12 junio, 2023

San Juan de Sahagún, Predicador y taumaturgo

 
 

¡Oh! San Juan de Sahagún, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida, y aunque vuestros padres no tenían hijos,
se dispusieron a hacer una novena de ayunos, oraciones
y limosnas en honor de la Santísima Virgen y obtuvieron
como respuesta de Ella, el nacimiento de vos, que en
adelante seríais su honor y alegría. Os educaron con
los monjes benedictinos, demostrando inclinación hacia
el sacerdocio, que seguisteis gracias a vuestro obispo,
y luego de haberos ordenado sacerdote os nombró secretario
y canónigo de la catedral. Estos cargos, nos os llenaban
el alma y pedisteis ser nombrado para una parroquia pobre,
donde os sentisteis feliz. Os especializasteis en teología
y os invitaron a hacer el sermón en honor de San Sebastián,
patrono de uno de los colegios, y vuestra predicación
rebasó las expectativas, creciendo vuestra popularidad.
Más adelante, os sobrevino una grave enfermedad, con
peligro de perder vuestra vida, y vos, prometisteis a Dios
que si os devolvía la salud, entraríais de religioso.
Dios os concedió la salud y vos, entrasteis de religioso
agustino. En el noviciado os pusieron a lavar platos
y barrer corredores y desyerbar los campos y jardines,
y vos, siendo todo un doctor, lo hacíais todo con gran
humildad y total esmero. Después os pusieron a servir el
vino a la comunidad, haciendo un milagro extraordinario:
con un poco de vino servisteis a muchos comensales y os
sobró vino. A vos, nadie os ganaba con el cumplimiento de
vuestros deberes, penitencias, obediencia y humildad. Erais
un predicador elocuente y vuestros sermones empezaron
a transformar a las gentes. Como persona erais un hombre
amable con todos, devotísimo del Santísimo Sacramento y amigo
de dedicar largo tiempo a la meditación y a la oración.
Las gentes cuando os veían rezar decían: “parece un ángel”.
El estudio que más os agradaba era el de la Sagrada Biblia,
porque con su lectura comprendíais y amabais la palabra
de Dios. Pasabais todo el día visitando enfermos, poniendo
paz entre las familias desunidas y ayudando a los pobres
tanto, que se os olvidaba de ir a alimentaros. Erais muy
duro en la confesión, de manera especial con los que no
querían enmendarse y se confesaban sólo para comulgar. Vuestra
palabra, transformó a muchos que estaban impasibles en sus
vicios y malas costumbres. Tardabais mucho en celebrar la
Santa Misa, pero vos, veíais a Jesucristo en la Sagrada
Eucaristía y al verlo os quedabais en éxtasis y ya no eras
capaz de proseguir con la celebración. Predicabais fuerte
contra los ricos que explotan a los pobres. Cierto rico,
amargado por estas predicaciones, pagó a dos delincuentes
para que atentaran contra vos. Pero cuando llegaron junto
vos, sintieron un gran terror que no fueron capaces de mover
sus manos. En otra ocasión, hablasteis contra los gamonales
que no pagaban lo justo a sus campesinos y desde entonces
no os permitieron volver a predicar en ese pueblo. Vuestros
preferidos eran los huérfanos, los enfermos, los más pobres
y los ancianos, para ellos recogíais limosnas y buscabais
albergues o asilos. A las muchachas en peligro les conseguíais
familias dignas que les dieran amor, sanas ocupaciones y las
protegieran. Vos, hicisteis frecuentes milagros y salvasteis
a Salamanca de la peste del tifo con vuestras oraciones.
Un día, un joven cayó a un hondo pozo y vos lo sacasteis con
solo vuestra correa, y, sin saber cómo, salió el joven desde
el fondo. La gente se puso a gritar “¡Milagro! ¡Milagro!”,
pero él se escondió para no recibir ninguna felicitación.
Salamanca estaba en sequía, pero vos dijisteis que con vuestra
muerte llegarían lluvias abundantes. Y así sucedió: apenas
entregasteis vuestra alma a Dios, enseguida llegaron copiosas
lluvias. Y, así, y luego de haber gastado vuestra vida en buena
lid, voló vuestra alma al cielo para coronada ser con corona
de luz como, justo premio a vuestra entrega increíble de amor;
¡Oh! San Juan de Sahagún «vivo amor por el Dios de la Vida».

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado



12 de Junio
San Juan de Sahagún
Predicador y taumaturgo

Sahagún es una cuidad de España, y allá nació nuestro santo en el año 1430. Sus padres no tenían hijos y dispusieron hacer una novena de ayunos, oraciones y limosnas en honor de la Santísima Virgen y obtuvieron el nacimiento de este que iba a ser su honor y alegría.


Educado con los monjes benedictinos, demostró muy buena inclinación hacia el sacerdocio y el señor obispo lo hizo seguir los estudios sacerdotales y después de ordenado sacerdote lo nombró secretario y canónigo de la catedral. Pero estos cargos honoríficos no le agradaban, y pidió entonces ser nombrado para una pobre parroquia de arrabal.

Después de varios años de sacerdocio, sintió el deseo de especializarse en teología y se matriculó como un estudiante ordinario en la Universidad de Salamanca. Allí estuvo cuatro años hasta completar todos sus estudios teológicos. Al principio era bastante desconocido pero un día fue invitado a hacer el sermón en honor de San Sebastián, patrono de uno de los colegios, y su predicación agradó tanto que empezó a ser muy popular entre la gente de la ciudad.

