05 julio, 2023

San Antonio María Zaccaría Fundador de órdenes, creador la devoción de las Cuarenta Horas y Patrono de los Médicos

 

 

 

 

 ¡Oh!, San Antonio María Zaccaría; vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado santo, que, viviendo poco tiempo, obrasteis,
como si lo hubierais hecho por mucho. Vuestra madre renunció
a nuevos matrimonios que se le ofrecían, para dedicarse totalmente
a vuestra educación con resultados increíbles. Estudiasteis
medicina y siempre huisteis de las juergas universitarias para
conservar la santa virtud de la castidad. De joven renunciasteis
a la vestimenta costosa y elegante, y vestíais como la gente
común y corriente, y el dinero que ahorrabais lo repartíais entre
los más necesitados. Os graduasteis muy joven y nunca dejasteis
vuestro deseo de dedicaros a atender a los pobres de manera
gratuita y a la vez, evangelizar a vuestros pacientes para
enseñarles a salvar el alma y ganarse el cielo. Años después,
vuestros directores espirituales os aconsejaron que entraseis al
seminario, cosa que aceptasteis y lograsteis ordenaros sacerdote.
Y Así, os convertisteis en doblemente médico: de los cuerpos y
de las almas. Vos tuvisteis desde pequeño un inmenso amor por
los pobres. A veces volvíais casa sin saco, porque lo habíais
regalado a algún pobre. Todo lo que recogíais como  profesional
y sacerdote, lo repartíais entre los más necesitados. Por medio
de la hermana Luisa Torelli fundasteis la comunidad de las hermanas
“Angelicales”, para cuidar a jovencitas en peligro de caer en
vicios, y que volviesen por el camino del bien. Más tarde, junto
a otros compañeros fundasteis la Comunidad: los “Clérigos de San
Pablo”, que predicaba para convertir a los pecadores, extender
por todas partes la devoción a la Pasión y muerte de Cristo,
y a su santa Cruz. San Carlos dijo de los "Clérigos de San Pablo":
“Son la ayuda más formidable que he encontrado en mi arquidiócesis”.
Vos, sentíais gran cariño por la Sagrada Eucaristía, donde Cristo
está en la Santa Hostia, con su Cuerpo, Sangre, alma y divinidad.
Y, vos, como amabais así a Cristo, propagasteis por todas partes
"la devoción de las Cuarenta Horas", que era, dedicar tres días
cada año, en cada templo, a honrar solemnemente a la Santísima
Eucaristía con rezos, cantos, himnos y otros actos de fe y culto.
También amabais "la pasión y muerte de Cristo" y cada viernes,
a las tres de la tarde hacíais sonar las campanas, para recordar
a la gente, la hora en la que Cristo había muerto. Siempre llevabais
una imagen de Jesús crucificado, y os esmerabais por hacer que
vuestros oyentes meditasen en los sufrimientos de Jesús en su
Pasión y Muerte, para aumentar más el amor hacia nuestro Redentor.
Una tercera devoción que os acompañó fue el enorme entusiasmo
por las "Cartas de San Pablo", su lectura os emocionaba hasta las
lágrimas y luego predicabais a vuestros discípulos, insistiéndoles
en que siempre leyesen tan maravillosas cartas frecuentemente,
y que reflexionasen y meditasen en sus importantísimas enseñanzas.
A vos, os tocó vivir en tiempos difíciles en los que en Alemania
el falso reformador Lutero, proclamaba reformas falsarias en la
religión y, en Roma y España; San Ignacio y sus jesuitas empezaban
a trabajar para lograr una verdadera reforma de la Iglesia. Vos,
con vuestro enorme apostolado preparasteis la gran Reforma
de la Iglesia Católica,  que iba a traer el Concilio de Trento.
Un día, siendo aún muy joven, sentisteis que de tanto trabajar
por el apostolado, os faltaban las fuerzas y os fuisteis a casa
de vuestra santa madre, y allí, en sus brazos voló vuestra alma
el cielo, para coronada ser con corona de luz como justo premio
a vuestra entrega increíble y extraordinaria de amor y fe. El Papa
León XIII os declaró santo y nosotros os pedimos que pidáis mucho
al nuestro Padre Creador, para que la Iglesia Católica se renueve
constantemente día por día y no vaya a caer nunca en la relajación;
¡Oh! San Antonio María Zaccaría; "Vivo, apóstol del Dios Vivo y Eterno."


© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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05 de Julio
San Antonio María Zaccaría
Fundador y Patrono de los Médicos

En este sacerdote que murió muy joven, sí que se cumplió aquella frase del Libro de la Sabiduría en la S. Biblia “Vivió muy poco tiempo, pero hizo obras como si hubiera tenido una vida muy larga”.

Nació en Cremona, Italia, en 1502. Quedó huérfano de padre cuando tenia muy pocos años. Su madre, viuda a los 18 años, renunció a nuevos matrimonios que se le ofrecían con tal de dedicarse totalmente a la educación de su hijita y los resultados que obtuvo fueron admirables.

Estudió medicina en la Universidad de Padua, y allí supo cuidarse muy bien para huir de las juergas universitarias y así conservar la santa virtud de la castidad. Desde joven renunció a los vestidos elegantes y costosos, y vistió siempre como la gente pobre, y el dinero que ahorraba con esto, lo repartía entre los más necesitados.

A los 22 años se graduó de médico y su gran deseo era dedicarse totalmente a atender a las gentes más pobres, la mayor parte de las veces gratuitamente, y aprovechar su profesión para ayudarles también a sus pacientes a salvar el alma y ganarse el cielo. Pero unos años después, sus directores espirituales le aconsejaron que hiciera también los estudios sacerdotales, y así logró ordenarse de sacerdote. Así fue doblemente médico: de los cuerpos y de las almas.

Antonio María tuvo siempre desde muy pequeño un inmenso amor por los pobres. Ya en la escuela, volvía a veces a casa sin saco, porque lo había regalado a algún pobrecito que había encontrado por ahí tiritando de frío. Durante sus años de profesional y sacerdote, todo lo que consigue lo reparte entre los más necesitados.

Se trasladó a Milán (la ciudad de mayor número de habitantes en Italia) porque en esa gran ciudad tenía más posibilidades de extender su apostolado a muchas gentes. Y allí, por medio de la hermana Luisa Torelli fundó la comunidad de las hermanas llamadas “Angelicales” (nombre que les pusieron porque su convento se llamaba de “Los Santos Angeles”). El fin de esta comunidad era preservar a las jovencitas que estaban en peligro de caer en vicios, y redimir y volver al buen camino a las que ya habían caído. Estas hermanas le ayudaron muchísimo a nuestro santo en todos sus apostolados.

