25 noviembre, 2019

Santa Catalina de Alejandría

 
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¡Oh!; Santa Catalina de Alejandría, vos, sois la hija del Dios
de la Vda y su amada mártir, pues, vuestro ingenio,
sabiduría y fortaleza de ánimo os catapultaron en vida,
a alcanzar los cielos eternos por amor a Cristo Jesús, Dios
y Señor Nuestro. Con vuestra santa vida, no hicisteis otra
cosa, que, la de aleccionar a los cristianos de vuestro tiempo
y estimularlos en su fidelidad a Cristo. Vuestra belleza
e inteligencia os distinguieron en Alejandría, pues versada
como erais en filosofía, buscabais siempre la verdad. Por
ello, os bautizasteis cristiana. Y, desde allí, recriminasteis
al emperador por su conducta y lo callasteis con vuestra
rectitud de obrar. Enfrentasteis a los sabios del imperio
y descubristeis sus sofismas, tanto así, que los convertisteis
a vuestra fe. Nadie osó venceros en el campo de la razón,
pero, sí, os vencieron por la fuerza de las armas, con aquella
rueda con cuchillas, y la espada, que os cortó vuestra cabeza.
Vos, representáis lo recto, lo justo y lo sublime, y, por ello,
lista estabais para dar la vida por la Verdad y la disteis.
Hoy, vuestras reliquias en el monte Sinaí veneran, y también
en el monasterio que vuestro nombre lleva. Por ello, vos, sois,
la Santa Patrona de los buscadores de la sabiduría y la verdad,
y de los estudiantes y solteras de todo el orbe de la tierra;
¡Oh!; Santa Catalina; “viva novia de la Verdad y de la sabiduría”.

  

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Noviembre
Santa Catalina de Alejandría
Mártir


Martirologio Romano: Santa Catalina, mártir, que, según la tradición, fue una virgen de Alejandría dotada tanto de agudo ingenio y sabiduría como de fortaleza de ánimo. Su cuerpo se venera piadosamente en el célebre monasterio del monte Sinaí (s. inc.)

La veneración de los restos de santa Catalina en el monte Sinaí y la celebridad del monasterio ortodoxo que lleva su nombre y que los guarda ha hecho que casi haya disminuido la figura del mismo Moisés. Se la venera tanto en Oriente como en Occidente. Los aficionados al saber la tienen como patrona.

Nada sabemos con certeza histórica del lugar y fecha de su nacimiento. La historia nos tiene velado el nombre de sus padres. Los datos de su muerte, según la “passio”, son tardíos y están pletóricos de elementos espureos. Por esto, algún historiador ha llegado a pensar que quizá esta santa nunca haya existido. Así, Catalina de Alejandría sería un personaje aleccionador salido de la literatura para ilustrar la vida de los cristianos y estimularles en su fidelidad a la fe. De todos modos es seguro que la fantasía ha rellenado los huecos en el curso del tiempo.

Se la presenta como una joven de extremada belleza y aún mayor inteligencia. Perteneciente a una familia noble. Residente en Alejandría. Versada en los conocimientos filosóficos de la época y buscadora incansable de la verdad. Movida por la fe cristiana, se bautiza. Su vida está enmarcada en el siglo IV, cuando Maximino Daia se ha hecho Augusto del Imperio de Oriente. Sí, le ha tocado compartir el tiempo con este “hombre semibárbaro, fiera salvaje del Danubio, que habían soltado en las cultas ciudades del Oriente”, según lo describe el padre Urbel, o, con términos de Lactancio, “el mundo para él era un juguete”. Recrimina al emperador su conducta y lo enmudece con sus rectos razonamientos.

Enfrentada con los sabios del imperio, descubre sus sofismas e incluso se convierten después de la dialéctica bizantina. Aparece como vencedora en la palestra de la razón y vencida por la fuerza de las armas en el martirio de rueda con cuchillas que llegan a saltar hiriendo a sus propios verdugos y por la espada que corta su cabeza de un tajo.

Sea lo que fuere en cuanto se refiere a la historia comprobable, lo cierto es que la figura de nuestra santa lleva en sí la impronta de lo recto y sublime que es dar la vida por la Verdad que con toda fortaleza se busca y una vez encontrada se posee firmemente hasta la muerte. Esto es lo que atestigua la tradición, la leyenda y el arte.

