04 marzo, 2024

San Giovanni Antonio Farina, Fundador

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

 ¡Oh! Beato Giovanni Farina, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, que llegasteis a ser considerado uno de los más
ilustres pastores del siglo veinte. A vos, os conocieron como el
“el hombre de la caridad” o “el obispo del pueblo”, por vuestro
amor a los pobres, los abandonados, sufrientes y enfermos. Vos,
fuisteis el fundador de las «Hermanas Maestras de Santa Dorotea
de Vicenza e Hijas de los Sagrados Corazones», instituto con
gran presencia en varios países del mundo. Vos, a la edad de
quince años ingresasteis al seminario diocesano de Vicenza y seis
años más tarde fuisteis designado maestro de aquella institución.
Cuando os ordenaron sacerdote y, durante los primeros dieciocho
años de vuestro ministerio, ocupasteis una cátedra del seminario;
siendo además capellán de la parroquia de San Pedro de Vicenza
a lo largo de diez años. Vuestro amor por el espíritu, os hizo
participar en distintos proyectos espirituales y culturales,
además de apoyar incontables obras caritativas, entre las cuales
asumisteis la dirección de la escuela pública primaria y superior
de Vicenza. Inaugurasteis la primera escuela popular femenina y
fundasteis el «Instituto de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea,
Hijas de los Sagrados Corazones», dedicada a la educación y
formación de las niñas pobres, sordomudas y ciegas; y la asistencia
de enfermos y ancianos. Organizasteis asociaciones en cada una
de las parroquias que estaban bajo vuestra jurisdicción para la
ayuda material y espiritual de los más pobres. Impulsasteis de
forma vívida la práctica de los ejercicios espirituales y de la
asistencia a los sacerdotes de escasos recursos, retirados
o enfermos. Cuidasteis también la formación doctrinal y cultural
del clero y de los fieles; así como de la instrucción y catequesis
para los jóvenes. Vos, reunisteis las cualidades del buen pastor,
indispensables para ser un fiel y extraordinario obispo del Señor.
Convocasteis a un Sínodo diocesano en Vicenza, para promover el
fortalecimiento espiritual del clero a través de la devoción al
Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María, y cultivar el amor
y la piedad a la Eucaristía. Al final de vuestros días os felicitaron
y reconocieron vuestra labor, no exenta de sufrimientos y acusaciones.
Y, así, y luego de gastar vuestra santa vida en buena lid, voló
vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona de luz y eternidad
Una religiosa ecuatoriana de la congregación que vos, fundaseis
Sor Inés Torres Córdova, le detectaron un tumor con metástasis,
y por increíble que parezca fue curada milagrosamente, por la
intercesión de vos, Padre Fundador. Os beatificó Juan Pablo Segundo
y fuisteis canonizada por el Papa Francisco. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Oh! San Giovanni Farina, «vivo amor por el Dios de la Vida y del Amor»

© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado

_______________________________________

 

04 de Marzo
San Giovanni Antonio Farina
Fundador

San Giovanni Antonio Farina fue Obispo de las ciudades de Treviso y de Vicenza, en Italia, llegando a ser considerado como uno de los más ilustres pastores del siglo XIX. En vida fue conocido como “el hombre de la caridad” o “el obispo del pueblo”, debido a su predilección por el servicio a los pobres, los abandonados, sufrientes y enfermos.

Fue el fundador de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea de Vicenza, Hijas de los Sagrados Corazones, instituto que actualmente tiene presencia en varios países del mundo.

Antonio Farina nació el 11 de enero de 1803, en la ciudad italiana de Vicenza, que luego estaría bajo su cuidado apostólico. A la edad de 15 años ingresó al seminario diocesano de dicha ciudad y seis años más tarde sería designado maestro de la institución.

En 1827 fue ordenado sacerdote y, durante los primeros 18 años de su ministerio, se ocupó de una cátedra del seminario; además, fue capellán de la parroquia de San Pedro de Vicenza a lo largo de una década. Participó en distintos proyectos culturales, espirituales y apoyó innumerables obras caritativas, entre las cuales estuvo la dirección de la escuela pública primaria y superior de Vicenza.

En 1831 inauguró la primera escuela popular femenina y en 1836 fundó el instituto de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones, institución dedicada a la educación de niñas pobres, sordomudas y ciegas; así como a la asistencia de enfermos y ancianos.

Después de ser nombrado obispo en 1850, Mons. Giovanni organizó asociaciones en cada una de las parroquias que estaban bajo su jurisdicción para la ayuda material y espiritual de los más pobres. Al mismo tiempo, fue un gran impulsor de la práctica de los ejercicios espirituales y de la asistencia a los sacerdotes de escasos recursos, retirados o enfermos. Por otro lado, cuidó de la formación doctrinal y cultural del clero y de los fieles; así como de la instrucción y catequesis para los jóvenes. Mons. Giovanni reunió las cualidades del buen pastor, indispensables para ser un buen obispo.

