Principales celebraciones de la Iglesia Católica y la vida, obra y milagros de los Santos de la Iglesia Católica.
12 julio, 2024
Santa Verónica, enjugó el sudor y la sangre de Cristo
11 julio, 2024
San Benito, Patriarca de los monjes occidentales y Patrón de Europa

¡Oh!, San Benito, vos, sois el hijo del Dios de la Vida,
y su amado santo que, honor disteis al significado de vuestro
nombre: “Bendecido”. Sois, “base y roca” de las órdenes
religiosas en las que se inspiraron las demás. Con San
Mauro, San Plácido, y otros amados discípulos fundasteis
los “Benedictinos” en el Monte Casino. Y, vuestros milagros
surgieron incontables y, entre ellos: “El muchacho que
no sabía nadar”, “El edificio que se cae”, “La piedra que
no se movía”, “El disfrazado” y “Los panes que se multiplican”,
prueba son de lo taumaturgo que erais, porque Dios,
jamás os abandonó. Decías en vuestra “Regla Santa”,
que la virtud que un religioso necesita es “la humildad”;
y que, la casa de Dios es para “rezar” y no para “charlar”;
que, todo superior debe esforzarse por amable ser, como
un bondadoso padre; que, el ecónomo no debe jamás humillar
a nadie; que, como único lema debe tener y tiene: “Trabajar
y rezar”; que, cada uno debe esforzarse por ser exquisito
y agradable en su trato; que, cada comunidad debe ser como
una buena familia donde todos se aman; que, en lo posible
cada ser evite, todo lo que sea rústico y vulgar, porque
“portarse con nobleza es una gran virtud”, tal como lo decía
san Ambrosio, y, que sobre todo “hay que tener un deseo
inmenso de ir al cielo”. Un Jueves Santo, sentisteis morir
y os, apoyasteis en los brazos de dos de vuestros discípulos,
y elevando vuestros ojos hacia el cielo cumplisteis una vez
más lo que tanto recomendabais a los que os escuchaban:
“Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo”, y entonces,
lanzando un suspiro como de quien obtiene aquello que tanto
había anhelado, quedasteis muerto. Otros, dos monjes,
lejos de allí, vieron una luz brillante que subía hacia los cielos
y dijeron: “Seguramente es nuestro Padre Benito, que ha volado
a la eternidad”. ¡Y, sí!, era el momento preciso en que vuestra
alma, al cielo volaba, para recibir justo premio y, coronada
ser, con corona de luz, por vuestra increíble entrega de amor y fe.
Vuestro hoy, compañero, San Juan Pablo Segundo, en vida, os
reconoció como “Patrono Santo de todas las Europas y guía”;
y además el “Primer Fundador de Religiosos” ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡oh!, San Benito, “vivo trabajo y oración, por el Dios de la Vida”.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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11 de julio
San Benito
Primer Fundador de Religiosos
Año 517
Benito significa: “Bendecido”
En 1980 el Santo Padre Juan Pablo II nombró a San Benito como patrono de toda Europa, en el XV Centenario de su nacimiento, porque ha sido el santo que más influencia ha tenido quizás en ese continente, por medio de la Comunidad religiosa que fundó, y por medio de sus maravillosos escritos y sabias enseñanzas.
Su Vida y Obra
San Benito nació en Nursia (Italia, cerca de Roma) en el año 480. De padres acomodados, fue enviado a Roma a estudiar filosofía y letras, y se nota que aprendió muy bien el idioma nacional (que era el latín) porque sus escritos están redactados en muy buen estilo. Todos los datos de su biografía los tomamos de la Vida de San Benito, escrita por San Gregorio Magno, que fue monje de su comunidad benedictina.
