27 mayo, 2019

San Agustín de Canterbury



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 ¡Oh!, San Agustín de Canterbury, Apóstol de Inglaterra,
vos, sois el hijo del Dios de la vida, su amado santo
y uno de sus más grandes evangelizadores al lado de San
Patricio de Irlanda y San Bonifacio en Alemania.
San Gregorio Magno, Papa, os envió con treinta y nueve
monjes a convertir a la gente pagana de vuestro tiempo
y Etelberto, rey, os recibió con buena voluntad, al igual
que su esposa Berta, quien tiempo más tarde sería santa,
haciéndose bautizar y regalándoos un palacio para que os
sirviese de convento, además de un templo en Canterbury.
¡Y, cosas de Dios! el rey dejó en libertad a sus súbditos
para que escogieran la religión que desearan y así;
se bautizaron cerca de diez mil ingleses, y dentro de ellos
se contaban los que ocupaban cargos importantes.
Enterado de las buenas nuevas el Sumo Pontífice, como
respuesta, os nombró arzobispo y os dio un plan de trabajo:
Primero, no destruir los templos de los paganos, sino
convertirlos en templos cristianos. Segundo, no acabar
con todas las fiestas de los paganos, sino convertirlas en
fiestas cristianas y tercero, dividir el país en tres diócesis:
A saber: Canterbury, Londres y York. ¡Y, así, lo hicisteis!
Cumplida la misión, el Papa, os nombró jefe de toda la Iglesia
Católica inglesa. Escribíais a SS, consejos pidiéndole y el Sumo
Pontífice os respondía amorosamente así: “Dios le ha concedido
el don de hacer milagros, y le ha dejado el inmenso honor
de convertir a muchísimos paganos al cristianismo, y de
que las gentes lo quieran y lo estimen mucho. Pero cuidado,
mi amigo, que esto no le vaya a producir orgullo. Alégrese
de haber recibido estos regalos del buen Dios, pero tenga
temor de no aprovecharlos debidamente. Consuélese al ver
que con los milagros y la predicación logra que tantos paganos
se vuelvan cristianos católicos, pero no vaya a creerse
mejor que los demás, porque entonces le estaría robando a Dios
el honor y la gloria que sólo Él se merece. Hay muchos que
son muy santos y no hacen milagros ni hablan hermosamente.
Así que no hay que llenarse de orgullo por haber recibido
estas cualidades, sino alegrarse mucho al ver que Dios es más
amado y más glorificado por las gentes”. Y, mucho os sirvieron
estos consejos, para manteneros siempre humilde. Y, así,
luego de haber gastado vuestra santa vida en buena lid, voló
voló vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona de luz,
como muy justo premio, a vuestra generosa entrega de amor y fe;
¡Oh!, San Agustín de Canterbury; “vivo profeta del Dios Vivo”.
© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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27 de Mayo San Agustín de Canterbury Fundador de la Iglesia en Inglaterra Año 605

San Agustín Apóstol de Inglaterra: Te rogamos por la Iglesia Católica en esa nación y en todas las naciones del mundo. Pídele a Dios que nos envíe muchos evangelizadores que sean como tú. Amén.

San Agustín de Canterbury es considerado uno de los más grandes evangelizadores, al lado de San Patricio de Irlanda y San Bonifacio en Alemania. Tiene el gran mérito de haber dirigido la evangelización de Inglaterra.

Era superior del convento benedictino de Roma, cuando el Sumo Pontífice San Gregorio Magno se le ocurrió en el año 596 tratar de evangelizar a la isla de Inglaterra que era pagana. Conociendo el espíritu generoso y emprendedor de Agustín, que no se acobardaba ante ninguna dificultad, y además sus grandes virtudes, el Papa lo envió con 39 monjes más a tratar de convertir a esos paganos sajones.
Y sucedió que al llegar Agustín y sus 39 compañeros a la costa, donde se tomaba la embarcación para llegar a Inglaterra, allí les contaron terribles barbaridades acerca de los habitantes de esa isla, y los otros misioneros sintieron mucho miedo y enviaron al santo a que fuera a Roma a contarle al Pontífice lo peligroso que era esto que iban a emprender. Agustín fue a hablar con el Papa, pero san Gregorio lo animó de tal manera, recordándole que Dios les concedería la buena voluntad de aquellas gentes, que ya desde entonces Agustín no se dejó desanimar por los temores.