Luego con otros compañeros fundó la Comunidad llamada “Clérigos de San Pablo” los cuales, por vivir en un convento llamado de San Bernabé, fueron llamados por la gente “Los Padres Bernabitas”. Esta congregación tenía por fin predicar para convertir a los pecadores, extender por todas partes la devoción a la Pasión y muerte de Cristo, y a su santa Cruz. Y esforzarse lo más posible por tratar de obtener la renovación de la vida espiritual y piadosa entre el pueblo, que estaba muy decaida y relajada. Estos religiosos hicieron tanto bien en la ciudad y sus alrededores que unos años mas tarde, San Carlos, gran arzobispo de Milán, dirá de ellos: “Son la ayuda más formidable que he encontrado en mi arquidiócesis”.

San Antonio María sentía un gran cariño por la Sagrada Eucaristía, donde está Cristo presente en la Santa Hostia, con su Cuerpo, Sangre, alma y divinidad. Por eso propagó por todas partes la devoción de las Cuarenta Horas, que consiste en dedicar tres días cada año, en cada templo, a honrar solemnemente a la Sma. Eucaristía con rezos, cantos y otros actos solemnes de culto.

Otra de sus grandes devociones era la pasión y muerte de Cristo. Cada viernes, a las tres de la tarde hacía sonar las campanas, para recordar a la gente que a esa hora había muerto Nuestro Señor. Siempre llevaba una imagen de Jesús crucificado, y se esmeraba por hacer que sus oyentes meditaran en los sufrimientos de Jesús en su Pasión y Muerte, porque esto aumenta mucho el amor hacia el Redentor. Y una tercera devoción que lo acompaño en sus años de sacerdocio fue un enorme entusiasmo por las Cartas de San Pablo. Su lectura lo emocionaba hasta el extremo, y de ellas predicaba, y a sus discípulos les insistía en que leyeran tan preciosas cartas frecuentemente, y que meditaran en sus importantísimas enseñanzas. A él le sucedió lo que le ha pasado a miles y millones de creyentes en el mundo entero, que al leer las Cartas de San Pablo han descubierto en ellas unos mensajes celestiales tan interesantes que quedan entusiasmados para siempre por su lectura y meditación.

A nuestro santo le correspondió vivir en los tiempos difíciles en los que en Alemania el falso reformador Lutero proclamaba una falsa reforma en la religión, y en Roma y España, San Ignacio y sus jesuitas empezaban a trabajar por conseguir una verdadera reforma de la Iglesia, y muchísimos católicos sentían un intenso deseo de que empezara una era de mayor fervor y menos frialdad y maldad. San Antonio María fue uno de los que con su enorme apostolado preparó la gran Reforma de la Iglesia Católica que iba a traer el Concilio de Trento.

Siendo aún muy joven, sintió que de tanto trabajar por el apostolado, le faltaban las fuerzas. Se fue a casa de su santa madre, y en sus brazos murió el 5 de julio de 1539. Tenía apenas 37 años, pero había hecho labores apostólicas como si hubiera trabajado por tres docenas de años más. El Papa León XIII lo declaró santo en 1897. Y nosotros le pedimos a San Antonio Zaccaría, que pida mucho al buen Dios para que la Iglesia Católica se renueve día por día y no vaya a caer nunca en la relajación y que no se enfríe nunca en el santo fervor que Nuestro Señor quiere de cada uno de los creyentes.

(https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Antonio_Mar%C3%ADa_Zaccaria.htm)

04 julio, 2023

Beato Pier Giorgio Frassati, Patrono de los montañistas

 Pier Giorgio Frassati – Catholic-Link

 

 ¡Oh! Beato Pier Giorgio, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado Beato, que crecisteis en gran
opulencia familiar. Vuestro padre fundador y director
del diario La Stampa y vuestra madre gran pintora
que os transmitió la fe. Siendo adolescente mostrabais
ya, una profunda vida espiritual. Os hicisteis miembro
de la Acción Católica, el Apostolado de la oración, la
Liga Eucarística y la Asociación de jóvenes adoradores
universitarios. Estudiasteis Ingeniería Mecánica para
luego trabajar cerca de los operarios pobres y dentro
del Politécnico de Turín, fundasteis los amigos de
Cristo, para tenerlo a Él, como centro de su amistad.
Tuvisteis una vida austera y el dinero que vuestros
padres os daban para vuestros gastos personales lo
destinabais para obras de caridad. Mostrabais una gran
fortaleza espiritual, que yacía en la comunión diaria
y la frecuente adoración al Santísimo. Fuisteis un
eximio deportista, esquiador y montañista. Escalasteis
los Alpes y el Valle de Aosta. En medio del mundo nunca
perdisteis la oportunidad de llevar a vuestros amigos
a la Santa Misa, a animarlos a la lectura de las Sagradas
Escrituras y el rezo del Santo Rosario. Ya, joven, os
diagnosticaron poliomielitis, enfermedad que os llevó
a la muerte en solo una semana. Así, voló vuestra alma
al cielo, arropado de una multitud incontable de amigos
y personas pobres. San Juan Pablo II os beatificó y dijo
de vos así: “él proclama, con su ejemplo, que es santa
la vida que se conduce con el Espíritu Santo, Espíritu
de las Bienaventuranzas, y que solo quien se convierte
en ‘hombre de las Bienaventuranzas’ logra comunicar a los
hermanos el amor y la paz. Repite que vale verdaderamente
la pena sacrificar todo para servir al Señor. Testimonia
que la santidad es posible para todos y que solo la
revolución de la caridad puede encender en el corazón de
los hombres la esperanza de un futuro mejor”. ¡Aleluya!
¡Oh! Beato Pier Giorgio "vivo testigo del amor de Dios".

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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05 de Julio
Beato Pier Giorgio Frassati
Patrono de los montañistas

El Beato Pier Giorgio nació en Turín, Italia, el 6 de abril de 1901. Creció en el seno de una familia muy rica. Su padre fue el fundador y director del diario La Stampa y su madre una notable pintora que le transmitió la fe.

En su adolescencia cultivó una profunda vida espiritual, se hizo activo miembro de la Acción Católica, el Apostolado de la oración, la Liga Eucarística y la Asociación de jóvenes adoradores universitarios.

Decidió estudiar Ingeniería Industrial Mecánica para trabajar cerca de los operarios pobres e ingresó al Politécnico de Turín donde fundó un círculo de jóvenes que buscaban hacer de Cristo el centro de su amistad.

Llevó una vida austera y destinaba a obras de caridad buena parte del dinero que sus padres le daban para sus gastos personales. Su fuerza estaba en la comunión diaria y la frecuente adoración al Santísimo.

Fue deportista, esquiador y montañista. Escaló los Alpes y el Valle de Aosta. Asimismo, nunca perdió la oportunidad de llevar a sus amigos a la Santa Misa, la lectura de las Sagradas Escrituras y el rezo del Santo Rosario.

