10 diciembre, 2021

Nuestra Señora de Loreto

 

Catholic.net - Nuestra Señora de Loreto

 

¡Oh!, Nuestra Señora de Loreto, Vos, sois la Santa Madre
del Redentor, y que, desde Tierra Santa, a haceros
de las europas vinisteis. Ante Vos, San Carlos Borromeo,
San Luis Gonzaga, Santa Teresita, San José Cupertino,
San Juan Bosco, y los Santos Papas Juan XXIII, Pablo
VI y Juan Pablo II, se postraron, porque, gracias
a los bravos cruzados, en vuestra tierra se sentían más
cerca de Vuestro amor. Y, fueron ellos, los “cruzados
bravos”, quienes Jerusalén tomaron y, materiales
a Italia llevaron para construir vuestra casita, donde
Vos, vivisteis con Vuestro Amadísimo Hijo, Nuestro Señor
Jesucristo y San José, vuestro fidelísimo esposo. Así,
vuestra “Casa de Loreto”, desde Nazaret por los aires
llegó, llevada por los ángeles, “volando”. ¡Total, que
más da! ¿Acaso no sois Vos, la Madre de Dios? ¡Qué duda
cabe! Él lo quiso y así fue, porque para Dios imposible
nada hay, ni habrá jamás. Y, Dios, permitió allí obrarse
admirables milagros a diario. Nosotros os recordamos
hoy, Vuestra vida, junto a José y el Divino Niño en
Nazaret, y nos alegramos de ser vuestros amigos y devotos
y rogamos a Dios, que cada uno de nuestros hogares sea
una réplica o imitación fiel del santo Hogar de Nazaret.
¡Oh!, Bendita entre todas las mujeres del mundo. ¡oh!,
Sin Pecado Concebida. ¡Oh!, Santa Patrona de los aviadores;
¡oh!, Señora Nuestra de Loreto, “vivo Amor por todos
los hombres del orbe de la tierra”.

© 2021 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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10 de Diciembre
Nuestra Señora de Loreto
Patrona de los aviadores

Loreto significa: rodeado de árboles de laurel.

En el norte de Italia hay un santuario mariano sumamente famoso, visitado continuamente por millares de peregrinos. Se llama la Casita de Nazaret en Loreto.

A este santuario han ido en peregrinación famosos santos. Por ej. San Carlos Borromeo, San Luis Gonzaga, Santa Teresita, San José Cupettino, San Juan Bosco, los Pontífices Juan XXIII, Pablo VI, y Juan Pablo II, y muchos más. Es un templo muy amado por los católicos de Europa.

Empezó a existir este santuario cuando los Cruzados tomaron a Jerusalén y hacia el año 1200 empezaron a llevar a Italia materiales de la Tierra Santa para construir una réplica o imitación de lo que pudo ser la casita de Jesús, José y María de Nazaret. Cuando después de muchos viajes portando materiales lograron hacer una edificación parecida a la que pudo habitar la Sagrada Familia, comenzaron a invitar a los devotos a visitar aquel lugar sagrado y a honrar en él a la Madre de Dios.

Y, como sucede en los santuarios de todo el mundo, comenzaron a obrarse allí admirables milagros. Los santuarios son precisamente lugares donde Dios, misteriosamente, sin saber por qué, concede impresionantes favores a los que van allí a pedirle su ayuda. Quizás porque la fe del peregrino es muy viva y se aumenta con el contagio del fervor de los demás orantes en ese lugar, en cada santuario se consiguen gracias que en otras partes no se habían logrado obtener. Y esto sucede en Loreto continuamente.

Algunos, para darle más poesía a la existencia de la Casa de Loreto, llegaron a afirmar que esa construcción había sido llevada por los ángeles, volando por los aires, desde Nazaret. Por eso la Virgen de Loreto es Patrona de los aviadores. Esa narración es sólo una bella leyenda, pero a la gente le gustó y algunos hasta la creyeron.

Nosotros al recordar hoy en esta fiesta la Vida de María, José y el Divino Niño en Nazaret, nos alegramos de ser amigos y devotos de tan santas y amables personas, y pedimos a Jesús, José y María que sigan bendiciendo cada día más y más a nuestras familias y a nuestras casas. Quiera Dios que cada uno de nuestros hogares sea una réplica o imitación fiel del santo Hogar de Nazaret.
Jesús, José y María: Bendecid nuestros hogares.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Virgen%20de%20Loreto.htm)

09 diciembre, 2021

San Juan Diego, Vidente de la Virgen de Guadalupe

 San Juan Diego, iba caminando por el Tepeyac, cuando la Virgen le cambió la  vida

 ¡Oh!, San Juan Diego, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, y aquél, al que, la Santa Madre de Dios
se reveló en toda su majestad, poder y esplendor. Humildad,
sencillez; obediencia y paciencia, los signos fueron plenos
de vuestra santa vida y, los que, vuestro amor y fe forjaron
de esperanza y caridad llenos. Hoy, en el cielo estáis
y el Tepeyac, testigo mudo en la tierra habla de las “rosas
de Castilla”, como viva prueba y de milagro divino, en vuestro
ayate la viva imagen de Santa María la “Reina del Cielo”,
la “Guadalupana”, la Santa Madre del Redentor. Alegraos pues,
los hombres todos de la América nuestra y del mundo que, en
vos, Juan Diego, se dio aquello que se dice, se siente y se
escucha de que: “estamos todos llamados a ser santos”. Porque,
lo quiere así Dios, y así lo espera Él, y así la también la
“Gudalupana” lo desea por siempre. Vos, humilde y sencillo;
obediente y paciente, cimentado en la fe de firme esperanza
y de gran caridad. Y, en el “Nican motecpana”, se lee así
de vos: “A diario se ocupaba en cosas espirituales y barría e
l templo. Se postraba delante de la Señora del Cielo y la
invocaba con fervor; frecuentemente se confesaba, comulgaba,
ayunaba, hacía penitencia, se disciplinaba, se ceñía cilicio
de malla y escondía en la sombra para poder entregarse a solas
a la oración y estar invocando a la Señora del cielo”. El
Padre Luis Becerra Tanco, dijo de vos: “el indio Juan Diego
y su mujer María Lucía, guardaron castidad desde que recibieron
el agua del Bautismo Santo, por haber oído a uno de los primeros
ministros evangélicos muchos encomios de la pureza y castidad
y lo que ama nuestro Señor a las vírgenes, y esta fama fue
constante a los que conocieron y comunicaron mucho tiempo estos
dos casados”. Y un día, después de haber sido guardián de la
Reina del cielo, entregasteis vuestra alma a Dios, Él, en su amor
insondable, os premió con corona de luz, eternidad y gloria;
¡oh!, San Juan Diego, “vivo amor, hecho águila del Dios de la Vida».