Convocó a un Sínodo diocesano en Vicenza -evento que no había sido celebrado desde 1689- para promover el fortalecimiento espiritual del clero a través de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María, como también de la piedad a la Eucaristía.

Los últimos años de su vida estuvieron caracterizados por reconocimientos públicos por su labor apostólica y su caridad, pero inevitablemente también por fuertes sufrimientos e injustas acusaciones.

Tras su fallecimiento el 4 de marzo de 1888, debido a un ataque de apoplejía, su fama de santo se extendió tanto en ambientes eclesiásticos como civiles.

En 1978 una religiosa ecuatoriana perteneciente a la congregación que fundó, Sor Inés Torres Córdova, afectada por un grave tumor con metástasis, fue curada milagrosamente después de haber pedido la intercesión del Padre Fundador.

Giovanni Antonio Farina fue beatificado en 2001 por el Papa Juan Pablo II y canonizado en el año 2014 por el Papa Francisco. Su fiesta se celebra el 4 marzo.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-se-conmemora-al-beato-giovanni-antonio-farina-el-obispo-del-pueblo-47704)


03 marzo, 2024

Domingo 3 (B) de Cuaresma

Imagen

Domingo 03 de Marzo
Domingo 3 (B) de Cuaresma
 
Texto del Evangelio (Jn 2,13-25): Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado». Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará.
 
Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «¿Qué señal nos muestras para obrar así?». Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré». Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero Él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.
 
Mientras estuvo en Jerusalén, por la fiesta de la Pascua, creyeron muchos en su nombre al ver las señales que realizaba. Pero Jesús no se confiaba a ellos porque los conocía a todos y no tenía necesidad de que se le diera testimonio acerca de los hombres, pues Él conocía lo que hay en el hombre.
___________________________
 
«No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado»
Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés (Tarragona, España)
 
Hoy, cercana ya la Pascua, ha sucedido un hecho insólito en el templo. Jesús ha echado del templo el ganado de los mercaderes, ha volcado las mesas de los cambistas y ha dicho a los vendedores de palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado» (Jn 2,16). Y mientras los becerros y los carneros corrían por la explanada, los discípulos han descubierto una nueva faceta del alma de Jesús: el celo por la casa de su Padre, el celo por el templo de Dios.
 
¡El templo de Dios convertido en un mercado!, ¡qué barbaridad! Debió comenzar por poca cosa. Algún rabadán que subía a vender un cordero, una ancianita que quería ganar algunos durillos vendiendo pichones..., y la bola fue creciendo. Tanto que el autor del Cantar de los cantares clamaba: «Cazadnos las raposas, las pequeñas raposas que devastan las viñas» (Cant 2,15). Pero, ¿quién hacía caso de ello? La explanada del templo era como un mercado en día de feria.
 
-También yo soy templo de Dios. Si no vigilo las pequeñas raposas, el orgullo, la pereza, la gula, la envidia, la tacañería, tantos disfraces del egoísmo, se escurren por dentro y lo estropean todo. Por esto, el Señor nos pone en alerta: «Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!» (Mc 13,37).
¡Velemos!, para que la desidia no invada la conciencia: «La incapacidad de reconocer la culpa es la forma más peligrosa imaginable de embotamiento espiritual, porque hace a las personas incapaces de mejorar» (Benedicto XVI).
 
¿Velar? -Intento hacerlo cada noche- ¿He ofendido a alguien?, ¿son rectas mis intenciones?, ¿estoy dispuesto a cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios?, ¿he admitido algún tipo de hábito que desagrade al Señor? Pero, a estas horas, estoy cansado y me vence el sueño.
 
-Jesús, tú que me conoces a fondo, tú que sabes muy bien qué hay en el interior de cada hombre, hazme conocer las faltas, dame fortaleza y un poco de este celo tuyo para que eche fuera del templo todo aquello que me aparte de ti.
___________________
 
Pensamientos para el Evangelio de hoy
 
«Cristo derramó su sangre a la vista del mundo: un templo ciertamente edificado por la sola mano de Dios. Y este templo tiene dos partes: una es la tierra, que ahora nosotros habitamos; la otra nos es aún desconocida a nosotros, mortales» (San Juan Fisher)
 
«Jesús, ¿Tú te fías de mí? Yo quiero que Tú te fíes de mí. Entonces te abro la puerta y Tú limpia mi alma. Y pedir al Señor que así como limpió el Templo, venga a limpiar el alma» (Francisco)
 
«Jesús subió al Templo como al lugar privilegiado para el encuentro con Dios. El Templo era para Él la casa de su Padre, una casa de oración, y se indigna porque el atrio exterior se haya convertido en un mercado (Mt 21,13). Si expulsa a los mercaderes del Templo es por celo hacia las cosas de su Padre: ‘No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado. Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: `El celo por tu Casa me devorará’. Después de su Resurrección, los Apóstoles mantuvieron un respeto religioso hacia el Templo» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 584).
 

