05 mayo, 2023

San Ángel de Sicilia, Mártir

 

 

 

¡Oh! San Ángel, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
su mártir y amado santo, cristiano católico y
miembro de la antiquísima Orden de Nuestra Señora
del Monte Carmelo. Viajasteis a Roma, al lado de San
Bartolo, fundador de la Orden, para pedir la aprobación
de la Regla para vuestra Orden. La Virgen María se
apareció a vuestros padres, haciéndolos discípulos de
su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Vos, desde pequeño
mostrasteis interés por las cosas de Dios, porque vuestro
corazón, ansioso estaba para servirlo. A muy temprana
edad dominabais el griego, el latín y el hebreo. Cuando
estuvisteis más maduro en la fe, pedisteis ser incorporado
al Carmelo, en el monasterio de Santa Ana en Jerusalén.
Durante cinco años vivisteis como ermitaño y el mismo
Jesús se os apareció para mostraros el mal que le esperaba
a Tierra Santa, a causa de la invasión de los musulmanes.
El Señor os encomendó luego, que os dirigieses hacia
Occidente para predicar y convertir a los pecadores,
y despertar amor por la tierra donde nació y vivió.
Vos, tras ser ordenado sacerdote, recibisteis de vuestra
Orden, marchar a Roma, y obtener la aprobación de la
nueva Regla del Carmelo. Allí, predicasteis en la basílica
de San Juan de Letrán, con abundantes frutos de santidad.
En medio de aquellas tareas tuvisteis la visión de Cristo
que os mostraba los rostros de dos grandes santos: Santo
Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís, y Él, mismo
os dijo: “Hay dos nuevas y firmes columnas de la Iglesia”,
aludiendo a los dos grandes fundadores de las órdenes
mendicantes: los dominicos y los franciscanos. Más tarde,
os enviaron como predicador, a la isla de Sicilia, para
convertir a los seguidores de la herejía del catarismo,
que condenaba el sacramento del matrimonio, negaba la
resurrección de los muertos y planteaba una comprensión

errada de la doctrina moral cristiana. Allí con la
ayuda de Dios, convertisteis a muchos herejes e hicisteis
cercano el Evangelio de Cristo a muchos paisanos vuestros.
El enemigo os buscaba ya, hace mucho tiempo, hasta
que, un día, terminando de predicar fuisteis acuchillado
y herido de muerte, caísteis de rodillas, perdonasteis
a vuestros asesinos y ofrecisteis vuestra muerte por la
conversión de los pecadores. Volando así, vuestra alma al
cielo para ser coronada con corona de luz, como justo
premio a vuestra entrega increíble de amor y fe. ¡Aleluya!
¡Oh! San Ángel de Sicilia «vivo siervo del del Dios Vivo».

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado


5 de Mayo
San Ángel
Mártir

Cada 5 de mayo la Iglesia celebra a San Ángel de Sicilia, cristiano católico nacido en Palestina y uno de los primeros miembros de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (carmelitas).

Al lado de San Bartolo, fundador de la Orden, Ángel viajó desde su tierra natal hasta Roma con el propósito de pedir la aprobación de la Regla para su Orden. Murió mártir en 1226 en Sicilia, Italia.

El camino de la oración y el anuncio

Este santo nació en la ciudad de Jerusalén en 1185. Sus padres fueron judíos conversos al cristianismo. De acuerdo a una antigua tradición, la Virgen María se apareció a sus progenitores para hacerlos discípulos de su Hijo.

Ángel mostró desde niño un gran interés por las cosas de Dios y que su corazón estaba hecho para entregarse a su servicio. Con poco más de 10 años empezó a estudiar y a los 15 ya dominaba el griego, el latín y el hebreo. Al llegar a los 25, más maduro en la fe, solicitó la incorporación al Carmelo, en el monasterio de Santa Ana en Jerusalén.

Durante los siguientes cinco años vivió como ermitaño y el mismo Jesús se le apareció para mostrarle el mal que le esperaba a Tierra Santa a causa de la invasión de los musulmanes. El Señor le encomendó luego que se dirija hacia Occidente para predicar y convertir a los pecadores, y así despertar en las gentes el deseo de velar por la tierra donde nació y vivió.

Ángel, tras ser ordenado sacerdote en 1218, recibió de su Orden la misión de viajar a Roma y obtener la aprobación pontificia de la nueva Regla del Carmelo. Esta llegaría posteriormente por mandato del Papa Honorio III en 1226.

El santo a quien Cristo mostró el futuro de la Iglesia

Por orden del Sumo Pontífice, San Ángel predicó por un tiempo en la basílica de San Juan de Letrán (Roma) con abundantes frutos de santidad. Estos intensos días de oración y predicación se convirtieron en ocasión propicia para un encuentro inesperado.

