11 septiembre, 2024

Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela

Nuestra Señora de Coromoto - 8 de septiembre - Venezuela | EWTN

11 de septiembre
Nuestra Señora de Coromoto
Patrona de Venezuela
 
Cada 11 de septiembre se celebra a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela.
 
Una Madre que conoce a sus hijos
 
Cuenta la tradición que, después de la llegada de los españoles a la región de Guanare (Venezuela) en 1591, los indios de la tribu de los cospes, habitantes de la región, decidieron abandonar su tierra y trasladarse hacia la zona del río Tucupido con el propósito de no tener contacto con los foráneos y sus costumbres.
 
La situación se mantuvo así por décadas hasta que un día del año 1651, el cacique Coromoto, jefe de los cospes, tuvo una extraordinaria visión. El líder pudo ver con asombro, sobre la quebrada del río, la imagen de una hermosísima mujer. Acercándose de inmediato al lugar, acompañado de su esposa, el cacique se percató que aquella misteriosa mujer estaba mirándolos con una dulce expresión en el rostro, mientras que parecía desplazarse por encima de las aguas.
 
La mujer llevaba, además, a un niño sonriente entre los brazos.
 
Cuando Coromoto alcanzó a acercarse lo suficiente a ella, escuchó una voz que le decía: “Sal del bosque junto con los tuyos y ve donde los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo”.
 
Cuando le damos la espalda a Dios
 
El cacique, impresionado por lo que había visto y oído, obedeció a la Señora y marchó con su tribu hacía donde estaban los españoles. Allí pidió “el agua sobre la cabeza y la entrada al cielo”, es decir, el bautismo.
 
Lamentablemente, al poco tiempo, Coromoto y su tribu decidieron volver al bosque, cansados e incómodos con el “nuevo régimen de vida” que “los blancos” imponían. Es decir, una vida de castidad, de respeto por la familia, las mujeres y los niños, sin lugar para el odio tribal.
 
El 8 de septiembre de 1652, la “Señora” volvió a aparecer, pero esta vez dentro de la choza de Coromoto. Ella le pidió al hombre que volviera con los foráneos, pero el cacique se negó rotundamente. Ni el aura ni los rayos luminosos que rodeaban la figura de la Madre de Dios, la Virgen María, le parecieron suficiente detalle si de cambiar su voluntad se trataba. Al contrario, Coromoto perdió el control y trató de echarla de su casa con gritos y amenazas.
 
La Señora, entonces, hizo ademán de acercarse al cacique, y este, preso de la furia, se lanzó sobre ella con la intención de atacarla. En ese instante, la Señora desapareció. Sorprendido, el indio se percató de que tenía algo entre las manos: era una pequeña estampa (figura) en la que estaba grabada la imagen de la “Señora”.
 
Lo importante es ponerse de pie
 
El cacique, asustado, huyó con dirección a la parte más densa del bosque. Entre el susto y el desconcierto, era ya incapaz de percatarse de lo que estaba sucediendo a su alrededor. De pronto, en un respiro, cuando pretendía recuperar un poco el aliento, sintió un dolor rápido y profundo: una serpiente venenosa lo había mordido.
 
Consciente de que su vida corría peligro, cambió de rumbo y se fue en dirección a Guanare, en busca de ayuda.
 
En el camino, la exaltación tras haber agredido a la Mujer se iba convirtiendo en temor por perder la vida, empezó a sentir remordimiento por haber atacado a la Señora que siempre se había dirigido a él con respeto y dulzura. Llegado a Guanare, exhausto y débil, los “blancos” lo atendieron, salvándole la vida. Una vez repuesto físicamente, Coromoto pidió el bautismo y se decidió a permanecer en el lugar con los suyos. Allí, en Guanare los cospes se amistaron con los españoles y empezaron a ser catequizados.
 
Coromoto, en adelante, vivió como un buen cristiano; y muchos entre sus hermanos indígenas seguirían sus pasos, acercándose a Dios.
 
La reliquia de la Virgen de Coromoto
 
La reliquia de la Virgen de Coromoto es una pequeña imagen -mide 27 mm por 22 mm-, grabada sobre pergamino (papel de seda).
 
