, martirio prolongado.

Mofa y burla del ladrón y del soldado
siete palabras para el hombre desalmado
y clamáis a Vuestro Padre, ser consolado.


© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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Viernes Santo
La Crucificción: Inclinando la cabeza, entregó el Espíritu

Señor. ahora puedes morir en paz. Todo está consumado. Sí: todo lo has cumplido. Has cumplido de sobra tu misión…

Tres condenados a muerte. Parecería que han recibido el mismo trato, pero no. A ti, Jesús, te rompieron las espaldas, te las araron a fuerza de latigazos. Los ejecutores se cansaron de golpearte inmisericordemente, hasta verte desmayar sobre la pequeña columna, retorciéndote de dolor.

Luego vino la borrachera de risotadas y burlas, en catarata, al hacer de ti el centro del juego llamado “basileos”: eras el rey de sornas, te vistieron con una clámide roja, te buscaron un cetro de caña y te coronaron -¡ingeniosa iniciativa!- con un casquete de espinas, que a base de presionarlo con sus guanteletes de hierro, terminaron por clavártelo completamente en tu cabeza bendita. Y nuevos, abundantes hilillos de sangre descendieron por tu rostro. Eran espinas muy pronunciadas, no muchas. 

La cohorte desfila burlonamente ante tu persona deshecha. Se arrodillan ante ti, saludándote con un “¡salve, rey de los judíos!”, y se despiden con un gesto obsceno, una risotada, tirando de tu barba sanguinolenta o escupiendo sobre tu rostro. Quizá, en el colmo de la humillación, alguno tuvo la desfachatez de orinar encima de ti… para que supieras que no eras nadie para ellos, aunque lo eras todo para la creación entera.

Paso seguido te llevan ante Pilato y éste se queda petrificado, al ver cómo en poco tiempo habías envejecido, y cómo te habían quitado tanto de esa dignidad regia que te envolvía. “Ecce homo”, o lo queda de él. Aquí está el hombre, para que terminemos con él. Aquí está el hombre, el auténtico, el genuino, el más bello hijo de Adán. Aquí está Jesús de Nazareth, nuestro redentor, revelándonos el valor infinito de cada persona al soportar este cúmulo de humillaciones. Sólo él “revela el misterio del hombre al hombre mismo”.

Tres son los sentenciados. Cada uno debe cargar sobre sus espaldas el travesaño horizontal hasta el montículo de la calavera. Unidos el uno al otro por cuerdas, comparten una misma condena, mismos sufrimientos, pero por razones diametralmente opuestas, y con resultados absolutamente diversos y contradictorios: uno de ellos se robará esa misma tarde la gloria del cielo; mientras que el tercero no dará, al menos externamente, signos de arrepentimiento, sino de odio y de desprecio.

A ese cuerpo ya no lo llevas, lo arrastras, y cuando te vence la debilidad, te recibe secamente el suelo polvoriento. Tu rostro se impacta contra las piedrecillas. La sangre y el sudor se vuelven lodo. Has perdido la conciencia más de una vez. La muerte empieza a rondar. Te levantas para llegar hasta la meta, para cumplir tu misión, para no dejar de amar hasta la última brizna de vida. Pero estás tan débil y tu mirada tan perdida, que uno de los soldados debe echar mano de un transeúnte, un cierto Simón de Cirene, para que te ayude a llevar el travesaño hasta los pies del Calvario.

Es un camino cargado de gritos, burlas, improperios, llanto, reclamos de piedad, insultos, obscenidades.

“¡Padre, llegó la hora!” La hora de las tinieblas, que en la cruz será la hora del amor supremo, y a base de humildad, trocarás el Via-crucis en Via-lucis. Desde ella, desde ese patíbulo de ignominia todo dolor humano quedará injertado en el tuyo, preñado de eternidad y roto desde dentro su sinsentido y toda desesperación.

Observas cómo preparan el travesaño horizontal para hacerlo empalmar posterior-mente con el vertical que ya ha sido sólidamente erigido en la cumbre de aquel montículo.

Te quitan la ropa, tu túnica bañada en sangre, casi seca. Te la arrancan abriéndote nuevamente tantas heridas a punto de cerrar. Duele demasiado, como si te desollaran de espaldas y pecho.