Cuando cumplió 24 años de edad le diagnosticaron poliomielitis fulminante, una enfermedad que lo llevó a la muerte en solo una semana.

Partió a la casa del Padre el 4 de julio de 1925 y tuvo un multitudinario funeral entre amigos y personas pobres.

San Juan Pablo II lo beatificó en 1990 y destacó que “él proclama, con su ejemplo, que es ‘santa’ la vida que se conduce con el Espíritu Santo, Espíritu de las Bienaventuranzas, y que solo quien se convierte en ‘hombre de las Bienaventuranzas’ logra comunicar a los hermanos el amor y la paz”.

“Repite que vale verdaderamente la pena sacrificar todo para servir al Señor. Testimonia que la santidad es posible para todos y que solo la revolución de la caridad puede encender en el corazón de los hombres la esperanza de un futuro mejor”.

(https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=740)

03 julio, 2023

Santo Tomás Apóstol, Patrono de los Jueces, Ciegos, Arquitectos y Teólogos

 Santo Tomás Apóstol. Patrono de los arquitectos, ciegos, teólogos

 

¡Oh!, Santo Tomás, Apóstol, vos, sois el hijo del Dios de
la Vida, su amado Apóstol y santo. Vos, evangelizabais Persia   
y entregasteis vuestra santa alma como mártir en la India.  
Os recordamos tres veces en el evangelio: La primera, cuando Jesús 
 se dirige por última vez a Jerusalén, para ser atormentado y luego
morir. Entonces vos, intervenís, según refiere San Juan:
“Tomás, llamado Dídimo, dijo a los demás: Vayamos también
nosotros y muramos con Él”. Demostrando con ello, vuestro
admirable valor. Alguien dijo, que vos, no solo demostrasteis
“una fe esperanzada, sino una desesperación leal”. O sea jamás
abandonar a Jesús. La segunda, en la Última Cena, cuando
Jesús os dijo a todos vosotros apóstoles: “A donde Yo voy,
ya sabéis el camino”. Y, vos, muy triste le respondisteis:
“Señor: no sabemos a donde vas, ¿cómo podemos saber el
camino?” Mostrabais así vuestra sinceridad para con Él,
para entender aquello que les estaba diciendo. Y, Jesús
os dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va
al Padre sino por mí”. “Yo voy para allá, síganme, que yo
soy el Camino para llegar con toda seguridad”. Y, la vez
tercera: Dice San Juan “En la primera aparición de Jesús
resucitado a sus apóstoles no estaba con ellos Tomás. Los
discípulos le dijeron: “Hemos visto al Señor”. Y, vos les
contestasteis: “si no veo en sus manos los agujeros de los
clavos, y si no meto mis dedos en los agujeros sus clavos,
 y no meto mi mano en la herida de su constado, no creeré”.
Y, ocho días después estaban los discípulos reunidos y vos,
con ellos. Se presentó Jesús y os dijo: “Acerca tu dedo:
aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en la herida
de mi costado, y no seas incrédulo sino creyente”. Y, vos,
contestasteis: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús os dijo:
“Has creído porque me has visto. Dichosos los que creen
sin ver”. Luego os fuisteis a propagar el evangelio, hasta
morir martirizado por proclamar vuestra fe en Jesucristo
resucitado. Y, así, creyendo en el Dios de la Vida, voló
vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona de luz
como un justo premio a vuestra entrega increíble de amor.
¡Santo Patrono de teólogos, jueces y arquitectos de la tierra!
¡Oh!, Santo Tomás: “vivo amor y fe: ¡Señor Mío y Dios Mío!”.

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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03 de Julio
Santo Tomás Apóstol
Siglo I

“Señor: ¡Auméntanos la Fe!”

Tomás significa “gemelo”

La tradición antigua dice que Santo Tomás Apóstol fue martirizado en la India el 3 de julio del año 72. Parece que en los últimos años de su vida estuvo evangelizando en Persia y en la India, y que allí sufrió el martirio. De este apóstol narra el santo evangelio tres episodios.

El primero sucede cuando Jesús se dirige por última vez a Jerusalem, donde según lo anunciado, será atormentado y lo matarán. En este momento los discípulos sienten un impresionante temor acerca de los graves sucesos que pueden suceder y dicen a Jesús: “Los judíos quieren matarte y ¿vuelves allá?. Y es entonces cuando interviene Tomás, llamado Dídimo (en este tiempo muchas personas de Israel tenían dos nombres: uno en hebreo y otro en griego. Así por ej. Pedro en griego y Cefás en hebreo). Tomás, es nombre hebreo. En griego se dice “Dídimo”, que significa lo mismo: el gemelo. Cuenta San Juan (Jn. 11,16) “Tomás, llamado Dídimo, dijo a los demás: Vayamos también nosotros y muramos con Él”. Aquí el apóstol demuestra su admirable valor.

Un escritor llegó a decir que en esto Tomás no demostró solamente “una fe esperanzada, sino una desesperación leal”. O sea: él estaba seguro de una cosa: sucediera lo que sucediera, por grave y terrible que fuera, no quería abandonar a Jesús. El valor no significa no tener temor. Si no experimentáramos miedo y temor, resultaría muy fácil hacer cualquier heroísmo. El verdadero valor se demuestra cuando se está seguro de que puede suceder lo peor, sentirse lleno de temores y terrores y sin embargo arriesgarse a hacer lo que se tiene que hacer. Y eso fue lo que hizo Tomás aquel día. Nadie tiene porque sentirse avergonzado de tener miedo y pavor, pero lo que sí nos debe avergonzar totalmente es el que a causa del temor dejemos de hacer lo que la conciencia nos dice que sí debemos hacer, Santo Tomás nos sirva de ejemplo.

La segunda intervención: sucedió en la Última Cena. Jesús les dijo a los apóstoles: “A donde Yo voy, ya sabéis el camino”. Y Tomás le respondió: “Señor: no sabemos a donde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” (Jn. 14, 15). Los apóstoles no lograban entender el camino por el cual debía transitar Jesús, porque ese camino era el de la Cruz. En ese momento ellos eran incapaces de comprender esto tan doloroso. Y entre los apóstoles había uno que jamás podía decir que entendía algo que no lograba comprender. Ese hombre era Tomás. Era demasiado sincero, y tomaba las cosas muy en serio, para decir externamente aquello que su interior no aceptaba. Tenía que estar seguro. De manera que le expresó a Jesús sus dudas y su incapacidad para entender aquello que Él les estaba diciendo. Admirable respuesta. Y lo maravilloso es que la pregunta de un hombre que dudaba obtuvo una de las respuestas más formidables del Hijo de Dios. Uno de las más importantes afirmaciones que hizo Jesús en toda su vida. Nadie en la religión debe avergonzarse de preguntar y buscar respuestas acerca de aquello que no entiende, porque hay una verdad sorprendente y bendita: todo el que busca encuentra.