La Madre de Dios aparece en esta de medio cuerpo, sentada sosteniendo al Niño Jesús en su regazo -Madre e Hijo miran de frente-, y las cabezas de ambos aparecen coronadas. Dos columnas unidas entre sí por un arco forman el respaldo del trono en el que reposan.
 
A quien observa la imagen le da la impresión de que se trata de un dibujo hecho finamente, como si fuera uno de esos retratos en tinta china que se hacen con rayas y puntos. La Virgen tiene los hombros cubiertos con un manto, y un velo cae simétricamente sobre sus cabellos.
 
No hay Venezuela sin la Virgen María
 
El 7 de octubre de 1944, el Papa Pío XII declaró a Nuestra Señora de Coromoto como “Patrona de la República de Venezuela”. Su coronación canónica se realizó el 11 de septiembre de 1952, con ocasión del tercer centenario de la aparición.
 
Los venezolanos celebran a su patrona varias veces a lo largo del año: cada 2 de febrero (fiesta de la Presentación del Señor), el 8 de septiembre (Natividad de la Virgen María) y el 11 de septiembre (el día central). El Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto fue declarado basílica por el Papa Pío XII el 24 de mayo de 1949.
 
Hace poco más de 25 años…
 
El 10 de febrero de 1996 el Papa San Juan Pablo II, en visita a la República de Venezuela, inauguró el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, construido en el lugar de las apariciones. Dicho Santuario está ubicado en la parroquia “Virgen de Coromoto” (Guanare).
 
Ese día, el Santo Padre pronunció unas hermosas palabras dirigidas a Nuestra Señora -las que deberían resonar por siempre en el alma de todo venezolano-:
“¡Tú eres el orgullo de nuestro pueblo! En los numerosos Santuario Marianos que se levantan en tantos lugares de la tierra, repetimos estas palabras del libro de Judit, para expresar nuestra alegría, porque la Madre de Dios ha establecido su morada en medio de su pueblo. Hoy pronuncian estas palabras los habitantes de Venezuela, que precisamente aquí en Coromoto, se unen para venerarla como Patrona de Venezuela”.
 
¡Nuestra Señora de Coromoto, ruega por Venezuela y por América católica! (ACI pensa).

10 septiembre, 2024

San Nicolás de Tolentino, Patrono de las almas del Purgatorio

 

 

 

¡Oh!, San Nicolás de Tolentino; vos, sois el hijo del Dios
de la Vida, su amado santo y que, en gratitud a San Nicolás
de Bari, vuestros padres “Nicolás” os pusieron que
significa “regalo del cielo”. Y, sí; así fue, pues fuisteis
no solo, un precioso regalo para ellos sino, para el mundo
entero. Hombre virtuoso, predicador de dulce verbo, amable
y poderoso al que las gentes de aquél tiempo en alma y cuerpo
se rindieron, mientras que, de vuestras manos y labios Dios
os regalaba milagros. Vuestra vida: a las almas del purgatorio
amar, a los afligidos ayudar, convertir a los pecadores
y sembrar paz en los hogares. Vos, visteis en un sueño que un gran
número de almas del purgatorio os suplicaban que ofrecierais
oraciones y misas por ellas. Desde entonces os dedicasteis
a ofrecer muchas misas por el descanso de las benditas almas,
y, a nosotros nos toca también ese mismo favor por las de nuestros
difuntos. Vos, dijisteis antes de morir: “No digan nada a nadie.
Den gracias a Dios, y no a mí. Yo no soy más que un poco de tierra.
Un pobre pecador”. Cuarenta años después de vuestra muerte,
hallaron vuestro santo cuerpo ¡incorrupto! Os quitaron vuestros
brazos y manó, viva sangre de ellos, guardándose hasta hoy.
Así pues, por la vida pasateis con una entrega total de amor y fe,
a Jesús, Dios y Señor Nuestro; quien os premió con corona de luz,
como justo premio a vuestra entrega increíble de amor. “Victorioso
con el pueblo santo” y “Santo Patrono de las almas del purgatorio”;
¡Oh!, San Nicolás, “vivo amor por las almas del Dios Vivo y eterno”.

© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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10 de Septiembre
San Nicolás de Tolentino

Patrono de las Almas del Purgatorio
Año 1305

Obra santa y piadosa es orar por los difuntos, para que descansen de sus penas (2 Macab.) El nombre Nicolás significa: “Victorioso con el pueblo” (Nico = victorioso. Laos = pueblo).

El sobrenombre Tolentino le vino de la ciudad italiana donde trabajó y murió. Sus papás después de muchos años de matrimonio no tenían hijos, y para conseguir del cielo la gracia de que les llegara algún heredero, hicieron una peregrinación al santuario de San Nicolás de Bari. Al año siguiente nació este niño y en agradecimiento al santo que les había conseguido el regalo del cielo, le pusieron por nombre Nicolás.

Ya desde muy pequeño le gustaba alejarse del pueblo e irse a una cueva a orar. Cuando ya era joven, un día entró a un templo y allí estaba predicado un famoso fraile agustino, el Padre Reginaldo, el cual repetía aquellas palabras de San Juan: “No amen demasiado el mundo ni las cosas del mundo. Todo lo que es del mundo pasará”. Estas palabras lo conmovieron y se propuso hacerse religioso. Pidió ser admitido como agustino, y bajo la dirección del Padre Reginaldo hizo su noviciado en esa comunidad.

Ya religioso lo enviaron a hacer sus estudios de teología y en el seminario lo encargaron de repartir limosna a los pobres en la puerta del convento. Y era tan exagerado en repartir que fue acusado ante sus superiores. Pero antes de que le llegara la orden de destitución de ese oficio, sucedió que impuso sus manos sobre la cabeza de un niño que estaba gravemente enfermo diciéndole: “Dios te sanará”, y el niño quedó instantáneamente curado. Desde entonces los superiores empezaron a pesar que sería de este joven religioso en el futuro.

Ordenado de sacerdote en el año 1270, se hizo famoso porque colocó sus manos sobre la cabeza de una mujer ciega y le dijo las mismas palabras que había dicho al niño, y la mujer recobró la vista inmediatamente. Fue a visitar un convento de su comunidad y le pareció muy hermoso y muy confortable y dispuso pedir que lo dejaran allí, pero al llegar a la capilla oyó una voz que le decía: “A Tolentino, a Tolentino, allí perseverarás”. Comunicó esta noticia a sus superiores, y a esa ciudad lo mandaron.

Al llegar a Tolentino se dio cuenta de que la ciudad estaba arruinada moralmente por una especie de guerra civil entre dos partidos políticos, los güelfos y los gibelinos, que se odiaban a muerte. Y se propuso dedicarse a predicar como recomienda San Pablo. Oportuna e inoportunamente”. Y a los que no iban al templo, les predicaba en las calles.

A Nicolás no le interesaba nada aparecer como sabio ni como gran orador, ni atraerse los aplausos de los oyentes. Lo que le interesaba era entusiasmarlos por Dios y obtener que cesara las rivalidades y que reinara la paz. El Arzobispo San Antonino, al oírlo exclamó: “Este sacerdote habla como quien trae mensajes del cielo. Predica con dulzura y amabilidad, pero los oyentes estallan en lágrimas al oírle. Sus palabras penetran en el corazón y parecen quedar escritas en el cerebro del que escucha. Sus oyentes suspiran emocionados y se arrepienten de su mala ida pasada”.

Los que no deseaban dejar su antigua vida de pecado hacían todo lo posible por no escuchar a este predicador que les traía remordimientos de conciencia. Uno de esos señores se propuso irse a la puerta del templo con un grupo de sus amigos a boicotearle con sus gritos y desórdenes un sermón al Padre Nicolás. Este siguió predicando como si nada especial estuviera sucediendo. Y de un momento a otro el jefe del desorden hizo una señal a sus seguidores y entró con ellos al templo y empezó a rezar llorando, de rodillas, muy arrepentido. Dios le había cambiado el corazón. La conversión de este antiguo escandaloso produjo una gran impresión en la ciudad, y pronto ya San Nicolás empezó a tener que pasar horas y horas en el confesionario, absolviendo a los que se arrepentían al escuchar sus sermones.