Su primera huida
La ciudad de Roma estaba habitada por una mezcla de cristianos fervorosos, cristianos relajados, paganos, ateos, bárbaros y toda clase de gentes de diversos países y de variadas creencias, y el ambiente, especialmente el de la juventud, era espantosamente relajado. Así que Benito se dio cuenta de que si permanecía allá en medio de esa sociedad tan dañada, iba a llegar a ser un tremendo corrompido. Y sabía muy bien que en la lucha contra el pecado y la corrupción resultan vencedores los que en apariencia son “cobardes”, o sea, los que huyen de las ocasiones y se alejan de las personas malvadas. Por eso huyó de la ciudad y se fue a un pueblecito alejado, a rezar, meditar y hacer penitencia.
Segunda huida
Pero sucedió que en el pueblo a donde llegó, obtuvo un milagro sin quererlo. Vio a una pobre mujer llorando porque se le había partido un precioso jarrón que era ajeno. Benito rezó y le dio la bendición, y el jarrón volvió a quedar como si nada le hubiera pasado. Esto conmovió mucho a las gentes del pueblo y empezaron a venerarlo como un santo. Entonces tuvo que salir huyendo hacia más lejos.
Principios heroicos
Se fue hacia una región totalmente deshabitada y en un sitio llamado “Subiaco”(que significa: debajo del lago, porque había allí cuevas debajo del agua) se retiró a vivir en una roca, rodeada de malezas y de espinos, y a donde era dificilísimo subir. Un monje que vivía por los alrededores lo instruyó acerca de cómo ser un buen religioso y le llevaba un pan cada día, el cual amarraba a un cable, que Benito tiraba desde arriba. Su barba y su cabellera crecieron de tal manera y su piel se volvió tan morena en aquella roca, que un día unos pastores que buscaban unas cabras, al encontrarlo, creyeron que era una fiera. Más luego al oírle hablar, se quedaron maravillados de los buenos consejos que sabía dar. Contaron la noticia y mucha gente empezó a visitarlo para pedirle que les aconsejara y enseñara.
Superior contra su voluntad
Y sucedió que otros hombres, cansados de la corrupción de la ciudad, se fueron a estos sitios deshabitados a rezar y a hacer penitencia, y al darse cuenta de la gran santidad de Benito, aunque él era más joven que los otros, le rogaron que se hiciera superior de todos ellos. El santo no quería porque sabía que varios de ellos eran gente difícil de gobernar y porque personalmente era muy exigente con los que querían llegar a la santidad y sospechaba que no le iban a hacer caso. Pero tanto le rogaron que al fin aceptó el cargo de superior. Con todos ellos fundó allí 12 pequeños conventos de religiosos, cada uno con un superior o abad. El tenía la dirección general de todo.
Primer atentado
Cuando algunos de aquellos hombres se dieron cuenta de que Benito como superior era exigente y no permitía “vivir prendiéndole un vela a Dios y otra al diablo”, que no permitía vivir en esa vida de retiro tan viciosamente como si se viviera en el mundo, dispusieron deshacerse de él y matarlo. Y echaron un fuerte veneno en la copa de vino que él se iba a tomar. Pero el santo dio una bendición a la copa, y esta saltó por los aires hecha mil pedazos. Entonces se dio cuenta de que su vida corría peligro entre aquellos hombres, y renunció a su cargo, se alejó de allí.
Terribles Tentaciones
Al joven Benito le llegaron espantosas tentaciones impuras. A su imaginación se le presentaban escenas más corruptas y le llegaba el recuerdo de cierta mujer que él había visto hacía tiempo y sentía toda la fuerza de la pasión. Rezaba y pedía ayudas al cielo, y al fin cuando sintió que ya iba a consentir, se lanzó contra un matorral lleno de punzantes espinas y se revolcó allí hasta que todo su cuerpo quedó herido y lastimado. Así, mediante esas heridas corporales logró curar las heridas de su alma, y la tentación impura se alejó de él.
Su fundación más famosa
Con unos discípulos que le habían sido siempre fieles (San Mauro, San Plácido y otros) se dirigió hacia un monte escarpado, llamado Monte Casino. Allá iba a fundar su famosísima Comunidad de Benedictinos. Su monasterio de Monte Casino ha sido famoso durante muchos siglos.