San Ángel tuvo una visión de Cristo que le mostraba los rostros de dos grandes santos: Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís. Luego el Salvador le dijo: “Hay dos nuevas y firmes columnas de la Iglesia”, en alusión a los dos grandes fundadores de las órdenes mendicantes: dominicos y franciscanos, respectivamente.

Abundantes frutos de conversión

Concluída esta etapa, San Ángel sería enviado como predicador a la isla de Sicilia (Italia), con el propósito de aleccionar y convertir a los seguidores del catarismo (herejía que condenaba el sacramento de matrimonio, negaba la resurrección de los muertos y planteaba una comprensión errada de la doctrina moral cristiana).

Con la ayuda de Dios, el santo tuvo éxito convirtiendo a muchos herejes; y gracias a su ascendencia judía, logró acercar el Evangelio a muchos de sus connacionales. Incluso se dice que logró convertir a más de 200 judíos en Palermo.

La vida de nuestro santo acabó en la ciudad de Licata, al suroeste de Sicilia. Cuando terminaba de predicar a la multitud, fue acuchillado por una banda de malhechores. Herido de muerte, cayó de rodillas, perdonó a sus asesinos y ofreció su muerte por la conversión de los pecadores.

La devoción a San Ángel de Sicilia se hizo muy popular desde mediados del siglo XV, cuando su culto fue oficialmente reconocido por el Papa Pío II, en 1459.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-se-conmemora-a-san-angel-martir-de-los-carmelitas-90505)

04 mayo, 2023

San Florian, Patrono de Polonia y de los Bomberos

 

¡Oh! San Florián de Lorch, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado santo, que siendo oficial del
ejército romano y encargado de las fuerzas imperiales
de Baviera, os abrazasteis a la Cruz de Cristo. Vos,
apagasteis un incendio con escasos recursos, por lo
que os gnasteis el patronazgo de las compañías de
bomberos. Reinaba el cruel Diocleciano, perseguidor de
la Iglesia y Aquilino, su cónsul recibió la orden de
eliminar a los cristianos y aunque vos, os negasteis
valientemente a cumplir sus órdenes, ya que, vos mismo
erais un converso a la causa de Cristo, conjuntamente
con mucha otra gente igual que vos, y en un acto de
valor increíble vos, entregasteis vuestro cargo y al
mismo tiempo, compartir la misma suerte que el resto
de vuestros hermanos en la fe. Vos, os entregasteis
serenamente a la soldadesca de Aquilino, y después, os
negasteis públicamente a adorar a los dioses romanos,
por lo que fuisteis azotado hasta quedar despellejado.
Vuestra ejecución, fue orden de Aquilino, siendo vuestro
cuerpo fue arrojado desde lo alto de un puente a las
aguas del río Enns, con una piedra atada al cuello.
Y así, voló vuestra alma al cielo, para recibir corona
de luz, como justo premio a vuestra entrega de amor y fe.
Hoy, Diocleciano y Aquilino, son habitantes eternos del
averno y vos, dulce mártir, gozáis de las alegrías del
cielo, junto al mismo Dios, quien os dio la vida.
Vuestras reliquias se trasladaron a Roma y el Papa Lucio
Tercero, regaló una parte de las vuestras al rey Casimiro
de Polonia y al obispo de Cracovia. Santo Patrono de
Polonia, Linz, los limpiadores de chimeneas, fabricantes
de jabón, cerveceros y los viticultores. ¡Aleluya!
¡Oh! San Florian de Lorch, "vivo converso del Dios Vivo".

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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4 de Mayo
San Florián
Patrono de los Bomberos

San Florián de Lorch (Lorsch), patrono de Polonia, fue un oficial del ejército romano encargado de las fuerzas imperiales destacadas en Baviera (Alemania). San Floriano mártir -como también se le conoce, debido a su nombre en latín, “Florianus”- vivió en Lauriacum (Enns, Alta Austria) y, según la leyenda, intervino apagando un gran incendio con escasísimos recursos, por lo que la tradición le otorgó el patronazgo de las compañías de bomberos.

San Florián nació alrededor del año 250, en la ciudad de Aelium Cetiumin, hoy conocida como Saint Pölten, en Austria.

En tiempos de Diocleciano, cruel emperador perseguidor de la Iglesia, arribó a Baviera su representante, el cónsul Aquilino, con la orden de acelerar la eliminación de la creciente comunidad cristiana. Aquilino tuvo un encuentro con Florián en el que le solicitó su disposición para hacer valer el edicto del emperador en contra de la Iglesia. Florián se negó rotundamente, ya que él mismo era un converso a la causa de Cristo, y sabía que muchísima gente en toda la región estaba en su misma posición. En un acto de valor extremo, Florián entregó su cargo y decidió compartir la misma suerte que el resto de sus hermanos en la fe.