En Inglaterra mandaba el rey Etelberto que tenía una esposa muy santa (que después se llamó Santa Berta) y el primer regalo que Dios les concedió a los nuevos misioneros fue darles la buena voluntad del rey. Este los recibió muy cariñosamente y les pidió que le enseñaran la religión, y tanto le agradó que pronto se hizo bautizar y les regaló su palacio real para que les sirviera de convento a los misioneros y les dio un templo en Canterbury para que allí enseñaran. Y en ese sitio está ahora la más famosa catedral de Inglaterra: la Catedral de Canterbury.

El rey dejó en libertad a los súbditos para que escogieran la religión que quisieran, pero les recomendó que se instruyeran en la religión de Jesucristo y tanto les agradaron a aquellas gentes las enseñanzas de Agustín y sus monjes, que en la Navidad del año 597 se hicieron bautizar 10,000 ingleses y entre los nuevos bautizados estaban los que ocupaban los cargos más importantes de la nación.

Agustín envió a dos de sus mejores monjes a Roma a contarle al Sumo Pontífice tan hermosas noticias, y el Papa en cambió le envió el nombramiento de arzobispo, y otro buen grupo de misioneros, y cálices y libros para las celebraciones y muchas imágenes religiosas que a esas gentes recién convertidas les agradaban en extremo. San Gregorio se alegró muchísimo ante noticias tan consoladoras, y le recomendó a San Agustín un simpático plan de trabajo.

San Gregorio, sabiendo que la principal virtud del obispo Agustín era la docilidad a sus superiores, le envió las siguientes recomendaciones 1º. No destruir los templos de los paganos, sino convertirlos en templos cristianos. 2º. No acabar con todas las fiestas de los paganos, sino convertirlas en fiestas cristianas. Por ejemplo ellos celebraban las fiestas de sus ídolos con grandes banquetes en los cuales participaban todos. Pues hacer esos banquetes, pero en honor de los mártires y santos. 3º. Dividir el país en tres diócesis: Canterbury, Londres y York.

Nuestro santo cumplió exactamente estas recomendaciones, que le produjeron muy buenos resultados. Y fue nombrado por el Papa, jefe de toda la Iglesia Católica de Inglaterra (Arzobispo Primado). En las reuniones sobresalía entre todos por su gran estatura y por su presencia muy venerable que infundía respeto y admiración.

San Agustín escribía frecuentemente desde Inglaterra al Papa San Gregorio a Roma pidiéndole consejos en muchos casos importantes, y el Sumo Pontífice le escribía ciertas advertencias muy prácticas como estas: “Dios le ha concedido el don de hacer milagros, y le ha dejado el inmenso honor de convertir a muchísimos paganos al cristianismo, y de que las gentes lo quieran y lo estimen mucho. Pero cuidado, mi amigo, que esto no le vaya a producir orgullo. Alégrese de haber recibido estos regalos del buen Dios, pero tenga temor de no aprovecharlos debidamente. Consuélese al ver que con los milagros y la predicación logra que tantos paganos se vuelvan cristianos católicos, pero no vaya a creerse mejor que los demás, porque entonces le estaría robando a Dios el honor y la gloria que sólo El se merece. Hay muchos que son muy santos y no hacen milagros ni hablan hermosamente. Así que no hay que llenarse de orgullo por haber recibido estas cualidades, sino alegrarse mucho al ver que Dios es más amado y más glorificado por las gentes”. Mucho le sirvieron a Agustín estos consejos para mantenerse humilde.

