
Principales celebraciones de la Iglesia Católica y la vida, obra y milagros de los Santos de la Iglesia Católica.
24 febrero, 2025
San Etelberto Rey de Kent, Primer monarca inglés que se convirtió al cristianismo

23 febrero, 2025
Domingo 7 (C) del tiempo ordinario
Domingo 7 (C) del tiempo ordinario
»Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los perversos. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis se os medirá».
«Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo»
Hoy escuchamos unas palabras del
Señor que nos invitan a vivir la caridad con plenitud, como Él lo hizo
(«Padre, perdónales porque no saben lo que hacen»: Lc 23,34). Éste ha
sido el estilo de nuestros hermanos que nos han precedido en la gloria
del cielo, el estilo de los santos. Han procurado vivir la caridad con
la perfección del amor, siguiendo el consejo de Jesucristo: «Sed
perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5,48).
La caridad nos lleva a amar, en primer lugar, a quienes nos aman, ya que
no es posible vivir en plenitud lo que leemos en el Evangelio si no
amamos de verdad a nuestros hermanos, a quienes tenemos al lado. Pero,
acto seguido, el nuevo mandamiento de Cristo nos hace ascender en la
perfección de la caridad, y nos anima a abrir los brazos a todos los
hombres, también a aquellos que no son de los nuestros, o que nos
quieren ofender o herir de cualquier manera. Jesús nos pide un corazón
como el suyo, como el del Padre: «Sed compasivos, como vuestro Padre es
compasivo» (Lc 6,36), que no tiene fronteras y recibe a todos, que nos
lleva a perdonar y a rezar por nuestros enemigos.
Ahora bien, como se afirma en el Catecismo de la Iglesia, «observar el
mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el
modelo divino. Se trata de una participación vital y nacida del fondo
del corazón, en la santidad, en la misericordia y en el amor de nuestro
Dios». San John Henry Newman escribía: «¡Oh Jesús! Ayúdame a esparcir tu
fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma con tu espíritu y vida.
Penetra en mi ser, y hazte amo tan fuertemente de mí que mi vida sea
irradiación de la tuya (...). Que cada alma, con la que me encuentre,
pueda sentir tu presencia en mi. Que no me vean a mí, sino a Ti en mí».
Amaremos, perdonaremos, abrazaremos a los otros sólo si nuestro corazón es engrandecido por el amor a Cristo.
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Pensamientos para el Evangelio de hoy
«Cristo, al revelar el amor-misericordia de Dios, exigía al mismo tiempo a los hombres que a su vez se dejasen guiar en su vida por el amor y la misericordia» (San Juan Pablo II)
«El enemigo es alguien a quien debo amar. En el corazón de Dios no hay enemigos, Dios tiene hijos. Nosotros levantamos muros, construimos barreras y clasificamos a las personas. Dios tiene hijos» (Francisco)
«En el Sermón de la Montaña, el Señor recuerda el precepto: ‘No matarás’ (Mt 5,21), y añade el rechazo absoluto de la ira, del odio y de la venganza. Más aún, Cristo exige a sus discípulos presentar la otra mejilla, amar a los enemigos (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.262). (evangeli net)
22 febrero, 2025
Fiesta de La Cátedra del Apóstol San Pedro

¡Oh!, Fiesta de vuestra Cátedra, Apóstol San Pedro;
vos, recordais que el Señor os dijo: “Tú eres Pedro
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.¡Claro que
lo recordáis! Y, desde entonces y por siempre el mundo
católico todo, celebra la Festividad de vuestra Cátedra,
dada en honor a vos, realidad tangible haciendo vuestro
“ministerium petrinum”, al servicio de todo el pueblo
Católico cristiano de todo el orbe de la tierra, pues
Jesucristo “piedra angular” es de toda la comunidad
eclesial por los siglos de los siglos. San Juan Pablo II,
Papa, dijo: “Recemos para que la Iglesia en la variedad
de culturas, lenguas y tradiciones sea unánime en creer
y profesar las verdades de fe y de moral transmitidas
por los apóstoles”. La cátedra es el trono que Carlos
“el Calvo”, regaló al papa Juan VIII, y en el que
coronaron al emperador en la Navidad de aquél tiempo.