Nuestro santo recorría los barrios más pobres de la ciudad consolando a los afligidos, llevando los sacramentos a los moribundos, tratando de convertir a los pecadores, y llevando la paz a los hogares desunidos. En las indagatorias para su beatificación, una mujer declaró bajo juramento que su esposo la golpeaba brutalmente, pero que desde que empezó a oír al Padre Nicolás, cambió totalmente y nunca la volvió a tratar mal. Y otros testigos confirmaron tres milagros obrados por el santo, el cual cuando conseguía una curación maravillosa les decía: “No digan nada a nadie”. “Den gracias a Dios, y no a mí. Yo no soy más que un poco de tierra. Un pobre pecador”.

Murió el 10 de septiembre de 1305, y cuarenta años después de su muerte fue encontrado su cuerpo incorrupto. En esa ocasión le quitaron los brazos y de la herida salió bastante sangre. De esos brazos, conservados en relicarios, ha salido periódicamente mucha sangre. Esto ha hecho más popular a nuestro santo.

San Nicolás de Tolentino vio en un sueño que un gran número de almas del purgatorio le suplicaban que ofreciera oraciones y misas por ellas. Desde entonces se dedicó a ofrecer muchas santas misas por el descanso de las benditas almas. Quizás a nosotros nos quieran pedir también ese mismo favor las almas de los difuntos.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Nicolás_de_Tolentino.htm)

09 septiembre, 2024

San Pedro Claver Apóstol y Patrono de los negros

 

 San Pedro Claver – Centro Clinico Quirúrgico Ambulatorio Hospital Día San  Pedro Claver

  ¡Oh! San Pedro Claver, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida, Apóstol de los negros y su amado santo,
que desde niño mostrasteis cualidades de inteligencia
y de espíritu, razón suficiente, para que vuestros
padres os pusieran al servicio de la Iglesia en la
Compañía de Jesús. Aconsejado por San Alfonso Rodríguez,
humide portero del monasterio decidisteis salir de
España y dirigiros a evangelizar las Indias Occidentales,
hoy Colombia, y ordenado sacerdote en Cartagena,
y observando el servicio y entrega del P. Alfonso
Sandoval con los esclavos venidos del continente
africano, decidisteis convertiros en “esclavo de los
negros para siempre”, y pese a vuestra timidez y falta
de confianza en vos mismo, os disteis a vuestra misión
con valor y entusiasmo. Vuestras labores empezaban
con la visita diaria a las barracas en el puerto,
donde conversabais y predicabais la palabra de Dios,
logrando así, la conversión y el bautismo de miles
de vuestros negros. Allí, atendíais a numerosos
enfermos y moribundos, a quienes llevabais medicinas
y alimentos; y a los niños, juguetes y caramelos.
Vuestra obra, se extendió por los valles y haciendas
donde predicabais y velabais por el cuidado de vuestra
grey, venciendo obstáculos que os ponian los hacendados.
Vuestra intensa actividad os deterioró la salud,
y luego de bendecir a vuestro sucesor, un día, voló,
vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona
de luz como justo premio a vuestra entrega de amor
y fe. Ese día, fue el de la Natividad de Nuestra Señora,
Santa Madre de Dios. ¡Qué grande premio! Santo Patrono,
Apóstol y Esclavo de los negros por siempre jamás;
¡oh!, San Pedro Claver, “vivo esclavo de amor por Cristo".


© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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9 de Setiembre

San Pedro Claver
Apóstol y Patrono de los negros

Nació en 1581 en España, y desde niño mostró grandes cualidades de inteligencia y de espíritu, siendo destinado por sus padres al servicio de la Iglesia. Al terminar sus estudios en la universidad de Barcelona, y tras recibir las órdenes menores, el santo fue aceptado por la Compañía de Jesús.

Gracias a la influencia y consejos de San Alfonso Rodríguez -portero del monasterio jesuita donde San Pedro vivía- el santo decidió abandonar España en 1610 para asumir las misiones de evangelización en las Indias Occidentales, específicamente en la colonia de Nueva Granada, hoy república de Colombia.

En 1615 fue ordenado sacerdote en Cartagena, y fue ahí donde el santo, al ver la entrega y servicio del P. Alfonso Sandoval por los miles de esclavos negros provenientes del África, tomó la decición de convertirse en “esclavo de los negros para siempre” y pese a su timidez y falta de confianza en sí mismo, el santo se entregó a aquella misión con tenacidad y mucho entusiasmo. Sus labores empezaban con la visita casi diaria a las barracas en el puerto, donde conversaba y predicaba la palabra de Dios, logrando la conversión y el bautismo de miles de ellos.