02 marzo, 2024

Santa Ángela de la Cruz María de los Ángeles Guerrero González, Fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz

 

 Santa Ángela de la Cruz. Fundadora de las Hermanas de la Cruz

 

¡Oh!, Santa Ángela de la Cruz, vos, sois la hija del Dios
de la Vida, fundadora del “Instituto de las Hermanas de la
Cruz” y su amada santa. En vuestra vida, os “disteis y disteis”
y os donasteis a todos, sirviendo a vuestros amados pobres
a los cuales llamabais: “mis señores”,  y a quienes los servíais
con mucho amor cada día. A vuestro nombre, “Ángela”, honor
hicisteis, porque significa: “aquella que trae el mensaje
de Dios”. Y, vos, así lo hicisteis. “Madre de los pobres”,
os llamaron y llaman y lo seguirán haciendo por los tiempos
todos, porque, vuestros rasgos de niña humilde, afectuosa,
alegre, devota, y trabajadora, a lo largo de toda vuestra vida
os acompañaron siempre. La penitencia, la oración, la limosna,
y la entrega por los demás, especialmente por los pobres, os
distinguieron siempre. Tuvisteis por la Santa Cruz, maravillosa
contemplación por lo que os llamasteis: “Ángela de la Cruz”,
y fundasteis así, la “Compañía de Hermanas de la Cruz”, creada
con sublimes fines: “ayudar y atender a los pobres y a los
enfermos, y limpiar de miserias sus casas”. Vuestro amor por
los pobres, os lleva a ‘chupar’ las llagas de una moribunda,
que sana al poco tiempo. Vuestras monjas desprendidas
de todo, sin más ropa que la puesta, con alimentación austera,
descansando en tarimas de madera y, mendigando de limosna,
todo, con un sola intención cristiana: ¡llevar todas las almas
a Dios! Con vuestra vida y ejemplo, nos legasteis a imitaros
en la pobreza, como el mismo Cristo, y, en vuestra humildad, al
consideraros nada ser, en esta vida. ¡Madre! para los pobres,
a quienes dabais todo lo que teníais y ¡Madre! para vuestras
“hijas”, a quienes queríais y cuidabais en extremo. Decíais vos:
“confianza, en la divina Providencia, y Amor a la Cruz”, máximo
altar, en vuestra vida. Y, un día voló vuestra alma al cielo, luego
de haberla gastado en muy buena lid, para premiada ser con
 justicia, con corona de luz, como premio a vuestro amor y fe;
¡Oh!, Santa Ángela de la Cruz, “vivo Amor del Dios Vivo y eterno”.


© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
____________________________________________________

2 de Marzo
Santa Ángela de la Cruz
María de los Ángeles Guerrero González
Fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz

Martirologio Romano: En Sevilla, en España, santa Ángela de la Cruz Guerrero González, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz, que no se reservó ningún derecho para sí sino que lo dejó todo para los pobres, a los cuales acostumbraba llamar sus señores, y los servía de verdad (1932).

Etimológicamente: Ángela = Aquella que trae el mensaje de Dios, es de origen griego.

Fecha de canonización: 4 de mayo de 2003 por S. S. Juan Pablo II. María de los Ángeles Martina de la Santísima Trinidad Guerreo González, o Sor Ángela de la Cruz, es conocida en su ciudad natal, Sevilla, como “madre de los pobres”. Nace en 1846 en el seno de una familia sencilla y trabajadora. Niña humilde, afectuosa, alegre, devota, trabajadora… La penitencia, la oración, la limosna, la entrega… son propios de ella. Con 13 años entra a trabajar en un taller de zapatería, donde se ganará el cariño, el respeto y la admiración de sus compañeras. Los pobres de su barrio saben de sus limosnas y ayudas. A los 16 años conoce al Padre José Torres que la ayudará a madurar en su fe y en su vocación, y la orientará hacia el apostolado. Sus intentos de ingresar en las Carmelitas Descalzas de Sevilla y en las Hijas de la Caridad fracasan por motivos de salud.