¡Que bien nos vendrían hoy unas cuantas Catalinas que sepan ser mártires por la Verdad que es lo mismo que ser de Él testigos!

(http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=746)

24 noviembre, 2019

Domingo XXXIV: Jesucristo, Rey del Universo

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Día litúrgico: Domingo XXXIV del tiempo ordinario: Jesucristo, Rey del Universo (C) Ver 1ª Lectura y Salmo

Texto del Evangelio (Lc 23,35-43): En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido». También los soldados se burlaban de Él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!». Había encima de él una inscripción: «Éste es el Rey de los judíos».

Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!». Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso».
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«Éste es el Rey de los judíos»
Rev. D. Joan GUITERAS i Vilanova (Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio nos hace elevar los ojos hacia la cruz donde Cristo agoniza en el Calvario. Ahí vemos al Buen Pastor que da la vida por las ovejas. Y, encima de todo hay un letrero en el que se lee: «Éste es el Rey de los judíos» (Lc 23,38). Este que sufre horrorosamente y que está tan desfigurado en su rostro, ¿es el Rey? ¿Es posible? Lo comprende perfectamente el buen ladrón, uno de los dos ajusticiados a un lado y otro de Jesús. Le dice con fe suplicante: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino» (Lc 23,42). La respuesta de Jesús es consoladora y cierta: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lc 23,43).

Sí, confesemos que Jesús es Rey. “Rey” con mayúscula. Nadie estará nunca a la altura de su realeza. El Reino de Jesús no es de este mundo. Es un Reino en el que se entra por la conversión cristiana. Un Reino de verdad y de vida, Reino de santidad y de gracia, Reino de justicia, de amor y de paz. Un Reino que sale de la Sangre y el agua que brotaron del costado de Jesucristo.

El Reino de Dios fue un tema primordial en la predicación del Señor. No cesaba de invitar a todos a entrar en él. Un día, en el Sermón de la montaña, proclamó bienaventurados a los pobres en el espíritu, porque ellos son los que poseerán el Reino.

Orígenes, comentando la sentencia de Jesús «El Reino de Dios ya está entre vosotros» (Lc 17,21), explica que quien suplica que el Reino de Dios venga, lo pide rectamente de aquel Reino de Dios que tiene dentro de él, para que nazca, fructifique y madure. Añade que «el Reino de Dios que hay dentro de nosotros, si avanzamos continuamente, llegará a su plenitud cuando se haya cumplido aquello que dice el Apóstol: que Cristo, una vez sometidos quienes le son enemigos, pondrá el Reino en manos de Dios el Padre, y así Dios será todo en todos». El escritor exhorta a que digamos siempre «Sea santificado tu nombre, venga a nosotros tu Reino».

Vivamos ya ahora el Reino con la santidad, y demos testimonio de él con la caridad que autentifica a la fe y a la esperanza.

(https://evangeli.net/evangelio/dia/2019-11-24)

23 noviembre, 2019

San Clemente Papa y Mártir

 
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 ¡Oh!, San Clemente, vos, sois el hijo del Dios de la Vida,
su amado santo, y, el tercer sucesor de San Pedro, después
de Lino y Cleto, gobernando la Iglesia, en imitación a vuestro
único Maestro: ¡Cristo! Escribisteis una carta a los Corintios
con sabios y espirituales consejos, y por ella a los paganos
de vuestro tiempo convertisteis. “El que se conserva puro no
se enorgullezca por ello, porque la pureza es un regalo
gratuito de Dios y no una conquista nuestra”, escribisteis
como clara verdad. Luego, fuisteis desterrado por Trajano,
emperador a Crimea, en Rusia,condenándoos a trabajos
forzados, con otros dos mil cristianos. Las actas antiguas
dicen que estos os decían: “Ruega por nosotros Clemente,
para que seamos dignos de las promesas de Cristo”. San
Ireneo, dice de vos, que visteis a los santos apóstoles
Pedro y Pablo y tratasteis con ellos. En Crimea, a muchos
paganos convertisteis y los bautizasteis. Vuestros obreros
compañeros de la mina de mármol de sed sufrían, porque
la fuente de agua más cercana estaba a diez kilómetros,
pero vos, orasteis con gran  fe y de pronto, apareció muy
cerca, una fuente de agua cristalina, dándoos más fama
de santidad y permitiéndoos conseguir más conversiones.
Un día, os exigieron que adorarais a Júpiter, pero vos,
dijisteis que no adorabais sino, al verdadero Dios, y os
arrojaron al mar y, para que los cristianos no pudieran
venerar vuestro cadáver, os ataron al cuello una pesa,
pero, Dios jamás os abandonó y una gran ola devolvió
vuestro cuerpo a la orilla, siendo recogido por San Cirilo
y San Metodio, luego, llevado a Roma, y recibido solemnemente.
Así, marchó al cielo vuestra alma, que coronada fue, con
corona de luz, como justo premio a vuestra entrega de amor;
¡oh!, San Clemente; “vivo mártir de la Luz Verdadera: ¡Cristo Jesús!”.