Las Actas de la época detallan que el mártir se entregó serenamente a los soldados de Aquilino. Después, se negaría públicamente a adorar a los dioses romanos, por lo que fue azotado hasta quedar despellejado.

El Martirologio Romano indica que su ejecución fue una orden directa de Aquilino y que esta tuvo lugar en Lorch (hoy Alemania). Florián fue arrojado desde lo alto de un puente a las aguas del río Enns con una piedra atada al cuello. Era el año 304.

Posteriormente, sus reliquias fueron trasladadas a Roma. El Papa Lucio III, en 1138, regaló una parte de ellas al rey Casimiro de Polonia y al obispo de Cracovia. Desde entonces, se considera a San Florián patrono de esa nación, así como lo es de la región de Linz (Austria). Hoy es posible venerar sus restos en Cracovia, Polonia, en la iglesia que lleva su nombre.

Este Santo aparece generalmente representado con una cubeta de agua en la mano, en alusión a la leyenda según la cual apagó un incendio, él solo, con tan solo una cubeta.

Los patronazgos de San Florián incluyen también a los deshollinadores de chimeneas, fabricantes de jabón, cerveceros, viticultores; también se pide su protección cuando alguien está en peligro de ahogarse.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-se-conmemora-a-san-florian-patrono-de-polonia-y-martir-64360)

 

03 mayo, 2023

Santos Felipe y Santiago Apóstoles y Mártires


 

 ¡Oh!, Santos Felipe y Santiago, vosotros, sois los hijos
del Dios de la Vida y sus amados apóstoles, que, la dicha
tuvieron de servir a Jesús, Dios y Señor Nuestro. A vos,
Felipe, Nuestro Señor os preguntó el día de la multiplicación
de los panes así: “¿De dónde crees tú que podremos
conseguir pan para tanta gente?”. Y otro día, que unos
griegos deseaban hablar con Jesús, os pidieron que los
llevarais hacia Él. Y, en la Última Cena, fuisteis vos,
quien le dijo a Jesús: “Señor: muéstranos al Padre”, y Él,
os respondió: “¡Felipe, quien me ve a Mí, ve al Padre!”.
Y, en el día de Pentecostés, recibisteis junto con los otros
apóstoles y Nuestra Señora, la Virgen María, al Espíritu
Santo, en forma de lenguas de fuego. Y, así lleno de Él,
a Bitinia, marchasteis y allí, resucitasteis a un muerto
y entregasteis vuestra santa vida, muriendo martirizado
crucificado. Vos, por vuestra parte, Santiago, el mismo
Cristo, resucitado se os apareció, según San Pablo. Muy
estimado erais en la Iglesia de Jerusalén, tanto que os
llamaban “el obispo de Jerusalén”. Cuando Pedro liberado
fue por un ángel, os dejó el encargo de comunicaros a vos
y a los demás”. Pablo, de vos escribe así: “Santiago es,
junto con Juan y Pedro, una de las columnas principales
de la Iglesia”. También, redactasteis la carta del Primer
Concilio de Jerusalén para todos los Cristianos y erais
llamado “El Santo”, pues la gente sabía de que vos, nunca
habíais cometido pecado grave. Nunca carne comíais, ni
tomabais licor. Estabais siempre de rodillas adorando
y orando a Dios en el templo, hasta que se os formaron
callos. Convertisteis a muchos judíos por vuestra palabra
y ejemplo. Un día, el impío Anás II y su banda, os dijeron:
“Te rogamos que ya que el pueblo siente por ti grande
admiración, te presentes ante la multitud y les digas que
Jesús no es el Redentor”. Y, vos, les dijisteis: “Jesús
es el enviado de Dios para salvación de los que quieran
salvarse. Y lo veremos un día sobre las nubes, sentado
a la derecha de Dios”. Al oíros, decidieron vuestro fin,
y os arrojaron desde lo alto del templo. Vos, no moristeis,
al caer de tamaña altura y con vida aún, de rodillas
rezabais diciendo humildemente: “Padre Dios, te ruego que
los perdones porque no saben lo que hacen”. Antes, habíais
redactado vuestra famosa “Carta de Santiago”, con frases
como éstas: “Si alguien se imagina ser persona religiosa
y no domina su lengua, se equivoca y su religión es vana”.
“Oh ricos: si no comparten con el pobre sus riquezas,
prepárense a grandes castigos del cielo”. “Si alguno está
triste, que rece. Si alguno se enferma, que llamen a los
presbíteros y lo unjan con aceite santo, y esa oración
le aprovechará mucho al enfermo”. Y aquella, que a los
protestantes no gusta: “La fe sin obras, está muerta”. Hoy,
la gloria del Dios Vivo, os envuelve a ambos, como premio
justo a vuestra entrega increíble de amor y fe. ¡Aleluya!
¡Oh!, Santos Felipe y Santiago, “vivas rocas del Dios Vivo”.


© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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4 de Mayo
Santos Felipe y Santiago
Apóstoles

San Felipe

El evangelio dice que nació en Betsaida en Galilea. San Juan cuenta que Jesús lo llamó a pertenecer al grupo de sus discípulos al día siguiente de haber llamado a San Pedro y San Andrés. Felipe fue el que llamó a Natanael o Bartolomé y lo llevó a donde Jesús. Cuando el Señor eligió a los 12 apóstoles, uno de los elegidos fue Felipe. Y el día de la multiplicación de los panes, antes de obrar el milagro, Jesús le preguntó a Felipe: “¿De dónde crees tú que podremos conseguir pan para tanta gente?”. Un día en que unos griegos extranjeros quisieron hablar con el Divino Maestro le pidieron a Felipe que los llevara hacia El. Y en la Ultima Cena este fue el apóstol que le dijo a Jesús: “Señor: muéstranos al Padre”, y Jesús le respondió: “Felipe, quien me ve a Mí, ve al Padre”. El día de Pentecostés, Felipe recibió junto con los otros apóstoles y la Virgen María, al Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.

Los narradores antiguos dicen que este Apóstol después de Pentecostés se fue a evangelizar a Bitinia, en el Asia Menor (cerca del Mar Negro). Papías, un autor del siglo II afirma que San Felipe logró el milagro de resucitar a un muerto. Y San Clemente de Alejandría dice que lo hicieron morir crucificado en una persecución contra los cristianos.


Santiago el Menor

Se le llama el Menor para diferenciarlo del otro apóstol, Santiago el Mayor (que fue martirizado poco después de la muerte de Cristo). El evangelio dice que era de Caná de Galilea, que su padre se llamaba Alfeo y que era familiar de Nuestro Señor. Es llamado “el hermano de Jesús”, no porque fuera hijo de la Virgen María, la cual no tuvo sino un solo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, sino porque en la Biblia se le llaman “hermanos” a los que provienen de un mismo abuelo: a los primos, tíos y sobrinos (y probablemente Santiago era “primo” de Jesús, hijo de alguna hermana de la Sma. Virgen). En la S. Biblia se lee que Abraham llamaba “hermano” a Lot, pero Lot era sobrino de Abraham. Y se le lee también que Jacob llamaba “hermano” a Laban, pero Laban era tío de Jacob. Así que el decir que alguno era “hermano” de Jesús no significa que María tuvo más hijos, sino que estos llamados “hermanos”, eran simplemente familiares: primos, etc.

San Pablo afirma que una de las apariciones de Jesús Resucitado fue a Santiago. Y el libro de Los Hechos de los Apóstoles narra cómo en la Iglesia de Jerusalén era sumamente estimado este apóstol. (Lo llamaban “el obispo de Jerusalén”). San Pablo cuenta que él, la primera vez que subió a Jerusalén después de su conversión, fue a visitar a San Pedro y no vio a ninguno de los otros apóstoles, sino solamente a Santiago. Cuando San Pedro fue liberado por un ángel de la prisión, corrió hacia la casa donde se hospedaban los discípulos y les dejó el encargo de “comunicar a Santiago y a los demás”, que había sido liberado y que se iba a otra ciudad (Hech. 12,17). Y el Libro Santo refiere que la última vez que San Pablo fue a Jerusalén, se dirigió antes que todo “a visitar a Santiago, y allí en casa de él se reunieron todos los jefes de la Iglesia de Jerusalén” (Hech. 21,15). San Pablo en la carta que escribió a los Gálatas afirma: “Santiago es, junto con Juan y Pedro, una de las columnas principales de la Iglesia”. (Por todo esto se deduce que era muy venerado entre los cristianos).

Cuando los apóstoles se reunieron en Jerusalén para el primer Concilio o reunión de todos los jefes de la Iglesia, fue este apóstol Santiago el que redactó la carta que dirigieron a todos los cristianos (Hechos 15).

Hegesipo, historiador del siglo II dice: “Santiago era llamado ‘El Santo’. La gente estaba segura de que nunca había cometido un pecado grave. Jamás comía carne, ni tomaba licores. Pasaba tanto tiempo arrodillado rezando en el templo, que al fin se le hicieron callos en las rodillas. Rezaba muchas horas adorando a Dios y pidiendo perdón al Señor por los pecados del pueblo. La gente lo llamaba: ‘El que intercede por el pueblo’”. Muchísimos judíos creyeron en Jesús, movidos por las palabras y el buen ejemplo de Santiago. Por eso el Sumo Sacerdote Anás II y los jefes de los judíos, un día de gran fiesta y de mucha concurrencia le dijeron: “Te rogamos que ya que el pueblo siente por ti grande admiración, te presentes ante la multitud y les digas que Jesús no es el Mesías o Redentor”. Y Santiago se presentó ante el gentío y les dijo: “Jesús es el enviado de Dios para salvación de los que quieran salvarse. Y lo veremos un día sobre las nubes, sentado a la derecha de Dios”. Al oír esto, los jefes de los sacerdotes se llenaron de ira y decían: “Si este hombre sigue hablando, todos los judíos se van a hacer seguidores de Jesús”. Y lo llevaron a la parte más alta del templo y desde allá lo echaron hacia el precipicio. Santiago no murió de golpe sino que rezaba de rodillas diciendo: “Padre Dios, te ruego que los perdones porque no saben lo que hacen”.