Le dijo Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí” Ciertos santos como por ejemplo el Padre Alberione, Fundador de los Padres Paulinos, eligieron esta frase para meditarla todos los días de su vida. Porque es demasiado importante como para que se nos pueda olvidar. Esta hermosa frase nos admira y nos emociona a nosotros, pero mucho más debió impresionar a los que la escucharon por primera vez.

En esta respuesta Jesús habla de tres cosas supremamente importantes para todo israelita: el Camino, la Verdad y la Vida. Para ellos el encontrar el verdadero camino para llegar a la santidad, y lograr tener la verdad y conseguir la vida verdadera, eran cosas extraordinariamente importantes. En sus viajes por el desierto sabían muy bien que si equivocaban el camino estaban irremediablemente perdidos, pero que si lograban viajar por el camino seguro, llegarían a su destino. Pero Jesús no sólo anuncia que les mostrará a sus discípulos cuál es el camino a seguir, sino que declara que Él mismo es el Camino, la Verdad y la Vida.

Notable diferencia: Si le preguntamos al alguien que sabe muy bien: ¿Dónde queda el hospital principal? Puede decirnos: siga 200 metros hacia el norte y 300 hacia occidente y luego suba 15 metros… Quizás logremos llegar. Quizás no. Pero si en vez de darnos eso respuesta nos dice: “Sígame, que yo voy para allá”, entonces sí que vamos a llegar con toda seguridad. Es lo que hizo Jesús: No sólo nos dijo cual era el camino para llegar a la Vida Eterna Feliz, sino que afirma solemnemente: “Yo voy para allá, síganme, que yo soy el Camino para llegar con toda seguridad”. Y añade: Nadie viene al Padre sino por Mí: “O sea: que para no equivocarnos, lo mejor será siempre ser amigos de Jesús y seguir sus santos ejemplos y obedecer sus mandatos. Ese será nuestro camino, y la Verdad nos conseguirá la Vida Eterna”.

El hecho más famoso de Tomás

Los creyentes recordamos siempre al apóstol Santo Tomás por su famosa duda acerca de Jesús resucitado y su admirable profesión de fe cuando vio a Cristo glorioso. Dice San Juan (Jn. 20, 24) “En la primera aparición de Jesús resucitado a sus apóstoles no estaba con ellos Tomás. Los discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. El les contestó: “si no veo en sus manos los agujeros de los clavos, y si no meto mis dedos en los agujeros sus clavos, y no meto mi mano en la herida de su constado, no creeré”. Ocho días después estaban los discípulos reunidos y Tomás con ellos. Se presento Jesús y dijo a Tomás: “Acerca tu dedo: aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en la herida de mi costado, y no seas incrédulo sino creyente”. Tomás le contestó: “Señor mío y Dios mío”. Jesús le dijo: “Has creído porque me has visto. Dichosos los que creen sin ver”.

Parece que Tomás era pesimista por naturaleza. No le cabía la menor duda de que amaba a Jesús y se sentía muy apesadumbrado por su pasión y muerte. Quizás porque quería sufrir a solas la inmensa pena que experimentaba por la muerte de su amigo, se había retirado por un poco de tiempo del grupo. De manera que cuando Jesús se apareció la primera vez, Tomás no estaba con los demás apóstoles. Y cuando los otros le contaron que el Señor había resucitado, aquella noticia le pareció demasiado hermosa para que fuera cierta.

Tomás cometió un error al apartarse del grupo. Nadie está pero informado que el que está ausente. Separarse del grupo de los creyentes es exponerse a graves fallas y dudas de fe. Pero él tenía una gran cualidad: se negaba a creer sin más ni más, sin estar convencido, y a decir que sí creía, lo que en realidad no creía. El no apagaba las dudas diciendo que no quería tratar de ese tema. No, nunca iba a recitar el credo como un loro. No era de esos que repiten maquinalmente lo que jamás han pensado y en lo que no creen. Quería estar seguro de su fe.

Y Tomás tenía otra virtud: que cuando se convencía de sus creencias las seguía hasta el final, con todas sus consecuencias. Por eso hizo es bellísima profesión de fe “Señor mío y Dios mío”, y por eso se fue después a propagar el evangelio, hasta morir martirizado por proclamar su fe en Jesucristo resucitado. Preciosas dudas de Tomás que obtuvieron de Jesús aquella bella noticia: “Dichosos serán los que crean sin ver”.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Tomás_apóstol_7_3.htm)

02 julio, 2023

Domingo 13 (A) del tiempo ordinario

 Puede ser una imagen de 5 personas

Texto del Evangelio (Mt 10,37-42): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

»Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».

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«El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe» P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat (Montserrat, Barcelona, España)

Hoy, al escuchar de boca de Jesús: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí…» (Mt 10,37) quedamos desconcertados. Ahora bien, al profundizar un poco más, nos damos cuenta de la lección que el Señor quiere transmitirnos: para el cristiano, el único absoluto es Dios y su Reino. Cada cual debe descubrir su vocación —posiblemente esta es la tarea más delicada de todas— y seguirla fielmente. Si un cristiano o cristiana tienen vocación matrimonial, deben ver que llevar a cabo su vocación consiste en amar a su familia tal como Cristo ama a la Iglesia.

La vocación a la vida religiosa o al sacerdocio pide no anteponer los vínculos familiares a los de la fe, si con ello no faltamos a los requisitos básicos de la caridad cristiana. Los vínculos familiares no pueden esclavizar y ahogar la vocación a la que somos llamados. Detrás de la palabra “amor” puede esconderse un deseo posesivo del otro que le quita libertad para desarrollar su vida humana y cristiana; o el miedo a salir del nido familiar y enfrentarse a las exigencias de la vida y de la llamada de Jesús a seguirlo. Es esta deformación del amor la que Jesús nos pide transformar en un amor gratuito y generoso, porque, como dice san Agustín: «Cristo ha venido a transformar el amor».

El amor y la acogida siempre serán el núcleo de la vida cristiana, hacia todos y, sobre todo, hacia los miembros de nuestra familia, porque habitualmente son los más cercanos y constituyen también el “prójimo” que Jesús nos pide amar. En la acogida a los demás está siempre la acogida a Cristo: «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe» (Mt 11,40). Debemos ver, pues, a Cristo en aquellos a quien servimos, y reconocer igualmente a Cristo servidor en quienes nos sirven.

Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «A través de dolores y heridas y favores, Dios forma a sus hijos para la vida eterna» (San Gregorio Magno)
  • «En nuestros días de múltiples maneras se nos pide entrar en componendas con la fe, diluir las exigencias radicales del Evangelio y acomodarnos al espíritu de nuestro tiempo. Sin embargo, los mártires nos invitan a poner a Cristo por encima de todo» (Francisco)
  • «(…) Es preciso convencerse de que la vocación primera del cristiano es seguir a Jesús (cf. Mt 16,25) (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2,232

(https://evangeli.net/evangelio/dia/2023-07-02)

01 julio, 2023

San Junípero Serra, Misionero Franciscano

 

 

 ¡Oh! San Junípero Serra, vos sois el hijo del Dios
de la Vida, su fraile y amado santo. Vos, fundasteis
muchas misiones, que con el tiempo se convirtieron
en importantes ciudades norteamericanas de hoy. Siendo
adolescente os convertisteis en fraile y cambiasteis
vuestro nombre por el de Junípero. Viajasteis hacia
el virreynato de la Nueva España en México, con un
puñado de valientes franciscanos, para apoyar la tarea
evangelizadora, pero, seis meses después recibisteis
la orden de fundar una nueva misión en Sierra Gorda.
¡Dios sabía lo que quería de vos! Los jesuitas,
por entonces eran los que atendían espiritualmente
a la población indígena y europea de las “Californias”,
pero, al ser expulsadas, vos, y vuestros compañeros
misioneros franciscanos los reemplazaron. Una vez
en la península y movidos por vuestro celo apostólico,
seguisteis explorando la Alta California para llevar
la luz del Evangelio, fundando la Misión de San Carlos
Borromeo, la Misión de San Antonio de Padua, y la de
San Gabriel, que se halla hoy, en el área metropolitana
de Los Ángeles. Más adelante, fundasteis la misión de San
Luis Obispo de Tolosa. Vos, y vuestros misioneros
catequizabais a los indígenas, enseñándoles ganadería
agricultura y albañilería. Les proporcionabais semillas
y animales y les brindabais asesoría en el trabajo de
la tierra. Y, así transcurrió vuestra santa vida, y un
día entregasteis vuestra alma al cielo, en la Misión
de San Carlos Borromeo, hoy Monterrey, California para
coronada ser con corona de luz y eternidad, como justo
premio a vuestra entrega de amor y fe. San Juan Pablo
II os beatificó y os proclamó santo el Papa Francisco,
quien dijo de vos: “tuvo un lema que inspiró sus pasos
y que plasmó en su vida. Supo decir, pero especialmente
supo vivir diciendo: ‘siempre adelante’”. ¡Aleluya!
¡Oh! San Junípero Serra "vivo testigo del Dios Vivo".

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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01 Julio
San Junípero Serra
Misionero Franciscano

Cada 1 de julio, en Estados Unidos, se conmemora a San Junípero Serra, fraile franciscano del siglo XVIII que encabezó numerosas misiones en América del Norte. En aquel entonces se denominaban “misiones” a los poblados fundados y organizados por religiosos evangelizadores en su afán civilizador. Muchas de las misiones que San Junípero fundó se convirtieron con el tiempo en las grandes ciudades norteamericanas de hoy.

Junípero Serra Ferrer nació el 24 de noviembre de 1713 en Petra, Mallorca (España). A los 16 años se convirtió en fraile y cambió su nombre por el de Junípero. En 1749 partió junto con veinte misioneros franciscanos hacia el Virreinato de la Nueva España (México). Allí empezó apoyando la labor evangelizadora desde el Colegio de Misioneros de San Fernando, pero solo seis meses después recibió la aprobación del Virrey para fundar una nueva misión en Sierra Gorda, un territorio montañoso donde ya habían fracasado algunos franciscanos. Fray Junípero permaneció en ese lugar los siguientes 9 años.

Como en 1767 el rey de España, Carlos III, decretó la expulsión de todos los miembros jesuitas de los dominios de la corona -medida que incluía al Virreinato de Nueva España- los jesuitas tuvieron que abandonar las misiones que tenían. Hasta entonces, ellos eran los que atendían espiritualmente a la población indígena y europea de las “Californias”, pero dada la expulsión fueron sustituidos por 16 misioneros de la orden franciscana, encabezados por fray Junípero.

La comitiva franciscana salió de la ciudad de México el 14 de julio de 1767, para posteriormente embarcar por el puerto de San Blas, rumbo a la península de Baja California. Tras una corta travesía, arribaron a Loreto -sede de la Misión de Nuestra Señora de Loreto, que es considerada la madre de las misiones de la Alta y Baja California-.

Una vez llegados los misioneros a la península, movidos por su gran celo apostólico, decidieron seguir explorando la Alta California para llevar la luz del Evangelio a la población indígena de esa región. El 3 de julio se erigió la Misión de San Carlos Borromeo. Ese mismo mes, julio de 1771, se estableció la Misión de San Antonio de Padua, y en agosto la de San Gabriel, que se encuentra en la actual área metropolitana de Los Ángeles. El 1 de septiembre de 1772, se fundó la misión de San Luis Obispo de Tolosa.

Los misioneros catequizaban a los indígenas, les enseñaban nociones de agricultura, ganadería y albañilería, les proporcionaban semillas y animales y les asesoraban en el trabajo de la tierra. Junípero Serra falleció en la Misión de San Carlos Borromeo (Monterrey, California), el 28 de agosto de 1784. Sus restos se encuentran en la Basílica de esta misma misión.

San Juan Pablo II beatificó a fray Junípero en 1988, y fue proclamado santo el 23 de septiembre de 2015 por el Papa Francisco. La ceremonia de canonización se realizó en territorio de Estados Unidos, por lo que fue la primera vez que se llevó a cabo una ceremonia de este tipo en ese país. Un dato llamativo de la canonización involucró al Papa Francisco: era la primera vez que visitaba Estados Unidos en su vida.

En la homilía de la misa principal, el Santo Padre recordó que fray Junípero Serra “tuvo un lema que inspiró sus pasos y que plasmó en su vida. Supo decir, pero especialmente supo vivir diciendo: ‘siempre adelante’”.