Y sucedió que le sobrevino una gravísima enfermedad con serio peligro de muerte y no había más remedio que hacerle una difícil operación quirúrgica (y con los métodos tan primarios de ese tiempo). Fue entonces cuando prometió a Dios que si le devolvía la salud mejoraría totalmente sus comportamientos y entraría de religioso. Dios le concedió la salud y Juan entró de religioso agustino.

En el noviciado lo pusieron a lavar platos y barrer corredores y desyerbar campos, y siendo todo un doctor, lo hacía todo con gran humildad y total esmero. Después lo pusieron a servir el vino a la comunidad, y todavía se conserva la vasija con la cual hizo el milagro de que con un poco de vino sirvió a muchos comensales y le sobró vino. En cumplimiento de sus deberes, en penitencias, en obediencia y en humildad, no le ganaba ninguno de los otros religiosos.

El convento de los padres Agustinos en Salamanca tenía fama de gran santidad, pero desde que Juan de Sahagún llegó allí, esa buena fama creció enormemente. Era un predicador muy elocuente y sus sermones empezaron a transformar a las gentes. En la ciudad había dos partidos que se atacaban sin misericordia y el santo trabajó incansablemente hasta que logró que los cabecillas de los partidos se amistaran y firmaran un pacto de paz, y se acabaron la violencia y los insultos.

Los biógrafos dicen que Fray Juan era un hombre de una gran amabilidad con todos, devotísimo del Santísimo Sacramento y muy amigo de dedicar largos ratos a la oración. Las gentes cuando lo veían rezar decían: “parece un ángel”. El estudio que más le agradaba era el de la Sagrada Biblia, para lograr comprender y amar más la palabra de Dios. A veces gastaba todo el día visitando enfermos, tratando de poner paz en familias desunidas y ayudando a gentes pobres y hasta se olvidaba de ir a comer.

Algunos lo criticaban porque en la confesión era muy rígido con los que no querían enmendarse y se confesaban sólo para comulgar, sin tener propósito de volverse mejores. Pero su rigidez transformó a muchos que estaban como adormilados en sus vicios y malas costumbres. Confesarse con él era empezar a enmendarse.

Otro defecto que le criticaban sus superiores era que tardaba mucho tiempo en celebrar la Santa Misa. Pero para ello había una explicación: y es que nuestro santo veía a Jesucristo en la Sagrada Eucaristía y al verlo se quedaba como en éxtasis y ya no era capaz por mucho rato de proseguir la celebración. Pero las gentes gustaban de asistir a sus misas porque les parecían más fervorosas que las de otros sacerdotes.

San Juan de Sahagún predicaba muy fuerte contra los ricos que explotan a los pobres. Y una vez un rico, amargado por estas predicaciones, pagó a dos delincuentes para que atalayaran al santo y le dieran una paliza. Pero cuando llegaron junto a él sintieron tan grande terror que no fueron capaces de mover las manos. Luego confesaron muy arrepentidos que los había invadido un temor reverencial y que no habían sido capaces de golpearlo.

En un pueblo habló muy fuerte contra los terratenientes que no pagaban lo debido a los campesinos y desde entonces aquellos ricachones no le permitieron volver a predicar en ese pueblo. Sus preferidos eran los huérfanos, los enfermos, los más pobres y los ancianos. Para ellos recogía limosnas y buscaba albergues o asilos. A las muchachas en peligro les conseguía familias dignas que les dieran sanas ocupaciones y las protegieran.

Hizo frecuentes milagros, y obtuvo con sus oraciones que a Salamanca la librara Dios, durante la vida del santo, de la peste del tifo negro, que azotaba a otras regiones cercanas. Un joven se cayó a un hondo pozo. Fray Juan le alargó su correa y, sin saber cómo, salió el joven desde el abismo, prendido de la tal correa. La gente se puso a gritar “¡Milagro! ¡Milagro!”, pero él se escondió para no recibir felicitaciones.

Salamanca sufría un terrible verano. El les anunció que con su muerte llegarían lluvias abundantes. Y así sucedió: apenas murió, enseguida llegaron muy copiosas y provechosas lluvias. Y sucedió que un hombre que tenía una amistad de adulterio con una mala mujer, al escuchar los sermones de Fray Juan, se apartó totalmente de tan dañosa amistad. Entonces aquella pérfida y malvada exclamó: “Ya verá el tal predicador que no termina con vida este año”. Y mandó echar un veneno en un alimento que el santo iba a tomar. Desde entonces Fray Juan empezó a enflaquecerse y a secarse, y en aquel mismo año de 1479, el santo predicador murió de sólo 49 años.

A su muerte, dejaba la ciudad de Salamanca completamente transformada, y la vida espiritual de sus oyentes renovada de manera admirable. Que Dios nos mande muchos valientes predicadores como San Juan de Sahagún. Dijo Jesús: El que pierda su vida por mi en este mundo, la salvará para la vida eterna (Jn. 12, 25).