El historiador judío, Flavio Josefo, dice que a Jerusalén le llegaron grandes castigos de Dios, por haber asesinado a Santiago que era considerado el hombre más santo de su tiempo.

Este apóstol redactó uno de los escritos más agradables y provechosos de la S. Biblia. La que se llama “Carta de Santiago”. Es un mensaje hermoso y sumamente práctico. Ojalá ninguno de nosotros deje de leerla. Se encuentra al final de la Biblia. Allí dice frases tan importantes como estas: “Si alguien se imagina ser persona religiosa y no domina su lengua, se equivoca y su religión es vana”. “Oh ricos: si no comparten con el pobre sus riquezas, prepárense a grandes castigos del cielo”. “Si alguno está triste, que rece. Si alguno se enferma, que llamen a los presbíteros y lo unjan con aceite santo, y esa oración le aprovechará mucho al enfermo” (de aquí sacó la Iglesia la costumbre de hacer la Unción de los enfermos). La frase más famosa de la Carta de Santiago es esta: “La fe sin obras, está muerta”. Es una frase que les disgusta mucho a los protestantes, porque ellos enseñan todo lo contrario. Ellos dicen que para salvarse no hacen falta las buenas obras, sino solamente la fe. Pero el Apóstol Santiago sabía mucho más que ellos, y repite que sin buenas obras, la fe queda muerta.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Felipe_Santiago_5_4.htm)




02 mayo, 2023

San Atanasio Doctor de la Iglesia y Defensor de la Encarnación de Cristo

 

 

 ¡Oh!, San Atanasio, vos, sois el hijo del Dios de la Vida,
su amado santo, y el que, disteis honor a vuestro nombre
que significa: “inmortal”. Por un tiempo os retirasteis
para llevar una vida solitaria y luego, os dedicasteis a servir
a Dios. En aquél tiempo vivía Arrio, clérigo de Alejandría,
y que, a los fieles confundía con su herejía de que, “Cristo
no era Dios por naturaleza”. Por ello, se celebró un concilio
en Nicea, cuando vos, erais diácono y, acompañando a Alejandro,
obispo de Alejandría,  refutasteis con vuestra doctrina
y valor, tal herejía, y al mismo tiempo defendisteis la verdad
católica. Cinco meses después de terminado el concilio
y la condenación a Arrio, murió san Alejandro, y a vos, os
eligieron como patriarca de Alejandría y los arrianos
con más furia os persiguieron, siendo desterrado por cinco
veces y cuando la autoridad civil quiso obligaros a que, a Arrio
recibierais, rechazasteis tal propuesta y jamás lo hicisteis
a pesar de que Constantino emperador, os desterró a Tréveris,
donde permanecisteis hasta su muerte, en que, volvisteis
a Alejandría, y proseguisteis la lucha contra los arrianos
y por vez segunda, os desterraron, apareciendo en Roma.
Escapaste del arresto de los arrianos, y, claro, os salvó
la divina Providencia, refugiándoos con los anacoretas, hasta
que volvisteis a vuestra sede episcopal, huyendo a los cuatro
meses y después de un cuarto retorno, os obligaron a huir
por quinta vez, para al fin, vivir en paz en vuestra sede.
Vos, escribisteis numerosas obras a favor de nuestra santa
madre Iglesia y en especial de Cristo, Dios y Señor Nuestro
que os encumbraron y motivaron vuestro título de doctor.
Más tarde, voló vuestra alma al cielo, para ser coronada
con corona de luz, como justo premio a vuestra entrega de amor;
¡Defensor de la Encarnación de Cristo, Dios y Señor Nuestro!;
¡Oh! San Atanasio, “vivo látigo de fe contra los herejes arrianos”.

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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2 de Mayo
San Atanasio
Doctor de la Iglesia

Atanasio, nombre que significa “inmortal”, nació en Egipto, en la ciudad de Alejandría, en el año 295. Llegado a la adolescencia, estudió derecho y teología. Se retiró por algún tiempo a un yermo para llevar una vida solitaria y allí hizo amistad con los ermitaños del desierto; cuando volvió a la ciudad, se dedicó totalmente al servicio de Dios.