Además, atendía a numerosos enfermos y moribundos, a quienes llevaba medicinas y alimentos, y a los niños, algunos dulces y caramelos. Su obra evangelizadora también se extendió por los valles y haciendas donde el santo iba a predicar y velar por el cuidado de sus “negros”, no sin antes vencer dificultades y penurias por parte de los hacendados.

La intensa actividad del santo deterioró su salud, y luego de bendecir a su sucesor en su misión apostólica falleció el 8 de setiembre de 1654, día de la Natividad de Nuestra Señora, y en medio de grandes muestras de amor y cariño popular. Fue canonizado el 1888, al mismo tiempo que su gran amigo San Alfonso Rodríguez.

(http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=270)

08 septiembre, 2024

Natividad de la Santísima Virgen Maria

 

08 de septiembre
Natividad de la Santísima Virgen Maria
La Nuva Eva
 
Cada 8 de septiembre, la Iglesia celebra una festividad muy especial: la Natividad de la Santísima Virgen María, Madre de Jesús y nuestra. ¡Demos gracias a Dios por habernos regalado a tan excelsa Madre!
 
Nueva Eva
 
En una hermosa homilía pronunciada siglos atrás en la Basílica de Santa Ana en Jerusalén, San Juan Damasceno (675-749) señalaba: “Tenemos razones muy válidas para honrar el nacimiento de la Madre de Dios, por medio de la cual todo el género humano ha sido restaurado y la tristeza de la primera madre, Eva, se ha transformado en gozo”.
 
Luego, el santo y doctor de la Iglesia, añadía: “¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a ustedes está obligada toda la creación! Por medio de ustedes, en efecto, la creación ofreció al Creador el mejor de todos los dones, o sea, aquella augusta Madre, la única que fue digna del Creador”.
 
Si bien es cierto que en los Evangelios no podemos encontrar mayor información sobre el nacimiento de María, es a través de la tradición como nos han llegado algunos datos importantes. Por ejemplo, considerando que María fue descendiente de David, es altamente probable que haya nacido en Belén; aunque en otras tradiciones cristianas, como la griega o la armenia, se sugiere que la cuna de María fue Nazaret.
 
La Basílica de Santa Ana
 
Para el siglo V ya existía en Jerusalén un santuario dedicado a la Madre de Dios, situado al lado de la “Piscina Probática” (Piscina o estanque de Betesda, donde Jesús curó a un paralítico). Dicho santuario, de origen bizantino, fue destruido y reconstruido en más de una ocasión. A inicios del siglo XII se edificó en el lugar la que hoy es la iglesia románica de Santa Ana, que, de acuerdo a la tradición, se encuentra sobre los restos de la que habría sido la casa en la que nació y vivió la Virgen al lado de sus padres, los santos Joaquín y Ana.
 
Dicha tradición refuerza la versión según la cual Joaquín, padre de María, poseía un rebaño de ovejas que llevaba a la “piscina probática” con el propósito de lavarlas y dejarlas aptas para el sacrificio en el templo. Son ciertos textos apócrifos como el Protoevangelio de Santiago (siglo II) los que amparan este relato.
 
Orígenes de la celebración
Hay numerosas evidencias del profundo amor que los cristianos han profesado a María desde antiguo y de la importancia que posee la fiesta de la Natividad de María.
 
Esta fiesta se celebra en Oriente desde el siglo V, mientras que en Occidente fue introducida posteriormente, hacia el siglo VII. En Roma, la fiesta se celebraba con una procesión en la que se iban recitando las letanías a la Virgen y que concluía en la Basílica de Santa María la Mayor.
 
“Hoy emprende su ruta la que es puerta divina de la virginidad. De Ella y por medio de Ella, Dios, que está por encima de todo cuanto existe, se hace presente en el mundo corporalmente… Sirviéndose de Ella, Dios descendió sin experimentar ninguna mutación, o mejor dicho, por su benévola condescendencia apareció en la Tierra y convivió con los hombres" (San Juan Damasceno).