San Junípero Serra es el único español que tiene una estatua en el Salón Nacional de las Estatuas en el Capitolio, donde reside el poder legislativo de los Estados Unidos y lugar donde están representados los personajes más ilustres de esa nación.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-estados-unidos-celebra-al-beato-junipero-serra-a-quien-quieren-sacar-del-capitolio-70208)

30 junio, 2023

Santos Protomártires de la Iglesia Romana

 

 

¡Oh!, Santos Protomártires de la Iglesia Romana, vosotros, sois
los hijos del Dios de la Vida, sus “primeros mártires” y amados
santos del cielo, a quienes os persiguió el impío, desquiciado
y pirómano Nerón, después de que, él mismo, ordenara incendiar
Roma. Pero, como escrito está: “la mentira, patas cortas tiene” y he
aquí, la gran verdad en la pluma de Cornelio Tácito historiador:
“Como corrían voces que el incendio de Roma había sido doloso,
Nerón presentó como culpables, castigándoles con penas
excepcionales, a los que, odiados por sus abominaciones, el pueblo
llamaba cristianos”. Vuestro único delito, no profesar culto
a paganos dioses celosos y vengativos y, que, por el contrario, sí,
lo hacíais con la certeza de la fe y el amor, con un único Dios
Verdadero Santo y Trino, y, por el que, muy felices vosotros
disteis vuestras almas santas. Y, Él, os recompensó, coronándoos
con coronas de gloria, luz y eternidad. Arde Nerón hoy, por los
siglos de los siglos en el mismo infierno y, en el orbe de la tierra
toda, nunca más escucharemos al vulgo gritar: ¡Los cristianos a los
leones! ¡Los cristianos a los leones! ¡Los cristianos a los leones!
¡Nunca más! ¡Nunca más! ¡Nunca más! Y, en su remplazo se oye
cada vez más fuerte, más certera la envidiable y viva frase que
resonó, resuena y resonará por los siglos de los siglos: ¡Que viva
Cristo! ¡Que viva Cristo! !Que viva Cristo! ¡Ayer, hoy y siempre!
Entre los mártires encontramos al gran Pedro, el príncipe de los
apóstoles, que crucificado en el circo neroniano y, en donde
hoy está la Basílica de San Pedro. Y, el apóstol de los gentiles, el
otro grande: Pablo, que decapitado en la “Acque Galvie”
fue enterrado en la vía Ostiense. Por ello, después de la fiesta de
estas gigantes “Dos Columnas”, celebra el calendario nuevo la
“Memoria de los mártires incógnitos”, que no tienen especial
Lugar en la liturgia. Allí están entre otros, las antorchas humanas,
Rociadas con brea y dejadas ardiendo en los jardines de la colina
Oppio, aquellas mujeres y niños vestidos con pieles de animales
y dejados a merced de las bestias feroces en el circo romano
y otros miles, que suscitaron un sentido de compasión y de horror
en el mismo pagano pueblo romano. “Entonces se manifestó un
sentimiento de piedad, aun tratándose de gente merecedora de
los más ejemplares castigos, porque se veía que eran eliminados
no por el bien público, sino para satisfacer la crueldad de un
individuo, Nerón”. Escribió Cornelio Tácito, historiador, senador,
cónsul y gobernador del Imperio romano. Y, así en cruenta lid,  
vuestras almas volaron al cielo para coronadas ser con coronas
de luz y eternidad, como premio a vuestras entregas de amor y fe;
¡oh!, Santos Protomártires, “Vivo Amor por el Dios de la Vida y del Amor”.

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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30 de Junio Santos Protomártires Romanos
Mártires de la persecución de Nerón luego del incendio de Roma

La celebración de hoy, introducida por el nuevo calendario romano universal, se refiere a los protomártires de la Iglesia de Roma, víctimas de la persecución de Nerón después del incendio de Roma, que tuvo lugar el 19 de julio del año 64.

¿Por qué Nerón persiguió a los cristianos? Nos lo dice Cornelio Tácito en el libro XV de los Annales: “Como corrían voces que el incendio de Roma había sido doloso, Nerón presentó como culpables, castigándolos con penas excepcionales, a los que, odiados por sus abominaciones, el pueblo llamaba cristianos”.

En tiempos de Nerón, en Roma, junto a la comunidad hebrea, vivía la pequeña y pacífica de los cristianos. De ellos, poco conocidos, circulaban voces calumniosas. Sobre ellos descargó Nerón, condenándolos a terribles suplicios, las acusaciones que se le habían hecho a él. Por lo demás, las ideas que profesaban los cristianos eran un abierto desafío a los dioses paganos celosos y vengativos… “Los paganos—recordará más tarde Tertuliano— atribuyen a los cristianos cualquier calamidad pública, cualquier flagelo. Si las aguas del Tíber se desbordan e inundan la ciudad, si por el contrario el Nilo no se desborda ni inunda los campos, si hay sequía, carestía, peste, terremoto, la culpa es toda de los cristianos, que desprecian a los dioses, y por todas partes se grita: ¡Los cristianos a los leones!”.

Nerón tuvo la responsabilidad de haber iniciado la absurda hostilidad del pueblo romano, más bien tolerante en materia religiosa, respecto de los cristianos: la ferocidad con la que castigó a los presuntos incendiarios no se justifica ni siquiera por el supremo interés del imperio.

Episodios horrendos como el de las antorchas humanas, rociadas con brea y dejadas ardiendo en los jardines de la colina Oppio, o como aquel de mujeres y niños vestidos con pieles de animales y dejados a merced de las bestias feroces en el circo, fueron tales que suscitaron un sentido de compasión y de horror en el mismo pueblo romano. “Entonces —sigue diciendo Tácito—se manifestó un sentimiento de piedad, aún tratándose de gente merecedora de los más ejemplares castigos, porque se veía que eran eliminados no por el bien público, sino para satisfacer la crueldad de un individuo”, Nerón. La persecución no terminó en aquel fatal verano del 64, sino que continuó hasta el año 67.

Entre los mártires más ilustres se encuentran el príncipe de los apóstoles, crucificado en el circo neroniano, en donde hoy está la Basílica de San Pedro, y el apóstol de los gentiles, san Pablo, decapitado en las “Acque Galvie” y enterrado en la vía Ostiense. Después de la fiesta de los dos apóstoles, el nuevo calendario quiere celebrar la memoria de los numerosos mártires que no pudieron tener un lugar especial en la liturgia.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

29 junio, 2023

Solemnidad de San Pedro y San Pablo Apóstoles y Mártires

 

Santoral de hoy 29 de junio: San Pedro y San Pablo

 

¡Oh!, Santos Apóstoles Pedro y Pablo; vosotros, sois,
los hijos del Dios de la Vida, sus amados Apóstoles santos,
portentosos pilares de la Iglesia y fieles testigos de la fe,