© 2021 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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9 de Diciembre
San Juan Diego Vidente de la Virgen de Guadalupe
P. Dr. Eduardo Chávez Sánchez

Juan Diego Cuauhtlatoatzin (que significa: Águila que habla o El que habla como águila), un indio humilde, de la etnia indígena de los chichimecas, nació en torno al año 1474, en Cuauhtitlán, que en ese tiempo pertenecía al reino de Texcoco. Juan Diego fue bautizado por los primeros franciscanos, aproximadamente en 1524.

En 1531, Juan Diego era un hombre maduro, como de unos 57 años de edad; edificó a los demás con su testimonio y su palabra; de hecho, se acercaban a él para que intercediera por las necesidades, peticiones y súplicas de su pueblo; ya “que cuanto pedía y rogaba la Señora del cielo, todo se le concedía”.

Juan Diego fue un hombre virtuoso, las semillas de estas virtudes habían sido inculcadas, cuidadas y protegidas por su ancestral cultura y educación, pero recibieron plenitud cuando Juan Diego tuvo el gran privilegio de encontrarse con la Madre de Dios, María Santísima de Guadalupe, siendo encomendado a portar a la cabeza de la Iglesia y al mundo entero el mensaje de unidad, de paz y de amor para todos los hombres; fue precisamente este encuentro y esta maravillosa misión lo que dio plenitud a cada una de las hermosas virtudes que estaban en el corazón de este humilde hombre y fueron convertidas en modelo de virtudes cristianas; Juan Diego fue un hombre humilde y sencillo, obediente y paciente, cimentado en la fe, de firme esperanza y de gran caridad.

Poco después de haber vivido el importante momento de las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, Juan Diego se entregó plenamente al servicio de Dios y de su Madre, transmitía lo que había visto y oído, y oraba con gran devoción; aunque le apenaba mucho que su casa y pueblo quedaran distantes de la Ermita. Él quería estar cerca del Santuario para atenderlo todos los días, especialmente barriéndolo, que para los indígenas era un verdadero honor; como recordaba fray Gerónimo de Mendieta: “A los templos y a todas las cosas consagradas a Dios tienen mucha reverencia, y se precian los viejos, por muy principales que sean, de barrer las iglesias, guardando la costumbre de sus pasados en tiempos de su gentilidad, que en barrer los templos mostraban su devoción (aun los mismos señores).”

Juan Diego se acercó a suplicarle al señor Obispo que lo dejara estar en cualquier parte que fuera, junto a las paredes de la Ermita para poder así servir todo el tiempo posible a la Señora del Cielo. El Obispo, que estimaba mucho a Juan Diego, accedió a su petición y permitió que se le construyera una casita junto a la Ermita. Viendo su tío Juan Bernardino que su sobrino servía muy bien a Nuestro Señor y a su preciosa Madre, quería seguirle, para estar juntos; “pero Juan Diego no accedió. Le dijo que convenía que se estuviera en su casa, para conservar las casas y tierras que sus padres y abuelos les dejaron”.

Juan Diego manifestó la gran nobleza de corazón y su ferviente caridad cuando su tío estuvo gravemente enfermo; asimismo Juan Diego manifestó su fe al estar con el corazón alegre, ante las palabras que le dirigió Santa María de Guadalupe, quien le aseguró que su tío estaba completamente sano; fue un indio de una fuerza religiosa que envolvía toda su vida; que dejó sus casas y tierras para ir a vivir a una pobre choza, a un lado de la Ermita; a dedicarse completamente al servicio del templo de su amada Niña del Cielo, la Virgen Santa María de Guadalupe, quien había pedido ese templo para en él ofrecer su consuelo y su amor maternal a todos lo hombres y mujeres.

Juan Diego tenía “sus ratos de oración en aquel modo que sabe Dios dar a entender a los que le aman y conforme a la capacidad de cada uno, ejercitándose en obras de virtud y mortificación.” También se nos refiriere en el Nican motecpana: “A diario se ocupaba en cosas espirituales y barría el templo. Se postraba delante de la Señora del Cielo y la invocaba con fervor; frecuentemente se confesaba, comulgaba, ayunaba, hacía penitencia, se disciplinaba, se ceñía cilicio de malla y escondía en la sombra para poder entregarse a solas a la oración y estar invocando a la Señora del cielo.”

Toda persona que se acercaba a Juan Diego tuvo la oportunidad de conocer de viva voz los pormenores del Acontecimiento Guadalupano, la manera en que había ocurrido este encuentro maravilloso y el privilegio de haber sido el mensajero de la Virgen de Guadalupe; como lo indicó el indio Martín de San Luis cuando rindió su testimonio en 1666: “Todo lo cual lo contó el dicho Diego de Torres Bullón a este testigo con mucha distinción y claridad, que se lo había dicho y contado el mismo Indio Juan Diego, porque lo comunicaba.” Juan Diego se constituyó en un verdadero misionero.