 
© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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23 de Noviembre
San Clemente I
Papa
Año 101

 

“El que se conserva puro no se enorgullezca por ello, porque la pureza es un regalo gratuito de Dios y no una conquista nuestra” Papa San Clemente I.
 
Oremos por nuestro actual Pontífice, para que a imitación de San Clemente y los demás Pontífices santos que ha tenido la Iglesia Católica, continúe guiando sabiamente a los que seguimos la santa religión de Cristo.

Cuando los persigan no tengáis temor porque el Espíritu Santo hablará por vosotros (Jesucristo).

San Clemente fue el tercer sucesor de San Pedro (después de Lino y Cleto) y gobernó a la Iglesia desde el año 93 hasta el 101. El año 96 escribió una carta a Los Corintios, que es el documento Papal más antiguo que se conoce (Después de las cartas de San Pedro). En esa carta da muy hermosos consejos, y recomienda obedecer siempre al Pontífice de Roma (Entre otras cosas dice: “el que se conserva puro no se enorgullezca por ello, porque la pureza es un regalo gratuito de Dios y no una conquista nuestra”.

Por ser cristiano fue desterrado por el emperador Trajano a Crimea (al sur de Rusia) y condenado a trabajos forzados a picar piedra con otros dos mil cristianos. Las actas antiguas dicen que estos le decían: “Ruega por nosotros Clemente, para que seamos dignos de las promesas de Cristo”.

San Ireneo (que vivió en el siglo segundo) dice que Clemente vio a los santos apóstoles Pedro y Pablo y trató con ellos. Las Actas antiguas añaden que allá en Crimea convirtió a muchísimos paganos y los bautizó. Los obreros de la mina de mármol sufrían mucho por la sed, porque la fuente de agua más cercana estaba a diez kilómetros de distancia. El santo oró con fe y apareció allí muy cerca una fuete de agua cristalina. Esto le dio más fama de santidad y le permitió conseguir muchas conversiones más.

Un día las autoridades le exigieron que adorara a Júpiter. Él dijo que no adoraba sino al verdadero Dios. Entonces fue arrojado al mar, y para que los cristianos no pudieran venerar su cadáver, le fue atado al cuello un hierro pesadísimo. Pero una gran ola devolvió su cadáver a la orilla. San Cirilo y San Metodio llevaron a Roma en el año 860 los restos de San Clemente, los cuales fueron recibidos con gran solemnidad en la Ciudad Eterna, y allá se conservan.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Clemente.htm)

22 noviembre, 2019

Santa Cecilia


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 ¡Oh! Santa Cecilia, vos sois la hija del Dios de la Vida,
su amada santa y venerada por más de mil años en la
Iglesia Católica. Acostumbrabais vestir una túnica de
tela áspera y además, que habíais consagrado a Dios
vuestra virginidad. Vuestros padres os comprometieron
en matrimonio con Valeriano, pero vos, le dijisteis a él,
que vos, habíais hecho voto de virginidad y que, si él
quería ver al ángel de Dios, debía hacerse cristiano. Y, así
lo hizo, haciéndose instruir y bautizar por el Papa Urbano.
Luego entre vos, y Valeriano, convencisteis a Tiburcio,
el hermano de éste, logrando que se hiciera cristiano. Vos,
veíais a vuestro ángel de la guarda a cada nada, mientras
el alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido sepultar
los cadáveres de los cristianos. Pero, Valeriano y Tiburcio,
se dedicaron a hacerlo con todos los cadáveres de cristianos
que encontraban, siendo por ello, arrestados y llevados ante el
alcalde, quien les pidió que declarasen que adoraban a Júpiter.
Ellos respondieron que únicamente adoraban al verdadero
Dios y a su Hijo Jesucristo, entonces fueron ferozmente
azotados, perdiendo así la vida. Los dos santos mártires
antes de morir, animaban con valor a los demás cristianos
de Roma a sufrir con gusto, antes de ser infieles a la santa
religión. Luego, vos, fuisteis arrestada y se os exigió que
renunciarais a Cristo, pero declarasteis con valor, que preferíais
la muerte antes que renegar de la verdadera religión. Entonces
fuisteis llevada junto a un horno para tratar de asfixiaros, pero,
vos, cantabais gozosa canciones celestiales en honor a Dios.
Viendo que con ello, no podían acabar con vos, el cruel
Almaquio, ordenó que os cortaran la cabeza. Vos, antes de
de morir, le pedisteis al Papa Urbano, que convirtiera vuestra
casa, en un templo para orar. ¡Y así, lo hizo! ¡Aleluya!
¡Oh! Santa Cecilia, “vivo canto por el Dios de la Vida y del Amor”.


© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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22 de Noviembre
Santa Cecilia
Mártir
Año 177


Santa Cecilia bendita, dile a Dios que también nosotros prefiramos mil muertes antes que ser infieles a nuestra santa religión. No ofendas a nadie ni en mucho ni en poco (S. Biblia Ecl. 5, 15).
Por más de mil años Santa Cecilia ha sido muy venerada en la Iglesia Católica. Una tradición muy antigua dice que pertenecía a una de las principales familias de Roma, que acostumbraba vestir una túnica de tela muy áspera y que había consagrado a Dios su virginidad.

Sus padres la comprometieron en matrimonio con un joven llamado Valeriano, pero Cecilia le dijo a éste que ella había hecho voto de virginidad y que si él quería ver al ángel de Dios debía hacerse cristiano. Valeriano se hizo instruir por el Papa Urbano y fue bautizado. Luego entre Cecilia y Valeriano convencieron a Tiburcio, el hermano de éste, y lograron que también se hiciera cristiano.

Las historias antiguas dicen que Cecilia veía a su ángel de la guarda. El alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido sepultar los cadáveres de los cristianos. Pero Valeriano y Tiburcio se dedicaron a sepultar todos los cadáveres de cristianos que encontraban. Por eso fueron arrestados. Llevados ante el alcalde, éste les pidió que declararan que adoraban a Júpiter. Ellos le dijeron que únicamente adoraban al verdadero Dios del cielo y a su Hijo Jesucristo. Entonces fueron ferozmente azotados y luego les dieron muerte.

Los dos santos mártires animaban a los demás cristianos de Roma a sufrir con gusto todos los horrores, con tal de no ser infieles a la santa religión. En seguida la policía arrestó a Cecilia y le exigió que renunciara a la religión de Cristo. Ella declaró que prefería la muerte antes que renegar de la verdadera religión. Entonces fue llevada junto a un horno caliente para tratar de sofocarle con los terribles gases que salían de allí, pero en vez de asfixiarse ella cantaba gozosa (quizás por eso la han nombrado patrona de los músicos).

Visto que con este martirio no podían acabar con ella, el cruel Almaquio mandó que le cortaran la cabeza. La santa, antes de morir le pidió al Papa Urbano que convirtiera su hermosa casa en un templo para orar, y así lo hicieron después de su martirio. Antes de morir, había repartido todos sus bienes entre los pobres.

En 1599 permitieron al escultor Maderna ver el cuerpo incorrupto de la santa y él fabricó una estatua en mármol de ella, muy hermosa, la cual se conserva en la iglesia de Santa Cecilia en Roma. Está acostada de lado y parece que habla. En Roma había ya en el año 545 un templo dedicado a esta gran Santa.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Cecilia.htm)

21 noviembre, 2019

La Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo

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 ¡Oh!, Santa María, Niña Nuestra, Vos,
sois la Hija del Dios de la Vida,
Su amadísima y predilecta.
Y, maravilla de maravillas, que en este
día, a Vos, os presentaron Joaquín
y Ana, vuestros amadísimos padres,
hijos del Dios de la Vida, y santos
en el Templo de Dios, para que Vos,
fuerais instruida sobre la fe de vuestros padres
y supierais vuestros deberes para con Dios.
Y, Él, Vuestro Padre, el “Alpha y el
Omega”, desde siempre y por siempre
os bendijo amorosa y eternamente por
los siglos de los siglos, ¡Aleluya! ¡Aleluya!
porque sabia Dios, Vuestro futuro de Amor;
¡Oh!, Santa María, Niña Nuestra, “¡Viva Luz y Amor!”.
 


© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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21 de noviembre
La Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo


Honramos hoy la Presentación en el Templo de aquella Niña de bendición. Los orígenes de esta fiesta hay que buscarlos en una piadosa tradición que surge en el escrito apócrifo llamado el «Protoevangelio de Santiago». Según este documento la Virgen María fue llevada a la edad de tres años por sus padres San Joaquín y Santa Ana. Allí, junto a otras doncellas y piadosas mujeres, fue instruida cuidadosamente respecto la fe de sus padres y sobre los deberes para con Dios.

Históricamente, el origen de esta fiesta fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén , en el año 543. Todo eso se viene conmemorando en Oriente desde el siglo VI, y hasta habla de ello el emperador Miguel Comeno en una Constitución de 1166.

Un gentil hombre francés, canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón en 1372, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda la Iglesia.

Oración
Oh Dios, que quisiste que en este día fuese presentada en el templo la Santísima Virgen María, morada del Espíritu Santo: suplicámoste por su intercesión nos concedas merecer ser presentados en el templo de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Presentación_de_la_Virgen_María.htm)

20 noviembre, 2019

San Octavio, Solutor y Adventur, Mártires

 
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¡Oh!, San Octavio, y compañeros mártires, vosotros
sois los hijos del Dios de de la vida y sus amados santos,
que como San Ambrosio de Milán decíais: “Comenzad en
vosotros la obra de la paz, una vez que vosotros estéis
pacificados, llevaréis la paz a los demás”. Y, así lo
hicisteis, conjuntamente que Solutor y Adventor
vuestros valerosos e increíbles compañeros, y que hoy,
os celebran en la iglesia de Turín, porque valientes
y orgullosos en vuestra fe, confesasteis que Cristo
Jesús, es Dios y Señor Nuestro. A vosotros de tanta
entrega militar, se os compuso una “Pasión”,
donde se os resalta vuestro arrojo y vuestra
vida como mártires en plena persecución. Además
vuestra “Pasión”, narra, de cómo escapar lograron
de la masacre de Agaunum, pero, siendo capturados
enseguida, lograsteis fugaros una vez más y caminar
por inhóspitos y solitarios parajes. Esta vez, sobre
vuestra propia muerte y todo por la fe en el Dios
Vivo. Templo y más tarde un monasterio benedictino,
demolición y la “Consolata”, que os recibió, hasta
descansar en la Iglesia de los Mártires, en la que hoy
están, como justo premio a vuestra entrega de amor y fe;
¡oh!, San Octavio y compañeros “vivo amor, por el Dios Vivo”.

© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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20 de Noviembre
San Octavio, Solutor y Adventor, Mártires
Autor: P. Felipe Santos

Etimológicamente significa “octavo hijo”. Viene de la lengua latina.

La paz sobre la tierra comienza en nosotros mismos. San Ambrosio de Milán 

Ya en el siglo IV, san Ambrosio de Milán decía: “Comenzad en vosotros la obra de la paz, una vez que vosotros estéis pacificados, llevaréis la paz a los demás”.

Este joven, juntamente con Solutor y Adventor, se celebran hoy en la iglesia de Turín, Italia.
Eran soldados de la Legión Tebea. Combatían valientemente durante el imperio que mandaba por aquel tiempo Maximiano.

Eran valientes en la lucha y valientes en confesar su fe en Cristo el Señor. El clima y el ambiente no les eran propicios. Ya habían visto con sus propios ojos morir a muchos cristianos.

No hay datos exactos de cómo murieron. Sin embargo, a personas de tanto brillo militar y de tanta fama entre los creyentes, fue fácil componerles un teatro o “Pasión” entre los años 432-450.

Ellos murieron como mártires en el siglo III, es decir cuando las persecuciones arreciaron como nunca.
La “Pasión” narraba que lograron escapar de la masacre de Agaunum. Su fuga no pasó desapercibida. La policía militar los cogió en seguida. Los llevaron presos a Turín. También se escaparon de la prisión. Empezaron a caminar pro lugares inhóspitos. Y ya esta vez, fueron enviados a la muerte por su fe en Dios único y verdadero.

Los turineses le levantaron pronto un templo en su honor. Este templo se convertiría más tarde, por mandato del obispo Gezone, en un monasterio benedictino.