Te hacen recostar, abriendo los brazos sobre el madero. Tus manos benditas, que siempre compartieron todo y que no dejaron de bendecir a tu alrededor, ahora quedan atrapadas por dos inmensos clavos que perforan tus muñecas, una después de la otra, creando un dolor de tal magnitud que te hace convulsionar de pies a cabeza. Es un horrendo calambre que recorre tus brazos, como una descarga que llega a la columna, inmisericorde, y que no te abandonará sino hasta el mismo momento de tu muerte.

Con gran agilidad te levantan, elevan el travesaño hasta hacerlo empotrar en el palo vertical. Lo aseguran y, entonces, realizan la misma maniobra sobre tus pies: los fijarán al madero con otro clavo, un pie sobre el otro. Tus pies, que sólo trajeron verdad y belleza, la buenas nuevas del Reino, la alegría del amor del Padre, ahora están inmóviles, atravesados por ese clavo, para siempre.

No hubo cuerdas de apoyo para tus brazos, no había estribo como asiento ni como apoyo para tus pies. Los tres criminales quedaron literalmente pendientes de sus carnes vivas. El tormento romano fue inventado y desarrollado para infligir a los condenados un dolor atroz que hacía bisagra sobre su aguante físico: en la medida en que se podían apoyar sobre sus heridas vivas para levantar el cuerpo podían respirar; al cansarse, se abandonaban, creando una desesperante sensación de ahogo. La posición del crucificado buscaba la muerte por asfixia. Era, por tanto, doblemente macabro, ingenioso, sádico… ¡y allí colgaba el hijo de Dios!

El diablo se debió sentir profundamente satisfecho. Había logrado dirigir todas las baterías, todas las pasiones humanas contra el Mesías y lo tenía indefenso y moribundo sobre una cruz.

Ahora tu cuerpo se retuerce y gime, anhelando un poco de oxígeno. Sientes estallar los pulmones, y, con enorme esfuerzo, logras algunas bocanadas de aire irguiéndote sobre tus carnes, sobre tus heridas abiertas. Respiras a precio de infinito dolor.

Tres horas pendiendo de la cruz, hasta compartir la angustia de los condenados. No “sientes” la presencia del Padre, como si se te hubiese escondido su rostro: “Eloí, Eloí, lamá sabactaní”. Hasta allá bajaste, hasta los límites del abandono y de la desesperación, para desde allá rescatar al hombre, rescatarme a mí de las garras del infierno, de mis más íntimos miedos, de mis más ocultos complejos. Este es el precio de mi salvación, de mi rescate. ¡Demasiado alto para jugar con él! ¡Demasiado amor para continuar jugando con ello!

Y todo esto por mí, en lugar mío, para mí. Para demostrarme –con hechos- cuánto me quieres, cuánto valgo ante tus ojos y cuánto esperas de mí, Señor.

Cuando así me has amado, la única pregunta válida es ésta: ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Qué quieres de mí, Señor? ¡Aquí me tienes! Cuenta conmigo para lo que quieras. Te lo mereces. En verdad, algo menos de esto sería absurdo, vil tacañería, desesperante ceguera.

Ojalá que al contemplar tu cuerpo fláccido y desgarrado a jirones, tus manos retorcidas, tus pies amoratados, tu rostro deformado, tu sangre que no cesa de escapar desde todos tus poros y ha encharcado la base de tu cruz, yo no pueda contener el grito que escapó del pecho de S. Pablo: “la vida al presente la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí”.
Sí, Señor. Ahora puedes terminar de morir en paz. Todo está consumado.

Sí: todo lo has cumplido. Has cumplido de sobra tu misión… “los amó hasta el extremo”.
E inclinando la cabeza, entregó el Espíritu.