Con humildad y sencillez, esta mujer, que apenas sabe escribir, pondrá por escrito, a petición del P. Torres, lo que siente: narra una contemplación que ha tenido de la Santa Cruz, a partir de la cual se llamará Ángela de la Cruz; o cómo concibe ese Calvario que quiere que sea su vida: sólo tiene 27 años. El 2 de agosto de 1875 nace la “Compañía de Hermanas de la Cruz” , con el fin de ayudar y atender a los pobres y a los enfermos, y limpiar de miserias sus casas. Las religiosas viven en conventos que son un como un “Calvario”, con una imagen preciosa de la Virgen María en el Oratorio; con una existencia austera, en silencio casi absoluto, de oración y meditación continua.
Las vocaciones aumentan, así como las peticiones de ayuda de los más pobres y necesitados, incluso de los ricos, y se suceden las fundaciones. La Madre Ángela de la Cruz, que morirá en 1932, estará toda su vida pendiente de todas y cada una de sus hijas, y de cuantos acuden buscando su consejo y su apoyo.

¿Qué podemos aprender de Sor Ángela de la Cruz?
Sor Ángela de la Cruz fue pobre: su máxima era vivir la pobreza evangélica, como Jesucristo, porque sólo desde la pobreza podrá comprender y ayudar a los pobres. Dedica su comida y las limosnas que recibe para los pobres del barrio. Su atención a los pobres le lleva a ‘chupar’ la supuración de las llagas de una enferma a punto de morir, y que sana al poco tiempo. Ese desprendimiento la lleva a concebir una Compañía en la que sus monjas estén al servicio de los pobres, desprendidas de todo, sin más ropa que la puesta, con un régimen de comidas austero, dormir en tarimas de madera… sus religiosas son mendigas, y todo lo reciben de limosna. Con un objetivo cristiano: llevar todas las almas a Dios.

Humilde: ser ‘nada’ en la voluntad de Dios; obedecer continuamente; vivir en una actitud continua de recogimiento; aceptar las reprimendas y no justificarlas cuando son injustas. Humildad que se plasma en sus Hijas: piden limosna, visitan y ayudan a los enfermos.

Madre: madre para los pobres, a quienes da todo lo que tiene, y sobre todo su amor. Madre para sus Hijas, a quienes quiere y cuida, a quienes dirige cartas circulares, y cartas personales; a quienes exhorta a vivir muy unidas, con paz y tranquilidad, siendo ángeles de paz, con un testimonio de pobreza evangélica y de alegría. Madre que creará internados para las hijas huérfanas de los enfermos que asisten las Hermanas, y escuelas para las niñas humildes, incluso escuelas nocturnas para las obreras. Pobreza sí, miseria no. Confianza: en la divina Providencia y en las personas que la Divina Providencia ponía a su lado.

Amor a la Cruz: las casas de las Hermanas son como un Calvario, y en el dormitorio hay un altar con una Cruz.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=23360)

01 marzo, 2024

San Albino Obispo y confesor


Santo del día 1 de marzo: San Albino. Santoral católico | ACI Prensa

 

 ¡Oh! San Albino vos, sois el Hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, y que, durante el gobierno de vuestra
diócesis censurasteis las costumbres de los poderosos
y promovisteis el Tercer Concilio de Orleans. Vos,
sois patrono de los niños enfermos de ceguera y de tos
ferina, y patrono muchas parroquias de Francia. Además,
vuestro culto se propagó en Italia, España, Alemania
y Polonia, por vuestra fama de taumaturgo en los enfermos
y ciegos. Vos, siendo de familia noble, renunciasteis
a vuestro título y a vuestra herencia para ingresar al
monasterio Tincillac, siguiendo la Regla del gran
San Agustín, donde os convertisteis en superior del
monasterio y más tarde, os eligieron obispo de Angers.
Ente vuestros más famosos milagros están el del joven
Albaldo, a quien resucitasteis. Un día, se derrumbó
la pared de una prisión y los presos pudieron escapar;
pero inmediatamente fueron a veros y os prometieron
cambiar sus torcidas vidas. Y, así, en medio de vuestros
prodigios, vuestra alma voló al cielo para coronada ser
de luz, como justo premio a vuestra entrega de amor y fe;
¡Oh! San Albino, «Viva presencia del Dios Vivo y eterno».


© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado

____________________________________________


01 de Marzo
San Albino
Obispo y confesor

San Albino fue Obispo de la ciudad de Angers (Francia) entre el año 529 y el 550. Durante el gobierno de su diócesis censuró fuertemente las costumbres de los poderosos y promovió el III Concilio de Orleans.


El Santo es patrono de los niños enfermos de ceguera y de tos ferina, y titular de numerosas parroquias en Francia. Además, su culto se propagó en Italia, España, Alemania y Polonia debido a los diversos milagros que se le atribuyeron, sobre todo curaciones a enfermos y ciegos.

Albino nació en el 496 en Vannes (Francia), y a pesar de que provenía de una familia noble, decidió renunciar a su título y su herencia para ingresar al monasterio Tincillac, donde se seguía la Regla de San Agustín. Allí a los 35 años se convirtió en superior del monasterio, hasta el año 529 cuando fue elegido obispo de Angers.