En el año 530, después de ayunar y rezar por 40 días, empezó la construcción del convento, en la cima del Monte. En ese sitio había un templo pagano, dedicado a Apolo; lo hizo derribar y en su lugar construyó una capilla católica. Luego con sus discípulos fue evangelizando a todos los paganos que vivían en los alrededores, y enseguida empezó a levantar el edificio, del cual por tantos siglos han salido santos misioneros a llevar la santidad a pueblos y naciones.
Milagros a montón
San Gregorio en su biografía de San Benito, narra muchos hechos interesantes de entre los cuales vamos a recordar algunos:
El muchacho que no sabía nadar
El joven Plácido cayó en un profundo lago y se estaba ahogando. San Benito mandó a su discípulo preferido Mauro: “Láncese al agua y sálvelo”. Mauro se lanzó enseguida y logró sacarlo sano y salvo hasta la orilla. Y al salir del profundo lago se acordó de que había logrado atravesar esas aguas sin saber nadar. La obediencia al santo le había permitido hacer aquel salvamento milagroso.
El edificio que se cae
Estando construyendo el monasterio, se vino abajo una enorme pared y sepultó a uno de los discípulos de San Benito. Este se puso a rezar y mandó a los otros monjes que removieran los escombros, y debajo de todo apareció el monje sepultado, sano y sin heridas, como si hubiera simplemente despertado de un sueño.
La piedra que no se movía
Estaban sus religiosos constructores tratando de quitar una inmensa piedra, pero esta no se dejaba ni siquiera mover un centímetro. Entonces el santo le envió una bendición, y enseguida la pudieron mover de allí como si no pesara nada. Por eso desde hace siglos cuando la gente tiene algún grave problema en su casa que no logra alejar, consigue una medalla de San Benito y le reza con fe, y obtiene prodigios. Es que este varón de Dios tiene mucho influjo ante Nuestro Señor.
El disfrazado
El terrible rey Totila, pagano, estaba invadiendo a Italia, y oyó ponderar la santidad del famoso fundador. Entonces mandó al jefe de su guardia que se vistiera de rey y fuera con los ministros, a presentarse ante el santo, como si él fuera Totila. San Benito, apenas lo vio le dijo: “Quítate esos vestidos de rey que no son los tuyos”. El otro volvió a contarle al rey lo sucedido y este se fue a visitarlo con gran respeto. El venerable anciano le anunció que lograría apoderarse de Roma y de Sicilia, pero que poco después de llegar a esa isla moriría. Y así le sucedió, tal cual.
Panes que se multiplican
Hubo una gran escasez en esa región y San Benito mandó repartir entre los pobres todo el pan que había en el convento. Solamente dejó cinco panes, y los monjes eran muchos. Al verlos aterrados ante este atrevimiento les dijo: “Ya verán que el Señor nos devolverá con la misma generosidad con la que hemos repartido”. A la mañana siguiente, llegaron a las puertas del monasterio 200 bultos de harina, y nunca se supo quién los envió.
Muertes anunciadas
Un día exclamó: “Se murió mi amigo el obispo de Cápua, porque vi que subía al cielo un bello globo luminoso”. Al día siguiente vinieron a traer la noticia de la muerte del obispo. Otro día vio que salía volando hacia el cielo una blanquísima paloma y exclamó: “Seguramente se murió mi hermana Escolástica”. Los monjes fueron a averiguar, y sí, en efecto acababa de morir tan santa mujer. El, que había anunciado la muerte de otros, supo también que se aproximaba su propia muerte y mandó a unos religiosos a excavar en el suelo su sepultura. Duraron seis días haciéndola, y apenas la terminaron, empezó él a sentir las altísimas fiebres, y poco después murió.