Cuando Juan Diego se casó con María Lucía, quien había muerto dos años antes de las Apariciones, habían escuchado un sermón a fray Toribio de Benavente en el P. Luis Becerra Tanco: “el indio Juan Diego y su mujer María Lucía, guardaron castidad desde que recibieron el agua del Bautismo Santo, por haber oído a uno de los primeros ministros evangélicos muchos encomios de la pureza y castidad y lo que ama nuestro Señor a las vírgenes, y esta fama fue constante a los que conocieron y comunicaron mucho tiempo estos dos casados”donde se exaltaba la castidad, que era agradable a Dios y a la Virgen Santísima, por lo que los dos decidieron vivirla; se nos refiere: “Era viudo: dos años antes de que se le apareciera la Inmaculada, murió su mujer, que se llamaba María Lucía. Ambos vivían castamente.” Como también lo testificó. Aunque esto no obsta de que Juan Diego haya tenido descendencia, sea antes del bautismo, sea por la línea de algún otro familiar; ya que, por fuentes históricas sabemos que Juan Diego efectivamente tuvo descendencia; sobre esto, uno de los principales documentos se conserva en el Archivo del Convento de Corpus Christi en la Ciudad de México, en el cual se declara: “Sor Gertrudis del Señor San José, sus padres caciques [indios nobles] Dn. Diego de Torres Vázquez y Da. María del la Ascención de la región di Xochiatlan […] y tenida por descendiente del dichoso Juan Diego.”

Lo importante también es el hecho de que Juan Diego inspiró la búsqueda de la santidad y de la perfección de vida, incluso en medio de los miembros de su propia familia, ya que su tío, como ya veíamos, al constatar como Juan Diego se había entregado muy bien al servicio de la Virgen María de Guadalupe y de Dios, quiso seguirlo, aunque Juan Diego le convino que era preferible que se quedara en su casa; y ahora tenemos también este ejemplo de Sor Gertrudis del Señor San José, descendiente de Juan Diego, quien ingresó a un monasterio, a consagrar su vida al servicio de Dios, buscando esa perfección de vida, buscando la Santidad.

Es un hecho que Juan Diego siempre edificó a los demás con su testimonio y su palabra; constantemente se acercaban a él para que intercediera por las necesidades, peticiones y súplicas de su pueblo; ya “que cuanto pedía y rogaba la Señora del cielo, todo se le concedía”.

El indio Gabriel Xuárez, quien tenía entre 112 y 115 años cuando dio su testimonio en las Informaciones Jurídicas de 1666; declaró cómo Juan Diego era un verdadero intercesor de su pueblo, decía: “que la dicha Santa Imagen le dijo al dicho Juan Diego la parte y lugar, donde se le había de hacer la dicha Ermita que fue donde se le apareció, que la ha visto hecha y la vio empezar este testigo, como lleva dicho donde son muchos los hombres y mujeres que van a verla y visitarla como este testigo ha ido una y muchas veces a pedirle remedio, y del dicho indio Juan para que como su pueblo, interceda por él.”

El anciano indio Gabriel Xuárez también señaló detalles importantes sobre la personalidad de Juan Diego y la gran confianza que le tenía el pueblo para que intercediera en sus necesidades: “el dicho Juan Diego, –decía Gabriel Xuárez– respecto de ser natural de él y del barrio de Tlayacac, era un Indio buen cristiano, temeroso de Dios, y de su conciencia, y que siempre le vieron vivir quieta y honestamente, sin dar nota, ni escándalo de su persona, que siempre le veían ocupado en ministerios del servicio de Dios Nuestro Señor, acudiendo muy puntualmente a la doctrina y divinos oficios, ejercitándose en ello muy ordinariamente porque a todos los Indios de aquel tiempo oía este testigo, decirles era varón santo, y que le llamaban el peregrino, porque siempre lo veían andar solo y solo se iba a la doctrina de la iglesia de Tlatelulco, y después que se le apareció al dicho Juan Diego la Virgen de Guadalupe, y dejó su pueblo, casas y tierras, dejándolas a su tío suyo, porque ya su mujer era muerta; se fue a vivir a una casa Juan Diego que se le hizo pegada a la dicha Ermita, y allá iban muy de ordinario los naturales de este dicho pueblo a verlo a dicho paraje y a pedirle intercediese con la Virgen Santísima les diese buenos temporales en sus milpas, porque en dicho tiempo todos lo tenían por Varón Santo.”

La india doña Juana de la Concepción que también dio su testimonio en estas Informaciones, confirmó que Juan Diego, efectivamente, era un hombre santo, pues había visto a la Virgen: “todos los Indios e Indias –declaraba– de este dicho pueblo le iban a ver a la dicha Ermita, teniéndole siempre por un santo varón, y esta testigo no sólo lo oía decir a los dichos sus padres, sino a otras muchas personas”. Mientras que el indio Pablo Xuárez recordaba lo que había escuchado sobre el humilde indio mensajero de Nuestra Señora de Guadalupe, decía que para el pueblo, Juan Diego era tan virtuoso y santo que era un verdadero modelo a seguir, declaraba el testigo que Juan Diego era “amigo de que todos viviesen bien, porque como lleva referido decía la dicha su abuela que era un varón santo, y que pluguiese a Dios, que sus hijos y nietos fuesen como él, pues fue tan venturoso que hablaba con la Virgen, por cuya causa le tuvo siempre esta opinión y todos los de este pueblo.” El indio don Martín de San Luis incluso declaró que la gente del pueblo: “le veía hacer al dicho Juan Diego grandes penitencias y que en aquel tiempo le decían varón santísimo.”

Como decíamos, Juan Diego murió en 1548, un poco después de su tío Juan Bernardino, el cual falleció el 15 de mayo de 1544; ambos fueron enterrados en el Santuario que tanto amaron. Se nos refiere en el Nican motecpana: “Después de diez y seis años de servir allí Juan Diego a la Señora del cielo, murió en el año de mil y quinientos y cuarenta y ocho, a la sazón que murió el señor obispo. A su tiempo le consoló mucho la Señora del cielo, quien le vio y le dijo que ya era hora de que fuese a conseguir y gozar en el cielo, cuanto le había prometido. También fue sepultado en el templo. Andaba en los setenta y cuatro años.” En el Nican motecpana se exaltó su santidad ejemplar: “¡Ojalá que así nosotros le sirvamos y que nos apartemos de todas las cosas perturbadoras de este mundo, para que también podamos alcanzar los eternos gozos del cielo!”