(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Juan_Sahagún.htm)

10 junio, 2023

Beato Juan Dominici, Arzobispo de Ragusa y Cardenal de San Sixto

 

 

 

 

 

 ¡Oh! Beato Juan Dominici, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado beato, de origen humilde y que
recibisteis el hábito dominico, en el priorato de Santa
María Novella, y aunque vos, carecíais de educación y  
erais tartamudo, el Dios Altísimo que sabe lo que hace
y lo hace bien, os dotó de una extraordinaria capacidad
de retención. Y, más adelante, os convertisteis en poco
tiempo, en uno de los mejores teólogos de vuestro tiempo
y a la vez en un maravilloso predicador, lleno de amor
y elocuencia, lo que os permitió escribir bellos himnos
en lengua vernacular. Después de terminar vuestros estudios
en la Universidad de París, os dedicasteis doce años,
a la enseñanza y la predicación en Venecia. Más tarde, se
os nombró prior en Santa María Novella. En Fiésole y en
Venecia, fundasteis nuevas casas para monjes y establecisteis
un convento para monjas dominicas, al que os llamasteis
¨Corpus Christi¨. Desde aquí trabajasteis para introducir
y restablecer la estricta regla en varios prioratos.
También, os preocupasteis para que se impartiese una
educación cristiana a la juventud de vuestro tiempo y además
fuisteis el primero en combatir las tendencias malignas
de una nueva herejía que comenzaba ya a ser un peligro:
el humanismo. Asististeis al cónclave que eligió al Papa
Gregorio Doce, y luego, fuisteis su confesor y consejero
y él, os consagró como Arzobispo de Ragusa y Cardenal de
San Sixto. Y, así, como todo en este mundo, llegó el final
de vuestra santa vida, entregando vuestra alma a Dios,
para coronada ser con corona de luz y eternidad. ¡Aleluya!
¡Oh! Beato Juan Dominici, "vivo milagro del Dios de la Vida".

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado

 

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10 de Junio
Beato Juan Dominici
Arzobispo de Ragusa
y Cardenal de San Sixto

Entre los registros del Beato Juan Dominici que han llegado a nosotros, hay una breve biografía escrita por San Antonino, Arzobispo de Florencia, así como un retrato pintado del famoso Fray Angélico, en los muros de la catedral de San Marcos.

San Juan era un florentino de origen humilde que vino al mundo en 1376. A los 18 años recibió el hábito de los dominicos, en el priorato de Santa María Novella, pese a cierta oposición causada por su falta de educación y su tendencia a tartamudear. Pero aquellas carencias quedaron compensadas por su extraordinaria capacidad de retener en la memoria lo que aprendía. El Santo se convirtió en poco tiempo, en uno de los mejores teólogos de su época y en un predicador elocuente. Escribió los ‘laudi’o himnos en la lengua vernácula. Después de terminar sus estudios en la Universidad de París, dedicó 12 años a la enseñanza y la predicación en Venecia. Se le nombró prior en Santa María Novella. En Fiésole y en Venecia, fundó nuevas casas para monjes y estableció un convento para monjas dominicas, llamado Corpus Christi. Desde aquí trabajó para introducir o restablecer la estricta regla de Santo en varios prioratos.

Asimismo, se preocupó muchísimo para que se impartiese una educación cristiana a la juventud y fue el primero en combatir las perniciosas tendencias de la nueva herejía que comenzaba ya a ser un peligro: el humanismo. En 1406, asistió al cónclave que eligió al Papa Gregorio XII. Después fue el confesor y consejero del Pontífice y éste, le consagró Arzobispo de Ragusa y Cardenal de San Sixto. Murió en Buda, Hungría, el 10 de junio de 1419. Su culto fue confirmado en 1832.

(https://www.aciprensa.com/recursos/beato-juan-dominici-arzobispo-de-ragusa-y-cardenal-2458)

 

09 junio, 2023

San Efrén Diácono y Doctor de la Iglesia

 9. San Efrén

 

 ¡Oh!, San Efrén, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, y Él, no os dejó jamás e hizo que la cruz
de Cristo abrazaseis, convirtiéndoos en veraz transmisor
de la doctrina cristiana a través de vuestros versos, tanto
que, os llamaban “la cítara del Santo Espíritu”. No escribías
para éxitos lograr, pero os servíais de la poesía como medio
pastoral. Y, en cada homilía, y en cada sermón la usabais
para, seducir el espíritu de los hombres, mujeres, niños
y ancianos que cautivados os escuchaban de Dios hablar.
¿Y, cómo no iban a escucharos? Si vos, teníais en la Sagrada
Escritura, la fuente inagotable de vuestra inspiración, que
os daba un saber en el que, nadie os superaba, y con él,
los misterios sagrados penetrabais de la verdad y de Dios?
Nuestra Señora, nunca de lado quedó, pues vos, que erais su
“amado poeta” le obsequiasteis veinte himnos. A, Ella, todo
el tiempo recurríais y entre otros versos le decíais: “María,
sois más resplandeciente que el sol, conciliadora del cielo
y de la tierra, paz, alegría y salud del mundo, corona de las
vírgenes, toda pura, inmaculada, incorrupta, beatísima, inviolada,
venerable y honorable”. Y, así; y luego de haber gastado vuestra
vida en buena lid, voló vuestra alma al cielo, para coronada ser
con corona de luz, como justo premio a vuestro increíble amor;
¡oh!, San Efrén, “viva voz y cítara de la Santísima Trinidad”.

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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9 de Junio
San Efrén Diácono y
Doctor de la Iglesia
Año 373

Nació en Nisibi, en la Mesopotamia septentrional a comienzos del siglo IV, probablemente en el 306. Por lo tanto, tenía siete años cuando Constantino promulgó el edicto de Milán. Pero parece que Efrén no pudo gozar de la libertad de culto en el seno de la propia familia, porque el padre era sacerdote pagano y no estaba de acuerdo con la formación cristiana que la piadosa madre quería impartirle.