07 septiembre, 2024

Santa Regina, Virgen y Mártir

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¡Oh!, Santa Regina, vos sois la hija del Dios de la Vida
y su amada santa. ¿Qué diré de vos, si fue todo dicho,
aquél día por vos? ¡Nada diré!, pues vuestro martirio, en
medio de prodigios del cielo lo saben la blanca paloma
aquella y los paganos convertidos en vuestro holocausto.
Reina y virgen a imitación de María, la vida por Cristo
disteis y rechazaste al pagano aquél ganando el cielo.
Os suplicamos pues, que; en base a vuestros méritos
intercedáis ante el Dios de la Vida para que las niñas
de nuestro tiempo sepan acumular para el cielo riquezas,
y se libren del mal que sólo brinda espejismos de vida,
pues vos, cuando teníais quince años conocisteis a Cristo
y le entregasteis vuestro corazón y bautizándoos decidisteis
darle para siempre vuestra virginidad. El prefecto de vuestro
tiempo se enamoró de vos al solo veros, pero, en su presencia
le confesasteis vuestra fe verdadera. Y, allí mismo, comenzaron
vuestros problemas, siendo puesta en la cárcel y con una
amenaza: que, al regreso del prefecto vos, deberíais cambiar
de religión. Y, a  la vuelta del sujeto vos, os negasteis
a hacer sacrificio a los ídolos, padeciendo terribles torturas
y en el ambiente hay prodigios en él: se producen terremotos,
se oyen voces celestiales y una paloma se acerca a curaros.
Y en ese instante, la gente se convierte a centenares, hasta
que por fin, os deguellan, y así, alza vuelo vuestra alma para
recibir corona de luz como premio a vuestro amor y fidelidad;
¡oh!, Santa Regina; “viva fidelidad al Dios de la Vida y del Amor”

© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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7 de Septiembre
Santa Regina
Virgen y Mártir

Los niños piden -al menos así lo hacían en tiempos pasados- a los mayores que les cuenten un cuento a la hora de dormir. La condescendencia de los que les quieren, procurando su bien dormir, les lleva a ilustrar su imaginación con historias que unas veces son sólo producto del genio humano y otras… adornan la verdad de hechos ocurridos en la ordinariez de la vida con amplificaciones que hacen fantástica, amable y hasta apasionante la historia real. No sé si la historia de Regina servirá para rellenar esos momentos previos al descanso nocturno de los pequeños, pero no me cabe duda de que sí servirán a los adultos para que detengamos un momento nuestro ardoroso caminar.

Regina es palabra latina que se vierte al castellano por Reina. Así se llamaba nuestra protagonista de hoy. Fue una francesita hija de padre romano y de madre gala. Era el tiempo del Imperio. Cuando tenía quince años conoció a Cristo y le entregó su corazón, se bautizó y decidió darle para siempre su virginidad.

Es hermosa en demasía. El prefecto romano se enamoró de ella al verla. En su presencia, Regina confiesa su fe. Desde este momento comienzan las dificultades para la fidelidad. Fue puesta en la cárcel y con una amenaza: al regreso del prefecto, que necesariamente ha de ausentarse, ella debe haber cambiado de religión o conocerá el furor romano.

Sucede a la vuelta del personaje lo previsible con la gracia de Dios. Ella se niega a sacrificar a los ídolos, llegan las torturas, los hierros arañan y cortan su carne. También hay prodigios del Cielo: se producen terremotos, se oyen voces celestiales… hasta una paloma se acerca para consolarla, darle ánimos y curarla.

El ejemplo es tan llamativo que la gente se convierte a centenares. Por fin, es degollada. La candidez de la historia narrada, pletórica de elementos hiperbólicos y de adornos donados por la fantasía, expone un drama común y diario de mucha gente que bien merece la atención y el mimo del poeta, me refiero a todos esos que están dispuestos en serio a dar la vida por la fe que tienen y, llegado el momento, darla.