Cuando los franceses ordenaron la demolición del monasterio en 1536, los tres cuerpos fueron llevados a la Consolata y finalmente a la iglesia de los mártires, en la que están hoy en día.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=13932)

19 noviembre, 2019

San Andrés Avelino

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 ¡Oh!, San Andrés Avelino; vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo, y el mismo que al leer
en el Libro Santo la frase: “La boca que miente,
mata el alma”, fue suficiente argumento, para todo
abandonarlo. Y, así, supisteis que, jamás volveríais
a ser como antes, y por ello, os entregasteis con
amor, fe y pasión a abrazar la Cruz de Cristo, atrás
dejando fama, posición y dinero, para, el uniforme
de santo sacerdote vestir y con él, deslumbrar
a propios y extraños, usando vuestra palabra, por donde
fuerais, maravillas y milagros haciendo.En vuestra ciudad
de Nápoles, vuestra predicación convertía miles
de pecadores, y acompañabais vuestras palabras
con admirables milagros y sanaciones. Cuando el Señor
os llamó, acudieron a vos, grandes multitudes a visitaros
en vuestro ataúd y durante setentaidos horas vuestro
santo cadáver echó sangre de manera milagrosa,
cada vez que le hicieron alguna pequeña herida
y ella, la recogieron en frascos, y cuatro años
después empezó a hervir en el aniversario de vuestra
muerte. Había dicho Nuestro Señor Jesucristo: “Quien
renuncie a algo importante por amor a mí, recibirá
cien veces más”. Y, claro, vos, lo recibisteis, y hoy,
gozáis de las alegrías del cielo eterno, coronado de
luz como premio justo, a vuestra entrega grande de amor
¡Santo Protector contra la muerte repentina! ¡Aleluya!;
¡oh! San Andrés Avelino; “vivo amor y renuncia por Cristo”.



© 2019 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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19 de Noviembre
San Andrés Avelino
Año 1608


Que Dios que es tan bueno y tan generoso, nos envíe muchos predicadores que como San Andrés Avelino conviertan a los pecadores que asistan a sus sermones.

Quien renuncie a algo importante por amor a mí, recibirá cien veces más (Jesucristo).


El hecho más conocido de este santo es que siendo un abogado de fama, un día en un pleito dijo una mentira, pero luego leyó en la S. Biblia la frase que dice: “La boca que miente, mata el alma”, y se asustó tanto que dejó la abogacía y se dedicó al sacerdocio, a predicar y salvar almas.


San Andrés Avelino nació en Nápoles (Italia) en 1521. Entró a la comunidad de Padres Teatinos y allí dio tales muestras de sabiduría, que fue nombrado maestro de novicios y superior.


San Carlos Borromeo, que era Arzobispo de Milán, quedó tan admirado de las cualidades de ciencia y de santidad de San Andrés que pidió a los superiores de esa comunidad que se lo enviaran a Milán, y lo obtuvo, consiguiendo con ello un gran progreso para su ciudad, porque las predicaciones de Avelino convertían muchos pecadores.


Había un convento muy relajado y San Carlos envió al Padre Andrés a tratar de reformarlo. Lo amenazaron de muerte si se atrevía a entrar allá, pero fue valiente y acabó con todos los abusos. En la ciudad de Piacenza su predicación produjo un cambio tan grande en las costumbres, que los cantineros y dueños de casas de juegos se quejaron ante el gobernador porque se les había acabado la clientela. El gobernador llamó al santo para que le diera explicaciones y este le habló tan hermosamente acerca de lo importante que es evitar el pecado y salvar el alma, que desde ese día la esposa del gobernante lo escogió como director espiritual.


En su ciudad de Nápoles su predicación convertía miles de pecadores, y él acompañaba sus palabras con admirables milagros y sanaciones. San Andrés Avelino murió a la edad de 80 años en noviembre de 1608, y murió en el preciso momento en el que empezaba la santa misa. Al hacer la señal de la cruz para comenzar la celebración, cayó muerto de un ataque de apoplejía.


Acudieron grandes multitudes a visitarlo en su ataúd, y durante 72 horas su cadáver echó sangre cada vez que le hicieron alguna pequeña cortada. Esa sangre la recogieron en frascos, y cuatro años después empezó a hervir, en el aniversario e su muerte.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Andrés_Avelino.htm)