A Los 18 años recibió el bautismo y vivió del propio trabajo, en Edesa, como empleado en un baño público. En el 338 Nisibi fue atacada por Los Persas, y Efrén acudió en su ayuda.

Cuando Nisibi cayó en mano de Los Persas, Efrén, que ya era diácono, se estableció definitivamente en Edesa en el 365, y allí dirigió una escuela. Allí murió el 9 de junio del 373. Benedicto XV lo declaró doctor de la Iglesia en 1920. La tradición nos lo recuerda como un hombre austero. No conocía el griego y probablemente esta era la razón por la cual no encontramos en su obra literaria ese influjo teológico contemporáneo, caracterizado por Las controversias trinitarias. Él es el transmisor genuino de la doctrina cristiana antigua. El medio usado por San Efrén para la divulgación de la verdad cristiana es sobre todo la poesía, por lo cual con razón se lo ha definido “la cítara (o el arpa) del Espíritu Santo”.

En su época se estaba organizando el canto religioso “alternado” en Las iglesias. Los iniciadores fueron San Ambrosio en Milán y Diodoro en Antioquía. El diácono de Nisibi, en Las fronteras de la cristiandad y del mundo romano, compuso en la lengua nativa poesías de contenido didáctico o exhortativo, y propias para adaptarlas al canto colectivo. El carácter popular de sus poesias hizo que pronto se difundieran muchísimo. Gracias también a las cuidadosas traducciones en griego, pronto pasaron de Siria al Oriente mediterráneo.

Efrén no escribía para buscar éxitos literarios; él se servía de la poesía como un excelente medio pastoral. Hasta en las homilías y en los sermones usaba este medio como captación y seducción del espíritu. El profundo conocimiento de la Sagrada Escritura le ofrecía a su rica vena poética el elemento más original para penetrar en los misterios de la verdad y sacar útiles enseñanzas para el pueblo de Dios.

Efrén es también el poeta de la Virgen, a la que dirigió 20 himnos y a quien se dirigía con expresiones de tierna devoción. El llamaba a María “más resplandeciente que el sol, conciliadora del cielo y de la tierra, paz, alegría y salud del mundo, corona de las vírgenes, toda pura, inmaculada, incorrupta, beatísima, inviolada, venerable, honorable…”.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

08 junio, 2023

Santa Beata María del Divino Corazón, Apóstol del Sagrado Corazón de Jesús

 Beata María del Divino Corazón de Jesús

 

¡Oh! Santa Beata María del Divino Corazón, vos, sois la hija
del Dios de la vida y su amada santa, que, siendo religiosa
de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen
Pastor, influenciasteis en León Papa Trece, para redactar la
encíclica “Annum sacrum”, consagrando el mundo entero al Sagrado
Corazón de Jesús. Un día, vos escuchasteis el sermón sobre el
mandamiento de la ley al que Jesús se refiere en el Evangelio
de San Mateo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu alma», suscitando en vuestra alma un grito de
vocación religiosa: «En ese momento pensé: ¡Tengo que llegar
a ser religiosa! Hubiera preferido que mis oídos no lo hubieran
escuchado, pero es imposible resistirse a la voz de Dios».
Y, luego de pasar por el internado de las Hermanas del Buen
Pastor, ingresasteis a su convento, respondiendo el llamado
del Sagrado Corazón de Jesús. Tomasteis los hábitos religiosos,
el día que en Lisieux, hacía lo mismo Santa Teresita del Niño
Jesús. Vos, a pedido del mismo Jesús, quien os continuó revelando
su voluntad por medio de locuciones interiores, escribisteis
al Papa León Trece, para pedir la consagración de la humanidad
al Sagrado Corazón de Jesús, quien accedió a vuestra petición
señalando que aquella, había sido la decisión más importante
de su pontificado. Vos. recibisteis la noticia con profunda
alegría y humildad en medio de vuestra salud resquebrajada. Y,
cosas de Dios, nunca presenciasteis el día de la consagración,
pues entregasteis vuestra alma a Dios, para coronada ser con
corona de luz y eternidad en la casa de Oporto. ¡Aleluya! 
El día de la Solemnidad de Todos los Santos, os beatificó
Pablo Sexto Papa, al cumplirse trescientos años de las
revelaciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque,
¡Oh! Santa Beata María del Divino Corazón, "viva apóstol de la
misericordia del Sagrado Corazón de Jesús". ¡Aleluya! ¡Aleluya!

 © 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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08 de Junio
Santa Beata del Divino Corazón
Apóstol de la misericordia del
Sagrado Corazón de Jesús

La Beata María del Divino Corazón fue una religiosa perteneciente a la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, conocida también como las Hermanas del Buen Pastor. A esta congregación se le reconoce el haber influenciado positivamente en el Papa León XIII para que redacte la encíclica “Annum sacrum” y consagre el mundo entero al Sagrado Corazón de Jesús.

María del Divino Corazón, nacida María Droste zu Vischering, nació en Alemania el 8 de septiembre de 1863, el día de la Solemnidad de la Natividad de la Virgen María. Sus padres eran parte de la nobleza alemana.

En 1878, María escuchó un sermón sobre el gran mandamiento de la ley al que Jesús se refiere en el Evangelio de San Mateo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma». Relata ella misma lo que suscitaron esas palabras en su alma: «En ese momento pensé: ¡Tengo que llegar a ser religiosa! Hubiera preferido que mis oídos no lo hubieran escuchado, pero es imposible resistirse a la voz de Dios».