Fuente: Archidiócesis de Madrid

(http://www.mercaba.org/SANTORAL/Vida/09/09-07_S_regina_martir.htm)

06 septiembre, 2024

Santos Cleto y Donaciano, Obispos y Mártires


 

 ¡Oh! Cleto y Donaciano, vosotros sois los hijos del Dios de la Vida
sus obispos, valientes defensores de la fe cristiana y sus amados
santos. Vos, Cleto, fuisteis quemado vivo, mientras que vos, Donaciano
moristeis en el desierto. Los vándalos, sanguinario germano
pueblo, célebres se hicieron por haber invadido los territorios
del entonces imperio romano, saqueándolo violentamente.
El vándalo Humerico, reyezuelo cruel, ordenó que las iglesias
cristianas del África fueran clausuradas y confiscados sus bienes
para la turba sedienta. Por mandato real os congregaron a vosotros
en el palacio, después os condujeron lejos de la ciudad y os
ordenaron a que marcharan solos hacia el destierro en medio de
insultos y amenazas. Vos, Donaciano y otros cuatro obispos
de profundo amor y fe, reunieron a un grupo de cristianos
y organizaron una protesta frente a las puertas de la ciudad.
Humerico, el reyezuelo; furioso por la revuelta, ordenó a sus
vándalos matar y desaparecer a quienes protestaban. Y los
cuatro obispos junto a vos, fueron brutalmente golpeados, y luego
os condujeron a la fuerza al desierto, donde os abandonaron para
morir de hambre y sed. Vos, Cleto, Obispo de la Leptis Menor, erais
considerado «un hombre celoso y muy sabio» y que os habíais ganado
la enemistad del reyezuelo por oponeros con energía al arrianismo,
fuisteis encerrado en un calabozo hediondo del cual solo fuisteis
sacado al cabo de dos meses para ser quemado vivo, cosa que así
sucedió. De esta manera vosotros, entregasteis vuestras santas
vidas en buena lid, y volaron vuestras almas al cielo para
recibir coronas de luz y eternidad por vuestro grande amor y fe.
¡Oh! Cleto y Donaciano, «vivos santos del Dios de la Vida y del Amor».

© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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Santos Cleto y Donaciano

Obispos y Mártires

Los santos Cleto y Donaciano vivieron en el siglo V. Ambos fueron obispos, valientes defensores de la fe cristiana, dispuestos a entregar la vida por Cristo. Cleto fue quemado vivo, mientras que Donaciano murió en el desierto, tras ser deportado por el rey de los vándalos, Hunerico.

Los vándalos fueron un pueblo germano originario de Europa central -las actuales Alemania y Polonia- y que se hizo célebre por haber invadido los territorios del entonces imperio romano, conquistando el norte de África e invadido la capital, Roma, organizando uno de los más violentos saqueos que padeció la Ciudad Eterna a lo largo de la historia.

En el año 484, Humerico, rey arriano de los vándalos, ordenó que todas las iglesias cristianas del Africa fueran clausuradas y confiscados los bienes del clero para entregarlos al pueblo africano. Por mandato real, congregaron a los obispos en el palacio, siendo conducidos lejos de la ciudad, y ordenados a que marcharan solos hacia el destierro. Ante tal injusticia, Donaciano y otros cuatro obispos de la provincia de Bisaseno, reunieron a numerosos cristianos para protestar frente a las puertas de la ciudad; el rey Humerico furioso por la revuelta, ordenó a sus soldados a matar y «aplastar» a los quejosos. Donaciano y los cuatro obispos fueron brutalmente golpeados y, en estado lamentable, se les condujo al desierto, donde quedaron abandonados para morir de hambre y sed.

San Cleto, Obispo de la Leptis Menor, considerado «un hombre celoso y muy sabio,» y que se había ganado la enemistad de Humerico por su enérgica oposición al arrianismo, también fue encerrado en un calabozo estrecho, oscuro y pestilente, del cual lo sacaron al cabo de dos meses para quemarlo vivo.

(https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=267)

04 septiembre, 2024

Santa Rosalía, intercesora de quienes padecen enfermedades infecciosas

 Santa Rosalía

 

¡Oh!, Santa Rosalía de Palermo, sois vos, la
hija del Dios de la Vida, y su amada santa;
una “guirnalda de rosas”; una “rosalinda de
alma y espíritu”. Desde los catorce años el
Espíritu Santo, os embelesó y os invitó a los
montes el Pellegrino y el Cocino, que muy bien
y mucho, saben de vos, y claro, más, el Dios
de la Vida y del Amor, que grabó en Su retina
la vida de vuestra ascesis, oración y penitencia.
Por vuestra intercesión desapareció la peste
en Sicilia, y en ese tiempo vuestros restos
fueron hallados, porque vos misma os aparecisteis
a un cazador al que le indicasteis cómo llegar
a la cueva dónde se encontraban vuestros restos,
y que, sean sacados en procesión para enterralos
cristianamente. El pueblo de Sicilia os escuchó
y en pocos días la peste se extinguió, por ello
los habitantes de la isla os consideran como su
santa patrona. En aquél tiempo, os dedicaron
varias iglesias y se os consideró “Protectora
y Patrona de Palermo”. “Abogada contra la peste
y los terremotos y escudo de honor”. Hoy os
representan como ermitaña o bien revestida con
hábito agustino, y con vuestros principales
atributos: una corona de rosas, en alusión a
vuestro nombre y un crucifico y una calavera,
por vuestra ascesis. Y, así, un día voló vuestra
alma al cielo, para coronada ser con corona de
luz como premio a vuestra entrega de amor y fe;
“Patrona y protectora de Sicilia y Palermo”;
¡oh!, Santa Rosalía, “viva discípula del Dios Vivo”.

© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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4 de Septiembre
Santa Rosalía


Santa
Rosalía, conocida también como Rosalía de Palermo (1130 – cir.1156/66), fue una eremita del siglo XII, a quien se le cuenta entre las santas vírgenes de la Iglesia. Rosalía vivió una vida de oración, contemplación y penitencia; alejada del mundo.

Nacida Rosalia Sinibaldi, perteneció a una noble familia proveniente de Normandía que se reclamaba descendiente de Carlomagno. Se le considera patrona de la ciudad de Palermo (Sicilia, Italia), lugar donde nació. Su nombre es una contracción de los vocablos “Rosa” y “Lilia”, y es llamada cariñosamente “La Santuzza” (“La Santita”), debido a que fue una mujer de baja estatura.

Rosalía fue educada en la corte, y por su belleza y bondad se convirtió en dama de honor de la reina Margarita de Navarra, esposa del rey Guillermo II. Sin embargo, dejó su hogar y el palacio real para dedicarse completamente a la vida de oración. Al principio fue acogida en el monasterio basiliano de Santo Salvador en Palermo, pero la presión ejercida por sus padres y su prometido la forzaron a huir hacia una cueva cerca de Bivona, y más tarde a otra, ubicada en el Monte Peregrino, cerca de Palermo, en la cual murió.

De acuerdo al sacerdote bolandista (jesuita dedicado a la recopilación de datos sobre los santos), P. Juan Stilting, Rosalía fue hija de Sinibaldo, conde de Quisquina y Monte Rosa (actual territorio de Santo Stefano Quisquina y Bivona), y fue efectivamente descendiente del emperador Carlomagno.

Según la tradición, fue por intercesión de Rosalía que desapareció la peste que asoló Sicilia en 1624, año en el que sus restos fueron encontrados. Dice la leyenda que la santa se le apareció a un cazador al que le indicó cómo llegar a la cueva dónde se ubicaban sus restos, pidiéndole que sean sacados en procesión y se les entierre debidamente. El pueblo siciliano tomó en serio la solicitud y en pocos días la peste se extinguió. Por eso, los habitantes de la isla mediterránea la consideran su patrona.

Sus restos fueron colocados posteriormente en la Catedral de Palermo. Poco tiempo después, el Papa Urbano VIII reconoció la autenticidad de sus reliquias y dispuso que se le conmemore en Sicilia cada 15 de julio, y el día 4 de septiembre en toda la Iglesia universal, conmemorando tanto el hallazgo como el traslado de sus reliquias.

La iconografía la representa como ermitaña o, a veces, revestida del hábito agustino. Suele aparecer también coronada de rosas -en alusión a su nombre-, al lado de un crucifijo y una calavera, en alusión a la vida ascética que llevó.

El culto a esta santa fue inicialmente promovido por los Benedictinos y se ha hecho universalmente popular. Se pide su intercesión en los momentos difíciles, contra enfermedades infecciosas y, de manera particular, contra la peste. Hoy sus devotos piden por el fin de la pandemia que asedia al mundo.

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