que, con distintos dones el Reino de Dios expandisteis.
Y, tal como vuestro Divino Maestro, lo había hecho;
con vuestra sangre sellasteis vuestro predicar de luz
por el mundo de entonces, y cuya estela alumbró, nos
alumbra, y alumbrará por los siglos de los siglos, hasta
el final de los tiempos. Vosotros, y vuestra obra, sois el
vivo signo de la unidad de nuestra Santa Madre Iglesia pues,
ambos sois una sola cosa. Vos, Pedro, os, abrazasteis a la
fe de Cristo, y Pablo, vos, la explicasteis de maravillosa
manera. Por ello, sois los inicios de la venerable Iglesia
en la que, ella, cree, reza y anuncia a Jesús, Dios y Señor
Nuestro, como Redentor del mundo. Y, no solo brilláis en
Roma, sino, en los corazones creyentes del mundo entero, los
que, por vuestras enseñanzas y ejemplo, el camino de la fe,
la esperanza y la caridad siguen. Por ello, y en recuerdo
vuestro, cada quien tiene en esta tierra, grandes obras
hechas en vuestro honor: Vos, Pedro, la Basílica Vaticana
y la Plaza, que lleva vuestro santo nombre. Y, vos, Pablo,
la Basílica en la Vía Ostiense. Roma, os rinde honores, pues
lleva en su historia, inscrita los signos de vuestras vidas
y también de vuestras gloriosas muertes, tanto que, os han
elegido como Protectores. Y, así, porque Dios quiso, vos, Pedro,
humilde Pescador de Galilea y vos, Pablo, Apóstol de los gentiles,
en columnas indestructibles os convertisteis de Nuestra Santa
Madre Iglesia; y, hoy, con justicia brilláis coronados de luz y gloria;
¡oh!, Santos Apóstoles, Pedro y Pablo, «vivos pilares del Dios Vivo».

© 2023 Luis Ernesto Chacón Delgado

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29 de Junio

Solemnidad de San Pedro y San Pablo
Apóstoles y Mártires

El sentido de tener una fiesta es recordar lo que estos dos grandes santos hicieron, aprender de su ejemplo y pedirles en este día especialmente su intercesión por nosotros.

La fiesta de San Pedro y San Pablo, apóstoles y testigos de Jesús, que dieron un maravilloso testimonio como columnas fundamentales del edificio de la fe cristiana y entregaron su vida por Jesús y gracias a ellos el cristianismo se extendió por todo el mundo. Los cadáveres de San Pedro y San Pablo estuvieron sepultados juntos por unas décadas, después se les devolvieron a sus sepulturas originales. En 1915 se encontraron estas tumbas y, pintadas en los muros de los sepulcros, expresiones piadosas que ponían de manifiesto la devoción por San Pedro y San Pablo desde los inicios de la vida cristiana. Se cree que en ese lugar se llevaban a cabo las reuniones de los cristianos primitivos. Esta fiesta doble de San Pedro y San Pablo ha sido conmemorada el 29 de Junio desde entonces.

San Pedro

San Pedro fue uno de los doce apóstoles de Jesús. Su nombre era Simón, pero Jesús lo llamó Cefas que significa “piedra” y le dijo que sería la piedra sobre la que edificaría Su Iglesia. Por esta razón, le conocemos como Pedro. Era pescador de oficio y Jesús lo llamó a ser pescador de hombres, para darles a conocer el amor de Dios y el mensaje de salvación. Él aceptó y dejó su barca, sus redes y su casa para seguir a Jesús.

Pedro era de carácter fuerte e impulsivo y tuvo que luchar contra la comodidad y contra su gusto por lucirse ante los demás. No comprendió a Cristo cuando hablaba acerca de sacrificio, cruz y muerte y hasta le llegó a proponer a Jesús un camino más fácil; se sentía muy seguro de sí mismo y le prometió a Cristo que nunca lo negaría, tan sólo unas horas antes de negarlo tres veces.

Vivió momentos muy importantes junto a Jesús:

-Vio a Jesús cuando caminó sobre las aguas. Él mismo lo intentó, pero por desconfiar estuvo a punto de ahogarse.

-Prensenció la Transfiguración del Señor.

-Estuvo presente cuando aprehendieron a Jesús y le cortó la oreja a uno de los soldados atacantes.

-Negó a Jesús tres veces, por miedo a los judíos y después se arrepintió de hacerlo.

-Fue testigo de la Resurrección de Jesús.

-Jesús, después de resucitar, le preguntó tres veces si lo amaba y las tres veces respondió que sí. Entonces, Jesús le confirmó su misión como jefe Supremo de la Iglesia.

-Estuvo presente cuando Jesús subió al cielo en la Ascensión y permaneció fiel en la oración esperando al Espíritu Santo.

-Recibió al Espíritu Santo el día de Pentecostés y con la fuerza y el valor que le entregó, comenzó su predicación del mensaje de Jesús. Dejó atrás las dudas, la cobardía y los miedos y tomó el mando de la Iglesia, bautizando ese día a varios miles de personas.

-Realizó muchos milagros en nombre de Jesús.

En los Hechos de los Apóstoles, se narran varias hazañas y aventuras de Pedro como primer jefe de la Iglesia. Nos narran que fue hecho prisionero con Juan, que defendió a Cristo ante los tribunales judíos, que fue encarcelado por orden del Sanedrín y librado milagrosamente de sus cadenas para volver a predicar en el templo; que lo detuvieron por segunda vez y aún así, se negó a dejar de predicar y fue mandado a azotar.

Pedro convirtió a muchos judíos y pensó que ya había cumplido con su misión, pero Jesús se le apareció y le pidió que llevara esta conversión a los gentiles, a los no judíos. En esa época, Roma era la ciudad más importante del mundo, por lo que Pedro decidió ir allá a predicar a Jesús. Ahí se encontró con varias dificultades: los romanos tomaban las creencias y los dioses que más les gustaban de los distintos países que conquistaban. Cada familia tenía sus dioses del hogar. La superstición era una verdadera plaga, abundaban los adivinos y los magos. Él comenzó con su predicación y ahí surgieron las primeras comunidades cristianas. Estas comunidades daban un gran ejemplo de amor, alegría y de honestidad, en una sociedad violenta y egoísta. En menos de trescientos años, la mayoría de los corazones del imperio romano quedaron conquistados para Jesús. Desde entonces, Roma se constituyó como el centro del cristianismo.

En el año 64, hubo un incendio muy grande en Roma que no fue posible sofocar. Se corría el rumor de que había sido el emperador Nerón el que lo había provocado. Nerón se dio cuenta que peligraba su trono y alguien le sugirió que acusara a los cristianos de haber provocado el incendio. Fue así como se inició una verdadera “cacería” de los cristianos: los arrojaban al circo romano para ser devorados por los leones, eran quemados en los jardines, asesinados en plena calle o torturados cruelmente. Durante esta persecución, que duró unos tres años, murió crucificado Pedro por mandato del emperador Nerón.

Pidió ser crucificado de cabeza, porque no se sentía digno de morir como su Maestro. Treinta y siete años duró su seguimiento fiel a Jesús. Fue sepultado en la Colina Vaticana, cerca del lugar de su martirio. Ahí se construyó la Basílica de San Pedro, centro de la cristiandad.

San Pedro escribió dos cartas o epístolas que forman parte de la Sagrada Escritura.

¿Qué nos enseña la vida de Pedro?