Durante muchos años la silla utilizada fue por el Papa
y sus sucesores durante las ceremonias litúrgicas hasta
su incorporación al «Altar de la Cátedra» de Bernini.
Tradiciones, leyendas, creencias y demás afirmaron
durante muchos años que vuestra silla, doble era y que,
en algunos casos a los días de la era cristiana se
remontaban en que vos, la utilizasteis en persona. Hoy,
como los años todos, en esta fecha, el altar monumental
que acoge a vuestra Cátedra, iluminado se muestra todo
el día, con docenas de velas y se celebran misas desde
la mañana hasta el atardecer, terminando con la misa
del Capítulo dedicado a vos, «Primer Papa de Cristo»,
autoridad y primado de nuestra Santa Iglesia Católica;
¡oh!, Santa Cátedra de vos, Apóstol San Pedro, «recuerdo
vivo de Vos, Primer Papa del Cristo del Amor y de la Vida».
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22 de Febrero
La Cátedra del Apóstol San Pedro
Fiesta
Martirologio Romano: Fiesta de la cátedra de san Pedro, apóstol, al que el Señor dijo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. En el día en que los romanos acostumbraban a recordar a sus difuntos, se celebra la sede de aquel apóstol, cuyo sepulcro de conserva en el campo Vaticano y ha sido llamado a presidir en la caridad a toda la Iglesia.
Hoy se celebra la festividad de la Cátedra de San Pedro, una ocasión solemne que se remonta al cuarto siglo y con la que se rinde homenaje y se celebra el primado y la autoridad de San Pedro.
La palabra “cátedra” significa asiento o trono y es la raíz de la palabra catedral, la iglesia donde un obispo tiene el trono desde el que predica. Sinónimo de cátedra es también “sede” (asiento o sitial): la “sede” es el lugar desde donde un obispo gobierna su diócesis. Por ejemplo, la Santa Sede es la sede del obispo de Roma, el Papa.
Hace no muchos años, antes de rezar el Ángelus en este día, el Papa Juan Pablo II recordó que “la festividad litúrgica de la Cátedra de San Pedro subraya el singular ministerio que el Señor confió al jefe de los apóstoles, de confirmar y guiar a la Iglesia en la unidad de la fe. En esto consiste el ´ministerium petrinum´, ese servicio peculiar que el obispo de Roma está llamado a rendir a todo el pueblo cristiano. Misión indispensable, que no se basa en prerrogativas humanas, sino en Cristo mismo como piedra angular de la comunidad eclesial”. “Recemos -dijo- para que la Iglesia, en la variedad de culturas, lenguas y tradiciones, sea unánime en creer y profesar las verdades de fe y de moral transmitidas por los apóstoles”.
La cátedra es en realidad el trono que Carlos el Calvo regaló al papa Juan VIII y en el que fue coronado emperador el día de Navidad del año 875. Carlos el Calvo era nieto de Carlomagno. Durante muchos años la silla fue utilizada por el papa y sus sucesores durante las ceremonias litúrgicas, hasta que fue incorporada al Altar de la Cátedra de Bernini en 1666.
Tradiciones, leyendas y creencias afirmaron durante muchos años que la silla era doble y que algunas partes se remontaban a los primeros días de la era cristiana e incluso que la utilizó San Pedro en persona. La silla ha sido objeto de numerosos estudios a lo largo de los siglos y la última vez que fue extraída del nicho que ocupa en el altar de Bernini fue durante un período de seis años, entre 1968 y 1974. Los análisis efectuados en aquella ocasión apuntaban a que se trataba de una sola silla cuyas partes mas antiguas eran del siglo VI. Lo que se había tomado por una segunda silla era en realidad una cubierta que servía tanto para proteger el trono como para llevarlo en procesión.
Todos los años en esta fecha, el altar monumental que acoge la Cátedra de San Pedro permanece iluminado todo el día con docenas de velas y se celebran numerosas misas desde la mañana hasta el atardecer, concluyendo con la misa del Capítulo de San Pedro.