Era la época en que Arrio, clérigo de Alejandría, confundía a los fieles con su interpretación herética de que Cristo no era Dios por naturaleza. Para considerar esta cuestión se celebró un concilio (el primero de los ecuménicos) en Nicea, ciudad del Asia Menor. Atanasio, que era entonces diácono, acompañó a este concilio a Alejandro, obispo de Alejandría, y con su doctrina, ingenio y valor sostuvo la verdad católica y refutó a los herejes y al mismo Arrio en las disputas que tuvo con él.

Cinco meses después de terminado el concilio con la condenación de Arrio, murió san Alejandro, y Atanasio fue elegido patriarca de Alejandría. Los arrianos no dejaron de perseguirlo y apelaron a todos los medios para echarlo de la ciudad e incluso de Oriente.

Fue desterrado cinco veces y cuando la autoridad civil quiso obligarlo a que recibiera de nuevo en el seno de la Iglesia a Arrio, excomulgado por el concilio de Nicea y pertinaz a la herejía, Atanasio, cumpliendo con gran valor su deber, rechazó tal propuesta y perseveró en su negativa, a pesar de que el emperador Constantino, en 336, lo desterró a Tréveris.

Durante dos años permaneció Atanasio en esta ciudad, al cabo de los cuales, al morir Constantino, pudo regresar a Alejandría entre el júbilo de la población. Inmediatamente renovó con energía la lucha contra los arrianos y por segunda vez, en 342, tuvo que emprender el camino del destierro que lo condujo a Roma.

Ocho años más tarde se encontraba de nuevo en Alejandría con la satisfacción de haber mantenido en alto la verdad de la doctrina católica. Pero llegó a tanto el encono de sus adversarios, que enviaron un batallón para prenderlo. Providencialmente, Atanasio logró escapar y refugiarse en el desierto de Egipto, donde le dieron asilo durante seis años los anacoretas, hasta que pudo volver a reintegrarse a su sede episcopal; pero a los cuatros meses tuvo que huir de nuevo. Después de un cuarto retorno, se vio obligado, en el año 362, a huir por quinta vez. Finalmente, pasada aquella furia, pudo vivir en paz en su sede.

San Atanasio es el prototipo de la fortaleza cristiana. Falleció el 2 de mayo del año 373. Escribió numerosas obras, muy estimadas, por las cuales ha merecido el honroso título de doctor de la Iglesia.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Fiesta de María Reparadora. Santos: Félix, Flaminia, Saturnino, Germán, Celestino, Exuperio, Ciriaco, Teódulo, Florencio, Eugenio, Longinos, Zoe, mártires; Antonino Pierozzi, confesor; Daniel, monje.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Anastasio.htm)

01 mayo, 2023

San José Obrero, Patrono de los Trabajadores

 


 

¡Oh!, San José:
Dios en la luz de los tiempos,
Y Mucho antes de que el mundo fuera hecho
Os pensó para convertiros por siempre,
En el terreno padre de Jesús, Su Amadísimo Hijo
Y, según San Mateo y San Marcos
Erais vos, un “tekton”: ¡Un carpintero!
Y Nuestro Señor Jesús fue llamado “Hijo de José”,
“El carpintero”. Y, vos, lo adoptasteis amorosamente
Y Jesús se os sometió como un buen Hijo ante su padre
¡Maestro del Amor!
¡Maestro del Silencio!
¡Patrono Santo de los Trabajadores del mundo!
¡Oh! San José, “Vivo Amor del Padre eterno”.

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado


1° de Mayo

San José Obrero
Patrono de los Obreros

El 1 de mayo la Iglesia celebra la Fiesta de San José Obrero, padre y custodio del Señor, y patrono de los trabajadores. Esta celebración coincide con el Día Mundial del Trabajo y fue instituida en 1955 por el Papa Venerable Pío XII, ante un grupo de obreros reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

El Santo Padre pidió en esa oportunidad que “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”.

Pío XII quiso también que el Santo Custodio de la Sagrada Familia, “sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”.

Por su parte, San Juan Pablo II, en su encíclica a los trabajadores “Laborem exercens”, destacó que “mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en un cierto sentido ‘se hace más hombre’”. Con estas palabras, San Juan Pablo manifiesta la importancia de San José para comprender y vivir la santificación en el trabajo, o, lo que es lo mismo, cómo podemos ser santos y felices a través del trabajo que nos toque desempeñar.

Posteriormente, en el Jubileo de los Trabajadores del año 2000, el Papa polaco añadió: “Queridos trabajadores, empresarios, cooperadores, agentes financieros y comerciantes, unid vuestros brazos, vuestra mente y vuestro corazón para contribuir a construir una sociedad que respete al hombre y su trabajo… El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Cuanto se realiza al servicio de una justicia mayor, de una fraternidad más vasta y de un orden más humano en las relaciones sociales, cuenta más que cualquier tipo de progreso en el campo técnico”.