(http://www.mercaba.org/SANTORAL/Vida/12/12-09_S_juan_diego.htm)

08 diciembre, 2021

Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la bienaventurada Virgen María

 

 ¡Feliz Solemnidad de la Inmaculada Concepción!

 Señora Nuestra Inmaculada

¡Oh; Señora Nuestra Inmaculada!
¡Ave María Virgen!
¿Quién, si no Vos,
La nueva Eva
La nueva luz
La llena de gracia
La Kejaritomene
La Esclava del Señor?:
¡Sólo Vos y nadie más!

!Oh; ¡Nuestra Señora Inmaculada!
¡María Ave Virgen!
Eva ayer
La oscuridad
Y Vos hoy
La nueva Eva
Perfecta luz
La Kejaritomene

Hágase en Mi según Tu palabra
¡oh, Santa Madre del Redentor!

© 2021 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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Concepción Inmaculada

¡Oh! Concepción Inmaculada de Vos
Bienaventurada Virgen María
Realmente llena de gracia
Bendita entre las mujeres
Santa Madre del Redentor
¡Aleleuya!

© 2018 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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«…declaramos, proclamamos
Y definimos que la doctrina que sostiene
Que la beatísima Virgen María
Fue preservada inmune de toda mancha
De la culpa original en el primer instante
De su concepción por singular gracia
Y privilegio de Dios omnipotente,
En atención a los méritos de Cristo Jesús
Salvador del género humano
Está revelada por Dios y debe ser por tanto firme
Y constantemente creída por todos los fieles…»

(Bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX )

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08 de Diciembre

Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la bienaventurada Virgen María

Martirologio Romano: Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la bienaventurada Virgen María, que, realmente llena de gracia y bendita entre las mujeres, en previsión del nacimiento y de la muerte salvífica del Hijo de Dios, desde el mismo primer instante de su Concepción fue preservada de toda culpa original, por singular privilegio de Dios. En este mismo día fue definida, por el papa Pío IX, como verdad dogmática recibida por antigua tradición (1854).

Todo lo que se refiere a la Santísima Virgen María es un maravilloso misterio. Como la primera y más importante de las prerrogativas suyas es su condición de ser Madre de Dios, todo lo que deriva de ello-el caso de ser Inmaculada, por ejemplo- es una consecuencia de su especialísima, impar e irrepetible situación en medio de los hombres.

De hecho, en un tiempo concreto, justo en 1854, el papa Pío IX, de modo solemne y con todo el peso de su autoridad suprema recibida de Jesucristo, afirmó que pertenecía a la fe de la Iglesia Católica que María fue concebida sin pecado original. Lo hizo mediante la bula definitoria Ineffabilis Deus donde se declaraba esa verdad como dogma de fe.

Poco a poco fue descubriéndolo en el andar del tiempo y atendiendo a los progresos de la investigación teológica, al mejor conocimiento de las ciencias escriturísticas, a lo que era realidad viva en el espíritu y vida de los católicos y después de consultado el sentir del episcopado universal.

No es en ningún momento un gesto debido al capricho de los hombres ni a presiones ambientales o conveniencias económicas, políticas o sociales por las que suelen regirse las conductas de los hombres. No; es más bien la fase terminal y vinculante de un largo y complejo proceso en que se va desarrollando desde lo más explicito y directo hasta lo implícito o escondido y siempre al soplo del Espíritu Santo que asiste a la Iglesia por la promesa de Cristo. Por tanto, la definición dogmática no es la creación de una verdad nueva hasta entonces inexistente, sino la confirmación por parte de la autoridad competente de que el dato corresponde al conjunto de la Revelación sobrenatural. Por eso, al ser irreformable ya en adelante, asegura de manera inequívoca las conciencias de los fieles que al profesarla no se equivocan en su asentimiento, sino que están conforme a la verdad.

El libro del Génesis, la Anunciación de Gabriel trasmitida en el tercer evangelio, Belén donde nace el único y universal Redentor, El Calvario que es Redención doliente y el sepulcro vacío como triunfante se hacen unidad para la Inmaculada Concepción.

Los Santos Padres y los teólogos profundizaron en el significado de las palabras pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya reveladas y en los hechos; relacionaron las promesas primeras sobre un futuro Salvador, descendencia de la mujer, que vencería en plenitud al Maligno con aquellas palabras lucanas llena de gracia salidas del ángel Gabriel. Compararon a la Eva, madre primera de humanidad pecadora y necesitada de redención, con María, madre del redentor y de humanidad nueva y redimida. Pensaron en la redención universal y no podían entender que alguien -María- no la necesitara por no tener pecado. Con los datos revelados en la mano se estrujaron sus cabezas para entender la verdad universal del pecado original transmitido a todo humano por generación. Jugaron con las palabras Eva -genesíaca-, y Ave -neotestamentaria-, ambas del único texto sagrado, viendo en el juego maternidad analógica por lo común y lo dispar. Vinieron otros y otros más hablando de la dignidad de María imposible de superar; el mismo pueblo fiel enamorado profesaba la conveniencia en Ella de inmunidad, pero aún quedaban flecos sin atar. Salió algún teólogo geniudo diciendo ¡imposible! y otro sutil, que hilaba muy fino, afirmó que mejor es prevenir que curar la enfermedad para afirmar que la redención sí era universal y María la mejor redimida.