Fuente: VIS – Servicio Informativo Vaticano
21 febrero, 2025
San Pedro Damián Cardenal, Obispo de Ostia y Doctor de la Iglesia

su Cardenal y Doctor de la Iglesia, que honor hicisteis al
significado de vuestro nombre: “domador”. Quedasteis huérfano
y un hermano vuestro os humilló enviándoos a cuidar cerdos
además de trataros como al más vil de los esclavos. Pero de
pronto el Padre Damián, se compadeció de vos, y os llevó a
la ciudad para que estudiases. Desde allí, tomasteis el nombre
de Damián, en honor a vuestro mentor. Comenzasteis vos mismo
a domaros primero, para ejemplo de vuestro tiempo, en el que,
el relajo y la apatía eran comidilla de todos los días. Un día
meditabais entrar a un convento, y de pronto recibisteis la
visita de la comunidad fundada por San Romualdo, y al oírles
narrar lo seriamente que en su convento se vivía la vida,
os fuisteis con ellos, resultando ser el más exacto cumplidor
de los reglamentos del convento. Vos, corregíais los vicios
con ardor de corazón en cada sermón y, por dentro, os colocabais
correas con espinas, y os dabais azotes, ayunando pan y agua.
Carpintero seguisteis, y jamás olvidasteis de desprenderos
de vuestros bienes materiales que los dabais todos a los más
pobres. Os agradaba muchísimo el retiraros a la soledad para
rezar meditar y sentías una “santa envidia”, por aquellos que
todo su tiempo tienen, para orar y meditar. Y, por ello, rodeado
del silencio y de soledad, os dedicasteis al estudio de la
Sagrada Biblia y a los escritos de los santos antiguos, para
que vos, más tarde escribierais vuestros libros y cartas,
de sabiduría llenos, entre ellos vuestro “Libro Gomorriano”,
que, frontalmente combatió las malas costumbres de vuestro
tiempo. El Sumo Pontífice os envió a Ravena a tratar de
lograr que esa ciudad hiciera las paces con él, consiguiéndolo
de increíble manera, y de vuelta de aquella misión, voló
vuestra alma al cielo, para coronada ser, con corona de luz,
como justo premio a vuestra entrega de amor. Y de inmediato,
la gente os consideró como un gran santo, pidiendo a Dios,
vuestra intercesión para miles de innumerables favores conseguir;
¡oh!, San Pedro Damián, “vivo domador de almas del Dios Vivo”.
© 2025 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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21 de Febrero
San Pedro Damián
Cardenal, Obispo de Ostia
Doctor de la Iglesia
(año 1072)
19 febrero, 2025
San Auxibio, Obispo de Chipre

¡Oh!, San Auxibio vos sois el hijo del Dios de la Vida
y su amado santo, de padres idólatras pero, de carácter
dulce y honesto. Rechazasteis un matrimonio pero, vos,
queríais haceros cristiano y huísteis hacia la isla de
Chipre. Allí, encontrasteis a Juan Marcos, pariente de
San Bernabé quien os bautizó, confirmó y os instruyó
cómo predicar. Luego os ordenaron sacerdote y obispo.
Juan Marcos os confió la misión de predicar en la ciudad
de Soles, donde fuisteis acogido favorablemente por un
sacerdote del dios Júpiter, a quien os edificasteis con
vuestra vida santa, hasta que lograsteis convertirlo.
San Pablo supo por Juan Marcos, cómo avanzaba la fe en
Chipre y le confió a Heracles, poder de instituir más
obispos y construir una nueva Iglesia. Vos, empezasteis
a predicar la fe en pleno día y luego de la construcción
y consagración de la Iglesia, comenzasteis vuestra obra
de apostolado a la vista de todos. Dios con su gracia
os sostuvo y los milagros a raudales corroboraron vuestra
prédica llegando a formar en Soles, una comunidad cristiana
floreciente. Y, así, y después de haber gastado vuestra
vida en buena lid, voló vuestra alma al cielo para coronada
ser con corona de luz, como justo premio a vuestra entrega
de amor y fe, no sin antes de exhortar a vuestro clero,
a permanecer firmes y vigilantes en la fe verdadera de Cristo;
¡Oh!, San Auxibio, «vivo siervo del Dios de la Vida y del Amor».