San José es modelo e inspiración para todo ser humano que quiere asumir el recto sentido del trabajo. Este debe ser siempre una actividad auténticamente humana, que brinde realización y satisfacción al corazón humano y no sea solo medio para producir “cosas”. Sin su sentido sobrenatural el trabajo se convierte en ocasión de nuevas esclavitudes, instrumentalización o manipulación. Por eso, como San José, cada persona que trabaja debe mirar al Cielo y trascender lo puramente material, que siendo importante no agota su sentido. Es Dios quien corona todo esfuerzo en búsqueda del bien común y la plenitud. San José, obrero y trabajador, es poderoso intercesor frente a la injusticia, ayuda para que no nos falte lo necesario y asistencia para el que busca trabajo.

(https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-es-fiesta-de-san-jose-obrero-patrono-de-los-trabajadores-21231)

30 abril, 2023

Domingo 4 (A) de Pascua

 

 💪Manuel🙌 on Twitter: "Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida  por las ovejas. Juan 10:11 LBLA https://t.co/ydl40OSgMh" / Twitter

 

Texto del Evangelio (Jn 10,1-10): En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».
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«Yo soy la puerta de las ovejas»

P. Pere SUÑER i Puig SJ (Barcelona, España)

Hoy, en el Evangelio, Jesús usa dos imágenes referidas a sí mismo: Él es el pastor. Y Él es la puerta. Jesús es el buen pastor que conoce a las ovejas. «Las llama una por una» (Jn 10,3). Para Jesús, cada uno de nosotros no es un número; tiene con cada uno un contacto personal. El Evangelio no es solamente una doctrina: es la adhesión personal de Jesús con nosotros.

Y no sólo nos conoce personalmente, también nos ama personalmente. “Conocer”, en el Evangelio de san Juan, no significa simplemente un acto del entendimiento, sino un acto de adhesión a la persona conocida. Jesús, pues, nos lleva a cada uno en su Corazón. Nosotros también lo hemos de conocer así. Conocer a Jesús no implica solamente un acto de fe, sino también de caridad, de amor. Comentando este texto, San Gregorio Magno nos dice: «Mirad si sois, en verdad, sus ovejas, si le conocéis. Si le conocéis, digo, no sólo por la fe, sino también por el amor». Y el amor se demuestra con las obras.

Jesús es también la puerta. La única puerta. «Si uno entra por mí, estará a salvo» (Jn 10,9). Y poco más adelante recalca: «Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6). Hoy, un ecumenismo mal entendido hace que algunos se piensen que Jesús es uno de tantos salvadores: Jesús, Buda, Confucio…, Mahoma, ¡qué más da! ¡No! Quien se salve se salvará por Jesucristo, aunque en esta vida no lo sepa. Quien lucha por hacer el bien, lo sepa o no, va por Jesús. Nosotros, por el don de la fe, sí que lo sabemos. Agradezcámoslo. Esforcémonos por atravesar esta puerta, que, si bien es estrecha, Él nos la abre de par en par. Y demos testimonio de que toda nuestra esperanza está puesta en Él.

Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «Entra por la puerta el que entra por Cristo, el que imita la pasión de Cristo, el que conoce la humildad de Cristo, que siendo Dios se ha hecho hombre por nosotros» (San Agustín)

  • «Jesucristo promete conducir las ovejas a los “pastos”, a las fuentes de la vida. Pero, ¿cuál es el alimento del hombre? Él vive de la verdad y de ser amado por la Verdad. Necesita a Dios, al Dios que se le acerca y le muestra el camino de la vida» (Benedicto XVI)

  • «La Iglesia, en efecto, es el redil cuya puerta única y necesaria es Cristo (Jn 10,1-10). Es también el rebaño cuyo pastor será el mismo Dios, como Él mismo anunció (cf. Is 40,11). Aunque son pastores humanos quienes gobiernan a las ovejas, sin embargo es Cristo mismo el que sin cesar las guía y alimenta; Él, el Buen Pastor y Cabeza de los pastores, que dio su v

  • ida por las ovejas» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 754)

    ( https://evangeli.net/evangelio/dia/2023-04-30)

     



29 abril, 2023

Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia, Copatrona de Europa y Conciliadora para la Iglesia

 

 