Diez años después, en 1888, luego de pasar por el internado de las Hermanas del Buen Pastor, ingresó al convento de la misma Congregación, ubicado en Münster, respondiendo a una inspiración que el Sagrado Corazón suscitó en su interior.

En 1889 tomó los hábitos religiosos, el mismo día que en Lisieux hacía lo propio la carmelita Santa Teresita del Niño Jesús.

Entre 1897 y 1898, la Madre María del Divino Corazón, por pedido del mismo Jesús -que le continuó revelando su voluntad por medio de locuciones interiores-, escribió al Papa León XIII para pedir la consagración de la humanidad al Sagrado Corazón de Jesús.

El Papa León XIII no sólo accedió a la petición el 11 de junio de 1899, sino que señaló expresamente que aquella había sido la decisión más importante de su pontificado. Sor María recibió la noticia con profunda alegría, sin embargo, su salud estaba deteriorada y no viviría para presenciar el día de la consagración.

El 8 de junio de aquel año Sor María entregó su alma al Señor en la casa de Oporto, casa madre de la Congregación, después de haber padecido de una parálisis durante tres años.

El día de la Solemnidad de Todos los Santos, el 1 de noviembre de 1975, fue Sor María fue beatificada por el Papa Pablo VI, al cumplirse 300 años de las revelaciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, al lado de la cual la Beata María del Divino Corazón se distingue como apóstol de la misericordia del Sagrado Corazón de Cristo.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-es-la-fiesta-de-la-beata-maria-del-divino-corazon-apostol-del-corazon-de-cristo-73115)

07 junio, 2023

Beata Ana de San Bartolomé, religiosa carmelita, mística y discípula de Santa Teresa de Jesús.

 

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7 de Junio
Beata Ana de San Bartolomé
Religiosa carmelita, mística
y discípula de Santa Teresa de Jesús

Cada 7 de junio se recuerda a la Beata Ana de San Bartolomé, religiosa carmelita, mística y discípula de Santa Teresa de Jesús. Sor Ana impulsó, con grandes frutos, la expansión de la reforma carmelita descalza en Francia y los Países Bajos.

Fue proclamada “Libertadora de Amberes” (Bélgica) ya que la antigua ciudad de Flandes, que había sido escenario de los enfrentamientos entre católicos y protestantes durante buena parte del siglo XVI, ganó en paz y prosperidad gracias a la fundación del monasterio carmelita descalzo liderado por la Beata Ana.

El monasterio le dio nueva vida a la ciudad, la que alguna vez fue llamada “la más bella de las ciudades” en los siglos anteriores. Posteriormente, Amberes se salvaría de la destrucción a manos de los holandeses, gracias a que los católicos de allí se encomendaron a la beata.

Tiempos aciagos

Ana de San Bartolomé nació el 1 de octubre de 1549 con el nombre Ana García Manzanas en Almendral de la Cañada (Toledo, España).

Vivió durante el periodo que se denomina el "siglo de oro" español, cuando en América se llevaban a cabo los primeros grandes esfuerzos evangelizadores en el nuevo continente. España libraba una dura y sangrienta batalla en el marco de lo que se conoce como “guerras de religión” ocasionadas por el avance del protestantismo.

Por su parte, la Iglesia católica impulsaba la Contrarreforma, que tuvo en el Concilio de Trento su momento cumbre. El Concilio dio -entre otras medidas- un impulso a la reforma de las Órdenes religiosas como medio para renovar el catolicismo y hacer frente a las ideas protestantes.

Bajo el patrocinio del Apóstol Bartolomé

En ese contexto la joven Ana fue creciendo y madurando la idea de un posible llamado a la vida religiosa. Sin embargo, en un momento determinado su salud se vio afectada y enfermó gravemente. Entre sus hermanos y familiares se suscitó una gran preocupación, así que decidieron rezar una novena al Apóstol San Bartolomé para pedir por su curación.

El 24 de agosto de 1570, día de la fiesta del Apóstol, Ana fue llevada a una ermita dedicada a él y se curó milagrosamente. Ese mismo año, completamente recuperada, ingresó al convento de San José de Ávila como hermana lega y eligió a San Bartolomé como su santo patrono, cuyo nombre tomaría como carmelita descalza.

Santa Teresa de Ávila y el espíritu de la reforma

Siendo novicia, conoció a Santa Teresa de Jesús, impulsora de la reforma del Carmelo. La Doctora de la Iglesia aprobó su profesión y le tomó los votos el 15 de agosto de 1572. Luego la convirtió en su secretaria particular.

Aprendió a escribir pulcramente de modo milagroso. Destacó siempre por su extraordinaria caridad, por su unión mística con Dios y por su gentileza con el prójimo.

Tras el fallecimiento de Santa Teresa, Sor Ana de Bartolomé inició el periplo que la llevaría a Francia, Bélgica y Países Bajos fundando conventos, dejando en muchos lugares hermosos testimonios de su virtud.

En su autobiografía, escrita por obediencia, dejó constancia de las abundantes gracias de las que gozó durante su vida, en especial de los regalos místicos que el Señor le concedió. No falta el recuento de sus luchas contra los ataques y tentaciones del demonio.