Un día en la vida de San Benito
Se levantaba a las dos de la madrugada a rezar los salmos. Pasaba horas y horas rezando y meditando. Jamás comía carne. Dedicaba bastantes horas al trabajo manual, y logró que sus seguidores se convencieran de que el trabajo no es un rebajarse, sino un ser útil para la sociedad y un modo de imitar a Jesucristo que fue un gran trabajador, y hasta un método muy bueno para alejar tentaciones. Ayunaba cada día, y su desayuno lo tomaba en las horas de la tarde. La mañana la pasaba sin comer ni beber. Atendía a todos los que le iban a hacer consultas espirituales, que eran muchos, y de vez en cuando se iba por los pueblos de los alrededores, con sus monjes a predicar y a tratar de convertir a los pecadores. Su trato con todos era extremadamente amable y bien educado. Su presencia era venerable.
Su famoso reglamento: LA SANTA REGLA
Inspirado por Dios, escribió nuestro santo un Reglamento para sus monjes que llamó “Santa Regla”. Es un documento que se ha hecho famoso en todo el mundo, y en el cual se han basado los Reglamentos de todas las demás Comunidades religiosas en la Iglesia Católica. Allí recomienda ciertos detalles como estos:
La primera virtud que necesita un religioso (después de la caridad) es la humildad.
La casa de Dios es para rezar y no para charlar.
Todo superior debe esforzarse por ser amable como un padre bondadoso.
El ecónomo o el que administra el dinero no debe humillar a nadie.
Nuestro lema debe ser: Trabajar y rezar.
Cada uno debe esforzarse por ser exquisito y agradable en su trato.
Cada comunidad debe ser como una buena familia donde todos se aman.
Evite cada individuo todo lo que sea rústico y vulgar. Recuerde lo que decía San Ambrosio: “Portarse con nobleza es una gran virtud”.
Y los que vivieron con él afirmaban que todo lo bueno que recomienda en su Santa Regla, lo practicaba él en su vida diaria. Con estos principios, su Comunidad de Benedictinos ha hecho inmenso bien en todo el mundo en 15 siglos.
Morir de pie, como los robles
El 21 de marzo del año 543, estaba el santo en la Ceremonia del Jueves Santo, cuando se sintió morir. Se apoyó en los brazos de dos de sus discípulos, y elevando sus ojos hacia el cielo cumplió una vez más lo que tanto recomendaba a los que lo escuchaban: “Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo”, y lanzando un suspiro como de quien obtiene aquello que tanto había anhelado, quedó muerto.
Dos de sus monjes estaban lejos de allí rezando, y de pronto vieron una luz esplendorosa que subía hacia los cielos y exclamaron: “Seguramente es nuestro Padre Benito, que ha volado a la eternidad”. Era el momento preciso en el que moría el santo.
(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Benito.htm)
10 julio, 2024
San Cristóbal, cargó sobbre sus homros al Niño Jesús

¡Oh! San Cristóbal, vos sois el hijo del Dios
de la Vida su mártir, amado santo y figura
importante en la historia del cristianismo de
Oriente y Occidente. Vuestra historia más, que
leyenda, conocida es en Occidente pues vos,
portasteis sobre vuestros hombros a un niño
reluciente al que vos, no conocíais y nunca
habíais visto, a través de un río caudaloso
el que atravesabais una y otra vez, de un lado
al otro, llevando gente que no era capaz de
vencer la fuerza de las aguas. A vos, os
resultaba más fácil cruzar dada la fuerza y
altura que poseíais. Pero, aquel niño que os
solicitó ayuda, antes de desaparecer, os reveló
secretamente que era Cristo, a quien vos,
intentabais ayudar ayudando a otros. Por ello
se entiende mejor porque a vos, os llamaban
“Christophoros”, que en griego quiere decir
“portador de Cristo”. Por ello, os representan con
el niño Jesús sobre vuestros hombros y llevando
un bastón con hojas. En la baja Edad Media se
popularizó la creencia de que bastaba mirar
vuestra imagen para que cualquier viajero se
librara del peligro durante su travesía. Y,
claro, no por nada sois patrón de peregrinos,
viajeros, motoristas y transportistas en general.