Nos enseña que, a pesar de la debilidad humana, Dios nos ama y nos llama a la santidad. A pesar de todos los defectos que tenía, Pedro logró cumplir con su misión. Para ser un buen cristiano hay que esforzarse por ser santos todos los días. Pedro concretamente nos dice: “Sean santos en su proceder como es santo el que los ha llamado” (I Pedro, 1,15) Cada quien, de acuerdo a su estado de vida, debe trabajar y pedirle a Dios que le ayude a alcanzar su santidad. Nos enseña que el Espíritu Santo puede obrar maravillas en un hombre común y corriente. Lo puede hacer capaz de superar los más grandes obstáculos.

La Institución del Papado

Toda organización necesita de una cabeza y Pedro fue el primer jefe y la primera cabeza de la Iglesia. Fue el primer Papa de la Iglesia Católica. Jesús le entregó las llaves del Reino y le dijo que todo lo que atara en la Tierra quedaría atado en el Cielo y todo lo que desatara quedaría desatado en el Cielo. Jesús le encargó cuidar de su Iglesia, cuidar de su rebaño. El trabajo del Papa no sólo es un trabajo de organización y dirección. Es, ante todo, el trabajo de un padre que vela por sus hijos.

El Papa es el representante de Cristo en el mundo y es la cabeza visible de la Iglesia. Es el pastor de la Iglesia, la dirige y la mantiene unida. Está asistido por el Espíritu Santo, quien actúa directamente sobre Él, lo santifica y le ayuda con sus dones a guiar y fortalecer a la Iglesia con su ejemplo y palabra. El Papa tiene la misión de enseñar, santificar y gobernar a la Iglesia.

Nosotros, como cristianos debemos amarlo por lo que es y por lo que representa, como un hombre santo que nos da un gran ejemplo y como el representante de Jesucristo en la Tierra. Reconocerlo como nuestro pastor, obedecer sus mandatos, conocer su palabra, ser fieles a sus enseñanzas, defender su persona y su obra y rezar por Él.

Cuando un Papa muere, se reúnen en el Vaticano todos los cardenales del mundo para elegir al nuevo sucesor de San Pedro y a puerta cerrada, se reúnen en Cónclave (que significa: cerrados con llave). Así permanecen en oración y sacrificio, pidiéndole al Espíritu Santo que los ilumine. Mientras no se ha elegido Papa, en la chimenea del Vaticano sale humo negro y cuando ya se ha elegido, sale humo blanco como señal de que ya se escogió al nuevo representante de Cristo en la Tierra.

San Pablo

Su nombre hebreo era Saulo. Era judío de raza, griego de educación y ciudadano romano. Nació en la provincia romana de Cilicia, en la ciudad de Tarso. Era inteligente y bien preparado. Había estudiado en las mejores escuelas de Jerusalén. Era enemigo de la nueva religión cristiana ya que era un fariseo muy estricto. Estaba convencido y comprometido con su fe judía. Quería dar testimonio de ésta y defenderla a toda costa. Consideraba a los cristianos como una amenaza para su religión y creía que se debía acabar con ellos a cualquier costo. Se dedicó a combatir a los cristianos, quienes tenían razones para temerle. Los jefes del Sanedrín de Jerusalén le encargaron que apresara a los cristianos de la ciudad de Damasco.

En el camino a Damasco, se le apareció Jesús en medio de un gran resplandor, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” ( Hechos de los Apóstoles 9, 1-9.20-22.). Con esta frase, Pablo comprendió que Jesús era verdaderamente Hijo de Dios y que al perseguir a los cristianos perseguía al mismo Cristo que vivía en cada cristiano. Después de este acontecimiento, Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos no veía nada. Lo llevaron a Damasco y pasó tres días sin comer ni beber. Ahí, Ananías, obedeciendo a Jesús, hizo que Saulo recobrara la vista, se levantara y fuera bautizado. Tomó alimento y se sintió con fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco y después empezó a predicar a favor de Jesús, diciendo que era el Hijo de Dios. Saulo se cambió el nombre por Pablo. Fue a Jerusalén para ponerse a la orden de San Pedro.

La conversión de Pablo fue total y es el más grande apóstol que la Iglesia ha tenido. Fue el “apóstol de los gentiles” ya que llevó el Evangelio a todos los hombres, no sólo al pueblo judío. Comprendió muy bien el significado de ser apóstol, y de hacer apostolado a favor del mensaje de Jesús. Fue fiel al llamado que Jesús le hizo en al camino a Damasco.

Llevó el Evangelio por todo el mundo mediterráneo. Su labor no fue fácil. Por un lado, los cristianos desconfiaban de él, por su fama de gran perseguidor de las comunidades cristianas. Los judíos, por su parte, le tenían coraje por “cambiarse de bando”. En varias ocasiones se tuvo que esconder y huir del lugar donde estaba, porque su vida peligraba. Realizó cuatro grandes viajes apostólicos para llevar a todos los hombres el mensaje de salvación, creando nuevas comunidades cristianas en los lugares por los que pasaba y enseñando y apoyando las comunidades ya existentes.

Escribió catorce cartas o epístolas que forman parte de la Sagrada Escritura.

Al igual que Pedro, fue martirizado en Roma. Le cortaron la cabeza con una espada pues, como era ciudadano romano, no podían condenarlo a morir en una cruz, ya que era una muerte reservada para los esclavos.

¿Qué nos enseña la vida de San Pablo?

Nos enseña la importancia de la labor apostólica de los cristianos. Todos los cristianos debemos ser apóstoles, anunciar a Cristo comunicando su mensaje con la palabra y el ejemplo, cada uno en el lugar donde viva, y de diferentes maneras.

Nos enseña el valor de la conversión. Nos enseña a hacer caso a Jesús dejando nuestra vida antigua de pecado para comenzar una vida dedicada a la santidad, a las buenas obras y al apostolado.

Esta conversión siguió varios pasos: 1. Cristo dio el primer paso: Cristo buscó la conversión de Pablo, le tenía una misión concreta. 2. Pablo aceptó los dones de Cristo: El mayor de estos dones fue el de ver a Cristo en el camino a Damasco y reconocerlo como Hijo de Dios. 3. Pablo vivió el amor que Cristo le dio: No sólo aceptó este amor, sino que los hizo parte de su vida. De ser el principal perseguidor, se convirtió en el principal propagador de la fe católica. 4. Pablo comunicó el amor que Cristo le dio: Se dedicó a llevar el gran don que había recibido a los demás. Su vida fue un constante ir y venir, fundando comunidades cristianas, llevando el Evangelio y animando con sus cartas a los nuevos cristianos en común acuerdo con San Pedro.

Estos mismos pasos son los que Cristo utiliza en cada uno de los cristianos. Nosotros podemos dar una respuesta personal a este llamado. Así como lo hizo Pablo en su época y con las circunstancias de la vida, así cada uno de nosotros hoy puede dar una respuesta al llamado de Jesús.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)