Solucionadas las aparentes contradicciones de los datos revelados que ataban todos los cabos sueltos y comprendido cuanto se puede entender en la proximidad del misterio, sólo quedaba dar la razón de modo solemne a la firme convicción de fieles y pastores en el pueblo de Dios que intuía, bajo el sereno soplo del Espíritu, que por un singular privilegio la omnipotencia, sabiduría y bondad infinitas de Dios habría aplicado, sin saber cómo, los inagotables méritos del Hijo Redentor a su Santísima Madre, haciéndola tan inocente desde el primer instante de su concepción, como lo fue después y para siempre, por haberla amado más que a ninguna otra criatura y ser ello lo más digno por ser la más bella de todo lo que creó. Así lo hizo, aquel 8 de diciembre, el papa Pío IX cuando clarificó para siempre el significado completo de llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

Mientras los teólogos estudiaban y discutían todos los pormenores, los artistas les tomaron la delantera, sobre todo los españoles Murillo, Ribera, Zurbarán, Valdés Leal y otros; también no españoles como Rubens o Tiepolo. Ponían en sus impresionantes lienzos a la Inmaculada con túnica blanca y manto azul, coronada de doce estrellas, que pisaba con total potestad y triunfo la media luna y la humillada serpiente.

(http://es.catholic.net/op/articulos/31897/la-inmaculada-concepcin-de-la-bienaventurada-virgen-mara.html)

07 diciembre, 2021

San Ambrosio, Mentor de San Agustín

 

Hoy celebramos a San Ambrosio, mentor de San Agustín y ejemplo para predicadores


¡Oh!, San Ambrosio, vos, sois el hijo del Dios de la Vida,
su amado santo y obispo, que, de honor y gloria llenasteis
el significado de vuestro nombre:¡Inmortal! Huérfano de padre,
vuestra madre, os dio una exquisita educación moral, intelectual,
artística y religiosa. Vos, que excelso poeta erais, también
os dedicabais a la abogacía, y con ella a los inocentes
ante los romanos defendiais con valor y ardor de corazón
tanto que, su alcalde, os nombró su secretario y ayudante.
A los treinta años, erais ya, gobernador de todo el norte
de Italia, y que, como buen padre, no le negasteis a nadie.
favor alguno. En Milán, luego de muerto su Obispo, una voz,
de pronto se oyó que gritó: “¡Ambrosio obispo! ¡Ambrosio
obispo!” Y, el gentío, coreó el estribillo eligiéndoos su obispo!»
Y, así, os dedicasteis al estudio de las Sagradas Escrituras
hasta comprenderlas y memorizarlas de forma instantánea. Leísteis
a San Basilio y San Gregorio Nacianceno. A San Agustín y a
vuestro pueblo impresionaban vuestros sermones, siendo bautizado
el aún inconverso santo. Os oponíais a los gobernantes injustos,
corregíais a los emperadores y a las autoridades, el tiempo todo.
Valentino emperador, os dijo en una carta: “Nos agrada la
valentía con que sabe decirnos las cosas. No deje de corregirnos,
sus palabras nos hacen mucho bien”. Cuando la emperatriz quiso
quitarles a los católicos un templo para dárselo a los herejes,
vos, os encerrasteis con todo el pueblo en el mismo y no
dejasteis entrar allí, a los invasores, hasta lograr vuestro
cometido. Cierta vez Teodosio, emperador creyente católico,
gran guerrero, por un empleado suyo muerto, mató siete mil
personas en venganza. Y, vos, le dijisteis: “Eres humano y te has
dejado vencer por la tentación. Ahora tienes que hacer penitencia
por este gran pecado”. Y, él os dijo: “Dios perdonó a David;
luego a mí también me perdonará”. Y, vos, le contestasteis
así: “Ya que has imitado a David en cometer un gran pecado,
imítalo ahora haciendo una gran penitencia, como la que hizo él”.
Y, Teodosio aceptó, pidió perdón e hizo gran penitencia. En la
Navidad de aquél año, lo recibisteis como pecador arrepentido,
y más tarde, aquél hombre, murió en vuestros santos brazos,
y en la oración fúnebre dijisteis: “Siendo la primera autoridad
civil y militar, aceptó hacer penitencia como cualquier otro
pecador, y lloró su falta toda la vida. No se avergonzó de
pedir perdón a Dios y a la Santa Iglesia, y seguramente que ha
conseguido el perdón”. Compusisteis cantos, escribisteis libros
explicando la Santa Biblia y aconsejando métodos para adelantar
en la santidad, además “Sobre la virginidad y la pureza”, como
pilares para el logro de la santidad. Antes de morir, exclamasteis:
“He tratado de vivir de tal manera que no tenga que sentir miedo
al presentarme ante el Divino Juez”. Y, Dios, recibió vuestra
alma, para coronada ser, con corona de luz, como justo premio
a vuestra entrega increíble de amor y fe. !Aleluya! ¡Aleluya!
¡oh!, San Ambrosio, “viva palabra inmortal del Dios de la Vida».

© 2021 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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7 de Diciembre
San Ambrosio
Arzobispo de Milán y Doctor de la Iglesia
Año 397

San Ambrosio: que así como tu palacio de Arzobispo estaba siempre abierto para que entraran todos los necesitados de ayudas materiales o espirituales, que así también cada uno de nosotros estemos siempre disponibles para hacer todo el mayor bien posible a los demás.

Ambrosio significa “Inmortal”. Este santo es uno de los más famosos doctores que la Iglesia de occidente tuvo en la antigüedad (junto con San Agustín, San Jerónimo y San León).

Nació en Tréveris (sur de Alemania) en el año 340. Su padre que era romano y gobernador del sur de Francia, murió cuando Ambrosio era todavía muy niño, y la madre volvió a Roma y se dedicó a darle al hijo la más exquisita educación moral, intelectual, artística y religiosa. El joven aprendió griego, llegó a ser un buen poeta, se especializó en hablar muy bien en público y se dedicó a la abogacía.

Las defensas que hacía de los inocentes ante las autoridades romanas eran tan brillantes, que el alcalde de Roma lo nombró su secretario y ayudante principal. Y cuando apenas tenía 30 años fue nombrado gobernador de todo el norte de Italia, con residencia en Milán. Cuando su formador en Roma lo despidió para que fuera a posesionarse de su alto cargo dijo: “Trate de gobernar más como un obispo que como un gobernador”. Y así lo hizo.