Erais vos, un hombre corpulento, de gran estatura
que servisteis como soldado del Imperio Romano
y que, con vuestra alma caritativa ayudabais
a los cristianos cautivos. A vos os bautizaron en
Antioquía y de allí os dirigisteis predicar a
Licia y Samos, donde os tomaron como prisionero
por el rey Dagón, por órdenes del infeliz Decio,
donde vos, os resististeis a abdicar de vuestra
fe, aunque fuerais torturado, y terminasteis
siendo degollado. ¡Y maravilla de maravillas!
Siria, y el rey Dagón se convirtieron a Cristo
gracias a vos, “Christophoros”, portador de Cristo.
Hoy, vuestra alma brilla en la mansión del Señor
y vuestros criminales en las tinieblas del averno;
¡Oh! San Cristóbal "vivo portador del Dios Vivo".
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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10 de Julio
San Cristóbal
Mártir
San Cristóbal de Licia es una figura muy importante en la historia
del cristianismo de Oriente y Occidente; y aunque las dificultades para
conocerlo y entender su papel histórico son reales, se sabe con bastante
certeza que vivió durante el gobierno de Decio, tercer emperador
romano, alrededor del año 250 de la era cristiana.
Su famosa leyenda, que es conocida sobre todo en Occidente y que podría haberse inspirado tanto en historias reales de mártires cristianos como en algún personaje de la mitología griega, cuenta que Cristóbal portó sobre sus hombros a un chico, al que no conocía, a través del río caudaloso que atravesaba una y otra vez, de un lado al otro, llevando gente que no era capaz de vencer la fuerza de las aguas. A Cristóbal le resultaba más fácil cruzar dada la fuerza y altura que poseía. Aquel niño desconocido que le solicitó ayuda, antes de desaparecer, le reveló que era Cristo, a quien él intentaba ayudar ayudando a otros.
Precisamente, al considerar esta historia, uno puede comprender mejor el porqué de su nombre “Christophoros”, que en griego quiere decir “portador de Cristo”. Desde el siglo IV San Cristóbal fue representado con el niño Jesús sobre sus hombros y llevando un bastón con hojas.
En la baja Edad Media se popularizó la creencia de que bastaba mirar su imagen para que cualquier viajero se librara del peligro durante su travesía; y es que a Cristobal se le considera patrón de peregrinos, viajeros, motoristas y transportistas en general.
La tradición conserva la idea de que fue un hombre corpulento, de gran estatura que probablemente se desempeñó como soldado del Imperio Romano; también se dice que tenía un alma caritativa y trataba de ayudar a los cristianos cautivos.
La tradición señala, además, que San Cristóbal fue bautizado en Antioquía y de allí se dirigió a predicar a Licia y Samos. En esa ciudad fue tomado prisionero por el rey Dagón, por órdenes del emperador Decio, y tras resistirse a abdicar de su fe aunque fuese torturado, se ordenó degollarlo. Según Gualterio de Espira, la nación Siria y el mismo Dagón se convirtieron a Cristo gracias a este Santo.
San Cristóbal es un santo muy popular; lo es en tal medida que poetas modernos como Federico García Lorca y Antonio Machado lo han cantado con inspirados versos. Su estatua, generalmente colosal y gigantesca, decora muchísimas catedrales, como la de Toledo, en España.
09 julio, 2024
Nuestra Señora de Chiquinquirá

Oh, Señora Nuestra de Chiquinquirá
Vos sois, la Madre del Dios de la
vida y que, pintada fuisteis como
la advocación de la Virgen del
Rosario, con Jesús el Niño, Vuestro
amadísimo Hijo y por compañía a
San Andrés el Apóstol y San Antonio
de Papua; guardia haciéndoos y el
día aquél, pasó enfrente vuestro,
Isabel e hijo humildes y gritó ella
a María, vuestra cuidadora, con gran
admiración y asombro: “mire, mire
señora…” y dirigió ella su mirada
hacia la pintura y de pronto apareció
Vuestra imagen, toda de colores y
resplandores vivos rodeada. Rasguños
y agujeros del lienzo, desaparecido
habían y con este milagro maravilloso,
hacia Vos, la devoción surgió. Santa
Madre del Redentor, Virgen del Rosario;
oh, Nuestra Señora de Chiquinquirá.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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9 de julio
Nuestra Señora de Chiquinquirá
Patrona de Colombia
08 julio, 2024
San Eugenio III, Beato CLXVII Papa

¡Oh! Beato Eugenio, vos, sois el hijo del Dios de la Vida
su amado Papa y Beato, y que, honor, hicisteis al
significado de vuestro nombre: “bien nacido”. Vos,
sois considerado por San Antonio, como "uno de
los Pontífices más grandes y que más sufrieron”.
Aceptasteis con gusto, para predicar la cruzada
en Francia, y aunque la segunda no fue exitosa,
permanecisteis vos, hasta que, el pueblo no os
lo permitió. Pero, vos, durante vuestra estancia
presidisteis los sínodos de París,Tréveris y Reims,
que de promover la vida cristiana se ocuparon.
Las escuelas de filosofía y teología reorganizasteis
y excomulgasteis a cuanto impío se opusiera a la
doctrina de la Santa Madre Iglesia. Dedicasteis,
al Sumo Pontífice de entonces, vuestro tratado:
ascético:“De Consideratione”, donde afirmáis
que el Papa tenía como principal deber atender
las cosas espirituales y no a las mundanas.
Y, así, y luego de haber gastado vuestra vida en
buena lid y en pro de la fe, entregasteis vuestra
alma, al Padre, quien os premió con justicia
con corona de luz por los siglos de los siglos;
¡oh!, Beato Eugenio, "Vivo amor por las cosas de Dios".
© 2024 Luis Ernesto Chacón Delgado
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CLXVII Papa
06 julio, 2024
Santa María Goretti, Pequeña y Dulce Mártir de Pureza
¡Oh!, Santa María Goretti, vos, sois la hija del Dios
de la Vida y, su amada santa que, huérfana de padre
vuestra madre a trabajar se dedicó, dejándoos a vuestros
menores hermanos a cargo vuestro, labor que hacíais
con alegría y amor; asistiendo semanamente a clases
de catecismo. A los once años, hicisteis vuestra primera
comunión haciéndoos el propósito de morir, antes que cometer
pecado alguno. ¡Y, así, fue! Un tal Alejandro Serenelli,
se enamoró perdidamente de vos, y os proponía casi siempre
indecentes conductas que vos, rechazabais. Pero, un día el
mal tomó cuerpo en él, y os buscó, pero vos, os negasteis
a ceder en sus malas pretensiones, advirtiéndole que, lo
que pretendía, pecado era y que, vos, jamás accederíais.
Y, entonces, vuestro agresor ignorando vuestras palabras,
os atacó salvajemente con cuchillo en mano, clavándoos
por catorce veces. Así y todo, herida de muerte, os llevaron al
hospital de San Juan de Dios, donde os operaron sin
anestesia, soportando los dolores que a su vez, ofrecíais
al Dios Vivo. Antes de morir, vos, alcanzasteis a recibir
la comunión y la unción de los enfermos e hicisteis
público vuestro perdón a vuestro agresor. El criminal,
condenado fue a treinta años de prisión, no dando muestras
de estar arrepentido. Pero, después, en un sueño, vos,
os aparecisteis a vuestro asesino, y le dijisteis que él
gozaría también del cielo. Y luego, sucedió el milagro:
Serenelli completamente cambió, volviéndose hacia Dios
y ofreciendo sus trabajos y sufrimientos en reparación
de sus pecados. Más tarde, y después de veinte y siete años,
liberado fue y, acudió a perdón pedir a vuestra madre,
quien, no solo lo perdonó sino que, lo defendió en público
diciendo que si Dios y su hija lo habían perdonado, ella
no tenía porque no hacerlo. Vuestra fama se extendió cada
vez más y fueron apareciendo muestras de santidad, fruto
de vuestra cercanía a Dios y a vuestra devoción a la Madre
de Dios. Os canonizaron en la Plaza de San Pedro, ante
un gentío innumerable, por Pío Doce, Papa, y asistieron
a ella, vuestra madre, dos hermanas y un hermano vuestro.