Después de haber trabajado por varios años con todas las fuerzas de su alma por convertir al cristianismo el mayor número posible de ingleses, y por organizar de la mejor manera que pudo, la Iglesia Católica en Inglaterra, San Agustín de Canterbury murió santamente el 26 de mayo del año 605. Y un día como hoy fue su entierro y funeral. Desde entonces ha gozado de gran fama de santidad en esa nación y en muchas partes más.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Agustín_de_Canterbury_5_27.htm)

26 mayo, 2019

Domingo VI (C) de Pascua


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Día litúrgico: Domingo VI (C) de Pascua Ver 1ª Lectura y Salmo

Texto del Evangelio (Jn 14,23-29): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho. Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis».
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«Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él»
Rev. D. Francesc CATARINEU i Vilageliu (Sabadell, Barcelona, España)

Hoy, antes de celebrar la Ascensión y Pentecostés, releemos todavía las palabras del llamado sermón de la Última Cena, en las que debemos ver diversas maneras de presentar un único mensaje, ya que todo brota de la unión de Cristo con el Padre y de la voluntad de Dios de asociarnos a este misterio de amor.

A Santa Teresita del Niño Jesús un día le ofrecieron diversos regalos para que eligiera, y ella —con una gran decisión aun a pesar de su corta edad— dijo: «Lo elijo todo». Ya de mayor entendió que este elegirlo todo se había de concretar en querer ser el amor en la Iglesia, pues un cuerpo sin amor no tendría sentido. Dios es este misterio de amor, un amor concreto, personal, hecho carne en el Hijo Jesús que llega a darlo todo: Él mismo, su vida y sus hechos son el máximo y más claro mensaje de Dios.

Es de este amor que lo abarca todo de donde nace la “paz”. Ésta es hoy una palabra añorada: queremos paz y todo son alarmas y violencias. Sólo conseguiremos la paz si nos volvemos hacia Jesús, ya que es Él quien nos la da como fruto de su amor total. Pero no nos la da como el mundo lo hace (cf. Jn 14,27), pues la paz de Jesús no es la quietud y la despreocupación, sino todo lo contrario: la solidaridad que se hace fraternidad, la capacidad de mirarnos y de mirar a los otros con ojos nuevos como hace el Señor, y así perdonarnos. De ahí nace una gran serenidad que nos hace ver las cosas tal como son, y no como aparecen. Siguiendo por este camino llegaremos a ser felices.

«El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn 14,26). En estos últimos días de Pascua pidamos abrirnos al Espíritu: le hemos recibido al ser bautizados y confirmados, pero es necesario que —como ulterior don— rebrote en nosotros y nos haga llegar allá donde no osaríamos.

(http://evangeli.net/evangelio/dia/2019-05-26)

25 mayo, 2019

Santa Magdalena Sofía Barat

 
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 ¡Oh!, Santa Magdalena Sofía Barat, vos, sois
la hija del Dios de la vida y su amada santa
y además, fundadora de la “Sociedad del Sagrado
Corazón de Jesús”, desde donde trabajasteis
con entrega increíble por la formación cristiana
de las jóvenes de vuestro tiempo. Desde niña,
os esmerasteis por aprender el latín, el griego,
la historia, la física y las matemáticas,
y, claro, también os formasteis en el dominio
de vuestras emociones y vuestra voluntad. El
Padre Varín, os abrió el camino que Dios planeó
para vos: Ayudar a restablecer las escuelas
católicas y a fundar una congregación de educadoras,
inspirada en la devoción al Sagrado Corazón de
 Jesús. A ese llamado simplemente dijisteis en silencio:
“Lo acepté todo, sin comprender ni prever nada”.
Y, sí, la providencia divina, nunca os abandonó,
fundando casas en Francia, Roma, Inglaterra,
Austria y Suiza. Vuestro corazón ardía siempre
de amor lleno, por la juventud y, fundabais
donce podíais una escuela para niñas pobres y
un internado. “El trabajo excesivo es un peligro
para las almas imperfectas; pero las perfectas
obtienen, por ese medio, una rica cosecha”.
Escribisteis a manera de consejo. León XII Papa, os
aprobó oficialmente la Sociedad del Sagrado Corazón.
Poco antes de marcharos de este mundo, pedisteis
a vuestro congreso que se os permitiese renunciar
a vuestro cargo, pero la asamblea solo permitió que os
nombrasen una vicaria que os ayudase en el trabajo.
Y, así luego de gastar vuestra santa vida en buena lid,
voló al cielo vuestra alma, el día de la fiesta de la Asunción
de Nuestra Señora, como muy  justo premio a vuestros
desvelos y entrega increíble de amor y fe. ¡Aleluya!
¡Oh!, Santa Magdalena Sofía Barat, “vivo amor de Dios”.


 © 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Mayo
Santa Magdalena Sofía Barat
Fundadora de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús


Martirologio Romano: En París, en Francia, santa Magdalena Sofía Barat, virgen, que fundó la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús y trabajó con gran entrega por la formación cristiana de las jóvenes. († 1865)
Fecha de canonización: 24 mayo de 1925 por el Papa Pío XI.

Santa Magdalena nació el 12 de diciembre de 1779, en Joigny de Borgoña y fue fundadora de la Congregación del Sagrado Corazón. Desde niña tuvo pasión por aprender, por ello, se entregó al estudio del latín, el griego, la historia, la física y las matemáticas. También se formó intensamente en el dominio de sus emociones y la voluntad.

La Santa fue llamada por el Padre Varín, de la Compañía de Jesús, para que le ayude con su plan de reestablecer la educación en las escuelas católicas, las cuales habían sido suprimidas a causa de la Revolución Francesa. El Padre Varín, le expuso también a la Santa, el proyecto de fundar una congregación de educadoras, inspirada por la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Santa Magdalena aceptó humildemente ayudar en tal misión, llena de desconfianza en sus fuerzas; “Lo acepté todo, sin comprender ni prever nada”, dijo.

El 21 de noviembre de 1800, la Santa partió a Amiens para enseñar en una escuela que fue el primer convento de la congregación. A los 23 años, siendo la más joven de su comunidad, fue nombrada para gobernar la congregación. Fundó 105 casas; muchas de ellas en Francia, Roma, Inglaterra, Austria y Suiza.

Llena de amor por la juventud, la Santa trataba de fundar en cada sitio posible, una escuela para niñas pobres y un pensionado de paga.Como no podía visitar tantas fundaciones, se mantenía en contacto a través de la innumerable cantidad de cartas que escribía. Se encargaba también de la administración de la casa madre y de atender las visitas que llegaban para pedirle consejo. En una de sus cartas escribió: ” El trabajo excesivo es un peligro para las almas imperfectas; pero las perfectas obtienen, por ese medio, una rica cosecha”.

En diciembre de 1826, el Papa León XII aprobó oficialmente la Sociedad del Sagrado Corazón. En 1864, a los 85 años de edad, la Santa pide al congreso general que se le permitiera renunciar a su cargo, pero la asamblea no permitió más que se nombrase una vicaria que le ayudase en el trabajo. El 21 de mayo de 1865, la Santa sufre de un ataque que la deja paralítica y cuatro días más tarde, en la fiesta de Asunción, muere.

Fue canonizada el 24 de mayo de 1925 por el Papa Pío XI.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

24 mayo, 2019

Santa María Auxiliador



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¡Oh!, Santa María Auxiliadora, a Vos, que sois la Santa Madre del Redentor en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbran llamaros con el nombre de “Auxiliadora”, “Boetéia”, que significa: “La que trae auxilios venidos del cielo”. San Juan Crisóstomo, os llama con razón “Auxilio potentísimo” de los cristianos. Y, vuestros títulos más antiguos que se leen en monumentos de Oriente “Madre de Dios” y “Auxiliadora” son, es decir “Teotocos” y “Boetéia”. Procolo, el orador decía: “La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto”. San Sabas de Cesarea, os llama: “Auxiliadora de los que sufren”. Y, cuenta de cómo a un enfermo, al cual se le llevó junto a una imagen de Vos, la salud recuperó, y que, aquella imagen de la “Auxiliadora de los enfermos”, popular se volvió entre aquella gente. Melone, el poeta, os llama: “Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles”. Y que, ojalá Ella, también sea “Auxiliadora de los que gobiernan”, pues Cristo dijo: “Dad al gobernante lo que es del gobernante”, confirmando lo que Jeremías dijo: “Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien”. San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo de Vos: “María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo”. San Juan Damasceno, predicador, propagó esta jaculatoria: “María Auxiliadora rogad por nosotros”. Y, explicó: “La Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte”. San Germán, en un bello sermón dijo de vos: “Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda”. Pío V, Papa, gran devoto vuestro, armó un ejército y venció en Lepanto. Por ello, con una gran multitud las calles de Roma rezando el Santo Rosario recorrió, en gratitud de tan increíble victoria y ordenó que cada año el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, se celebrase y que, en las letanías se rezara siempre esta oración: “María auxilio de los cristianos, ruega por nosotros”. Napoleón, por su ego, ambición y falso orgullo osó poner en prisión al Papa Pío VII, y éste hizo una promesa: “Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica”. Y, así un día como hoy, triunfante regresó a Roma, y en memoria de este noble favor de la Virgen María, decretó que en adelante se celebrara la fiesta de María Auxiliadora, en acción de gracias a la Madre de Dios. A San Juan Bosco, os aparecisteis en sueños, mandándoos que adquiriera “ciencia y paciencia”, porque Dios lo destinó para educar a niños pobres. Y, más adelante os aparecisteis una vez más, y le pedisteis que os construyeran un templo y que os invocase con el título de “Auxiliadora”. San Juan Bosco, decía: “Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen”. “Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros” y acotaba: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”. Y, yo, humildemente digo, que como Vos, nadie hay ni habrá jamás; ¡Oh! Santa María Auxiliadora, “vivo auxilio de los cristianos”.

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado _________________________________


24 de Mayo Santa María Auxiliadora
Historia de la devoción a María Auxiliadora en la Iglesia Antigua

Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra “Boetéia”, que significa “La que trae auxilios venidos del cielo”.

Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama “Auxilio potentísimo” de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: “La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto”. San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen “Auxiliadora de los que sufren” y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la “Auxiliadora de los enfermos” se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.

El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María “Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles” e insiste en que recemos para que Ella sea también “Auxiliadora de los que gobiernan” y así cumplamos lo que dijo Cristo: “Dad al gobernante lo que es del gobernante” y lo que dijo Jeremías: “Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien”.

En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: “María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo”. San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: “María Auxiliadora rogad por nosotros”. Y repite: “La “Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte”.

San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: “Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda”.

La batalla de Lepanto
En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto. Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego – de manera admirable – el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios.

Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.

El Papa y Napoleón
El siglo pasado sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: “Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica”. Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: “Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados”, vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.

San Juan Bosco y María Auxiliadora
El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. Su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Sma. Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera “ciencia y paciencia”, porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora.

Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: “Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen”. Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.

San Juan Bosco decía: “Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros” y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”. El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Auxiliadora_5_24.htm)

23 mayo, 2019

San Desiderio de Langres

 
 
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 ¡Oh!, San Desiderio de Langres, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado santo, y que, viendo que vuestra grey,
oprimida era por los vándalos e impíos de vuestro tiempo,
os dirigisteis a vuestro rey, con la intención de abogar
por ella y, como respuesta obtuvisteis la muerte, la misma
que os catapultó hacia la eternidad y gloria. San Atanasio,
os menciona como participante y subscritor del Concilio
de Sárdica. Y, dicen las leyendas que, cuando os decapitaron
vuestra cabeza la cargasteis y así entrasteis en la ciudad
por una abertura en la roca misma, que, de manera milagrosa
se abrió para dejaros pasar, la misma hasta hoy existe,
como mudo testigo de tan singular milgaro. A vos, os rinden
culto en Francia, Italia, Suiza y Alemania; y sois patrono
de la ciudad de Langres, y muchas iglesias de la diócesis
dedicadas están a vos. Vuestra santa tumba, está al cuidado
de un priorato benedictino en el centro de Langres. Además,
en vuestro honor se formó una confraternidad, compuesta
por reyes y príncipes. A vos, también os tenemos como seguro
intercesor en los partos difíciles y como testigo de la verdad
de un juramento. Santo Patrono de la ciudad de Langres, hoy,
como vos, sabéis estáis todo coronado de luz como premio
a vuestra entrega increible de amor y fe. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Oh!, San Desiderio de Langres, “viva luz del amor de Cristo”.

© 2019 Luis Ernesto Chacón Delgado
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23 de Mayo San Desiderio de Langres Obispo y Mártir

Martirologio Romano: En Langres, en la Galia Lugdunense, hoy Francia, martirio de san Desiderio, obispo, de quien se narra que viendo a su grey oprimida por los vándalos, se dirigió a su rey para suplicar por ella, pero por orden del monarca fue condenado a muerte, ofreciéndose así, libremente, por las ovejas que le habían sido confiadas. († c.355).

Su existencia en el siglo IV está garantizada por San Atanasio, que lo menciona como participante y subscritor del Concilio de Sárdica del año 343; su nombre aparece también en las actas del pseudo-concilio de Colonia del 346. San Desiderio ocupa el tercer lugar en la lista de obispos de Langres (Francia), aunque parece que era procedente de las inmediaciones de Génova, y designado a la sede de Langres de alguna manera milagrosa.

Un clérigo de dicha ciudad, de nombre Varnacario escribió, al inicio del siglo VII, un relato del martirio de San Desiderio, lo hizo basándose en tradiciones locales. Según Varnacario, el obispo Desiderio habría sido decapitado durante una invasión de los vándalos guiados por Croco; es posible que haya aquí una cierta confusión en las tradiciones locales, porque Langres tuvo diversas invasiones bárbaras, y la de los Alemanes comandados por el auténtico Croco (298-307) no coinciden con las fechas de permanencia de Desiderio como obispo de Langres; probablemente la mencionada invasión sea la de los Germanos entre los años 355 – 57, misma que fue repelida por el emperador Juliano el Apóstata.

Una leyenda dice que el santo obispo, después de su decapitación, como tantos otros “cefalóforos” (que cargan sus cabezas), recogió su cabeza y volvió a entrar en la ciudad a través de una apertura de la roca que se abrió para dejarlo pasar; esa abertura sigue siendo exhibida hoy.

El culto de san Desiderio de Langres es indisputablemente anterior al siglo VII, y el Martirologio Jeronimiano lo menciona el 11 de febrero; pero en el siglo XI, por error de un copista, error que luego fue copiado por otros, fue confundido con San Desiderio de Vienne. En la actualidad al Santo Obispo de Vienne se lo recuerda el 26 de mayo, y al de Lagres el 23 del mismo mes.

La ciudad de Langres lo recuerda el 19 de enero, aniversario de la traslación de las reliquias, acaecida en el año 1315. Su culto se difundió no sólo en Francia, sino también en Italia, Suiza y Alemania; es el patrono de la ciudad de Langres, y muchas iglesias de las diócesis están dedicadas a él; su tumba estaba al cuidado de un priorato benedictino en el centro de la ciudad. En 1354 se fundó en su honor una célebre confraternidad de la que formaron parte reyes y príncipes.

A San Desiderio se lo tiene como intercesor en los partos difíciles y como testigo de la verdad de un juramento.

También hoy se celebra a San Marcelo.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

22 mayo, 2019

Santa Rita de Casia

 
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 ¡Oh!, Santa Rita de Casia, vos, sois la hija del Dios
de la vida, su amada santa y abogada de los imposibles,
que, con corazón lleno de humildad y presto para beber
la tragedia y el dolor; la miseria moral, material y social,
os revelasteis para alegría de Nuestro Señor Jesucristo.
Erais obediente y dulce mujer, que, en silencio sufristeis
los excesos de vuestro esposo Pablo, a quien su alma
y corazón cambiasteis, con paciencia y dulzor. Y, más,
cuando, a Dios pedisteis, que se llevara a vuestros hijos,
antes de empañar vuestra familia. Y, Dios, os escuchó,
vuestros “incomprensibles ruegos”, para el hombre común,
pero, muy certeros para vos. Y, de pronto, os quedasteis,
sin esposo y sin hijos, y sólo, os quedó, el convento de las
agustinas de Casia, del que, increíblemente, rechazada
fuisteis. Pero, el cielo, no lo hizo jamás, y, a vuestros tres
santos protectores os encomendasteis y les pedisteis aquél
milagro. San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás
de Tolentino, una noche, ellos mismos os visitaron,
y “agustina” os hicieron, dedicándoos a la penitencia,
a la oración y al amor por Cristo crucificado, quien os
regaló un estigma en la frente, que llevasteis por catorce años,
como predilecta hija suya. Vos, pedisteis cargar con los dolores
del prójimo para la redención de nuestros pecados. Y, pasado
un tiempo, y cumplida vuestra tarea en esta tierra, voló
vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona de luz
como premio a vuestra entrega de amor. ¡Santa de los imposibles!
¡Oh!, Santa Rita de Casia, “vivo amor por Cristo Crucificado”.

© 2019 Luis Ernesto Chacón Delgado
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22 de Mayo
Santa Rita de Casia
Religiosa Viuda y
Abogada de Imposibles

Oración

¡Oh! Dios omnipotente, que te dignaste conceder a Santa Rita tanta gracia, que amase a sus enemigos y llevase impresa en su corazón y en su frente la señal de tu pasión, y fuese ejemplo digno de ser imitado en los diferentes estados de la vida cristiana. Concédenos, por su intercesión, cumplir fielmente las obligaciones de nuestro propio estado para que un día podamos vivir felices con ella en tu reino. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

Vista de cerca, sin el halo de la leyenda, se nos revela el rostro humanísimo de una mujer que no pasó indiferente ante la tragedia del dolor y de la miseria material, moral y social. Su vida terrena podría ser de ayer como de hoy.

Rita nació en 1381 en Roccaporena, un pueblito perdido en las montañas apeninas. Sus ancianos padres la educaron en el temor de Dios, y ella respetó a tal punto la autoridad paterna que abandonó el propósito de entrar al convento y aceptó unirse en matrimonio con Pablo de Ferdinando, un joven violento y revoltoso. Las biografías de la santa nos pintan un cuadro familiar muy común: una mujer dulce, obediente, atenta a no chocar con la susceptibilidad del marido, cuyas maldades ella conoce, y sufre y reza en silencio.

Su bondad logró finalmente cambiar el corazón de Pablo, que cambió de vida y de costumbres, pero sin lograr hacer olvidar los antiguos rencores de los enemigos que se había buscado. Una noche fue encontrado muerto a la vera del camino. Los dos hijos, ya grandecitos, juraron vengar a su padre. Cuando Rita se dio cuenta de la inutilidad de sus esfuerzos para convencerlos de que desistieran de sus propósitos, tuvo la valentía de pedirle a Dios que se los llevara antes que mancharan sus vidas con un homicidio. Su oración, humanamente incomprensible, fue escuchada. Ya sin esposo y sin hijos, Rita fue a pedir su entrada en el convento de las agustinas de Casia. Pero su petición fue rechazada.

Regresó a su hogar desierto y rezó intensamente a sus tres santos protectores, san Juan Bautista, san Agustín y san Nicolás de Tolentino, y una noche sucedió el prodigio. Se le aparecieron los tres santos, le dijeron que los siguiera, llegaron al convento, abrieron las puertas y la llevaron a la mitad del coro, en donde las religiosas estaban rezando las oraciones de la mañana. Así Rita pudo vestir el hábito de las agustinas, realizando el antiguo deseo de entrega total a Dios. Se dedicó a la penitencia, a la oración y al amor de Cristo crucificado, que la asoció aun visiblemente a su pasión, clavándole en la frente una espina.

Este estigma milagroso, recibido durante un éxtasis, marcó el rostro con una dolorosísima llaga purulenta hasta su muerte, esto es, durante catorce años. La fama de su santidad pasó los limites de Casia. Las oraciones de Rita obtuvieron prodigiosas curaciones y conversiones. Para ella no pidió sino cargar sobre sí los dolores del prójimo. Murió en el monasterio de Casia en 1457 y fue canonizada en el año 1900.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

21 mayo, 2019

Santos Cristóbal Magallanes, y compañeros mártires

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¡Oh!, Santos Cristóbal Magallanes, y compañeros mártires,
vosotros, sois los hijos de Dios de la vida y sus amados
santos, y, que, los abusos de poder de entonces padecisteis
y jamás os arrepentisteis de pertenecer a Cristo. Unas veces,
la expulsión sufriendo de vuestros hermanos sacerdotes,
otras, la clausura de escuelas privadas, y de las obras
de beneficencia. Vos, con la cruz, en una mano y el Santo
Libro en la otra, desde el púlpito, con la palabra prístina,
la obra, y más tarde, con el martirio glorioso, defendisteis
la fe católica con coraje, valor y estoicismo. Y, sí, aquella
entrega de amor, recompensa tuvo y, por vuestro actuar
elevados al cielo fueron con vos, veinticuatro hermanos
vuestros, que hoy, con justicia, disfrutan de las dulces
alegrías del cielo: Román Adame Rosales, Sacerdote;
Rodrigo Aguilar Alemán, Sacerdote; Julio Álvarez Mendoza,
Sacerdote; Luis Batis Sainz, Sacerdote; Agustín Caloca
Cortés, Sacerdote; Mateo Correa Magallanes, Sacerdote;
Atilano Cruz Alvarado, Sacerdote; Miguel de la Mora de
la Mora, Sacerdote; Pedro Esqueda Ramírez, Sacerdote;
Margarito Flores García, Sacerdote José Isabel Flores
Varela, Sacerdote; David Galván Bermúdez, Sacerdote;
Salvador Lara Puente, Laico; Pedro de Jesús Maldonado
Lucero, Sacerdote Jesús Méndez Montoya, Sacerdote; Manuel
Morales, Laico; Justino Orona Madrigal, Sacerdote; Sabas
Reyes Salazar, Sacerdote; José María Robles Hurtado,
Sacerdote; David Roldan Lara, Laico; Toribio Romo González,
Sacerdote; Jenaro Sánchez Delgadillo, Sacerdote; David
Uribe Velasco, Sacerdote y Tranquilino Ubiarco Robles,
Sacerdote. Venustiano Carranza, firmante de la constitución
rabiosa y anticlerical y Plutarco Elías Calles, perseguidores
cual imperio romano, “gozan” hoy, a decir verdad, del fuego
eterno del infierno por su obra de maldad. Pero, así,
como Jesús, hace más de dos mil años, su vida entregara
por salvarnos del pecado, vosotros lo habéis imitado hasta
el martirio mismo de la muerte. Y, la Santísima Trinidad
con creces, os premió para brillar con justicia, coronados
de luz y eternidad. ¡Oh, increíbles mártires mexicanos!
¡oh!, San Cristóbal y compañeros, “vivos mártires de la fe”.


© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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21 de Mayo San Cristóbal Magallanes y compañeros 25 Mártires Mexicanos

En 1917 fue promulgada en México una nueva Constitución, firmada por el presidente Don Venustiano Carranza. estaba inspirada en principios anticlericales y provocó una era de violenta persecución religiosa.

En 1926, bajo la presidencia de Don Plutarco Elías Calles, la persecución se hace más violenta, con la expulsión de algunos sacerdotes, la clausura de escuelas privadas y de obras de beneficencia.

Fueron muchos los fieles que sufrieron el martirio por defender su fe, de entre ellos presentamos ahora a veinticinco que fueron proclamados santos de la Iglesia por Juan Pablo II.
Los 25 santos canonizados el 21 de Mayo del 2000 fueron:

Cristóbal Magallanes Jara, Sacerdote
Román Adame Rosales, Sacerdote
Rodrigo Aguilar Aleman, Sacerdote
Julio Alvarez Mendoza, Sacerdote
Luis Batis Sainz, Sacerdote
Agustín Caloca Cortés, Sacerdote
Mateo Correa Magallanes, Sacerdote
Atilano Cruz Alvarado, Sacerdote
Miguel De La Mora De La Mora, Sacerdote
Pedro Esqueda Ramírez, Sacerdote
Margarito Flores García, Sacerdote
José Isabel Flores Varela, Sacerdote
David Galván Bermúdez, Sacerdote
Salvador Lara Puente, Laico
Pedro de Jesús Maldonado Lucero, Sacerdote
Jesús Méndez Montoya, Sacerdote
Manuel Morales, Laico
Justino Orona Madrigal, Sacerdote
Sabas Reyes Salazar, Sacerdote
José María Robles Hurtado, Sacerdote
David Roldan Lara, Laico
Toribio Romo González, Sacerdote
Jenaro Sánchez Delgadillo Laico
David Uribe Velasco, Sacerdote
Tranquilino Ubiarco Robles, Sacerdote

(http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=7102)