Tuvo el don de la bilocación. Cuando se enteró de que su confesor, el P. Juan de San Cirilo, estaba por morir, rezó por él y de pronto se vio a su lado, dándole consejos a su enfermero. También tuvo el don del conocimiento de las almas, que le aprovechó mucho para dar consejo espiritual y asistir con su oración a quienes se le acercaban.

Epílogo

En 1624 Sor Ana de San Bartolomé sufrió una apoplejía, de la que no pudo recuperarse totalmente. El 7 de junio de 1626, luego de haber recibido la Extremaunción y la santa Comunión, cayó en éxtasis por unos minutos y entregó su alma en paz.

Ana de San Bartolomé fue beatificada en 1917 por el Papa Benedicto XV.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-es-la-fiesta-de-la-beata-ana-de-san-bartolome-mistica-carmelita-92317)

 

06 junio, 2023

San Marcelino Champagnat: “Todo en honor de Jesús, pero, por medio de María. Todo por María, para llevar hacia Jesús”.

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¡Oh!, San Marcelino Champagnat, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida, consagrado a Nuestra Señora y su amado santo.
Nunca asististeis a escuela alguna y erais de pronto, experto
albañil y hábil negociante. Por compañero tuvisteis al “Santo
Cura de Ars”, San Juan María Vianey; con el cual os entendíais
de maravillas, mil. Os dedicasteis con toda vuestra alma,
acabar con el libertinaje de la juventud y decidisteis instruirlos
en la religión y la catequesis, tarea que hacíais con dulce
entrega y grande amor. Vuestro sacerdocio a Nuestra Señora
lo consagrasteis, fundando la congregación de los “Hermanos
Maristas”, cuyo lema: “caridad con todos” fue vuestra luz.
Los maltratos con los alumnos suprimisteis y disteis especial
importancia al canto, para eficaz hacer la enseñanza. La «escuela
activa» os recuerda como su promotor, que permitió a los alumnos
participar en clase, y que, cada religioso dedicara una hora diaria
para prepararse en la catequesis y en pedagogía para enseñar
mejor. Siempre repetíais a cada nada: “Todo en honor de Jesús,

pero, por medio de María. Todo por María, para llevar hacia
Jesús”. “Nuestra Comunidad pertenece por completo a Nuestra
Señora, la Madre de Dios. Nuestras actividades deben estar
dirigidas a hacerla amar, estimar y glorificar. Inculquemos
su devoción a nuestros jóvenes, y así los llevaremos más
fácilmente hacia Jesucristo”. Y, vuestra estatura, nunca
fue más grande que vuestra virtud, vuestro amor y alegría
desbrozadas en cada acto por pequeño que fuese a lo largo
de vuestra santa vida. Y, así, y luego de haber gastado con
pasión vuestro existir por los jóvenes, vuestra alma, voló
al cielo para, coronada ser, con corona de luz y eternidad
como premio a vuestra increíble y grande entrega de amor;
¡oh!, San Marcelino; “vivo pedagogo del Amor del Dios Vivo”.

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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6 de junio
San Marcelino Champagnat
Fundador
Año 1840

Nació en 1789 cerca de Lyon, Francia. Su padre que llegó a ser alcalde del pueblo, por defender y favorecer la religión tuvo que sufrir mucho durante la revolución francesa. La mamá era sumamente devota de la Virgen Santísima y le infundió una gran devoción mariana a Marcelino, desde muy pequeño, y le consagró su hijo a la Madre de Dios. Una tía muy piadosa le leía Vidas de Santos, y estas lecturas lo fueron entusiasmando por la vida de apostolado. La lectura de las Vidas de Santos entusiasma mucho por la virtud.

Creció sin asistir a la escuela, pero las lecturas caseras lo fueron formando en un fuerte amor por la religión. Desde muy niño demostró mucha capacidad para aprender la albañilería, y la practicó en su niñez, y después este oficio le va a ser muy útil en sus fundaciones. También era ágil para el negocio. Compraba corderitos, los engordaba, y luego los vendía y así fue haciendo sus ahorros, con los cuales más tarde ayudará a costearse sus estudios.

Terminada la revolución francesa, el Cardenal Fresh (tío de Napoleón) se propuso conseguir vocaciones para el sacerdocio y fundó varios seminarios. Cerca del pueblo de Marcelino abrieron un seminario mayor y un sacerdote visitador llegó a la casa de los Champagnat a visitar a alguno de los jóvenes a ingresar en el nuevo seminario. A Marcelino le entusiasmó la idea, pero su padre y su tío decían que él no servía para los estudios sino para los oficios manuales. Sin embargo el joven insistió y le permitieron entrar en el seminario.

Como lo habían anunciado el papá y el tío, los estudios le resultaron sumamente difíciles y estuvo a punto de ser echado del seminario por sus bajas notas en los exámenes. Pero su buena conducta y el hacerse repetir las clases por unos buenos amigos, le permitieron poder seguir estudiando para el sacerdocio. En el seminario tenía otro compañero que, como él, tenía menos memoria y menos aptitud para los estudios que los demás, pero los dos sobresalían en piedad y en buena conducta y esto les iba a ser inmensamente útil en la vida. El compañero se llamaba Juan María Vianey, que después fue el Santo Cura de Ars, famoso en todo el mundo.

Poco antes de recibir la ordenación sacerdotal, él y otros 12 compañeros hicieron el propósito de fundar una Comunidad religiosa que propagara la devoción a la Sma. Virgen y fueron en peregrinación a un santuario mariano a encomendar esta gracia. Marcelino logrará cumplir este buen deseo de sus compañeros.