Así, con vuestra corta y pero inmaculada vida, corona de luz
ganasteis, como muy justo premio a vuestro amor y misericordia.
¡Maravillosa, pequeña y dulce mártir de la pureza de Dios!
¡Oh!, Santa María Goretti, “viva pureza del Dios de la Vida”.
© 2024 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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6 de julio
Santa María Goretti
Virgen y mártir
Santa María Goretti nació en Corinaldo, Italia el 16 de octubre de 1890 hija de Luis Goretti y Assunta Carlini, ambos campesinos. María fue la segunda de seis hijos.Vivió en el seno de una familia humilde y perdió a su padre a los diez años por causa del paludismo. Como consecuencia de la muerte de su padre, la madre de María Goretti tuvo que trabajar dejando la casa y los hermanos menores a cargo de ésta quien realizaba sus obligaciones con alegría y cada semana asistía a clases de catecismo.
A los once años hizo su primera comunión haciéndose, desde entonces, el firme propósito de morir antes que cometer un pecado. En la misma finca donde vivía María trabajaba Alejandro Serenelli, quien se enamoró de María que en ese entonces contaba con doce años. Serenelli, a causa de lecturas impuras, se dedicó a buscar a María haciéndole propuestas que la santa rechazaba haciendo que Serenelli se sintiera despreciado.
El 5 de julio de 1902 Serenelli fue en busca de María quien estaba sola en su casa y al encontrarla la invitó a ir a una recámara de la casa a lo que María se negó por lo que aquél se vio obligado a forzarla. María se negaba advirtiéndole a Serenelli que lo que pretendía era pecado y que no accedería a sus pretensiones por lo que éste la atacó con un cuchillo clavándoselo catorce veces.
María no murió inmediatamente, fue trasladada a la hospital de San Juan de Dios donde los médicos la operaron sin antestcia porque no había y durante dos horas la santa soportó el sufrimiento ofreciéndo a Dios sus dolores. Antes de morir, un día después del ataque, María alcanzó a recibir la comunión y la unción de los enfermos e hizo público su perdón a Serenelli.
El asesino fue condenado a 30 años de prisión donde al principio no daba muestras de arrepentimiento. La tradición cuenta que después de un sueño donde María le dijo que él también podía ir al cielo, Serenelli cambió completamente volviéndose hacia Dios y ofreciendo sus trabajos y sufrimientos en reparación de sus pecados.
Después de 27 años de cárcel fue liberado y acudió a pedir perdón a la madre de la santa, quien no solo lo perdonó sino que lo defendió en público alegando que si Dios y su hija lo habían perdonado, ella no tenía porque no perdonarlo. La fama de María Goretti se extendía cada vez más y fueron apareciendo las muestras de santidad, que fue fruto de su cercanía a Dios y su devoción a laVirgen María.
Después de numerosos estudios, la Santa Sede la canonizó el 24 de junio de 1950 en una ceremonia que se tuvo que realizar en la Plaza de San Pedro debido a la cantidad de asistentes que se calculaban en más de quinientas mil personas. En la ceremonia de canonización acompañaron a Pío XII la madre, dos hermanas y un hermano de María. Durante esta ceremonia Su Santidad Pío XII exhaltó la virtud de la santa y sus estudiosos afirman que por la vida que llevó aún cuando no hubiera sido mártir habría merecido ser declarada santa.
(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/María_Goretti.htm)
04 julio, 2024
Beato Pier Giorgio Frassati, Patrono de los montañistas

¡Oh! Beato Pier Giorgio, vos, sois el hijo del Dios
de la Vida y su amado Beato, que crecisteis en gran
opulencia familiar. Vuestro padre fundador y director
del diario La Stampa y vuestra madre gran pintora
que os transmitió la fe. Siendo adolescente mostrabais
ya, una profunda vida espiritual. Os hicisteis miembro
de la Acción Católica, el Apostolado de la oración, la
Liga Eucarística y la Asociación de jóvenes adoradores
universitarios. Estudiasteis Ingeniería Mecánica para
luego trabajar cerca de los operarios pobres y dentro
del Politécnico de Turín, fundasteis los amigos de
Cristo, para tenerlo a Él, como centro de su amistad.