© 2025 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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19 de Febrero
San Auxibio
Obispo de Chipre
En el siglo I de la era cristiana, San Auxibio sirvió como el primer obispo de la isla de Chipre, por cerca de 50 años. La isla está ubicada en el mar Mediterráneo, a 113 kilómetros al sur de la actual Turquía, y hoy forma parte de la Unión Europea.
Este Santo de la Iglesia Católica nació en Roma, en una familia que no conocía al Señor. Pese a que su padre deseaba que contrajera matrimonio siguiendo las tradiciones romanas de la época, él solo deseaba conocer cada vez más la fe en Jesucristo.
Ante las presiones e incomodidades que sufrió por al sostener su búsqueda de Dios, Auxibio dejó la ciudad y se embarcó a la isla de Chipre, lugar donde según la tradición, se encontró con Marcos, el evangelista, pariente del Apóstol Bernabé. En ese lugar recibió el bautismo, se confirmó y se instruyó en el anuncio del Evangelio.
Una vez que Auxibio estuvo preparado, Marcos lo envió a predicar en la ciudad de Soles (Chipre), donde tiempo después sería designado Obispo por San Pablo. Eran los tiempos posteriores al martirio de San Bernabé en el año 70.
Es así como Auxibio llegó a formar en Soles una comunidad cristiana próspera. En el ocaso de su vida, se consagró a la formación de sus presbíteros y de aquellos que deseaban serlo. Auxibio exhortaba a todos a permanecer firmes en la fe. Según la tradición, falleció en el año 102.
(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-se-conmemora-a-san-auxibio-primer-obispo-de-chipre-41717)
18 febrero, 2025
San Simeón, Oispo de Jesrusalén, Primo de Jesús y Mártir

¡Oh! San Simeón, vos, sois el hijo del Dios de la Vida,
y su amado santo. Primo de Jesús, vuestro padre era
Cleofás, hermano de San José, y vuestra madre, hermana
de la Virgen María. Vos, recibisteis el Espíritu Santo
el día de Pentecostés. Pero, habiendo sido asesinado
Santiago «el menor» por los judíos, los apóstoles y los
discípulos elegieron a su sucesor en Jerusalén y por
unanimidad os escogieron a vos. Luego, estalló la guerra
en Palestina, por oponeros a los romanos y habiendo
recibido del cielo el aviso de que la ciudad destruida
sería, os refugiaron con vos, en la ciudad de Pela.
Después de la destrucción de Jerusalén los cristianos
volvieron y se establecieron en las ruinas, pero el impío
emperador Adriano, arrasó con los escombros. Pero, Dios
es maravilloso y nunca os abandonó, floreciendo la Iglesia,
y convirtiéndose numerosos judíos a Cristo, debido a los
milagros obrados por los santos. Entonces los míseros
Vespaciano y Domiciano, ordenaron matar a todos los
miembros descendientes de David, pero vos, lograsteis
escapar. Pero, durante la persecución del impío Trajano,
os denunciaron como cristiano y además, de ser descendiente
de David, y por ello, os sentenciaron a muerte por Atico,
rastrero gobernador romano. Os torturaron y crucificaron,
soportando con fortaleza y valentía el cruel suplicio, a
pesar de que contabais con ciento veinte años. Y, así, voló
vuestra alma al cielo, para coronada ser con corona de luz,
como premio a vuestra entrega de amor y fe increíbles.
¡Oh! San Simeón, «vivo amor por el Dios de la Vida y del amor».
© 2025 by Luis Ernesto Chacón Delgado
18 de Febrero
San Simeón
Primo de Jesús
El Evangelio de San Mateo describe a San Simeón como uno de los parientes o hermanos del Señor. Su padre era Cleofás, hermano de San José, y su madre, era hermana de la Virgen María, siendo Simeón primo carnal del Señor. Sin duda, el santo fue uno de los primos de Jesús que recibió el Espíritu Santo el día de Pentecostés.
Siendo asesinado Santiago el menor por lo judíos, los apóstoles y discípulos se reunieron para elegir a su sucesor en la sede de Jerusalén y por unanimidad escogieron a Simeón. El año 66 estalló en Palestina la guerra civil a consecuencia de la oposición de los judíos a los romanos y parece que los cristianos de Jerusalén recibieron del cielo el aviso de que la ciudad sería destruida y que debían salir de ella sin tardanza, refugiándose con el santo en la ciudad de Pela.
Después de la toma y destrucción de Jerusalén, los cristianos volvieron y se establecieron en las ruinas, hasta que el emperador Adriano arrasó con los escombros, pero este hecho permitió que la Iglesia floreciera grandemente y que numerosos judíos se convirtieran al cristianismo debido a los milagros obrados por los santos. Vaspaciano y Domiciano mandaron a matar a todos los miembros descendientes de David, pero Simeón consiguió escapar.
Sin embargo, durante la persecución de Trajano, fue denunciado como cristiano y descendiente de David, siendo sentenciado a muerte por el gobernador romano Atico. Fue torturado y crucificado, soportando con fortaleza y valentía el suplicio, pese a que contaba con 120 años.
(https://www.aciprensa.com/recursos/san-simeon-4197)
17 febrero, 2025
Los 7 Santos Fundadores de los Siervos de María

¡Oh!, Siete Santos Fundadores de los Siervos de María:
Alejo, Amadeo, Hugo, Benito, Bartolomé, Gerardino y Juan;
vosotros, sois los hijos del Dios de la vida, y sus amados
santos, que, todos a la mundana vida renunciasteis por
amor a Nuestra Señora atraídos, y, tan luego lo hicisteis
os despojasteis de vuestras pertenencias, donándolas con
amor entre los pobres y desposeídos de vuestro tiempo.
Y , así, liberados ya, de vuestras cargas, os dedicasteis
a una vida de oración y penitencia constante, todo, bajo
el amparo e influjo divino de María, Santa Madre de Dios,
llamándoos por ello, los “Siervos de María” o “Servitas”.
En el Senario, os hicisteis sacerdotes – menos Alejo- y os
pusisteis a predicar y a propagar el evangelio. Un Viernes
Santo de María la Santa Madre del Redentor, recibisteis la
inspiración de adoptar como reglamento eterno, la escrita
por San Agustín, para invitar a nuevos aspirantes y así,
creció vuestra santa orden de increíble manera. ¡Todos
a su tiempo, sus trabajos y sus vidas ofrecieron a Dios!
En morir, el último fuisteis Alejo, y, quien os conoció,
dijo: “Cuando yo llegué a la Comunidad, solamente vivía uno
de los “Siete Santos Fundadores”, era el hermano Alejo,
y de sus labios oímos la tierna historia de todos ellos.
La vida del hermano Alejo, era tan santa y devota, que
servía a todos de un maravilloso ejemplo y demostraba
como debieron ser de santos los otros seis compañeros”.
Hoy, os recordamos a todos vosotros, por haber gastado
vuestras santas vidas en buena lid, y haber recibido con
justicia el premio: ¡coronados ser, con coronas de luz, por
vuestra entrega de amor, fe, y espíritu evangelizador!;
“Santos Siervos de Santa María Virgen, Madre del Dios Vivo”;
¡oh!, Fundadores, “viva Luz de la Santa Madre del Redentor».
© 2025 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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17 de Febrero
Los Siete Santos Fundadores de los Siervos de María o “Servitas”
(año 1233)
Que estos Santos Fundadores nos animen a aumentar nuestra devoción a la Virgen Santísima y a no cansarnos nunca de propagar la devoción a la Madre de Dios. Petición: Recuerda la historia de los padres antiguos. ¿Quién confió en Dios y fue abandonado por Él? (S. Biblia. Eclesiástico).