Entre otros de sus milagros se cuenta que resucitó a un joven llamado Albaldo. Y en otra ocasión, después de interceder sin éxito por unos prisioneros, se derrumbó durante la noche una parte del muro de la prisión y éstos pudieron escapar; inmediatamente fueron a ver al santo y le prometieron cambiar de vida.

Falleció en el 550 y fue sepultado en la iglesia dedicada originalmente a San Germán de Auxerre (Angers) levantada por el rey franco Childeberto I y San Germán de Paris. Esta sería conocida más adelante por su advocación a San Albino. Su fiesta se celebra el 1 de marzo.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-se-conmemora-a-san-albino-patrono-de-ninos-enfermos-de-ceguera-80245)


29 febrero, 2024

San Dositeo de Gaza

 Santo del día 29 de febrero: San Dositeo de Gaza. Santoral católico | ACI  Prensa

 

29 de Febrero
San Dositeo de Gaza

Cada 29 de febrero -es decir, solo en los años bisiestos- se celebra la memoria de San Dositeo de Gaza, conocido también como San Dositeo de Palestina, quien vivió entre los siglos VI y VII. Dositeo nació en cuna pagana y tuvo una vida de acuerdo a las costumbres imperiales. 

Su familia tenía una posición favorable y Dositeo logró integrarse al ejército romano, probablemente en Constantinopla. Búsqueda de la verdad La vida militar le dio la oportunidad de llegar hasta Tierra Santa. Allí decidió conocer los lugares en los que había estado Jesús de Nazareth, el Cristo; de quien había oído hablar desde joven. Dositeo había escuchado muchas historias de boca de los sirvientes de su casa, y como Cristo dio ejemplo de amor poniéndose al servicio de todos, de manera especial ocupándose de los más necesitados. 

La vida de Jesús había sido ejemplar, sin embargo, había sido condenado a muerte y ejecutado. Dositeo sabía muy bien que quienes creyeron en Él estaban convencidos de que era realmente el Hijo de Dios, salvador de la humanidad. 

Tocado por el testimonio de caridad y hospitalidad que recibió de los cristianos de Jerusalén, siguió su recorrido hasta que le tocó visitar el huerto de Getsemaní. Allí se le quebró el alma pensando en los sufrimientos de Dios a causa de la maldad de los hombres. Getsemaní  Getsemaní, cuenta una antigua tradición, Dositeo se quedó contemplando durante mucho tiempo una imagen pintada que mostraba el juicio final, en la que podía apreciarse los horrores que padecen las almas condenadas al infierno. 

De repente, vio a su lado a una mujer que le explicó lo que representaba aquella imagen. Dositeo le preguntó a la mujer: "¿Cómo es posible evitar los tormentos eternos?", ella le contestó: “Ayuna, no comas carne y ora constantemente a Dios”. Después de esto, desapareció. Aquella mujer habría sido nada menos que la ‘Theotokos’, es decir, la Madre de Dios, María, quien se le habría presentado para ayudarlo. 

El monaterio Dositeo, entonces, abandona el ejército y pide ser recibido en el monasterio de Gaza, lugar conocido por su rigor y por los santos que lo habitaban. Para poder ser aceptado, Dositeo fue enviado al Abba Doroteo, San Doroteo Abad, quien lo puso a prueba. El Abad envió a Dositeo a la enfermería, donde se ejercitó en la obediencia cuidando a los enfermos. Después lo entrenaría en el ayuno y la abstinencia, disminuyendo paulatinamente la cantidad de sus comidas. 

Esto fue de gran provecho espiritual para San Dositeo, quien empezó a controlar su ira y vanagloria bajo la dirección de Doroteo. Tras cinco años de oración y ejercicio ascético, San Dositeo cayó enfermo, probablemente de tuberculosis o de alguna enfermedad respiratoria. Poco después murió, siendo todavía joven. 

El santo Abad Barsanufio lo acompañó hasta el final de sus días. (https://www.aciprensa.com/noticias/103356/santo-del-dia-29-de-febrero-san-dositeo-de-gaza-santoral-catolico)

28 febrero, 2024

Beata Antonia de Florencia, viuda, fundadora y primera abadesa del monasterio de Corpus Christi

 

 

¡Oh!, Beata Antonia de Florencia; vos, 
sois la hija del Dios de la Vida, viuda,
fundadora y maravillosa abadesa
primera del monasterio de Corpus
Christi. Y, aunque vos, decidisteis,
que, «ni el mundo era para vos, y ni
vos, para el mundo», os incorporasteis
entre las Hermanas Terciarias Regulares
de San Francisco e hicisteis de él,
vuestra pobre familia y buscasteis
allí, vuestra santificación. Con doce
compañeras vuestras, encabezasteis
el nuevo espíritu «observante», que
os distinguió, como ejemplo claro
de virtudes y obediencia. Siempre
vencisteis vuestras tribulaciones y Dios,
vuestro Amado Padre, os llamó para
premiaros con corona de luz y eternidad,
gracias, a vuestra grande obra de amor y fe;
¡oh!, Beata Antonia de Florencia, “viva luz de Cristo Vivo”.

© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado

____________________________________

28-29 de Febrero
Beata Antonia de Florencia
Abadesa

Martirologio Romano: En L’Aquila, en el Abruzo, beata Antonia de Florencia, viuda, después fundadora y primera abadesa del monasterio de Corpus Christi, siguiendo la primera Regla de santa Clara (1472). Fecha de beatificación: Culto confirmado el 17 de septiembre de 1847 por el Papa Pío IX. 

En los años bisisestos se celebra el día 29 en lugar del 28. 

Antonia nació en Florencia en 1401. Poco se sabe de su infancia. A los 15 años se casó, tuvo un hijo, y estando éste todavía muy pequeño, ella enviudó. Para atender a las necesidades del hijo, aceptó un nuevo matrimonio, con igual fortuna, pues el marido murió pronto. Entonces ella decidió que ni el mundo era para ella, ni ella para el mundo. Y una vez que el hijo pudo valerse por sí mismo, ella entró entre las Hermanas Terciarias Regulares de San Francisco fundadas por la Beata Angelina de Marsciano, que tenían entonces su convento en San Onofre, en Florencia. Desde entonces el convento fue su pobre y durísima familia. Su única ambición era santificarse. Con su forma de vida edificó a sus compañeras y también mereció la estima de sus superiores. Fue enviada a Foligno, al convento de Santa Ana, y luego a Aquila, al convento de Santa Isabel. Aquí tuvo como director espiritual a san Juan de Capistrano, quien, junto con San Bernardino de Siena, promovía la llamada “observancia”.

Antonia sentía la urgencia de una regla más austera, de una pobreza más rígida, de una abnegación más perfecta. Con la aprobación de Nicolás V, y la bendición de San Juan de Capistrano, Vicario general, en 1447 se retiró con doce compañeras al monasterio del Corpus Domini para observar en todo su rigor la primera regla de Santa Clara. San Juan de Capistrano le encomendó la dirección del monasterio para que fuera modelo del nuevo espíritu “observante” también en la Segunda Orden, rama femenina franciscana.

Por muchos años fue superiora modelo, reformadora de las costumbres, ejemplo de virtudes y de obediencia. Sufrió desventuras y calumnias pero no la postraron. Venció sus propias tribulaciones curando las ajenas. Al acercarse la muerte, llamó a sí a sus cohermanas para recomendarles la exacta observancia de la regla y la caridad fraterna. Tenía 71 años cuando murió, el 28 de febrero de 1472. La ciudad de Aquila la veneró como santa desde su muerte. 

Autor: Fuente: Franciscanos.net 

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=8326)

27 febrero, 2024

San Gabriel de la Dolorosa, el bailarím que llegó a la santidad

 

 Biografía de San Gabriel de la Dolorosa

 

¡Oh!, San Gabriel de la Dolorosa; vos, sois, el hijo
del Dios de la Vida, su amado santo, y el hombre
que vivisteis con desmedido apego a la vida mundana
y que, al mismo tiempo buscabais la luz. Y, ella, iba
y venía de vos, como se aleja del día, cuando la cubren
las sombras de la noche. Y, entonces vuestras pasiones,
a atacaros volvían reiteradamente, pero, una voz
en medio de todo, surgía y, que la oíais una y otra vez,
y otra vez, y que, os pedía que no la rechazarais,
y os invitaba dulcemente a su regazo de paz. Y, sucedió
que un día, os dejasteis llevar por ella, la oísteis
y cual manso corderito, marchasteis por fin, hasta
“haceros esclavo”, nunca más del mal, sino, de la virtud
y de la verdad, que Dios es; obra de vuestra devoción
a Nuestra Señora. “Lo que más me ayuda a vivir con el
alma en paz es pensar en la presencia de Dios, el
recordar que los ojos de Dios siempre me están mirando
y sus oídos me están oyendo a toda hora y que el Señor
pagará todo lo que se hace por él, aunque sea regalar
a otro un vaso de agua”. “Yo creo que si yo hubiera
permanecido en el mundo no habría conseguido la salvación
de mi alma. ¿Dirás que me divertí bastante? Pues de
todo ello no me queda sino amargura, remordimiento
y temor y hastío. Perdóname si te di algún mal ejemplo
y pídele a Dios que me perdone también a mí”. Así,
escribisteis a un viejo amigo, ya hecho sacerdote.
Vuestro libro preferido era “Las Glorias de María”,
escrito por San Alfonso, y que, os llevó a altísimos
grados de santidad. Así, y luego de haberos gastado
en buena lid, voló vuestra alma al cielo, para corona
de luz recibir, como premio a vuestra entrega de amor.
“Patrono de los Jóvenes que se dedican al apostolado”;
¡oh!, San Grabriel de la Dolorosa, “viva luz de Cristo”.

© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
_________________________________

27 de Febrero
San Gabriel de la Dolorosa
(año 1862)

Petición

San Gabriel de la Dolorosa: pídele a la Sma. Virgen por tantos jóvenes tan llenos de vitalidad y de entusiasmo para que encaucen las enormes fuerzas de su alma, no a dejarlas perderse en goces mundanos, sino a ganarse un gran premio en el cielo dedicándose a salvar su propia alma y la de muchos más.

El bailarín que llegó a la santidad. Nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre 13 hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad. A los 4 años quedó huérfano de madre. El papá, que era un excelente católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio.

Tuvo la suerte de educarse con dos comunidades de excelentes educadores: los Hermanos Cristianos y los Padres Jesuitas; y las enseñanzas recibidas en el colegio le ayudaron mucho para resistir los ataques de sus pasiones y de la mundanalidad.

El joven era sumamente esmerado en vestirse a la última moda. Y sus facciones elegantes y su fino trato, a la vez que su rebosante alegría y la gran agilidad para bailar , lo hacían el preferido de las muchachas en las fiestas. Su lectura favorita eran las novelas, pero le sucedía como en otro tiempo a San Ignacio, que al leer novelas, en el momento sentía emoción y agrado, pero después le quedaba en el alma una profunda tristeza y un mortal hastío y abatimiento. Sus amigos lo llamaban “el enamoradizo”. Pero los amores mundanos eran como un puñal forrado con miel”. Dulces por fuera y dolorosos en el alma.

En una de las 40 cartas que de él se conservan, le escribe a un antiguo amigo, cuando ya se ha entrado de religioso: “Mi buen colega; si quieres mantener tu alma libre de pecado y sin la esclavitud de las pasiones y de las malas costumbres tienes que huir siempre de la lectura de novelas y del asistir a teatros donde se dan representaciones mundanas. Mucho cuidado con las reuniones donde hay licor y con las fiestas donde hay sensualidad y huye siempre de toda lectura que pueda hacer daño a tu alma. Yo creo que si yo hubiera permanecido en el mundo no habría conseguido la salvación de mi alma. ¿Dirás que me divertí bastante? Pues de todo ello no me queda sino amargura, remordimiento y temor y hastío. Perdóname si te di algún mal ejemplo y pídele a Dios que me perdone también a mí”.

Al terminar su bachillerato, y cuando ya iba a empezar sus estudios universitarios, Dios lo llamó a la conversión por medio de una grave enfermedad. Lleno de susto prometió que si se curaba de aquel mal, se iría de religioso. Pero apenas estuvo bien de salud, olvidó su promesa y siguió gozando del mundo.

Un año después enferma mucho más gravemente. Una laringitis que trata de ahogarlo y que casi lo lleva al sepulcro. Lleno de fe invoca la intercesión de un santo jesuita martirizado en las misiones y promete irse de religioso, y al colocarse una reliquia de aquel mártir sobre su pecho, se queda dormido y cuando despierta está curado milagrosamente. Pero apenas se repone de su enfermedad empieza otras vez el atractivo de las fiestas y de los enamoramientos, y olvida su promesa. Es verdad que pide ser admitido como jesuita y es aceptado, pero él cree que para su vida de hombre tan mundano lo que está necesitando es una comunidad rigurosa, y deja para más tarde el entrar a una congregación de religiosos.

Estalla la peste del cólera en Italia

Miles y miles de personas van muriendo día por día. Y el día menos pensado muere la hermana que él más quiere. Considera que esto es un llamado muy serio de Dios para que se vaya de religioso. Habla con su padre, pero a éste le parece que un joven tan amigo de las fiestas mundanas se va a aburrir demasiado en un convento y que la vocación no le va a durar quizá ni siquiera unos meses.

Pero un día asiste a una procesión con la imagen de la Virgen Santísima. Nuestro joven siempre le ha tenido una gran devoción a la Madre de Dios (y probablemente esta devoción fue la que logró librarlo de las trampas del mundo) y en plena procesión levanta sus ojos hacia la imagen de la Virgen y ve que Ella lo mira fijamente con una mirada que jamás había sentido en su vida. Ante esto ya no puede resistir más. Se va a donde su padre a rogarle que lo deje irse de religioso. El buen hombre le pide el parecer al confesor de su hijo, y recibida la aprobación de este santo sacerdote, le concede el permiso de entrar a una comunidad bien rígida y rigurosa, los Padres Pasionistas.