Autor: P. Alfonso Pedroza LC | Fuente: Catholic.net

(http://es.catholic.net/meditaciondehoy/)

02 abril, 2015

Jueves Santo del Misterio Eucarístico y del Sacerdocio

 


¡Oh!, Jueves Santo del Misterio Eucarístico y del Sacerdocio,
La Cena Última, el lavatorio de los pies y la oración de Jesús
En el huerto de Getsemaní; que nació del perfumado Cenáculo,
Con las Palabras Eucarísticas de Cristo, antes de que a la Muerte
Fuera entregado. De testigos sus Doce Apóstoles, una mesa,
Pan y Cáliz en sus santas y venerables manos, para convertirlos
En su Cuerpo y en su Sangre. Escribió Pablo: “Porque yo aprendí
Del Señor Lo que también os tengo enseñado; y es que el Señor
Jesús, la noche misma en que había de ser entregado, tomó
El Pan y dando gracias lo partió y dijo a sus discípulos: “Tomad
Y comed. Esto es Mi Cuerpo que por vosotros será entregado a
La muerte. Haced esto en Memoria mía”. Y de la misma manera
El Cáliz, Después de haber cenado, diciendo: “Este Cáliz es el Nuevo
Testamento en mi sangre. Haced esto cuantas veces lo bebiereis
En Memoria Mía, pues todas las veces que comierais este Pan o
Bebierais este Cáliz, anunciareis la muerte del Señor hasta que
Venga. Así es que, cualquiera que comiera este Pan o Bebiera
El Cáliz del Señor indignamente será Reo del Cuerpo y de la Sangre
Del Señor. Porque quién lo come o bebe indignamente, Se traga
Y bebe su propia condenación”. Por ello, de rodillas caigamos y
Pidámosle que su alimento Eucarístico, no nos falte nunca,
Mientras de la vida, el camino recorremos, que su amor, nos
Consuele en nuestras penas, que su alegría brille en nuestros
Corazones y que jamás la gracia perdamos para recibir poderlo;
¡Oh!, Jueves Santo del Misterio Eucarístico, del Dios de la Vida.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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Jueves Santo
Misterio Eucarístico

Hoy Jueves Santo sentimos una necesidad imperiosa de recordar y más que recordar llegar con nuestra imaginación y nuestro sentir hasta el Cenáculo, lugar que tuvo que quedar perfumado con las palabras eucarísticas que pronunció allí Jesús la misma noche en que sería entregado a la muerte.

En aquel sagrado recinto vemos a Cristo rodeado de sus apóstoles junto a una mesa y le vemos tomar el pan y el cáliz en sus manos sacerdotales para convertirlos en su Cuerpo y en su Sangre divinos.

Jesucristo se nos presenta con todo el poder de que es verdadero Dios, por su milagro, por el dominio de su pena interna, por el infinito amor con que corresponde a la soledad de los sagrarios de todo el mundo y de todos los tiempos, a los sacrilegios y perversiones de los corazones de los hombres, al desamor, y a la tibieza de los malos cristianos que lo reciben con gran indiferencia.

San Pablo nos dice: Porque yo aprendí del Señor lo que también os tengo enseñado; y es que el Señor Jesús, la noche misma en que había de ser entregado, tomó el pan y dando gracias lo partió y dijo a sus discípulos: “Tomad y comed. Esto es mi cuerpo que por vosotros será entregado a la muerte. Haced esto en memoria mía”. Y de la misma manera el cáliz, después de haber cenado, diciendo: “Este cáliz es el Nuevo Testamento en mi sangre. Haced esto cuantas veces lo bebiereis en memoria mía, pues todas las veces que comierais este pan o bebierais este cáliz, anunciareis la muerte del Señor hasta que venga.

Así es que, cualquiera que comiera este pan o bebiera el cáliz del Señor indignamente será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Porque quién lo come o bebe indignamente, se traga y bebe su propia condenación”. (Cor, ll,2O-32).

Las palabras del Señor en esa noche son una promesa de amor de que jamás estaremos solos sin El, de que podremos alimentar nuestra alma y cuerpo con el mismo Dios nuestro Creador que se quedó en el Sagrario pero también palabras fuertes de una advertencia grave para que no tomemos a la ligera al acercarnos a recibirle sin que antes reconciliemos nuestro corazón, si le hemos ofendido gravemente, con el acto humilde de reconocer nuestros pecados en el Sacramento de la Penitencia.

Y de nuevo ante esta inconmensurable escena de amor en el noche del Jueves Santo podemos ver su rostro trasfigurado y sus ojos llenos de pesadumbre, su corazón dolorido y sus palabras misteriosas para quedarse por siempre, hasta la consumación de los siglos, entre los hombres.