 ¡Oh!, Santa Catalina de Siena, vos, sois la hija del Dios
de la Vida, virgen y doctora de la Iglesia, que, honor disteis
al significado de vuestro nombre: “Pura”, y que, desde pequeña
crecisteis en entendimiento, virtud y santidad, por ello,
Dios, os concedió vuestra primera visión, que os inclinó
a la vida virtuosa, pues cuando cruzabais una calle con vuestro
hermano Esteban, al Señor visteis rodeado de ángeles, y que,
os sonreía y, a la vez, os impartía su bendición. Mas tarde,
vuestro padre, quiso casaros con un hombre rico, pero vos,
erais ya, de Dios, y él, molesto y contrariado os sometió
a servicios humillantes en vuestra casa. Pero, vos, caíais
en éxtasis y así, os era fácil de sobrellevar tales pruebas.
Finalmente, os admitieron en la tercera orden de Santo
Domingo, pero, seguisteis siendo laica. A los veinticinco años,
vuestra vida pública como conciliadora de paz entre soberanos
y aconsejando a los príncipes, empezó; por ello, Gregorio XI
Papa, dejó la sede de Aviñon para retornar a Roma. Él, y Urbano,
VI, se sirvieron de vos, como embajadora. Aunque analfabeta,
dictasteis un maravilloso libro titulado “Diálogo de la divina
providencia”, donde recogisteis vuestras experiencias místicas
y donde enseñais los caminos para hallar la salvación eterna.
Vuestras trescientas setenta y cinco cartas son consideradas
clásica obra y de gran profundidad teológica. Por ello, se os
considera una de las mujeres más ilustres de la edad media
y maestra también en el uso de la lengua Italiana. Y, así, luego
de haber gastado vuestra santa y corta vida en buena lid, voló
vuestra alma a la cielo, para, coronada ser, con corona de luz
como justo premio, a vuestra entrega de amor y fe. Copatrona de
Europa y Patrona de Siena, Italia y Santa Protectora del pontificado;
¡Oh!, Santa Catalina de Siena, “vivo Amor por el Dios de la Vida.”

© 2023 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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29 de Abril
Santa Catalina de Siena
Virgen y Doctora de la Iglesia

Nacida en 1347, Catalina (nombre que significa “Pura”) era la menor del prolífico hogar de Diego Benincasa. Allí crecía la niña en entendimiento, virtud y santidad. A la edad de cinco o seis años tuvo la primera visión, que la inclinó definitivamente a la vida virtuosa. Cruzaba una calle con su hermano Esteban, cuando vio al Señor rodeado de ángeles, que le sonreía, impartiéndole la bendición.

Su padre, tintorero de pieles, pensó casarla con un hombre rico. La joven manifestó que se había prometido a Dios. Entonces, para hacerla desistir de su propósito, se la sometió a los servicios mas humildes de la casa. Pero ella caía frecuentemente en éxtasis y todo le era fácil de sobrellevar.

Finalmente, derrotados por su paciencia, cedieron sus padres y se la admitió en la tercera orden de Santo Domingo y siguió, por tanto, siendo laica. Tenía dieciséis años. Sabía ayudar, curar, dar su tiempo y su bondad a los huérfanos, a los menesterosos y a los enfermos a quienes cuidó en las epidemias de la peste. En la terrible peste negra, conocida en la historia con el nombre de “la gran mortandad”, pereció más de la tercera parte de la población de Siena.

A su alrededor muchas personas se agrupaban para escucharla. Ya a los veinticinco años de edad comienza su vida pública, como conciliadora de la paz entre los soberanos y aconsejando a los príncipes. Por su influjo, el papa Gregorio XI dejó la sede de Aviñon para retornar a Roma. Este pontífice y Urbano VI se sirvieron de ella como embajadora en cuestiones gravísimas; Catalina supo hacer las cosas con prudencia, inteligencia y eficacia.

Aunque analfabeta, como gran parte de las mujeres y muchos hombres de su tiempo, dictó un maravilloso libro titulado Diálogo de la divina providencia, donde recoge las experiencias místicas por ella vividas y donde se enseñan los caminos para hallar la salvación. Sus trescientas setenta y cinco cartas son consideradas una obra clásica, de gran profundidad teológica. Expresa los pensamientos con vigorosas y originales imágenes. Se la considera una de las mujeres más ilustres de la edad media, maestra también en el uso de la lengua Italiana.

Santa Catalina de Siena, quien murió a consecuencia de un ataque de apoplejía, a la temprana edad de treinta y tres años, el 29 de abril de 1380, fue la gran mística del siglo XIV. El papa Pío II la canonizó en 1461. Sus restos reposan en la Iglesia de Santa María sopra Minerva en Roma, donde se la venera como patrona de la ciudad; es además, patrona de Italia y protectora del pontificado.

El papa Pablo VI, en 1970, la proclamó doctora de la Iglesia. Ella, Santa Teresa de Avila y Santa Teresita de Lisieux son las tres únicas mujeres que ostentan este título.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Paulino, Severo, obispos; Agapio, Secundino, Tíquico, Torpetes, Emiliano, mártires; Pedro de Verona; Roberto (Bob, Boby), monje; Tértula, Antonia, vírgenes; Hugo, abad.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Catalina_de_Siena.htm)