En la gran ciudad de Milán, Ambrosio se ganó muy pronto la simpatía del pueblo. Más que un gobernante era un padre para todos, y no negaba un favor cuando en sus manos estaba el poder hacerlo. Y sucedió que murió el Arzobispo de Milán, y cuando se trató de nombrarle sucesor, el pueblo se dividió en dos bandos, unos por un candidato y otros por el otro. Ambrosio temeroso de que pudiera resultar un tumulto y producirse violencia se fue a la catedral donde estaban reunidos y empezó a recomendarles que procedieran con calma y en paz. Y de pronto una voz entre el pueblo gritó: “Ambrosio obispo, Ambrosio obispo”. Inmediatamente todo aquel gentío empezó a gritar lo mismo: “Ambrosio obispo”. Los demás obispos que estaban allí reunidos y también los sacerdotes lo aclamaron como nuevo obispo de la ciudad. Él se negaba a aceptar (pues no era ni siquiera sacerdote), pero se hicieron memoriales y el emperador mandó un decreto diciendo que Ambrosio debía aceptar ese cargo.

Desde entonces no piensa sino en instruirse lo más posible para llegar a ser un excelente obispo. Se dedica por horas y días a estudiar la S. Biblia, hasta llegar a comprenderla maravillosamente. Lee los escritos de los más sabios escritores religiosos, especialmente San Basilio y San Gregorio Nacianceno, y una vez ordenado sacerdote y consagrado obispo, empieza su gran tarea: instruir al pueblo en su religión.

Sus sermones comienzan a volverse muy populares. Entre sus oyentes hay uno que no le pierde palabra: es San Agustín (que todavía no se ha convertido). Éste se queda profundamente impresionado por la personalidad venerable y tan amable que tiene el obispo Ambrosio. Y al fin se hace bautizar por él y empieza una vida santa.

Nuestro santo era prácticamente el único que se atrevía a oponerse a los altos gobernantes cuando estos cometían injusticias. Escribía al emperador y a las altas autoridades corrigiéndoles sus errores. El emperador Valentino le decía en una carta: “Nos agrada la valentía con que sabe decirnos las cosas. No deje de corregirnos, sus palabras nos hacen mucho bien”. Cuando la emperatriz quiso quitarles un templo a los católicos para dárselo a los herejes, Ambrosio se encerró con todo el pueblo en la iglesia, y no dejó entrar allí a los invasores oficiales.

El emperador de ese tiempo era Teodosio, un creyente católico, gran guerrero, pero que se dejaba llevar por sus arrebatos de cólera. Un día los habitantes de la ciudad de Tesalónica mataron a un empleado del emperador, y éste envió a su ejército y mató a siete mil personas. Esta noticia conmovió a todos. San Ambrosio se apresuró a escribirle una fuerte carta al mandatario diciéndole: “Eres humano y te has dejado vencer por la tentación. Ahora tienes que hacer penitencia por este gran pecado”. El emperador le escribió diciéndole: “Dios perdonó a David; luego a mí también me perdonará”. Y nuestro santo le contestó: “Ya que has imitado a David en cometer un gran pecado, imítalo ahora haciendo una gran penitencia, como la que hizo él”.

Teodosio aceptó. Pidió perdón. Hizo grandes penitencias, y en el día de Navidad del año 390, San Ambrosio lo recibió en la puerta de la Catedral de Milán, como pecador arrepentido. Después ese gran general murió en brazos de nuestro santo, el cual en su oración fúnebre exclamó: “siendo la primera autoridad civil y militar, aceptó hacer penitencia como cualquier otro pecador, y lloró su falta toda la vida. No se avergonzó de pedir perdón a Dios y a la Santa Iglesia, y seguramente que ha conseguido el perdón”.

San Ambrosio componía hermosos cantos y los enseñaba al pueblo. Cuando tuvo que estarse encerrado con todos sus fieles durante toda una semana en un templo para no dejar que se lo regalaran a los herejes, aprovechó esas largas horas para enseñarles muchas canciones religiosas compuestas por él mismo. Después los herejes lo acusaban de que les quitaba toda la clientela de sus iglesias, porque con sus bellos cantos se los llevaba a todos para la catedral de Milán. Sabía ejercitar su arte para conseguirle más amigos a Dios.

Este gran sabio compuso muy bellos libros explicando la S. Biblia, y aconsejando métodos prácticos para progresar en la santidad. Especialmente famoso se hizo un tratado que compuso acerca de la virginidad y de la pureza. Las mamás tenían miedo de que sus hijas charlaran con este gran santo porque las convencía de que era mejor conservarse vírgenes y dedicarse a la vida religiosa (Él exclamaba: “en toda mi vida nunca he visto que un hombre haya tenido que quedarse soltero porque no encontró una mujer con la cual casarse”). Pero además de su sabiduría para escribir, tenía el don de poner las paces entre los enemistados. Así que muchísimas veces lo llamaron del alto gobierno para que les sirviera como embajador para obtener la paz con los que deseaban la guerra, y conseguía muy provechosos armisticios o tratados de paz.

El viernes santo del año 397, a la edad de 57 años, murió plácidamente exclamando: “He tratado de vivir de tal manera que no tenga que sentir miedo al presentarme ante el Divino Juez” (San Agustín decía que le parecía admirable esta exclamación).

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Ambrosio.htm)



06 diciembre, 2021

San Nicolás de Bari, Patrono de los Niños

 

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 !Oh!, San Nicolás de Bari, vos, sois el hijo del Dios de la Vida,
su amado Obispo y santo que, enamorado de los niños les regalabais
juguetes, caramelos y, por ello hasta hoy en el mundo todo
y en la Natividad del Dios Niño, os recuerdan, confundiendo algunos
hombres vuestro amor por Aquél que todo lo ve, haciendo de estas
fiestas un sórdido mundo materialista de comercio, despilfarro
y consumismo de lado dejando al Autor de la Vida toda. De vos,
escribieron San Juan Crisóstomo y San Metodio, resaltando
vuestra increíble especialidad: los milagros, tantos que,
Dios, os los concedía casi a diario. A vos, os pintan rodeado
de niños, porque un criminal hirió a cuchillo a varios y, vos,
empezasteis a rezar por ellos y Dios, los curó en el acto.
También os pintan junto a una señorita, porque en vuestra ciudad
había un anciano pobre con tres hijas y no lograba que se casaran.
Pero, vos, orasteis por tres días seguidos y, cada noche echabais
por la ventana una bolsa con monedas de oro, para que el anciano
las tomara y las casara a todas. Los marineros, os tienen como
patrono, porque en medio de la tempestad ellos decían: “Oh Dios,
por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos”. Y,
al instante os veían aparecer sobre el barco bendiciendo al mar,
que pronto se calmaba. Luchasteis también contra la herejía de Arrio,
y con sabiduría impedisteis que ellos tomaran Mira. Hoy, os rogamos
interceder amado Nicolás, para que, el mundo todo, reflexione
sobre el sentido verdadero de la Natividad y que, sea el Amor,
el que prime sobre la “careta” festiva y falsaria de aquella
“divina noche”, y que, volver nuestros ojos podamos, sobre el
pesebre luminoso del Dios del Amor y de la Vida, como vos, lo
habéis hecho en vuestra terrena vida. Cuando Licono Emperador
os persiguó, encarceló y azotó, así y todo seguisteis enseñando
nuestra santa religión a cuantos trataban con vos. Y, en medio
de todo Constantino emperador apareció y os liberó con justicia,
junto a todos los demás prisioneros cristianos. Y, así, vuestra
santa vida cumplida y gastada en buena lid, catapultó vuestra
alma, para coronada ser con corona de luz y eternidad como justo
premio a vuestra entrega de amor, por todos los niños del orbe de
la tierra. Protector y defensor de los pueblos que aman al Señor,
¡Oh!, Santo Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía ¡Aleluya!
¡Oh!, Santo Patrono, de todos los niños del mundo entero ¡Aleluya!
¡oh!, San Nicolás, “vivo amor por los niños del mundo de Dios”.

© 2021by Luis Ernesto Chacón Delgado
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6 de Diciembre
San Nicolás
Obispo
Año 345

San Nicolás bendito, ruégale a Dios que nos libre de todo peligro del alma y del cuerpo.

Su nombre significa “Protector y defensor de pueblos“. Este santo fue tan popular en la antigüedad, que se le han consagrado en el mundo más de dos mil templos. Era invocado en los peligros, en los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se ponía difícil, y la gente conseguía por su intercesión favores admirables.

Por haber sido tan amigo de la niñez, en su fiesta se reparten dulces y regalos a los niños, y prácticamente con esta fecha se empezaban las festividades de diciembre. Como en alemán se llama “San Nikolaus”, lo empezaron a llamar Santa Claus, y lo pintan como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños (entre nosotros lo llamaron Papá Noel).

De San Nicolás escribieron muy hermosamente San Juan Crisóstomo y otros grandes santos. Su biografía la escribió San Metodio, Arzobispo de Constantinopla, y de ella sacamos los siguientes datos curiosos.

Nació en Licia, Turquía, de padres muy ricos. Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Decía a sus padres: “sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto”.

Tenía un tío que era obispo y este lo consagró como sacerdote. Al morir sus padres atendiendo a los enfermos en una epidemia, él quedó heredero de una inmensa fortuna. Entonces repartió sus riquezas entre los pobres y se fue de monje a un monasterio. Después quiso visitar la Tierra Santa donde vivió y murió Jesús, y al volver de allá llegó a la ciudad de Mira (en Turquía) donde los obispos y sacerdotes estaban en el templo discutiendo a quién deberían elegir como nuevo obispo de la ciudad, porque el anterior se había muerto. Al fin dijeron: “elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo”. Y en ese momento sin saber esto, entró Nicolás y por aclamación de todos fue elegido obispo. Por eso se le llama San Nicolás de Mira.

La especialidad de este santo fueron los milagros tan numerosos que logró conseguir de Dios. Lo pintaban con unos niños, porque los antiguos contaban que un criminal hirió a cuchillo a varios niñitos, y el santo al rezar por ellos obtuvo su curación instantánea. También pintan junto a él a una señorita, porque en su ciudad había un anciano muy pobre con tres hijas y no lograba que se casaran por ser en tan extremo pobres. Entonces el santo por tres días seguidos, cada noche le echó por la ventana una bolsa con monedas de oro, y así el anciano logró casar a sus hijas muy bien.Es Patrono de los marineros, porque estando unos marineros en medio de una terribilísima tempestad en alta mar, empezaron a decir: “Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos”. Y en ese momento vieron aparecer sobre el barco a San Nicolás, el cual bendijo al mar, que se calmó, y en seguida desapareció.

Otro día iban a condenar injustamente a tres amigos suyos que estaban muy lejos. Ellos rezaron pidiendo a Dios que por la intercesión de Nicolás su obispo los protegiera. Y esa noche en sueños el santo se apareció al juez y le dijo que no podía condenar a esos tres inocentes. Y fueron absueltos.

El emperador Licino decretó una persecución contra los cristianos y Nicolás fue encarcelado y azotado, pero siguió aprovechando toda ocasión que se le presentaba, para enseñar la religión a cuantos trataban con él. Más tarde llegó el emperador Constantino y lo liberó a él junto con todos los demás prisioneros cristianos.

Luego apareció la herejía de Arrio que decía que Jesucristo no es Dios. San Nicolás se opuso con toda su sabiduría y con su gran ascendiente y no permitió que los arrianos entraran a su ciudad de Mira.

Dicen que el santo murió el 6 de diciembre del año 345.

En oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde estuvo de obispo, pero en occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de allí en secreto las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia. En esa ciudad se obtuvieron tan admirables milagros al rezarle a este gran santo, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía. En Roma ya en el año 550 le habían construido un templo en su honor.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Nicolás.htm)

05 diciembre, 2021

Domingo 2 (C) de Adviento

 

Lc 3,1-6. PREPAREN EL CAMINO – En la Escuela de las Escrituras

Domingo 2 (C) de Adviento Ver 1ª Lectura y Salmo Texto del Evangelio (Lc 3,1-6): En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios».

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«Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios». P. Maciej SLYZ Misionero de Fidei Donum (Bialystok, Polonia)

Hoy, casi la mitad del pasaje evangélico consiste en datos histórico-biográficos. Ni siquiera en la liturgia de la Misa se cambió este texto histórico por el frecuente «en aquel tiempo». Ha prevalecido esta introducción tan “insignificante” para el hombre contemporáneo: «En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea (…)» (Lc 3,1). ¿Por qué? ¡Para desmitificar! Dios entró en la historia de la humanidad de un modo muy “concreto”, como también en la historia de cada hombre. Por ejemplo, en la vida de Juan —hijo de Zacarías— que estaba en el desierto. Lo llamó para que clamara en la orilla del Jordán… (cf. Lc 3,6).

Hoy, Dios dirige su palabra también a mí. Lo hace personalmente —como en Juan Bautista—, o por sus emisarios. Mi río Jordán puede ser la Eucaristía dominical, puede ser el tweet del papa Francisco, que nos recuerda que «el cristiano no es un testigo de alguna teoría, sino de una persona: de Cristo Resucitado, vivo, único Salvador de todos». Dios ha entrado en la historia de mi vida porque Cristo no es una teoría. Él es la práctica salvadora, la Caridad, la Misericordia.

Pero a la vez, este mismo Dios necesita nuestro pobre esfuerzo: que rellenemos los valles de nuestra desconfianza hacia su Amor; que nivelemos los cerros y colinas de nuestra soberbia, que impide verlo y recibir su ayuda; que enderecemos y allanemos los caminos torcidos que hacen de la senda hacia nuestro corazón un laberinto…

Hoy es el segundo Domingo de Adviento, que tiene como objetivo principal que yo pueda encontrar a Dios en el camino de mi vida. Ya no sólo a un Recién Nacido, sino sobre todo al Misericordiosísimo Salvador, para ver la sonrisa de Dios, cuando todo el mundo verá la salvación que Dios envía (cf. Lc 3,6). ¡Así es! Lo enseñaba san Gregorio Nacianceno, «Nada alegra tanto a Dios como la conversión y salvación del hombre».

(https://evangeli.net/evangelio/dia/2021-12-05)

04 diciembre, 2021

San Juan Damasceno

 

!Oh¡ San Juan Damasceno, vos sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, y os veneramos por haber sido vos, el primero
que escribió defendiendo la veneración de las imágenes. De
pronto dejasteis vuestros bienes y los repartisteis entre los
pobres y os fuisteis de monje al monasterio de San Sabas,
y allí os dedicasteis completo a leer y escribir. Y vos os
disteis cuenta de que Dios os había concedido una facilidad
para escribir para el pueblo, y hacer resúmenes de otros
autores y para presentarlos con leguaje sencillo para gente
sencilla. Un día, el superior del monasterio oyó en sueños que
Nuestro Señor le mandaba dar plena libertad a Damasceno para
que escribiera, y así lo hizo. León el Isaúrico, dispuso
prohibir el culto a las imágenes demostrando ignorancia en
religión, y fue entonces cuando os salisteis al combate con
vuestros valientes escritos a favor de las imágenes. Pero,
el iconoclasta León el Isaúrico, decía que los católicos
adoran las imágenes pero, vos, os respondisteis que nosotros
no adoramos imágenes, sino que las veneramos. Los católicos
no adoramos imágenes no creemos que ellas son dioses o que
nos van a hacer milagros, las veneramos, porque al verlas
recordamos cuanto nos han amado Jesucristo o la Virgen o los
santos. Vos decíais en vuestros escritos: «lo que es un libro
para los que saben leer, es una imagen para los que no leen.
Lo que se enseña con palabras al oído, lo enseña una imagen
a los ojos. Las imágenes son el catecismo de los que no leen».
El emperador León el Isaúrico, por rabia y celos contra
vos, mandó a traición que os cortaran la mano derecha,
con la cual escribíais. Pero vos, os encomenasteis a la Santísima
Virgen, y Ella, os curó la mano cortada y con esa mano
escribisteis sermones muy hermosos acerca de Nuestra Señora.
Y, así, y luego de haber gastado vuestra santa vida en buena
lid, voló vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona
luz y eternidad, por vuestro amor y fe. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Oh! San Juan Dmasceno, «vivo defensor de las imágenes de Dios»

© 2021 by Luis Ernesto Chacón Delgado


04 de Diciembre
San Juan Damasceno

San Juan Damasceno, el primero de la larga fila de aristotélicos cristianos, fue también uno de los dos grandes poetas de la Iglesia oriental. El santo pasó su vida entera bajo el gobierno de una califa mahometano y este hecho muestra el extraño caso de un Padre de la Iglesia cristiana, protegido de las venganzas de un emperador, cuyas herejías podía atacar impunemente, ya que vivía bajo el gobierno musulmán. 

Fue uno de los más grandes y fuertes defensores del culto de las sagradas imágenes en la amarga época de la controversia iconoclasta. Como escritor teológico y filósofo, no intentó nunca ser original ya que su trabajo se redujo más bien a compilar y poner en orden lo que sus predecesores habían escrito.

A pesar de su formación teológica, no parece haber considerado al principio, otra carrera sino la de su padre, Jefe del departamento de recaudación de impuestos, a quien sucedió en su oficio. En la corte podía llevar libremente una vida cristiana y ahí se hizo notable por sus virtudes y especialmente por su humildad. Sin embargo, el santo renunció a su oficio y se fue de monje a la «laura» de San Sabas, lugar donde escribió sus primeras obras contra los iconoclastas, compuso himnos y poemas. El resto de su vida la pasó escribiendo teología y poesía en San Sabas, donde murió en a una edad avanzada.

(https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=363)