Caigamos de rodillas y pidámosle que nos alimente con su Eucaristía mientras recorremos el camino de la vida, que nos consuele en nuestras penas, que participe de nuestras alegría y que nos ayude a no perder la gracia para poderlo recibir frecuentemente y de una manera digna.

01 abril, 2015

Miércoles Santo

 
1° de Abril
Miércoles Santo

El Miércoles Santo es el día en que se reúne el Sanedrín, el tribunal religioso judío, para condenar a Jesús.

Hoy se marca el final de la Cuaresma y el comienzo de la Pascua, a partir de hoy comienzan los días más importantes para la religión cristiana.

Hoy es el primer día de luto de la iglesia, con esto se llega al fin de la Cuaresma, se anticipa el Jueves Santo y entramos en el corazón de la Semana Grande.

La primera parte de la Semana Santa cristiana llega a su fin con la celebración de este día. Hasta este día lo que se ha celebrado se denomina también Pre-Pascua.

La palabra Pascua significa “paso” Dios pasa liberando. Significa por lo tanto, ya desde el Antiguo Testamento, el paso de una vida de esclavitud a una vida de libertad, y a partir de hoy es lo que se va a conmemorar hasta el Domingo de Resurrección.

El episodio de la condenación de Cristo por la traición de Judas es el que convirtió los miércoles en días de ayuno para los católicos, aunque luego se pasara la tradición del ayuno a los viernes. En cuanto a la tradición del ayuno durante la Cuaresma, se ha visto reducida a evitar el consumo de carnes los viernes. Por ello también es conocida la Semana Santa, ya que ha dado origen a tradiciones gastronómicas que ya están muy arraigadas y a la preparación de platos que sólo se degustan en estas fechas como es el caso del potaje o las famosas torrijas.

En la liturgia cristiana se da lectura a la Pasión según san Lucas y también se hace la lectura de la traición de Judas Iscariote en este caso en relato de San Mateo. El miércoles, es además junto con el viernes, el día penitencial de los tiempos de penitencia (Adviento, Cuaresma y Témporas), así que intensifican las prácticas piadosas y las procesiones penitenciales.

El miércoles era antiguamente el día determinado por la Iglesia para el ayuno…Hoy en día estas tradiciones han cambiado dejando paso a otras que nos han dejado como herencia especialidades culinarias que sólo se disfrutan durante estos días.

Podremos ver que en algunas ciudades salen de procesión imágenes que conmemoran la traición de Judas con su beso, como mencionamos siempre, esto varia de una comunidad a otra, ya que este pasaje en algunas ciudades sale a la calle el Domingo de Ramos.

Como curiosidad mencionar que en algunos lugares de América, las imágenes de Cristo crucificado muestran una llaga profunda en la mejilla izquierda y cuentan que esa llaga representa el beso de Judas.

Al ser estas fiestas las más importantes en la creencia cristiana, se realizan muchos actos importantes que sólo se dan ahora y que servirán a lo largo del siguiente año litúrgico que en esta semana comienza,como es la celebración de la Misa Crismal en ella, los obispos de las distintas Diócesis proceden a la bendición del denominado Santo Crisma, que será utilizado durante el año para los Bautismos, en las confirmaciones y en la unción de los enfermos. Durante la Eucaristía de esta misa los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales. Así para ellos este día cobra más valor a un nivel religioso, no sólo por ser el ecuador de la Semana Santa y ser día grande.

Como lo que se recuerda es cuando Jesús es hecho preso por los romanos, este tema es el que prevalece en las procesiones. En Málaga, por ejemplo, se acude por la noche a ver la Procesión de los Panaderos donde la imagen es una talla donde aparece judas acompañado de dos romanos cuando van a prender a Jesús en el monte. Si bien las procesiones nocturnas sobrecogen, no se quedan atrás las que se celebran a lo largo del día.

Al ser el día siguiente festivo a nivel nacional, ya al caer la tarde se empiezan a celebrar mayor número de procesiones y de mayor importancia o asistencia, según como quiera valorarlo cada uno. El miércoles santo es un día que se puede aprovechar para poder disfrutar de las procesiones ya que no hay tanta gente como en días posteriores.

Al caer la tarde comienzan a celebrarse un mayor número de procesiones que en los días anteriores, y con mayor número de asistentes ya que los días siguientes son fiesta nacional y la gente tiene la posibilidad de disfrutar de ellas.

Como recomendación decir que es mejor verlas en calles anchas ya que si el paso es grande no podemos apreciar bien su hermosa belleza. Y no sólo disfrutar del espectáculo visual que nos ofrecen sino también intentan distinguir los aromas de azahar y jazmín, los inciensos, y el aroma de las flores que adornan los pasos que quedan impregnados en las ciudades.

Ya el Miércoles veremos que las ciudades se abarrotan de gentes de todos los puntos del planeta, entre ellos turistas, curiosos, y como no los cofrades amantes de la Semana Santa preparados para vivir intensamente los días posteriores sin pausa.


31 marzo, 2015

El Martes Santo

 

31 de Marzo
El Martes Santo

El Martes Santo continúan las celebraciones de la Semana Santa cristiana, según van acercándose los días de los principales cultos que son el Jueves y Viernes Santo, se va reflexionando acerca de diversos pasajes sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

En cuanto a la liturgia cristiana en este día se conmemora la traición de Judas y el papel de éste centran las reflexiones del Evangelio que se lee en las ceremonias de los católicos en este día. Se da lectura al pasaje de las Negaciones de San Pedro, y la Pasión según San Marcos.

Muchos de los actos litúrgicos que corresponden a estas fiestas son escenificados por los celebrantes de los oficios para dar más relevancia a los pasajes que se rememoran.En algunos monasterios e iglesias que cuentas un con un mínimo de tres celebrantes se canta la lectura de la Pasión haciendo una escenificación de la misma, donde el sacerdote que oficia la misa representa a Jesús cantando los textos que a él corresponden. El diácono ejerce de narrador y lleva el peso mayor de la lectura, y el subdiácono actúa como el resto de los personajes.

Así empiezan los oficios litúrgicos de hoy, que se caracterizan por el inicio del canto de la Lamentaciones de Jeremías, en que se profetiza la desolación y el dolor de Jerusalén a causa de los pecados del pueblo.

Esto es en cuanto a la celebración religiosa en sí. Es el día en el que se exalta la imagen de la cruz y por ello muchas de las procesiones que en este día salgan al paso serán Cristos crucificados.

Son días previos, a los días grandes, a los que se festejan con más fervor, así pues el Martes Santo es uno de los escogidos para las procesiones de las hermandades de los gremios, que no tienen tantos seguidores, pero no por ello son menos importantes o vistosas.Al ser un día previo a los más importantes, que son el Jueves y el Viernes, en el Martes Santo salen a procesionar muchas hermandades relacionadas con los gremios, como la de los Estudiantes en Sevilla, cuya imagen venerada es el Cristo de la Buena Muerte que va crucificado.

Como son los días previos a las fiestas más grandes, nos encontraremos con ciudades más ajetreadas de lo normal. Muchas de ellas amanecen con una fragancia en el aire que entremezcla los aromas de el clavo, almizcle, ámbar…en definitiva un olor a incienso que invade toda la ciudad, en el caso concreto de Andalucía este olor se mezcla con el azahar tan característico de esta zona. Esto ayuda a que la gente salga de sus casas y se note más bullicio en la calle siempre que el tiempo acompañe. Podemos contagiarnos del nerviosismo de los habitantes que impacientes esperan asistir al desfile de la primera procesión del día y mostrar su fervor. La gente visita con mayor asiduidad las iglesias y monasterios, pudiendo ver cómo han engalanado las hermandades sus imágenes antes de sacarlas a desfilar.

En estos primeros días de la semana, podemos interpretarlos como preparatorios para los días culminantes en los que se celebrará la Pasión, las calles recibirán muchas procesiones que tendrán un carácter menos multitudinario, pero que fomentarán el sentir de los festejos.A lo largo de esta Semana grande, podremos disfrutar del contraste en los colores, en los tejidos, en el silencio, en el sobrecogimiento, en las chicotás, el fervor popular… que acompaña a la celebración.

Si es la primera vez que asiste a una celebración de Semana Santa, en estos primeros días se puede ir abriendo boca y planear con antelación a las procesiones a las que vamos a asistir, ya que si asistimos a alguna procesión de bulla, (que son las más alegres y en las que mayor número de gente se concentra), hay que saber muy bien dónde ir y cómo, ya que en muchas de ellas casi no se puede ni caminar.

La abundancia de hermandades y cofradías, y sobre todo la fusión de muchas de éstas, ha dado lugar a la acumulación de Pasos bellísimos y con una larga historia, que han de ir saliendo estos días de menor intensidad.

30 marzo, 2015

Lunes Santo

 


Lunes 30 Lunes Santo

El Lunes Santo en cuanto a la celebración litúrgica católica recuerda el pasaje de la Unción en Betania, y la historia de los eventos que se sucedieron en Lunes Santo así como la expulsión de los mercaderes del Templo de Jerusalén. Tal y como lo refleja el Evangelio de San Juan.

Comienza la conmemoración de los últimos días de Cristo que son la piedra fundamental de la religión cristiana. Las procesiones más destacadas son las que conmemoran el pasaje de la Oración en el Huerto.

Para los profanos sólo mencionar que Betania es la ciudad en la que vivía Lázaro, al que Cristo resucitó, y unos días tras este hecho en una cena con Lázaro, su familia y estando presentes María Magdalena y Judas Iscariote, es donde comienza la Pasión de Cristo, en este momento hace otro anuncio de su muerte y de su resurrección, y en el pasaje de la Unción se hace referencia a la murmuración de Judas basada en la avaricia que premoniza su posterior traición.

En este día las procesiones que se pueden encontrar aluden a distintos pasajes de la Semana Santa, dependiendo de la ciudad en la que estemos, pero las más comunes que salgan en este día son las procesiones del ECCE-HOMO, las de la Oración en el Huerto…

En Sevilla son muy populares la de Vera+Cruz, Santa Genoveva, El Beso de Judas, la de la Hermandad del Museo, que salen en este día.

La procesión sevillana de Vera+Cruz, en concreto, es de las más antiguas, se realiza desde 1448, la procesión consta de dos pasos, uno es el Cristo de la Vera+Cruz, cuya talla data del siglo XVI, realizada por un escultor anónimo…y el otro paso es el de La Virgen de las Tristezas de Antonio Illanes.

Dos de las procesiones más importantes tienen lugar en Sevilla con el paso de la Vera+Cruz y en Málaga con el Jesús Cautivo, que son seguidas por multitud de fieles.

Aparte de las procesiones sevillanas que son de las más reconocidas, ya que la Semana Santa sevillana es un referente muy importante de esta celebración, el Lunes Santo es el día del “señor de Málaga”, con lo que podemos encontrar la procesión de Nuestro Padre Jesús Cautivo.

En la procesión malagueña de El Cautivo podremos ver una imagen en la que Madre e Hijo van en el mismo trono y es impresionante la montaña de claveles rojos (para el Cristo) y blancos (para la Virgen) que se forma delante de las imágenes. Detrás del trono del Cristo desfilan los Regimientos de Infantería de Fuerzas Regulares Melilla.

Dado que este cristo arrastra miles y miles de promesas, mucha gente no espera a ver a la virgen pero merece la pena esperar para ver lo bonita que la hermandad la deja para este día.

Otra de las procesiones más seguidas en Málaga este día es la del Cristo de los Gitanos. Esta es una de las cofradías más antiguas, antiguamente era una de las últimas en salir y ahora es de las primeras que salen. En Málaga llaman cariñosamente a este Cristo el “señó Manué”. El pueblo gitano siente gran devoción por esta imagen que acompaña cantando y bailando a un cristo atado a una columna con su virgen. El trono es uno de los tradicionales malagueños que se llama “trono de carrete”.

Junto al Cristo Cautivo, hoy sale al paso el Cristo de los Gitanos en Málaga, una de las procesiones con más solera de la Semana Santa y que siguen muchos devotos con especial cariño.

Los nazarenos de esta procesión llevan un atuendo que es de los más originales de la Semana Santa:túnicas moradas en la sección del Cristo, y burdeos en la de la Virgen, con encajes en el pecho, mangas y bajos. Faraona morada en la sección del Cristo y blanca en la Stma. Virgen, ceñida por una corona de espinas.

El Lunes Santo es día laborable en muchas comunidades, con lo cual, es posible que algunas de las procesiones no sean tan multitudinarias como las que se celebran a partir del Jueves Santo que ya es día festivo a nivel nacional. Un dato a tener en cuenta sobre todo para los turistas extranjeros, ya que pueden disfrutar de una manera más tranquila de algunas de estas procesiones.