Al entrar de religioso se cambia el nombre y en adelante se llamará Gabriel de la Dolorosa. Gabriel, que significa: el que lleva mensajes de Dios. Y de la Dolorosa, porque su devoción mariana más querida consiste en recordar los siete dolores o penas que sufrió la Virgen María. Desde entonces será un hombre totalmente transformado.

Gabriel había gozado siempre de muchas comodidades en la vida y le había dado gusto a sus sentidos y ahora entra a una comunidad donde se ayuna y donde la alimentación es tosca y nada variada. Los primeros meses sufre un verdadero martirio con este cambio tan brusco, pero nadie le oye jamás una queja, ni lo ve triste o disgustado.

Gabriel lo que hacía, lo hacía con toda el alma. En el mundo se había dedicado con todas sus fuerzas a las fiestas mundanas, pero ahora, entrado de religioso, se dedicó con todas las fuerzas de su personalidad a cumplir exactamente los Reglamentos de su Comunidad. Los religiosos se quedaban admirados de su gran amabilidad, de la exactitud total con la que cumplía todo lo que se le mandaba, y del fervor impresionante con el que cumplía sus prácticas de piedad.

Su vida religiosa fue breve

Apenas unos seis años. Pero en él se cumple lo que dice el Libro de la Sabiduría: “Terminó sus días en breve tiempo, pero ganó tanto premio como si hubiera vivido muchos años”.

Su naturaleza protestaba porque la vida religiosa era austera y rígida, pero nadie se daba cuenta en lo exterior de las repugnancias casi invencibles que su cuerpo sentía ante las austeridades y penitencias. Su director espiritual sí lo sabía muy bien.

Al empezar los estudios en el seminario mayor para prepararse al sacerdocio, leyó unas palabras que le sirvieron como de lema para todos sus estudios, y fueron escritas por un sabio de su comunidad, San Vicente María Strambi. Son las siguientes: “Los que se preparan para ser predicadores o catequistas, piensen mientras estudian, que una inmensa cantidad de pobres pecadores les suplica diciendo: por favor: prepárense bien, para que logren llevarnos a nosotros a la eterna salvación”. Este consejo tan provechoso lo incitó a dedicarse a los estudios religiosos con todo el entusiasmo de su espíritu.

Cuando ya Gabriel está bastante cerca de llegar al sacerdocio le llega la terrible enfermedad de la tuberculosis. Tiene que recluirse en la enfermería, y allí acepta con toda alegría y gran paciencia lo que Dios ha permitido que le suceda. De vómito de sangre en vómito de sangre, de ahogo en ahogo, vive todo un año repitiendo de vez en cuando lo que Jesús decía en el Huerto de los Olivos: “Padre, si no es posible que pase de mí este cáliz de amargura, que se cumpla en mí tu santa voluntad”.

La Comunidad de los Pasionistas tiene como principal devoción el meditar en la Santísima Pasión de Jesús. Y al pensar y repensar en lo que Cristo sufrió en la Agonía del Huerto, y en la Flagelación y coronación de espinas, y en la Subida al Calvario con la cruz a cuestas y en las horas de mortal agonía que el Señor padeció en la Cruz, sentía Gabriel tan grande aprecio por los sufrimientos que nos vuelven muy semejantes a Jesús sufriente, que lo soportaba todo con un valor y una tranquilidad impresionantes.

Pero había otra gran ayuda que lo llenaba de valor y esperanza, y era su fervorosa devoción a la Madre de Dios. Su libro mariano preferido era “Las Glorias de María”, escrito por San Alfonso, un libro que consuela mucho a los pecadores y débiles, y que aunque lo leamos diez veces, todas las veces nos parece nuevo e impresionante. La devoción a la Sma. Virgen llevó a Gabriel a grados altísimos de santidad.

A un religioso le aconsejaba: “No hay que fijar la mirada en rostros hermosos, porque esto enciende mucho las pasiones”. A otro le decía: “Lo que más me ayuda a vivir con el alma en paz es pensar en la presencia de Dios, el recordar que los ojos de Dios siempre me están mirando y sus oídos me están oyendo a toda hora y que el Señor pagará todo lo que se hace por él, aunque sea regalar a otro un vaso de agua”.

Y el 27 de febrero de 1862, después de recibir los santos sacramentos y de haber pedido perdón a todos por cualquier mal ejemplo que les hubiera podido dar, cruzó sus manos sobre el pecho y quedó como si estuviera plácidamente dormido. Su alma había volado a la eternidad a recibir de Dios el premio de sus buenas obras y de sus sacrificios. Apenas iba a cumplir los 25 años.

Poco después empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y en 1926 el Sumo Pontífice lo declaró santo, y lo nombró Patrono de los Jóvenes laicos que se dedican al apostolado.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Gabriel_de_la_Dolorosa.htm)