Tuvisteis una vida austera y el dinero que vuestros
padres os daban para vuestros gastos personales lo
destinabais para obras de caridad. Mostrabais una gran
fortaleza espiritual, que yacía en la comunión diaria
y la frecuente adoración al Santísimo. Fuisteis un
eximio deportista, esquiador y montañista. Escalasteis
los Alpes y el Valle de Aosta. En medio del mundo nunca
perdisteis la oportunidad de llevar a vuestros amigos
a la Santa Misa, a animarlos a la lectura de las Sagradas
Escrituras y el rezo del Santo Rosario. Ya, joven, os
diagnosticaron poliomielitis, enfermedad que os llevó
a la muerte en solo una semana. Así, voló vuestra alma
al cielo, arropado de una multitud incontable de amigos
y personas pobres. San Juan Pablo II os beatificó y dijo
de vos así: “él proclama, con su ejemplo, que es santa
la vida que se conduce con el Espíritu Santo, Espíritu
de las Bienaventuranzas, y que solo quien se convierte
en ‘hombre de las Bienaventuranzas’ logra comunicar a los
hermanos el amor y la paz. Repite que vale verdaderamente
la pena sacrificar todo para servir al Señor. Testimonia
que la santidad es posible para todos y que solo la
revolución de la caridad puede encender en el corazón de
los hombres la esperanza de un futuro mejor”. ¡Aleluya!
¡Oh! Beato Pier Giorgio "vivo testigo del amor de Dios".
© 2024by Luis Ernesto Chacón Delgado
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04 de Julio
Beato Pier Giorgio Frassati
Patrono de los montañistas
El Beato Pier Giorgio nació en Turín, Italia, el 6 de abril de 1901. Creció en el seno de una familia muy rica. Su padre fue el fundador y director del diario La Stampa y su madre una notable pintora que le transmitió la fe.
En su adolescencia cultivó una profunda vida espiritual, se hizo activo miembro de la Acción Católica, el Apostolado de la oración, la Liga Eucarística y la Asociación de jóvenes adoradores universitarios.
Decidió estudiar Ingeniería Industrial Mecánica para trabajar cerca de los operarios pobres e ingresó al Politécnico de Turín donde fundó un círculo de jóvenes que buscaban hacer de Cristo el centro de su amistad.
Llevó una vida austera y destinaba a obras de caridad buena parte del dinero que sus padres le daban para sus gastos personales. Su fuerza estaba en la comunión diaria y la frecuente adoración al Santísimo.
Fue deportista, esquiador y montañista. Escaló los Alpes y el Valle de Aosta. Asimismo, nunca perdió la oportunidad de llevar a sus amigos a la Santa Misa, la lectura de las Sagradas Escrituras y el rezo del Santo Rosario.
Cuando cumplió 24 años de edad le diagnosticaron poliomielitis fulminante, una enfermedad que lo llevó a la muerte en solo una semana.
Partió a la casa del Padre el 4 de julio de 1925 y tuvo un multitudinario funeral entre amigos y personas pobres.
San Juan Pablo II lo beatificó en 1990 y destacó que “él proclama, con su ejemplo, que es ‘santa’ la vida que se conduce con el Espíritu Santo, Espíritu de las Bienaventuranzas, y que solo quien se convierte en ‘hombre de las Bienaventuranzas’ logra comunicar a los hermanos el amor y la paz”.
“Repite que vale verdaderamente la pena sacrificar todo para servir al Señor. Testimonia que la santidad es posible para todos y que solo la revolución de la caridad puede encender en el corazón de los hombres la esperanza de un futuro mejor”.
(https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=740)