29 marzo, 2015

Domingo Glorioso de Ramos


 

¡Oh!, Domingo Glorioso de Ramos; en que Vos,
Señor del cielo y de la tierra, a la Santa
Jerusalén entrabais; y, el gentío os aclamaba.
Todos os conocían y vitoreaban entre palmas,
ramos y flores, porque en Vos; al Mesías
reconocieron, al Dios de la vida, a Aquél
que todo lo ve. ¡Sí! todos os conocían aquél
Domingo, y quien erais, muy bien sabían. Y,
en el fondo un silencio, como de muerte, se
preguntaba: ¿Mañana, igual será? Vos, Señor
del cielo y de la tierra, sin mancha de pecado
alguno, desde siempre estabais, habíais así,
iniciado Vuestra cruenta marcha a la muerte
y una muerte de Cruz. Y, todo, sí, por amor
al hombre. ¿Cuándo no, por el hombre? ¡Siempre!
!Siempre¡ !Siempre¡ “¡Bendito el que viene
en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”;
¡Oh!, Domingo Gloriosísimo de palmas y ramos.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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Domingo de Ramos 
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

El Domingo de Ramos abre la puerta a la semana de los días más amargos, más crueles para el Dios que se hizo hombre por amor.

Domingo de Ramos, la Iglesia Católica y sus fieles, conmemoramos la entrada de Jesús en Jerusalén. Marcos en su Evangelio, nos describe como fue esa entrada: “Llegó Jesús en un borriquillo mientras muchos extendían sus mantos en el camino y otros lo tapizaban con ramos cortados en el campo y gritaban vivas, ¡Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor!.

Parece que todo nos anima a que sea un domingo de fiesta, los ramos, las palmas, los gritos de júbilo…y sin embargo la tradición nos sorprende en la santa misa de este día, relatándonos la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

¡Qué cercano estaba el día en que sería entregado a los sumos sacerdotes, a los grandes personajes y autoridades, Anás, Caifás, Pilato, Herodes y luego al mismo pueblo que ahora lo vitorea y más tarde pedirá su crucifixión.

Repasamos toda esta historia (que siempre es la misma, dirán algunos) pero que siempre es diferente según la medite nuestro corazón.

El Domingo de Ramos abre la puerta a la semana de los días más amargos, más crueles para el Dios que se hizo hombre por amor, por amor a rodos los hombres y en ese “todos” estaba yo.

La agonía en el Getsemaní, una oración al Padre con temblores de miedo, sus palabras “una tristeza en el alma hasta la muerte” y bajo el resplandor de la luna llena de Pascua, allá en el Huerto de los Olivos, nuestro Salvador postrado en tierra, se cubre de sudor y se llena de amarga soledad. Necesita la compañía de sus amigos, “velad conmigo” pero ellos se durmieron.

Y después el beso que traiciona, la flagelación, las espinas, la cruz, los clavos en pies y manos, la lanza que penetra en su costado, la muerte. “Al que no conoció el pecado, Dios lo trató por nosotros, como el propio pecado, para que, por medio de él, nosotros sintamos la fuerza salvadora de Dios” (Cor 5:21).

“El fue triturado por nuestros crímenes, sobre él descargó el castigo que nos sana” (Is 53:5).

Cristo se acerca al Padre en esa hora de redención, los pecados de la humanidad están sobre Cristo misteriosamente. El pecado es el rechazo a Dios. Cristo está entre los hombres de todos los tiempos y ese amor es rechazado, pisado.

Hay que meditar sobre esto:

Yo soy la causa pero también el destinatario de la redención, soy el fin de la obra redentora de Cristo.
Entremos pues, con la fe y la alegría del Domingo de Ramos, alabando a Jesús desde nuestros corazones, con la confianza y amor que es nuestro Señor, y preparándonos con la lectura de la Pasión, escuchando la Palabra de Dios (el mismo Dios que nos habla) para acompañar a Cristo en la Pasión,

Y desde la cruz con nuestra Madre para todos los seres humanos. María que al pie de la cruz nos recibe como hijos que aunque algunas veces perdamos el rumbo, será nuestro faro de luz que nos conducirá amorosamente hasta su Hijo Jesús