En 1816 fue ordenado sacerdote y lo nombraron como coadjutor o vicario de un sacerdote anciano en un pueblecito donde los hombres pasaban sus ratos libres en las cantinas tomando licor, y la juventud en bailaderos nada santos, y la ignorancia religiosa era sumamente grande.

Marcelino se dedicó con toda su alma a tratar de acabar con las borracheras y los bailaderos y a procurar instruir a sus fieles lo mejor posible en la religión. Como tenía una especial cualidad para atraer a la juventud, pronto se vio rodeado de muchos jóvenes que deseaban ser instruidos en la religión. Y hasta tal punto les gustaba su clase de catequesis, que antes de que abrieran la iglesia a las seis de la mañana, ya estaban allí esperando en la puerta para entrar a escucharle.

Marcelino era todavía muy joven, apenas tenía 27 años, y ya resultó fundando una nueva comunidad. Era de elevada estatura, robusto, de carácter enérgico y amable a la vez. Alto en su aspecto físico y gigante en la virtud. Le había consagrado su sacerdocio a la Virgen María, y en una de sus visitas al Santuario Mariano de la Fourviere, recibió la inspiración de dedicarse a fundar una congregación religiosa dedicada a enseñar catecismo a los niños y a propagar la devoción a Nuestra Señora.

Eso sucedió en 1816, y una placa allá en dicho santuario recuerda este importante acontecimiento. Lo que movió inmediatamente a Marcelino a fundar la Comunidad de Hermanos Maristas fue el que al visitar a un joven enfermo se dio cuenta de que aquel pobre muchacho ignoraba totalmente la religión. Se puso a pensar que en ese mismo estado debían estar miles y miles de jóvenes, por falta de maestros que les enseñaran el catecismo. Lo preparó a bien morir, y se propuso buscar compañeros que le ayudaran a instruir cristianamente a la juventud.

El 2 de enero de 1817 empezó la nueva comunidad de Hermanos Maristas en una casita que era una verdadera Cueva de Belén por su pobreza. Sus jóvenes compañeros se dedicaban a estudiar religión y a cultivar un campo para conseguir su subsistencia. El santo los formaba rígidamente en pobreza, castidad y obediencia, para que luego fueran verdaderamente apóstoles. Pronto empezaron a llegar peticiones de maestros de religión para parroquias y más parroquias.

Marcelino enviaba a los que ya tenía mejor preparados, y la casa se le volvía a llenar de aspirantes. Siempre tenía más peticiones de parroquias para enviarles hermanos catequistas, que jóvenes ya preparados para ser enviados. Y como su casa se llenó hasta el extremo, él mismo se dedicó ayudado por sus novicios, y aprovechando sus conocimientos de albañilería, a ensanchar el edificio.

Ante todo, las labores de sus religiosos estaban todas dirigidas a hacer conocer y amar más a Dios y a nuestra religión. El método empleado era el de la más exquisita caridad con todos. Marcelino no podía olvidar cómo una vez un profesor puso en público un sobrenombre humillante a un alumno y entonces los compañeros de ese pobre muchacho empezaron a humillarlo hasta desesperarlo. Por eso prohibió rotundamente todo trato humillante para con los alumnos. Quitó los castigos físicos y deprimentes. Le dio mucha importancia al canto como medio de hacer más alegre y más eficaz la catequesis. Fue precursor de la escuela activa, en la cual los alumnos participan positivamente en las clases. Cada religioso debía dedicar una hora por día a prepararse en catequesis, y en pedagogía para saber enseñar lo mejor posible.

La quinta esencia de la pedagogía de San Marcelino era su gran devoción a la Virgen Santísima. Repetía a sus religiosos: “Todo en honor de Jesús, pero por medio de María. Todo por María, para llevar hacia Jesús”. Y les decía: “Nuestra Comunidad pertenece por completo a Nuestra Señora la Madre de Dios. Nuestras actividades deben estar dirigidas a hacerla amar, estimar y glorificar. Inculquemos su devoción a nuestros jóvenes, y así los llevaremos más fácilmente hacia Jesucristo”.

Marcelino murió muy joven, apenas de 51 años el 6 de junio de 1840. Los últimos años había sufrido de una gastritis aguda, y un cáncer al estómago le ocasionó la muerte. Al morir dejaba 40 casas de Hermanos Maristas. Ahora sus religiosos son más de 6,000 en 870 casas, en muy diversos países. Marcelino Champagnat fue proclamado santo por el Papa Juan Pablo II el 18 de abril de 1999.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Marcelino_Champagnat_6_7.htm)

05 junio, 2023

San Bonifacio, Patrono y Apóstol de Alemania


 