En el monte Senario se dedicaban a hacer muchas penitencias y mucha oración, pero un día recibieron la visita del Sr. Cardenal delegado del Sumo Pontífice, el cual les recomendó que no se debilitaran demasiado con penitencias excesivas, y que más bien se dedicaran a estudiar y se hicieran ordenar sacerdotes y se pusieran a predicar y a propagar el evangelio. Así lo hicieron, y todos se ordenaron de sacerdotes, menos Alejo, el menor de ellos, que por humildad quiso permanecer siempre como simple hermano, y fue el último de todos en morir.
Un Viernes Santo recibieron de la Sma. Virgen María la inspiración de adoptar como Reglamento de su Asociación la Regla escrita por San Agustín, que por ser muy llena de bondad y de comprensión, servía para que se pudieran adaptar a ella los nuevos aspirantes que quisieran entrar en su comunidad. Así lo hicieron, y pronto esta asociación religiosa se extendió de tal manera que llegó a tener cien conventos, y sus religiosos iban por ciudades y pueblos y campos evangelizando y enseñando a muchos con su palabra y su buen ejemplo, el camino de la santidad.
Su especialidad era una gran devoción a la Santísima Virgen, la cual les conseguía maravillosos favores de Dios. El más anciano de ellos fue nombrado superior, y gobernó la comunidad por 16 años. Después renunció por su ancianidad y pasó sus últimos años dedicado a la oración y a la penitencia. Una mañana, mientras rezaba los salmos, acompañado de su secretario que era San Felipe Benicio, el santo anciano recostó su cabeza sobre el corazón del discípulo y quedó muerto plácidamente. Lo reemplazó como superior otro de los Fundadores, Juan, el cual murió pocos años después, un viernes, mientras predicaba a sus discípulos acerca de la Pasión del Señor. Estaba leyendo aquellas palabras de San Lucas: “Y Jesús, lanzando un fuerte grito, dijo: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!” (Lc. 23, 46). El Padre Juan al decir estas palabras cerró el evangelio, inclinó su cabeza y quedó muerto muy santamente.
Lo reemplazó el tercero en edad, el cual, después de gobernar con mucho entusiasmo a la comunidad y de hacerla extender por diversas regiones, murió con fama de santo.
El cuarto, que era Bartolomé, llevó una vida de tan angelical pureza que al morir se sintió todo el convento lleno de un agradabilísimo perfume, y varios religiosos vieron que de la habitación del difunto salía una luz brillante y subía al cielo.
De los fundadores, Hugo y Gerardino, mantuvieron toda la vida entre sí una grande y santísima amistad. Juntos se prepararon para el sacerdocio y mutuamente se animaban y corregían. Después tuvieron que separarse para irse cada uno a lejanas regiones a predicar. Cuando ya eran muy ancianos fueron llamados al Monte Senario para una reunión general de todos los superiores. Llegaron muy fatigados por su vejez y por el largo viaje.
Aquella tarde charlaron emocionados recordando sus antiguos y bellos tiempos de juventud, y agradeciendo a Dios los inmensos beneficios que les había concedido durante toda su vida. Rendidos de cansancio se fueron a acostar cada uno a su celda, y en esa noche el superior, San Felipe Benicio, vio en sueños que la Virgen María venía a la tierra a llevarse dos blanquísimas azucenas para el cielo. Al levantarse por la mañana supo la noticia de que los dos inseparables amigos habían amanecido muertos, y se dio cuenta de que Nuestra Señora había venido a llevarse a estar juntos en el Paraíso Eterno a aquellos dos que tanto la habían amado a Ella en la tierra y que en tan santa amistad habían permanecido por años y años, amándose como dos buenísimos hermanos.
El último en morir fue el hermano Alejo, que llegó hasta la edad de 110 años. De él dijo uno que lo conoció: “Cuando yo llegué a la Comunidad, solamente vivía uno de los Siete Santos Fundadores, el hermano Alejo, y de sus labios oímos la historia de todos ellos. La vida del hermano Alejo era tan santa que servía a todos de buen ejemplo y demostraba como debieron ser de santos los otros seis compañeros”. El hermano Alejo murió el 17 de febrero del año 1310.
(http://www.ewtn.com/spanish/saints/Siete_Santos_Fundadores.htm)