 ¡Oh!, San Bonifacio, vos, sois el hijo del Dios de la Vida, obispo
apóstol, mártir y patrono de Alemania. Os llamaban Winfrido
y os ordenaron sacerdote de Dios con dos compañeros más.
 Seguidamente, preparasteis vuestro viaje a Roma, para pedir
autorización de Gregorio Segundo Papa, para misionar
en vuestro continente. El Papa, os escuchó feliz y complacido
y en el momento de otorgaros la bendición os dijo: “Soldado
de Cristo, te llamarás Bonifacio”, que significa “bienhechor”.
Convertisteis en Frislandia y Hesse a cientos de bárbaros
de manera milagrosa. En Amoneburg, a orillas del río Olm,
fundasteis el primer monasterio, y de regreso a Roma,
el Papa, os ordenó Obispo. En Hesse, fundasteis el convento
de Fritzlar, y el monasterio de Ordruf. Presidisteis el concilio
donde se encontraba Carlomán, hijo de Carlos Martel y tío
de Carlomagno, quien os apoyó en vuestra empresa. El Papa
en Roma, os elevó a la dignidad de arzobispo de Maguncia,
para proseguir vuestra misión evangelizadora y os unieron
a vos, varios hermanos evangelizadores. Os apoyaron también
mujeres inglesas, para contribuir a la conversión de Alemania,
como santa Tecla, santa Walburga y una prima vuestra,
santa Lioba. Vos, proseguisteis fundando varios monasterios
y celebrando sínodos como el de Alemania y Francia.
Cuando teníais ochenta años, junto a cincuenta y dos
compañeros marchasteis a Holanda, porque los convertidos
habían apostatado y al desembarcar cerca de Dochum, miles
de habitantes que os esperaban, fueron bautizados y el día
de pentecostés recibieron el sacramento de la confirmación.
Un día, vos, os encontrabais leyendo, cuando escuchasteis
el rumor de gente que se acercaba. Salisteis de vuestra tienda
creyendo que serían los recién convertidos, pero, visteis una
turba decidida a mataros, siendo atacados con lanzas y espadas.
“¡Dios salvará nuestras almas!”, gritasteis vos. Uno de los
atacantes se arrojó sobre vos, y vos, levantasteis la Biblia
para protegeros. La espada partió el Santo Libro y también
vuestra cabeza, volando al cielo vuestra alma, para coronada
ser con corona de luz, como premio a vuestra entrega de amor.
Santo Apóstol y Patrono amado de los católicos alemanes;
¡Oh! San Bonifacio, “vivo Apóstol y Patriarca del Dios Vivo”.

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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5 de Junio
San Bonifacio
Apóstol de Alemania

Bonifacio nació hacia el año 680, en el territorio de Wessex (Inglaterra). Su verdadero nombre era Winfrido. Ordenado sacerdote, en el año 716 con dos compañeros se encaminó a Turingia; pero aún no era la hora de su apostolado. Regresó a su monasterio y en el año 718 viajó a Roma para solicitar del papa Gregorio II autorización de misionar en el continente. El Sumo Pontífice lo escuchó complacido y, en el momento de otorgarle la bendición, le dijo: “Soldado de Cristo, te llamarás Bonifacio”. Este nombre significa “bienhechor”.

En 719 se dirigió a Frislandia. Allí estuvo tres años; luego se marchó a Hesse, convirtiendo a gran número de bárbaros. En Amoneburg, a orillas del río Olm, fundó el primer monasterio. Regresó a Roma, donde el papa lo ordenó obispo.

Poco después, en el territorio de Hesse, fundaba el convento de Fritzlar. En el año 725 volvió a dirigirse a Turingia y, continuando su obra misionera, fundó el monasterio de Ordruf. Presidió un concilio donde se encontraba Carlomán, hijo de Carlos Martel y tío de Carlomagno, quien lo apoyó en su empresa. En el año 737, otra vez en Roma, el papa lo elevó a la dignidad de arzobispo de Maguncia. Prosiguió su misión evangelizadora y se unieron a él gran cantidad de colaboradores.

También llegaron desde Inglaterra mujeres para contribuir a la conversión del país alemán, emparentado racialmente con el suyo. Entre éstas se destacaron santa Tecla, santa Walburga y una prima de Bonifacio, santa Lioba. Este es el origen de los conventos de mujeres. Prosiguió fundando monasterios y celebrando sínodos, tanto en Alemania como en Francia, a consecuencia de lo cual ambas quedaron íntimamente unidas a Roma.

El anciano predicador había llegado a los ochenta años. Deseaba regresar a Frisia (la actual Holanda). Tenía noticias de que los convertidos habían apostatado. Cincuenta y dos compañeros fueron con él. Atravesaron muchos canales, hasta penetrar en el corazón del territorio. Al desembarcar cerca de Dochum, miles de habitantes de Frisia fueron bautizados. El día de pentecostés debían recibir el sacramento de la confirmación.

Bonifacio se encontraba leyendo, cuando escuchó el rumor de gente que se acercaba. Salió de su tienda creyendo que serían los recién convertidos, pero lo que vio fue una turba armada con evidente determinación de matarlo.

Los misioneros fueron atacados con lanzas y espadas. “Dios salvará nuestras almas”, grito Bonifacio. Uno de los malhechores se arrojó sobre el anciano arzobispo, quien levantó maquinalmente el libro del evangelio que llevaba en la mano, para protegerse. La espada partió el libro y la cabeza del misionero. Era el 5 de junio del año 754.

El sepulcro de san Bonifacio se halla en Fulda, en el monasterio que él fundó. Se lo representa con un hacha y una encina derribada a sus pies, en recuerdo del árbol que los gentiles adoraban como sagrado y que Bonifacio abatió en Hesse. Es el apóstol de Alemania y el patriarca de los católicos de ese país.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy

Sancho, Florencio, Julián, Ciriaco, Marcelino, Nicanor, Faustino, Apolonio, Marciano, Zenaida, Ciria, Valeria, Marcia, Doroteo, Claudio, Adalaro, Lupercio, mártires; Eutiquio, obispo; Doroteo, presbítero; Félix, monje; beato Fernando de Portugal.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints)